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Full text of "Don Quijote [microform]"

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^■^W^"»^WPP»PII 


Domingo  16  de  Abril  de  1893 


BUENOS  AIRES    -.- 


í/y 


^        IX.    Número  a" 


En  la  Capital 


Suaorioión  por  trimestre  adelantado  ¡|     1  50 
Número  suelto ^^     O  12 


Número  atrasado  .    .     . 
Extranjero  por  on-afio  . 


Bn  don  Qnijota  no  hay  ohtt 
porqus  es  olvioo  dal  ParqM. 


Por  Tor  el  oro  i  la  par 
Inoharé  fin  deMamar. 


Don  Quijote  ei  adlTino] 
J  él  os  traiari  el  oamino. 


0,20 
12,00 


I 
cáimpafia 


SuBorición  por  semestre  adelantada  $     4  00 
Número  suelto  ^    ..,,,,     ^     020 

Número  atrasado „     0,40 

Extrafnjero  por'ir  «6o   ,    .    .    .     ,  12,00 


.f.i 


Tengan  áUa  bO  suorioionea 
j  abaje  lu  sokTonolokioi. 

Para  QuiJIU>rortei^ 
todo  eneMgo  es  peqnMe. 


T  soy  tercer  de  enenigos 
y  amigo  ie  ais  amigos. 


Este  pertódico  se  compra  pero  no  se  vende 


,¿uMÍción    |ioi  Mmtítu   aiilanUUi 

i . 


h  conespondencii  i  no^n  di  i-lssoiii  ^        Propietario:  EDtTARDO  sojo        í^  idministiuíón  lodriguez  hU  142  2°.  fisi 


OTRO  ClV'JfMO 

El  cromo  <lel  Calvario,  que  publicatM  el  1°  ilol  corriente,  ha 
sido  agotado  á  las  primeras  horas  de  salir  i  luz. 

jTreint  1  mil  ejemplares  agotados  ea  «Mpos  de  '¿i  horas! 

Kt  éxito  ha  superado  á  nuestros  cálcuta  i  v  esperanzas. 

D  spues  de  a;;otada  la  edición,  han  lio 'ido  las  suscriciones  y  es- 
toy recibiendo  pedidos  del  cromo  que  no  ;  laedu  servir. 

íia  consecuencia,  para  demostrar  mi'  igradeciuiieiito  al  p.iblico 
en  general,  para  igualar  la  condición  ái  I  is  nuevas  suscritores  á  la 
de  los  anti)(uus  y  para  corresponder  de  i  gun  modo  á  las  entusias- 
tas muestras  de  simpatías  de  todos,  lie  r«i  lelto  publicar  otro  cromo, 
■que  verá  la  lu/  pública  á  Hnes  del  corj*í4i1  •  mes. 

Los  suscritores,  sin  excepción,  lu  real  irán  como  el  ptsado,  esto 
es,  como  un  número  ordinario,  sin  auu^ot  .o  de  precio. 

A  los  que  lo  compren  en  las  calles  de  I  óapital,  les  costará  vein- 
te centavos  y  treinta  á  los  que  lo  solicita  i  en  las  provincias  y  en  la 
campana. 

Este  nuevo  cromo,  de  género  distin!)  al  anterior,  resultará  mas 
cuadro  que  aquél,  por  lo  qu)  respecta  a|  uanto  político  que  hemos 
tomado  por  base. 

V  después  de  este  cromo,  vendrán  otW «,  puesto  que  la  situarion 
que  nos  domina  y  que  nos  apl.ista  debtfj  ntarse  con  todos  los  colo- 
res del  risilla.  Y  aun  asi  resultará  aiij|[*a  f¿¡iji>,  todo  lo  que  debe 
"*>;kprj«tt  0*.        - 


...  w.. . ., 
dcbari  nta 
»  ""«1  ?» 


LA  ....  DIVINA COMEDIA!. 


Com*  ía  di  ¡ah 
la  pant  altruii  i  Km'e  duro  calU 
lo  scendert  i'  il  lalirfrr  l'alírui  Sttile. 
(Canto  XVII,  P.ir,ii«o) 

¡Onin  amargo  es  aprended  por  experiencia  propia,  lo 
insoportable  de  la  vida  politioa,  onando  se  ha  llegado  al 
pinionlo  por  medio  del  firaade  y  del  estado  de  sitiol 

¡Vagar  errante  por  las  cumbres  del  poder  y  por  sus 
selvas  oscuras,  al  /iia2e  del  cam-n  di  noMra  vital 


Sapanem  js  i  Ssmib  Pavo  en  posesión  de  un  ejemp'ar 
de  la  Divina  Comedia,  tra>lu3Ída  p(<r  el  poeta  geatral. 

Y  si  lleva  el  consabido  ejemplar  debido  del  ala,  para 
leerlo  ¿  cada  paso  que  dé  en  su  política,  resultará  un 
paso  de  comedia  cada  una  de  estas  digresiones  sabrosas. 

MONÓLOGO 

£a  efecto,  yo  fui  cívioo  del  frontón:  yo  blaniji  el  tim- 
bre de  la  elocuencia  popular  y— lo  confieso— creía  que 
hablaba  con  el  corazón  en  la  mano.  !Pero  ¡ayl  que  los  oo- 
rasones  políticos  son  pelotas  de  Navarra,  en  manos  del 
Zorro,  aim  onando  este  jugador,  sin  cesta,  no  haya  pisa- 
do ni  un  frontón,  ni  se  haya  interesado  en  las  quinielas. 
Aunque  ¿qué  mejor  quiniela  que  mis  cinco  ministros? 
Ninguno  juega  con  oesta,  es  verdad,  pero  cada  cual  echa 
mano  de  lo  que  tiene  mas  cerca;  el  eso  agarra  un  banco, 
el  otro  un  fusil  cargado  con  carbón,  un  tercero  el  mapa 
de  Us  14  provincia»,  un  cuarto  se  defiende  con  los  man- 
taos  del  clero,  ó  con  los  platos  de  la  balanza  de  la  justi- 
cia, y  un  quinto  se  enfrasca  sin  comerlo  ni  beberlj  en  el 
sumario  de  la  "Básales".  ;La  "Boaales"!  |Ah  pueblo,  pue- 
blo, si  supieras  todo  lo  que  no  sabes  aun  del  intempesti- 
TJ  naufirsgiol  ¡Qué  entra&ts  las  del  pueblol  Siempre 
pien'Mi  mal;  pero  no  es  eso  lo  peor,  lo  peor  es  que  ossi 
tiampre  abierta. 

— To.. ..  la  verdad;  oambiaria  de  política  y  tomaría 
derecho  el  camino  de  la  libertad,  porque  es  el  únioo  que 
conduce  á  la  gloria — y  haria  mnohas  cosas  y  muy  bue- 
nas; entre  otras,  la  restitución  i  los  bancos  de  lo  '■estado 
inlona  y  utufructttariammte,  paro los  compromisos. ... 


Cada  ves  qne  pienso  en  esto,  lÁe  vM^parecer  á  Pelele- 
gringo,  diciéadome  con  ceño  aJ.fi4rix^"¡Y  di  yo  la  gran 
c»ispautda  pira  esto!"— Y  á  mi  hijo:-^''Fapi,  por  Dios, 
no  trueques  los  frenos,  no  olvides  que  te  hicimos  tapade- 
ra y  no  saca-corchos"— y  al  Zarro,  mirarme  con  aiue- 
llós  ojos  relampagaeantes  y  amenizadores,  brillando  como 
dos  i^cuBS  del  ii  fiemo,  reoonoentrando  en  sus  pupilas 
toda  la  rabia  que  los  Monge«  y  los  Sambiioes  supieron 
despertar  en  él,  ¡oh!  no,  no;  tiemblo  al  pensar  en  todo 
esto  y  en  el  Zorro  particularmente". — OH  O'chi  stwi  giá 
veder  parme". — Fugite  pilida  sombra  — No  se  figuren 
ustedes  que  yo  estoy  sqaí  por  mi  gusto,  ni  para  hacer 
mi  Ídem,  que  sena  la  felicidad  de  la  pitria;  esos  deberes 

los  oomprendia.. ..   ayer cuando  atin  era  cívico;  pero 

hoy  ....  ¡ah!  hoy  no  puedo  comprender  sino  lo  que  me 
imponen:  ya  no  siento  ni  ptdeíoo,  desde  que  me  embar- 
caron los  acuerdistas  en  esta  nave  que  empezó  i  nave- 
gir  impulsada  por  el  viento  del  estado  de  sitio,  lo  £je: 
naufragaremos  todos,  todos  irremisiblemente,  sin  encon- 
trar i  mano  ni  una  balsa,  ni  un  bote,  ni  un  salva-vida?, 
ni  un  faro  polonio,  ni  nada. ...  ¡Horror! 

¿Y  saben  ustedes  por  qué? — Pues  voy  i  revelarlo  oon 
franqueza;  porque  ante  la  felicidad  de  la  patria  y  mis 
planea  polítioos,  está  el  Zorro:  el  Zorro,  »i;  y  cuando 
pienso  en  esto,  se  me  vienen  á  la  memoria  aquellos  ver- 
sos del  Danto,  cuando  le  haoe  decir  á  Virgilio,  sin  pre- 
sentir á  don  Bartolo: 

"  Or  vedi,  fijlio, 
trá  Beatrice  é  te  é  qiiesto  muro." 

Y  ese  Zorro,  quiero  decir,  y  ese  muro,  es  infranquea- 
ble —Y  yo,  en  el  último  período  de  mi  vida,  me  veo  im- 
palsado  al  abismo ....  merecidamente.  Yo  debí  protestar 
del  estado  de  sitio,  yo'aeli  volver  á  mi  punto  de  parti- 
da, yo  debí  comprender  que  mis  escalas  fuerzas  no  eran 
bastantes  para  luchar  contra  tanto  m'nstruo  y  contra 
tanta  monstruosidad.  Creí  llevar  al  paii  á  un  paraíso  y 
lo  llevo  atado  de  pies  y  manos  al  suplicio;  quiero  evitur- 
le  desgraciss  y  con  la  mejor  intracion  lo  cargo  de  penas 
y  desin8ib3res;  por  eso  mistifiqué  mi  política  en  Santia- 
go; por  eso  me  metí  dando,  palo  de  ciego  en  Corrientes  y 
mi  prestigio  se  pierde,  y  mi  nombre  se  oscurece  y  mi 
personalidad  se  anula. 

— Si,  me  he  convencido:  yo  no  sirvo,  no  tengo  ener- 
gía, ni  iniciativa:  estoy  aislado;  los  juaristas  y  los  mitrís- 
tas  me  han  puesto  una  venda  en  los  ojos,  de  la  que 
aprieta  el  Zorro  cada  vez  mu. 

— ¡Horrible  situación! — No  veo  y  me  ven;  y  poique 
me  ven,  me  censaran,  y  me  cersuran,  pjr^ne  empiezan 
á  odiarme,  y  si  l'egan  á  odiarme,  moriré  de8e^p^rado  y 
trndré  que  testar  en  fav  r  del  Z.rro ¡Si  estará  es- 
crito!                             '    ^^^^ 

EL  INFIERNO 


ESllENÁ     MACÁNUÜX         ~ 

El  Zcr'Os  el  Bwrr,  el  Pavo,  la  Girafa,  Ya  se  sabe,  Lilai- 
la, Carb'iitUa,  juariitas,  modemw'aj  y  etcet?ristM. 

>  anui'Á-'-Hay  que  seguir  por  aquí, 

iin  volver  Si  vista  atrás. 


T 


p.wo— Lo  de  atrás  es..  ..  ni  busilis. 
CABDON  —Adelante  ¡voté  á  San! 
i.iDAii,.*— Yo  soy  gu'rrero  y  litro  do, 
y  fui  ministre  ademas, 

y  oreo  que  es  'o  mejor 

antes  que^orir,  matar. 
PAVO— Pfro  matar  si  paí», 

ee.. ..  una  barbaridad. 
zoiiRo  -,.Te,  je  j»,  je,  je,  je,  j  ! 
BLBBo-iJa,  ja,  ja.  j»,  ja,  p,  ja! 

oiRAF.t  —Si  htces  algo  de  provecho, 

nos  vas  á  desprettiñir. 
LiBvii.A -Y  nos  d'bes  1(.  qu»  sos. 
CABuiiN— Y  nunca  les  psgarás .... 
BLBtto  —No  seas  pavo^y  adelante 
y  déjate  gobernar, 
y  hsz  ]ig*  coa  las  prcvncies 
y  bien  de  todos  habrás. 
PAVO  -Pues  yo  enüftjo  ^ue  esas  ligas 

tienen  múcnoae  inmoral 

'<"'»"  -;J».  je,  ie,  je,  .¡e,  je,  je! 
ni  HKo  -¡Ja,  ja,  ja,  ja,  ja,  ja,  ji! 

jiABi'iAM  -Nosotros  somos  del  ])ícto 
y  turrón  nos  debes  dar. 
MODEBNiSTAs  —Y  á  uosotros,  quo  á  ta  h^ 

supimos  sacrificar.       ,.  V,    ,*  "i 
ETCETiRisTAs  -Y  á  nosotros,  hyosúnio«t*"-- 
de  don  Bsrtolo  pspá. 
PAVO  -¿Y  dónde  está  el  patríotismo? 
"  VA  SK  sadk"  —¡Vaya,  pavOj  acabarás! 
oQu'én  es  el  psis? 
T<'i'os-  ¡Nosotros! 

PAMi  -¡.Jesús  qué  barbaridad! 
zonii(i-¡J«,je,je,  je,je,je,  je! 
lUKuo- Ja,ja,ja,ja,ja,  ja,  ja! 


Los  bancos  etiin  fundidos, 
por  avi»sa  voluntad.. .. 
(confusión,  gritos,  protsEtss, 
y  algarabía  infernal   ■ 
que  le  i<rpide  al  auditorio 
ni  una  palabra  escuchar; 
sube  de  punto  el  bochinche, 
arrec'a  la  tem]i»8tad, 
y  en  medio  de  aquel  barullo 
s'  oyen^risas  de  Satán...  > 

-¡Je,je,-je.je,j»,je,je! 

-¡Ja,  ja.  ja,  ja,  ja,  ja,  jal 


zonfti) 

DI  BRO 


INTENDENTADAS 


Mucho  nos  reimos  cnondo  vio  lo  luz  pública  aquella 
fumosa  disposición  del  flaroante  intendente,  reclamen- 
lamín  el  disposon  de  los  trompeteros  de  loi  Iramwyas. 

Mucho  nos  relmcs,  porque  preveíamos  lo  que  habia  de 
'useder:  efectivameut^  nsdie  hiso  caso  del  célebre  de- 
crete; se  rió  fl  públi»,  se  rieron  les  inspectfres,  se  rie- 
ron las  empresas,  se  rieron  !os  cocheros  y  nos  reimos 
todos. 

Jamis  intendente  alguno  fué  tan  titeado,  ni  tan  justa- 
mente como  lo  fué  en  ficha  ocañon,  el  qu«  tantas  maot- 
uis  traía  míti-ias  en  su  chola  para  risa  y  b^rla  de  sus 
idfflini'.trsdas. 

Pero  dijitnoi:  ¿Qné  hombre,  qué  grande  hombre,  no 
ha  t*nido  en  su  vida  uaa  preocupación  trivial? 

¿Ao^MO  la  preocupa  ion  nimia,  no  es  en  la  vida  inte- 
lectual, lo  que  es  un  lunar  rn  la  vida  fisioa? 


I 


\ 


35©K  tltit 


EL  NAUFRAGIO  DE  U 


<■..• '". 


/ 


flGIO  DE  LARUFIALES 


/, 


Lit:  j.  f(ihai  .j//'-  T^ificon  158^  "iJ 


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.11» 


DON    QUIJPTE 


'  |Y  ouibtcs  lum  res  hin  dado  "al  trute  con  la  ■triadtd 
de  lo«  humbrea  mas  gravea! 

Paei  bien;  eea  nguunentaoion  de  laa  oomatai,  aoa  pa- 
reaió. ...  eao,  un  luuar,  y  lunar  feo;  pero  dijimoe:— Si  no 
es  mu  qoe  eio  ....  puede  paiar. 

CJmuío  á  renglón  aegoido  nos  deja  ais  leoha  fireaoa,  6 
sea  lia  leshe  ca  i°nte  ^iata  brdelkar  á  la  "pfterta  d«  oaida 


Para  distar  eata  medida  no  ae  invooó  nincma  raaon 
ds  peso,  ti  i  de ,  seio,  puea  el  deoreto  prohibitivo  eataba 
baaado  en  que  en  Parii  no  van  las  vaoaa  par  la  calle. 

T  en  vea  de  oompaiecer  i  aquelloa  habitantaa  por  ca- 
recer de  un  a  imento  y  de  un  remedio  útil  jr  neoeaario 
á  todas  las  edades  de  la  vida;  no  tiene  compañón  de  sai 
ccmpattiotaa  y  lea  quita  la  leche,  los  deateta  sin  impor- 
tar!» un  ardita  ai  la  tal  medida  ponia  en  peligro  tal  ooal 
eziütenoia. 

Nada,  nada,  en  Paria  no  van  la*  vacas  por  laa  calles, 
puei  por  ac¿  tampoco  deben  ir:  si  se  mueren  los  vecinos, 

?[ue  se  mueran;  morirán  con  arreglo  i  la  dviliaacion 
ranoesa. 
Segundo  punto:  segunda  intendebtada. 

Y  continúan  las  nimiedades  estea&larias  y  estempo- 
ráneaa. 

Me  refiero  i  la  ordenanza  sobre  parihuelas  para  llevar 
la  carae  desde  el  carro  á  los  puestos,  en  loa  mercadea 

No  nos  hemos  ocupad^  de  esto,  hasta  ahora,  porque 
hasta  ahora  hemos  estado  embargados  por  la  risa  que 
ucs  prcdnjo  la  tal  ordenanza 

Calculeu  Qstedes  que  antes  del  inveitto  de  las  parihue- 
la!), la  carne  la  cargaba  un  hombre,  y  del  carro  iba  al 
puísco,  de  modo  que  se  tocaba  una  sola  sola  vez. 

Ahora  no,  le  manos  :a  mas  al  tomarla  en  el  carro  para 
depositarla  en  su  pa-ihuela  y  despu's  se  vuelve  á  mano- 
sear al  dejarla  en  el  paesto. 

Aparte  de  esto,  el  estorbo  de  las  parihuelas  en  los 
mercados,  dcude  no  hay  todo  el  desahogo  que  fuera  de 
desear. 

)¿  basta  de  parihuelas,  pues  ccn  lo  dicho,  nuestros  leo- 
teres  se  habrdm  formado  una  idea  cabal  de  eite  macana- 
zo, ú  tercera  iutendentada. 

Pasemos  i  la  cuarta. 

A  la  sustitución  de  las  canastas  que  llevaban  los  ven- 
dolores  ambulantes,  pnr  carritos  de  mano. 

Q'ie  equivale  á  decj::— "Si  antes  estábamos  mal,  aho- 
ra tstamos  mucho  peer". 

Porque  además  de  convertir  á  los  hombres  en  bestias 
de  carga,  nos  van  á  suministrar  duplicada  ó  centuplica- 
da la  cantidad  de  microbios  que  antes  nos  suministraban 
ujiudo  las  cestas. 

Estas  podían  lavarse  todos  los  dias,  pero  loa  carrito* 
¿ouáudoV 

Y  aquella  campanilla,  que  parece  decir  con  au  mono- 
RRio  y  lúgubre  somdo: — "Parí  el  pobre  reo  qoA  eatá  <b 
c?pil!a ...." 

Y  remontémonos  á  las  alturas  para  ocupamos  del  roló. 
Pero  no,  esta  macana  es  de  á  folio  y  mereoe  capítulo 
tpavte. 

£n  el  próximo  número  nos  ocuparemos  de  ü. 


FELICES  PASCUAS 


Revista  mi'itar  al  campamento 
de  Santa  Catalina ... 
y  allí,  en  el  campo,  almuerzo  suculento; 
y  Saenz  Pavo,  celebra.....  la  cocina. 

Dfípnex,  Aneiros  (Monrefior),  vestido 
del  color  purpurino  de  las  áscna% 
muy  amable  y  rendido 
acude  á  darle  al  Pavo.. ..  buenaa  pascuu. 

Hé  aqui  casi  tres  sstisíacoicnee, 
qu9  ha  digerido  el  Pavo, 
sin  sentir  malestar,  rctcfftijones, 

ni  acedías,  ui  nada ¡bravo,  bravo! 

,C)h  dias  de  ventura,  gloria  y  dicha, 
con  re^f  uses,  revistas  y y  aalohiohal 

En  tanto  el  mundo  sin  cesar  navega 
por  el  piélago  inmenfo  del  vacio. 


COSAS  DE  SANCHO 


.Siempre  que  se  nos  pierde  algo  in<ignificante,  no  nos 
preocupamos  en  buscarlo  y  entoncea  para  jnstifioar  esta 
deüpreficupaoion,  colemo*  exclamar: 

"Me  alegro,  no  servir  para  nada....." 

Pongimonoo  pues,  en  el  caso,  de  que  al  país  se  le  per- 
diese este  gobierno  ¿qué  exolsmaria? 

Uu— ¡Me  alegro!— que  repercataria  en  todo  el  orbe. 

Pero,  lo  triste,  lo  fiatal,  lo  im^p«l)le; 'eapíS'Ntí  go- 
bierno, no  fe  perderá. 

El  pais  será  el  perdido  en  último  oaao. 
"     Y  entonces,  el  gcbirmo  ¿qnú  exclamará? 
Ni  una  pa'abra:    lo*    miniatm»  U  I»t¿ii  poro  «,1  Pavn, 

quien  llorwá  á  moco  tendido  su  cambio  de 


Maflana  eolipse,  parcial,  de  tol,  que  dorará  psoo  mu 
de  do*  hi  ras. 

T  siempre,  edipie  total,  de  falioidad,  para  la  patria 
arnntina. 

£1  cnerpo  opaoo  entre  el  sol  y  la  tisnra,  •■  la  lona.  El 
interpneato  eatce  la  patria  y  ro  felioidacL  e*  otro  cuerpo 
opaco;  ana  carbonera  oon  un  gobiemo  adentro. 

£1  edipsa  de  sol,  aará  Tiiibla. 

£1  aolipae  de  la  felicidad,  *erá.....  sennUe  aolamente. 

Y  ¡M^pable,  también,  por  desgracia.  ..    ^    . 


Dicen,  ain  duda  por  decir  algo,  que  Saena  Payo,  ha 
embutido  en  el  menaaje  al  Congreso,  aquel  manifieato 
que  no  le  permitieron  sus  ministros,  dar  á  la  estampa. 
Oompadesco  á  los  congresales. 
Y  dicen  también,  que  alU  explica  su  criterio  en  San- 
tiago, sn  oriterio  en  Corrientes  y  sos  otros  oriteríos  pro- 
vinciales. 

No  es  Saena  Pavo  de  los  qne  suelen  hacemos  ver  lo 
blanco,  negro. 
Que  no  se  hsga  ilusiones.  ,     . 

No  sirve  para  el  caao.  -f- 

Ni  sa  ministro  de  guerra,  tampoco.  :■  [■ ' 

iBl  ministro  de  la  guerra!  /^ 

Ponto  y  aparte.        ,  ^. 


t  • 


/ 


Ya  no  se  habla  de  lu  próxima  renuncia. 

Continuará  en  el  ministerio;  en  ese  ministerio  desacor- 
de y  maltrecho,  pues  no  hay  dos  ministros  que  sean  de 
la  misma  opinión. 

Que  al  ser  posible  el  acuerdo  entre  ellos,  Carbonil'a 
ya.habria  renunciado.  j 

Porque  su  permanencia  en  el  ministerio  es ....  por  sa- 
crificio. Vil  "v 

Por  sacrificio  evitable.  V    ■      '' 

Cuando  se  termine  el  asonto  "Rosales*  á  gusto  de  to- 
dos, entonces  será  otra  cosa. 

Carbonilla  renunciará. 

¡Se  habrá  agotado  su  patriotismo! 


En  el  Bragado,  el  director  de  La  Opinión,  periódico 
adicto  á  Ya  se  sabe,  lo  han  tratado  di  asesinar,  después 
de  empastelarle  la  imprenta. 

Al  condenar  e  te  hecbo  salvas  y  brutal,  csmo  lo  con- 
denamos, prescindimos  de  ttdo  partidismo.     . 

Pero  no  podemos  m?nos  de  exclamar: 

— "Si  ari  hace  Ya  se  sabe,  con  loa  que  defiendfn  fu... . 
p'^litica,  [qué  no  haria  oon  Dox  Quuón,  que  lo  ataca  de 
aterpo  eñiero\  ,-,,..  / 

Hé  aí%aá  «tro  edipie       '-•*= 

Entre  la  provincia  y  sn  normalidad  polítioa  progresi- 
va ce  ha  interpuesto  un  cnerpo  opaco 

Ya  se  sabe  ooal  es.  Tápense  ostedes  las  narices. 


■•«««MMM 


CANTINELAS 


Yo  he  venido  á  gobernar 
por  on  aonerdo  supremo; 
y  hoy  no  gobierno,  porque 
se  pnxiDJo  el  deracuerdo. 

Con  mis  cinco  camaradaa 
y  el  jefe  de  polipia, 
soy  muy  capta,  en  on  día, 
de  hacer  treinta  mil  pavadaa. 

Ya  se  sabe  ea  mi  aliado 
y  ambos  nos  queremos  bien, 
¿qnién  será  fumado  al  postre? 
¿üjI  por  mi,  ó  yo  por  éi? 

'  líÍ|loque  se  derrocó 
por  dar  á  su  padre  vid%  -  v 

y  es  cosa  que  no  se  olvida; 
gobernador  lo  haré  yo. 


LANZADAS 


Por  ahí  snda  la  nota  d«I  interventor  que  operó,  con 
SDJenion  al  criterio  e^ecial  del  gobiemo,  en  Santiago 
d-i  Estero. 

La  Naciou  y  La  Prensa,  lo  rrproducen-integro. 

Es  extensiaimo  No  tenemos  noticias  de  qne  haya  ha  - 
bldo  un  solo  hombro  capaa  dt  leer  aquel  chorizo  inter- 
minable. 

Ni  lo  hay,  ni  lo  habrá.  ~    ~' 

Ni  particular  ni  ofimalmsnta. 

La  verdad  es  que  tenia  que  resaltar  muy  largo;  por- 
que desde  que  regresó  el  interventor  ha  estado  escii- 


T  ya  recordarán  ostedes  orando  regrasó. 


Ya$e  sois,  %a  t*¿mio  ya  de  la  txoarsion  qn»  liso 
á  so  estibkoiaaianto  qa  Jiaia. 

Prescindió  d»  las  "'"TíT  j  de  lo*  sopaaitoi  oonipira- 
doras,  que  lo  reti-nsn  ritmpre  oon  al  rsmington  prepa- 
rado. 

Y  es  por.)u«  Ya  «e  múi$^  onaado  algo  la  importa,  pr«s< 
cin^a  de  lo  demts. 

Ia  qoa  mas  la  ooniitM^  «a  lo  bus  icpottant*  para  é!. 

Y  io  oienos  ÍBW¿>tanta,«s  pagar  loi  ainoo  meass  que 
adeada  á  los  peadiíaistu,  j  jooilados.  (Oíboo  messsl 

Y  p^oo  menos  á  loa  javgados  y  á  los  maestros  de  es- 
cuela. 

Paro  él  y  la  policía  y  ka  hombres  armados,  cobrarán 
poatoatmente  y  ¡quién  «ba  ai  adalantadol 


Algo  de  teatros 

Gomo  qoi'n  Wio*:— Oogpémonos  de  los  fUioes  y  afor- : 
tunados. 

Porque  m  la  épooa  ¡««senté,  los  únicos  seres  aforto- 
nados  y  felices  son  los  eoiprasarios  de  teatros,  salvo  ra- 
ras excepciones 

Son  atortonados,  por  ^empb:  los  del  favorecido  tea- 
tro de  la  Zarsoela,  que  oorntan  por  llenos,  todos  los  diai 
de  la  semana. 

Y  son  afbrtu-iadn*,  ponne  han  saMdo  reunir  un  cua- 
dro de  artistas  intaÜMtsii  y  maj  simpiticos  qoe  arran 
can  aplausos  del  píbiioo,  qna  se  traducen  para  los  em- 
presario* en  pingflM  resdiiiuaBto*. 

De  igual  fortuna  gosa  el  teatro  de  la  Comedia,  donde 
otro  ooadro  completo  ds  buenoa  artistas  atrae  nomsnsa 
y  encogida  oonoorr«n'<ia  diaiiament*. 

Y  lo  e*  iguahnsnte  el  e)«gaate  teatro  de  Onrabia  en 
donde,  en  anión  de  lo*  distngnidos  actores  Ghüé  y  Pra- 
doy-actúa  la  eximia  aotns  Eohevarria;  eata  e*  una  eatre- 
lla  de  vivísimos  resplandore*  que  ae  eleva  a  paao«  agi- 
gantados en  el  cielo  del  arte,  al  paso  que  otra  estrel'a 
desciende  á  «a  ocaio. 

En  el  teatro  Nacional,  odiünúi  captindose  jurta  y 
merecidamente  laa  simpstiaa  del  públioo  el  conc'enaudo, 
el  inspirado,  el  perfecto  ictor,  don  Jo»é  Val  é). 

Y  basta  por  hoy. 

De  los  demás  teatros,  nos  osupanmos  otro  día,  si  te- 
nemas  tiempo  y  espacio. 


A  última  hora  nos  ll«gan  ver.iones  sobre  la  marcha 
oefimtiva  del  gobiemo. 
A  sab*-r; 

Eimiuittro  d«  relaciones  exteriores  renonoiará  á  fin 
de  mes. 

£1  del  interior  espera  mejor  oportunidad,  pero *■• 

para.  ^  > 

£1  de  coitos,  eto ,  nSSóiará,  si  vienen  otros  minis- 
tros que  no  sean  de  los  inyo*.  « 

£1  de  hacienda  preseitará  su  renuncia  despnes  del 
eclipse,  oon  seguridad. 

Y  el  de  gnerra  y  marina,  no  ranondará  jamás,  así  se 
empefien  en  qne  renonoie  todos  los^nmarios  mas  ó  me- 
nos espinosos. 

¡Y  Saens  Pavo,  cwkbrando  (¡cuerdo  de  mmistrosX 

No  poede  darse  mayor  pavada.  _^ 


i 


# 


■i  . 


-:^ 


Hemos  recibido  im  ejemplar  de  la  Ouia  mensual  de' 
viajero  qoe  han  publicado  recientemente  lo*  sefiore*  Pa- 
blo Ludowig  y  Piloty. 

Ea  muy  interesante  y  contiene  datos  muy  útile*  al  via- 
jero y  al  comerciante. 

Le  deseamos  larga  vida  y  pingues  utilidades. 

Asimismo  n«mos  recibido  una  extensa  carta  y  on  pros- 
pecto de  la  Oran  Ouia  Estadística  Sud-Americana,  diri- 
gida por  don  Eluardo-Leon  Oordon. 

No  conooemos  el  libro  y  por  lo  tanto  no  podemos  coa- 
pamos  de  él,  ni  recomendarlo  al  públioo  si 'resolta  de  in- 
terés general. 

Nosotros  cuando  decimos  qoe  ona  cosa  es  buena,  es 
porque  ea  buena. 

Pero  fin  ver  la  cosa,  no  podamos,  ni.queremoa,  ni  de- 
bemos hablar.  :    . 


A  la  poerU  del  estado 
de  sitio,  no  hay  qoe  llamar; 
que  há  la  llave  Pelegríngo 
y  SaeoB  Pavo  va  á  llorar. 


Hé  aquí  el  detalle  de  lo  recaudado  para  socorrer  al  ar- 
t'tta  desgraciada  de  que  tienm  noticia  nuestros  lecto- 
res: ' 

Tesoro  del  S  Y,  30  pevs— Log.  Colon.  30— L'-gia 
Aoaofa,  25— Lou  L  EtoUe,  SS-Log.  1» Argentina,  35  50 
—Un  profano,  20— Ua  hermano,  («alt»)  6— L^g.  Italia, 
19— lK)g.  Libeirl    Penaatori.   10— Log.  Toleranoia,  20— 


Log  Figii  D  Italia,  16 -Ufa  Msmlsa  Noflaa,  20-Lwir- 
E«peña  10— Log.  Aurora  Biserta,  10— Log  Ghribaldi, 
10,  y  on  hermmo  5.— Todo  lo  coal  forma  un  total  de 
pesos  289  y  69  oentavos. 


Ttp.  Uto.  d*  4.  mibaa  y  Hno.  Rlnoon  IB9 


v>. 


V- 


/ 


t'-í-t»..  •  •  y- 


'X-- 


'f 


^■L^.«.flaifc.U.V 


í 


x  ■ .    Domingo  23  de  Abril  de,  18  )3 


En  la  Capital 


BUENOS  AIRES 


IX.    Número  36 


f 


Soaorioión  por  trimestre  adelantado    I     1  50 
Número  suelto.     .     .     .     .     . 

Nfimero  atrasado .    .     .    .    . 

Bstianjero  por  un  «fio  .    <    ,' 


Kn  don  Quijote  no  hayohi 
porque  ei  cítíoo  del  Purqne.  1 


Por  Ter  el  oro  i  U  par 
Inoliari  lin  i 


Don  Quijote  ea  adÍTÍno 
y  41  of  trasari  el  oaadno. 


^Coutí  %.  adminijJiacion  "^e  11  á  5/!n,  ».  ::'• 


Campaña 


b 


Bu8orioi¿n  por  semestre  adelantad.    $    4  00 


/•' 


V^; 


Número  suelto  .     .     . 

Número  atrasado  .    . 

¿      Extranjero  por  nn  afio 


»  020 
»  0,40 
,  12,00 


Tengas  cfp  ail  luorioionas 
y  abaje  la^  nbTonoienea. 


Para  Quijote  portefie 
todo  oBoalfe  ea  paqiefla. 

T  soy  terror  de  eneaigoi 
y  amigo  de  ais  aBÍ|oa. 


^ujciictoii    iioi   ífiiií.'lie    ailffttntado 


LA  COBRESPONDENCIA  i  NOMBRE  DE  A.  OSSOBId  "^ 


E8(é  pertódlco  «e  campra  pevo  no  .se  vende 


^ 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


Ss  avi»  á  niiei>tro8  acrntev,  surcri^^orea  y  no  raaetito- 
rM  qu>  deb»n  a  Mta  AHmiaibt-Kci  'n  por  pedidoa  dé  al- 
msnaqnea  da^  añf^  actual,  aé  airvsn  reait'r  i  la  mayor 
br-y-dad  el  raido  qnn  adtuian,  a<4  como  también  i  los 
iuscntore^  nun  no  i^an  fAnova^'o  la  ■uiorioion  tenidodola 
venoi'ia  m  fin  M^rz  i  próximo'  pasado,  que  para  el  núme- 
ro próx  mo  ú  abtaa  do  la  renueva,  -  ae  lea  inrpeadari 
el  enviu  <i>-i  periodioo. 


OTRO  GRUMO 

El  cromo  •iel  Calvario,  que"  publicamos  él  t**  iltl  '  éotrlínti,' ba . 
BÍdo~agotado  ala»  primeras  tiora9.dv«alir  á  lux, 

¡Treinta  mil  ejümplares  agotado»  en  ijieaos  d«  24  bons! 

Kl  éxito  ba  auperado  i  rioestroa  eilculi's  v  es^ranzaé. 

Uespuea  da  agotoda  la  edición;  btn  llovido  laa  auacrícionea  y  «<- 
toy  recibiendo  pedidos  del  cróioa  ()ii«  no  ('Uedu  «ervir. 

En  consecuencia,  para  damoatrar  nú  aKradfcilulanto  al,  público 
en  general;  para  igualar  la  condición. do  I  >  nuevoa  «uscriloré»  á.la 
do  los  aültguea  y  paca  cofrevpnmier  de  aLun  «i'oijo  á  las  entustas- 
laa  niueatraa  de  auapatiaaüe  todoa,  be/m^lt*  ]W.Mi<;4r:Otro  cromo, 
uae  verá  la  lu»púbUua  a  tioés  dui  corriente  iliea.^'         .^ 

i.,08  «uscritorea,  sin  excepción,  lo  recibirin  como.el  pasado,  esto 
•s,  como  un  DÚmero  i>rd¡i>ario,'sín  aumento  de  precio.. 

A  los  que  lo  compren  «a  las  callea  de  la  capital,  lea'  costará  vein- 
te centavos  y  treinta  á  loa  ijue  lo  aolicilen  en  láS  provincias  y  en  la 
campaña. 

Ksteiiuevo  cromo,  de  género  dislinto  al  anterior,- nsultará  ma* 
cuadro  qué  a4uél,  pório  qui  respecta  al  asuntó  politico  que  bemoa 
-  tomado  por  base.       ,  .»"  .-■'__ 

Y  después  dc'  este  cromo,  vendrán  otros,  puesto  que  .la  sit  Lición 
(lUe  noa  domina  y  que  nos  aplavtá  debe  pintarse  con  tddoa  los  colo- 
res del  risma.  y  aan  aai  íeiulurá  siempre /«'«■ío,  foflo  lo  q;ie  debe 
eapresari*. 


I  CONTRI* ::iONi 

Dime  con  quién  andas  y  U  diré  qiiié  i  fres,  dioe  nr  re- 
frán y  i  lé  á  té,  que  no  acmoa  ttra  ooaa  que  una  mana- 
da di  pivor,  cuando  vamos  p^r  el  mundo  de  la  política, 
capitaneados  por  otro  Pavo,  padre  y  muy  sefior  aujo. 

Y  por  ai  lo  dicho  no  fuese  bastante  á  dar  á  nae&troa 
lectores  una  idea  completa  de  lo  de'graoiadoa  que  ac- 
m  >a  con  este  gobierno,  aun  podemoa  citar  a*gtmo8  refra- 
nes maa,  que  vienen  aquí  tan  rodados  como  anillo  al 

dedo. 
"Qaim  ai  acompaña  con  un  rengo,  al  finy  alpostie 

renguea'^. 

"Qtttm  con  lobct  anda,  á  aullar  ae  enseña'^. 

Y  otroa  j  ntroa  que  me  caito  para  mejor  ooa«ion>  ó 
para  mejor  pavo;  que  aai  como  la  ooadon  es  asida  por 
loa  oaMlioa  muohaa  veoea,  aai  el  Pavo  ha  «ido  asido  del 
mooo  por  el  Zorro,  en  eeta  emergencia  de  unánime  y 
et-raa  recordación. 

Para  que  ae  tenga  una  idea  aproximada,  de  lo  fatal  que 
ea  este  gobierno,  biateoa  aaber,  amantiaimoa  leotorea, 
que  el  pu-b  o,  al  deapertar,  todoa  loa  diai,  ae  peraigna 
haciendo  la  señal  de  la  ama  de  eate  modo: 

"Por  la  ae&al  de  Santiago  y  de  Corrientes,  de  nuestro 
(/oMemo  Hbranoe  Sefior,  Dtoa  nueelro;  y  rfelAomire  g««. 
espith-e  y  dtl  hijo  y  del  espíritu  Zorro.  Amen". 

Dioa  miaanoordipao,  no  se  apiada  del  pueblo  creyente 
y  paciente,  pueato  que  mantiene  sobre  sua  pedeatales  i. 
eeaa  eetátuu  de  carne  y  de  hueso. 

Hay  quien,  no  aabemoa  si  por  aumentar  la  broma  ó  la 
ohaoota,  dice  que  to'^oa  los  miembros  del  gobierno' ae 
están  ocupando  en  la  redacción  de  múltiples  proyeotoa 
que  ae  pr»-entaran  á  laa  camaraa  Ifgialativaa  de  la  na- 
piotti  ou  ápuoa  oportuna. 


JL 


ADMINISTRACIÓN  RODBIGDEZ  PESA  U2  2.°  PISO 


Estoa  proyeotoa  magnoa,  son  poco  maa  ó  menos,  los 
siguientea: 

Liquidación  verdad  del  Banco  Na^iional. 

Beaoision  del  contrato  puerto  Mamadero. 

Ley  electoral,  mejor  que  la  actual,  para  el  gobierno. 
Supreaíon  dtf  la  feria  aiiual  á  loa  tribunales. 

Quemáaún  de  un  núüon  aemanal  de  loa  billetea  de 
curso  legal 

Liquidación  de  la  Casa  de  moneda. 

I)eten^on  en'el  alaa  del  oro.  < ' 

£ntiarro  aolemne  de  la  oonstitnoion.  .'-;,.; 

Ek^radoa  dé  la  Iglesia  y  del  listado.    ->    ■  ^. . 

Inatitocion  del  divcnroio  oiviL 

Oonveraion  de  la  moneda  iidnoiaria,  en  el  cnrao  de... . 
la  oonraraaoion. 

&ecoion  de  uiia  estatua  ecuestre,  de  Oelemin,  I  á  laa 
puertea  de  nn  banco  «aaiq^pM|C«  . 

Adoración  dat  Zorro  por  toda  la  oompafiia'. 

Y  apoteoaia  final  formada  por  infinidad  dé  moooa  de 
pavo.  £n  el  cenfcrp  ae  elevará,  hadando  la  rueda,  el  grsn 
Pavo  y  el  B^no  tocando  el  arpa  y  él  Zorro  tocando  la 
citara,  darán  ínaa.  brillo  y  realce  á  eete  onadre  final. 

La  verdad'  ea  que  tienen  muchas  ootai  que  hacer,  pero 
que  no  harán  por  efecto  de  las  traba*  que  1*8  puso  el 
aciiwdo.  jQue  caritmba!  ¡Son  muchoa  á  exigir  y  uno  soio 
á  contentarl 

— ,Si  yo  hubiese  sabido  estol  dicen  que  dioe  el  Pavo 
cada  vea  qtie  lo  abruman  con  esas  exigenoiaa  demole- 
doras. 

Pero  ai  no  aabido,  ha  debido  presentirlo  y  pensar  que 
no  le  hacian  el  favor  de  darle  el  poder  por  su  baila  cara 
sino  para  que  pernutiera  que  ctroa  sacasen  las  sardina» 
de  las  ascuas. 

Bien  claro  se  lo  dijimos  entonces,  antee  del  estado  de 
sitio  y  aun  después.  Qae  se  lo  iban  á  fumar;  que  todas 
aquellas  adulaciones  no  llevaban  otro  móvil  que  trans- 
tormarlo  en  gran  tapadera  de  lo  pasado;  de  lo  pasado  y 
baata,  porque  bastantes  veces  lo  hemos  designado  coe 
otro  epitato  vergonaoso  y  aaqueroso. 

Pero  él  no  lo  oreia  y  aim  ahora  es  posible  que  no 
quiera  creerlo  tampoco,  cuando  ei  primar  aüj  de  su  pe 
ríodo,  ha  semejado  en  pasadizo  por  donde  han  pasado, 
mini  tros  y  ministros  »in  qué  ni  para  qué  porque  ningu- 
no ha  heobo  nada  y  purque  ninguno  de  eüus  tiene  talla 
bastante,  ni  color  poiíaoo  definido. 

Ya  es  el  tu''  *'^  1^*  ^^  impone  un  ministro;  ya  el  Zor- 
ro el  que  le  obliga  á  aceptar  un  segundo;  ya  es  el  Bnno 
el  que  le  smenaza  aa  nn  par  de  coces  ti  no  admite  un 
tercero,  ¡qué  mas,  hasta  don  Bartolo  ha  touido  oon  él 
exigencias  al  resp;ctol 

'Esbo  no  ea  gjbemar,  ni  nada;  ekto  es  pasar  el  tiempo 
en  pavadas  y  na -'a  mas. 

Y  el  hombre  es  blando  |vaya  si  es  blandol  Con  decir 
que  la  policioa  de  Ya  se  sabe,  .es  santifioada  por  él,  está 
dicho  todo.  ~       '-f— —         _-__ 


constantemenre 


entre  la  espada 


mi4mo  que  si  estuviese 
y  la  pared. 

Hace  actos  de  contrioion,  saca  fufrzas  de  flaquoTa,. 

quiere  dar  vapor  á  tu  voluntad,,  y nada,  en  llegando  ' 

el  caao  de  usar  de  tales  virtudes,  ceja  y  se  aplana. 

Entre  tinto,  hé  aquí  el  poire  nuestro,  que  el  moder- 
nismo le  reza  todos  los  dias: 

"Padre  Luestro  que  estás  en  el  Gobierno,  santificado 
sea  tu  nombre,  llévanos  i  tu  reino,  hágase  por  ti.  nuestra 
voluntad  asi  en  las  urnas  como  en  el  cieno.— EL  P.  A.  N. 
nuBítro  de  oda  dia  dánosle  hoy  y  siempre;  perdona 
nuestras  deudas  con  los  bancos  a«i  como  t  o -otros  no  per- 
donamos B¡  al  su^sum-corda;  no  nos  dejes  oatr  en  manos 
de  los  juíoes  y  líbranos  de  t<do  mal.  Amen. 

¿Quieren  ustedes  mas  contrición  y  mejor  intención? 

Yo  no;  ni  tanta.  ■■'   i 

hMv    -,..,-. 


Es  una  desgracia  ser  ati,  6CmO  «s  el  pavo.  Blandú  y 
tierno,  cualidades  que  recomiendan  al  ave  pavo;  pero  de 
ñiflgtm  modo  if  hombr»  idem.    — 

Vive  en  una  peéadilia  eterna:  la  pesadilla  del  itme; 
porque  con  el  mutisuo,  el  sorrismo,  el  juarismo  y  el  mo- 
dernismo, á  cuyo  frente  se  halla  su  mismo  14)0,  es  to 


¿QUÉ  HORA  ES? 


El  reló  municipal 
que  nos....  .edipa  la  hora,. ,' 
nos  marca  del  intendente 
la  hueca  y  redonda  chola. 

Allá,  en  »i}ue'ift4  alturas 
parece  im  rjo  de  momia, 
e  táticb,  tríate,  muerto; 
de  algo  que  existió,  la  forma. 

Con  la«  manecillas  blancas 
y  su  confudon  de  horas, 
( tra  torre  de  BaLal 
con  gran  propiedad  cor  coa. 

Nos  Hice  que  el  intendente 
tione  aptitudes  igno*^as, 
y  que  f  irve  para  todo 
lo  que  sea.. ..  chirigota. 

Que  lo  útil  y  necesario 
aparra  con  mano  airosa, 
y  á  lo  fútil  ;e  dedica 
con  una  vehemencia  estoica. 

Por  meterse  en  todo,  el  tal 
pondrá  a'gua  dia  por  obra, 
ni  sacar  agua  corriente 
d4i.do  él  vueltes  á  la  noria. 


La  máquina  di  reló 
la  man°ja  Carné  coló, 
y  cuando  quiere  pararlo 
lo  aduerme,  <  on  ....  cloroformo. 

Por  eao  priva  á  la  ciencia 
del  medicamento,  heroico, 
para  que  no  se  lo  gasten 
pues  él  lo  preoisa  todo. 

|0h  reló  de  las  alturaa    - 
tú  de  las  gentes  asombro, . 
cerebro  del  intendente  -      '':.■- 
que  es  mtre  intendentes,  «¿nsiiraof 

Dile  al  ta»,  Upe  té  relevé  ~=^ 

de  un  cargo  t«n  engorro  >o,  jr:  '' 

como  es  señalar  laa  horas 
jara . .  no  vwlai  nosotm»    _^^_^ 

Que  por  inú<il,  los  hombrea 


> 


no  fijan  en  ti  sus  ojos, 
y  nos  estafas  d  tiempo 
pues  marcas  para  tí  soloi 


/ 


BON  Qttll.^' 


V\<í¡;»,\w\i>^  i!\n\i«\ií.  kV^»j.^\'<v*W\W,>a*'si>V\^«.tv.y'^«!^t'i,  w\  w 


,\ 


^^ 


\^j\VV¡L\\^*^    ^^M^^U^XV- 


'-^ 


QtinOTE 


./ 


Ws^w  xvv\ík\  NX^V\^S  ,^t  Ws  V\tKvsQi'^exWs^\uM\oi\ts.  AA  ^\aW 


■-.■■•■«■>^<:g:<atg>V?. 


t  ■  ^slí>^.'i  ..'Xví^a^'i.  ^w-'^XtV. 

\-.  '.'7 


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DON    QUIJOTE 


1  A 


DJU,  en  fio,  al  intendente 
que  al  trabajo  arrime  •!  homb'o, 
y  que  íii  él  no  wbe  mat, 
que  (l°je  &n  puesto  á  otro. 

ECLIPSES 


¿Qué  cuerpo  opaco  se  ballatá  interpuesto  entre^oada 
minititro  y  éu  rtspeciivo  ministerio? 

¿Qué  cuerpo  opacfóiena  interpuesto  entre  Saenz  Pavo 
y  la  liepública? 

¿Qué  cuerpo  oi)aco  se  ba  interpuesto  entre  Ta  se  sabe 
y  la  provinoia? 

En  el  ministerio  de  hacienda  produce  la  opacidad,  un 
tronco  muy  grande  que  suele  nutrirse  con  las  cartas  del 
romero. 

£u  el  del  interior  produce  los  eoliptes  casi  diarios,  un 
planeta  conccido  coi>  el  lombre  de  Cola  de  Zorro. 

£!n  el  de  justicia  y  cultos  no  pueae  verse  naca,  por 
las  sotanas  que  se  interponen,  y  que  nos  hacen  ver  todo 
negro. 

En  el  de  relaciones  exteriores,  hace  de  \ana  al  pro- 
tocolo del  divortia  aqiiarvtn  el  onal  es  muy  posible  qne 
nos  deje  á  Ja  de  Valencia. 

Y  en  el  ministerio  de  la  guerra  y  de  la  naanna,  ya  'a- 
b>u  ustedes  que  eL  cuerpu  tpacu,  es  el  plenario  de  la 
"Rosales". 

Eatre  Saecz  Pavo  y  la  Eípúblioa  se  interponen  alter- 
nativamente varios  cuerpos  opacos.  Porque  tiene  dife- 
rentes lunas  en  donde  reflejar  hus  destellos  granate. 

y  ya  es  uu  Ijjuete  de  sacristía,  el  astro  interpuesto; 
ya  es  ese  otu^me  i<>útil,  para  él,  llámalo  Contt>tuoioD; 
ya  es  la  voluntad  dal  Zorru  qu)  tomando  f  rma  esférica 
sd  eleva  á  la)  alturat  del poier;  y»es  el  bi|o  ó  el  yer- 
no que  antielau  vivir  eu  el  éter...  palpab'.e;  ya  ee. .. 
cua'quier  C3«a,  psrque  creo  que  será  capas  de  eo  íp^- 
nualu,  hasta  una  mosca  si  en  ^u  rápido  vuelo  llegase  á 
iut^ponerse  «>ntre  él  y  nosotroj. 

£n  el  observatorio  de  Lá  Plata  se  han  descubierto  du- 
rante el  ec  ipse,  nosas  muy  curiosas. 

A  través  del  largo  telescopio,  llamado  Pelelegriogo,  y 
que  para  observar  el  eclipse  fuú  trasportado  4  La  Plata, 
pudimos  tomar  los  siguientes  apuntes. 

Serian  las  8  y  10  a.  m.  cuando  el  sol  empezó  á  perder 
su  redondez:  entonces  nos  parecia  que  un  Manser  prodn- 
tia  aquella  linea  negra;  despuei,  ya  eran  do*,  luego  tres, 
mas  tarde  cuatro  y  así  iban  aumeiitando  los  Manwr,  has- 
t\  Hogar  por  nuebtros  cálculos  a  diea  mil. 

A  la  himple  vista,  s°gun  nos  han  dicho  después  algo- 
cas  personas  que  observaban  el  eclipse  valiéndose  de  vi- 
drios ahumados,  solo  se  veis,  (a  morada  eterna  de  Ta  se 
sabe  ilutando  en  el  vacio,  é  interpuesta  Obmo  cuerpo  opa- 
co ¡7  tan  opacol  entre  el  soi  y  La  Plata. 

Era  curioso,  ^eguu  dicen,  seguir  todos  los  movimien- 
t'js,  pues  ansiaban  todos  ver  qué  forma  proyectaba  en  el 
sol  el  asa  de  la  referida  vivienda  politioa  del  soberbio 
magnate. 

Pero  se  quedaron  con  las  ganas,  pues  el  wa  no  l'egó 
á  vislumlpirse.  Eatre  los  obiervadores  existía  el  temur 
de  qua,^  sus  evoluciones,  se  desprendiese  del  cuerpo 
opaco^^ra  contenido  y  cávese  como  un  aerohto  sobre 
toda  la  proviucia  y  la  aplastase. 

Pero  no,  las  penas  no  se  desprenden  de  las  conchas 
espontáneamente.  Hay  que  ejercer  siempre  cierta  vio- 
lencia Impulsiva. 

La  perla  ds  J^a  P.ata,  ha  echado  raices  ya  muy  hon- 
das y  muy  dilatadas  para  que  asi  no  mas  pueda  cleipren- 
derse  de  su  concha.  .  ■ 

Con  ella  irá  hasta  la  tumba. 

Tales  son,  á  grandes  rasgos,  los  eclipses  que  hemos 
observado,  es  decir,  los  mas  principales;  porque  hay 
otros  de  mvnos  importancia,  asi  como  otros  que  han  de- 
bido producirse  y  no  se  han  producido. 

Los  de  caráot°r  d'ario,  son  la  felicidad  y  el  progreso 
de  la  patria. 

¡Ahí  Y  el  de  los  ladrones  de  los  bancos  también. 

SUCEDIDO 

TeLia  uu  botictiio  mny  cazurro 
un  pacífico  turro; 
y  tenia  sdenás  un  gallinero 
con  que  darle  sustancia  á  su  puchero. 

J'. ro  el  burro,  pastando, 
toda  la  huerta  se  la  lué  tragando, 
y  asi  que  no  hubo  nada 
tcnió  la  disparada. 

Kl  zorro,  per  su  parte,  una  gallina 
/         se  oomio,  ya  ^cida  en  la  cocina, 

y  otra  y  otra  después,  hasta  dar  cabo; 
llevándose  con  él  á  un  pobre  pavo 
que  lucia  de  frac  y  en  lontanansa, 
un  moco  con  colores  lie  esperania. 

Explicaros  no  creo  necesario 
quién  (s  el  boticario. 


COSAS  DE  SANCHO 

Nada  de  cloroformo. 

£1  intendente  lo  ha  suprimido;  es  dedr,  ha  «pandado 
que  M  fuprima. 


((Tendrá  razón? 

Yeámoslo. 

Bien  mirado,  el  cloroformo  es  inútil,  pero  completa- 
mente inútil,  para  llevar  á  cabo  la  amputación  de  cual- 
quier miembro  del  cuerpo  humano. 

Y  si  no,  díganme  ustedes  ú  Bous  biso  uso  del  cloro- 
formo pañfmputar  cabezas. 

Si  este  owiooinio  ha  precedido  á  la  idea  de  supresión 
del  olOrofoii^o,  el  intendente  está  en  lo  óierto. 

i  demás  de  que  conviene  que  los  pacientes  vean  si  los 
médicos  se  equivocan  ó  np  en  el  curso  de  la  operación. 

.rV.V,''"^  ';:*•'>;'"  •••:•■•'.. 

Pero  coma  él,jiobtoeiiada  incompleto,  ha  previsto, 
el  caso  d»  la-A  tá  del  dpcpfwmo,  y  acto  seguido  ha  dis- 
onrrído  «>  üiodo  déxéemplaairlo 

Y  por 'etq;  ha  -:mfúitlacto  á  los  .n>¿(fiúOB  que  hsgan  uso, 
en  vea  del  cloroformo,  de  los  parches  porosos,  de  >as  san- 
góaa  y  de  las  lavativas,  según  los  casos. 

Es  mucho  intendente. 

£1  no  se  ocupara  de  aquellas  necesidades  mas  sentidas 
por  él  sufrido  vetindario;  ét  no  dará  im  patio  que  signifi- 
que solución  ó  progresa;  él  no  hará  iatendent»  smo  in- 
teidentadas  y  metná  la  puta  dinde  no  deba. 


Hasta  ahora,  en  todo  lo  que  se  ha  metido  ha  dado 
fia-co. 

Se  metió  con  los  cocheros  de  los  tranways  y  no  le  hi- 
cieron caso. 

¿Por  qué  no  los  cloroformiza? 

Ue  metió  con  los  vendedires  ambulantes  y  quedó 
igualmest''  deaairado. 

¿fara  qué  cirve,  pues,  el  cloroformo? 

Ahora  se  quiere  meter  con  los  médicos  y  é:tos  le  van 
á  recetar — ya  lo  verán  tuteles — el  clon-foi  mo. 

Y  so  ccmprende;  porque  para  hacer  lo  que  hace,  vale 
mas  qne  lo  tengamos  dormido,  que  no  derpieito. 

Entonces  si  que  pudríamos  oeiebiar  tina  nneva  es- 
pecie. 

La  del  doroformo-inten lente.  ■■.  .'.'7f 


Eatrt'  tanto  y  ya  que  ce  ha  dec' arado  f  nemigo  acérri- 
mo de  la  cienoi»,  por  lo  que  respecta  ai  cloroformo,  ¿por 
^ué  no  deS'iuroformit'i,  una  puroiou  de  ramas  de  ku  re- 
partioiun,  que  están  domudasir 

¿Por  qué  nu  da  luz  a  muchos  barrios  que  viven  á  os- 
curas, pagandd  el  impueatu  de  alumbrado? 

¿Por  qué,  ya  qne  no  provee  al  afirmado  da  varias  ca- 
llas, no  manda  barrerlas  ya  que  los  vecinos  pagan  el 
impnesfo  de  barrí -lo  j  lunpu  za? 

¿  Por  qué  no  nunda  que  desaparezcan  los  poaoa  del 
adoqninaao  de  todas  las  calles,  ya  que  los  vecinos  han 
pigado  lo  que  por  tal  servioio  les  oorreepundia? 


S»'rá  que  la  oueation  del  eloroformo  ee  mas  importante 
que  todo  eto  y  que  otras  muchas  cotaa  ma*  qse  mn 
callo. 

Aunque  con-iderada  enserio  lU  personalidad,  él  no 
debe  distánguir  entre  lo  imp  rtante  y  lo  tnvial. 

Y  lu  prueba  el  qne  nii^gua  intendente  ha  hecho,  en 
lan  poco  tiempj  como  ét,  tul  tionúmero  de  macanas. 

Lo  dicho:  va  á  ser  preciso  cltroürmizarlo,  para  que 
LO  vuelva  á  ocuptrse  de  a'^uellas  cosa*  que  deben  tener- 
le sin  nitgtm  cuidado,  porque  puco  ó  nada  le  importan. 

Zapatero  á  tus  zapatos,  dice  el  re&an. 

Y  Ojalá  que  tomase  al  pié  de  la  letra  la  sentencia  que 
dejo  eeoriu. 

/ 


CANTARES 

Sa<na  Pavo  nos  dá  jaqueca, 
TA  SE  SABB,  medio  ambiente, 
cola  larga  nos  da  el  Zorro, 
cloroformo,  el  intendente. 

—  i 

Para  miasmas,  La  Plata, 
para  ratas,  Santa  Fé, 
para  puertos,  Manudero, 
para  remedio*,  Carné, 

Ya  DO  se  barren  las  calles 
ni  ce  afirmín  ciertos  barr'os 
¿si  será  que  el  intendente 
está  cloroformizado? 

Dos  cosas  tengo  en  el  alma 
qne  me  hscen  mu<'has  oosquillas; 
de  Carné  las  ordenanza», 
y  el  csrbon  de....  Carbonilla. 


LANZADAS 

No  hay  que  olvidar  qne  el  Coogreao,  va  á  haon  la 
opoidcion  al  gobierno.  . 

Y  será  ló^co  el  Crngreso,  ai  le  propone  reflejar  la 
opinión  púbttoa 


Por  oonsignieote,  al  Pavo  ya  no  le  llega  el  Arao  ala 
{duma,  con  la  tal  opodoion,  por  temor  de  salir  del  galli- 
nero. 

¡QaUinero,  ocn  Zorro  de  por  medio! 

Lo  aegtmdo  triunfará  de  jo  primero. 

Lo  de  Oaiamaroa  va  puando  ya  d»  caitafio  or curo. 

Para  nutrir  á  tu  soldadesca,  el  gobernador  y  sos  cóm- 
plices echan  mano  hasta  da  los  bueyes  de  las  carretas. 

El  Banoo  Provincial  no  existe;  es  deoír  «xiste,  pero 
•in  vida;  esto  es,  sin  fondos  y  sin  contabilidad. 

El  gerente  del  Banco,  es  üfiente  del  gobernador  y  ea 
ala  ves  jefe  de  policía  y  profesor  de  la  escuela  nornaL 

E;eroe  tres  cargos  distintos  y  residta  una  sola  oalaml- 
dati  verdadera. 

¿Dónde  está  el  gobierno  regenerador? 

■j|»- 

El  sumario  de  la  "Bísales"  continúa  dorcformisado 
Comprendemos  la  opo^ioion  del  intendente  al  c.orc- 
formo. 

Y  con  elU  me  conformo,  al  menos  en  este  caso  espe- 
cial. 


Varios  smigrs  qne  hsn  tenido  ocasión  de  viajar  ei/el 
vapor  "Helio»"  nos  han  hecho  los  mas  grardea  elogios 
de  ente  palacio  fli  tante.  No  se  sabe  que  sdmirar-  mas  en 
él,  si  el  liyo,  ei  el  contort,  si  el  esmerado  servio'o;  lues 
Pe  cree  uno  tra» paitado  a  psa«  maravilla»  de  las  "Mil  y 
una  loolies".  Aparte  de  e>to,  la  kolidtz  oe  oon»truciion 
del  "Helios"  lo  pone  en  condiuic  nes  de  resistir  lo*  n>aa 
recio*  temporales;  atunentsndo  la  seguridad  á  bordo,  la 
períoia  de  los  hábiles  marinos  que  'O  diiijen. 

Felioitsinon  á  las  "Mensaieiias  Flu»i«le»"  por  poseer 
esa  j'-ys.  que  mucha*  naoione>  de  Europa  le  euvioisrán 
ciertamente. 


(Qué  Mgoifíca  esa  caballeriza  que  se  ha  construido  de 
nueva  fátnca  en  la  esquina  de  Z>  balios  v  Avenida  de 
Mayo? 

¿Ef  la  continuación  de  las  ideadas  por  el  Zorro,  el 
Burro  y  por  Pelelegringro? 

Y  ratas  oirás,  ¿qné  se  hicieron? 

Valiente  modo  de  gastar  dinero  en  pavadas  y  de  es  ■ 
tropear  con  edifí<^'ios  que  huelen  msl,  la  calln  que  ros 
propinemos  sea  la  mas  bien  tenida  de  la  capital. 

Et'eméride. 

Al  embarcarse  eo  el  Havre,  los  resto*  del  ilnatre  ge 
neral  San  Martin,  le  hiao  los  honores  de  ordenanaa  d 
regimiento  113  de  Francia,  que  lo  aoompafió  hasta  abor- 
do de  U  "ViLarino". 

Asiatieron  a  acto,  todos  los  representantes  de  las  Be- 
púbboas  hi'pano-ameticanas,  menos  el  de  Cnile. 


Otra  efeméride. 

El  la  de  Abril  d^-1890,  se  celebró  el  grsn  mtehng  de 
la  Umon  Civica 

DespubM  kc  traccionó.  Y  os  GÍvorLÍad<iM  de  »u  uredo  y 
de  Kua  principios,  que  enti  nue*  eondenaiou  todos  ios  vi- 
cios y  ledos  les  viuicsos,  hoy,  oerpnea  de  ties  años,  se 
han  trocado  en  paladines  aeoicLdos  de  kiu  adversarios  de 
ayer 

No*,  tros  estamos  donde  estábamos.  ,_  ^_  .. 

i  el  país  con  nosotros,  tufnenao  y  llorando. 

•«»■ 
Sun  tantas  y  tan  repetidas  las  buenas  referenciss  que 
nos  dan  personas  de  reconocida  seriedad  respecto  de  la 
Cancha  Mureno,  que  estamo*  animado*  á  convertirnos 
en  espectadores  asiduos  de  ese  centro  de  recreo:  tanto 
mas  anünadoB  cnanto  que  nos  consta  positivamente  que 
ali  no  nay  sport,  m  lUego  alguno  que  pueda  rf^ft^^f  inte- 
reses materiale*  ni  morales. 


Hemos  recibido  un  ejemplar  de  La  Guerra  Futura,  li- 
bro smeno,  interesante  é  iiistructivo,  ai  par  qoe  de  reoo- 
nocid»  oportunidad,  fiínudo  por  don  Pacifico  Manser. 

E-te  hbro,  creemos  que  ha  kido  leidu  y  atm  uomeota- 
do  por  *l  general  Matuñiin 

Y  creemos  recordar  que  bien  comentado,  esto  es,  en 
sentido  favorable  al  autor. 

Si  efeuuvamente  es  akl,  nos  alegramos  mucho,  de  que 
una  vez,  por  lo  menos,  se  ha>len  de  acuerdo  las  opinio- 
nes del  general  Mansula  con  las  nuestras. 

El  libro,  merece  después  de  todo,  un  aplauso  tmánime 
y  general. 

Fedcitamo*  al  eximio  autor  qne  se  encubre  con  el  seu- 
dónimo. 


Y  hemos  recibido  además: 

Un  retrato  del  presidente  de  la  Bepúblioa,  grabado 
por  el  incomparable  Stmnz,  que  resulta,  como  trabejo, 
ana  obra  de  arte. 

Datos  pcindpales  del  eclipse  de  sol,  publicado*  por  «1 
observatorio  de  La  Plata. 

Y  un  interesante  folleto,  titulado  "La  Proiucdrn  Ar- 
gentina  on  1892  por  Dimas  Helgnera". 


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Ttp.  Uto.  do  4.  RlbM  7  800.  RloooD  IBt 


BslüA  <a  I  ■  I    a  I  .1^.^  _ 


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FT^-?^ 


.111     I    IILlpipi 


Domingo  3U  Je  Abril  de  1893 


BUENOS  AIRES 


IX.    Número  'A~ 


En  la  Capital 


/. 
mm^Q  SUELTO  20^CETS. 

-  -    •    f ' 
■       ■« 

En  don  Quiiote  no  hay  ohtrqu» 
porque  ei  cítíco  del  Farqtt^_ 


uyotc 


iV^ 


Por  Tor 
Inohari 


el  oro  i  U  par    ? 

lin  deioanaar.       Ij 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  08  trazará  el  camino/ 


^oinJ 'íc  nilmliiiMim-iini   it  11  á 


I  11.  m. 


LA  CORRESPONDENCIA  i  NOMJJRE  DE  A.  OSSORIO    ^ 


'íi 


Campaña 
NÚMERO  SUELTO  30  CETS. 


w 


Tengan  oien  bU  iniorioionM 
y  abajo  laa  tnltTaiioionM. 


Para  QnijoU  portafie 
Ude  enenigo  aa  pafaoB». 


T  soy  tenyr  de  enemigos 
y  amigo  4k  mis  amigos. 


m^'m^^^ 


Este  periódico  scZeomprn  pevú  no  ge  vende 


r 


ihc    (iJpíiiiiIdJo 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


"i  ADMINISTRACIÓN  RODRÍGUEZ  PESA  U2  2.   PISO 


LA  INQUISICIÓN 


Si  los  errores,  en  polítio»,  fu^:en  efcollos  djnde  se 
rompieran  el  cráneo  los  que  los  iometen,  en  vez  de  ser 
abismos  de  psrdicitn  psra  los  qte  viven  espsraiízidos 
en  la  iiifa'Midad  de  los pontifyes  d^  la  democracia,  ni  el 
Zorro  no  1  hubiese  legado  un  liarro;  ni  el  Barro  nos  hu- 
biese traido  una  revolución;  ni  larevoluoion  un  déspota; 
ni  el  oé.pjta  ua  estado  de  sitio  transitorio;  ni  el  estado 
de  sitio  transitorio  nos  hubiese  sumergido  á  psrpetuidad 
en  un  Estado  de  Pavo,  impjsible;  ui  este  estado  de  pavo, 
imposible  de  todo  punto,  puede  ofrecernos,  al  fin  de  su 
camino,  otra  coia  que  no  tea  ¿eaetperacion  y  muerte; 
llanto  y  dolor;  martirio  par»  eV  cuerpD  y  oondenaoion 
para  el  alma,  la  inquisición.         . 

tQué  donde  esti  Is  ÍEq.;úáicV3«iliJi;  ;-i«  hibitos,  eti  sus 
afinidades,  en  su»  creencias,  en  su  apego  i  las  tradicio 
nea  ulteamontsnas  y  en  que,  p.rque  todaí  estas  cosa» 
que  son  ramas  de  nn  mi»mo  Uonoo,  los  tienen  á  ¿1  y 
i  8U8  muiiítroi  atad^  de  piéi  y  manos,  sometidos  al  po- 
der  oleiioal,  á  la  influencia  saoriataneíoa  de  fin  del  siglo- 

Y  íi  todavia  no  hemos  sentido,  ñagelar  nuestros  cuer- 
po* materialmtnte;  ai  aun  no  peroioimos  el  chisporro- 
teo ni  las  lUmaí  de  hw  hoguera»,  ávidas  de  íéree  incoen 
tes;  si  aun  lo»  tormentos  ae  la  cuña,  del  aspa,  de  U 
sus'penbiott,  de  la  rueda  y  otros,  no  han  sido  estableaidos 
con  arreglo  á  la  ríencia  moderna  del  oscurantismo,  es 
porque  no  tienen  todo  el  poder  de  su  impottmoia,  todo  el 
heroísmo  de  su  cobardía  y  porque  oreen— y  oreen  bien- 
que  bastante  t  jrmento  «uíirimos,  al  tener  necesidad  de 

hoporUirlos. 

Pero  desde  18S0,  bastóla  fecha,  la  República  Argeti- 
tina  ha  etUdo  «ufnendo  el  horroroso  tormento  del  ages, 
pues  gota  á  goU  y  chorro  á  choiro,  empelaron  ayer  y 
oontiuúan  hoy,  lloviendo  sobre  su  hermoso  roitro  las  di- 
ficienoias,  las  mistilioaciones,  los  eirore»,  y  cuantos  hcr- 
rores  tlsgelos  y  monstru  Deidades  tienen  cibida  en  men- 
ta inhuman». 

■Qaé  dónde  esti  la  inquUicion!  no  de  sus  claustics 
noa  llev*,  de  la  ruina  del  Banco  Nicional  ¿la  casa  de 
Barriga  B.tnes  en  Inglaterra;  otro  de  sus  antros  nos 
omiuoiri  por, entregas  montañas  de  escombros  délos 
bincTS  libres,  al  cautiverio  d?l  fraude  y  del  clandeiti- 
nismo;  eu  otro  agoniía  el  crédito,  er  otro  muere  la  in- 
dustria- m*8  allá  se  toitura  al  comercio,  se  amordsaa  á 
la  prensa,  se  anula  el  derecho  de  r.union,  y  se  h*3e  ta- 
bla rasa  de  la  conhtituoion  y  del  derecho  de  la  libre  emi- 
sion  del  voto  al  ciudadano  jaciñoo  yhonrado. 


CANTARES  ALECRKS 

-T-ianes  hiabre  ciudadano 


y  pan  y  pavo  me  piief ; 
yo  no  tengí  psu  que  dar 
y  el  pavo  uo  es  d'gerible. 

Di  ind'g'ítion  de  papal 
han  t'allecidT  trps  banco»; 
de  indigertion  de  g  biwn) 
vamM  sintiendo  el  empacho. 


Celemín. ...  orpade  J..uc», 

Pelegringo .Jockey  clásico, 

ZoTtn  viejo...  .  augurio  triste, 
y  el  Pavo... .  ¡vaya  que  cuatro! 

I '  is  patentes  de  lecheros 
ambuUntei  se  han  vendido; 
Carné,  veta  el  usufniato : 
¿in  dónde  estaTos  por  (!-iato? 

El  d'a  que  yo  Uíci    - 
diz  que  dijo  el  m8y,.>rdomo: 
— "Ea  cuanto  venga  Carré 
se  aosbarí  el  clorolirmo*'. 


Si  yo  me  musro  nigua  dia 

no  coma  •  "pi^jj.iJlItí; 

pu's  poiié,  de^purs  de  muerto, 

el  llegarte  á  aborrecer. 


/ 


1.  ■;, 
-'.'  '-I 


Jí^Sl':  CAO  CoEMÓcniTo  ii) 

Bu-in  amigo  él,  ezcep  iunal  ar.i-.tii  ¿1,  consecuente  con 
todo  lo  que  signifique  progreso,  revo'ucicn  de  ideas  y 
lucha  contra  absurdos  del  pasado;  eatas  cualidadea  haoen 
de  Cao  un  artista  simpático  hasta  la  parad  d^  enfrente  y 
mu''ho  mas. 

Si  por  su  pUria  pertenece  a\  mundo,  por  su  cuna  ea 
andaluz  del  Pouiecte  i  muchísima  honra 

La  veía  ffiíjie  que  encabeza  nttas  lin-as  es  la  demos- 
tración mas  i  la  vi'ta  de  que  si  la  cara  e«  el  espejo  del 
alma,  Demócrito  11  por  sus  rasgos  fisouMiiioos  esun  tra- 
(uato  del  cé'ebre  pintor  Pablo  Kubens,  m'^tido  i  reviste- 
ro d«  toros. 

Como  algouoe  padÍTan  creer  que  el  retrato  esté  rfti- 
caio  pDr  maao  am'ga,  bueno  sert  copia-  las  aeñír  parti- 
oulsr's  que  de  Pepe  Cao  se  consignan  eu  su  pasaporta, 
el  cual  dice  a^ií 

E-tstora,  30  sños  ccmo  Cri  to). 

N4rii,  pcb'ad». 

Btrba,  cincí  p:éj  y  tres  pu'gadaa. 

Bxsa,  sguü'üa. 

Pelo,  de  carmín. 


Edad,  en  sortijilla". 

Seflis  partisulares:  duerme  mas  que  un  lirou  y  se  ne- 
cesita Dios  y  ayuda  para  haoerle  sa' ir  del  lecho.  Es  un 
rspiritu  y  lo  prueba  lo  siguiente: 

Su  única  flaqueza  es  ...  la  falta  de  carnes,  pues  se  po- 
dría bsñar  o<^modamente  en  él  ciiion  de  un  fusil. 

¿Qaieren  ustedes  mas  espiritualidad? 

Pues,  si  Si- ñor:  es  inopaz  de  negociar  con  su  talento 
artístico,  claudicando  délos  idea'.es  que  defienden  lo i 
hombres  de  bien  contra  loa  aitrapaa  enemig  is  del  pue- 
blo argentino.  Peca  d«  metaílúoo,  por  eso  no  ha  echado 
fama,  por  eso  no  está  platudo  y  no  porque  no  se  le  pre- 
s^ntas'-n  diublos  tenttdore»,  pues  TA  SE  SABE  <|ue 
hubo  ofer'as  por  mas  de  tronta  monedas  para  que  se 
les  pasase  coa  armas,  lápices  y  bagajes. 

La  tentación  fui  rechazada:  me  compl*z2o  en  consig- 
nar eite  rasgo  de  delicadeza  y  digoidal  del  hombre  que 
quedó  al  frente  de  e^ta  pablioaolon  representando  al  que 
esto  eaoribe.  y  me  t%ú»f%S'''-^  ^''  elaooioa,  puea  atándo- 
I  le  solo  los  lazT'S  de  la  imistad  y  el  compafieritmo,  co 
conmovieron  al  oarioaturista  Gao,  ni  dádivas  ni  apena- 
xas  d^  los  enemigos  delajiltria,  portándose  el  artista 
como  leal  caballero  y  c^mo  amigo  del  alma  de  quien  no 
podia  ofrecerle  ni  la  vijésima  parte  que  esos  ( 'resos  en- 
riquecidos por  el  fraude  y  la  rapiña  de  los  bíneos  ofi- 
úialea. 

Lástima  grande  que  sea  tan  dormilón  I  lemócrito  1 1  y 
que  pierda  la  oportunidad  de  ganar  mucha  p'ata  por  de- 
Ju*  en  el  sueño  de  los  justos  tantas  obras  de  arte  como 
le  encomien ian  los  que  conooen  lUi  relevantes  méritos, 
l'ara  él,  la  tnejor  obra  de  arte  es "i.i  vida  es  sue- 
ño--, puesta  en  práctica  por  espacio  de  siete  dias  <  on 
siete  noches. 

El  dia  que  le  oheican  un  colchón  de  muelles,  un  di- 
ván ó  un  catre  por  oua'qoier  trabsjo  suyo,  lo  aceptará 
con  mas  regocijo  <]ue  el  oro  al  que   mae<tra  tal  desden. 

A  posar  de  lo  dicho,  nunca  jaiuis  ii'yojxre.a  en  los 
dos  sños  que  lleva  ilustrando  el  Don  Qi  i.ujtk,  para  cum- 
p'ir  tal  misión.  Sa  láp'z  bien  despierto,  fustigiS  on  saña, 
oon  rabia  y  mala  intención  por  lo  cual  le  reconoce  para 
ahora  y  para  slampre  en  ¡a  sátira,  como  hijo  a<lo|>tivo 
<u  m^jor  amigo 

Eíii  ARDO  .Sü.jo  {Vtmóoriio,. 


UN  DEMÓCRATA  Y  UN  SAI 510 


La  demoorái  ia,  time  como  la  n  i'isica,  carácter  de  uní- 
versa'idtd,  sin  tener  oomo  ésta,  sus  marchas  fúnebres. 

La  democracia  ha  de  extender  ^n  dia  no  lejano,  su 
manto  bienhechor,  por  toda  la  redondez  de  la  tierra,  á 
donde  el  aol  lleva  con  'us  rayos  de  oro  la  hoz  de  la  vida 
y  la  sensación  de  la  armonía  material. 

Por  e'a  razón,  los  demócratas  que  nos  hallamos  espar- 
cidos por  los  c  nfices  del  globo,  débemenos,  por  el  ranM 
vinculo  de  la  causa,  la  propagtnda  mutua.  Y  hi  sbi 
que  p~r  eso  rendimos  tribnto  de  admiración  á  la  demo- 
cracia francesa  que  sin  vacilaciones  de  ningún  género 
ha  llevado  i  cabo  ua^ieto  de  lusticia  tal,  que  jamás  se 
bubieae  reaUzado  en  los  dominios  de  las  viejas  tradi- 
ciones 

Y  hé  aqui  porqne,  hoy,  rendimos  tributo  de  admira- 
oion  también,  al  consecuente  demócrata  español  doctor 
José  E^querdo,  quien  á  pesar  de  los  vicios  orgánicos  del 
régim«>n  que  expira,  en  la  vierja  cuanto  querida  Espina, 
ha  salido  elegido  diputado  nadonal  por  el  iufragio  de 
•27  W)  republicanos. 

Pero  E  >querdo,  a-iemás  de  ser  una  eminencia  política, 
es  una  eminencia  ci>nt'hoa  y  (iolooado  pir  su  labiduiii 
m  el  pináculo  de  la  gloria,  céiebre  alienista  creyó  de  su 
daber,  elevar  á  la  deagraoia  un  monomento,  donde  prao- 


< 


'  l'^Hl'    P,»"'      '  IP'"      w 


DON  DUIJOT 


í'.'  J:  /f/Aa*  y  //'■'  /{¡0caii  J5Í 


..^\    1  v/vv^:,^/ A<z"i,'; 


.'.í         S.     J.  JL^ 


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miJOTE 


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|'WfT.'!»«W|tT1 


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/  ^r-: 


DON    QUIJOTE 


Av. 


tio»r  el  bien,  que  monumento  m  el  manioomio  que  i  iu* 
espenams  levantó  en  las  iLmediacionea  de  c;*r»banchel, 
pueblo  tituado  á  oort»  dUtanoi»  de  la  capital  de  España. 

Puea  bien,  el  19  de  Mmzo  pasado,  el  hombre  de  cien- 
cia, no  el  hombre  polltioo,  caUbró  uaa  fieeta  onomáitio» 
en  el  referido  estableoimiento,  reaoiendo  ámi  toém  maa 
de  tresoientoí  amigos.  ,     .     j 

Torrentes  de  Iuí  eléotrica  inundaban  todoe-los  depar- 
tamentos; músioaj  delioiosai  llenaban  el  ambiente  de  no- 
tas armóaicas  y  la  Raltnteri»  exiuitita  del  doctor  Es- 
querdo  y  de  su  apreoiabflí'im»  familia  no  tuvo  limites 
para  hacer  los  honores  de  la  cas»  n,  j  -j 

Todos  los  periódicos  que  hemos  recibido  de  Madnd, 
describen  la  tiesta  en  termino»  efuávos  de  admiramon, 
tan  elevados  como  justos,  y  al  haoer  la  desonpoion  del 
bello  sexo,  se  ocupan  de  la  señora  de  nuejtro  director  on 
términos  que  no  repetiremos,  por  no  ofender  su  delicada 
modeitia,  y  que  ocupaba  la  presidencia  de  la  mesa  de 

Lo  mas  notable  de  esta  fiesta  faé,  que  no  hubo  brin- 
dis y  que  no  se  hab'.ó  una  sola  palabra  de  política,  cosas 
ambas  que  sirvieron  de  tema  al  señor  E«jaerdo,  caaiMO 
•1  finalizar  el  banquete  se  creyó  en  el  deber  de  d*r  !*■ 
gradas  á  los  aústentes,  »nun  sentido  y  eloonsnte  di»- 
curso,  como  ¿1  solo  sabe  hacerlo,  oimo  todos  loa  so f os. 

Eeoib»,  pues,  nuestra  humilde  felicitación,  que  no  por 
llegarle  de  tan  lejanas  regiones  deian  de  ser  tan  since- 
ras, como  las  que  haya  recibido  verbalmente  de  sus  ver- 
daderos y  constantes  amgos y  admiradores. 


CUESTIÓN  ZOOLÓGICA 

Hubo  un  tiempo  en  que  el  Gobierno 
era,  según  voces,  malo, 
y  en  que  el  pueblo,  harto  de  palo, 
estaba  dado  al  infísrao. 

Guando  no  pado  ag^ntar 
dijo:  ¡Fuera  ya  eea gente!.. .. 
Se  hizo  el  cambio  consiguiente 

y  otra  vek ¡vuelta  á  empesarl 

lAhcra  ¿i  que  va  de  veras, 
estB  es  lU'  gobierno  justol 
Sucedieron  al  disgusto 
esperaiias  lisonjeras. 

jQuÁesperamaíDeotipáon 
que  con  Á  aaierdo  avansal  .... 
¡Cuando  es  larga  la  espera&aa 
se  hace  desesperaoionl 

Y  tíi  pueb  o  desengañado 
exclamó:  ¡ya  falta  poco! 
¡Y  en  verdad  que  no  era  mooo 
de  pavo  lo  que  ha  llegado! 

Patriarca  de  pantimima, 
prud*ut<>  por  vocación, 
tanto  que,  4  cualquier  cnaation, 
se  le  'n*ne  el  mundo  encima. 

Inútil,  como  no  hay  dos, 
prometió  mucho  y  en  vano, 
pwo  ¡eso  si!  es  buen  cristiano 
y  temeroso  de  Dios. 

Quiere  que  sean  faotihlea      .  . 
sus  planes  ( ¡alma  bmdita!) 
y  le  resa  á  Santa  Bita, 
abogada  de  imposibles. 

Espera  del  Dios  oír  mente 

la  eterna  felicidad 

y  él  mismo  rs  la  eternidad, 
en  forma  de  presidente, 

Pues  un  sabio  autcrizado 
que  psicología  enseña, 
afirmaba  que  era  Peña 
Matusalem  tragmigrado. 

Sin  voluntad,  indíciso, 
de  sus  ministros  juguete, 
pone  al  país  eh  un  l9r>te. 
y  el  oro  en  el  quinto  piso. 

Estamos,  pues,  como  ayer, 
ó  peor,  sin  ninguna  duda, 
y  ti  Dios  no  noa  ayuda 
no  sé  que  va  i  suceder. 

Y  la  rasen,  á  f¿  mia, 
con  interés  he  buscado, 
bailándola  en  un  tratado 
completo  de  acologla. 

Sa  autor,  de  mucho  renombre, 
dice  en  el  texto,  i  su  me  do: 
"Los  animales  en  todo 
son  inferiores  al  hombre", 

Y  creo  que  nuestros  males 
ge  podrían  remediar, 

si  entraran  á  gobenar 
hombres,  en  vea  de  anímale*. 
Porque,  según  yo  discurro, 
nada  se  remedia  al  cabo, 
habiendo  elfgido  nn  j/Ovo, 
después  de  echar  i  aquel  htmL. 


Da  squellos  ataques  diarios  que  du-aron  mas  de  dos 
meses,  dirigidos  por  La  Prensa,  al  jefe  de  aquella  repar- 
tición señor  Üroño. 

Ya  se  ha  parado  un  verano, 
•iu  ver  fruto,  ni  retoño.  ,.  •;  • 

¿Si  se  paiará  el  otoño,  ■       ;  •         \ 

■   y  puan  el  tiempo  en  vand¡|'  ..' . 
.    híasta  que  le  pase  oíoño?  ' .    ,;*'♦.':-. 


Ya  era  tifmpo  de  saber  algo. 

Digo:  oreo  que  el  país,  tiene  derecho  i  sab^r  qué  hay 
de  sus  (ierras  y  de  sos  colonias. 
En  una  palabra,  ¡^ué  hay  en  aquella  reparticionl 
Sépase  de  una  ves  por  todas  y  sepamos  á  qaé  atener- 
nos. > 
PorquQ  ya  era  tiempo  de  saber  algo. 

Algo  que  por algo,  callo,      • , 

dando  treguas  i  mi  a&n. 
Si  como  dice  el  refrán: 
¿Será  peor  menéaUo? 

•  ■  "      '■ 

De  lo  que  p«sa  en  la  liquidación  del  que  fué  Banco 
Nacional,  también  tenemos  curiosidad  de  saber  algo. 

Parece  impotible  que  en  el  siglo  de  las  luces,  vivamos 
tan  á  Of  cura^. 

Aunque,  como  el  siglo  toca  i  su  fin,  las  luces  van  lin- 
guideciendo  poquito  A  poco,  hatta  que  nos  quedemos 
Todos  oon  las  caras  foscas 
mustios,  sin  fé,  ni  euieranza, 
bailando  una  oontrsdanaa 
final,  sin  lúe  y  sin  moscas. 

•  ■ 

Con  r'specto  al  sumario  de  la- "Kosales*  estamos,  por 
el  momento,  tranquile  s. 

Porque  ha  vuelto  i  poder   del  señor  fiscal  Lowry  y 
suDonemos  que  lo  babri  revisado  fr-ja  por  foja. 

Esti  pues,   en  buenas  manos,  y  h»y   que  esperar  un 
fallo  arreglado  á  justicia. 

Acábese  del  "Jlosales" 
el  expediente  incoado, 
dejando  por  siempre  á  un  lado 
cardos,  espinas,  zarzales. 


LANZAD  AS 


El  26  de  Marco  pasado,  "Esjo  un  cielo  espléndido,  ve- 
rificó el  pueblo  repnblirano  de  Madrid,  una  fiesta  expan- 
siva en  la  prsdera  de  San  Isidro. 

A  estar  á  lo  que  dicen  loa  periódicos  monárquicos,  la 
cononrrenoia  puaba  de  75.000  almai. 

Puede  calcularse,  pues,  que  habría  el  doble. 

Ya  no  d^be  decirse:— "AHios  M%drid,  que  t<>  queda* 
sin  gente",  sino: — "Adiós  Madrid,  que  te  s(b  evaporieatk 
los  monárquicos". 

Nuestro  querido  hermano  Don  Quijote,  de  Madrid, 
ocupó  su  puesto,  recibiendo  ovasicnes  continuas  del  pue- 
blo entusiasmado. 

No  podemos  menos  de  encrgulleoeruos  al  recibir  tan 
cara*  muestras  de  simpatía. 


,     COSAS  DE  SANCHO 

Ya  nadie  se  acuerda  de  aquello  ds  la  oficina  de  tie: 


ras. 


No  obstante  h^ber  el  Concejo  deliberante  derogado  la 
ordesanxa  prohibiendo  la  venta  de  leche  á  los  tamberos, 
el  intendente  municipal  ha  interpuesto  su  veto. 

Y  los  lecheros  están  que  rabian. 

No  sabemos  st  al  Concejo  le  pasará  lo  propio. 

Pero  es  que  ademái,  hay  otra  cosa  ....  además. 

Y  es  que  la  ( ticina  de  patentes  empecé  á  vender  pa- 
tentes á  lechero*  smbulantes. 

Y... .  ambulantes  y  todo,  se  qi-edaron  fin  poder  hacer 
uso  de  la  patente. 

No  diremos  que  han  sido  estafados  los  lecheros,  pero 
¡qué  diremos! 

Lo  que  dicea  los  folletines: — Se  continuará. 

De  la  fecha  de  este  número,  á  la  aportura  del  Congre- 
so, con   arreglo  á  oorstitucion,  no  hay  mas  que  un  paso. 

Pero  no  sé  por  qué,  me  temo,  que  este  año  andaremos 
algunos  mas. 

De  todos  modos,  para  andar  como  aoduvimo*  el  sfio 
pasado,  mas  no*  valdiia  el  estarEos  quietos  sin  hacer 
nada. 

Sin  embargo,  sin  saber  p3r  qué,  me  temo  que  este 
año  vamos  á  ver  cesas.. .. 

¡Si  siquiera  viésemos  la  desapsrioion  del  Pavo,  de  la 
eccema  polítical 

De  la  escrna  política  nada  mas. 

Porque  cmo  pavo  y  como  político,  está  maa,  para  al- 
iaren conserva,  que  para  estar  donde  ectíL .      . 

Los  tratadistas  de  gecgrafía  no  ee  atreven  á  determi- 
nar los  limites  de  las  repúblicas  Argentina  y  de  Cbi^e. 

De  modo  que  les  datos  que  se  han  ettado  enseñando 
en  las  escuelas  por  espacio  de  doce  años,  son  falso*,  &1- 
sisimos. 

Pne*  han  hecho  mal,  muy  mal;  porgue  ¿qué  les  hubie- 


ra costado  el  decir:— "Los  limites  de  smba*  repúblicas 
estriban  en  el  muana  aquarum  ó  en  el  dilatoria  diplomt- 
ticurum? 

Al  ocupamos  de  estos  limitas  sin  límite,  fia  saber  por 
qué,  se  nos  viene  á  la  memoria  aquellos  versos  seuten- 
oiosos,  - 

(_^    No  liento  que  mi  hijo  pierda, 
■  \  alno  qu^  busque»  él  desqmté. 
'    ^  '. 

Se  nos  asegura  que  'a  empresa  de  Trant^t's  deYi- 
Ualocgo  y  C«,  ha  puesto  á  diipOM^on  del  ministro  de 
hacienda,  ,  Wos  los  medios  da  locomoción  qu«  posee, 
para  ooiduoir  al  Congreso  su*  planes  rentí  tioo-fiaanoie- 
ros.  r 

La  trasladon  de  estos  retios  mortales  durará  un  me* 
por  lómanos 

¡Paz  «n  su  tumbal 

En  antesalas  de  la  casa  de  Eozas: 

— Dígale  á  S.  £.  que  mañana  se  celebran  las  cuarenta 
horas  en  laoapilla  da  la  Agonía;  que  deje  todo  y  que  no 
falte,  se  ganará  300.000  indulgencias. 

£u  la  saoristia: 

— ¿Por  qué  no  baja  el  oro?  ¿Qoé  hacen  los  ministros 
sin  venir  á  haoer  el  coro  d«  vrofundiK  en  torno  nuestro? 
La  patria  se  hunde  si  no  toman  nuestros  consejos.  ¡Al 
pulpito!  bé  ahí  el  grito  de  libertad.  ¡A  las  urnas!  hé  ahi 
el  grito  de  perdicicn. 

Ora  pro-nobis. 

—¿En  dónde  está  el  intendente 
pnes  tengo  que  hablarle  un  poco? 
.    — Está  vetuido  al  Concejo 
ó  enterrando  el  cloroformo. 

Nolacúmioa:  

Y  nota  cómica  del  orle  católico. 

La  monarquía  española  goza  por  ley,  la  alta  prerroga- 
tiva de  ser  humana  una  7ez  cada  año. 

El  Jueves  Santo,  la  r^ina  salva  de  la  pana  de  mueits 
á  varios  reos. 

Pues  al  saber  el  obispo  de  Lérida,  que  ettre  las  cau- 
sas propuesta*  para  al  v%a  de  tan  a  ta  prerrogativa,  se 
ha'laba  la  de  uo  pobre  loco,  que  falto  de  razón,  mató  á 
uu  cura,  le  faltó  tiempo  para  telegrafiar  al  gobierno,  pi- 
diendo que  no  fuera  exceptuado  de  'a  pena  de  muerte,  el 
loco. 

¡Esta  es  una  mitra  dd  orbe  católico! 

¡Qué  apego  á  la  justicia,  cuando  ésta  mata! 

La  naridad  cristiana  y  el  amor  al  próximo  estarán 

topra  la  mitra,  poi^us....  Mta.....  caret 

Esto*  Uicanü»  •  ejempll*  de  la  influencia  ol>  rical  nos 
llevarán  á... 

¡Líbranos  Señor  de  todo  malí 

Yate  sobe  anda  medio  alicaido  y  un*  escondido  que 
nunca,  en  el  antro  mannab'e  que  le  sirve  de  niorada. 

Allí  encerrado,  no  qnirre  oír  lo/s  eocs  d«l  modernismo, 
psrtido  de  macana  qU'  él  formó,  siu  preveer  llegaría  un 
día  en  que  éste  lo  desformara  á  él. 

¡Calculen  ustedes  que  el  m^derniemo  le  impon*)  la  li- 
bre elección  para  gobernador  de  la  provincia! 

Y  es  precisamente  lo  que  él  uo  quiere,  por  mas  que 
parezca  un  oontrawt<tido.  ) 

Porque  el  candidato  para  gubernsdor,  no  es  otro  que 
aquel  que  inventó  él  para  presidente  de  la  Kepública. 

,0h  poder  de  las  contradi  'iones! 

Lo  que  pueden  las  sinrazones.  .' 


5f^:> 


Artistas  notable4  y  simpático-: 
En  la  Com<HÜa,  la  aeñora  G  ir  cía. 
Eu  la  Zarzu«la,  la  seii^rita  A-anaz. 
El  Oarubia  la  señora  Echeviirria. 
En  el  Nacional  el  emiaeat?  Valles. 

Absalon,  Ltscano  y  Villar. 

Tre*  senadores  por  Santiago. 

¿Qui^n  tnuofará? 

Al  primero  lo  apadrina'á  el  Zorro,  que  se  h«rá  elegir 
primer  vicepresidente  del  Senado;  á  los  segundos,  el  doc- 
tor Crespo. 

Absalon  se  las  promete  muy  felices. 

Y  yo  lo  tiento. 

Lo  siento,  porque  sienlo  suyo  el  triunfo  será  nuestra 
la  deegracia. 

Pto  no  hay  mas  remedio. 

Paciencia. 

-  <ti> 

La  cromo-litografia  que  tenemos  el  honcr  de  ofrecer 
hoy  á  nuestrcs  consecuentes  y  a» id  ucii,  es  el  mejor  elo 
gio  que  se  puede  haoer  ante  el  público,  del  ef  tableci- 
miento  que  dirigen  loa  inteligentes  y  hábiles  artistas,  se- 
ñores J.  Ribas  y  Hno.,  Rincón  15.S 

AdeTués,  hablan  en  su  elogio,  luestra  oou'e  uenoia 
de  tanto*  añ  «,  hija  legít.ima  de  la  esmerada  labor  de  los 
Ribas;  la  enorme  clientda  qui  se  multiplica  diariamen- 
te, oblígfaidoles  á  ensanchar  fus  talleres  y  á  aom^ntar 
SU4  má'^uicas;  y  en  una  pa'abra,  su  arte,  tu  méto:io,  su 
perfección  y  su  puntutlidad,  asi  como  su  mcd  stla  y  la 
ifubilidad  que  presiden  todis  sus  actos,  hacen  de  J.  Ri- 
bas y  HbO.  unos  aitjtas  muy  j-exmendables  ba^o  cual- 
quier punto  de  vista  que  se  loa  oonñHere. 

Tly.  Uto.  (toJ.  RUm»7  Hno.  KlBMB  I6t 


Jf^* 


'  '^W    "I' 


Domingo  7  de  Mayo  de  18Í  3 


En  la  Capital 


Oudorición  por  trimestre  adelantado  i      1  ÓO 


Número  suelto.  .... 
Número  atrasado  .... 
Sztianjero  por  un  año  ,    . 


Xa  don  Qoiiota  no  hay  oharqn  i 
vorqna  oi  oItIoo  dal  Parquo. 


Por  Tor  el  oro  á  la  fU 
taaharé  ain  deacanaar. 


Don  Quijote  es  adivino         . 
j  él  01  tratará  el  caminoT" 


^iJtao  oe  íuimiTlijtiacion  %  11  á  3  i.  m 


ÉM 


4_J1 


IX.   Número  38 


0,12 

0,20 

12,00 


Campaña 


Stuoridón  por  tamestre  adelantado  $    4.00 

NAdtaro  analto « 

Ndoiaio  atnavlo 

Eztnttjaio  poír  on  kBo    .    ¡    , 


»  020 
.  0,40 
.  18,00 


f  «Bf  u  tUn  BÜ  inaorioiaMi 

j  akt|«  m  sabTraoionat. 


Para  Qvlieta  porUI* 
Udo  «Miügo  aa  f tfiaflCí 


T  ao7  terror  de  eneBigoa 
j  amigo  da  sis  amigM. 


LA  CORRESPONDENCIA  Á  NOMBI  : 


urRA  alegría 


Otro  cromo  te  preparo  ¡oh  públií  j  querido  y  conse- 
cuente! otro  cromo  para  que  tenga  <  smpensacioh  tu  pa- 
ladar  político  saturado  de  esc  saboi  á  pavo  amargo  tan 
subido.  Porque  no  sabiendo  que 
conmocionarte,  se  ha  subido  á  loj 
echar  las  campanas  á  vuelo.  Pero,  n 
te  sinsabores  y  yo  procurando  endu  ¡arte  el  paladar.  El 
te  cuesta  muchos  miles  de  pesos  y  yo  solo  te  obligo  á 
un  dispendio  modesto  de  20  centava- 

Y  este   cromo  va  á  superar  á  todi 
lo  verás;  la  mar sin  balsas  y  sin  i 


^uíciicion    pi   itmtAu    ailefuiitoJo 


Este  periódico  se  com  m  pero  no  selvende 


DEA.  OSSOBIO  ^ 


Oí 


Propiciarlo:  ED 


MAS 


hacer  el  pavo  para 
campanarios  para 
por  esas;  el  dándo- 


Costará  como  los  cromos  antcrioi  s. 


los  anteriores,  ya 
ácanas. 


AL  VUELO LAS  CAMPANAS 


¿Qüc  significa  eso  rcpiquótéo  de  c;|mpanas,  tan  gene- 
ral? 

¿.Se  ha  decretado  lá  separación  do  la  Iglesia  y  del  Es- 
tado, y  al  verse  libro  la  primera  de  la  tutela  del  segim- 
do  celebra  su  victoria  por  todo  lo  alto,  cantando  sus 
glorias  con  esas  lenguas  de  bronca  que  lo  mismo  sir- 
ven para  un  barrido  que  para  un  frcg'ado,  puesto  que  lo 
mismo  biilan  por  los  vivos  que  por  los  muertos? 
'  El  (jobierno  ha  oido  campana^  y  no  sabe  adonde. 

L;is  campanas  que  molestaron  al  vecindario  con  sus 
ecos  inoportunos  cumplían  una  orden  del  presidente  de 
la  República. 

Al  simple  anuncio  de  que  en  Chilo  se  han  firmado  los 
preliminares  para  las  bases  del  contrato,  á  discutirse,  de 
delimitación  con  la  República  vecina,  se  han  echado  á 
volar  el  gobierno  y  las  campanas. 

Pero  ¿por  qué  no  se  ha  regocijado  el  pueblo  y  ha  vo- 
lado; al  col  r  de  .'«   c"m¡ja>ias  á  la  casa  del   presidente? 

Pues  porque  está  cansado  de  pavadas,  vulgo  enga- 
rtos;  porque  no  conoce  el  interior  del  pastel  que  está  á 
punto  de  servirse  y  porque  igfnora  s.  las  campanas  can- 
tan himnos  de  paz  ó  preludian  salmodias  fúnebres;  por- 
que antes  de  regocijarse,  quiere  sabnr  si  debe  regocijar- 
de;  porque  no  es  tan  f.icil  á  la  emoción  como  el  presi- 
dente, que  se  deja  llevar  por  la  primera  impresión,  y 
porque  para  alegrarse  siempre  hay  tiempo  y  cuanto 
mas  tarde  mejor. 

El  presidente  se  anticipa  á  los  Sucesos,  y  quizás  se 
luya  anticipado  á  su  tiempo  también.  Aunque  esto  úl- 
timo está  por  averiguar  todavía,  puesto  que  está  por 
venir.  ' 

Pero,  cuando  monos,  él  pertenece  por.  su  esencia  y 
por  9U  pre.sencia  y  hasta  por  su  deficiencia  á  otra  época 
distinta  de  la  presente.  Debe  haberse  codeado  ó  ido  al 
colegio  con  Cachupín,  aquel  que  á  pesar  de  convidar  á 
centonares  de  personas  á  sus  recibos,  no  conseguía  sino 
reunir  cuatro  ó  cinco;  los  demás  se  excusaban  de  asistir 
por  haberse  enfermado  de  conm"  arterdo 

Cuando  las  voces  del  clero,  vomitadas  desde  las  altu- 
r.is  por  tan  campanudos  ecos  y  cuando  los  acordes  de 
tres  banda»  militares,  no  consiguieron  llevar,  ni  un  cu- 
rioso, á  la  casa  de  Cachupín,  quiero  decir,  del  Pavo; 
¿cuándo  van  á  ir,  ni  qué  los  va  á  -atraer? 

La  cosa  huele  mal;  debe  desengañarse  de  una  vez  por 
-tfídaí»;  nadie  4o  quiereiVel  que  finje  quererlor  lo  domi- 
111;  los  ministros  se  lo  van  uno  tras  otro;  los  rongresales 
no  desperdician  ocasión  para  manifestarle  su  hostilidad, 
y  el  pueblo, — ¡oh  el  pueblo!— El  pueblo,  que  jamás  se 
e-juivoca,  no  tiene  mas  que  una  opinión  y  es  que  el 
Pavo  es  el  tipo  m.w  funesto  p,\ra  el  país  que  puede 
Ciincebirse  y  que  quiere  que  evacué  el  gallinero  lo  antes 
posible. 

Y  .16  comprende:  el  Pavo  es  un  ^gendro  de  momia 
y  Zorroi  no  u  hijo  lastimo  del  roto  popular  libre;  asi 


ARDO  SOJO  ^   IDIINISTBACION  RODRÍGUEZ  PEtA  142  2.°  PISO 


veros  las  campanas  no 
if  alborotar  al  vecindario 


pups,  aunque  oche  á  \'olar  ci 
conseguirá  acercarse  ú  nadie. 
Otra  vez  que  tenga  antojo 
con  esos  sonidos  tan  estridentes  como  antipáticos, 
acuérdese  del  aislamiento  en  tac  vive  y  en  que  sus  .ifi- 
nidades  al  clero,  no  le  han  de  servir  sino  para  que  lo 
canten  el  dqjrofundis    .. 


EL  PAYO  V  !,A  LIMA 

Un  zorro  lo  ;r-.vfó  c"  •■•(;  'hi'vs 
á  un  pavo  que  tenia  mil  apuros; 
de  los  €■*■  'c-  duros  el  javito 
va  -b  ó  dos  ó  tres  el  potrocito, 
pero  al  ver  aquel  <•  tn  i  el  zorro  astuto, 
se  dijo:^«¡Si  creerá  quf  yo  soy  bruto!» 

Y  se  puso  á  limar,  como  el  que  borda, 

los  resortes  que  el  pavo  y  sus  parientes, 
tendían  para  hacerse  independientes. 
Los  parientes  gritaban:— >  ¡Cima,  cimal» 
y  el  zorro  mascullaba  «¡Lima,  lima!» 

Y  limó  tanto  el  zorro  en  Santiago, 

que  á  pesar  del  bochinche  y  del  extrago 
que  el  triunfo  dio  al  funesto  modernismo, 
lo  hundió  de  un  .solo  golpe  en  el  abismo. 

iV-  es  2)  ecisn,  I  ctm;  ••r>,iar  la  gorda; 
h  del  i'fio  es  mejor; — la  '  mil  sarda. 


SniA     MaHIA    SflilCMANN 

EMINENTR  Vl(  LIXISTA 

El  lune*  pr()XÍmo  haní  su  sopfunda  salida  ante  el  in- 
teligente publico  bonaerense,  oíta  artista  sin  rival  en  el 
difícil  artc.de  Paganini. 

Discípula  primoro'do  la  escuela  do  landre*  y  del  cé- 
lebre Joachin,  en  Berlio,  después.  Jlena  de  aptitudes  ex- 
traordinarias é  inspirada  últimamente  por  "Sarasate;  la 
.Srta.  Schumann,  resulta  una  eminencia  en  todos  los  gé- 
neros de  música  conocidos,  pues  su  repertorio  no  tiene 
límites. 

Durante  su  permanencia  en  Buenos  Aires  recibirá 
discípulos,  siempre  que  note  en  ellos  verdaderas  dispo- 
siciones. 

En  los  conciertos,  será  acompaftada  por  su  hermana 
I<ui3a,  excelente  pianista. 


A YO HUMA 

Porsia  del  señor  R'ifael  Obligado  Mda  en  la  noche  del  ¿d 
de  Ab'il  próx'tno  pasado,  en  la  sei^on  ina^tgitral  de 
«£■  Ateneo!,  por  el  señor  íalixto  Oywla. 


Consta  de  13  décimas— número  fatal — en  las  que  hay 
de  todo:  malo,  pésimo  y  peor. 

En  la  I"  se  habla  de  las  músicas  del  clarín  do  Tu- 
cuman 

Y  aquellas  que  al  airo  van 
veloces,  rumbo  á  la  gloria  . 
Eso  de  ir  al  aire,  es  muy  nuevo,  sobre  todo  en  poesia 
incipiente  en   donde   no   solo  se  traen    los  consonantes 
por  los  cabellos;  sí  que  también   se  hace  uso  de  cons- 
trucciones descabelladas,  como  la  que  queda  apuntada. 
En  la¡segunda,  habla  de  Belgrano  libertador,  sirvién- 
.  ,_.d5§fi.Sel  Í^lÜi9.,9U)Sí- 9n»<t«^ií?s,saJJistas  y  sacamuo-  , 
las;  díganlo  estos  -dos  TÍers<>»: 

«¡Quién  dice  Manuel  Belgrano 
sin  que  »e  »(«•'  1  míjoñt 
Nadie:  y  ahora  nos  explicamos  por  qué  el  intendente 
mandó  suprimir  el  cloroformo:  pues  con  decir  un  enfer- 
mo, al  sentir  dolores  en  una  operación  quirúrgica  «Ma- 
nuel Belgp-ano»,  debe  sentirse  mejor  y  aun  curado  como 
con  la  mano. 

En  la  tercera,  hay   falta  de  sentido  armónico,  y  ca- 
rencia total  de  sentido  estético;   pero  hay  sobra  de  re- 
dundancia machacona,  toda  vez  que  se  repiten  los  cla- 
rines de  Tucuman  y  las  campanas  de  Salta; 
«Y  allí  suen<in,  allá  van 
veloces,  ruml>o  á  la  gloria». 
En   esto  de  la  gloria,  ha  perdido  el  rumbo  obligado, 
el  señor  de  idem. 

En  la  cuarta,  al  son  del  h  m»  o  giie  stima  tiu  e'ras  yh- 
rías,  Oyen  loa  tmterios,  •  un  dormidos,  y  nos  saca  de  un 
error  vulgarísimo  en  que  todos  hemos  estado  viviendo 
hasta  la  fecha,  puesto  que  al  hablar  del  sol  de  la  bande- 
ra, dice: 

«En  cuyo  sol  reverbera 
siempre  fuego  de  cañones  i. 
¡Qué  tal!  No  es  el  sol  cuerpo  centelleante,  sino  rever- 
berante, al  menos   para  el  fuego    de  los  cañones.  Cues- 
tión do  apreciaciones. 
En  la  quinta,  nos  pinta  á  la  pátría  exangüe, 
«Y  las  columnas  inqtiietai 
del  ejército  español 
la  envolvían  bijo  el  fol 
en  ch'>pe-ir  de  bayonetas!. 
No  hay  que  confundir  la  escena  pasaba  bajo  el  sol,  y 
no   arriba  el  sol,  lo  cual  no  es  lo  mismo,  digan  lo  que 
quieran  las  bayonetas  en  su  extraño  chispear. 
La  sexta  es  un  puro  ripio;  allí  se  dice  que 
cZolaya,  suelta  la  brida, 
con  sus  ginetes  »c  nran^a». 
Y  sin  duda,  por  avanzarse  á  si  misma  es  porque  hace 
«Callar  las  dianas  triunfales, 
surgir  la  ndtttt'  venganza». 
Ep  la  séptima  continúan  los  ripios  morrocotudos;  dí- 
ganlo sino  los  dos  últimos  versos; 
«Solo  se  va  Lamadríd 
&  acuchillar  los  cañones», 
¡Cómo  quedarían   los  cañones   después  del  acuchilla- 
mientol  Pues  d^o,  y  la  espada!  Pues  digo,  y  la  poesia  dol 
señor  Obligado  si  por  casualidad  se  hubiese  hallado  en 
aquellos  momentos  siniendo  de  fiínda á  algún  cañón! 
1.a  octava  concluye,  tCm  tu  tiirb  on  lif-  lame  o*-. 
Pero  pa.sado  el  turbión,  se  aclara   algo  la  cosa,  y  nos 
permite  ver  maravillas  en  la  décima  novena,  como  son: 
el  pit  lUl  cerro  vcino;  el  clarín,  t-  c  ndo  i*<merui  llamad»; 
la  fitpaln  &  mal  gunrdar;  la  vinera  aU*  en  la  frente  guer- 
rtra  y  marcta\  y  firme  la  planta,  etc,  etc,  etc. 
Lm  déómw  &M  y  once,  ion  rama*  dignas  del  tronco 


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-/í'C, 


>3, 


F ..      >■     .^....„««^i^.i    a,  I      .1      ;    r^ 


DON  QUIJOTE 


Aixv\^ ,  QAv^\tx\^  ^wX«.x\^'^i<^  OA)ki\.«.\)  A  *»».  Vjk  >00ix 


AQkO  . 


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Ws,  X\á(\ÚtÍ.\<lW.  t\\>Jií.t,<*. 


'l^<^?iS    «.CkVtW  tx\  svx.  Wí.C,«. 


\\\.t  ^\aVa\s«^«)«.  w^XíL-,  ^^«.^t^v\Q«.  ^so  oyut  \\«X». 


\.«,  W  WW . .  .\)aL\  sa.Tí\\x\a  ,^a^o'« «-  "tvXw  \ckst«. 


IJOTE 


^Píf^^   'rito 


DON    QUIJOTE 


de  que  forman  parto;  pcirquo  podemos  afirmar  sin  temor 
(le  equivocarnos,  que  en  los  \  eintc  versos  se  pueden 
contar  cuarenta  ripios.  '  ,-.        .     » 

Kn  la  doce-hay,  porque  .        ~" 

<Se  difunde  en  ese  instante,  .    ■' 

un  h  tv'tr  de  agonizante 

que  enternece  el  corazón^. 

Y  en  la  troce,  ó  sea  la  última,  hay  tanto,  que  no  po- 
demos resistir.  Al  deseo  de  transcribirla  íntegra,  subra- 
yando los  despropósitos. 

iiéla  ahí: 

«Un  silencio  i'a  fitnrfiefKÍo 
gravo,  triste,  roli^íioso, 
que  á  veces  rompe  r-birso 
de  «n  fiislato  el  estruendo; 
suelta  el  sol,  que  eM  murUnio, 
su  c  r-na  rota,  al  mar, 
•  y  se  oye  ■  Z  leps  sonar 

como  estertor  do  aquel  dia  . 

vag-orosa  melodía 

que  vt  il<  )■«•  do  al  powr  -. 

Y  dejen  ustedes  que  vay  i  U  rondo  al  pawla  V garo- 
sa meívdi  ,  sin  que  ustedes  so  enternezcan  por  tan  poca 
cosa.  Antes  al  contrario,  batan  ustedes  palm^sj'  alé- 
grense,  siquiera   porque  ya  so  ha  concluido 'eso,  ^ue 

con  el  sobrenombre  de  poesía,  se  leyó  en  la  sesión  inau- 
gural del  Ateneo. 

Si  fuésemos  pesimistas,  predeciríamos  al  Ateneo  que 
tratan  de  levantar,  largos  días  de  anemia  y  otros  ifilts 
largos  de  otnpacho;  \iendoso  impulsado  por  tan  enojo- 
sas alternativas  á  ir  de  Horodos  á  Hiatos,  ó  sea  de  Obli- 
gado á  Oyuola.  l'oro  no  lo  somos  y  por  eso  y  confiando 
.  en  la  misericordia  divina  esperamos  algo,  algo  quesea 
sonado  en  el  porvenir. 


LINDEZAS 


El  ministerio  no  es  franco, 
sino  con  Tomquíst  ¡canelal 
Y  pues  por  él  se  desvola, 
es  para  la  patria manco. 

1,0  dicho  yo  lo  sostengo; 
pues  quien  ajuda  al  do  afuera 
con  voluntad  tan  entera, 
resulta  á  la  patria rengo. 

Mirando  atentos  al  cizco 
que  ha  movido  al  mifxijjtorio, 
decir  podremos; — «No  es  serio,     ■ 
porque  mira  al  pueblo vizco. 

Siempre  que  hace  un  desacierto 
ó  guiña  á  Tornquist  el  ojo, 
grita  el  país  con  enojo: 
—  cEste  ministerio  es tuerto». 

Luego  le  remito  un  pliego 
de  advertencias  el  control, 
para  probar  que  en  su  rol 
obra  el  ministerio ciego. 

Entonces  gra\c  y  ceñudo 
y  sin  mas  contemplaciones, 
(lostroza  reparticiones, 
ante  cuyo  cargo  es,....  mudo. 

Se-  produce  el  trueno  gordo, 
confiesa  el  ministro  el  agio 
y  exclama  on  risible  plagio: 
V — Yo  soy  mudo,  ciego  y  sordo '. 

Y  al  escuchar  tal  simpleza, 
descartando  lo  que  sobra, 
diremos:» — Este  hombre  obra 
con  cinismo  ó  con  torpeza». 

Si  agiotista  contumaz 
expone  el  tesoro  al  juego, 
¿quién  no  dice  desdo  luego 
que  el  ministro  es  muy  audaz? 

Ergo,  por  lo  que  calculo 
digo  ahora  y  diré  después    ', 
que  este  ministerio  es 
audaz,  torpe,  sordo  y  mudo. 


COSAS  DE  SANCHO 


t.os  de  la  Cont.itluria  se  han  agarrado  á  palos  coC  el 
ministro  de  hacienda. 

.Vo  hay  quien  los  cnticiula.   -    .  

Pero  el  ministro  venrii»  en  la  rontiendiL 
I. o  mal  á  nadie  ha  extrañado 
aunque  la  cosa  sea  lerda, 
porque  se  rompe  la  cuerda 
«iempre,  por  lo  mas  delgado.    > 


el  hecho  de   haber  desem] 
tiempos  de  Celemín  y  de  1 


presidente  de  la  Contadurí 


dugo  y  el  destituido  una  v 


^"vn. 


Dicen  que  el  ministro  o  ¡aba  buscando  un  pretexto 
para  colgarle  la   galleta  al  :oritador  principal,  por  solo 


nado   dicho  empleo,  en  los 
lelegringo. 


Y  ha  elegido,  el  que  le  1  ice  mas  daño  á  él  que  al  ex- 


I  General. 


porque  sin  qué  ni  para  (  lé,  han  resultado,  él  un  ver- 


itima. 


Es  decir,  que  'lajo  el  tul 
y  aunque  se  enjoeñe  cualquiera, 
todo  salió  de  siáísfera 
y  nadie  estuvo  in  su  rol. 


/ 


De  cualquier  modo,  si  et?  caso  de  destitución  se  ha- 
cia preciso,   porque  se  creí^  que  había  causa  para  ello, 
¿pof  qué  no  se  levantó  un  jroceso? 
Esto  hubiese  sido  lo  masirecto.         --^ 
Y  lo  mas  correcto  también. 

Lo  demás  es  indigesto, 
y  no  se  hace  gr^n  favor, 
pues  al  caer  el  contador 
ha  ocupado  el  mejor  puesto. 


Después  de  todo,  esta  agirrada  de  altos  funcionarios 
ha  excitado  la  hilaridad  general. 

Y  no  hay  duda,  de  que  el  que  pega  primero,  pega 
dos  veces. 

El  contador  fué  quien  largo  el  primer  golpe,  con  la 
nota  de  marras,    descubriendo  los  manejos  del  ministro. 

Y  tal  fué  el  golpe,  que  el  ministro,  se  defendió  esco- 
cido, asestándole  un  golpe  cisi  mortal  al  contador. 

Y  se  llenó  de  furor  y  de  apuro;  puesto  que  se  pres- 
cindió del  acuerdo  de  ministros  para  dar  mas  fuerza  á 
la  destitución. 

Esto  que  se  pasa  hoy  dia, 
es  risible,  en  vez  de  serio, 
jué  obsecado  mlnisteriol 
^uc  pobre  contadurial 


|au 


•  * 


fV 


/ 


Xo  bien  salimos  do  una  macana,  cuando  caemos  en 
otra. 

No   bien   se  pasa  el  rcl.'impago  do   la  Contaduria, 
cuando  hieren   los  ojos  do  la  opinión  el  producido  j  or 
la  renuncia  del  ministro  Anrhorcna. 
¿Por  qué  ha  renunciado  este  señor? 
Porque  á  nadie  le  resulta 
esta  salida  sin  son; 
desde  que  la  dimisión 
á  la  opinión  «o  )t  oculto. 

•  '■■ 
.»• 

Pero  la  gente  es  maliciosa. 

Pues  no  dicen  que  la  salida  del  ministro  de  relacio- 
nes exteriores  no  reconoce ,  otra  causa  que  la  de  no  ser 
hombre  de  palabra,  para  contestar  á  la  interpelación 
que  el  Congreso  hará  sobre  el  tratado  de  demarcación 
de  limites  con  Chile? 

De  estos  ejemplos  la  historia 
"^  80  vén  en  varios  renglones; 
aquel  que  es  fuerte  en  millones, 
es  débil  en  oratoria. 

¿Y  no  sabia  esta  circtínstancia,  á  ser  cierta,  su  amigo 
de  la  infancia? 

Y  8i  la  sabía,  ¿por  qué  lo  nombró  su  ministro  de  re- 
laciones exteriores? 

Bien  es  verdad,  que  se  me  puede  contestar: — ¿\'  el 
otro  por  qué  aceptó? 

A  nadie  pues  satístaco  — 

este  bochinche  diario, 
que  el  gobierno  estrafalario 
no  sabe  lo  qué  se  hice. 


Resulta  que  la  vacante,  en  vez  de  producirse  aquí  se 
ha  producido  en  Chile. 

Porque  nuestro  representante  .al  otro  lado  de  la  Cor- 
dillera es  el  designado,  lógicamente,  para  el  puesto  que 
deja  vacante  Anchorena. 

Este  si,  es  decir,  aqaél  sí  que  podrá  dar  explicacio- 
nes claras  y  terminantes. 

I,as  escucharemos  y  las  comentaremos. 
Tenemos  casi  por  seguro,  que  dará  motivos  para  el 
comento  la  cuestión  de  límites,  tantos  como  ha  ocasio- 
nado el  proceso  de  la  «Rosales». 
Y  si  no  al  tiempo. 

Las  gentes  desengaí^adas 
están  ya  de  todo  al  cabo; 
y  en  estos  tiempos  de  Pavo, 
tan  solo  esperan pavadas. 


*  l 


LANZADAS 


TVi  f  «j'r,  on  sü  mensaje  á  las  cámaras  dice,  qt:0 
no  tiene  mas  armas  que  a  t»c-»iij'iS. 

Esto  es  tan  elástico,  como  todas  sus  apreciaciones. 

£n  otro  párrafo  dice,  que  no  impondrá  im  sucesor,  ni 
consentirá  que  otros  lo  impongan. 

SlósUeo  umblcn. 


En  resumen,  aquello  no  es  mensaje,  sino  una  serie  de 
ambajes  que  no  hay  mas  que  pedir. 

Hueco,  hinchado,  hanal,  metafísico,  incoherente,  atra- 
biliario, insustancial,  inj«lente  y  ridículo. 

Hé  aquí  los  calificativos  mas  apropiados  á  ese  aborto 
político,  hijo  legítimo  de  lo  se  subt 


El  señor  ministro  do  g-uerra  y  marina  se  ha  dado  á 
conocer  una  vez  mas. 

El  cobrador  de  El  J'o'venir  Militar,  sepresentó  con 
el  recibo  de  suscricion  -í  dicho  señor. 

Y'  égte  dijo,  rompiendo  el  recibo  y  arrojando  los  pe- 
dazos "(.la  cara  del  cobrador 

— r¿51  por\-enir  militar,  hé?  El  por\-enir  de  log  traido- 
res  i',  r 

Naturalmente,  que,  ji  los  militares  cifran  su  porx-enir 
en  el  actual  ministro  ét  la  guerra,  ya  saben  á  qué  ate- 
nerse. 

Por  lo  demás,  el  actfi  heróieo  que  acaba  de  realizar  el 
monstruo  de  los  mosquitos,  no  nos  sorprende  nada. 

Sí  ol  carácter  es  el  hombro,  saquen  ustedes  la  conse- 
cuencia. 

Y  todo  ello  es,  porque  no  aparece,  ni  inventada,  la 
balsa  de  la  «Rosalesi 

¿Y  El  Porvenir  Mtlitir,  qué  culpa  tiene? 

Según  parece,  han  a-;arocido  varios  frag^mentos  de  la 
balsa  de  la  «Rosales». 

Pero  nada  se  dice  de  haber  aparecido  algún  cadáver 
que  otro.  •. 

Porque  si  la  balsa  st  fia  desecho,  como  parece;  los 
que  iban  vi\os  en  la  balsa  se  deben  haber  desecho  tam- 
bién. 

Y  como  el  mar,  tfdo  lo  arroja  á  la  playa  ó  á  la 
costa 


Aunque,  bien  m.iraila  la  cosa,  ni  los  fragmentos  de 
balsa,  ni  los  fragmento-  de  náufragos,  podrian  traemos 
el  convencimiento  con  4  mutismo. 

Es  pues  necesario  taidir  á  otro  orden  do  cosas;  in- 
vestiguemos y  dedúzcanlos. 


¿Qué  maderamen  liali  i  abordo,  útil  para  la  construc- 
ción de  la  balsa? 

Supongamos  que  hai)  a  pipcrio,  cajones  de  tabacos, 
mondadientes,  y  hasta  u  sienes;  clavos  y  cuerdas. 

Supongamos  adcmáf,  que  hubo  tiempo  para  cons- 
truir la  balsa. 

Supongamos  que  se^Btrá  á  fdir  término  su  construc- 
ción. 

Después  do  todo  calo,  que  e»  mucho  suponer,  soío 
tenemos  una  pregunta  iiuo  hacer. 

¿Cómo  se  botó  al  ag^a? 

Porque  la  balsa  se  c(n»trulria  á  bordo. 

\'aldria  mas,  pero  m^cho  mas,  no  hablar  do  tal  balsa. 

En  fin,  veremos. 


leí  ministerio,  la  hemos  visto,  en 

Cámara  de  diputados. 

dente  le  ha  sido   adversa  al  eje- 


La  primera  derrota 
la  primera  sesión  de  la 

l,a  elección  de  preí 
cutívo.  I 

Si  esto  es  aX  principi^,  ¿qué  va  á  sor  al  fin? 

¡Si  tiene  muchas  simiatias! 

¡Como  que  es  hijo  dg  acuordol 

Pero  el  Zorro,  lima  que  lima. 

El  ministro  de ,  la  duerra,  el  protector  del  Pavo,  ha 
establecido  una  vigilaría  muy  asidua  á  los  cuarteles  y 
oficinas  militaros.  | 

Tome  que  so  lo  cons|iro. 

¡Si  tendrá  prestigio  en  el  ejército  y  arraigo  en  sus 
planes  políticos  y  fé  en  el  por\'enir  del  Pavo! 

Provéase  de  un  mosquitero  y  déjese  de  vigilancias  ni 
de  pavadas. 


I,a  velada  patriótica  que  el  J  del  corriente  celebró  el 
Centro  español,  «Submtrino  Peral»,  fué  un  acto  esplén- 
dido. 

Distinguiéronse,  los  señores  Rodrigo  F.  Alonso,  Gar- 
cía Velloso,  Egozcue,  Ballesteros,  López  Benedito,  Cas- 
tro López,  y  doctorjavier  Santero. 

Lasarte  musical  nt)  dejó  nada  que  desear,  contribu- 
j-endo  con  acierto  y  lucidez  al  brillo  de  fiesta  tan  sim- 
pática. 

Nuestro  director,  á  megos  de  la  concurrencia,  toda 
selecta  y  escogida,  cuanto  numerosa,  recitó  un  soneto 
que  le  mereció  repetidos  aplausos. 

Felicitamos  sinceramente  á  ese  distinguido  Centro 
por  el  acto  patriótico  que  ha  obtenido  el  mas  lisonjero 
éxito.  / 


En  breve  publicaremos,  en  la  parte  ilustrada,  el  rctra- 
tcvde  la  distinguida  y  graciosa  artista  señora  García, 
sin  rival  on  los   géneros- en  que   tanto  se  hace  aplaudir. 

Y  daremos  también  el  de  la  señora  Echevarria,  por 
considerarla  la  artista  de  ma»  porvenir  de  las  que  ac- 
túan en  el  teatro  español. 


TI9.  bltot  d«  4i  BlbM  9  BMi  K1q«BB  !»• 


IPT 


Domingo  14  de  Mayo  de  IC  3 


En  la  Capital 


SoMrioióD  por  trimestre  adelantado 

Número  suelto 

Número  atrasado 

Extranjero  por  un  año  .... 

En  Don  Quijote  no  hay  char^ 
porque  es  cítíco  del  Parque. 


Por  ver  el  orj  á  la  par 
lucbaré  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  os  trazará  el  camino. 


BUEIfOS  AIRES 

eSSi^lBSBBBBaSBC 


IX.   Número  39 


/ 

160 
0.12 

o,ao 

12,00 


^toica  %  aJminüttacion  %  11  á  S 


/ 


I.  m. 


Campaña 


SuBorioitfn  par  wmestre  adelantado  $    4,00 

Número  suelto r    O  20 

Nlmaio  atiiwidp ,    0,40 


Extnnjwo 


»!«,»■ 


«Bo 


12,00 


Vengan  eien  mil  suscrlciones 
y  abajo  \u  subvencionei. 


Para  Quijote  porteño 
todo  enemigo  es  pequefio. 


1  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


^^ujcticion    noi  itmtAu   aHtfantaJo 


Este  periódico  se  compTaTpcro  no  se  vende 


LA  CORRESPONDENCIA  Á  NOMBB  DE  A.  QSSORIO 


I  OTRA  alegría 


Otro  cromo  te  preparo  ¡oh  púbüi  o  querido  y  conse- 
cuente! otro  cromo  para  que  tenga  ( ompensacion  tu  pa- 
ladar político  saturado  de  ese  saboi  á  pavo  amargo  tan 
subido.  Porque  no  sabiendo  que  hacer  el  pavo  para 
conmocioncirte,  se  ha  subido  á  lo!  campanarios  para 
echar  las  campanas  á  vuelo.  Pero,  n  por  esas;  él  dándo- 
te sinsabores  y  yo  procurando  endu  zarte  el  paladar.  El 
te  cuesta  muchos  miles  de  pesos  y  yo  solo  te  obligo  á 
un  dispendio  modesto  de  20  centav  «. 

Y  este  cromo  va  i  superar  á  tod  «  los  anteriores,  ya 
lo  verás;  la  mar sin  balsas  y  sin  4>&cana8. 

Costará  como  los  cromos  antenotes. 


CONFLICTOS 


^ 
X 


Propietario: 


M-\S1 


El  dohflicto  mlllur  ha  sido  resuelto,  con  una  macana 
del  gobierno. 

El  presidente  se  deja  imponer  por  unos  y  por  otros, 
y  en  su  deseo  de  no  malquistarse  mas  que  con  la  opi* 
nion,  se  malquista  en  último  caso  con  los  restos  de  los 
acuerdistas  que  aun  esperan  su  tajada. 

El  coljflicto  de  la  Contaduría  General  se  resolvió  por 
medio  de  otra  macana,  como  ustedes  saben. 

La  noticia  de  haberse  firmado  los  preliminares  sobre 
que  han  de  sentarse  las  bases  del  protocolo  de  demar- 
cación, á  discutirse  en  dos  congresos,  dio  por  resultado 
el  conflicto  de  la  soledad  mas  premeditada  que  puede 
concebirse. 

Ahora  s^  anuncia,  ó  está  en  puerta,  mejor  dicho,  el 
conflicto  de  Absalon.  Ya  el  general  Mitre  ha  declarado 
que  si  el  Senado  aceptase  el  diploma  de  este  ex-gober- 
nador,  «perdería  su  autoridad  moral  ante  el  pueblo  y 
ante  la  misma  ley  que  domina  la  cuestión». 

Pues  si  hay  cuestión,  habrá  conflicto. 

Este  gobierno  no  gana  para  sustos. 

Hay  otro  conflicto  á  punto  de  estallar  el  que  produ» 
cifá  ante  las  cámaras  el  masaje  ó  mensaje  presidencial. 

Y  este  conflicto  no  será  resuelto  con  una  macana,  sino 
macanudamente. 

Según  noticias,  este  mensaje  va  á  dejar  muy  atrás  al 
do  Ya  te  labe;  es  cuanto  se  puede  decir. 

Además,  tenemos  el  conflicto  de  Catamarca  sin  resol- 
ver todavía:  y  vamos  á  llenamos  de  conflictos,  pues  á 
juzgar  por  las  trazas,  su  propagación  va  á  revestir  el 
carácter  de  una  epidemia  terrible. 

Además,  hay  en  prespectiva  otro  conflicto,  cual  es, 
el  que  inevitablemente  se  producirá  entre  el  Zorro  y  el 
favo;  y  cuyos  resultados  funestos  caerán,  de  cualquier 
tilodo  que  se  resuelva,  sobre  todos  nosotros. 

Porque  si  resulta  avenencia,  el  Pavo  quedará  domi- 
nado por  el  Zorro  y  entonces  apaga  y  vamonos.  Y  5  { 
resultase  desaveiuncia,  quedaría  el  Zorro  fuera  de  la 
escena,  pero  con  la  lima  sorda  con  la  cual  limaría  los 
"cTmientos,  ya  débiles,  del  teatro  pobtico,  y  todos  mori- 
ríamos entre  sus  escombros. 

Asi  pues,  de  conflicto  en  conflicto,  y  de  macana  en 
macana  iremos,  sabe  Dios  á  dónde,  pero  de  seguro,  al 
naufragio,  al  muladar,  al  abismo, 

Y  no  tardará  en  aumentar  U  bola  de  nieve  de  los 


EDUARDO  SOJO 

i 


ADMINISTRACIÓN  RODRÍGUEZ  PEtA  142  2.°  PISO 


conflictos,  el  asunto  de  la  «Rosales»  pues  sabemos  que 
el  fiscal  ha  pedido  la  prísion  de  todos  los  oficiales  que 
S3  salvaron. 

Y  por  último  tenemos  el  conflicto  permanente,  pues- 
to que  nunca  se  resuelve,  del  ministro  de  la  guerra, 
qu'.en  hace  un  siglo  ha  debida  renunciar  y  que  no  re- 
nuncia, ni  renunciará  así  lo  aspen. 

Jamás,  país  ningurlo  del  orbe  cristiano,  se  vio  presa 
de  tantos  conflictos,  ni  tan  fatalbiente  gobernado. 

El  acuerdo  de  funesta  recordancia,  vino  á  poner  en 
desacuerdo  á  todos  los  hombres,  á  todas  las  fracciones 
á  todos  los  elementos  factible*  de  progreso  y  de  por- 
venir. 

Ya  está  perfectamente  constAtado,  que  el  presidente 
y  su  gobierno  no  sirven  para  ci  caso,  y  en  tal  caso,  de- 
ben abandonar  la  casa.  Su  rMuncia  se  impone,  es  un 
caso  de  conciencia  muy  fácil  de  resolver. 

Pero^  ¡lo  que  vendrá  en  pos!  ¡Horror! 

Un  porvenir  de  Zorro,  imposible  de  soportar,  otro 
caso  de  gobierno   imposible  que  nos  llevará  al  suicidio. 


MORALEJA 


Un  Zorro  muy  audaz  dio  en  la  mania 
de  respetar  aquello  que  veia, 
y  daba  de  comer  á  un  gallinero 
con  gran  solicitud  y  mucho  esmero; 
las  aves  que  allí  habia  se  engordaban, 
y  á  todas  las  demás  envidia  daban. 
Era  del  Zorro,  preferido,  un  Pavo, 
pues  para  él  guardaba  lo  mas  bravo, 
lo  mas  chic,  como  son  las  golosinas, 
pastas,  trufas  y  peces  sin  espinas. 
Cansado  al  fin  el  Zorro,  asaz  artero, 
destrozó  cierto  dia  el  gallinero, 
sin  respetar  al  Pavo  favorito 
una  vez  puesto  en  juego  su  apetito. 

Toda  mi  fé  con  la  esperanza  pierdo 
cada  vez  que  me  acuerdo,  del  aaierdo. 


LA  CULTURA  Y  LA  BASURA 


Un  país  democrático,  es  un  país  donde  ni  se  imponen 
ni  se  consienten  privilegios. 

Un  intendente  culto,  es  aquel  que  no  ofende  á  nadie 
ni  de  palabra  ni  por  escrito. 

Un  suelo  limpio,  es  un  suelo  sin  bosta  y  sin  basura. 

Y  lo  mismo  son  vecinos  cultos  y  democráticos  los 
que  habitan  por  necesidad  del  adferanismo  privilegiado 
en  los  apartados  límites  del  municipio  que  los  que  habi- 
tan siempre  á  la  sombra,  ya  bajo  pesados  artesonados, 
ya  encerrados  en  almohadillados  vehículo?. 

Sin  embargo,  para  éstos,  hay  afirmado  de  madera, 
alumbrado,  con  faroles  limpios,  ciertas  tolerancias  de 
caballeria  y  cocheria,  barrido convencional,  pero  bar- 
rido y  otros  privilegios  de  cultura  neta. 

Pero  para  aquéllos,,  no  hay  empedrado  de  ninguna 
clase,  sino  lechos  de  tierra  que  el  viento  levanta  simu- 
lando colga4untf  dq  gasa;  nó  hay  alumbrado  de  gas,  ni 
faroles  limpios  y  en  algunos  puntos  no  existe  ni  el 
alumbrado  de  kerosene  siquiera.  ¿Barrer  las  calles?  ¡Para 
q-<é;  si  por  allí  no  pasan  los  carruajes  del  culteranitmo 
privUepado,  ni  el  señor  intendente  tampoco! 

Ya  ven  ustedes  como  en  los  países  esencialmente  de* 


mocraticos  se   imponen  y  se  consienten    los  prixilcgios. 

Y  como  si  tantos  privilegios  no  fuesen  bastantes  para 
colmar  la  medida,  el  intendente  se  nos  viene  con  uno 
mas,  iJea'io  por  él  cual  es  el  de  haber  pedido  exonera- 
ción del  impuesto  de  5  %  al  teatro  de  la  Ópera,  ^or  ser 
el  espectáculo  qu^  allí  se  ofrece,  é\  mas  culto  de  los 
ideados  hasta  ahora. 

Ya  pueden  los  artistas  de  todas  nacionalidades,  dar 
las  gracias  al  intendente  por  lo  culto  y  lo  galante:  por 
la  ofensa  que  á  todos  les  hace,  toda  vez  que  sus  espec- 
táculos no  son  tan  cultos,  como  el  que  se  dá  en  la 
Opera.  I 

Para  que  ese  espectáculo,  mereciese  el  epíteto  de 
culto  sobre  todos  los  demás,  seria  preciso  que  los  tea- 
tros de  la  ópera  diesen  fácil  y  cómoda  cabida  en  su  re- 
cinto á  todas  las  clases  del  pueblo,  en  vez  de  alejarlo 
de  su  recinto. 

Aparte  de  esto,  la  ópera  i)«  nos  enseña  nada,  pues  su 
objeto  no  es  otro  que  deleitar  nuestros  oidos;  así  quf 
los  aitlatas,  Wi  la  iimyor  p<Pfe>  ^OrKrüSSStnhton  a^T' 
tas,  sino  cantantes. 

Rara  vez  se  visten  con  propiedad  los  artistas  de  ópe- 
ras, pues  hemos  visto  el  Ctd  Campeador  en  París,  repre- 
sentado por  un  cantante,  con  botas  de  montar. 

Esto  en  cuanto  á  los  actores,  que  f>or  lo  que  respecta 
á  los  compositores,  podremos  decir  que  nos  sirven  pla- 
tos inverosímiles,  que  pasan,  porque  el  oido  se  recrea 
con  las  notas  combinadas  que  llegan  á  él;  pero  no  se 
concibe  que  un  tísico  que  se  muere  en  escena,  tenga 
alientos  para  cantar,  no  el  dolor  que  le  lleva  á  la  tum- 
ba, sino  el  sentimiento  de  abandonar  una  vida  de  es- 
cándalos y  de  vicios  abominables. 

No  se  concibe  tampoco  que  un  marido  celoso,  tenga 
en  su  poder  al  amante  que  mancilla  su  honor,  para  can- 
tar á  dúo,  unas  notas  muy  bonitas  y  no  para  matarlo 
sin  otra  dilación;  y  así  por  el  estilo  citaríamos  una  infi- 
nidad de  aberraciones  que  se  toleran  y  que  pasan  por- 
que  sí. 

Pidan  pues  el  pjivilegio  con  franqueza  y  digan;  que 
al  teatro  de  la  Opera  asiste  lo  mas  elegante,  lo  mas 
ríco,  lo  mas  arístocrático  de  la  democracia  argentina; 
pero  no  se  diga  que  es  el  espectáculo  mas  culto  de  los 
ideados. 

Por  último,  en  vez  de  levantar  los  ojos  al  cielo  de  la 
ópera,  bájelos,  señor  intendente,  al  suelo  de  la  capital  y 
procure  usted  por  todos  los  medios  posibles,  que  se  re- 
flejen en  él,  como  en  un  espojo,  la  limpieza  y  la  cultura, 
para  que  propios  y  extraños  puedan  decir— «Xo  solo 
atiende  á  lo  supérfluo,  sino  á  lo  necesarío  también»; — 
sobre  todo  dedique  usted  mas  atención  que  á  la  ópera, 
á  mejorar  el  afirmado,  el  alumbrado  y  el  barrido  de  las 
calles  apartadas  del  centro,  puesto  que  estos  deshereda- 
dos del  municipio  pagan  por  estos  sen-icios,  de  que  ca- 
recen, lo  mismo  que  todos  los  demás. 


EGO  SUM 


íío  tengo  pal  ni  sosíe^Oi 
se  me  atravesó  una  espina 
de  saünon  ó  de  sardina, 
y  estoy  que  alcanzo  y  no  llego. 

Necesito  otros  espacios  -  — 

donde  entre  rejas  y  grillos, 

retenga  yo  á  los  Gordillos,         ^ 

""Viejos  buenos  y  F'alacios. 

Que  aunque  á  ruegos  y  á  promesas 
he  anulado  el  entredicho, 
como  ello  no  es  un  capricho 
volverán  sobre  sus  presas. 

Todos  se  van  y  me  dejan       / 
con  mi  tarea  y  a£ui, 


^  \|ICTORIA 


DON  tjyXáfO 


W  ^  yQW^\%  ^^\^< 


■^s 


*^"'^---1'^«iSSiíSÍ««í^ 


iUMOTS 


A.  .-. 


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''*''^'" 


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DON    QUIJOTE 


/ 


y  ya  nunca  volverán 
porque  por  algo  se  alejan. 

Se  cansan  de  mis  macanas; 
y  aun  me  dejarán,  lo  espero, 
hasta  el  responso  del  clero 
y  el  eco  de  sus  campanas. 

La  soledad  á  mi  edad 
es  un  tormento,  terrible. 
jQué  soledad  mas  horrible! 
IjQué  espantosa  soledad!! 

Si  por  un  mercado,  serio, 
paso  ideando  pavadas, 
al  ver  las  aves  colgadas 
presiento  yo  el  cementerio. 
En  cualquier  fcstin  social 
donde  se  traga  y  se  chupa, 
el  pavo,  el  gran  pavo,  ocupa 
siempre  el  puesto  principal. 

Y  yo  tal  costumbre  alabo, 
pues  no  hay  faisanes  ni  hay  nada 
como  el  pavo  en  ensalada, 
ó  la  ensalada  de  pavo. 

No  quedan  dos  que  no  tomen 
con  fruición  un  pedacito 
ya  sea  grande  ó  ya  chiquito; 
lo  malo  es  que  se  lo  comen. 

Persistiendo  en  ese  afán, 
lleno  de  horror  y  agonía, 
e.\clamo: — «¡Si  vendrá  un  dia 
en  que  á  mí  me  comerán!» 
Ya  me  titean,  me  fuman, 
y  me  asedian  y  critican, 
y  además  me  mostifican, 
y  además  ¡ay!  me  despluman. 

Si  llegase  mal  mí  grado 
á  quedar  sin  plumas  ¡oh! 
¡qué  feo  estaría  yo 
viejo,  muerto  y  desplumado. 


Al  final  dirá  la  hist..ria 
en  algún  párrafo  hiriente: 
— «Aquí  yace  un  presidente 
que  fué...,,  un  pavo  en  pepitoria! 


COSAS  DE  SANCHO 


ARRIBO  DE  BLOXDIX 

ttoíde  el  sábado  se  encuentra  en  la  capital  el  sena- 
dor Pérez  (a)  Blondín,  consumado  equilibrista,  lo  que  le 
ha  valido  heredar  cstc  nombre.  El  Senado  tendrá  ya 
motivos  de  distracción  para  matar  el  tiempo. 

Hombre  práctico  que  sabe  aprovechar  las  oportuni- 
dades; viajemos  gratis  y  cobremos  el  viático,  como  de 
costumbre, — se  ha  dicho  para  í-í, — pensarlo  y  hacerlo 
fué  obra  del  momento;  en  el  acto  llamó  al  gobernador 
y  le  dijo:— «El  general  me  ordena  baje  á  la  capital  á 
votar  por  la  aceptación  de  Absalon;  déme  los  pasajes 
que  le  dio  el  presidente  para  el  regreso  de  su  comitiva, 
para  utilizar  los  que  necesito  para  mí  y  los  muchachos 
que  van  á  buscar  empleo».  No  se  hizo  esperar  S.  E. 

El  gobernador,  contristado,  repuso ¡Pero  Domin- 
go  ¿me  dejas  solo!   ¿Para   esto  me  has  hecho  venir  á 

tierra  extraña?— No  te  aflijas  Julián,  todo  está  arregla- 
do: Alvarado,  que  cree  que  le  vamos  á  dar  la  diputa- 
ción, cuidará  de  Pintos;  el  comandante  Matorras,  que 
es  tu  plata  labrada,  aunque  quiera  hacer  mucha  policía, 
no  podrá  revolver  nada  porque  no  se  lo  consentirá  el 
capitán  Carrasco  á  quien  le  he  ofrecido  un  ascenso,  dé- 
jalo que  siga  haciendo  el  rancho  de  los  soldados,  por- 
que de  otro  modo,  podria  aflojar;  después  te  queda  Al- 
vina para  cualquier  apuro.  Con  el  puente  sobre  el  Rio 
Chico,  la  retracción  del  Colegio  Nacional,  las  defensas 
del  «I^^ente  Pérez»  y  otra  partida  para  la  extirpación 
de  la  langosta  y  los  otros  proyectos  sobre  bonos  y  ven- 
tas de  tierras  fiscales,  y  quizás  una  movilización  de 
guardia  nacional  podremos  rcmedldrio  todo,  pero  es 
Sueno  que  no  flaquees,  que  no  des  crédito  á  los  oposi- 
tores y  acabes  de  renunciar  á  tu  puritanismo,  que  tú 
con  don  Luis  y  yo  con  el  general  y  los  jo  soldados  del 
5°  de  línei  que  tenemos,  la  situicion  quedará  apunta» 
jada  i   "^ 

— Pero  Domingo,  no  hay  un  peso  en  la  Tesi^reria, 
todo  ^e  lo  han  gastado  ustedes,  y  la  contribución  terri- 
torrial  que  ha  quedado  por  cobrar,  no  la  pagarán  mien- 
tras no  expire  el  término;  los  -empleados,  que  hacen  seit 
meses  no  se  les  paga,  me  tienen  contristado  con  sus  la- 
mentos y  mucho  me  temo,  que  desesperados  se  suble- 
ven y  no  hay  armas  con  qué  contenerlos,  porque  las 
que  te  dio  el  general  y  Pelegrini,  ustedes  las  han  es- 
condido y  solo  han  dejado  en  el  cuartel  las  mas  inser- 
vibles. 

— ¿Acaso  desconfias  de  mí?  No  tengas  cuidado,  para 
el  caso  de  una  sublevación,  no  tienes  mas  que  hacer  un 
telegrama  á  Leguizamon,  de  Salta,  el  que  mandará 
fuerzas  suficientes  como  lo  hizo  para  las  elecciones  de 
Octubre;  las  armas  deben  estar  guardadas  en  el  puente. 
Estoy  apurado,  escribe  las  cartas  para  don  Luís  y  Al- 
corta,  para  que  despachen  los  proyectos  y  no  muevan 
nuestros  amigos  de  los  empleos,  porque  quedaríamos 
fin  partidarios;  de  los  otros  ministros  me  encargo  yo. 


—Como  «dádivas  ablandan  corazones»,  llevo  un  ca- 
jón de  chirimoyas  para  cada  ministro,  un  cajón  de  chan- 
cacas para  Pelegrini,  uno  de  rosquetes  para  el  general, 
unos  ponchos  y  otras  baratijas,  para  distribuirlas  según 
las  conveniencias;  para  tu  servicio  te  dejo  la  pareja  de 
ruanos,  son  mansos,  y  de  buen  tiro.  A  mis  acreedores 
que  esperen ....  hasta  el  dia del  juicio,  como  lo  espe- 
ran los  de  la  capital. 

Dicho  esto,  comenzó  á  arreglar  sus  petacas  y  proce- 
dió á  instalarse  en  el  tren  en  compañía  de  los  amigos 
que  entusiastas  fueron  con  Aguírre  en  viaje  de  recreo 
y  á  participar  de  los  tsen'mientoa  innatos  de  regocijo  dd 
pupUo  jujeñot. 

Veremos  en  esta  temporada  con  cuál  de  sus  p'-oyec- 
tados  equilibrios  debuta  Blondín,  y  si,  con  la  edad  pue- 
de conservarse  en  la  cuerda  floja,  atravesando  la  Pla^a 
de  Mayo,  ó  va  á  estrellarse  contra  los  muros  del  Banco. 

CANTARES  / 


Al  oír  de  las  campanas 
el  monótono  concierto, 
en  vez  de  sonarme  á  gloria, 
siempre  me  suenan  á  muerto. 


I.os  tés  que  Sacnz  Pavo  dá, 
no  llevan  gente  á  su  seno; 
y  es  porque  los  tés  políticos 
/suelen  saber  á  veneno. 

El  presidente  y  el  clero 
parecen  un  solo  hombre, 
que  están  oyendo  campanas 
y  no  saben  nunca,  dónde. 


El  intendente  Carné 
diz  que  está  muy  satisfecho, 
porque  sin  saber  por  qué 
no  hace  nada  de  provecho. 


LANZADAS 


El  guerrero  de  los  mosquitos,  se  las  prometía  muy 
felices  y  hasta  en  su  afán  de  dominar,  llegó  á  brindarle 
protección  al  Pavo. 

Pero  al  primer  tapón,  zurrapas. 

En  vez  de  salir  elegido  presidente  el  doctor  Gílbert, 
salió  el  doctor  García. 

—  «¡Qué  picardía!  Mosquitos  en  el  Chaco  y  mosquitos 
en  las  Cámaras!» — diz  que  exclamó  el  general. 


El  intendente  sí  que  deberia  ejercer  activa  vigilancia 
respecto  del  estado  de  todas  las  calles  de  la  capital. 

Ño  tenemos  nada  que  envidiar  á  Constantinopla. 

Pozos,  mal  afirmado  en  las  veredas,  lagunas,  charcos, 
yerba,  escombros,  bosta,  y  la  mar. 

Nunca  hemos  estado  peor. 


Pues  vaya  una  chifladura 
poner  esas  estampillas 
á  modo  de  cerradura, 
en  las  cajas  de  cerillas. 

Las  eminentes  artistas,  hermanas  Schumann  hicieron 
su  segunda  exibicíon  en  los  salones  del  «Operai  Italia- 
ni»,  el  lunes  pasado,  8  del  corriente. 

En  el  referido  acto,  constataron  .una  vez  mas,  que  la 
fama  de  que  vienen  precedidas  es  justa  y  muy  mere- 
cida. 

Todos  los  números  del  programa  fueron  ejecutados 
con  una  precisión  y  con  una  maestría  dignas  del  mejor 
elogio. 

Hemos  recibido  y  también  la  hemos  oído  ejecutar  al 
piano,  una  «Polka  brillante»  que  acaba  de  oomponer  y 
de  dar  á  la  venta  el  joven  é  inspirado  compositor  Ma- 
nuel Nova». 

Dado  el  indiscutible  mérito  de  la  pieza  y  su  maravi- 
lloso efecto,  no  dudamos  que  todos  los  aficionados  á  la 
buena  música  se  apresurarán  á  adquirirla. 

Me  aseguran  que  Romero, 
el  ministro  financista, 
escribe  Hacienda  sin  hacJie,,,,, 
para  hacer  economías. 

La  Sociedad  de  Mozos  y  Cocineros,  «La  L'nion  Es* 
pañola»,  nos  ha  remitido  una  circular,  dándonos  cuenta 
de  su  instalación  y  de  los  propósitos  que  los  animan. 

Personalmente  hemos  hablado  con  \-arios  miembros 
de  la  comisión  directiva,  y  ellos  nos  han  traído  el  con- 
vencimiento de  que  esta  asociación  viene  á  llenar  ima 
necesidad  muy  sentida. 


Es  pues  digna  de  consideración  y  de  protección  la 
idea  que  encama  esta  nueva  asociación  de  mozos  y  co- 
cineros. 

Hacemos  votos  porque  «La  Union  Española»,  llegue 
á  la  meta  fácil  y  prontamente. 

Que  sí  llegará. 


Dicen  que  varios  individuos,  sentados  al  rededor  de 
una  mesa  en  el  polo,  disfrutan  cada  uno  de  una  hora 
distinta,  toda  vez  que  cada  uno  de  ellos  está  sobre  un 
meridiano  distinto.  , 

l^ies  lo  mismo  pasa  entre  nosotros,  porque  sentados 
los  ministros  al  rededor  de  la  mesa  de  acuerdos,  cada 
uno  de  ellos  siente  uní  inspiración  distinta  de  los  de- 
más. ' 

Y  es  porque  cada  uno  de  ellos  está  sentado  sobre  un 
meridiano-político  diferente  al  de  todos  los  demás. 

Estamos,  pues,  en  el  polo. 

A  juzgar  por  las  fechas,  por  las  fachas  y  por  las 
fichas.  '  "^ 

El  señor  Pedro  Piazja,  a\entajado  estudiante  de  de- 
recho y  empleado  en  el  juzg-ado  á  cargo  del  doctor  Gar- 
cía, hijo,  desde  su  fundación,  ha  sido  víctima  de  un 
atropello  injusto. 

Dicho  señor  se  presentó  en  queja  á  la  sección  7»  por- 
que un  vigilante  no  quiso  permitir  que  se  estacionase 
su  carruaje  frente  á  la  casa  en  que  debía  entrar  Píazza 
en  donde  no  molestaba  á  nadie  ni  interrumpía  el  tráf  co' 

Pues  nada:  acudi.í  después  al  jefe  de  policía  y  á  Pon- 
cío  Pilatos,  sin  resultado  satisfactorio. 

Porque  después  del  atropello  se  le  obliga  á  presen- 
tar su  renuncia  y  por  espíritu  de  aduloneria  del  juez 
García,  se  hace  tabla  ra.-a  del  derecho  del  ciudadano  y 
se  priva  á  la  Administración  de  un  empleado  probo  in- 
teligente  y  digno. 


Aneiros  espera  ser 
el  sucesor  de  León  trece; 
aunque  no  león,  mas  fiera 
siempre  suri....  ¡me  parecel 

„!o^T"?  '''f^^^°  '°'  '*""^»  ^^  'La  Victoriosa.,  pro- 
ptedad  de  los  señores  Leonardo  Vlymincx  y  C"  con 
motivo  de  hallarse  ocupados  en  la  terminación  del  mo- 
numento  en  proyecto  á  la  revolución  de  Julio 

El  artista  que  tiene  á  su  cargo  el  expresado  trábalo 
es  de  nacionalidad  bel^  v  se  llama  CamUlon  ^  ' 

_  La  composición  es  bellísima  y  el  monumento  resulta- 
ra  una  obra  de  arte  del  mejor  gusto. 

En  el  número  deDoN  Quijote  que  saldrá  á  luz  el  2< 
del  comente  mes,  daremos  un  fotograbado  del  monu- 
mentó  ya  terminado. 

En  el  Estado  Oriental,  continúa  el  ya  célebre  Pepi- 
no  el  69,  haciendo  de  las  suyas. 
Esto  es,  alentando  la  emigración. 

.n^rp"""  ^K,^'^?^T''°  "^^  *'^"'P"-  "°  van  á  quedar 
en  la  República  del  Uruguay  ni  los  ratones 

Siga  pues  trabajando  en  su  fúnebre  tarea,  el  héroe  de 
la  banderita  y  de  la  cifra  de  aue  es  pepino 

¡Pobre  país,  que  tiene^  soportar  estos  abortos  de 
fantoches  políticos! 


Hemos  recibido  dos  tomos  de  «Antecedentes  Admi- 
nistrativos de  correos  y  telégrafos  de  1ÍÍ91  á  189Z», 


Ta  se  sale  y  Mordí 
se  han  entendido, 
y  su  amor  á  lo  puro 
lo  han  escupido. 
De  esta  manera 


,/ 


han  sembrado  La  Plata 
de  escupideras. 


De  tan  absurdos  pases 
llena  la  historia 
refresca  los  rincones 
de  la  memoria. 
¡Si  nuestros  padres 
vieran  que  sobre  el  suelo 
solo  hay  compadres! 


Hoy  se  abdica  de  todo 
por  el  cinismo, 
y  se  entierra  en  el  lodo 
el  patriotismo. 
Aunque  se  asombren 

las  gentes,  no  hay  patricios^ 

no  hay —  ¡ni  hombres. 


y ' 


•siP»*- 


Tlp.  Lito  de  i.  Ribas  y  Hdc.  Rincón  150 


^^m 


^pp 


1^^ 


■J 


■i' 'A 


Domingo  21  de  Mayo  de 


BUENOS  AIRES 


:   .,  -rr-  t-^i^y 


IX.    Número  40 


Cn  la  Capital 


tamam 


Susorición  por  trimestre  adeUntailo  $  1  ftO 

Número  suelto '  .     „  Ü  r¿ 

Número  atrasado .     .     .     r:,''-ti/.'  •.    r  (^i^ 

Extranjero  por  un  año  .    ^'i   «<  ,  12,00 

—  'i 

Eo  Don  Quijote  no  hay  charque 
porque  ee  cívico  del  Parque.. 

Por  ver  el  orj  á  la  par     ji 
lucharé  (in  descansar.  . 


Son  Quijote  es  adivino 
y  él  os  trazará  el  camino. 


^iouü  ot  adminúttacúm  %  11  á  3  n.  tn. 


Campaña 


SiiBorición  por  semestre  adelantado  $    4  00 


Número  suelto 


0  20 


NAmero  atrasado ,    0.40 

i;xtn*\jaiD^aBt!to  .    .    .    .    ,  12,00 

Vengan  cien  mil  suscrlcionei 
y  abajo  las  subvenciones. 

Para  Quijote  porteño 
todo  enemigo  es  pequeflo. 

T  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


/■I 


Este  periódico  se  compra  pero  no  se  vende 


^\iici\cm    m  jemtJlu   odefantoJo 


LA  CORRESPONDENCIA  i  NOMB|tE  DE  A.  OSSOEIO 


ir 


^m 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


"^  ADMINISTRACIÓN  KODRICÜEZ  PEÑA  142  2.°  PISO 


AVISO 

Sirva  el  presente  para  advertir  á  los  señores  suscrito- 
res  de  campaña  que  se  entienden  directamente  con 
nuestra  Administración,  que  si  in  nediatamente  no  re- 
nuevan sus  suscricicnes,  nos  velemos  en  el  trance  de 
su'^penderles  el  ehvio  de  nuestro  semanario. 


¡ÚTIL  Á  TODAS  L^S  CLASES 

DE   LA   SOCIEDAD  I 

Con  motivo  de  la  festividad  del  jueves  25  del  cor- 
riente, con  la  idea  de  procurar  uij  pequeño  descanso  á 
todo  el  qersonal  de  nuestra  publicación  y  mas  que  todo 
por  satibfacer  cuanto  antesala  piriosidad  del  público, 
adelantamos  el  tiraje  del  cromo  aijunciado. 

Este  número,  pues,  en  cien  c&Ures,  en  vez  de  apare- 
cer el  sábaÜb'Se'la  semana  entlSite,  iip^ecerá  el  mis- 
mo día  juev«s  25  del  actual. 

Creemos  que  nuestros  constantes  favorecedores  reqi- 
birán  con  gusto  este  anticipo. 

Su  precio  será,  el  de  les  cromos  anteriores;  20  centa- 
vos en  la  capital,  30  en  campaña  y  gratis  para  los  sus- 
critores. 


IlAVE  MARIAÜ 

£1  vidriltís  pasado,  dia  de  a>'uno,  nos  qubo  dar  el. 
Pavo,  una  indigestión  y ....  nos  la  dio. 

¡Menudo  chorizo  el  que  nos  largó  ante  la  represen- 
tación nacional! 

jValiente  mensaje  el  primero  quo  nos  ha  procurado  el 
mas  feliz  de  los  pavos! 

¡Qué  sarta  de  hongos  venenosos  enristrados  por  mano 
indocta! 

jQué  cúmulo  de  deformidades  presentadas  en  su  mas 
espantable  desnudez! 

¡Qué  serie  de  incoherencias  y  de  vulgaridades  dicta- 
da; por  el  mas  torpe  cuando  audaz  de  los  criterios! 

¡Qué  procesión  de  almas  en  pena,  sacadas  de  las  mas 
oscuras  sacristías! 

Sacando  fucnas  de  flaqueza  y  llenos  de  resignación, 
lo  leimcis  callandito  primero,  para  evitar  disgustos,  en- 
fermedades y  muertes  áj:uanto8  en  tomo  nuestro  se 
hallaban. 

Y  obramos  cuerdamente,  porque  sentimos  desde  los 
primeros  instantes  mareos  y  fuertes  dolores  en  la  cabe- 
ra; después  una  puntada  en  el  corazón;  mas  tarde  opre- 
»ion  en  todo  el  pecho;  luego  pesadez  y  acidez  en  el  es- 
tómago y  por  último,  calambres  y  chucho, 

¡Calculen  ustedes  que  empieza  didendo  que  tsolo  un 
tfn'imiento  de  patriotismo  sincero  puSltefidirme  á  acep- 
iw  tan  graves  responsabilidades,  creyendo  que  no  hay  sa- 
C'ifino  que  deba  excusa'se,  otando  se  reclama  en  nombre 
de  las  (pañíes  exiger.cias  de  la  pátriai. 

¿Desde  cuando  es  sacrificio,  el  honor  de  ser  elevado 
á  la  primera  magistratura? 

Tendrá  la  conciencia  de  que  no  ha  merecido  seme- 
jante distinción,  pues  de  lo  contrario,  no  lanzaria  al  ros- 
tro de  los  pocos  que  se  la  procuraron  y  en  el  de  la  Re- 
pública entera  que  lo  r-'chaza,  ese  páfrafo  ridiculo  y 
mal  hilvanado. 


.    [Sacrificio  llama  á  un  deber  rudimentario! 

Eero-aceptemos  que  soa  s^rificio,  el  que  le  impuso 
la  estratajema  y  la  superchería  del  acuerdo. 

Supongamos  que  el  hombre  se  sacrifica.  ¿Debemos 
agradecérselo? 

De  ninguna  manera:  si  es  sacrificio  el  suyo,  resulta 
lo  mas  estéril  y  lo  mas  inútil  que  darse  puede. 

¿Qué  bienes  nos  vienen  con  esta  gracia? 

¿Qué  nos  importa  el  sacrificio  de  una  entidad  que  no 
lleva  al  poder  mas  dotes  que  la  resignación  cristiana? 

¿Bastan  la  resignación  y  el  sacrificio  para  curar  las 
llagas  que  nos  proporcionaron  los  partidos  que  forma- 
ron el  acuerdo  y  sostuvieron  su  candidatura? 

No,  señores;  no  bastan,  ni  las  aceptamos. 

No  las  aceptamos,  porque  no  caben  resignación  y 
sacrificio  donde  debe  haber,  altísimo  honor  y  patriotis- 
mo sincero.  ••  •" 

Y  no  bastan,  porque  en  caso  de  necesitarse  la  resig- 
nación y  el  sacrificio,  necesita  el. país  algo  mas,  algo 
que  echamos  de  menos  en  el  l<áctor  del  mensaje:  algo 
como  preparación,  fino  tacto,  -Retenido  estudio,  criterio 
recto  é  imparcial,  penetracionj^iduidad,  inteligencia  y 
labor. 

Un  hombre  puede  aceptar,  un  sacrificio  y  no  saber 
producir  nada  útil  ni  práctico.:  '. 

Pero  un  hombre  que  en  vct'-  ,4e  aceptar  el  sacrificio, 
acepta  el  honor  dibtinguido  que  se  le  otorga,  y  demues- 
tra altas  dotes  de  inteligencia,  del  justicia  y  de  progreso 
merecerá  siempre  el  respeto  y  la  consideración  de  pro- 
pios y  de  extraños. 

Después  de  la  baladronada  del  sacrificio,  se  extiende 
considerablemente,  en  el  mensaje,  á  réieñar  la  situación 
del  país,  á  su  modo;  á  poner  de  manifiesto  una  vez  mas 
su  incapacidad  y  su  parcialidad  en  los  desgraciados  su- 
cesos de  Santiago  y  de  Corrientes:  á  patentizar  su  falta 
de  plan,  de  programa  y  de  preparación  y  a  demostríir 
que  no  sir\'e  para  el  puesto  que  ocupa. 

El  documento,  llenará  muchas  página\  en  la  historia 
de  igual  modo  que  meten  mucho'wido  los  guijarros  con 
que  se  llenan  las  latas  de  un  candombe, 

Es  la  confesión  sincera  de  la  nulidad  mas  crasa;  la 
revelación  mas  triste  de  un  alma  apocada,  indecisa  é 
infructuosa  y  la  constancia  de  una  causa  perdida  por 
taita  de  criterio  y  de  inteligencia. 

Solo  una  cosa  echamos  de  menos  al  final  de  tan  exó- 
tico documento,  cual  ea  su  renuncia,  fundada  en  el  re- 
conocimiento de  que  nó  sirve,  porque  no  sabe. 

Esa  declaración,  le  hubiese  acarreado  un  aplauso,  en 
V  >z  de  producirle  un  ¡Avi  María!  como  exclamación  de 
disgusto. 


FABUL1LIA__ 


—"A  un  pebre  lo  ve^tian  ■  — 

dos  Sastre*,  con  lo  bueno  que  tenían, 
creyendo  que  lo  externo  en  la  persona, 
su  calidad  abona. 
Pero  el  pobre,  egoísta  y  petulante 
iba  atrás  en  lugar  de  ir  adelante; 
y  aun  vestido  con  lujo  no  esperado. 


y  pagándole  encima,  el  muy  menguado 
en  vez  de  agratlocer  honor  tiin  rico, 
exclamaba  no  mas: — «¡Me  sacritico!> 
Ná  esperes  en  a  vida  luen  «etii  io 
¡íh  pueblo  resignado '  ''■ 

de  aquel  que,  ahuimdo, 
llama  á  lo  que  en  honor  .un  sacrificio t 


ALGO   MAS 


ün  marido  se  hallaba  divcrciado  de  su  mujer,  y  una 
hija  que  con  él  tenia,  le  preguntaba,  cada  vez  que  tenia 
que  escribir  á  su  madre; 

—¿Qué  quieres  que  le  díjja,  p.ipá? 

—Cualquier  pavada,  contestaba  el  padre;  para  el  caso 
que  ella  hará..„.  .^i 

Saenz  Pavo,  divorciado  con  el  pueblo",  le  preguntó  á 
su  conciencia,  antes  de  ponerse  á  garabatear  el  men- 
saje: 

— ¿Qué  le  diré? 

Y  su  conciencia  le  contestó:— Cualquier  pa\'ada:  para 
el  ca«o  que  te  van  á  hacer.... 

Y  a-sí  ha  sido  no  mas:  aunque  él  ha  ido  mas  lejos. 
Ha  ido  mas   lejos,  porque  en  vez  de  decir  una  pava- 
da, ha  dicho  un  millón. 

Después  de  decimos  que  se  está  sacrificando,  lo  cual 
tiene  mucha  gracia,  toda  vez  que  nadie  se  hubia  aper- 
cibido de  semejante  heroísmo,  cree  entrar  en  materia. 

Y  nos  dice  que  hay  una  agrupación  política  que  se 
conserva  en  actitud  de  protesta  á  pesar  de  todo. 

Y  con  grande  pesar  debió  añadir,  puesto  que  vé  que 
eso  que  él  llama  agrupación  política  y  que  es  la  masa 
enorme  de  la  opinión  general,  protesta  y  protestará 
cien  veces  contra  todos  los  actos  que  emanen  de  «t  ia- 
orificio. 

Porque  vé  que  se  ha  entregado  en  cuerpo  y  alma  al 
juarismo,  que  es  como  entregarse  al  mismísimo  demo- 
nio. 

Porque  creyó  que  el  no  haria  mucho,  pero  que  si  ha- 
cia algo,  lo  haria  por  inspiración  propia  y  satisfaciendo 
en  cierto  modo  las  aspiraciones  legítimas  del  país;  pero 
nunca  creyó  que  abdicase  de  sus  propósitos  levantados, 
sometiéndose  á  las  imposiciones  de  un  partido  despres- 
tigiado, que  dio  motivo  á  una  revolución  sangrienta. 

Porque  esperaba  que  sus  protestas  de  ayer,  cuando 
era  cívictj,  le  servirian  de  norma  para  poner  en  práctica 
el  ejercicio  de  lo  justo  y  de  lo  razonable,  en  vez  de  lle- 
varlo á  sancionar  lo  mismo  que  antes  censurara  y  á 
hacerse  cómplice  de  las  antipáticas  doctrinas  de  ese  par- 
tido funesto,  que  él  resucita  y  alienta  sacñficániose. 

Y  por  si  no  fueran  bastantes  Untas  pavadas,  acude 
al  sofisma,  disfrazando  la  verdad,  con  el  solo  objeto  de 
arrojar  una  acusación  al  partido  radical 

Dice  pues,  que  se  conspiraba,  que  tenia  aviso  de  va- 
rios gobeniadores  de  que  emisarios  partidos  de  la  capi- 
tel habían  ido  á  las  provincias  con  el  propósito  de  sub- 
vertir el  orden  público.  Pero  que  él  no  hizo  caio,  pues 
confiaba  en  la  bondad  de  su  causa. 

Si  todo  esto  hubiese  sido  cierto,  en  Vez  de  ser  una 
calculada  superchería,  hubiere  tomado  serias  precaucio- 
nes y  tales  noticias  le  habrían  quitado  el  g^iefto,  como 
en  la  noche  aquella,  en  que  una  compañía  de  ingenie- 
ro» cruzaba  las  calles  de  la  capital  para  dirigirse  á  su 
cuartrf. ' ■.— ' -       .-•  ': 

En  cambio  no  dice  na4Ja  de  cómo  protejé  y  alienta  k 
los  conspiradores  oficíale»,  defendiendo  la  política  de 
la  se  Sube  y  la  del  gobernador  Ruiz  y  ék  otros  mu- 
chos juarLsias  que  son  sus  arnigos  de  hoy. 

Una  prueba  mas  de  su  juarismo:  dice,  hablando  de  la 
goücia,  que  el  nuevo  jefe,  inupirado  en  les  prácticas  ds 


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\iOUQUV>iOT5 


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..^vá^lÉSfe&S: 


Antón i/\  Gai\cÍa^ 


^^e,c\^^      ^A      ^\^C\A.\SQ      4^       ^Ck^W 


\.\\vX^Nt'bjlS,t«\t^lkH  (\W\iOTl  ^TvUootóUu*, 


\<:í.«>Ó  ^%  V\*\\\^  <^\  ^oayu*\e,Tao    e%\c  "?avo  «x\  >ot>ov\ov\^    ^^^xc». 


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av>iOTt. 


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>o^>p\\(iñai     o«3^xa.  tOktx    toTcvo  tstoTvcL   twA  cawXyo  ^eV     \\a.».x\s.wo 


'*i'^^^''"TA'i 


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DON    QUIJOTE 


i«i 


■// 


tu  antecesor,  se  ocupa  en  llevar  adelante  el  perfeccio- 
namiento de  la  repartición.  .  j    c 

Es  decir,  que  dá  por  buenos  los  tusilaraientos  de  han- 
ta  Lucia  y  de  la  Piedad  y no  hablemos  mas  djl  men- 
saje. 

Que  renunci»  y  que  no  se  saor^fyjue  mas. 


/ 


MENSAJE  HABEMUS 

jOREMUSl 

El  metraje  represent%-' 

la  labor      .,'"■_         ,;'í 
de  aqueí  que  llegfa*  jr  S€!  sienta,    ^; 

y  comenta 

por  su  cuenta 
lo  que  ignora á  su  S4bor, 

sí  señor. 

No  hay  perfiles  de  programa; 

ni  á  mi  ver, 
en  lo  que  allí  se  amalgama, 

no  hay  ni  trama, 

ni  hay  «scaraa, 
que  induzca  á  nadie  á  creer,..- 

¡Luciferl 

Aquello  es  ta  :ho  vacio 

por  llenar; 
eis  é  manera  de  un  rio 

que  en  su  brío 

se  hace  un  lio 
y  arrasa  en  vez  de  regar 

al  pasar. 

Y  si  pesáis  la  sustancia, 

no  hallareis 
sino  fatua  petulancia 

y  jactancia 

y  arrogancia;] 
pero  ¿con  eso  qué  liareis? 

¿qué  podréis? 

Palabras  y  frases  huecas; 

retintín 
de  notas  tristes  y  secas, , 

harto  entecas 

de  babiecas 
eon  ínfulas  de  M^tlin,    ^ 

hasta  el  fin! 

Dice  que  hace  un  &.crificio, 
con  mandar, 
pero  ¿su  estéril  perjuicio, 
beneficio 
vitalicio, 
nos  traerá  tras  mal  andar? 
• .,-        [No  esperar! 

Nos  cuenta  lo  ya  sabido 

¡oh  dolorl 
qu«  es  todo  lo  que  haaprendidí^ 

y  ha  querido 

que  el  oido 
Heve  otra  vez  tanto  horror, 

sí  señor.    .. 

A  juígar  por  el  relato 

vendrá  el  crac; 
y  tras  de  pasar  mal  rato, 

no  barato 

y  muy  ingrato,  :  •. 

solo  quedará  el  tic  tac 
del  mensaje  y.....  él  y-  •  el  frac 


COSAS  DE  SANCHO 

El  gobernador  de  Córdoba  se  ha  rebelado  centra  el 
arobiemo  central.  .  , 

Este  quiere  quemarle  los  bonos  y  él  no  quiere  que  le 
quemen  nada. 

¿Quién  tiene  razón? 

Esto  es,  ¿quién  manda  masf 
• 

El  gobierno,  según  parece,  quiere  ver  por  sus  prc 
pios  cjos,  quemar  los  bonos. 
Por  algo  será.  .  .      ., 

El  gobernador  no  quiere  que  nadie  queme  lo  que  él. 

debe  quemar.  _  < : 

Por  algo  será  también.     ,.< ,  ,  .     .    > 

La  cuesüon  e«  candent^JK^Mp  menos  üer.de  a  ar" 


[Oh!  y  Pizarrón  es  terco  y  tenaz! 

Digalo  i-ino  el  informe  Ihiriot. 

Después  que  lo  mandó  hacer,  en  vez  de  sacrificar  a 
los  que  han  sacrificado  á  la  provincia,  va  y  sacrifica  á 
Thiriot 

|Es  mucho  Pizarronl 

Siempre  dispuesto  á  tomar  el  rábano  por  las  hojas. 

t 

Después  de  todo,  preguntamos  ¿quién  quema  á 
quién? 

A  Pizarrón  le  habrá  sabido  á  cuerno  quemado  el 
mandato  central. 

Y  el  ministro  de  Tomquist  debe  de  haberse  quemado 
con  la  contestación  de  Pizarrón. 

De  modo  que  los  dos  están  ardiendo. 

Pues  apaga  y  vamonos. 

Una  cosa  es  el  mensaje 
y  otra  cosa  quemar  bonos, 
y  otra  cosa  es  gobemeír 
á  satisfacción  de  todos. 


CANTARES 


El  que  nada  sabe  hacer 
cree  no  ponerse  en  ridículo 
si  dice  á  cada  momento: 
—  «Señores,  me  sacrifico.» 

El  mensaje  de  Saen  Pavo 
se  parece  á  una  ventana 
sin  postigos  y  sin  puertas, 
sin  dintel  y  sin  persianas. 

El  mitriimo  fué  el  estribo, 
el  zorrismo  fué  el  escudo: 
y  el  caballo  preferido 
de  Saen  Pavo,  ha  sido  el  Burro. 


m  • 


Pero  es  cónjico  después  de  todo  este  incidente. 
Porque  se  parece  mucho  auna  pantomima  de  pa- 

'"^Áün  mejor,  perqué  esta  de  ahora  nos  resulu  gratis, 

¿Qué  resultará  después? 

t 
Iff 


En  la  puerta  de  un  congreso, 
un  mensaje  está  clavado, 
y  el  clavo  que  lo  sostiene 
tiene  cabeza  de  pavo. 


LANZADAS 


El  lunes  22  del  corriente  se  inaugurará  oficialmen'.e 
el  espacioso  y  cómodo  establecimiento  de  remates  y  de 
comisiones,  del  señor  don  Francisco  Eolhni,  ex-inten- 
■  dente  municipal. 

Nosotros  hemos   sido  de  los   primeros  en  visitar  tan 

soberbia   instalación,   debido  á  la  galantería   del  señor 

BoUini  y  no  encontramos    palabras  de  encomio  bastan- 

,tes  para  hacer  justicia  á  la  previsión,  al  orden  y  al  buen 

gusto  que  han  precedido  á  tan  preciosa  obra. 

BoUini  es  uno  de  los  hombres  progresistas  que  mero- 
can  el  respeto  y  la  consideración  de  todos. 


íií,  la  e^pecii 


Hé  aquí  otro  que  se  sacrifica.  , 

Si  resultasen  perjuicios 
para  el  i)aís,  no  hay  que  hablar; 
que  solo  es  dado  admirar 
tal  serie  de  sacrificios. 


En  la  parte  ilustrada,  empezamos  á  publicar  retratos 
de  los  artistas  notables  del  teatro  español  que  actúan 
en  Buenos  Aires. 

En  este  número  damos  dos:  el  de  la  señora  Antonia 
García  y  el  del  señor  José  Valles. 

Este  último  es  la  gr^in  figura  que  descuella  en  el  tea- 
tro Nacional;  discípulo  del  incomparable  Romea,  aman- 
te del  arte  y  dotado  de  un  talento  muy  superior,  arre- 
bata en  todas  sus  creaciones. 

En  su  larga  carrera  artística  ha  conqui&tado  un  pues- 
to muy  elevado  en  la  escena  del  arte,  pues  cuenta  un 
nuevo  triunfo  en  cada  nueva  obra  en  que  toma  parte. 


La  señora  García,,  es  un  dechado  de  gracia  y  de  arte. 
Nacida  en  una  de  las  provincias  andalu2i.a  posee  en  alto 
grado  ese  no  sé  qué  atrayente  y  encantador. 

Si  á  este  espíritu  de  gracia  natural,  se  añade  el  refi- 
namiento artístico  que  ha  sabido  asimilarse  con  su  ex- 
traordinario talento,  nos  dará  por  resultado  una  artista 
especial  y  sin  rival  en  el  género  á  que  se  ha  de>Iicado. 

ül  mundo  entero  la  conoce  y  la  aprecia  por  sus  ta- 
lentos y  facultades  y  todos  igualmente  rinden  parias  á 
su  gracia  sin  segundo. 


A  nuestro  agente  particular  de  «Empedrado»,  le  han 
obligado  á  pagar  diez  ¡lesos  de  patente. 

Esto  es  meterse  en  honduras  ó  sea  en  el  bolsillo 
ajeno. 

Hay  en  la  misma  localidad  otros  agentes  de  otras 
publicaciones  diarias  que  no  necesitan  patente. 

Esto  solo  pasa  en  ctiCas  épocas  de  arbitrariedad  jua- 
rista. 


Agradecemos  al  «Coniitato  esecutivo  del  Monumento 
á  Gaetano  Donizetti»  tu  extrema  cortesanía  de  poner 
el  nombre  de  nuestro  cirector  en  la  nómina  de  los  pro- 
pagandistas.      ^.. 

Al  dar  las  gracias""^!;  tal  galanteria,  ponemos  las  co- 
lumnas de  nuestra  humilde  publicación  al  servicio  de 
tan  digna  comisión. 

Por  iniciativa  de  El  Eco  de  Oalicia  se  celebró  una 
reunión  de  españoles  que  nombró  la  siguiente  Comi- 
sión ejecutiva  encargada  de  allegar  recursos  para  eri- 
gir en  la  ciudad  de  Orense  una  estatua  á  la  pensadora 
y  publicista  insigne  doña  Concepción  ArenaL 

Presidente:  don  Godofredo  Cocíu 

Vicepresidente:  don  Laureano  M.  Oucinde. 

Tesorero:  don  José  Ferradas. 

Vocales:  don  Eduardo  Sojo  y  don  Juan  Pan  Mos- 
quera. 

Secretario:  don  Manuel  Castro  López. 

La  Comisión  está  orgünizando  una  gran  velada  que 
se  celebrará  en  el  teatro  Xacitnal  con  el  concurso  de  la 
excelente  compañía  dramática  de  la  señora  Tubau. 


Ha  corrido  por  ahí,  la  especie  de  que  el  mosquitero 
de  la  «Rosales»,  renuncia, 

|Por  fin,  hombre,  por  finí 
S  Pero  cuando  lo  veamos,  ló  creeremos.  '     *>■'' 

Si  llega  á  ser  verdad,  t»nU  belleza,  le  sustituir»'el 
general  Campos  (Luis).   _   1 

Será  subsecretario  Reinold.. 

Jefe  de  es  ado  mayor,  el  general  Mansilla,  el  de  las 
causeries. 

Y  ayudante  general,  el  idem  Cabo  de  Vela. 
¡Valiente  combinación! 

Sacrificio  y  jjatriotismo 
no  lo  busques,  pueblo  amado; 
entrégate  resignado 
en  los  brazos  del  juarismo. 

Hemos  visitado  el  nuevo  local  de  la  «Union  Obrera 
Española». 

Esta  Sociedad  progresista  como  ninguna,  cuenta  con 
mas  de  quinientos  socios  y  está  administrada,  que  pue- 
de servir  de  modelo  á  todas  las  sociedades  de  su  ge- 
nero. 

Adelante,  adelante  y  siempre  adelante. 

Vamos  á  tener  un  periódico  oficiaL  / 

¡Gracias  á  Dios! 

—  Se  títalasi  Boletín  OficiaL        _, — , 

No  me  parece  mal,  del  todo. 

Y  digo  del  todo,  porque  esa  publicación  tiene  aspecte 
de  pri^^legio,   como  se  hacia  en  los  tiempos  del  jus- 

Sin  sacar  las  ventajas  que  podrían  haberse  obtenido 
sacando  á  licitación  este  servicio,  se  entrega  el  negocio 
á  un  señor  Men'haca  y  compañía. 


El  I  j  del  corriente,  el  Centro  recreativo  «Juventud 
del  Norte»,  celebró  un  concierto  y  baile,  que  resultaron 
espléndidos  y  que  dejaron  gratos  recuerdos  en  la  nu- 
merosa cuanto  escogida  concurrencia  que  Uenaija  los 
salones. 


Varios  propietarios  se  nos  quejan  de  que  acuden  en 
vano  á  la  municipalidad  en  demanda  de  los  boletos  de 
impuestos  que  no  han  pagado,  porque  ningún  cobrador 
ha  pasado  por  sus  casas. 

Temen  ellos  que  si  pasa  el  tiempo  sin  pagar,  tenien- 
do voluntad  de  hacerlo,  los  incluyan  en  la  lista  do  los 
morosos. 

(Qué  administración,  señor  intendente! 

— «»—  S 

Nuestro  estimado  compañero  en  la  prensa,  don  Adol- 
fo Vázquez  Gómez,  ha  dirigido  una  atenta  carta  á  los 
diarios  bonaerenses,  significando  su  agradecíiriíento  á 
todos  los  que  se  han  asociado  á  un  contratiempo  que 
acaba  de  experimentar  y  que  le  ha  obligado  á  suspen- 
der temporalmente  la  interesante  revista  que  con  tanto 
acierto  venía  pubUcando  con  el  título  de  La  Vot  de  la 
Patria. 

La  referida  pubiicacion  reaparecerá  en  el  próximo 
mes  de  Junio,  viniendo  á  llenar  el  vacio  que  tan  hondo 
pesar  ha  causado  á  todos. 

Deseamos  la  reaparición  de  La  Voi  de  la  Patria,  asi 
como  tma  vida  pniíspera  y  dilatada^- 


Tlp.  Lito,  de  J.  Rlbaí  y  Hac.  Rincón  168 


MÍ^> 


.^     V' <fij-^  y-ilJi«,'ili'ai-"^':''-^f-'---'-"'' ■--•-■^'«i..-.-  -■'     '    ■     'illii  i'n  íiiilr'i 


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Domingo  28  de  Mayo  Je 


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1993 


BUENOS  AIRES 


IX.    Número  41 


En  la  Capitil 


NÚIVltRO  SUELTO  20 


■■an 


CETS. 


En  Don  Quijote  no  hay  c^  -que 
porque  es  cívico  del  Fari^  . 


Por  ver 
luciiaré 


el  oro  i  la  par  \ 
lin  descansar.    9 

Don  Quijote  es  adivino    \ 
y  él  08  trazará  el  caminÁ 

^vot(U  \  aJtninúttacioiv  '9i  11  • 


3  |i.  m. 


/        *      Campaña 


.  NÚMERO  SUELTO  30  CETS. 


Tengan  cien  mil  suscrlciones 
/  y  abajo  las  subvenciones. 

Para  Quijote  porteflo 
todo  enemiga  es  pequeflo. 

^  _ 

,  T  soy  terror  de  enemigos 
¡    y  amigo  de  mis  amigos. 


^tüciit^ton  .  tiot   jcme^tte    lulcfankulo 


U  CORRESPONDENCIA 


i  NtfARE  DE  A. 


Este  periódico  se  compra  pero  no  se  vende 


OSSORIO  ^ 


Propietario:  EDUARDO  SOJO  ^  ADMINISTRACIÓN  RODRÍGUEZ  PEÍA  142  2.°  PISO 


ESTO  SMVA 

No  es  posible  contiiluar  por  e  ta  senda  árida,  ni  con 
estos  postps  de  gobernantes,  que  lan  resultado  mas  inú- 
tiles que  los  postes  telegráfico* 

Hemos  perdido  ya  la  cuenta  fl(  los  conflictos  en  que 
nos  han  metido  estos  incipientes  ensoberbecidos:  mas 
ensoberbecidos  cuanto  mas  iiidpi  »ntes. 

¡Y  así  no  mas,  i.yj»  dejamos  con  lucir  al  abismo! 

¿Por  qué,  sombras  sacrosanta!  de  la  independencia, 
no  enviáis  un  destello  de  vuestra  gloria,  para  iluminar 
el  fósforo  húmedo  de  estos  homl  res  que  no  saben  lo 
qué  tienen  entre  las  manos? 

Será  que  no  lo  merecen,  por  si  s  ap03tasias,  por  sus 
ridiculas  pretensiones,  por  su  am  )icion  desmedida,  por 
su  arrogancia  sin  segundo,  por^  as  torpezas  y  por  sus 
errores. 

Miradlos  frente  á  frente;  cení  empladlos  como  los 
contemplamos  nosotros  y  notaréis  que  bajo  la  envoltu- 
rii^  humana  no  pueden  at/rfgv^r^i^íll  ¿tumo  de  iniciativa, 
ni  un  grano  de  inteligencia  progresista,  ni  una  molécu- 
la de  civismo  puro  y  sincero. 

Allí,  no  se  ven  mas  que  bultos  muy  bien  Vestidos; 
e5to  es,  cubiertos  con  ropas  de  pritni  re  dioix,  pero  que 
les  sienta,  políticamente  hiblando,  como  á  un  Santo 
Cristo,  un  par  de  pistolas. 

Y  si  estuviesen  acordes,  menos  mal,  podrían  andar 
paso  á  paso;  pero  no  sienten  en  ellos,  ni  aun  para  los 
desaciertos,  esa  unión,  esa  intimidad  que  entran  por 
mucho  en  la  labor  común. 

Cada  uno  de  ellos,  separadamente  cree  valer  mas  que 
todos  los  otros  y  trata  de  imponer  su  criterio:  de  ahí  las 
continuas  crisis,  porque  siempre  existe  la  amenaza  de 
la  renuncia,  y  el  presidente  débil  por  temperamento,  se 
ve  obligado  á  elegir  entre  la  bolsa  y  la  vida;  y  unas 
veces  se  sacrifica  y  otras  veces  sacrifica  á  alguno  de 
ellos  y  siempre,  e*n  todos  los  casos,  unos  y  otros  sacrifi- 
can al  pueblo. 

Este  es  el  que  viene  á  pagar  el  pato  sin  comerlo  ni 
bcberlo. 

Hace  ya  mas  de  doce  años  que  venimos  de  mistifica- 
ción en  mistificación  rodando,  sin  detenemos  á  un  abis- 
mo sin  fondo. 

Y  sin  embargo,  dej  idlos  hablar:  ellos  os  dirán  que 
han  ejercido  la  elevada  magistratura,  por  el  voto  libro 
de  la  elección  mas  pura. 

Cuando  tan  sabido  es,  que  utjos  y  otros  se  han  veni- 
do prestando  la  escala  para  alcanzar  el  poder. 

Y  de  todos  ellos,  el  actual,  eS  el  mas  puro  y  mas  le- 
gítimo aborto  de  la  mistificación  y  del  fraude. 

Y  sin  embargo,  dice  que  se  sacrifica. 

En  los  otros,  mas  ó  meno<  legales,  ha  habido  elec- 
ción: se  habrán  empleado,  como  se  emplearon  todos  los 
resortes  para  asegurar  el  triunfo,  pero  las  elecciones, 
tuvieron  lugar. 

Pero  en  este  no  hubo  ni  eso,  fué  preciso  reducir  al 
país  á  un  estado  de  sitio  apócrifo  y  vergonzoso,  para 
alejar  de  los  atrios  á  nueve  décimas  partes  de  los  sufra- 
gantes, porque  sabían  que  sus  votos  les  serian  adver- 
sos. Se  hizo  un  simulacro  de  elección,  cuyo  total  de  vo- 
tos excitó  la  risa  v  la  hilaridad  general  por  su  reducido 
número  y  esto  que  votaron  hasta  los  muertos. 

Y  este  hombre,  se  sacrifica,  por  satisfacer  las  exigen- 
cias de  la  páttia. 

¿Qué  entenderá  por  patria  y  por  íacrificio  este  caba- 
llero? 

Pero,  el  pueblo,  no  se  equivoca"  Jarnás;  el  buen  senti- 
do de  la  opinión  general  del  país  que  le  es  hostil  se  re- 
fleja por  doquier. 

Una  prueba  evidente  la  tenéis  en  los  primeros  resul- 
tados del  mensaje. 

Impulsado  por  aquel  ciclón  de  palabras  mal  ordena- 
das, empezó  á  remontar  el  vuelo,  otra  vez  el  oro,  sin 
que  podamos  presentir  adonde  llegará  esta  vez. 


Ante  aquel  pampero  do   frases   huecas,  mal  imagina- 
das y  peor  combinadas,   se   han    dotonidn  aterrorizadas' 
las  corrientes  inmigratorias.   Hasta  la   langosta  ha  pro- 
testado, levantándose  en  masa  do  sus  invernaderos. 

¿Quién  no  protestará  ante  semejante  desbarajusto, 
ante  tal  cúmulo  de  conflictos,  ante  tal  masa  de  desacier- 
tos y  de  errorCN? 

Todo  se  derrumba:  la  oficina  de  tierras,  la  contadu- 
ría, la  junta  de  guerra,  el  respeto  á  la  constitución,  los 
derechos  individuales,  la  mar,  y  entre  tantas  ruinas  y 
entre  tantos  escombros,  vamos  á  perder  hasta  las  tum- 
bas de  aquellos  hombres  gloriosos  que  hicieron  patria, 
labrando  su  independencia. 


FABULILLA 

Una  mujer  llorab;' 
porque,  ciego  su  csf^Ko,  le  pagaba; 
y  siempre  que  ponía  el  gesto  feo 
redoblaba  el  marido  el  vapuleo. 
Tan  afecto  á  pegar  era  el  malvado, 
que  cuando  no  legal,  era  inventado 
el  motivo  por  él;  esto  horroriza, 
^ara  darle  á  su  esposa  otra  paliza. 
Aquella  pobre  esposa 
siempre  estaba  llorosa, 
y  siempre  presentía 
una  pali'a  nueva  cada  día. 

Ko  llores,  patria  amada 
aunque  tengas  deseo, 
y  teme  al  vapuleo 
como  aquelU  mujer  tan  desgraciada. 


^^.^?^/ 


L 


iMANUEL  GARCÍA 

Sépase  quién  fué  García  ya  que"  por  su  modestia  es 
poco  ó  nada  conocido  como  redactor  de  este  semanario. 

Sí;  García  escribe  el  Don  Quijote  casi  desde  su  fun- 
dación, lo  cual  prueba  su  inagotable  chispa  y  que  vale 
por  treinta  Garcías  juntos  y  me  quedo  corto. 

Algunas  persecuciones  al  Dox  QUIJOTE  fueron  moti- 
vadas por  sus  atrevimientos  literarios,  pues  cuando  él 
se  propone  escribir  con  brios,  recuerda  que  nació  en  la 
ciudad  que  baña  el  renombrado  Turia,  patria  adoptiva 


del  Cid  y  como  Rodrigo  de  Vivar,  espanta,  hiere  y  pul- 
veriza á  la  morisma,  invasora  d«  la  patria. 

En  sociedad,  es  cáustico  y  mordaz  como  cuando  es- 
cribe, mas  siempre  guardando  lo  forma  correcta  del  ca- 
ballero bien  nacido  y  que  aprovechó  en  las  aulas  su 
tiempo  para  formarse  una  superior  educación. 

Lo  que  no  puede  saberse  es  cómo  adquirió  los  cono- 
cimientos culinarios  de  que  tanta  fama  goza  entre  los 
que  provaron  sus  bien  codimentadas  paellas. 

¿Pues  y  las  curbinas  á  la  marinera?  ¿Y  las  tordillas  al 
ron?  Les  digo  á  ustedes  que  es  cosa  de  chuparse  los  de- 
dos de  puro  gusto,  con  cualquier  guiso  de  loS  suyos 
salpimentado  con  chistes  de  su  cosecha  inagotable. 

La  única  desgracia  y  lo  lamentable,  es,  que  tiene  mas 
talento  que  plata,  pues  de  lo  contrario,  les  invitaría  á 
los  sesenta  mil  lectores  del  Dox  Quijote  á  iln  almuer- 
zo en  los  bajos  de  la  Recoleta,  guisado  por  él,  y  nadie 
quedaria  descontento,  yo  lo  juró,  máxime  sí,por  postres 
nos  recitaba  algunas  dq  ^»-rioesi^is  inédita».    . 

Entre  tanto,  conténtense  ron  los  que  escribe  en  este 
semanario  el  consecuente  Manuel  García,  á  cuyo  retra- 
to y  cuya  semblanza  tiene  el  honor  de  oíVecer  al  públi- 
co bonaerense  su  amigo  de  siempre 

E.  SojO  (Demúcrito). 


TODO  MARCIU 
CON  LA  ESCARCHA 


El  frió  arrecia  y  el  Congreso  arrecía  también. 

El  presidente  se  ha  mandado  hacer  un  frac  de  invier- 
no, adornado  con  pieles  de  zorro.  .Se  ha  mandado  hafcer 
en  lugar  de  un  birrete,  un  farol  que  llevará  constante- 
mente colocado  en  su  cabe/a  con  un  cabo  de  vela  in- 
combustible. 

Pero  hace  mal,  porque  las  píeles  de  zorro,  si  bien  dan 
calor,  suelen  producir  vértigos  y  espasmos.  Y  en  cuanto 
al  farol,  como  es  frágil,  por  ser  ilc  vidrio,  puede  rom- 
perse muy  fácilmente. 

Hay  pues  que  pensar  en  nuevas  prendas  de  abrigo, 
si  no  queremos  quedarnos  sin  presidente. 

Por  lo  pronto,  é  ínterin  se  encuentran  materiales  ade- 
cuados, puedo  envolverse  en  el  mensaje  dichoso,  que 
bien  puede  darse  media  docena  de  vueltas  al  rededor 
de  su  cuerpo. 

Tambicn  puede  hacer  uso  de  las  prendas  de  sacristía 
y  buscar  quien  le  eche  incienso,  aunque  esto  último  lo 
va  á  encontrar,  sí  lo  encuentra,  que  lo  dudo,  con  mucha 
diicultíd. 

iQué  bueno  fuera,  para  todos  y  peira  él  principalmen- 
te, puesto  que  se  e.stá  sacrificando,  que  se  helase  su  pe- 
riodo constitucional,  con  las  frescas  brisas  que  saldrán 
del  Congreso! 

Xo  debe  de  llegarlo  la  camisa  al  cuerpo,  de  frió  por 
un  lado  y  de  miedo  por  el  otro. 

Hay  pues  necesidad  de  animarlo  y  de  reanimario. 
hay  que  procurarle  una  prenda  de  abrigo,  chic  y  ele- 
gante, porque  sino  ¡qué  se  dirial 

Lo  mejor  seria  taparlo,  como  á  los  quesos,  con  una 
campana,  de  las  que  suele  servirse  para  despertar  el 
entusiasmo  del  pueblo. 

En  fin,  algo  hay  qué  hacer,  porque  de  lo  contrario  se 
nos  va  á  malograr  tanta  belleza política. 

Los  proyectos  del  ministro  de  hacienda,  también 
sienten  los  rigores  del  frio'y  se  están  helando,  en  el 
nido  ó  en  el  limbo,  á  pesar  del  fuego  de  la  camorra  tíc 
que  dispone  á  cada  momento  y  del  que  unta  provisión 
tiene  según  parece. 

Lo  que  parece  que  se  ha  helado  en  la  travesía,  es  la 
renuncia  del  ministro  de  la  guena,"de  la  marina,  de  los 
mosquitos  y  de  los  Rosales. 


i.^V"  VI  w  I 


/    . 


IzY:  J.fjiéas  y  /í"-'  J^ioco/t  158^ 


^?^ 


DON    QUIJOTE 


Esta  flor  ministerial  se  ha  helado  en  capullo,  según 
parece;  y  loh  dolor!  nos  han  quedado  las  espinas,  sin 
helarse.  . 

Pero  el  que  se  ha  helado  por  completo,  y  antes  de  la 
llegada  del  invierno  y  á  pesar  de  sus  ardores,  es  el  mi- 
nistro del  interior,  cuyo  marasmo,  cuya  atonia,  cuya 
inanición  y  cuyo  mutismo  nos  desconsuelan. 

iGstamos  frescos  con  tantas  heladas! 

Y  se  nos  helarán  las  lágrimas  en  los  ojos,  la  esperan- 
za en  el  alma  y  hasta  la  sangre  en  las  venas  y  en  el 
corazón. 


25  DE  MAYO 


Roto  en  girones  el  sayo, 
contemplando  su  ruina, 
presa  de  honible  desmayo, 
está  la  patria  Argentina 
hoy,  veinticinco  de  Mayo. 

(Triste  sol,  que  en  tus  fulgores, 
llevas  luz  de  redentores 
que  habitan  el  alto  cielo; 
al  par  que  luz  de  opresores 
que  brotan  hoy  de  este  suelo. 

Aquellos  no  volverán; 
jíveí  «i  pu-liiven  xalir 
lie  las  tumbas  en  q>ie  as'án, 
al  ver  del  pueblo  el  afcín, 
volverían  á  morir. 

Estos,  los  que  están  mandando, 
son  pesadas  cataplasmas 
que  el  pueblo  está  soportando, 
siempre  anhelando,  anhelando, 
verse  libre  de  fantasmas. 

iTodo  ha  muerto!  En  un  rincón 
se  vé  la  Constitución 
desecha  ya  y  carcomida; 
y  el  pobre  pueblo  sin  vida, 
y  el  hambre  en  fermentación. 

La  ventura  es  ilusoria, 
la  justicia,  hace  reir, 
los  derechos,  pura  historia, 
las  eleccione.»,  escoria,  | 
y  miseria  el  porvenir. 

Los  partidos  prevarican, 
los  malos  se  santifican, 
y  hasta  han  llegado  á  creer 
que,  al  cumplir  con  un  deber 
joh  dolor!  se  sacrifican! 

Esta  tierra  es  un  desierto; 
todo  es  intriga  y  amaños, 
llueven  conflictos  y  daños; 
que  el  patriotismo  se  ha  muerto 
hace  ya  bastantes  años. 

No  son,  no.  principios  fijos, 
ni  menos  regla  segura 
la  que  el  refrán  nns  procura 
— «De  tal  padre  tales  hijos*  — 
no  es  verdad,  porque  es  locura. 

Pues  en  los  tiempos  presentes 
los  hijos  están  probando 
de  un  me  do  claro  á  las  gentes, 
que  se  están  tan  mal  portando, 
porque  no  son  ni  parientes. 

¡Roto  en  girones  el  sayo, 
presa  de  horrible  desmayo, 
contemplando  su  ruina, 
hoy — veinticinco  de  Mayo — 
está  la  patria  Argentina! 


COSAS  DE  SANCHO 


El  reló  municipal  ha  sufrido  una  transformación  ra« 

La  esfera  aparece  ahora  mas  descifrable  y  las  mane- 
cillas se  duttinguen.  cosa  que  antes  no  sucedía. 

Esta  innovación,  que  lo  es,  por  no  decir  mejora,  que 
no  lo  es,  habrá  contentado  si  no  satisfecho  al  púbhco 
eiiffeneral. 

Porque  siempre  resulta  alto  el  reló. 

Y  será  por  eso,  sin  duda,  ese  vicio  que  ha  tomado,  de 
adelantar  siempre. 

De  tcdo»  raodo^  el  presidente  no  puede  ver  la  hora 
desde  la  casa  rosada:  hay  que  muñirle  de  un  telescopio. 

Esto  nos  tranquilizarla. 

• 

Se  nos  dirá  que  el  presidente  tiene  íu  reló  de  bolsl* 
Uo  V  »u  reló  de  escritorio  y  su  reló  de  chimenea  y  hasta 
•V  reló  defperttdorr 


No  lo  ponemos  en  duda;  pero  con  todo  y  con  eso, 
necesita  tener  á  la  vista  la  hora  pública  ó  sea  la  hora 
oficial. 

Porque  á  cada  momento,  necesita  saber,  á  ciencia 
cierta,  á  qué  hora  se  produjo  la  crisis  diaria;  á  qu¿  hora 
presentó  la  renuncia  el  minlslro  de  turno;  á  qué  hora  se 
sometió  el  presidente  á  las  exigencias  del '  ministro  ó 
aceptó  la  renuncia,  etc ,  etc.    \ 

Pero,  señor  intendente,  la  tranquilidad  del  presidente 
necesita  que  le  toquen  el  registro  al  reló  píira  que  no 
adelante. 


•  .■- 


'4: 


Además  necesita,   Saenz    Favo,  sab^er  la  hf.ra  fija  en 
que  acude  á  sus  sábados  el  primer   invil;ado.  sin  impor- 
társele un  ardite  de  la  hora  en  que  llega  el  últin^. 
Porque  este  suele  ser  siempre  el  primero,. 
También  le  urge  conocer  la  hora  en  que  el^ Congreso 
se  ocupe  de  la  reclamación   del   ex-ministro  argentino 
en  el  Paraguay,   doctor  Mendoza:   la  hora  fija  también 
de  la  primera   hostilidad  del  Congreso,  ysu  hora  final, 
como  hombre   público,  se  entiende;   porque  como  hom- 
bre privado,  se  la  deseamos  larga  y  teliz. 
"Con  que,  señor  intendente,  á  tocar  el  registro  del 
reló,  para  que  no  adelante. 

/ 

Psro,  con  thio  y  con  mucho  cuidido,  para  evitar  que 
atrase. 

Porque  si  atrasa,  va  á  ser  un  dulor,  porque  todo  pue- 
de demorarse  sensiblemente,  hasta  la  hora  feliz  y  ya  es- 
perada, en  que  el  presidente  presente  su  renuncia. 

Nada,  lo  dicho:  necesita  el  país  una  hora  justa,  exac- 
ta,-en  eso  estriba  hoy  la  felicidad  del  pueblo  argen- 
tino. 

Esto  es,  en  la  hora  del  reló  y  ea  la  renuncia  del  pre- 
sidente. 

Y  en  sus  manos  de  usted,  señor  intendente,  enco- 
mendamos nuestras  justas  y  legitimas  esperanzas. 

iQue  no  se  malogren,  por  Dios! 


MONUMENTO  A  LA  REVOLUCIÓN 

DE  JULIO  DE  1890 

CANTARAS 


El  ministerio  fracaso 
hace  nuestra  vida  odiosa; 
pues  no  sirve  para  el  caso 
ni  hace  caso  de  la  cosa. 

En  los  faldones  del  fi^c 
lleva  ya  la  dimisión; 
por  eso  siente  tic,  tac, 
Saenz  Pavo  en  el  corazón. 

Los  héroes  de  Mayo,  gritan 
en  sus  fosa?,  espantados: 
— ¡Las  semillas  que  vertimos 
han  cosechado  tiranos! 

¿A  quién  se  le  habrá  periodo 
un  pañuelo  poco  usado 
con.  ui)  burro  en  cada  punta 
y  al  centro  un  zorro  limando? 


LANZADAS 


Durante  tres  noches,  habrá  iluminación  en  la  casa  de  i 
Gobierno. 

Si  no  hay  impedimento  como  in  ello  iempore,  en  que 
la  empresa  acreeddfa  suspendió  el  suministro  de  gas  á 
la  casa  de  Rozas. 

Pero  ya  se  habrá  saldado  aquel  pico,  bay  que  supo- 
nerlo así. 

Habrá  pues  muchas  lucesitas  de  gas,  pero  resplando- 
res de  progreso,  destellos  de  patriotismo,  ¿cuándo  ni 
dónde?  - 

Por  dentro  de  la  casa  de  Rozas,  también  habrá  ilu- 
'  minacion,  se  prenderán  todos  los  faroles  que  el  Burro* 
dejó  para  el  uso  diario  de  sus  dignos  sucesores. 

I A  qué  tiempo  hemos  llegado  ■    . 

que  hay  que  usar  lo  muy usado! 


A  Pizarrón  )e  han  anticipado  las  fiestas,  sus  conse- 
cuentes partidarios  y  admvadoies. 

Estos  son  los  empleados  pirovinciales;  los  que  le  de- 
ben la  pitanza  de  cada  dia.  .    -       ■»'.,•'■ 

¡Qué  mayor  espontaneidad!      ■ ''         '•'..■    -i  ..a,-  ;•      ; 

Le  han  ofrecido  un  banquete  espléndido,  y  él  lo  ha 
aceptado,  como  padre  cariñoso  y  como  padrino  bonda- 
doso que  es. 

Porque.^padre  de  todos  no  podría  ser  un  solo  hombre. 

Pero  donde  no  hay  padre  hay  padrinos  y  todo  cao 
en  casa. 

Como  él  es  tan  religioso,  sus  hijos  y  sus  ahijados  de- 
ban serlo  también  y  recuerd-in,  aunque  lo  interpretan 
mal,  aquel  veroículo  de  la  misa:  tComervaii  diñen*. 

Ustedes  me  dirán,  que  esto  no  obstante,  ellos  se  lo 
ga.stan  obsequiando  al  gobernador;  pero  yo  les  contes- 
taré, que.^e  es  im  modo  como  otro  cualquiera  de  hacer 
economias. 

Adelante  con  los  faroles. 


El  dcctor  Várela  y  el  senador  Vwáí;  aquél  impug- 
nando á  los  poderes  públicos  de  Corrientes  y  éste  de- 
fendiéndolos, ccuparon  parte  de  una  sesión  en  el  Se- 
nado. 

Pero  no  se  inculpó  al  verdadero  culpable,  que  es  á 
nuestro  modo  de  ver  el  Gobierno;  este  y  solo  este  es  el 
verdadero  culpable  de  la  funesta  solución  de  esa  pro- 
vincia digna  de  mejor  suerte. 

De  nada  servirán  L»  esfuerzos  del  señor  Várela,  ni 
nada  probarán  las  refutaciones  de  su  contrincante. 

Hay  que  ir  al  tptnn,^rn  dr  frente  y  sin  miedo  al- 
guno. I 


Ya  se  agita  otra  vez  en  el  Congreso,  la  cuestión  lo- 
terías á  determinadas  sociedades  de  beneficencia. 

Aquí,  lo  único  malo  que  hay,  es  que  la  Icteria  se  va 
á  arraigar  para  siempre  en  este  suelo. 

Y  eso  es  malo,  pero  muy  malo;  copiemos  á  los  Esta- 
dos Unidos  en  todo. 


.  El  ministro  interino  de  relaciones  exteriores,  se  ha  ne- 
gado á  poner  su  firma  en  la  nota  en  que  el  presidente 
pide  al  Congreso  la  ratificación  del  señor  José  A  Estra- 
da, para  ministro  de  la  Argentina  en  el  Paragfuay. 

Esto  prueba  que  la  destitución  del  doctor  Mendoza 
es  arbitraria  á  todas  luces. 

Para  nosotros  siempre  lo  será,  con  ó  sin  la  firma  del 
minÍ!>tro. 

Para  nosotros  y  para  todo  el  mundo. 


El  dia  30  del  corriente  mes  tendrá  lugar  en  él  teatro 
Nacional,  la  función  que  la  compañía  de  la  eminente 
actriz  Maria  Tubau  ha  ofrecido  en  beneficio  del  pro- 
yecto de  monumento  á  la  eximia  publicista  Concep- 
ción Arenal. 

Se  pondrá  en  escena  «Divorciémonos»  en  \{ue  tan- 
to se  distingue  la  señora  Tubau  y  «La  Pista  del  cri- 
men». 

En  los  entreactos  y  para  dar  mas  solemnidad  al 
acto,  se  leerán  poesías  por  los  .Miembros  de  la  comi- 
sión directiva. 


El  sábado  próximo,  j;  del  actual  tendrá  lugar  el 
beneficio  de  la  señor»  Tubau  de  Palencia  en  «1  tea- 
tro Nacional. 

Se  pondrán  en  escena  las  mejores  obras  de  su  vas- 
to y  selecto  repertorio. 

Las  justas  y  entusiastas  simpatías  que  ron  su  arte 
ha  sabido  conquistarse  tan  notable  añista,  se  refleja- 
rán una  \ez  mas  en  el  lleno  completo,  que  de;de  ya 
le  auguramos. 


.^^^ 


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Tlp.  uto.  d»  J.  Ribas  j  Hnoi  Rincón  168 


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OSE 


Domingo  4  de  Junio  de 


En  la  Capitá 


BUEQ90S  AIRES 


IX.   Número  42 


Stuorioión  por  trimestre  adelantado  fe    1  60 

Número  luelto ,     O  12 

Número  atruado ,    ,    0,20 


Extranjero  por  un  año  .    .    .    i'   ,  12,00 

■j 

En  Don  Quijott  no  hay  cbaiñ  li 
porqua  ei  cirico  del  Parquet ' 


Por  ver  el  oro  á  la  par 
lucharé  lin  dascansar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  08  trazará  el  camino. 


^ouu  %  aJminütiacion  Ik  11  á  '  «,  m. 


Campaña 


$   4M 


Snaorloión  por  aemeetre  adelantado 

Kdraero  suelto *     O  20 

NAmero  atrasado „     0,40 

Kitnknjero  p«r  n  alo    .    ;    .    .  ,  12,00 

Tengan  oien  mil  luicrlcionet 
y  abajo  lai  subTenciones. 

Para  Quijote  porteflo 
todo  enemigo  es  pequeflo. 


T  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


/ 


^luciictoft    jiot  itmtAu   culellanttulo 


Este  periódico  se  compra  pero  no  se  vende 


U  CORBESPONDENCIÁ  i  NOMBRE  DE  i.  OSSORIO  ^  Frupletarlo:  EDUARDO  SOJO 


^  ADMINISTRACIÓN  RODRÍGUEZ  PEtA  142  2.°  PISO 


LAS  ANGUSTIAS  DE  UN  PATO 


EL  GRAN  ÉXITO  DEL  MOSQUITERO 

EL  ZORRO  SE  ACERCA 

LOS   REPRESENTANTES  ACEPTAN  EL  TÉ 
TETE  A  TETE 

PELEGEINGO    METIDO   i.   ÁEBITEO 


cAncvmo  de  regreso  y  candid.vto  de  ultima  hora 

¡LA  PATRIA  GIME! 
¡¡LA  TOÜBA  ABIERTA!! 
a  QUIEN  LA  REDIHEÜ 
¡i, ALERTA.  PUEBLO,  ALERTAli.'l 

Son  tantas  las  noticias,  son  tantas  las  contradicción 
nes  y  son  tantas  y  tan  descabelladas  las  verdiones  que 
circulan,  que  no  sabemos  por  dónde  empezar. 

El  Pavo  padece  angustias;  según  parece  siente  empa- 
cho de  gobierno  y  los  doctores  no  se  dan  punto  de  re- 
poso. 

Llega  Pelegringo  y  le  dice:— Usted  lo  que  tiene  es 
un  rejto  de  civismo  que  hay  que  extirpar  de  tmí:  el 
gran  operador  está  en  A.rrecites. 

Entra  después  San  Roque,  mostrando  las  llaga-t,  que 
el  raodemi-juariimo  le  ha  regalado  para  aumentar  la 
~  euma^de  sus  merecimiento?,  y  exclama:— Lo  mismo  digo 
|ph  padre!  el  gran  operador  está  en  Arrecifes  y  el  gran 
ayudante  del  gran  operador  acaba  de  pisar  el  puerto  de 
M  imadero. 

De  repente,  levanta  un  ügier  la  portier  y  se  presente 
el  magnifico,  papá-Rosales,  con  mosquitero  en  el  som- 
brero, alegre  y  contento. 

—¿Qué  pasa?- le  pregunta  Saenz  Pavo. 

—Macho  y  muy  bueno:  que  se  acerca  el  Zorro,  lo  pri- 
mero, pues  lo  de  AbsaLn  prueba  que  su  poder  manda 
fuerza. 

—¿Y  lo  segundo? 

—Pues  lo  segundo,  que  después  de  la  interpelación, 
mé  h  in  dado  un  aplauso  general,  en  vez  de  la  silbatina 
que  me  tenían  preparada. 

—Ven  á  mis  brazos  papa-moscas;  digo,  papá-Rosa- 
les.  ¿Con  que  es  decir,  que  acepten  mi  té;  que  robuste- 
cen mis  sábados? 

jAy!  Gracias,  Dios  mió;  se  salvó  la  patria. 

Esto  es  en  sustancia,  lo  que  ocurre,  ni  mas  ni  menos, 
dígase  lo  que  se  quiera  por  los  optimistas  ó  por  los  pe- 
simistes. 

Así  como  los  reyes  merecieron  su  calificativo,  así  los 
presidentes,  sin  merecerlo,  tienen  el  suyo  tombien. 

El  Zorro,  hizo  de  Sancho  el  Bravo. 

Celemín,  de  Damo  de  las  Camelias. 

y  Saeni  Paro,  del  Héroe  por  fuerr». 


Resulte  pues  una  pura  comedia  y  una  pura  compa- 
drada, las  idas  y  venidas  de  tinto  personaje  exótico;  de 
tanto  trasto  viejo,  mandados  retirar  por  inservibles.  Que 
el  Congreso  se  pondrá  en  frente;  que  el  Zorro  sacará  la 
sardina  por  mano  ajena;  que  San  Roque  anda  dolorido; 
que  Celemín  se  avecina;  que  Cáncamo  entrará  á  formar 
parte  del  ministerio  reconstituido;  porque  se  va  á  re- 
constituir el  ministerio,  bajo  la  base  juarista,  que  es  el 
último  figurín  de  la  modi&ta. 

Todo  eso  y  una  porción  de  cosas  mas,  se  dicen  y  se 
contradicen  por  ahí.  Nosotros  no  nos  hacemos  eco  de 
chismes  de  vecindad,  porque  en  resumen,  las  compo- 
nendas de  ahora  no  son  otra  Cosa. 

Lo  que  hay  de  cierto  es  que  quieren  llevarnos  poqui- 
to á  poco  y  déla  mejor  manera  posible  al  juarismo:  sino 
miren  ustedes  con  detenimÍMto  los  viajes  de  los  que 
••iU«n  »i»ti»loB  en  i»  dsna*  f\J(iai  naicdes  á  Pclegrin- 
go  metido  á  arbitro  y  á  Cáncamo  en  candidatura  para 
uno  de  los  ministerios  reconstituidos. 

Y  digo  yo:  —¿Y  para  esto  arrestaron  á  Cabo  de 
Vela? 

¿Y  para  esto  se  detiene  la  renuncia  del  doctor  Vá- 
rela? 

¡Ay  Absalon,  Ab  salón 
tu  acte  no  resulta  exacte, 
pero  jamás  ningún  acta 
causó  tanta  desazón. 
Pero  hay   que   tranquilizarse,  la  aprobación  del  acta 
de  Absalon  no  fué  un  a:to  de  hostilidad  al  presidente. 

Y  sin  embargo,  algunos  lo  han  creiio  asi. 

Esto  nos  recuerda  el  cuento  de  aquel  criminal  á  quien 
pregunteba  el  juez: 

—¿Por  qué  ha  matado  Vd.  á  ese  hombre? 

— Por  equivt  cacion,  señor  juez;  pero  cayó  ten  pronto 
que  no  me  dio  tiempo  para  decirle: — Vd.  di-pense. 


MORALEJA 

Era  un  pavo  real  muy  ufanero, 
maguer  sonso  y  falaz  y  pinture rf^; 
creía  que  el  ropaje  que  llevaba 
Su  valer  aumenteba; 
que  ¡x)r  ser,  pavo  real,  los  oíros  pavos 
elmoco  agacharían  y  los  rabo»; 
que  á  su  canto  grítor,  parias  rendian 
todas  las  otras  aves  que  le  oían; 
y  se  sentó  en  el  trono 
muy  lleno  de  candor  y  muy  remono, 
hasU  que  vino  un  Zorro  en  son  de  guerra 
y  lo  tiró  por  tierra. 

¡Si  esto  el  pavo  real  encuer.tra  al  cabo, 
qué  hi  de  hal'ar  el  que  es  un  simple  pavo! 


PEQUENECES 


Para  que  los  propietarios  particulares,  no  opongan 
resistencia  ala  avenencia  cenia  intendencia,  respecto 


á  ceder  sus  fincas  para  la  interrumpida  Avenida  de 
Mayo,  la  municipalidad  inmola  su  mercado  modelo. 

De  modo  que,  hay  que  confiar  en  que  muy  pronto, 
empezará  la  piqueta  á  abrir  camino,  desde  Piedras  ha- 
cía el  oeste. 

Pero  creemos  mas;  creemos  que  debe  empezarse  por 
el  principio,  el  cual  á  juzgar  por  la  numeración  que  se 
ha  dado  á  la  Avenida,  éste  empieza  en  la  Plaza  del  mis- 
mo nombre. 

Luego  hay  que  abrir  por  la  calle  de  Piedra.":,  y  dejar 
el  Mercado  Modelo  hasta  que  le  llegue  el  turno. 

Con  derribar  el  Mercado  Modelo,  no  adelantamos  ni 
un  tercio  de  cuadra,  al  peso  que,  metiendo  la  piquete 
por  la  calle  de  Piedras  adelantaremos  mncho  mas. 

No  nos  vaya  á  pa.«ar  con  la  Avenida,  lo  que  con  el 
reló;  que  por  no  hiberlo  hecho  bien  al  principio,  ha  cos- 
tiulo  además  subsanar  las  rquivocaiionct  lamentable». 

El  derribo,  pues,  del  Mercado  Modele,  nos  parece 
una  pequeflez.  . 

•  e 

En  los  dominios  de  Ya  se  sale,  los  ladrones,  cuando 
están  bien  relacionados,  obran  á  mansalva,  sin  que  na- 
die los  castigue  y  sin  temer  la  persecución  de  nadie. 

Al  damnificado  le  sucede  lo  propio,  la  justicia  no  lo 
castiga,  por  no  igualarse  á  los  criminales,  y  si  á  veces 
los  persigue  es  para  que  hs  damnificados  vean  por  sus 
propios  ojos,   que  la  justicia   es  activa  y  que  se  mueve. 

Asi  está  sucediendo  con  unos  cuantos  individuos  del 
partido  de  Carhué.  Estos  honrados  trabajadores  á  fuer- 
za de  trabajos,  de  vigilias  y  de  economías,  habían  re- 
unido una  cantidad  de  animales,  ovejís  en  su  mayor 
parte,  las  cuales  les  han  re  bado  varios  sujetos,  no  á  la 
jurisdicción  civil  ni  criminal,  .«-ino  á  incautarse  de  todo 
lo  que  puedf  n  haber  donde  ..„  lo  haya. 

Los  duefloR  de  las  ovejas,  las  hallaron,  pero  contra.<:e- 
fiada';  dieron  conocimiento  á  la  policía  y  ésta,  en  vez 
de  perseguir  y  reclamar  á  los  ladrones,  lo  hurtado,  y  en 
fin,  en  vez  de  administrar  justicia,  se  ofrece  mediador  y 
propone  transar  el  negocio. 

— Esto  es  una  pequeflez,  dicen  que  dijo  la  policía! 
son  100  las  ovejas  robadas?  Pues  bien,  nosotros  les  res- 
tituiremos á  ustedes  un  dos  por  ciento  y  todo  queda  ar- 
reglado. 

Realmente,  la  poUcia  no  ha  podido  hacer  mas..,,  poco, 
hav  que  reconocerlo. 

Entonces  los  damnificados  han  recurrido  al  juzgado, 
mal  aconsejados,  no  sabemos  por  quién. 

Porque  ya  lo  verán  ustedes:  sí  la  policía  ha  ofrecido 
un  dos  por  ciento,  los  otros  quizás  no  ofrezcan  ni  el 
uno. 

Porque,  en  resumen,  ¿lo  que  se  ventila  qué  es?  ¿Un 
ataque  á  la  propiedad?  ¿Un  robo  inicuo? 

Nada  de  eso;  es  una  simple  pequeflez. 

Se  ha  formado  un  club  de  Inquillnos  para  defender 
los  intereses  de  los  asociados  y  precaverse  contra  las 
tiranías  de  los  propietarios. 

Hay  que  convenir  en  que  la  idea  de  la  asociación  no 
es  mala,  si  se  tiene  en  cuenta  que  la  unión  hace  la 
fuerza. 

Pero  romo  no  hay  regla  sin  excepción,  e-^ta  asocia- 
ción de  inquí  inos  será  por  fuerza  ó  por  capricho  jugue- 
.  te  eterno  de  los  propie  teños. 

|La  lucha,  pues,  entre  el  pobre  y  el  rico,  entre  el  pro- 
pietario y  el  locatario  está  empcflada  ya  ¿quién  ven- 
cerá? 

Dox  Quijote  se  pone  siempre  de  la  p^rte  del  mas 
débil:  así  pues,  en  esta  pequenez  está  con  los  inquill- 
nos. 


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J50K  QÜMO 


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QÜWOTE 


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IxvtsNt  \;\\ck^v^ckS|W\^a  ^«W'ívXo  \i\«.x\\í>  >^cxT\\ík^ 


IMOLUCIONIS 

J^ITi\lST/\S 


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DON    QUIJOTE 


AJEDREZ  POLÍTICO 

NUEVO  PRODLEMA   DE  MATE  EN   DOS  JUGADAS 

V  El  Zorro  y  el  Pavo,  reyes; 

aquél  negro  y  éste  blanco. 
Absalon  y  Roque,  reinao; 
ésta  del  color  del  Pavo, 
y  del  Zorro,  la  contraria, 
srgfun  hemos  constatado. 
Ya  se  sabe  y  Euir,  alfiles 
del  rey  que  hoy  ejerce'  el  mando; 
Ortega  y  Daza  del  otro 
/         color  opuesto  ó  contrario. 
Celemín  y  Pelegringo 
Son  de  Saenz  Pavo  caballos; 
y  los  del  Zorro  ser  pueden 
CanewUde  y  Goyo  Tarros. 
Torres  blancas;  A'iejo  huero 
y  el  general  os  Palacios; 
las  negras  son:  Victorica, 
y  Zapatilla  ó  Zapato. 
Los  ocho  peones  negros 
pueden  sea,  si  no  me  engaño, 
Ataliva,  Sofanor, 
Otto,  el  Chino  y  Epifatto, 
con  Pancho  Bosch,  Guiña  al  Sur, 
y  M.  Paz  el  pelotáforo; 
y  los  ocho  que  nos  restan 
fon  Romero,  Quimo,  Marees, 
Manchilla  y  el  del  Villar, 
Aneiros,  Tomquist  y  Cabo. 

El  juego  está  como  sigue, 
porque  atí  nos  lo  encontramos: 
Saenz  Pavo  perdió  la  reina, 
á  las  primeras-:de  cambio, 
los  peones  del  Villar, 
Quimo,  Manchilla  y  D.  Marcf*, 
quedando  en  su  siúo  Aneiros 
defendido  por  Saenz  Pavo; 
Romero  defiende  á  Tomquist, 
y  Cabo,  lejos  y  aislado; 
les  caballos  se  han  perdido,  :.      ' 
pero  queda  un  «Ifii  blanco, 
y  una  toire,  según  marca 
el  tablero  al  otro  lado. 

El  Zorro  tiene  su  reina; 
t-ero  ha  perdido  un  caballo, 
alfiles  y  ceho  peones,  , 

quedándole  Goyo  Tarros,         ■  "     ' 
y  una  torre,  como  indica  . 

^  el  dibujo  antes  citado. 

Con  las  piezas  negras  juega 

un  jugador  diestro  y  ftlagfio, 

y  el  que  maneja  las  otras 

rs  chambón  de  tres  al  cuarto. 

E&to  así,  se  dá  el  problema 

de  darle  mate  i  Saenz  Pavo 

en  dos  jugaeas  no  mas, 

con  las  negras  empezando. 

J.os  que  hallen  la  solución  ^ 

nos  la  enviarán  de  contado; 

y  de  no  obtener  ninguna, 

en  el  número  inmediato 

daremos  la  que  nosotros 

con  paciencia  hemos  hallado. 

El  problema  es  sencUl'simo; 
la  solución  es  lo  malo, 
no  por  difícil  de  hallarla 
mas  si  por  los  resultados. 


COSAS  DE  SANCHO 


Kos  encontramos,  amable  lector,  en  presencia  de 
otros  LopFi,  que  como  recordarás,  según  la  frase  vul- 
gar, los  otros  López  no  eran  entes  reales  y  efectivos, 
sino  la  aclaración  de  un  mal  entendido  ó  la  subsana- 
cion,  permítaseme  la  palabreja,  de  un  error. 

Pero  hoy,  no  sucede  lo  propio,  porque  los  otros  Lo- 
pee  que  te  presento,  son  seres  de  carne  y  hueso  y  cutis 
y  piel  y  aun  mejor  diríamos  de  pieles  múltiples  y  va- 
■  riada?,  como  verás  mas  adelante.  

kíle  refiero,  en  fin,  á  don  Gregorio  López  y  á  su  sin 
rival  establecimiento,  que  con  el  título  de  «Peletería 
Moderna»,  lo  encontraré»  en  la  calle  de  Cangallo,  nú- 
meros 4J0  al  4?4.  ^ 


El  entrar  en  casa  de  Lope,  nos  hace  el  mismo  efecto 
qu«  entrar  en  el  olimpo  de  la  política,  en  el  Pama.so 
de  las  muí'a.s  pedestres,  de  es^s  musas  caídas  con  aspi- 
raciones «Limited»,  muy  d^tintas  y  muy  menos  divi- 
nas que  sus  ccmpañeras  de  ayer. 

Allí  encontramos  la  envoltura  humana  ó  inhumana 
del  lobo  de  la -cordillera;  del  burro  de  nacimiento;  de  la 
girafa  mamadera  y  rematadora;  del  caimán  con  jirone- 
tes  y  patas  de  molino;  de  chanchos  que  no  comen  para 
atrás;  de  zorros  limadores,  astutos  y  pendancieros;  de 
avestruces,  de  guanacos,  de  macacos,  de  tigres,  de  leo- 
nes, de  panteras,  de  (bacales  y  de  otra  porción  de  ae- 
res ft  tiles  á  la  sociedad  moderna,  que  ea  la  de  destruc- 
ción. 


La  costumbre  que  todos  tenemos,  por  puro  entrete- 
nimiento, de  «O'orno*  el  cuero,  recíprocamente,  hace  que 
los  diputados  y  senadores,  se  pasen  por  casa  de  López 
una  vez  al  año  por  lo  menos  ó  antes  si  presintiesen  el 
fin  de  su  vida,  con  dos  obietos:  el  primero  para  adquirir 
una  piel  con  que  disfi-azar  sus  tendencias  ó  con  que  big- 
nificar  sus  simpatías  hacia  determinados  personajes:  el 
segundo  para  cambiar — esto  se  hace  con  mucha  fre- 
cuer.cia— de  piel  para  te>timoniar  d  constata",  su  comple- 
ta acherion  al  progreso  nacional. 

L:  s  pieles  de  zorro,  son  las  que  tienen  ma.^  salida 
hoy  día,  segim  nos  ha  asegurado  López;  las  de  pavo 
api  ñas  >i  se  han  vendido  media  docena. 

Se  nota,  dice  López,  cierta  reacción  favorable  á  las 
pieles  de  burrn:  empiezan  á  ser  muy  solicitadas,  de  tal 
modo  que  no  puedo  dar  abasto  á  tanto  pedido  como  se 
me  hace. 

Va  á  ser  la  piel  de  moda  otra  vez,  la  favorita  de  los 
altos  salones  y  de  los  tés  danzantes,  y  no  digo  de  los 
campanarios  también,  porque  hace  un  frió  que  pela  y 
nos  helaríamos. 

Pero  no  cabe  duda  de  que  dará  la  hora,  en  el  desper- 
tador, y  de  que  se  llevará  los  cuartos  por  lo  que  pueda 
tronar. 


CANTARES 


En  laa  escuelas  se  enseflan 
poesías  de  tres  el  cuarto, 
y  después  los  niños  grandes 
aprenden  á  fundir  bancos.  .. 

••   ^_ 

Tengo  una  pena  ¡qué  penal 
y  me  i^io^a  un  llanto  iqué  Uantol 
y  así  he  de  estar  mientras  vea 
el  moco  de  cierto  pavo.  f 


Saenz  Pavo  tiene  un  Romero, 
Romero  tiene  un  anii({o, 
y  el  amigo  tiene  al  oro 
carífio,  amor  y  delirio. 

De  roca  tienes  el  alma 
y  de  peña  el  cora7on; 
por  eso  pueblo  argentino 
tienes  rabia  y  aflicción.        ■  . 

Un  cívico  que... .  se  pasa 
siempre  dá  fiínesto  fruto; 
esto  nos  dice  Saenz  Pavo 
que  se  fué  derecho  aL,...  Burro. 


LANZADAS 


Once  meses  menos  cuatro  días  le  quedan  á  Ta  »'■ 
sabe,  de  poder;  de  poder  estar  donde  está,  porque  en 
cuanto  á,lo  demás 

Pronto  empezarán  los  trabajitos  de  imposición  disi- 
mulada, ya  que  franca  y  descarada  no  la  va  á  haber, 
según  nos  dijo  en  el  potaje  de  apertura. 

Pero  como  él  es  un  hombre  clásico,  por  su  posición 
artual  y  por  su  lógica  modernista,  suele  hacerlo  contra- 
rio de  lo  que  dice;  unas  veces  per  bduccion  y  otras  por 
ignorancia. 

Este  Ta  se  tabp,  parece  un  tacho,  en  donde  los  mu- 
chachos pegan  calcomanías,  perqué  cambia  de  aspecto 
todos  los  días. 

Pero  siempre  nos  queda  el  mismo  tai:ho. 

Estamos  en  que  el  doctor  V^arela,  iba  á  entregar,  por 
mano  de  su  hijo,  «u  renuncia,  al  Senado. 

Pero  ¡en  qué  .momentos! 

Cuando  el  presidente  lo  mandaba  llamar. 

Entonce?,  el  doctor  Várela,  contrariado,  hizo  lo  que 
debía  hacer,  dicíendole  i  su  hijo:— E.«pera— y  al  presi- 
dente—Ya voy. 

Y  fué  é  ver  al  presidente  y  dicen  los  que  todo  lo  st* 


ben,  que  la  entrevista  fué  cordial  é  importantísima. 

Pues  basta  que  usted  lo  diga. 

Sin  embargo,  así  debió  de  ser,  cuando  al  salir  de  la 
presidencia  el  doctor  Várela,  le  dijo  á  su  hijo: — Vamos 
á  casa  con  eso. 

Y  no  pasó  nada  mas,  afortunadamente. 

Pero  supongamos  por  un  momento,  que  el  hijo,  como 
cosa  de  mucriachos,  hace  una  chiquillada  y  en  vez  de 
esperar  al  padre,  se  va  al  Senado  y  entrega  ía  renuncia. 

¿Qué  hubiera  sucedido? 

Pues  un  disgusto  de  Pavo  y  muy  señor  suyo,  capaz 
de  producirle  hasta  pepita. 


/- 


Muchos  se  han  acercado  á  nuestra  Redacción  con  el 
objeto  de  investigar  lan  motivos  del  alza  en  el  oro. 
Todos  á  una  voz,  dicen: — El  igio. 

Y  nosotros  contestamos: — Conformes,  pero  además 
del  agio,  tenemos  el  contagio  polítíco  y  el  plagio  del 
juarbmo,  por  consiguiente,  hay  que  temer  un  naufra- 
gio. 

En   cuanto  baje  Saenz   Pavo,   bajará  el  oro;  esa  es 
nuestra  creencia. 
Que  bajo,  por  gubto,  y  lo  verán  ustedes. 

Que  el  Zorro  se  retira  á  la  vida  privada. 

Que  el  Zorro  le  presta  sus  adeptos  al  presidente,  ih- 
teríno  actual. 

Que  el  Zorro  se  ha  reconciliado  con  San  Roque. 

Que  se  queria  consultar  á  don  Bartolo. 

Que  don  Bartolo,  ni  su  consejo,  hacen  ya  falta  nin- 
guna. 

Que  los  restos  del  modernismo  dpsaparccerán. 

Que  el  ministro  Alcorta  renun'^iará. 

Que  al  general  «Rosales»  le  han  dado  confites  en 
vez  de  mogícones. 

Que  éste,  con  Escargante  y  Romero,  están  de  acuer- 
do y  que  gritan  agarrados  de  la  mano: — ,Ya  somos 
tresl 

Todo  esto  y  una  porción  de  cosas  mas  se  dicen  por 
ahí,  por  allá  y  por  acullá,  sin  que  ninguno  sepa  á  qué 
atenerse. 

Lo  que  hay  de  cierto  es  que  estamos  mal. 

Que  nos  h  m  meddo  en  pleno  juarí^mo. 

Y  que  rodamos  al  abbmo. 

El  sumarlo  de  la  «Rosales»  parece  que  ha  caido  en 
el  pozo  de  Airón. 
Allí  se  habrá  encontrado  con  la  pie^a  de  cpou  Qui* 

JOTE.  : 

£1  mea  que  vien«^  u  cumpliri  el  primer  aniversario 
del  naufiragio-que  di^  motivo  al  sumario. 

Del  asunto  de  la  fiiéttra  se  han  cumplido  mui^oS  mU 
aniversarios  y  todavía  no  le  vemos  la  punta. 

¿Cuándo  veremos  las  espinas  del  «Rosales»? 


Es  mucho  el  patriotismo,  de  los  que  no  .«aben  qué 
cosa  es,  eso;  pues  todos  los  restos  de  todos  los  partidos 
ya  probados,  y  reprobados,  se  quieren  amalgamar,  ¿para 
qué  dirán  ustedes? 

¡Para  coiijurar  la  cri^isl    ' 

Quieren  sacrificarse,  lo  mismo  que  el  Pavo. 

|Lo  que  pueden  los  malos  ejemplo- 1 

Pero,  detengámonos  un  poco.  ¿Qué  crísis  hay  que 
conjurar? 

¿Dónde  está  la  crí»is? 

Si  eso  es  cosa  que  no  existe,  hombres  de  Dios,  si  no 
hay  tal  crísi». 

Lo  que  hay,  es  que  el  pueblo  está  sufriendo  una  tisis 
de  tercer  grado,  que  lo  lleva  galopa  ntemente  hablando, 
á  la  tumba. 

Y  la  lilis  no  la  curan  ustedes,  ni  nadie. 


Del  pavo  manso,  líbreme  Dios,  que  del  zorro  me  li- 
braré yo. 

Después  del  burro  muerto,  la  adulación  al  rabo. 

Al  que  se  viste  de  prestado,  en  el  Senado  lo  sientan. 

Del  Zorro  vendrá,  quien  del  mitrismo  nos  echará. 

N'<  hay  pavo  ni  hay  Burro  que  seis  años  dure. 

No  en  todos  los  Villares  corren  las  bolas. 

Quien  da  pan  á  pavo  ajeno,  pierde  el  pan  y  pierde  el 
tiempo. 

En  casa  del  beato,  San  Roque  de  palo. 

Mas  hace  Ta  se  sabe,  en  su  tccho,  que  cien  pavos  vo> 
lanilo. 

El  comer  y  el  rebuznar,  todo  quiere  empezar.,        ' 

La  vuelta  al  suelo  nativo  del  sugestionador  del  Bur« 
ro,  se  ha  verificado  sin  contratiempo,  ni  reconccimiento 
de  equipajes,  ni  ningún  otro  entorpecimiento  vulgar  4 
previsto. 

Viene  á  engrosar  las  filas  fusionistas,  y  á  poner  la 
estampilla  de  circulación  al  manifiesto  que  dará  proba* 
blemente,  el  nuevo  partido. 

Según  noticias  trae  maravillas  para  regalos  y  obse* 
quios  á  alcas  y  bajas  personas. 

Entre  otras  cosas,  trae  un  frac  de  nueva  inven 'lofl 
para  el  Pavo,  con  el  cual,  puede  gobernar  el  mas  iluso 
y  el  mas  torpe. 

La  \nielta  del  macaco,  no  se  parece  en  nada  i  otra 
clase  de  vueltas,  porque  no  hay  vueltas  que  darle. 


^K^ 


/   ■>" 


Tip.  Uto.  de  i,  RibM  7  Hno>  Rlnoon  IBS 


^-/ 


1 


Domingo  di  de  Junio  ()e 


En  la  Gapiti 


SuMrioión  por  trimestre  adelantM 

Número  Buelto 

Nfimero  «tnsado 

Bstruijero  por  un  año  .    .    . 


En  Don  Quijote  no  hay  cha  [ue 
porque  es  cívico  del  Parqa 


Por  Ter  el  oro  á  la  par 
lucharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  os  trasará  el  camine. 


I    160 

»    0,12 

,  o,ao 

.  12,00 


i¡yMi  %  aJminüttacion  %  11  ¿  3  n,  m. 


U  CORRESPONDENCIA  i  NO 


T^ 


IX.   Número  43 


Campaña 


SuerioMn  par  semeatre  adelantado  $    4,00 

NAmeroBuetto 090 

Ktowro  atraiade ,    0,40 

btnigvopOTnnaSo  :    J    :    ,    ,  11,00 


Venglt 


den  mil  snsorlcionei 
riai  sohTencionea. 


Para  Qnijote  porteflo 
todo  enemigo  es  pequeBo. 

T  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


«^liMticíon    na  itmAit   a¿tlania¿o 


Este  periódico  se  compra  pero  no  ae  vende 


I 


RE  DE  A.  OSSQRIO 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


ADMINISTRACIÓN  R0DRI6DEZ  PEtA  142  2.°  PISO 


EN  CONTINUA  ESRCTATIVA 
ESPERANDO  EL  CL'ImO  FIGURÍN 
UN  NUEVO  s\;rificio 
PROMESAS  QUE  M 


XCA  LLEGAN 


LA.  D.VNZV  DE  LA6  HOIIAS 


CON   EL   ALA   CAÍDA 


¡AGUA  VAl 


7esS¿a 


Toáavía  estartio»....  como 'estibamos!  Aun  estamos 
con  lo»  brazos  cruzados  /  la  esperanza  en  el  boNillo 
esperando  esos  sucesor  importantes  que  Saenz  Pavo 
nos  tiene  anunciados  para  hoy,  para  mañana,  ó  para  pa- 
sado mañana. 

Sucesos  importantes,  nue  no  sabemos  cuando  vendrán: 
esto  es.  si  vendrin  por  la  Pascua  ó  por  la  Trinida<L 

Tal  vez  espere  el  último  fiííurin  y  por  eso  deja  pa«ar 
los  diis  de  su  estéril,  falaz,  pueril,  é  inútil  gobierno,  en 
alas  de  su  propio  ser.  6  sea  sacrificándose  una  vez  mas. 

¿Por  qué  no  llevará  á  su  conven(  imiento,  la  idea  que 
ha  tomado  arraigo  en  la  pública  opinión,  cual  es  la  que 
de  él  no  pue<le  venirnos  nada,  abiolutamente  nada  que 
tignifique  algo? 

Golpee  con  la  mano  derecha,  después  de  hab-'rla  mo- 
jado en  agua  bendita,  sobre  su  conciencia,  y  pregúntele 
qué  e<  lo  que  debe  hacer. 

Entonces  verá  la  contestación  que  recibe:— cRenun- 
cia  le  dir¿  y  no  vuelvas  á  meterte  otra  vez  en  camisa 
de  once  var£is>. 

Porque  eso  es  para  él  el  gobierno,  y  no  otra  cosa, 
porque  nos  lo  está  demostrando. 

En  ocho  meses  v  pico  que  lleva  de  frac,  quiero  de- 
cir, de  mandi,  no  ha  hecho  mas  que  demorar,  que  re- 
tardar los  sucesos  con  sm  oficiosidades,  con  sus  inde- 
cisiones, con  sus  componendas  de  conventillo 

Lo  único  importante  que  ha  habido  para  él,  fué  la 
bendición  del  Papa;  pero — lo  que  son  las  cosas— así 
que  le  vino  semejante  bendición,  se  quedó  el  hombre 
estático,  sin  movimiento,  sin  raciocinio,  diríase  que  pri- 
vado de  toda  actividad  y  hasta  de  la  percepción  natu- 
ral también. 

Y  al  ver  el  efecto  producido  en  Saenz  Pavo,  con  esa 
dádiva  de  León  XIIÍ — preguntamos  nosotros: — ¿Si  en 
lugar  de  echársela  con  la  mano  diestra,  se  la  habrá 
echado  con  la  siniestra  y  sin  que  se  hayan  apercibido 
uno  y  otro,  sea  una  maldición  la  que  ha  llegado,  en  vez 
de  la  bendición? 

Este  seria  un  sacrificio  mas  que  pecaría  sobre  el  po- 
bre hombre  y  sobre  el  pobre  pueblo  también. 

Porque  las  promesas  anunciadas  por  él  nunca  lle- 
iran,  estamos  como  el  primer  dia  sumidos  hasta  los  pe- 
los en  el  pantano  de  la  esterilidad  presenciando,  al  par 
que  nos  ahogamos,  la  interminable  danza  de  las  horas: 
porque  jamó  y  en  ningún  lugar  de  las  tierras  se  pasa- 
rá el  tiempo  tan  estéril,  tan   dolorosamente  como  aquí. 

Después,  cuando  no  le  quede   va  otro   remedio  que 

""confesar  su  inutílidid.  se  nos  vendrá  con  el  ala  caida,  y 

la  pluma  erisada,   pidiendo   dbculpas  por  lo  que  no  ha 

hecho,  y  perdón  por  lo  malo  que  ha  hecho;  por  lo  poco 

hecho  que  todo  esto  ha  resultado  malo. 

La  reorganización  de  los  partidos  es  obra  para  inteli- 
gencias de  primee  orden,  para  voluntades  superiores  y 
patriotas  extra  Y  ai  se  llegasen  i  organizar  los  parti- 


dos, pobre  de  vos,  amigo  pavo,  porque  entonces,  con 
un  simple  estornudo  da  cualquiera  de  ellos,  vendrás  al 
suelo  sin  remisión. 

Puedes  estar  sa'i.sfech'^,  por  otra  parte,  de  que  tú  solo 
has  merecido  la  oposición,  hasta  de  tu  propia  familia; 
tú  solo;  solo  tú  has  sabido  labrar  esa  unanimidad  de 
pareceres,  cosa  no  vista  desde  que  el  mundo  es  mundo. 
Según  el  padre  Petavio 

Un  encargo  antes  de  concluir  f  i  por  acaso,  que  lo 
dudo,  llpga  el  momento  de  cumplir  tus  anuntiadas  pro- 
mesas de  sucesos  importantes,  ten  compasión  de  aque- 
llos espíritus  febles,  que  los  hav,  y  antes  de  arrogar  los 
sucesos  importantes,  di.  siquiera  para  evitarnos  sorpresas 
y  sustos— i Agfua  va! — ó— ¡Allá  va  eso! 


iHÉLO  M]U 


Ya  se  vino  Pizarrón 
con  su  espada  y  su  rodela, 
montado  en  la  yegua  torda 
— no  sé  si  es  caballo  ó  yegua  — 
Viste  ma'la  reluciente 
y  calza  punzante  espuela, 
y  cubre  su  altivo  mate 
un  casco  que  centellea 
con  los  vivos  resplandores 
de  uno.s  bonos  que  se  queman. 
Lleva  enguantada  la  mano, 
y  pegará  si  le  pegan; 
ó  se  volverá  mas  manso 
de  lo  que  él  creyó  á  su  tierra. 

El  hombre  es  todo  un  carácter, 
mezcla  de  ímpetu  y  de  tregua, 
de  agua  estancada  y  corrientp, 
de  dia  claro  y  de  tormenta, 
un  agridulce  sin  gusto, 
mezcla  de  súbito  y  flema, 
algo  así  como  una  cosa 
que  se  enfria  y  que  se  quema, 
que  se  sienta  y  se  levanta, 
y  que  corre  y  se  esta  quieta. 

Pizarrón,  es  el  n-.omento, 
un  relámpago  que  cesa 
al  punto  de  producirse, 
una  cosa  que  se  crea 
y  al  instante  se  deshace, 
una  parodia  de  idea 
que  dice  y  se  contradice 
de  muy  extraña  manera. 

Ha  venido  á  ver  al  Pavo, 
por  no  sé  que  cierta  quema 
que  aplicándole  un  romero, 
quieren  hacerle  El  protesta, 
y  en  su  afán  de  demostrarse 
tal  cual  e.-;  habla,  vocea, 
escribe,  imprime,  dibuja 
y  pinta  cuanto  su  idea 
fecunda,  le  va  sacando 
de  su  insondable  mollera. 

Y  ahí  está  el  hombre  erre  que  erre, 
en  si  le  queman  ó  él  quema. 
Total  del  fueeo  que  arroja 
|á  quién  irán  las  pavesa»! 


LA  SESIÓN  SE<:RETA  Y  L.V  TUD.VU 

Siempre  que  ocurre  una  sesión  secreta,  se  incurre  ett 
la  fórmula  de  avilar  que  no  se  publique  nada  de  lo  que 
debe  ser  un  secreto  para  todos. 


¿Cómo  hemos  de  hablar  nosotros,  de  un  secreto  que 
no  conocemos? 

Y  es  que,  en  estos  casos,  sucede  aquello  de— A  tí  te 
lo  digo  suegra,  entiéndelo  tú,  mi  yerno. 

Esto  es,  en  vz  de  recomendar  la  reserva  á  los  de 
adentro,  ó  .«ea  á  los  que  están  en  el  sicreto,  se  la  reco- 
miendan á  los  de  afuera  que  no  saben  ni  una  jota. 

Y  si  los  de  afuera   saben  algo,  ¿quién  tiene  la  culpa? 
Los  de  adentro   seguramente,   sin    embargo,  los  que 

sufren  la  pena,  son  los  de  afuera. 

Por  nuestra  parte,  ni  ahora  ni  nunca,  nos  ocuparemos 
de  las  cosas  secretas,  no  porque  no  nos  importe,  sino 
porque  bastante  tenemos  que  hacer  al  ocupamos  de  las 
públicas. 

No  incurriremos,  pues,  en  pena  por  eso. 


|Y  vean  ustedes  lo  queson  la-»  cosas!  Una  de  las  maa 


ucrratai  nUf>  ha  tlahirin  *■».  a*  ni  puji»  <ut  ¡unjuuiiu 
teatral,  que  el  señor  inteldente— autoridad  propia-le 
hizo  á  la  señora  Tubau  en  la  noche  de  su  beneficio. 

Y  tin  embargo,  salió  á  luz  sin  reservas  de  ninguna 
clase. 

Porque,  lo  que  él  diria: -¿Por  qué  si  eximo  de  eso 
impuesto,  al  teatro  de  la  Opera,  todas  las  noches,  no  le 
he  de  eximir  una  siquiera  al  teatro  Nacional? 

Y  creerá  que  ha  quedado  en  el  puetto  pretendido  de 
generoso  y  magnánimo. 

Supongamos  por  un  momento  que  el  Concejo  delibe- 
rante, deliberando  sobre  este  hecho  autotilario  anulase 
lo  hecho  por  el  intender.te. 

¿Qué  haría  este  funcionarío  entonce»? 

Pues  obrando  lógicamente,  pagar  el  importe  del  im- 
puesto de  su  bolillo  particular  y  presentar  )>so  fado  su 
renuncia. 

Vean  ustedes,  pues,  á  que  extremo  pueden  conducir- 
ncs  las  calaveradas  administrativas. 

Pero  no  sucederá  esto,  porque  cuando  el  intendente 
se  hi  atrevido  á  hacerlo,  ja  sabrá  de  antemano,  que  en 
vez  de  censuras,  le  vendrán  plácemes  del  Concejo,  esos 
dispendios  estemporáneos. 

Y  no  porque  no  creemos  digna  de  semejante  gracia 
a  la  compañía  de  la  señora  Tubau  de  Palencia:  muy  le- 
jos de  eso;  la  creemos  á  esa  empresa  con  muchos  mas 
títulos  que  á  la  de  la  Opera,  á  ser  eximida  de  ese  one- 
roso impuesto. 

Porgue  cuando  se  hace  una  ley,  no  se  hace  con  la 
coleta  del  privilegio;  porque  deben  ser  todos  ó  ningu- 
no, los  teatros  que  paguen  efe  impuesto;  porque  en  to- 
dos los  teatros  se  represenu  con  mas  6  menos  arte,  ex- 
cepto en  el  de  la  Opera  y  por  esu  razón  éste  es  el  que 
debería  pagar  el  impuesto  y  los  otros,  no. 

Pero  el  señor  intendente  se  ha  propuesto  hacerlo 
todo  al  revés. 

En  fin,  el  señor  intendente,  habrá  dicho:— «He  que- 
dado como  hcmbre  generoso  >. 

Sin  escuchar  al  pueblo,  que  dirá  ásu  espalda:  «Si  Ul, 
pero  con  mi  dinero». 

Estos  abusos  incalificables,  estas  infracciones  de  la 
ley,  no  tienen  nombre.  Cuando  se  quiera  hacer  una  dá- 
diva, consúltese  á  los  propios  recursos,  antes  que  bar- 
renar leyes  escritas,  por  los  mismos  que  las  han  hecho, 
y  por  ende,  por  los  mas  obligados  á  respcUrlas  y  á  ha- 
cerlas cumplir. 


TNÁ  COSA 


-Escribid  una. ...  cesa,  seílor  cura, 
— Va  sé  contra  quién  e». 

-Contra  aquella  feroz  caricatura...,. 
—  Que  k  mi  me  encanta.. ,.  puea. 


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UN     1NI)UIL1N0 


OON  QUIJ 


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,Mm^^  C>\W\A>^^    M\^\ji    oWok   X^CkA^.  \^«.5.-CJ.W<^\waL -j    SS.C^XSA^Nt  «.O^S^Vj^X^V 


v\^<^VX\\'^t^    Qk   XW\   '^(i'?   ^>Co    X\\X^><0^. .... 


V».  Mt\<X   *V^^^     ^^  WW^'^J'i  «.tU^T^ft. 


^íi\\    V-^UCXivA^S  «.\<Sk\u\ 


I   II^IW   IRP 


■rrr-7^-' 


7 


QUIJOTE 


^.^rvCNtvA^S  «>\<¡k\ux\«.    tt>x\  vc\\*.«,\t^  \i\lCji\T\A.x\ai. . 


DON    QUIJOTE 


Yo  dirijo  un  periódico,  sin  cera 

de  ninguna  hermandad;    / 

y  ese  va  á  ser  el  modo  y  la  manera 
de  hacerlo...  popular. 

Les  diré  cuatro  frases  con  descoco 

arrastrando  mi  ames, 
aunque — «espera— me  digan,  no  seas  loco, 

porque  á  tí...  e;o  ...  qué?» 


/ 


El  resto  de  la  carta  se  ha  perdido; 
pero  ha  quiedado  el  cura 
y  ha  quedado  el  papel  á  un  clavo  asido 
que  espera  resignado,  la  pintura. 

Don  Quijote  le  dice  al  pobre  loco 
pudibundo,  moral  y  casto  y  puro: 
—  «Como  crítico,  espera;  eres  oscuro, 
y  gfrosero  y  pedante  y  envidioso; 
si  esa  imagen  turbara  tu  reposo, 
no  obstante  lo  mundana  y  lo  grosera; 
— Espera— le  dirias— tente!  espera! 

COSAS  DE  SANCHO 


La  sotana  guárdensela   para  ellos  y  la  pera  también, 
que  nosotros  nos  pasamos  muy  bien  sin  una  y  sin  otra. 


LANZADAS 


En  un  papel,  que  escriben  ¡dos  clérigo.":,  se  nos  lan 
zan  insultos  rastreros,  que  nos  lle- 
gan  porque   hxn    sido  inspirados 
por  mates   anémicos  y  un  tantico 
huecos. 

En  ese  papel,  solo  se  hace  ori- 
ginal para  el  fondo;  el  resM  es 
copiado  de  publicaciones  españo- 
las. 

Resulta  pues,  mitad  insulto  ]iro- 
caz.  y  mitad  estafa  vergonzante. 

Y  si  al  que  se  viste  du  ageno, 
en  la  calle  lo  desnudan,  como  di- 
ce el  refrán,  esos  dos  clérigos  se 
quedarían  en  camisa  y  quizás  sin 
camisa,  expuestos  á  la  espe-tora- 
cion  pública. 

¡Oh!  que  bonitas  figuras 
que  harían  estos  dos  curas! 


Ya  llegó  por  fin,  la  renuncia  del  doctor  \'arela  al  Se- 
nado. 
Ahora  bien:  ¿qué  dice  el  presidente? 
Pues  dirá  simplememente,  que  hubo  sesión  secreta. 

Y  que  Absalon  queda  en  su  puesto. 

Y  terminó  el  incidente. 


El  mitrísmo  tiende  á  reorganizar.'^ e. 

lió  aquí  un  método  nuevo  de  perder  el  tiempo. 

Y  aseguran  que  eso  partido,  cambiará  de  cabeza. 

¡Cielos!  tenia  una  cabeza  de  quita  y  pon! 

¡t)h  organismo  maravillóse! 


Y  el  roquísmo  también  se  reorganiza. 

Y  el  moderrismo. 

Y  el  juarismo. 

Solo  falta  que  el  pavismo  se  reorganice  también,  si 
es  que  existe. 

Pero,  este  partido,  solo  cuenta  con  una  sola  cabeza  y 
con  una  sola  cola. 


« 
■  I 


Estos  padres  inútiles,  y.^ÍRp 
inútiles,  porque  son  padres  sin  hi- 
jos, pensando  santa  y  piadosa- 
mente, por  mas  que  haya  ejemplos 
pecaminosos  aquí  y  allá  y  salva 
sea  la  parte,  etc.,  etc.:  pue.i,  como 
decía,  estos  inútUes  que  se  han 
puesto  el  sobrenombre  de  padres, 
que  les  va  Un  bien,  como  á  un 
Santo  Cristo,  un  par  de  pistola.s, 
se  han  ensañado  contra  Do\  tjl'l- 
JOTE  porque  ha  simbolizado  á  la 
patria,  pintando  una  mujer,  según 
opinión  general,  hermosa,  robus- 
ta, de  exactas  y  regulares  propor- 
ciones, el  dia  del  juicio,  juzgando 
á  los  malos  y  á  los  buenos. 

Ahora  bien:  ¿por  qué  en  alas  de 
la  fantasía  no  nos  es  dado  conce- 
bir imágenes  mas  ó  menos  atrevi- 
das, sin  faltar  á  los  respetos  socia- 
les, al  pudor  ni  á  la  decencia? 

|Ah!  Sí  no  nos  lo  vedaran  mira- 
mientos sociales;  respetos,  no  i  U 
clase,  que  no  tiene  conocimientos 
bastantes,  pero  sí  los  que  debemos  al  mundo  qlié  está 
condenado  á  soportarlos,  public;  riamos  casos  concretos, 
espeluznat}tes,  de  vuelo  nocivo  y  de  audaces  nauseabun- 
dos, y  ento'nces  se  convencería  el  público  de  quiénes  .<on 
los  profanos,  quiénes  los  atrev'dos,  quienes  los  escan- 
dalosos. 

• 
«  • 

PefO  tomar  en  serio,  ese  conato  de  pudor  clandeti- 
no;  hacemos  eco  de  esas  tercerías  de  Celestinos  de  nue- 
vo cuflo;  descender  á  partir  peras  con  vívoras  con  sota- 
na, es  cosa  que  no  cuadra  ni  á  nuestro  carácter,  ni  á 
nuestras  intenciones. 

Sí  la  patria,  tomase  forma  corpórea  y  se  viese  obliga- 
da á  elegir  entre  ellos  y  nosotros,  de  seguro  que  ellos 
se  quedarían  á  la  luna  de  Valencia. 

Prosigan  pues  echando  cocer  contra  el  aguijón,  que 
en  el  pecado  llevan  la  penitencia. 

A  la  puerta  de  la  iglesia 
un  cura  perdió  el  reló, 
y  en  lugar  de  resignarse 
lanzó  una  atroz  maldición. 


A  ellos,  les  hubiera  gustado  mas,  que  hubiésemos 
pintado  á  la  patria  con  sotana,  y  con  una  pera  en  la 
tnano,  en  vez  de  la  flámula. 

Pero  créannos,  esos  padres  sin  hijos;  hubiere  resulta- 


ESTABLECIMIENTO  DE  REMATE  Y  COMISIONES  DE  D.  E.  LOEIJNI 


V  pues  c'i  Pavo  no  tiene  partido,  ¿en  cuál  de  ellos  se 
embarcará? 

Pregunta  es  esta  muy  ÍXcil  de  contestar,  «;ln  temor  de 
equivocarnos. 

A  juzgar  per  las  trazas,  propende  á  embarcarse  en  el 
juarismo. 

O  no  hay  padres  para  hijos. 

Si  se  embarca,  alii  pues,  como  todos  tememos;  el  pue- 
blo rodará  al  abismo. 

Contra  lo  que  se  creía,  »!  nuevo  director  de  tierras  y 
colonias,  empieza  por  no  corresponder  á  las  esperanzas 
que  nos  hiciera  concebir  su  nombramiento 

En  vez  de  deponer  4  los  funcionaríos  de  aquella  re- 
partición, ha  manifestado  que  con  el  mismo  personal 
llevará  adelante  las  reformas  de  que  tan  necesitada  está 
aquella  repartición.  » 

Nosotros  y  con  nosotros,  todo  el  mundo,  no  lo  cree- 
mos a'-í.  porque  creemos  rodo  lo  contrario. 

Si  será  que  á  último  se  ha  interpuesto  la  cufia  de  las 
influencias,  la  palanca  de  las  imposiciones  y  la  remora 
administrativa  para  proseguir  en  el  mismo  orden  de  co- 
sas establecido  fatalmente,  por  su  predecesor?      

iQuirn  sabe! 

El  oro  sube  y  los  bonos  de  Córdoba  no  baj  in. 
Xi  bajarán  para  ser  quemados. 
Yo  entiendo  que  h'v  cesas  que  no  tienen  nunca  mo- 
tivo para  ser  demoradas. 


O  hay  ley  6  no  hay  ley  para  obligar  á  que  esos  pa- 
peles sean  quemados  aquí  y  no  en  Córdoba. 

Si  la  hay,  cúmplase.  Pero  si  ha  de  dar  margen  á  un 
pleiij  interminable,  vale  mas  que  se  quemen  allá. 

1.0  que  urge  es  que  so  quemen  cuanto  antes,  y  sin 
que  nadie  se  sulfure  por  eso. 

Ni  comprendemos  ni  nos    explicamos  tales  absurdos. 

Bien  es  verdad  que  estas  cosas  solo  se  pasan  en  es- 
tos tiempos  en  que  domina  el  juarismo,  entre  bastido- 
res. 


La  señora  Carmen  O.  de  Irígoyen  ha  bajado  á  la 
tumba. 

Don  Quijote,  se  asocia  al  hondo  pesar  que  sufre  el 
eminente  hombre  público,  ante  pérdida  tan  irreparable. 


La  revolución  permanente  de  Rio  Grande,  nos  está 
divirtiendo  lo  mismo  cue  la  zarzuela  buta  Y  fvroai  Iiu- 
maiü. 

Les  que  hoy  pers  guen,  son  perseguidos  mañana; 
unos  se  cansan  y  dejan  las  armas;  otro.s,  mas  dispues- 
tos, las  recojcn  y  vuelven  á  perseguir  y  á  ser  persegui- 
dos. 

Ebtd  la  historia  de  !sa  revolución  que  está  excitan- 
do la  hilaridad,  en  vez  de  despertar  el  inteiés  de  lus  ex- 
tranjeros. 

Ll  señor  suscritor  que  con  la  firma  X  nos  envió  unos 
versos,  que  resultaron  ser  de  nues- 
tro agrado,  para  el  número  de 
i)(iN  QuijOTloen  la  fecha  del  cen- 
lenano  de  Colon,  debe,  cumplien- 
do con  lo  cfrccido,  mandárnosla 
Irma  verdadera. 

Detimos  esto,  porque  di(  ha 
rompe  sicicn,  que  está  llenado  be- 
llezas, merece  ^cr  publicada  y  es 
.•:trndiendo  á  su  nirrito  inlTin.-eco, 
el  motivo  do  nuestra  demora. 

.\sí  pues,  pensamos  i  iibl'carla 
en  el  AlmanoijUv  úk  Don  QuijíiIE 
¡ara  /v.'/-/.  en  el  cual  estarnos  tra- 
bajando sin  levantar  mano,  para 
Lgrar  que  ('Me  .«ea  el  mejor  de 
t)do-,  y  que  haga  su  aparición  en 
época  opertuna,  esto  es,  antes  de 
terminar  el  año  actual. 


Se  dice  que  el  doctor  Magnas- 
co.  ha  presentado  un  prcyocio  de 
ley  ante  la  cámara  de  diputado.i, 
limitando  la  libertad  de  la  caiíca- 
turv 

Si  se  aprueba  este  proyecto  de 
ley,  que  se  aprobará,  perqué  fC 
aprobó  el  acta  de  .\bsalon;  nos 
jiri  bará  lo  mismo,  exactamente  In 
mi  mo,  que  el  hecho  de  hacer  añi- 
cos el  esf  ojo,  en  que  se  vé  el  reí- 
tro,  una  mujer  muy  fea. 

Xo  tenemos  hov  espacio  para 
mas,  poro  no  corcluiromf  s  íin  re- 
cordar aquellos  célebres  verses 
que  dicen: 

Arnjar  la  cara  importa, 

<iue  el  espejo,  no  hiy  por  qué. 


Varias  son  la^  .«.olucioncs  que 
nc-  han  eido  remitidas,  referentes 
al  problema  de  Ajedrez   de  nues- 
tro número  anterior 
Poro  c^t|•c  todas,  las  que  mas  nos  sati^farrn,  por  ."¡cr 
dos  distintas,  son  las  del  sel'ior  Migjel  Díaz  Pereyra{riijo). 
La  que  viene  designada  como    segunda  es  mas  boni- 
ta que  la  primera:  es  así; 

La  torre  negra  rlá  jp.qUe  al  Pavo,  colocándose  en  la 
línea  de  éste,  al  lado  del  pee  n  Cabo  de  \'ela:  el  Pavo 
baja  una  ca-illa  colocándose  al  lado  del  peón  AneiroB 
y  detrás  del  alfil  Ya  se  sabe. 

Y  viene  la  segunda  jugada  de  las  negfa?,  ó  sea  cl 
mate:  este  se  consigue  matando  la  reina  Absalon  al 
peón  Romero. 


liemos  estado  a  ver  una  rasa  pafa  mudarnos  tic  la 
que  hoy  ocupamos,  vnrs  encontramos  con  un  cartucho 
de  dinarnita  detrás  de  la  puerta. 

Dimos  un  salto,  poriue  nos  dio  un  susto  de  padre  y 
muy  señor  mió;  perj  luego  algo  repuestos  nos  conven* 
cinios  de  que  el  cartucho  estaba  vatio. 

Tengan  cuidado  los  propietarios  con  los  inquilinos 
salientes. 

— *l»— 

A  los  sefioros  agentes-  que  no  con  frecuencia  se  sue» 
len  quedar  con  et  carro  estancado,  sin  tener  tiempo  - 
para  saldar  sus  cuentas  con  nuestra  Administración,  les 
avisamos  por  medio  de  la  pre3"nte  que.  sí  no  acuden  á 
saldar  los  picos  pendientes,  con  urgencia,  nos  veremos 
precisados  á  suspenderles  el  envío  de  Dü\  Quijote. 

Tío.  Lito.  d«  J.  RIbaa  y  Hno.  Rlnoon  180 


..''JI¡!>(JII>f 


■•s'- 


7 


:.T7í»?  '■  -3 


i^ 


,f.'^'     Domingo  18  de  Junio 


BUENOS  AIRES 


V' 


IX.   Sumen  44 


En  la  Capital^ 


SoMiloión  por  trimestre  adetentado  $  1  60 

Número  suelto »  0,18 

Número  «tragado i  O'^ 

Extranjero  por  un  afio  .    .    .    .    ,  1S|00 

-  /:  fw-T 

En  Don  Quijote  no  hay  charqM 
porque  ei  cirico  del  Parque.. 


Por  Ter  el  oro  á  la  par 
lucbaré  lin  descaiuar. 


Son  Quijote  ea  adivino 
y  ¿1  08  trazará  el  camino.' 

— —  /.J'' 


i  ¥ 


Campaña 


Buaoiieite  por  aaauatie  adelantado  f    4.00 

Número  enalto ,    0,90 

Número  atiaaado ,    0,40 

Bxtamiy««petnaio  ,    :    .    .    ,  18,00 


>\-     'S>-' 


Tengan  olea  mil  inacridonea 
y  abajo  lu  enbTencionea. 


Para  Quijote  portefio 
todo  enemigo  ea  pequefio. 


T  soy  terror  de  enemigoa 
y  amigo  de  mis  amigo*. 


,¿uiatcioH   im  imiihi   oÁttatioÁo 


LA  COBBESPONDERCIA  i  NOMBRE  DE  i.  OSSOBIO 


Este  periódico  se  compra  pero  no  se  vende 

iíÍrdo  SOJO 


LA  ESC\LERA  DEI,  ORDEN 
BAJANDO  LOS  ESCALOílíS  DEL  PODER 

EL  MINISTRO  ESCAiÍrILLA 


edificante  y  matrní- 
irerdadero  esprit  có- 


Hemos  asistido  á  un  espectáculo 
fico;  á  uno  de  esos  espectáculos  de 
mico-burlesco;  á  uno  de  esos  detall»  típicos  de  la  vida 
pública,  en  donde  la  exhibición  d(  fantoches  políticos, 
deja  por  largo  lapso  de  tiempo  in  tufillo  á  doctrina 
trasnochada,  á  menú  político  constit  idonal  poco  6  nada 
digerible. 

La  interpelación  hecha  al  ministro  del  interior,  no  ha 
■  íiraáfecho  áTíadle,*po» imiChaartífWÍI*  Ijaptinnaa;  por- 
que no  ha  sido  contestada:  porque  con  doctrinas  aco- 
modaticias, con  palabras  huecas  d^  sentido  y  con  tan- 
jentes  evasivas,  no  se  contestan  jamás  los  puntos  con- 
cretos de  una  interpelación. 

Creyó,  «in  duda,  que  ocupando  todo  el  tiempo  de  una 
sesión,  aburriría  á  los  representantes  nacionales  y  se 
dejó  llevar  por  un  fárrago  interminable  de  incoheren- 
cias y  de  insustancl»lidades  de  primistimo  cartello. 

Y  aun  cuando  la  habilidad  de  hablar  mucho,  no  debe 
ni  puede  ser  confundida  con  la  elocuencia,  es  lo  cierto, 
que  la  perorasion  del  ministro  del  interior  fué  oida  por 
las  cámaras  con  sobrada  paciencia,  y  con  una  toleran- 
cia á  toda  prueba. 

En  el  furor,  que  no  fervor,  de  su  peí-orasion,  dijo 
cuanto  no  debía  decir  y  aun  mucho  de  lo  que  debía  ca- 
llar, sin  orden,  sin  método,  sin  armonii^  sin  gusto,  sin 
sentido.  Todos  los  puntos  que  tocó,  los  tocó  con  los  de- 
dos del  error  y  de  lo  ilógico:  amasó  frases  y  conceptos 
(te  índole  distinta  y  resultó  un  cien  pies. 

Pero  cual  no  seria  su  sorpresa,  cuando,  creyendo  ha- 
ber terminado,  á  fuerza  de  fuerzasi  gastando  toda  su 
saliba  y  debilitando  sus  pulmones,  se  encontró  con  que 
se  pedia  que  aclarase  algo  que  resulu  oscuro  con  res- 
pecto á  la  provincia  de  Corrientes. 

Entonces,  el  ministro,  hizo  uso  del  reglamento  de  la 
Cámara,  con  el  cual  se  estuvo  divirtiendo  durante  el 
Curso  de  su  discurso,  pero  el  concurso  le  atajó  diciéndo- 
le  que  amor  con  amor  se  paga,  y  que  pues  la  Cámara 
había  sido  harto  deferente  con  él,  él  á  su  vez  debía  mos- 
trarse deferente  con  la  Cámara. 

En  su  vista,  pues,  se  prorrogó  la  sesión  de  interpela- 
clon  para  el  siguiente  día. 

Pues  peor  que  peor,  díjímos"nov)tros,  que  desde  los 
primeros  pujo»  de  metofísica  y  psicología  que  noumo» 
en  el  hablador,  lo  consideramos  como  leve  hoja  des- 
prendida del  árbol  del  poder. 

Y  así  sucederá:  porque  quien  alardea  de  A)ctrínas 
'tan  peregrinas,  quien  salpica  su  oratoria  con  condinlen- 
los  de  ultratumba  y  quien  se  hace  heraldo  de  lo  retró- 
grado y  de  lo  reprobado,  no  puede  ni  debe  permanecer 
por  mas  tiempo,  en  un  puesto,  en  donde  no  caben  las 
sofistícaclones  ni  las  macanas  de  ninguna  especie. 

Otrr»  ministro  que  no  cuaja.  Todos  estos  engendros 
que  suben  y  baii»n  por  las   escaleras  del  poder  que  na 


Propietario:  EDI 

mBBBmmBomamm 


-  1.  * 

cesitan  la  escalera  del  órcUn-  pata  no  alcanzar  nunca  la 
libertad,  son  ministros  de  escalerilla,  y  nada  mas. 

Él  mismo,  ha  obrado  contra  sí  mismo  y  fe  ha  perdí- 
do,  contribuyendo  á  que  se  pierda  un  tiempo  mas  en 
otra  crisis  que  naturalmente  haide  producir  su  caída;  su 
caida  natural  también. 

Pero,  en  fin,  hemos  adquirid^  un  nuevo  emblema  de 
oratoria  gubernamental:  Celemín  nos  dejó  el  arpa  de 
Luca  y  el  despertador;  Pelelegnngo_  nos  dejó  la  liebre 
de  feliz  recordancía,  y  estos  hombre?  de  ahora  nos  han 
empezado  á  dar  los  atributos  d»  sus  sofismas,  con  la  es- 
calera del  orden  y  la  resurrección, de  las  teorias  de  Ro- 
zas. 

De  todo  esto,  no  se  deduce  «ada:  pero  se  presiente 
la  santificación  del  juarismo  y  su  adoración  por  Saenz 
Pavo,  czar  de  la  República  Argentina. 

¿Es  esto  gobeniai  ó  perder^^  tiempo? 


m 


ABMINISTBACION  BODBIGVEZ  PElA  142  2.°  PISO 


"••i 


lESOI   lESOl 


Se  agotarán  los  hombres  y  los  nombres, 
después  de.  mucho  andar, 

y  un  gabinete  serio  y  duradero 
jamás  se  encontrará. 


Pues  pensar  que  en  todo  hombre  hay  un  ministro, 

podrá  ser  natural; 
Pero  engasarse  en  cada  nombramiento, 

aun  lo  es  mucho  mas. 


Y  no  es  pasando  y  repasando  nombres 

de  todo  el  personal, 
como  se  encuentra  lo  que  el  paeblo  ansia, 

esto  es^  progreso  y  paz. 


Que  todos  los  hombres  sírv'en  para  algo 

fuera  de  duda  está; 
los  menos,  servir  pueHen  de  ministros, 

de  comparsas,  los  más. 


m 


Ergo,  no  en  todos  los  hombres  elegido?, 

el  error  suele  estar; 
que'k)  está  ca'-í  siempre  en  el  que  elige 
^     •  .  si  elige  siempre  mal. 

Por  eso  la  Rrpúblíca  Argentina 

está  como  se  estí; 
Porque  vamos  de  Herodes  á  Pílalos 

sin  acabar  jamás. 
'  '^-  _ 

Porque  presa  de  indoctos  mandatarios 
no  puede  prosperar, 

porque  nunca  prospera  lo  interino»... 
ipa  ciencia  y  barajarl   . 


Nueve  meses  va  i.  hacer  que  el  ruin  acuerdo 

nos  anunció  |agua  vát 
y  á  f  esar  de  un  chubasco  de  miobtros, 

¡cuánta  esterilidad! 


Se  muda  de  ministros  diariamente 
con  tal  facilidad, 

que  parece  los  lleva  prevenidos 

en  los  pliegues  del  frac. 

Duran  un  poco  tiempo,  sin  hacer 
nada  medio  formal; 

y  en  seguida,  otra  crisis  los  derriba 
y —  otra  vez  á  empezar. 

Y  va  á  llegar  al  fin  de  su  periodo 
de  seis  afíos  cabal, 

una  crisis  resuelta  y  otra  en  puerta) 
sin  acabar  jamás. 


iCuanto  mejor  sería,  que  dijera 

con  franqueza  l¿li 
— <lYo  no  aíCTn  HlfcMWtjjeiL  ti,  (westp^ 

reempIazadniTno  más!> 


OSADÍAS  DEL  INTERPELADO 


En  cierta  ocasión  y  en  cierta  nación  del  continente 
viejo,  .se  presentó  un  individuo  al  gobierno  pidiendo 
privilegio  de  invención  para  ejercer  una  nueva  indus- 
tria. 

Consistía  el  invento  de  este  industrial  en  un  procedi- 
miento por  medio  del  cual,  todos  los  habitantes  de  un 
pueblo  cualquiera  podrían  llegar  quieran  que  no,  á  la 
nivelación  social. 

—Eso  es  una  utopía,  le  decía  el  ministro,  riéndose 
del  Invente. 

—No  lo  crea  V.  E.,   esto  es  práctico   de   todo  puntov- 
éláro  es  que  se  tocarán  dificultades  en  los  doscientos  pri- 
meros años  de  su  planteamiento,  pero  después..-. 

Fi'a  es,  ni  mas  ni  menos,  la  teoría  del  ministro  inter- 
pelado. 

— «Llevamos  ochenta  aflos  de  errores;  déjennos  uste- 
des acabar  nuestro  período  y  todo  se  andará». 

La  modestia  de  este  ministro  corre  parejas  cen  la  in- 
falibilidad del  papa. 

Es  decir,  que  lo  que  hombres  eminentes  no  han  podi-  - 
do  lograr  en  o<  henta  aflo^  lo  va  á  lograr  el  ministro  de 
la  es(  alera  dtl  orden,  por  medio  de  la  psicología! 

Esto  es  cosa  que  hace  reír  hasta  las  piedras  de  la 
calle,  á  pesar  de  encontrarse  mal  avenidas  las  unas 
con  las  otras. 

Coníiderar  que  en  cinco  aflos,  han  de  arreglar  ellos 
lo  que  nadie  ha  conseguido  en  ochenta,  equivale  á  no 
querer  reconocer  que  en  nueve  meses  que  llevan  ejer- 
ciendo el  mando,  han  producido  sesenta  veces  mas  er- 
rores que  los  que  suman  los  de  los  ochenta  aflos  de 
atrás. 

Este  rasgo  de  arrogancia  clandestina  viene  á  poner 
el  sello  á  esta  interinidad  embarazosa  y  estéril,  que  se 
derrumba. 

No  queremos  mas  probaturas;  no  debemos  exponer- 
nos á  aventuras  peligrosa.s¡  estamos  retrogadando  y  ne- 
cesitamos ambiente  de  libertad,  aurora  de  progreso, 
calma,  bienestar  y  paz. 

Si  seguimos  pernoctando  en  esta  oscuridad  tenebrc- 
sa,  acabaremos  por  desesperamos,  sin  otro  móvil,  que 
la  impotencia  de  gobernantes  sin  simpatías,  tin  norma, 
sin  cré^ta^  tin  rumbo  fijo. 

Despuek  de  la  interpelación,  ó  mejor  dicho,  entre  uno 
y  otro  día,  imploraron  caridad  de  los  modernistas,  á  fia 
de  salvar,  al  interpelada 


«-^_á  .11.  _l~A 


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DON    QUIJOTE 


¿Qué  puede  esperarse  de  un  gobierno  que  desciende 
al  terreno  de  implorar  misericordia  para  sostenerse? 

Este  gobierno,  pues,  está  muerto:  le  es  desfavorable 
y  adversa  la  opinión  pública;  le  es  desiavorable  y  ad- 
verso el  criterio  de  la  prensa:  le  son  desfavorables  y 
adversos  todos  los  partidos  políticos;  le  es  desfavorable 
y  adversa  la  representación  nacional  y  ¿qué  mas?  le 
son  desfavorables  y  adversos,  ellos  entre  sí,  dentro  del 
acuerdo  del  gabinete,  y  una  prueba  evidente  ha  sido  la 
oratoria  del  ministro  de  la  escalera  cUl  urden,  que  los  ha 
acabado  de  hacer  antipáticos  é  imposibles  para  la  Re- 
pública. 

No  queremos  trastornos,  vacilaciones  ni  esterilidades. 
La  época  que  atravesamos  requiere  una  labor  ordenada 
al  par  que  activa  y  sapientísima. 

Nada  de  psicología  ni  de  metafísica,  pero  mucho  de 
práctico  y  de  hacedoso. 

Hombres  que  creen;  hombres  que  sepan  pro'ducir; 
mentes  luminosas  que  nos  invaden  de  clara  luz;  brazos 
que  rompan  las  nieblas  que  nos  envuelven;  actividad, 
actividad  y  actividad. 

Esta  parálisis  que  nos  extenúa  no  debemos  aceptarla 
tal  como  nos  la  imponen,  porque  puede  adquirir  carac- 
teres de  cronicidad. 

Procuremos,  pues,  llevar  al  convencimiento  de  estos 
hombres,  que  aun  esperan  salvar  al  país,  la  necesidad 
de  presentar  sus  renuncias  indeclinables:  y  ellos,  si 
sienten  el  valor  del  patriotismo,  en  su  ser,  se  convence- 
rán, atendiendo  siquiera  sea  una  sola  vez,  al  grito  del 
dolor  nacional. 

No  desmayemos,  pues,  en  esta  tarea  patriótica:  insis- 
tamos un  dia  y  otro  en  que  hay  necesidad  de  que  pre- 
senten sus  dimisiones  y  ellos  serán  una  vez  los  buenos 
y  llegarán  á  gozar  la  bienaventuranza  eterna 

Pero me  temo  que  no  se  han  de  convencer. 

¡Pobre  paísl 


ZAPATERO  A  TUS  ZAPATOS 


Un  mediano  oficial  de  zapatero, 
decia  sin  reserva  al  mundo  entero, 
que  el  material  que  su  maestro  usaba 
era  de  lo  peor  que  se  encontraba; 
que  clavaba  muy  mal  y  que  cosía 
lo  peor  que  podia. 

Pero  lo  raro  es,  que  este  oficial 
creia  hacer  un  bien  en  vez  de  un  mal, 
á  su  pobre  maestro, 
pues  quería  darle  fama  de  muy  diestro, 
por  mas  que  dudas  &  ninguno  deje 
de  que  así  lo  partía  por  el  eje. 

El  que  Be  mete  á  hablar  por  cuenta  agena 
del  miinio  y  del  patrón,  merece  pena. 


COSAS  DE  SANCHO 


Aquellos  sucesos  importantes,  tan  cacareados,  llega- 
ron, seg^n  se  anunciaron. 

Los  cuales  nos  enseñaron,  un  nuevo  método  de  acep- 
tar renuncias. 

Salieron  dos  ministros  que  hacia  mucho  tiempo  que 
estaban  estorbando  y  entraron  tres,  que  no  tardarán 
mucho  tiempo  en  estorbar. 

Los  salientes,  subi<>ron  inopinadamente. 

Y  los  entrados,  entraron  inopinadamente  también. 

Sucesos  extraños,  pero  importantes,  eso  si:  importan- 
tes en  el  concepto  de  que  no  revisten  importancia  al- 
guna. 

Las  dos  potencias  en  hacienda  y  en  guerra  respecti- 
vamente, fueron   anuladas  en  un  momento  psicológico, 

¿De  quién  partíria  el  consejo  ó  la  imposision? 

No  lo  sabemos,  aunque  lo  sospechamos. 

Lo  cierto  es  que  salieron,  quedando  el  presidente 
muy  satisfecho  de  los  ser\'icios  prestados  á  la  Repúbli- 
ca, por  ellos. 

Lo  cual  no  es  posible  creerlo. 

Porque  si  estaba  satbfecho,  ¿á  qué  los  echa? 

Y  sí  los  echa  porque  no  estaba  satisfecho,  ¿á  qué 
mentir? 

Y  echados  así,  de  esa  manera  inopinada.M.. 
jVaya  una  satisfacción! 


Pero,  en  fin,  se  fueron  y  vaya  con  Dios;  á  enemigo 
que  huye,  puente  de  plata. 

Ocupémonos  de  los  sustitutos. 

£1  de  hacienda  ganó  la  cartera  á  ñierza  de  servicios 
elásticos  en  Corrientes. 

Pero  aquellos  servicios  se  podían  haber  premiado  de 
otra  manera. 

Porque  el  agradecimiento  del  presidente,  no  tiene 
bascante  virtud  para  hacer  un  ministro  y  menos  un  mi- 
nistro de  hacienda,  de  quien  la  conoce  poco  ó  no  la  co- 
noce nada. 

Y  si  el  afán  de  recompensar  servicios  lo  lleva  al  pre- 
sidente á  nombrar  ministro  de  hacienda  á  su  comisiona- 
do o^cioso,  {ppp  ^é  no  bi70  ministro  de  la  guerra  al 


general  ííarmendia  que  fué   en   Corrientes  el  comple- 
mento del  doctor  Avellaneda? 


El  misterio  cierra  el  paso  á  todas  las  consideraciones 
que  se  hagan. 

¿Qué  hubiera  podido  el  enviado  oficioso  en  Corrien- 
tes sin  la  fuerza  al  mando  del  referido  general? 

¿Por  qué,  pues,  aquél  mereció  una  cartera  y  éste  no 
ha  merecido  lo  mismo,  teniendo  disponibles  una  para 
cada  uno? 

Por  hacerlo  todo  mal  y  al  revés. 

Porque  creemos  nosotros  y  con  nosotros  todo  el  mun- 
do, que  el  general  entenderá  mas  de  guerra  que  el  doc- 
tor de  hacienda. 


/ 


No  nos  gusta,  pues,  el  nombramiento  del  nuevo  mi- 
nistro de  hacienda. 

En  primer  lugar,  porque  su  entrada  paraliza  lo  que 
ya  se  tenia  preparado,  pues  hay  que  inferir  que  los  pla- 
nes del  saliente  no  deben  servir,  cuando  se  le  echa, 
como  se  le  ha  echado. 

En  segando  lugar,  porque  el  nuevo  ministro  tiene 
que  empezar  por  estudiar  el  estado- de  la  hacienda,  y 
esto  no  se  consigue  en  un  dia  ni  en  dos,  sino  que  re- 
quiere mucho  tiempo. 

En  tercer  lugar,  porque  no  consideramos  una  entidad 
matemática  al  nuevo  ministro,  por  mas  que  blasone  de 
economista,  si  es  que  blasona. 

En  cuarto  lugar,  porque  antes  de  hacerse  cargo  de  la 
situación  económica  del  país,  le  sorprenderá  una  nueva 
crisis. 

Y  así  estaremos  toda  la  vida. 


El  ministro  de  la  guerra,  tampoco  nos  satisface,  no 
por  otra  cosa,  sino  porque  no  conoce  las  necesidades 
de  los  ejércitos  de  mar  y  tierra  en  sus  relaciones  y  afi- 
nidades con  los  tiempos  modernos. 

Porque  en  rutinarismo  disciplinario,  de  los  tiempos 
del  rey  que  rabió,  sobre  haber  pasado  de  moda,  no  lle- 
va en  sí  un  átomo  de  progreso. 

Porque,  en  esta  corriente  de  crisis  casi  diarias,  la  bue- 
na voluntad  que  tenga  y  la  brillante  inspiración  que 
pueda  sentir,  tienen  que  e&trellarse  antes  de  recibir  el 
bautismo  y  la  confirmación. 

.% 

Y  en  cuanto  al  ministro  de  relaciones  exteriores,  nos 
sucede  tres  cuartos  de  lo  mismo. 

Resulta,  pues,  un  ministerio  deficiente,  quizás  mas 
deficiente  que  el  viejo. 

Además,  tenemos  ya  fuera  del  ministerio  al  del  inte- 
rior, por  haberse  metido  á  hablar  de  su  maestro,  como 
el  zapatero  de  la  fábula. 

Y  al  ministro  de  justicia,  que  es  hoy  en  el  ministeria 
nuevo  la  manzana  de  la  discordia.  '° 

De  modo,  que  hay  crisis  para  rato. 
Todo  sea  por  Dí(Js.  ^. 


CANTARES 


Los  bonos  están  en  Córdoba 
y  aquí  está  el  fuego  prendido, 
y  entre  Pizarron"y  el  otro 
continúa  armado  el  lio. 

Para  que  llueva  Saerut  Pavo 
las  promesas  ofrecida.», 
será  preciso  que  Aneiros 
empiece  las  rogativas. 

Una  cosa  es  gobernar 
con  patriotismo  á  los  pueblos, 
y  otra  cesa  hacer  pavadas 
perdiendo  paciencia  y  tiempo. 


LANZADAS 


El  Congreso,  acostumbrado  á  ser  complaciente  con 
el  ejecutivo,  ha  dado  en  la  presente  ocasión  señaladas 
muestras  de  independencia  y  de  energía. 
Mas  vale  tarde  que  nunca. 

Pero  es  que  si  sancionara 
lo  que  hoy,  aquél  produjera, 
con  su  pan  se  lo  comiera 
y  de  fijo  reventara. 

Señor  H:  la  composición  á  que  aludimos  e«  nuestro 
número  anterior,  lleva  por  titulo  La  Predicción  y  dice 
su  primer  versó:  <No  muy  lejos  de  la  costa». 

Esperamos  pues,  se  servirá  usted  enviamos  la  firma' 
que  debe  llevar  al  pié  su  linda  y  bien  inspirada  compo- 
sición poética. 

Dicen  que  dijo  el  doctor  Escalante  qUe  Saenc  ParOi 
es  otro  Roza.«,  en  su  modo  de  pensar.  -■_ 


f 

I  ■    ■■'  -' 


<f* 


S>i  no  pasa  de  ahí,  menos  mal. 
Porque,  si  obrara..  _ 

(Válgame  Dios  y  que  cosas 

que  se  dicen  en  el  dia 

tan  torpes  y  tan  odiosas! 

En  el  teatro  de  la  Opera,  le  pegaron  tajos  y  mando» 
■  bles  á  »Gli  Ugonotti». 

¿Y  saben  ustedes  por  qué? 

Porque  no  querían  pagar  la  multa  (que  ya  hoy  no  se 

paga)  si  la  función  terminaba  después  de  media  noche. 

Son  salidas  de  pavana 

de  artistas  ó  de  la  empresa; 

porque  quien  esto  confiesa 

es  una  pura  macana. 

Tiene  mucha  razón  el  señor  Sijes,  al  observar  que 
no  se  da  mate  con  la  solupion  que  publicamos  en  nues- 
tro número  finterior. 

Pero  debemos  advertirle  que  hubo  un  errqr  de  redac- 
ción al  designar  la  jugada  del  rey  blanco:  éste  no  debo 
moverse  una  casilla  de  (rente.  Sino  en  sentido  diagonal, 
colocándose  en  la  casilla  negra  en  vez  de  la  blanca, 
como  dijimos  por  error. 

Le  agradecemos  de  todos  modos  su  advertencia,  pero 
ya  teníamos  tomoda  nota  para  rectificar,  cuando  recibi- 
mos su  atento  escrito. 

««- 

Han  llegado  hasta  nuestra  Redacción,  rumores  de 
un  palomar  que  existe,  ó  se  cree  que  existe,  en  la  calle 
Peña,  entre  la  2*  y  i*.cüadra  á  espaldas  de  la  comisa- 
ría 15.  .  .  '  " 

Hasta  hay  quyíri:  dice' que  el  comisario  de  la  15,  tole- 
ra semejante  pajblnár,  que  guarda  una  vieja  garduña, 
que  es  la  qun  sufíé.  9I  nido  de  palomas. 
,  ..'Si  e^t**  íuese  veriíjad,  señor  jefe  de  policía 
'  • '  Debería  castigarse 

con  relativo  rigor; 
pero  alpe»  fuera  mejor 
de  que'eHo  «8  cierto,  enterarse. 

'  ■"•'^' 
Acusamos  recibo  de  UHia  circular  que  ha  publicado 
en  Montevideo  en  fecha  i p  de  Mayo  pasado,  la  Asocia- 
ción Fraternidad  di  Socorrái  mutuos,  en  la  que  al  par 
que  ^panifiestf  el  brillante  estado  de  la  sociedad,  dá 
cuento  de  que  vwjfes^socio?  que  dé  ella  se  .han  separa- 
do, piensan  fit§áiu:  ¿tra  cpn  el  mismo  nombre  y  los 
mi$níos  objetos.?*        ,j     • 

. Spn, deplorable»  está^  djiidencias,  tratándose  de  esa 
clase  dé  aociedades,  cujra^áse  prkicip»!  son  la  vnion  y 
la  coÍKtattcia  en  J^  xmón  de  ios  uocíadoi, 

HemdS  recibida  la  (drcular  tfixt  ha  repartido  el  seflor 
Lacasa,  detallando  los  abuso»  cometidDs  por  espacio  de 
do»  años  en  el-  juzgado  á  cargo  del  doctor  Pizárro,  y 
que  son  del  ddminio  público. 

Según  se  nos  dice,  el  doctor  P¡zarro,_  piensa  pedir  ó 
ha  pedido  ya  su  jubilación,  la  cual  no  sabemos  si  le 
será  acordada  ó  no. 

Como  éste  asunto,  está  encomendado^  al  fallo  de  laa 
cámaras  y  éstas  se  han  pronunciado  hoy  por  una  impar- 
cialidad y  por  una  rectitud  plausibles,  creemos  que  el 
referido  asunto  del  doctor  Rzarro,  revistirá  carácter  de 
■justicia  neta. 

Al  tiempo  de  cerrar^BJeBtrii  edición,  el  jueves  1 5  del 
corriente,  ftes  llega  la' satisfactoria  noticia  de  la  renun- 
cia del  do<^ftfltscalante. 

Nos  alegramos  y  nos  enfrístecemos  alterna  y  simul- 
táneamente. 

Nos  alegramos  porque  se  elimina  de  la  escena  activa 
de  la  política  una  remora,  una  cosa  inútil. 

Y  nos  entristecemos,  porque  había  empezado  á  dar 
juego  como  entidad  cómica  y  se  nos  va,  cuando  mas 
falta  nos  bacía. 

Qm  todos  los  resúntes,  tosigan,  es  lo  que  deseamos 


£1  teatro  de  la  Comedia,  ha  desplegado  una  activi- 
dad muy  notoria  y  muy  plausible,  ofreciéndonos  estre* 
nos  con  mucha  frecuencia. 

Todo»  ellos  han  sido  recibidos  con  muy  señaladas 
muestras  de  aprobación,  pues  el  público  que  ocupaba 
todas  las  localidades,  lo  demostró  con  su  entusiasmo. 

La  Zarzuela,  continúa  siendo  el  chiche  de  los  teatros 
por  secciones:  la  dirección  tan  hábil  que  allí  se  nota,  es 
la  prueba  mas  evidente  del  propósito  que  la  anima  de 
complacer  al  consecuente  público  que  lo  favorece. 

Apolo,  se  crece  con  los  esfuerzos  de  Ruiz,  cuyo  arte 
y  cuya  gracia  no  tienen  rival,  quien  está  acompañado 
de  muy  buenas  partes,  y  se  esmeran  todos  en  captarse 
las  »impatia.s  bonaerense». 

¡Afortunada  la  empresa  del  teatro  de  la  Alhambra! 

Desde  que  ha  empezado  á  poner  en  escena  obras 
como  «Casa  editorial»,  el  local  es  pequeño. 

Continúan  con  éxito  las  representaciones,  cosechan- 
do aplausos  la  señorita  Tomás  y  Roldan,  Reig  y  Cepi- 
llo y  las  señoras  MuAoi  y  Ocaña. 

Si  la  triple  doña  Emilia  Train  volviera  á  la  esc(na< 
seria  un  negocio  redondo  para  la  Alhambra. 


Tlpí  Lito,  de  it  Ribas  f  Hno.  Rlnoon  IB* 


^a 


/■■■; 


.  *• 


m 


Domingo  25  de  Junio  de 


En  la  papital 


Siuorioión  por  trimestre  adelantado  ■  1  60 


Número  suelto.  .  . 
Número  atiasado  .  . 
Kstimnjero  por  un  año 


En  Don  Quijote  no  hay  ohar^  i 
porque  ei  cívico  del  Parque, 


Por  ver  el  oro  A  la  par 
lucbaré  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino        > 
y  él  os  traxarA  el  camino. 


^iouu  \  «iminútiacton  %  11 


■'?»» 


f^. 


jjampafia' 


adelantado  f    4,00 


cao 


Bnaerioián  por  ( 
Nftmaro  sa«lta . 

NtniMo  atusado 0,40 

Iztnnjwopwnalo  :   ;   .    .    «  lljoo 

Tugan  mn  mil  tatoriclonea 
y  «liajo  liui  subvencionei. 

^  -   ■ 

Para  Qn^ote  portefio 

todo  eaipiigo  es  pequefio.         / 

/;í¡  - 

T  soy  teríror  de  enemigos 
y  amigo -de  mis  amigos. 


^¿tucticion   MI  lerntihU   adelantado 


U  CORRESPONDENCIA  1  HOlftE  BE  A.  OSSORIO  $ 


Este  periódico  se  compíra  pero  no  se  vende 


Propletorio:  EDUARDO  SOJO  $  ADIIRISTRACION  RODR^UEZ  PEtA  142  2.°  PISO 


HERRAR  O  QDITAR  B.  BANCO 
EL  QUE  NO  ESTÁ  HEÜttO  Á  BRAGAS.. 


DEL  DICHO  AL  Hi  EHO. 


BIEN  VENIDO  SEAS  M.\L 


a  VIENES  SOLO 


TOC.\n    EL   CIELO    CON 


^S  MANOS 


ANDE    YO    CALIENTE   Y   Rl\SE    LA   GENTE 
_        í 
lADEL.VNTE  CON  LOSiVaROLESI 


«  Ilfcy  co«ar  quei  •*  cam  p»'t4llfév^  pcoo,  y  una  de 

ellas  es  la  situación  actual  porque  pesa  como  cien  mil 
lozas  de  plomo  sobre  este  afl'jido' pueblo. 

Pero,  nada:  todos  se  dan  cuenta  de  la  fatal  pesadum- 
bre, menos  él. 

No  parece  sino  que  al  subir,  Se  dijo  para  sí:  — «De 
aquí  no  me  apea  nadie». 

Debe  considerar,  no  obstante,  que  hay  sendas  peli- 
grosas y  que  para  pasarlas  sin  riesgo  alguno,  conviene 
apearse. 

Y  la  senda  que  ha  emprendido  desde  el  1 2  de  Octu- 
bre de  1892,  le  impone  el  apeamiento. 

Está  pues  en  el  caso  de  herrar  ó  quitar  el  banco. 
Vo,  en  su  lugar,  me  decidiría  por  lo  segfundo. 

Y  digo  esto,  porque  inspirado  por  un  verdadero  pa- 
triotismo, debiera  sentirse  impulsado  á  ceder  el  puesto 
&  quien  lo  hiciese  mejrr,  per  aquello  de  que,  el  que  no 
está  hecho  á  bragas .. .  -^ 

No  con  discursos  meditado?,  ni  con  palabras  de  re- 
lumbrón, se  gobierna,  á  un  país;  es  necesario  unir  á  la 
palabrería  una  labor  activa  y  fecunda,  ó  se  expone  á 
que  se  le  diga  con  muy  justa  razón: — tDel  dicho  al 
hecho....» 

No  resulta  nada  de  provecho,  aftadiremos  nosotros, 
para  terminar  el  proverbio. 

Li  forma  adoptada  para  resolver  c^Í!>i^  corre  parejas 
con  U  seguida  para  las  intervenciones  en  los  Estados 
federales. 

Ambas  tienen  mucha  gracia,  siquiera  por  lo  origina- 
les que  son:  porque  eso  de  despedir  ministros,  como  se 
despiden  mucamos,  y  eso  de  intervenir  las  provincias 
mandando  un  amigo  para  que  arregle  las  diferencias  á 
gusto  del  enviante,  del  mismo  mcdo  qne  un  vigilante 
acalla  las  contiendas  de  un  convendllo,  podrán  ser  fac- 
tores de  un  sistema,  pero  resultan  ambas,  factores  ri- 
diculos y  contraproducentes. 

Así,  que,  cuando  lo  vimos  surgir  de  las  urnas,  en- 
vuelto en  las  sombras  del  estado  de  sitio  y  cargado  con 
el  acordeón,  exclamamcs  sin  podemos  contener— «Bien 
Venido  seas  mal,  f  i  vienes  soloi,  pero  como  el  mal  ve- 
hia  mal  acompañado,  resulta  destruido  ese  aforismo 
Vulgar. 

La  situación,  sin  salida,  por  él  creada,  nos  hace  tocar 
el  cielo  con  las  manoN  mientra  que  él,  sin  darse  cuenta 
de  U  situación  aflictiva  del  país  y  de  au  falM  poeldoD^ 


exclamará  á  cada  ratc:— rAnáe  yo  caliente  y  ríase  la 
gente». 

Como  si  con  expresarse  así,  adquiriera  fuerza  en  la 
opinión,  luces  para  su  inteligencia  y  energfia  para  des- 
arrollar sus  sistemas  de  gobierno,  si  los  tuviera. 

£1,  en  los  momentos  actuales,  tan  solo  escucha  la 
voz  del  modernismo,  que  le  grita  al  oido,  sin  cesar: — 
«¡Adelante  con  los  faroles!» 

Y  marcha  con  los  faroles,  pero  no  hacia  adelante,  sino 
retrogradando  á  pasos  acelerados. 

Las  crí->is  se  empalman;  los  desaciertos  se  anudan 
como  los  eslabones  de  una  cadena  interminable;  las 
macanas  son  el  pan  nuestro  de  cada  dia  y  la  paraliza- 
ción estéril  conmueve  los  cimientos  de  un  gobierno  sin 
base  y  sin  opinión.  ^ 

Estamos  perdiendo  el  tiempo;  el  oro  se  lo  esti  dicien- 
do elevando  su   protesta  á  tO^/náfii  alturas;  el  comercio 


se  lo  está  diciendo  con  la  elocuencia  de  las  quiebras, 
pues  cada  dia  se  están  viendo  cerrarse  las  puertas  de 
muchos  negocios';  el  pueblo  se  lo  está  diciendo  con  lá- 
grimas en  los  ojos  porque  necesita  labor,  apoyo,  pro- 
greso y  libertad,  y  por  último,  el  Congreso  y  la  prensa 
se  lo  están  diciendo  en  todos  los  torios  y  todos  los  dias. 

Sin  embargo,  él  prosigue  erre  que  erre,  creyéndose 
el  representante  genuino-  de  las  f jerzas  vivas  de  la  Re- 
pública. 

De  seguro  que  sueña  por  1m  noches  en  un  porvenir 
color  de  rosa. 

Si  es  así,  tanto  peor  para  él.  porque  soñara  quimeras; 
que  los  sueños,  sueños  son,  como  dijo  Calderón. 

La  moneda  falsa,  tiene  un  curso  muy  limitado,  por- 
que pasa  un  poco  de  tiempo  y  después,  no  pasa  mas. 

Y  él  es  eso,  una  moneda  falsa 

Su  acuñación  se  hizo,  en  un  troquel  gastado  ya  por 
el  uso,  el  estado  de  sitio;  entraron  en  la  liga  los  metales 
de  la  sofístiñcacion  y  del  fraude:  la  lima  sorda  del  zonis- 
mo  le  dio  brillo  ficticio  á  la  moneda  y  resultó  ésta,  pa- 
sable en  los  primeros  momentos,  pero  hoy  que  se  ha 
gastado  ya,  no  es  posible  que  pueda  continuar  pa- 
Sinio. 

Venga  pues,  otra  moneda,  labrada  á  la  c^ara  luz  del 
dia  en  los  talleres  de  la  opinión  nacional,  sin  fraudes  ni 
mistificaciones  y  esa  será  una  moneda  de  ley  que  nadie 
rechazará,  porque  tendrá  un  curso  Irgal,  en  vez  de  te- 
ner como  la  de  hoy,  un  curso  forzoso. 


SONAMBULISMO 


Renegar  de  su  partido 
que  es  la  voz  de  la  opinión; 
y  hacerse  de  un  accrdecn 
íU  político  vestido: 
aceptar  fruto  podrí  lo 
del  mitrísmo  y  del  roquismo, 
y  llevamos  al  abismo 

»in  pensár  A  sin  querer, 

es  lectores,  á  n^i  ver, 
caso  de  sonambulismo. 

Pretender,  no  sé  por  qu  '•, 
dar  té  gubernamental 
al  que  no  se  siente  mal, 


ó  no  quiere  toiqtir  té: 
trabajar  con  buena  fé 
ó  trasnochado  cTvismo, 
por  reformar  el  bautismo 
de  las  huestes  copgresales, 
tras  de  causar  muchos  males 
caso  es  de  sonambulismo. 

Producir  cien  mil  macanas, 
sin  motivo  y  sin  razón, 
y  aturdimos  con  el  sen 
de  clericales  cunpanas, 
es  como  abrir  las  ventanas 
y  tocar  con  heipismo 
el  violón  ó  con^cinismo) 
y  este  alarde  ák  armonio,, 
caí  o  es  de  monemanla 
si  no  de  sonambulismo. 

Ponerle  los  leaderes 

■■Bryefftft7"í^*«Írttt!üaitor~  ■ 

pirque  medi-e  el  pobredto 
y  nos  cause  sin»abore.<-| 
y  quitárselos,  lectores, 
después,  aunque  un  paroxismo 
lo  mate  ó  lleve  al  abismo, 
es  sin  duda  una  pavaio; 
y  pues  no  conduce  á  nada 
caso  es  de  sonambu's no. 

Leer  las  cartas  de  Romero, 
los  discursos  de  Escalante, 
ser  de  Victorica  amante, 
y  con  Alcorta  sincero; 
dar  cartera  á  Viejo-huero, 
armar  luego  uc  embolismo 
para  matar  al  nátrismo, 
y  á  Mendoza  derrocar 
y  á  Cap-de  Vela  arrestar, 
caso  es  d,e  sonambulismo. 

Confiar  aun  que  lo»  malos 
que  afiijen  al  pueblo  t(  do, 
los  aliviará  á  su  modo, 
con  pavadas  naturales, 
son  locuras  infcrnale.*-; 
macanas  de  exclusivismo; 
6  pavi  naturalismo, 
ó  ignorancia  manifiesta 
de  lo  que  al  pueblo  le  cuesta 
tamaño  sonamtulibmo. 


SOBBE  LA  CBISIS 


¿Habrá  todavía  quien  se  atreva  á  ser  mini,tro  de  la 
situccion? 

La  verdad,  es  que  el  modo  con  que  son  despedidos  ó 
lanzados  de  sus  puestos,  no  es  muy  alentador  para 
aquellos  que  aspiran  á  dirigir  un  departamento. 

Porque,  están  amenazados  á  cada  memento;  se  ha- 
llan los  ministros  de  Saenz  Pavo  entre  la  espada  y  la 
pared,  pendientes  stbre  sus  cabezas  la  espada  de  Da- 
mocles  y  amena7adas  sus  vidas  con  la  maza  de   I'raga. 

Quien  acepte  el  hinor  de  ser  nombrado  ministro, 
cuente  con  que  será  conducido  al  ministerio  por  la 
mano  del  presidente  pero  que  será  lanzsdo  de  allí  por 
el  pié,  de  la  mano  que  lo  recibió. 
■  ¿Habrá  pues,  quién  se  atreva  á  ser  ministro  de  la  si- 
tuación? 

Debe  reci'rrir  al  almanaque,  para  resolver  las  crisis 
interminables  que  el  se  produce,  como  única  labor  que 


BOH  düi*r< 


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I  tCiV\<5  t.H"^^\\\      V ^^V\^    ^\V^\\ 


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!üI*rOTE 


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"^NK^^^  ^^«)^%  A  \t\\sv5\Q  \a<<^t\^  VwQkx  "ooxVx^xxQk  V^^Hc*.^\^.<^.V\<i■ 


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DON    QUIJOTE 


sabe  desarrollar,  porque  en  las  nóminas  civiles  no  va  á 
encontrar  quien  quiera  ser  despedido  mal,  después  de 
haber  sido  recibido  bien. 

¿Y  qué  gana  el  país  con  esta  serie  de  crisis? 

Porque,  un  gobierno  malo,  puede  no  obstante  ser 
malo,  producir  algo  bueno;  pero  si  siendo  malo,  como 
lo  es  el  actual,  no  hace  nada,  porque  le  falta  el  tiempo 
para  solucionar  las  crisis,   resulta  el  peor  de  los  peores. 

Además  de  esto,  debe  contar  con  las  fuerzas  que  le 
prestan  apoyo,  para  tener  el  convencimiento  de  que 
vive  solo  y  aislado. 

Con  el  mitrismo  no  debe  contar  ya,  y  el  roquismo  le 
está  minando  el  terreno:  quédale  el  recurso  de  entre- 
garse al  modernismo  ó  farolerismo,  si  ha  de  tener  algo 
que  signifique  fracción  de  partido,  pero  algo  al  fin. 

De  cualquier  modo,  será  un  gobierno  en  minoría; 
será  un  gobierno  huérfano  de  opinión  y  no  tendrá  mas 
remedio  que  resignar  el  poder  en  mejores  manos. 

Si  pues  ha  de  llegar  irremisiblemente  este  caso,  cuan- 
to antes  mejor;  lo  demás  es  querer  y  no  poder  y  perder 
lastimosamente  el  tiempo. 

Si  á  esto  agregamos  la  fórmula  nueva  de  de.«pojarse 
de  sus  ministros,  preguntaremos  nuevamente:— ¿Habrá 
todavía  quien  se  atreva  á  ser  ministro   de  la  situación? 

Estamos  pasando  dias  muy  amargos;  esta  tituacion 
imposible  nos  enrarece  el  aire  respirable,  priva  al  país 
del  oxígeno  necesaiio  y  lo  axfix.ia- 

Por  otfa  parte,  el  juarismo,  con  el  nombre  adoptado 
últimamente  de  modernismo,  puarna  por  privar  del  go- 
bierno actual  y  ya  sabemos  á  que  atenernos  respecto  á 
las  doctrinas  de  ese  partido  funesto. 

No  queda  pues  otro  camino,  que  renunciar  la  presi- 
dencia y  que  el  país  entre  de  Heno  en  un  período  legal 
y  de  libertad,  si  hemos  de  arribar  al  gobierno  del  pue- 
blo, elegido  libenímamentepor  él,  sin  trabas  y  sin  mij- 
tificaciones. 

Porque,  de  continuar  con  el  actual  desorden  de  co- 
sas, que  nos  ha  colocado  en  la  pendiente,  rodaremos 
sin  remisión  al  fondo  del  abismo. 


PARÁBOLA 

Risuefla,  alegre  y  fresca  una  mafl&na, 
se  miraba  al  espejo 
una  niña  ligera  y  casquitrana; 
y  distraída  con  aquel  consf  jo 
del  cristal  mentiroso, 
no  advertía  que  andaba  sin  reposo 
toda  la  vecindad  que,  conmovida, 
buscaba  entre  sollozos  la  ^Ijda, 
porque  ardía  la  casa  de  mliiéra 
que  lamían  las  llamas  la  escalera. 
Pero  los  gritos  á  la  fin  crecieron  •> 
y  el  peligro  inminente  le  advirtieron; 
— ¡Fuegol  ¿Qué  hacer?— Salir  era  imposible. ... 
Resignóse  á  servir  de  combustible. 

Saem  Pavo,  del  incendio  está  advertido; 
mas  continúa  por  fatal  consejo  * 

mirándose  al  espejo, 
anido  de  marchar  por  donde  han  ido 
LOS  POCOS  sAbios  que  en  el  mundo  han  sido. 


COSAS  DE  SANCHO 


Antes  de  catorce  dias,  se  cumplirá  el  primer  aniver» 
sano  del  naufragio  de  la  f  Rosales». 

Aunque  para  la  citada  fecha,  no  se  haya  terminado 
el  sumario. 

¿Se  cantarán  funerales 
por  los  muertos  del  «Rosales?» 
Hay  que  creerlo  así,   por  lo  menos:  porque  una  cosa 
es  el  proceso  y  la  paz  de  los  muertos  es  otra  cosa, 

•  t 

El  ministro  de  guerra  y  marina,  nuevo,  general  Vie- 
jo bueno,  al  encargarse  de  su  ministerio  ofreció  impri- 
mir actividad  al  sumario  de  la  cRosales». 

Pero  también  el  presidente  prometió  muchas  cosa», 
antes  de  serlo  y  después 

nos  probó  con  su  talento, 
que  los  discursos  al  aire 
son  fi^ces  que  lleva  el  viento 
con  mucha  sal  y  donaire. 
Sin  embargo,  hay  cosas  que  tienen  su  término,  y  ima 
de  ellas,  es  ese  proceso  interminable. 


.  Lo  que  no  sabemos,  es  en  quién  contiste  esa  falta  de 
actividad. 

En  el  fiscal,  no  lo  debemos  ni  suponer,  dadas  su  inte- 
ligencia y  asiduidad. 

¿En  quién,  pues? 

Porque,  por  complicado  que  sea  un  asunto,  ¡caramba! 
en  un  aflo,  se  puede  haber  adelantado  mucho. 

¿Si  le  habrá  cogido  el  chucho? 


Cuando  aparecieron  aquellos  supuestos  vestigios  de 
balsa,  renacieron  en  los  espíritus  interesados,  nuevas 
esperanza*  de  mejorar  el  término  dd  sumario. 


Pero  habiendo  adquirido  la  certeza,  que  aquella  apa- 
rición era  un  gobierno,  quiero  decir,  una  macana,  ya  no 
hay  que  detenerse,  sino  ir  adelante  resuelta  y  valerosa- 
mente. 

Pues  dilatar  tal  servicio 
no  se  logra  á  mi  entendr 
para  nadie,  beneficio. 

•  -. 
•  t 

Antes,  cuando  el  general  de  los  mosquitos,  ocupaba 
un  sitiil  ministerial,  dieron  en  decir  las  gentes  malicio- 
sas, que  él  era  la  remora  principal  en  el  asunto. 

Pero  habiendo  desaparecido  ese  peligro  ó  ese  incon- 
veniente, ¿por  qué  continúa  la  falta  de  acción? 

Xo  nos  lo  explicamos,  pero  no  abrigamos  dudas  res- 
pecto al  fiscal,  conste. 

Las  dudas  las  ponemos  en  otra  parte,  ó  en  otras,  si 
hemos  de  hablar  con  propiedad. 


Para  la  opinión,  para  el  extranjero,  y  para  la  Repú- 
blica, existe  un  interés  creciente  de  conocer  todo  lo  ac- 
tuado. 

Porque  el  día  que  se  haya  dado  cima  á  este  asunto, 
trdos  en  general  y  cada  uno  en  particular,  ocuparán 
posiciones  definidas,  claras  y  precisas. 

Hoy,  no  sabemos  cómo  estamos,  ni  cómo  quedare- 
mos. 

Pues  quien  ni  nada  ni  boga 
si  no  se  salva,  se  ahoga. 

Así  pues,  manos  á  la  obra:  usted  como  fiscal  y  usted 
co  no'ministro. 

Que  se  va  á  cumplir  un  afto  del  fatal  siniestro. 
Que  la  opinión  necesita  saber  lo  cierto. 
Que  la  marina  clama  por  poner  en  claro  las  cosas. 
Que  hay  que  rezar  lunerales  por  los  pobres  náufra- 

gOÍ. 

Y nada  mas. 


CANTARES 


Dentro  de  poco  Saenz  Pavo 
cantará  con  débil  voz: 
—  I  Acepte  usté  la  cartera 
esta,  por  amor  de  Dios». 

Ayer  te  vi  de  ministro 
y  hoy  te  veo  lastimado, 
no  debiste  consentir 
ser  saUdo  tan  echado. 

Son  las  crisis  tan  continuas 
que  los  candidatos  hoy, 
han  abierto  entre  las  gentes 
aficiones  al  sport 

En  estos  diis  tan  fríos 
todo  el  mundo  acierta  á  ver, 
como  se  hiela  Saenz  Pavo, 
y  los  ministros  también. 


LANZADAS 


Una  cosa  tan  sencilla,  como  es  nombrar  «w  elegido 
dtl  pueblo,  por  el  gobierno,  no  se  ha  hecho  todavía. 

Estamos  aun  sin  intendente  municipal. 

Se  habló  para  ese  puesto,  de  pastelito  ó  empanada 
criolla. 

Pero  no  se  ha  confirmado  con  el  nombramiento,  la 
especie  en  circulación. 

Y  no  podemos  pasarnos  mas  tiempo  sin  ese  elegi'Jo 
d-l  pueblo,  vulgo  intendente  municipal,  de  la  capital  fe- 
deral 

Pues  no  vemos  ni  seflal 
de  nombrar  el  personal, 
'  y  es  de  urgencia  sin  igual 

ver  de  este  asunto  el  final: 


Al  distinguido  autor  de  La  Predicción,  tenemos  el 
gusto  de  acusar  recibo  á  su  atenta  carta  1 7  del  cor- 
rif'nte,  y  manifestarle  al  propio  tiempo  queda  tomada 
neta  respecto  á  la  dedicatoria  y  enmendado  el  verso 
«Calló  el  anciano  y  el  fraile,  etc.» 

Debemos  advertirle  también,  que  nos  hemos  permi- 
tí lo  enmendar  el  2"  verso  de  la  octavilla  y,  quedando 
después  de  la  enmienda,  ¡ai:  «por  el  cansancio,  un  an- 
ciano», porque  tal  como  estaba  antes  resultaba  con  una 
sílaba  de  menos  y  corto  por  lo  tanto. 

Sin  embargo,  sí  el  autor  no  estuviese  conforme  con 
nuestra  corrección,  podrá  servirse  manifestario,  para 
dejar  subsistente  el  verso  primitivo,  ó  corregirlo  de  la 
manera  que  se  nos  indique. 

■*» 

En  el  aumento  concedido  á  las  empresas  de  tram' 
wa/s,  no  hay  equi-iad,  según  hemos  podido  estudiar, 


Y  no  ha  habido  equidad  en  el  aumento,  porque  no  la 
había  antes  con  las  tarifas  víej%s. 

Por  ejemplo:  la  compañía  Ciudad  de  Buenos  Aires, 
cobra  ahora  10  centavos  por  pasaje  de  Cinco  esquinas 
al  puente  de  Barracas,  que  suponen  mas  de  60  cuadras, 
esto  es,  mas  de  legua  y  medía. 

¿Cuánto  cobran  las  compañías  de  Buenos  Aires  y 
Belgrano  y  Anglo  Argentino  por  igual  trayecto? 

Cobran  mas,  en  proporción,  ó  sea  en  desproporción. 

Habría  necesidad  de  reformar  las  taritas,  tomando 
por  base  las  distancias  recorridas;  que  es  la  única  base 
equitativa. 

Fíjese  la  intendencia  municipal  en  lo  que  dejamos 
expuesto  y  procure  reglamentar  este  servirlo,  equipa- 
rando las  tarifas  de  todas  las  empresas. 

La  compañía  Ciudad  de  Buenos  Aires,  nos  parece  la 
mas  acreedora  á  los  favores  del  público,  tanto  porque 
es  la  que  siempre  ha  atendido  á  la  economía  del  viaje- 
ro, cuanto  porque  creemos  que  es  la  que  sumini^.tra 
mavor  cantidad  de  pasajes  gratis. 

Merece  la  pena  ocuparse  de  esto. 

Varios  empleados  del  Telégrafo  de  la  provincia  han 
acudido  á  nuestra  Redacción,  á  manifestarnos  que  los 
jefes  les  obligan  á  colocar  sombreretes  de  lata  sobre 
los  aisladores  en  los  postes  telegráficos. 

¿Con  qué  objeto? 

Hay  que  tener  en  cuenta  que  esos  empleados,  los 
guar.la-hilos,  solo  tienen  de  sueldo,  cincuenta  pesos 
mensuales,  y,  tienen  que  mantener  de  su  peculio  parti- 
cular el  caballo  que  precisan  para  este  servicio. 

Lo  del  sombrerete  nos  prece  una  macana.  Y  el  em- 
peño  en  no  subirles  el  sueldo,  una  macana  también. 

Volveremos  sobre  el  shunto. 

Sigue  adelante  la  liga  de  inquilínos  contra  los  pro- 
pietarios. 

No  desmayar  pues,  qi;^  la  razón  se  abre  camino  tar- 
de p  temprano. 

Y  la  razón  está  de  pan^  de  los  inquilínos. 

Porque  no  hay  equidad  en  los  precios  de  los  alquile- 
res. 

Ni  conciencia  en  la  ma+or  parte  de  los  propietario?. 
_  ¿Cuándo  la  riqueza  se  ^  impuesto  como  razón  de 
fuer/a  en  los  tiempos  qiuicorremos? 

La  autoridad  municipa^  debería  preocuparse  de  este 
asunto,  antes  que  las  co»s  y  las  casas  y  los  casos  ha- 
gan imposible  una  buen»  polución. 

Diez  meses  y  cinco  díai,  le  quedan  salamente  al  sá- 
trapa Ta  se  sabe  de  piauUoa  escaños  del  poder,  en  U 
provincia.  '^ 

Ante  tan  fausU  nueva,  se  dllaUn  los  corazones  y  se 
mueven  los  pulmones  coi  mas  brics. 

El  día  que  ; alga  Ya  se  sabe: 

Se  acabará  la  sequía. 

Se  aumentará  la  agricultura. 

Se  abaratarán  los  alquílcre.<i. 

No  estará  el  pueblo  abatatado. 

Las  elecciones  serán  libres. 

Las  solteronas  se  casarán. 

Y  La  Plata  será  un  paraíso. 

Animo,  pues,  que  hasu  el  Banco  resucitará. 

Muy  dignos  del  favor  del  público  son  los  artistas  dis- 
tinguidos que  Continúan  en  el  teatro  de  Onrubia,  una 
campaña  artística,  con  tan  brillantes  resultados. 

Los  esfuerzos  de  Galé^  son   recompensados  por  el  in- 
teligente público  que  acude  diariamente  al  espectáculo,  ' 
aplaudiendo  con  entusiasmo  cuantas  obras  se  represen- 
tan de  su  inagotable  repertorio. 

Adelante  pues,  que  la  bandera  del  arte  en  manos  de 
tan  concienzudos  artistas,  se  sostendrá  siempre  á  la  al- 
tura de  la  gloria. 

Hemos  vuelto  al  tiempo  de  Cabo  de  Vela,  en  que  los 
delincuentes  no  eran  habidos 

Llámanos  la  atención  al  ver  una  punta  de  robos  y 
de  atropellos,  »ín  que  la  policía  logre  poner  á  la  som- 
bra á  los  autores. 

Habiendo  caldo  en  la  cuenta  de  que  los  dos  clérigos 
vociteradore^  ávidos  de  exhibirse,  pretenden  hacer  po- 
pular el  papelucho  que  redactan,  hemos  decidido  no 
volver  á  ocupamos  de  semejantes  semi-personalidades, 
porque  DoN  Quijote  no  vino  al  mundo  para  que  á  su 
sombra,  se  desarrollen  fetos  ni  embriones. 

Zapatero  á  tus  zapatos,  dice  el  refrán. 

En  Montevideo  anda  la  cosa  revuelta. 
Banderita  no  las  tiene  todas   consigo,  pues  vigHla  á 
militares  de  cierta  graduación. 

Y  etc.,  etc ,  eta 

Ojo  —Se  avisa  á  los  señores  Víctorio  Ancona,  que 
antes  ha  tenido  su  residencia  en  Rio  Cuarto,  y  Antonio 
Ca^úbolo.  ídem  en  Mar  del  Plata,  pasen  por  esta  Admi- 
nistración á  informarse  de  asuntos  que  les  interesan,  f 
de  no  ser  asi,  se  publicarán. 


Tlp»  uno-  d«  i,  RUnw  7  Bnoi  RlBoon  IBt 


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i¿-  ■^»-,  ^        »  .  . . 


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''■■/ N.-^'.-^í 


Domingo  2  de  Julio  de  1893 


■.%^^ 


BUBNte  AIRES 


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IX.   Número  46 


"^■iim 


'•'•ikí-í^'^-  ■  En  la  Capital 


■  f= 


ü 


^     Saioríoión  por  trimestre  adelantado  $    1  60 

Número  suelto ,0,12 

Número  atrasado ,    0,20 

Kztimnjero  por  un  afio  .    .    .    .    ,  12,00 


En  DoD  Quijote  no  hay  charqu 
porque  es  cítíco  del  Parque. 

Por  ver  el  oro  á  la  par 

Ittciiaré  ain  descansar. 

.  /'  • 
T .  ■    ■  , 
Don  Quijote  ea  adivino 
y  ¿1  08  trazarA  el  camino.      ^ 


^^iCMi  \  (uimtnütuicton  %  11  á  3  ii.  m. 


^■7 


Campaña! 


Soaerieiún  por  aemoetre  adelantado  f    4,00 
Número  roelto ,    0,20 


Númaio  atraaado 


0,40 


Kxtmjem  por  oK  año   ¡    ;    .    .    ,  18,00 


Tengan  cien  mil  inicrlcionaa 
y  «bajo  lu  lubTencionea. 


Para  Quijote  portefio 
todo  enemigo  es  pequefio. 


T  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


^piuntcion   |UK  ümiAvt   aitUiiAaij» 


Este  periódico  «c  eompm  pero  no  se  vende 


11  CORRESPONDENCU  i  NOHBBE  DE  Á.  OSSORIO 


35 


Propietario:  EDUARDO  SO  JO 


ADMINISTRACIÓN  RODRÍGUEZ  PEtA  U^2r»^S0 


¡Ojo! 


Se  avisa  á  los  señores  Victorio  Ancona,  que  antes  ha 
tenido  su  residencia  en  Rio  Cuarto,  y  Antonio  Casúbo- 
lo,  i  iem  en  Mar  del  Plata,  pasen  por  esta  Administra- 
ción á  informarse  de  asuntos  que  les  interesan,  y  de  no 
ser  asi,  se  publicarán. 


¿POR  QUÉ? 

¿Qaé  pasa  en  las  regiones  dalas  del  Pavo? 

¿Por  qué  no  cuajan  allí  los  ministros? 

A  penas  empiezan  á  echar  pluma,  nueva,  cuando,  sin 
esperarlo  ellos,  ni  nadie;  caen  con  las  alas  pleg^adas 
contra  el  suelo  que  los  vio  nacer. 

¿Si  será  el  podar  un  nido  de  pavos  de  ^ura  raza,  don* 
de  no  pueden  penetrar  los  plchonwde  otra  proceden- 
cia? 

¿Quiénes  serán,  debemos  preguntar,  alarmados  con 
tantas  entradas  y  salidas  de  gentes  procedentes  de  cre- 
dos tan  diferentes,  las  aves  de  mal  agüero:  los  perma- 
nentes ó  los  transitorios? 

Al  cabo  de  nueve  meses  de  gobierno  regenerador, 
nos  encontramos  con  que  se  han  consumido  diez  gene- 
raciones de  ministros,  sin  haber  regenerado  nada,  ni  si- 
quiera generado;  ni  aun  incubado  siquiera. 

Nos  acostamos  con  un  ministro  y  nos  despertamos 
en  los  brazos  de  otro,  nuevecito,  acabado  de  hacer,  por 
la  voluntad  semi- omnipotente  del  gran  Pavo. 

Y  todos  salen,  por  no  dificultar  la  marcha  pol.'tica, 
según  ellos  dicen,  del  actual  director  de  escena.  Hay 
pues  que  darles  las  gracias:  esto  es,  Saenz  Pavo  tiene 
que  dárselas,  porque  nosotros  nunca  estuvimos  confor- 
mas con  su  éntrala. 

jY  no  se  le  ocurre  á  este  hombre  pensar  en  si  estará 
en  él,  el  mal,  en  lugar  de  estar  en  sus  ministrosl 

¿Si  será  sordo  el  Pavo? 

Hago  esta  pregunta,  recordando  el  cuento  de  los 
compadres. 

Hallábanse  varios  gauchos,  una  noche  de  invierno, 
alrededor  de  un  hogar,  tomando  mate  que  refrescaban 
con  ginebra  de  vez  en  cuando. 

De  repente,  sintieron  olor  á  cosa  quemada  y  uno  de 
ellos,  el  de  olfato  mas  fino,  exclamó: 

—Compadres,  ¿quién  se  está  quemando? 

Todos  contestaron  á  una  vez: — Yo  no, — menos  uno, 
que  permaneció  callado  é  inalterable. 

Entonces  los  demás  se  levantaron  y  pudieron  aper- 
cibirse que  aquel  que  permaneció  sentado,  era  el  que 
tenia  el  poncho  ardiendo.  Se  acercaron  á  él,  y  á  fuerza 
de  empujones,  pudieron  advenirle  la  quemazón. 

Levantóse  mi  hombre,  y  quitándose  el  poncho,  que 
ordia  exclamó  ctn  mucha  calma: -Xatural;  como  soy 
sordo  no  habia  olido  nada. 

¿Si  será  sordo  el  Pavo  y  no  olerá  la  quema? 

Porque  parece  mentira  que  no  encuentre  ministros 
para  su  gobierno,  él,  que  lleno  de  fé  cristiana  y  de  fé 
política,  entró  á  gobernar  llevando  la  regeneración  por 
delante,  i  guisa  de  fíirol  luminoso. 

Entre  los  que  han  formado  parte  de  su  gobierno,  hay 
hombree  que  han  (Ido  ministros  de  otros  presidentes  y 


han  permanecido  al  frente  de  sus  ministerios  sin  nove- 
dad aparente. 

Esta  reflexión  deberla  servir  á  Saenz  Pavo,  para 
apercibirse  de  su  sordera. 

Yo  creo,  pero  creo  de  una  manera  evidente,  que  si 
el  Pavo  presenta  su  renuncia,  la  cosa  cambiará  inme- 
diatamente á  mejor,  sea  lo  que  sea,  lo  que  venga  de- 
trás. 

Se  nota  un  aplanamiento  anormal  en  su  modo  de  ser 
policico;  se  advierte  una  indecisión  que  aumenta  ó  dis- 
minuye la  influencia  del  último  que  llega;  se  vé  que 
quiere  dar  gusto  á  todos  en  general  y  á  Roque  en  par- 
ticular y  se  patentiza  un  dii-gusto  fenomenal  que  nos 
retrotrae  al  12  de  Octubre  de  1892. 

La  nota  de  los  millones  que  se  pierden  con  estas  es- 
terilidades, en  la  República,  nos  la  dá  el  tipo  del  oro 
en  la  Bolsa,  que  se  remonta,^}*»  ¿  dia,  i  peaar  de  la 
honradez  de  que  blasona  el  gobierno. 

El  oro  se  remonta  á  las  esferas  del  juarismo:  Roque 
quiere  á  fuerza  de  fuerzas  llevar  á  su  padre  por  ese  ca- 
mino; los  primeros  nombres  que  suenan;  cuando  diaria* 
mente  se  vé  en  la  necesidad  de  resolver  una  crisis,  son 
de  hombres  pertenecientes  á  igfual  credo  político.  De 
forma  que  sus  propósitos  están  en  contradicción  con 
los  medios  de  que  se  vale  para  alcan'ar  la  meta. 

De  seguro  que  Saenz  Pavo  es  sordo  y  no  se  aperci- 
be de  la  quema. 

¡Nueve  meses  de  gestasion  gubernamental,  para  salir 
del  paso  con  una  esterilidad  acerba  y  manifiesta! 

|Y  cuánto  se  podia  haber  conseguido  en  ese  período 
de  tiempc! 

[Cualquiera  mujer  produce  mas  en  tres  trimestres! 

Tiene  pues  que  desengañarse.  El  mal  no  está  en  sus 
ministro.';  el  mal  está  en  ól.  No  hay  necesidad  de  tocar 
á  las  ramas;  hay  que  cortar  el  tronco. 

Vayase  pues,  con  su  regeneración,  ó  sea  con  su  mú- 
sica á  otra  paitp;  convénza'-e  que  no  sirve  para  el  pues- 
to y  renuncíelo  lo  mas  pronto  posible. 

O  la  sordera  será  su  perdición. 


TODOS  SE  VA.N 


Estos,  Fablo  ¡oh  doler!  que  ves  ahora 
campos  de  soledad,  mecos  de  pavo, 
fueron  un  tiempo  cuna  del  civismo, 
que  envidiaron  tal  vez  los  espartanos. 
Ayer,  tal  cual  magrnate  sospechoso, 
encontraba  ministros  y  mucamos 
que  le  ayudasen  en  su  estéril  obra, 
deciilidos  y  tercos  y  obcecados. 
Por  largo  tiempo  se  surtió  esta  tierra 
de  proceres  mas  chicos  ó  mas  altos, 
hasta  Que  vino  el  Zorro  con  sus  huestes 
y  labró  su  sitial  á  trabucazos. 

Desde  entonces  las  deudas  se  crecieron, 
desde  entonce"=,  los  créditos  bajaron,        — 
y  en  la  hh  e  ehccion  que  se  plagiaba, 
sallan  ...  los  electos  por  los  amos. 
Cumplió  seis  años  de  faxkl  gobierno 
el  Zorro,  que  cay  ó  muy  bien  parado, 
dejando  un  sucesor  abominable, 
ambicioso,  ignorante  y  casquivano, 


Vp 


:^ 


Este,  soñó  ferrocarriles  y  obras 
que,  tanto  daño  á  la  nación  causaron, 
que  cien  vidas  en  él,  fue(an  muy  poco, 
para  purgar  desaguioadoe  tantos. 
La  deuda  se  aumentó  con  sus  desmanes, 
su  prodigalidad  fundió  los  bancos, 
y  nublaron  el  sol  de  la  Argentina 
nubes  de  oprobio  y  vergonzoso  escándalo. 

No  acabo  su  período,  por  fortuna, 
porque  fué  de  su  puesto  bien  echado; 
pero  vino,  interino,  otro  gobierno 
que  igualó,  casi  casi,  al  propietario. 
Este,  nos  trajo  la  razón  de  fuerza, 
un  estado  de  sitio  ¡infatce  estado! 
para  imponer  á  las  des(^chas  patrias 
una  remora  inútil,  tal  ef  Pavo. 

¿En  dónde  el  patríotiimo,  yo  pregunto, 
se  encuentra  |vive  Diosl  que  no  lo  hallo? 
De  los  cuatro  magnate^,  ni  uno  solo, 
vale  mas  que  cualquieÁ  de  los  cuatro. 
Y  es  que  el  eífror,  por  isf  Hereditaria,  "■ 
se  produce  y  se  impone  sin  descanso, 
y  con  saña  también,  para  que  encalle 
la  nave  del  Estado! 

Estos  tiempos  |oh  Fabio!  que  corremos, 
son  tiempos  desdichados. 
iTodos  se  van,  ministros,  servidores, 
amigos  y  empleados! 
iTodos  huyen  la  lepra, 
la  lepra  y  el  contagio; 
y  la  nación  que  ansia  paz  y  vida 
solo  encuentra  dolor  y  desencanto! 

No  se  concibe  un  hombre  tan  inútil, 
después  de  habernos  prometido  tanto; 
sin  bandera,  sin  norte,  sin  programa, 
sin  consejeros  y  sin  partidarios. 

Todos  se  van;  tal  vez  para  mostrarle 
que  es  terco  y  receloso  y  porfiado, 
y  que  ya  quede  en  compañía  ó  solo 
resultará  por  fin,  el  Pavo,  un  clavo. 


^YA  SE  SABE»,  EX  CUARTO  A5s'0 


Con  perdón  de  ustedes,  amables  lectores,  vamos  á 
hablar  de  Taaeacbc 

Se  cuenta  por  ahí,  una  punta  de  cosas  escandalosas, 
referentes  al  Banco  Hipotecario  de  la  Provincia. 

Como  se  dicen  públicamente  esas  cosas,  no  son  un 
secreto  para  nadie.  ¡Bastante  largo  ha  sido  el  que,  sin 
saber  cómo,  se  ha   venido   produciendo  meses  y  meses. 

Allá  van  las  cosas. 

I*  Se  han  percibido  arrendamientos  de  campos,  los 
cuales  no  han  tenido  ingreso  en  las  tesorerías  del  Banco. 

¿Para  qué;  para  volver  á  salir? 

3*  En  los  arqueos  de  caja,  se  han  encontrado  vales, 
que  no  valen  para  nada,  puesto  que  están  extendidos 
en  papeles  simples,  por  sujetos  que  no  lo  son.  Algunos 
de  estos  han  sido  citados  para  hacer  válido  el  vale,  pero 
no  valió  el  apercibimiento,  por  cuanto  que  se  desespera 
de  conseguir  nada  práctico. 

¿De  quién  la  responsabilidad? 

3*  Préstamos  hipotecarios,  que  aparecen  chancera- 
dos,  y  cuyo  importe,  en  cédula»,  no  ha  ingresado  en 
caja. 


Camino  del  Pa.í\zmSiZZ 

4"  Escrituras  de  chancelación  labradas  por  las  es- 
cribanías del  Banco,  sin  recibir  el  actuario  la  moneda 
chancelatoria,  de  acuerdo  con  el  tenor  de  la  escri^ra 
hipotecaria,  y  de  los  reglatnentos  del  Banco. 

Como  c«4a  corriente 

j'    Kqevot  préstamos  hechos  por  el  Banco,  detpuM 


/ 


Hi^"H--"X^ 


ji.  ii    fmmv  111^  I 


^p^^r*-.'  ^ p«iii.«p    ^  I ,'  '  ^«  i[  «j ■  ^^^^-^«^ 


^P»^— ^^^^^-^r^ 


T)t!rK  qoi^rc 


UNA   CUtMA  DE 


■  "'■^2"-'  ■■''-■  •^■■''■'.  ■ 


'■^''r'-iS 


0\    WCi    ^\c,tW\tt,!,V    í»\)QAa^ 


flüfiíJOTE 


^^■:  . -Si- MiiÉ^^S 


'!:*'  m 


?.C,W\Xt,SV    »\)0\"\ík    ,S>v\q  «,V%Xv(í.,  S>\\t>  NJt  ,■  ■  Oi^'^tiV.a.T  \a  UJiTO.    VXW'O^ixW   ,  ClyVA.^    A     «,í>^t\<i \\^    V«^H^    ^0'^    ^VA^Í- 


/  . 


DON    QUIJOTE 


de  suspendido  el  servicio  de  cédulas,  de  esta  manera: 
liberando  del  gravamen  á  propiedades  valiosas  y  de  su- 
ficiente garantía,  y  transfiriendo  la  masa  de  céduleis  á 
terrenos  ad-hoc  y  de  valor  insignificante. 

jDe  maravilloso  efecto! 

6*  Aumento  de  préstamo  á  propiedades  ya  grava- 
das por  transferencia  de  cédulas  otorgadas  sobre  otras 
propiedades  valioseis. 

¡Qué  toll 

7"  Formación  de  un  sindicato,  que  ha  adquirido  en 
los  remates  del  Banco  la  mayor  parte  de  las  propieda- 
des vendidas,  sin  que  se  hayan  llenado  las  condiciones 
establecidas  por  los  avisos  de  remate,  ni  aun  con  la  en- 
trega de  la  seña,  en  cédulas. 

Manga  ancha 

íj*  Constancia  en  las  actas  de  las  sesiones  del  direc- 
torio de  ciertas  transferencias,  concedidas  sin  que  tu- 
vieran conocimiento  los  directores  que  asistieron  á  se- 
sión, lo  cual  hace  creer  que,  ó  estaban  ó  se  injertaron 
después. 

¡Adelantel 

9"  Internación  del  sindicato,  en  las  mismas  oficinas 
del  Banco,  de  manera  que  todas  sus  operaciones  reali- 
zadas con  manifiesto  perjuicio  para  el  establecimiento, 
han  sido  llevadas  á  cabo  sin  protestas  ni  denuncias. 

¡Apaga  y  vamonos! 

Y  Ya  se  sabe,  sin  saber  nada. 

Y  nosotros  que  teníamos  la  convicción  de  que  no  se 
escaparían  á  su  penetración  estas  y  otras  cosas  mas. 

¿Para  qué  le  sirven  tantas  armas  adquiridas,  de  una 
manera  tan  decidida? 

¿Para  qué,  si  han  venido  á  dar  el  mismo  resultado 
que  la  carabina  de  Ambrosio? 

¡Y  pensar  que  todo  esto,  ha  pasado  en  un  estableci- 
miento, donde  ondea  en  los  dias  patrios  y  festivos,  el 
pabellón  nacional! 

¡A  ver;  aquí  de  los  puristas  y  de  los  patriotas,  que  se 
asustan  de  las  pantorrillas! 

Estamos  en  pleno  Panamá. 

¡Cinco  millones  de  cédulas,  sustituidas  por  vales  sim- 
ples, que  no  valen  nada! 

¡Y  Ya  se  sabe,  sin  saber  nada,  en  el  cuarto  año  de 
curso  ejecutivo! 

Esta  monstruosidad,  no  asustará  tal  vez,  porque  no 
habrá  quien  la  tache  de  pornográfica.  Sin  embargo,  lo 
pornográfico  se  vislumbrará  á  través  de  las  cédulas  del 
pobre  establecimiento,  que  al  lin  son  de  papel  trasparente. 

iTodo  «ea  por  Dios! 


PARODIANDO 


De  un  pavo  lleno  de  hiél 
cien  mil  ministros  huyeron; 
y  otros  que  mas  cautos  fueron 
no  fueron  nunca  con  él 
Y  es  que  de  pavo,  el  pastel 
suele  indigestarse  al  cabo; 
y  el  que  es  ministro  de  un  pavo 
si  llega  á  usar  el  registro, 
ó  no  sigue  de  ministro, 
ó  cual  el,  resulta  un  clavo. 


COSAS  DE  SANCHO 


Ya,  hasta  los  changadores  de  las  esquinas,  cosa  que 
nunca  han  hecho,  comentan  hoy  las  crisis  diarias. 

— Che,— decia  ayer,  uno  de  estos,— ya  tenemos  un 
plato  nuevo  de  perigundin. 

—¿Cuál  es? 

— Pues -crisis  á  la  minuta  con  grasa  de  pavo. 


La  verdad  es,  que  la  cosa  se  presta  á  lo  bufo  y  á  lo 
burlesco. 

Ha  llegado  el  momento  de  preguntarle  á  Saenz  Pavo, 
al  tomar  nota  de  las  entradas  y  salidas  diarias  de  sus 
ministros,  lo  siguiente: 

«Tantas  idas 

y  venidas;  i,^ 

tantas  vueltas -^/ 

y  revueltas 

quiero  «miga 

que  me  diga, 

¿son  de  alguna 

utilidad?» 

• 
•  t 

Ahora,  el  privado  de  S.  E.  es  el  ex-intendente  muni- 
cipal doctor  Carné. 

Es  á  manera  de  un  Espíritu  Santo,  de  carne  y  hueso, 
que  complementa,  en  las  actuales  criáis,  con  el  padre  y 
el  hijo,  la  trinidad  regeneradora. 

Una  joya,  como  quien  dice.  _ 

Si  acabarán  por  empeñarla.  ^ 


Lo  mas  rico  de  todo  esto,  es  que  cada  ministro  que 
rentincia  le  pone  rojas  las  orejas  al  Paro, 
Porque  le  dicen  cad»  ccsft,«. 


Verdades,  después  de  todo.  Pero  ¡qué  verdades! 

Y  dicen  que  para  verdades  el  tiempo. 

¡Que  tiempo  ni  que  calabazas! 

Para  verdades  los  ministros  de  Saenz  Pavo. 

*  • 

Pero,  las  crisis,  no  cabiendo  ya  en  los  e.'trechos  limi- 
tes del  ministerio,  se  derraman  por  fuera. 

Puesto  que  ya  renuncian  todos  los  jefes  de  las  repar- 
ticiones oficiales,  el, jefe  de  policía,  el  de  Estado  mayor, 
el  general  jefe  del  campamento  de  las  Catalinas,  la 
mar. 

Vamos  á  tener  que  renunciar  hasta  los  simples  parti- 
culares. • 

Todos  |ay!  menos  él. 


*  • 


/ 


El  Espíritu  Santo,  ó  sea  el  doctor  Carné,  sirve  para 
todo.  , 

Porque  ha  danzado,  en  candidatura,  para  todos  los 
ministerios  vacantes. 

¡Qué  hombre,  no! 

Es  un  asombro:  ¿por  qué  no  lo  pondrán  al  fi-ente  del 
departamento  de  hacienda? 

Perdón:  nos  olvidábamos  que  este  ministerio,  está 
ocupado  y  no  puede  estar  nadie,  donde  está,  el  que 
está. 

¡Todo  un  matemiiico  consumado!  El  desfacedor  de 
agravios  en  Corrientes. 


No  se  extrañen  nuestros  lectores,  pues,  si  amanece- 
mos un  día,  con  el  presidente,  en  su  puesto,  el  hijo  en 
puerta  y  el  doctor  Carné,  el  Espíritu  Santo  de  la  situa- 
ción, llevando  á  cuestas  todos  los  ministerios,  á  la 
vuelta. 

Porque  ese,  será  el  resultado  de  tanta  crisis,  y  de  tan- 
ta ancmalia. 

Y  luego  dicen  que  la  situación  ?e  complica. 

Al  revés,  se  simplifica  cada  vez  mas,  si  no  cada  vez 
mejor. 

« 
«  • 

El  nombre  del  general  Garmendia,  ha  sonado  ya 
para  candidato  de  guerra. 

Habrá  tomado  el  presidente  como  bueno  nuestro  ra- 
zonamiento lógico. 

Pero  el  general  Garmendia,  tal  vez  no  acepte  el  ofre» 
cimiento,  por  llegar  tarde,  mas  tarde  de  lo  que  el  pen- 
saba. 

Aunque  puede  ser  que  diga; 

—Mas  vale  tarde  que  nunca. 


Continúan  puen  las  crisis  y  con  ellas  esta  esterilidad 
abrumadora;  hasta  que  termine  con  una  conclusión  ya 
de  tiempo  presentida  y  temida 

Por  declararse  pariidario,  Saenz  Pavo,  del  juarismo. 

¡Ábrete  abitmcl 


LANZADAS 


El  domingo  pasado  tuvo  lugar  en  el  club  San  Juan 
Evangelista,  en  la  Boca,  la  reunión  del  partido  radical, 
para  designar  loí  delegados  al  comité  de  la  capital  y  á 
la  convención  del  partido. 

La  reunión  fué  muy  numerosa,  realizándose  el  acto 
en  medio  del  mayor  entusiasmo  y  del  orden  mas  per- 
fecto. 

Hicieren  uso  de  la  palabra  los  señores  Candiotti,  Ar- 
raga,  Puig,  Lcmes  y  doctor  Alem. 

Terminado  el  acto,  los  radicales  acompañaron  á  este 
último,  hasta  la  esquina  de  las  calles  Alegría  y  General 
Brown. 

Bien  por  los  radicales. 

¡N'iva  el  partido! 

El  proceso  de  <La  Rosales»  acaba  de  entrar  en  una 
face  terrible. 

El  fiscal  Lowry  se  ha  visto  precisado  á  renunciar. 

Xo  nos  queda  la  esperanza  en  las  promesas  del  ex- 
mínistro  de  guerra  y  marina. 

Porque  ha  renunciado  también. 

Se  ha  comentado  en  los  círculos  militares  la  renun- 
cia del  fiscal  del  sumaría,  porque  no  es  nada  conve- 
niente, dada  la  altura  de  los  procedimientos,  un  cambio 
semejante. 

Dentro  de  seis  días  se  cumplirá  un  año  del  siniestro. 

¡Un  año  ya!  Parece  mentira. 

Si  se  ha  de  acabar  de  una  vez,  cuanto  antes,  mejor. 


El  partido  del  general  Mitre,  tiende  á  reorganizarse; 
esta  vez,  por  manifestación  expresa  del  general. 

Deseamos  que  se  arribe  pronto  y  felizmente  á  la  re- 
construcción de  esa  nimia  minoría. 

Porque  en  f«súínen,  suman  cuatro  soldados  y  un 
cabo. 

Y  ninguno  qu¡#re  ser  soldado. 

Y  todos  quieren  ser  cabos. 
Vayan  ustedes  atando  cabos. 


El  nuevo   intendente,  ha  caido  en  la  municipalidad, 
como  en  un  po20. 

Pero  ya  verán   ustedes,   cuan  pronto  sale  de  su  pre- 
ocupocion;  metiendo  mano  á  la  Avenida  de  Mayo.  / 

Aunque  no  empezará  á  derribar  por  la  calle  de  Pie-        ' 
dras.  Ya  lo  verán  ustedes. 


Por  fin  el  minístetio  se  ha  reconstruido,  ó  remendado 
casi  totalmente. 

Suponemos  que  esta  solución  tendrá  solamente  ca- 
racter  de  interinidad. 

O  ya  no  hay  crisis  posible,  y  esto  es  imposible. 

El  ministerio  queda  remendado  como  sigue: 

Interior— Dr.  Carné. 

Exterior— Dr.  Quirno  Costa. 

Hacienda — Dr.  Avellaneda. 

Justicia,  etc  — Dr  .L.  García. 

Guerra  y  marina— Vacante,  con  la  amenaza  de  ocu- 
par el  puesto  el  incubador  de  los  estados  de  si.ío. 

Queda  pues  el  ministerio  incompleto. 

La  fusión  Roquí-modemitta  es  un  hecho.  Tuvieron 
el  primer  choque,  es  decir,  el  primer  encuentro,  Roque 
y  Roca  en  el  escritorio  de  un  diputado. 

La  avenencia  fué  fácil. 

Naturalmente,  todos  ello?;  es  decir,  unos  y  otros,  son 
lobos  ó  zorros  de  la  misma  camada. 

Adelante  con  los  faroles,  , 

¡Qué  mas  queremos,  ni  podemos  quereri 

El  mitrisrao  reconstruyéndose,  el  juarismo  boyante  y 
el  abismo  con  la  boca  abierta. 

Esto  se  va,  esto  se  va,  y  esto  se  va. 

A  las  renuncias  anunciadas  hay  que  añadir  la  del 
doctor  Estrada,  secretario  de  S.  E. 

A  qué  extremos  habrá  llegado  el  bochinche  del  des- 
acuerdo  político,  que  hast^  el  doctor  Estrada,  se  ha  vis- 
to en  la  necesidad  de  renunciar. 

Así  va  ello,  pues  manda  Tello. 


El  nuevo  jefe  de  policía  ha  manifestado  que  pondrá 
todo  su  empeño  en  estrechar  la  cordialidid  de  relacio- 
nes entre  el  pueblo  y  la  policia. 

Suponemos,  si  no  lo  consigue,  que  renunciirá. 

Pues,  ya  lo  verán  ustedes;  renunciará. 

Acusamos  recibo  á  la  «Sociedad  Salamanca  Priitiiti- 
va»  de  la  invitación  para  la  tertulia  Bazar  Rifa,  que 
tuvo  lugar  el  z8  del  mes  pasado  en  los  salones  de  la 
«Unione  é  Benevolenía»,  ante  un»  numerosa  cuanto  «a- 

cogida  concurrencia. 

Asimismo,  agradecemos  al  «Centro  Union  Obrera 
Española»  su  invitación  para  las  fiestas  que  tuvieron 
lugar  en  su  local  de  la  calle  de  Chacabuco,  los  dias  14 
y  25  del  mes  pasado,  no  obstante  haber  llegado  tarde 
á  nuestras  manos. 

Este  importante  Centro,  celebra  veladas  dramático- 
físicas,  con  mucha  frecuencia,  procurando  gratos  mo- 
mentos de  placentero  solaz  á  sus  asociados,  familias  y 
amigos. 


L's  señores  B.  Sánchez,  Larosa  y  C  nos  avL'an  ser 
propietarios  de  cuatro  marcas  de  aceite  finísimo,  co- 
mestible. 

A  juzgar  por  las  muestras  remitidas,  estos  artículos, 
no  dejan  nada  que  desear,  pues  pueden  competir  con 
los  mejore?. 

La  marca  Do.N  QUIJOTE,  sobre  todo. 

Hemos  recibido  el  primer  «número  extraordinario  de 
la  nueva  guia  ferrocarrilera,  titu'ada  Indicador  Alfabéti- 
co, la  cual  aparecerá  todos  los  meses,  dirigida  y  ediuda 
por  los  señores  Guillermo  H.  Horrocks  y  R.  H.  Icely, 
ayudante  el  primero  del  F.  F.  C.  C.  Central  Córdoba,  y 
Córdoba  y  Rosario  y  el  segundo,  empleado  del  F.  C.  al 
Pacífico. 

Muy  interesante  y  muy  útiL 

■^<»— ■ 

Buenos  Aires  Ilustrado.  La  interesante  revista.de  este 
nombre,  que  dirige  Juan  Carlos  Martínez,  prepara  el  29 
de  Julio  próximo  un  número  extraordinario  de  todo 
lujo,  donde  colaboran  actualmente  nuestros  mas  inteli- 
gentes artistas,  todos  miembros  de  la  simpáüca  nacien- 
te institución  «La  Colmena». 

Hemos  tenido  ocasión  de  ver  algunos  trabajos  que 
para  éste  número  se  están  haciendo,  y  por  lo  importan- 
tes y  artísticos  que  son  ellos,  seguramente  llamarán 
mucho  la  atención. 

Corno  sabemos  que  parte  de  la  edición  de  este  núme- 
ro es  á  beneficio  de  nuestra  sociedad,  y  que  estará  en 
venta  en  las  principales  librerias  de  la  capital,  al  ínfimo  . 
precio  de  «un  peso»  cada  ejemplar,  nos  permitimos  de<- 
de  ya,  recomendarlo  al  público  inteligente  y  amanté 
de  lo  bueno. 

Que  gastar  en  esto  un  peso,  bien  valdrá  la  pena. 


Tlp.  Uto.  d*  i,  RibM  j  Uno,  Slnoon  Ut 


^1 


DON    QUIJOTE 


de  suspendido  el  servicio  de  cédulas,  de  esta  manera: 
liberando  del  gravamen  á  propiedades  valiosas  y  de  su- 
ficiente garantía,  y  transfiriendo  la  masa  de  cédulas  á 
terrenos  ad-hoc  y  de  valor  insignificante. 

iDe  maravilloso  efecto! 

6'  Aumento  de  préstamo  á  propiedades  ya  grava- 
das por  transferencia  de  cédulas  otorgadas  sobre  otras 
propiedades  valiosas. 

¡Qué  tal! 

7^  Formación  de  un  sindicato,  que  ha  adquirido  en 
los  remates  del  Banco  la  mayor  parte  de  las  propieda- 
des vendidas,  sin  que  se  hayan  llenado  las  condiciones 
establecidas  por  los  avisos  de  remate,  ni  aun  con  la  en- 
trega de  la  sefla,  en  cédulas. 

Manga  ancha 

b*  Constancia  en  las  actas  de  las  sesiones  del  direc- 
torio de  ciertas  transferencias,  concedidas  sin  que  tu- 
vieran conocimiento  los  directores  que  asistieron  á  se- 
sión, lo  cual  hace  creer  que,  ó  estaban  ó  se  injertaron 
después. 

¡Adelante! 

9"  Internación  del  sindicato,  en  las  mismas  oficinas 
del  Banco,  de  manera  que  todas  sus  operaciones  reali- 
zadas con  manifiesto  perjuicio  para  el  establecimiento, 
han  sido  llevadas  á  cabo  sin  protestas  ni  denuncias. 

¡Apaga  y  vamonos! 

Y  Ya  se  sabe,  sin  saber  nada. 

Y  nosotros  que  teníamos  la  convicción  de  que  no  se 
escaparían  á  su  penetración  estas  y  otras  cosas  mas. 

¿Para  qué  le  sirven  tantas  armas  adquiridas,  de  una 
manera  tan  decidida? 

¿Para  qué,  si  han  venido  á  dar  el  mismo  resultado 
que  la  carabina  de  Ambrosio? 

¡Y  pensar  que  todo  esto,  ha  pasado  en  un  estableci- 
miento, donde  ondea  en  los  dias  patrios  y  festivos,  ol 
.  pabellón  níicionall 

¡A  ver;  aquí  de  los  puristas  y  de  los  patriotas,  que  se 
asustan  de  las  pantorrillas! 

Estamos  en  pleno  Panamá. 

¡Cinco  millones  de  cédulas,  sustituidas  por  vales  sim- 
ples, que  no  valen  nada! 

¡Y  Ya  se  sale,  sin  saber  nada,  en  el  cuarto  año  de 
curso  ejecutivo! 

Esta  monstruosidad,  no  asustará  tal  vez,  porque  no 
habrá  quien  la  tache  de  pornográfica.  Sin  embargo,  lo 
pornográfico  se  vislumbrará  á  través  de  las  cédulas  del 
pobre  establecimiento, que  alfinsondepapel  trasparente. 

|Todo  cea  por  Dios! 


PARODIANDO 


De  un  pavo  lleno  de  hiél 
cien  mil  ministros  huyeron; 
y  otros  que  mas  cautos  fueron 
no  ftieron  nunca  con  él 
Y  es  que  de  pavo,  el  pastel 
suele  indigestarse  al  cabo; 
y  el  que  es  ministro  de  un  pavo 
si  llega  á  usar  el  registro, 
ó  no  sigue  de  ministro, 
ó  cual  el,  resulta  un  clavo. 


COSAS  DE  SANCHO 


Ya,  hasta  los  changadores  de  las  esquinas,  cosa  que 
nunca  han  hecho,  comentan  hoy  Jas  crisis  diarias. 

— Che,— decia  ayer,  uno  de  estos, — ya  tenemos  un 
plato  nuevo  de  perigundin. 

— ¿Cuál  es? 

— Pues  crisis  á  la  minuta  con  grasa  de  pavo. 

La  verdad  es,  que  la  cosa  se  presta  á  lo  bufo  y  á  lo 
burlesco. 

Ha  llegado  el  momento  de  preguntarle  á  Saenz  Pavo, 
al  tomar  nota  de  las  entradas  y  salidas  diarias  de  sus 
ministros,  lo  siguiente: 

«Tantas  idas 

y  venidas; 

tantas  vueltas 

y  revueltas 

quiero  amiga 

que  me  diga, 

¿son  de  alguna 

Utilidad?» 


Ahora,  el  privado  de  S.  E.  es  el  ex-intendente  muni- 
cipal doctor  Carné. 

Es  á  manera  de  un  Espíritu  .Santo,  de  carne  y  hueso, 
que  complementa,  en  las  actuales  crisis,  con  el  padre  y 
el  hijo,  la  trinidad  regeneradora. 

^ .  Una  joya,  como  quien  dice. ^ 

Si  acabarán  por  empeñarla, 
-• 

Lo  mas  rico  de  todo  esto,  es  que  cada  minbtro  que 
renuncia  le  pone  rojas  las  orejas  al  Favo, 
Porque  le  dicen  cada  cesa..,» 


Verdades,  después  de  todo.  Pero  ¡qué  verdades! 

Y  dicen  que  para  verdades  el  tiempo. 

¡Qae  tiempo  ni  que  calabazas! 

Para  verdades  los  mini'-tros  de  Saenz  Pavo. 


t  * 


Pero,  las  crisis,  no  cabiendo  ya  en  los  e.«trechos  lími- 
tes del  ministerio,  se  derraman  por  fuera. 

Puesto  que  ya  renuncian  todos  los  jefes  de  las  repar- 
ticiones oficiales,  el  jefe  de  policía,  el  de  Estado  mayor, 
el  general  jefe  del  campamento  de  las  Catalinas,  la 
mar. 

Vamos  á  tener  que  renunciar  hasta  los  simples  parti- 
culares. > 

Todos  ¡ay!  menos  él. 


El  Espíritu  Santo,  ó  sea  el  doctor  Carné,  sirve  para 
todo. 

Porque  ha  danzado,  en  candidatura,  para  todos  los 
ministerios  vacantes. 

¡Qué  hombre,  no! 

Es  un  asombro:  ¿por  qué  no  lo  pondrán  al  firente  del 
departamento  de  hacienda? 

Perdón:  nos  olvidábamos  que  este  ministerio,  está 
ocupado  y  no  puede  estar  nadie,  donde  está,  el  que 
está. 

¡Todo  un  mitemiiico  consumado!  El  detfacedor  de 
agravies  Qn  Corrientes. 

No  se  extrañen  nuestros  lectores,  pues,  sí  amanece- 
mos un  dia,  con  el  presi''icnte,  en  su  puesto,  el  hijo  en 
puerta  y  el  doctor  Carné,  el  Espíritu  Santo  de  la  titua- 
cioh,  llevando  á  cuestas  todos  los  miriisterios,  á  la 
vuelta. 

Porque  ese,  será  el  resultado  de  tanta  crisis,  y  de  tan- 
ta anomalía. 

Y  luego  dicen  que  la  situación  íe  complica. 

Al  revés,  se  simplifica  cada  vez  mas,   si  no  cada  vez 

mejor. 

« 
«  • 

El  nombre  del  general  Garmendia,  ha  sonado  ya 
para  candidato  de  guerra. 

Habrá  tomado  el  presidente  como  bueno  nuestro  ra- 
zonamiento lógico. 

Pero  el  general  Garmendia,  tal  vez  no  acepte  el  ofre» 
cimiento,  por  llegar  tarde,  mas  tarde  de  lo  que  el  pen- 
saba. 

Aunque  puede  ser  que  diga: 

— Mas  vale  tarde  que  nunca. 


Continúan  pues  las  cri.'-is  y  con  ellas  esta  esterilidad 
abrumadora;  hasta  que  termine  con  una  conclusión  ya 
de  tiempo  presentida  y  temida 

Por  declararse  partidario,  Saenz  Pavo,  del  juarismo. 

¡Ábrete  abitmc! 


LANZADAS 


El  domingo  pasado  tuvo  lugar  en  el  club  San  Juan 
Evangelista,  en  la  Boca,  la  reunión  del  partido  radical, 
para  designar  los  delegados  al  comité  de  la  capital  y  á 
la  convención  del  partido. 

La  reunión  fué  muy  numerosa,  realizándose  el  acto 
en  medio  del  mayor  entusiasmo  y  del  orden  mas  per- 
fecto. 

Hicieron  uso  de  la  palabra  los  ssflofes  Candiottí,  Ar- 
raga,  Puig.  Lomes  y  doctor  Alem. 

Terminado  el  acto,  los  radicales  acompañaron  á  este 
último,  hasta  la  esquina  de  las  calles  Alegría  y  General 
Brown. 

Bien  por  los  radicales. 

¡\'iva  el  partido! 

El  proceso  de  <La  Rosales»  acaba  de  entrar  en  una 
face  terrible. 

El  fiscal  Lowry  se  ha  visto  precisado  á  renunciar. 

Xo  nos  queda  la  esperanza  en  las  promesas  del  ex- 
ministro de  guerra  y  marina. 

Porque  ha  renunciado  también. 

Se  ha  comentado  en  los  circuios  militares  la  renun- 
cia del  fiscal  del  sumaria,  porque  no  es  nada  conve- 
niente, dada  la  altura  de  los  procedimientos,  un  cambio 
semejante. 

Dentro  de  seis  dias  se  cumplirá  un  año  del  siniestro. 

¡Un  año  ya!  Parece  mentira. 

bi  se  ha  de  acabar  de  una  vez,  cuanto  antes,  mejor. 

El  partido  del  general  Mitre,  tiende  á  reorganizarse; 
esta  vez,  por  manifestación  expresa  del  general. 

Deseamos  que  se  arribe  pronto  y  felizmente  á  la  re- 
construcción de  esa  nimia  minoría. 

Porque  en  resumen,  suman  cuatro  soldados  y  un 
cabi. 

Y  ninguno  quiere  ser  soldado. 

Y  todos  quieren  ser  cabos. 
Vayan  ustedes  atando  cabos. 


El  nuevo  intendente,  ha  caldo  en  la  municipalidad, 
como  en  un  pozo. 

Pero  ya  verán  ustedes,  cuan  pronto  sale  de  su  pre- 
ocupocíon;  metiendo  mano  á  la  Avenida  de  Mayo. 

Aunque  no  empezará  á  derribar  por  la  calle  de  Pie- 
dras. Ya  lo  verán  ustedes.  


Por  fin  el  ministerio  se  ha  reconstruido,  ó  remendado 
casi  totalmente. 

Suponemos  que  esta  solución  tendrá  solamente  ca- 
rácter de  interinidad. 

O  ya  no  hay  crisis  posible,  y  esto  es  imposible. 

El  ministerio  queda  remendado  como  sigue: 

Interior — Dr.  Carné. 

Exterior— Dr.  Quirno  Costa.    / 

Hacienda — Dr.  Avellaneda. 

Justicia,  etc  — Dr  .L.  García. 

Guerra  y  marina— Vacante,  con  la  amenaza  de  ocu- 
par el  puesto  el  incubador  de  los  estados  de  siiio. 

Queda  pues  el  ministerio  incompleto. 

La  fusión  Roqui-modemitta  es  un  hecho.  Tuvieron 
el  primer  choqup,  es  decir,  el  primer  encuentro,  Roque 
y  Roca  en  el  escritorio  de  un  diputado. 

La  avenencia  fué  fácil. 

Naturalmente,  todos  ellos  es  decir,  unos  y  otros,  son 
lobos  ó  zorros  de  la  misma  camada. 

Adelante  con  los  faroles,  / 

¡Qué  mas  queremos,  ni  podemos  querer! 

El  mítrísmo  reconstruyéndose,  el  juarismo  boyante  y 
el  abismo  con  la  boca  abierta. 

Etto  se  va,  esto  se  va,  y  esto  se  va. 

A  las  renuncias  anunciadas  hay  que  añadir  la  del 
doctor  Estrada,  secretario  de  S.  E. 

A  qué  extremos  habrá  llegado  el  bochinche  del  des- 
acuerdo político,  que  hast^  el  doctor  Estrada,  se  ha  vis- 
to en  la  necesidad  de  renunciar. 

Así  va  ello,  pues  manda  Tello. 

El  nuevo  jefe  de  policía  ha  man;fe.«tado  que  pondrá 
todo  su  empeño  en  estrechar  la  cordialidid  de  relacio- 
nes entre  el  pueblo  y  la  policía, 

Suponemos,  sí  no  lo  consigue,  que  renunciará. 

Pues,  ya  lo  verán  ustedes;  renunciará. 

■■  m* 

Acusamos  recibo  á  la  «Sociedad  Salamanca  Primiti- 
va» de  la  invitación  para  la  tertulia  Bazar  Rifa,  que 
tuvo  lugar  el  i8  del  mes  pasado  en  los  salones  de  la 
«Unione  é  Benevolenía»,  ante  una  numerosa  cuanto  es- 
cogida concurrencia. 


Asimismo,  agradecemos  al  «Centro  Union  Obrera 
Española»  su  invitación  para  las  fiestas  que  tuvieron 
lugar  en  su  local  de  la  calle  de  Chacabuco,  los  dias  í4 
y  25  del  mes  pasado,  no  obttante  haber  llegado  tarde 
á  nuestras  manos. 

Este  importante  Centro,  celebra  veladas  dramático- 
físicas,  con  mucha  frecuencia,  procurando  gratos  mo- 
mentos de  placentero  solaz  á  sus  asociados,  famüias  y 
amigos. 


L's  señores  B.  Sánchez,  Larosa  y  C' nos  avL«an  ser 
propietarios  de  cuatro  marcas  de  aceite  finísimo,  co- 
mestible. 

A  juzgar  por  las  muestras  remitidas,  estos  artículos, 
no  dejan  nada  que  de-iear,  pues  pueden  competir  con 
los  mejores. 

La  marca  Don  QrrjOTE,  sobre  todo. 

-•I» — 

Hemos  recibido  el  primer  «número  extraordinario  de 
la  nueva  guia  ferrocarrilera,  titulada  Indicodor  Alfabéti- 
co, la  cual  aparecerá  todos  los  meses,  dirigida  y  editada 
por  los  señores  Guillermo  H.  Horrocks  y  R.  H.  Icely, 
ayudante  el  primero  del  F.  F.  C  C.  Central  Córdoba,  y 
Córdoba  y  Rosario  y  el  segundo,  empleado  del  F.  C.  al 
Pacífico. 

Muy  interesante  y  muy  útiL 

— «►- 

Buenos  Aires  Ilustrado.  La  interesante  revista  de  este 
nombre,  que  dirige  Juan  Carlos  Martínez,  prepara  el  iq 
de  Julio  próximo  un  número  extraordinario  de  todo 
lujo,  donde  colaboran  actualmente  nuestros  mas  inteli- 
gentes artistas,  todos  miembros  de  la  simpática  nacien- 
te institución  «La  Colmena». 

Hemos  tenido  ocasión  de  ver  algunos  trabajos  que 
para  éste  número  se  están  haciendo,  y  por  lo  importan- 
tes y  artísticos  que  son  ellos,  seguramente  llamarán 
mucho  la  atención. 

Como  sabemos  que  psrte  de  la  edition  de  este  núme- 
ro es  á  beneficio  de  nuestra  sociedad,  y  que  estará  en 
venta  en  las  principales  líbrerias  de  la  capital,  al  ínfimo 
precio  de  «un  peso»  cada  ejemplar,  nos  permitimos  dev 
de  ya,  recomendarlo  al  público  inteligente  y  amante 
de  lo  bueno. 

Que  gasUr  en  esto  un  peso,  bien  valdrá  la  pena. 


Tip.  Uto.  de  i,  RibM  7  Hnoi  Blaooa  Iht 


'-^-— ^"-ly-''"!-'     '^'- 


a^iaa 


^¿^¿1^ 


En  la  Capital 


Soioñoión  por  trimestre  adeUntadd  |     1  60 

Número  suelto n     ^-^^ 

Nflmero  «truado ,    0,20 

Bztruijero  por  on  año  .    .    .    .  «  12,00 

En  Don  Quijote  no  hay  charque 
porque  e«  cítíco  del  Parque, 


Por  ver  el  oro  i  la  par 
lacharé  fia  daicauar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  08  traiaré  el  camino. 


^^MOi  %  adminütucion  %  11  á  S  n.  m. 


Campaña 


Buiorloión  por  aemeitre  adelantado  9  4,00 

NAmeroiuelto »  0  20 

Nftmero  atrasado ,  0,40 

Bxiruijwiv  por  on  afto 18,00 

Tengan  cien  mil  snicricionaf 
y  abajo  lu  lubTenciones. 

Para  Quijote  portefio 
todo  enemigo  ea  pequeflo. 


T  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


^u^ticún    noi  itmtAu   aiiUnitiío 


Este  periódico  se  compra  pero  no  se  vende 


Li  CORRESPORDEHCIi  i  NOMBRE  DE  i.  OSSORIO 


ce 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


ADMINISTRACIÓN  RODRÍGUEZ  PEtA  142  2.°  PISO 


[POR  FlN,  RENUNCIÓ  I 

Llegó  por  fin  el  dia  deseado,  aquel  parto  tan  laborio- 
so y  tan  temido;  la  hora  P9r  todos  ansiada;  el  momento 
psicológico;  el  instante  supremo  de  la  crisis  presiden- 
ciaL 

El  presidente  ha  renunciado. 

Muchos,  sin  embargo,  en  presencia  de  los  acontecí» 
mientos  que  se  desarrollan  á  fuerza  de  fuerzas,  en  los 
actuales  momentos,  no  creerán  lo  que  acabamos  de 
decir. 

Pero  es  una  gran  verdad,  no  calje  duda  de  ningún 
género;  el  presidente  ha  renunciado. 

Sí,  lectores;  el  presidente  ha  renunciado ....  á  renun- 
ciar. _         _  .^^  .^- 

[Esta  es  la  solución  íéT  pfo51eraaT56Iiiicol    " 

Y  si  el  hombre  no  quiere  irse,  ¿qué  le  hemos  de  ha« 
cer? 

El  cree  que  con  el  puntal  que  le  ofrece  Roque,  po- 
drá ir  tirando  algo  mas. 

Pero  debemos  advertirle,  que  se  ande  con  mucho 
cuidado,  en  eso  de  las  cuñas;  porque  no  hay  peor  cufia 
que  la  de  la  misma  madera. 

Además,  hay  que  considerar,  que  si  el  presidente  se 
marchase,  nos  quedaríamos  con  las  ganas  de  saborear 
los  frutos  de  aquellas  promesas  arbitrario- estemporá- 
neas,  que  lanzó  al  aire,  por  encima  de  aquellos  cjatro 
gatos  con  galera,  que  le  obligaron  á  actuar  de  Cristo 
en  la  plaza  de  San  Martin. 

Todas  aquellas  p-omesas,  son  un  saldo  á  favor  del 
país,  que  hay  que  liquidar  forzosamente,  con  actos  de 
bueif  gobierno.  , 

Y  si  se  fuera  jadios  saldo!  ¡Adiós  buen  gobierno! 
Ustedes  se  reirán  al  oir— ¡buen  gobierno!— pero  para 

templar  la  hilaridad  natural,  repitan  ustedes  la  frase 
con  mucha  soma  y será  otro  cosa. 

Porque  hay  que  pensar  y  hay  que  creer,  y  después 
de  pensar  y  de  creer,  hay  que  querer. 

Pero  él  no  piensa,  pues  si  pensase,  creerla  lo  que  todo 
el  mundo  le  aconseja;  y  acabaría  por  querer  damos 
gusto;  esto  es,  acabaria  por  renunciar. 

Algunos  dicen  que  sentía  inclinaciones  á  marcharse; 
queremos  creerloi  aunque  las  inclinaciones  suelen  tener 
el  carácter  ftigaz  y  pasajero  de  las  emociones  ó  de  los 
estremecimientos  vagorosos. 

Pero  si  ha  tenido  esas  inclinaciones,  las  ha  sabido 
dominar,  recordando  sus  promesas  de  hacemos  felices; 
y  no  quiere  dejamos  con  la  miel  en  los  labios. 

Continúe  agotando  la  lista  de  los  hombres  públicos 
para  completar  su  gobierno  regenerador;  continúe  eli- 
giendo el  partido  mejor  para  gobernar  con  él;  y  conti- 
núe agotando  la  paciencia  de  la  opinión. 

Habla,  una  vez,  un  suicida,  que  lo  hubiese  sido  de 
oficio,  á  no  perder  la  vida  en  la  primera  intentona,  que 
anduvo  seis  aflos  buscando  el-árbol  que  había  de  ser- 
virle de  horca. 

Al  fin  lo  halló,  y  se  ahorcó. 

Pues  un  caso  análogo  tenemos  con  la  renuncia  del 
presidente;  andará  los  seis  años  buscando  un  árbol  de 
donde  ahorcarse  y  se  ahorcará,  pero  el  último  día,  del 
último  mea,  del  último  de  los  seis  aflos. 


Y  si  por  casualidad  algnnos  lííajeros,  pasan  por  junto 
al  árbol,  se  extremecerán,  ante  aquel  cadáver  rígido, 
en  estado  de  péndola  de  un  teló  sin  cuerda,  y  dirán: 
— cjCalle,  si  es  una  mujer  vestida  de  hombre!  jY  cómo 
se  parece  á  la  República  Argentina!» 

Porque  por  arte  mágica,  sí  se  ahorca  él,  quien  resul- 
tará ahorcado  será  el  pobre  paíi,  que  es  el  que  está  pa- 
gando los  vidrios  rotos. 

Tanto  mata  un  gobierno  con  mala  administración, 
como  un  gobierno  estéril  é  infecundo, 

El  presidente  actual  no  se  dá  cuenta  de  lo  qué  pasa; 
no  quiere  darse  cuenta,  no  desea  tampoco  penetrarse 
de  cuan  funesta  es  para  la  República,  esta  esterilidad 
demoledora  en  que  se  ha  encastillado. 

No  se  embarque  en  lá  nave  del  modernismo,  á  pesar 
de  lo   consojos  da  Ji.oque  y-i:t^  .acto  de   presencia  de—  - 
don  Amadeo:  no  se   embarque  en  ese  bote,  porque  los 
remeros  son  todos  juaristas  y  hibrá  que  correr  los  ries- 
gos de  un  naufragio. 

No  hay  que  pensar  en  calaveradas. 

jQué  mayor  delicia,  que  retirarse  del  mundo  político 
y  acabar  rodeado  de  comodidades,  de  respetos  y  de  ca- 
riños, los  pocos  años  de  vida  que  le  quedan  á  ustedl 

Quede  para  otros  mas  jóvenes,  mas  aptos  y  mas  acti- 
vos, la  tarea  del  gobierno:  usted  ya  tiene  bastante  cruz, 
con  llevar  sobre  sí,  el  peio  de  sus  años. 

Porque  no  tendría  usted  perdón  de  Dios,  sí  por  un 
empecinamiento  tie  hijo  y  muy  modernismo  suyo,  nos 
condenase  usted  á  seis  años  de  críbis,  casi  diarias. 

¡Por  Dios,  hombre,  por  Dios!  no  sea  usted  tan  terco  y 
renuncie. 

Pero  no  renuncie  á  renunciar;  sino  como  se  hacen 
estas  cosas  formalmente. 

¡A  ver  si  en  la  próxima  semana  podemos  decir — ¡Por 
fin,  renunció! 


SOÑANDO 


En  una  noche  callada, 
como  todas  las  demás.... 
(pues  no  hay  una — que  se  sepíi- 
capaz  de  poder  hablar), 
estaba  el  pavo  acostado, 
con  toda  solemnidad; 
pues  á  guisa  de  edredón, 
sobre  la  cama  echó  el  frac. 
Porque  el-frac  es  para  él 
la  aguja  de  marear, 
ó  bien  el  plato  del  día, 
ó  tal  vez  un  talismán 
con  que  hace  magia  política; 
esto  es,  majaderear. 
Pues  como  digo:  Saenz  Pavo 
sueño  viene  y  sueño  va, 
pasó  la  noche  soñando 

cosas  dignas  de  contar, - 

soñó,  que  el  orbe  político 
con  un  empeño  especial 
le  pedía  su  renuncia; 


y  extremeciéndose .... — ¡Cá!  — 
exclamó;  tirando  al  suelo 
con  su  conmoción  el  frac, 
Sigui6  con  la  pesadilla 
algunos  instantes  vau, 


pues  se  le  cia  df  cír 
ó  mejor  dicho,  exclamar, 
lo  siguiente: —  «Yo  no  sé 
s  porque  tanta  terquedad 
s  en  que  yo  renunc  ie  un  puesto 
>tan  alto  y  tan  principal, 
«solo  porque  me  lo  piden 
>la  casi  totalidad 
ide  argentinos  y  extranjeros, 
»y  el  mundo  entertJ  á  la  parí 
>Aun  tengo  mucho  que  hacer; 
«tengo  que  poner  en  paz, 
»y  en  orden  y  en  movimiento 
«progresivo  y  regular, 
«once  provincias  que  restan 
«sin  intervención  pavaL 
«Aun  tengo  que  hacer  partido 
«para  poder  gobernar 
~»y  darle  lo  dfeáéüo*         „    .••**■ 
«á  Roque,  á  qui-n  quiero  mas-...: 

Y  aquí  dio  un  hondo  suspiro, 
y  se  echó  luego  á  llorar, 
i  los  gritos  acudieron 
con  solicitud  y  afán, 
los  de  adentro  y  los  de  afuera) 
la  familia  y  vecindad. 

Lo  despertaron  y  entonces, 
con  sonrisa  angelical, 
dijo: — «No  es  nada,  señores, 
«fué  esto  un  suet'.o  y  nada  mas; 
«gracias,  pueden  retirarse, 
«ya  es  hora  de  descansar». 


Esto  decimos  nosotro^ 
dichas  anhelando  y  paz: 
—  «Puede  usté  ya  retirarse, 
«¡ya  es  hora  de  descansar!» 


COSAS  DE  DON  BARTOLO 

Don  Bartolo  ha  dicho,  inocentemente  tal  vez.  incons- 
cientemente quizás,  con  estas  ó  diferentes  palabras,  a'go 
que  suena  como  hueco,  a'go  que  huele  como  á  puchero 
de  enfermo;  algo  que  sabe  á  manija  de  acordeón  y  es: 
que  el  partido  de  la  Union  Cívica  Radical,  no  está  en 
condiciones  ni  tiene  elementes  para  hacer  gobierno. 

Ya  el  egregio  ciudadano  doctor  Alem,  desde  la  tri- 
buna, y  el  partido  Radical,  desde  las  columnas  de  su 
órgano  en  la  prensa,  han  recogido  la  versión  y  se  la 
han  arrojado  desmenuzada  y  deshecha  á  sus  píes. 

Vuelve  por  otra. 

Pero  nosotros,  que  no  tomamos  en  íério.  ni  los  acto.*, 
ni  los  dichos  de  don  Bartolo,  nos  hemos  reido  á  mandí- 
bulas batíentes,  porque  creemos,  que  sin  darse  él  cuen- 
ta, dice  y  hace  con  seriedad  propia,  palabras  y  actos  de 
lo  mas  cómico  y  de  lo  mas  bufo  que  puede  concebirse. 

Y  es  muy  raro,  á  la  par  que  muy  posíüvo  también, 
que  un  hombre  de  talento  reconocido,  haga  de  vez  en 
cuando  demostraciones  negatívas;  excitando  de  este 
modo  la  hilaridad  general 

Esta  úlüma  frase,  por  él  pronunciada,  no  tiene  ni 
mas  ni  menos  valor  que  aquellas  otras  de:— «Yo  res- 
pondo de  la  última  cola  de  vaca» — «Este  reló  me  mar- 
cará la  hora  de  la  victoria» — «En  i  j  días  en  el  Para- 
guay»— y  tantas  otras  que  los  autores  de  buen  humor 
han  puesto  en  boca  de  generales  de  zarzuela  ó  de  ope- 
reta bufa. 

Nosotros,  siempre  que  oímos  á  don  Bartolo,  le  oímos 
como  quien  oye  llover;  y  cuando  leemos  lo  que  escribe 
no*  reimos  de  los  atavíos  extravagantes  de  su  prosa 
prosaica. 


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DON    QUIJOTE 


*áj^  Á 


Sus  afirmaciones,  sus  proposiciones  y  sus  conclusio- 
nes, tienen  un  carácter  típico,  especial;  están  escritas 
con  la  inocencia  del  que  cree,  que  todos  los  demás  es- 
tán obligados  á  creer  todo  lo  que  él  dice,  solo  porque 
es  él  quien  las  dice. 

Cada  loco  con  su  tema,  dice  el  refrán;  y  cada  Bartolo 
con  sus  aforismos,  decimos  nosotros. 

Por  lo  demás,  á  toda  persona  seria  bebe  mover'.e  á 
risa,  el  que  don  Bartolo  diga  que  el  partido  Radical  no 
tiene  condiciones  ni  elementos  para  hacer  gobierno. 

Y  tanto  mas  nos  mueve  á  risa,  si  consideramos  que 
el  partido  de  don  Bartolo,  tuvo  que  soldarse  con  dos 
mas  para  que   resultase  uno  solo  para  hacer  gobierno. 

¡Y  el  gobierno  que  los  tres  juntos  están  haciendo,  á 
la  vista  está! 

lEUos,  trino  y  uno,  sí  que  tienen  elementos  para  ha- 
cer gobiemol 

Y  si  los  tres,  están  haciendo  lo  que  hacen,  iqué  ha- 
rían don  Bartolo  y  su  partido,  solitos  y  trabajando  por 
cuenta  propial 

Si  esto  es  de  lo  mas  bufo  que  puede  haber. 

Cuando  pasen  años,  nos  entretendremos,  los  que  so- 
mos amigos  de  lo  chacoton  y  de  lo  expansivo,  recordan- 
do los  dichos  y  las  frases  cómicas  de  Bon  Bartolo,  que 
son  muchísimas  y  nos  reiremos  á  mas  y  mejor  porque  re- 
cordaremos que  las  dijo  ó  que  las  escribió  con  toda  se- 
riedad y  con  toda  conciencia. 

Así  pues,  no  debe  tomarse  en  serio,  la  última  senten- 
cia salida  d*  su  inagotable  caletre  bufo.El  partido  Ra- 
dical, que  conoce  á  fondo  al  autor,  debe  reirse  con  firui- 
cion  y  con  dalicia. 

Porque  estoy  casi  seguro,  que  hasta  sus  mismos  par- 
tidarios, si  los  tiene,  se  reirán,  si  no  en  sus  barbas,  sotto 
toce. 

Y  basta  de  don  Bartolo  y  de  sus  extravagantes  es- 
temporaneidades. 


REFLEXIÓN 


Ün  señor  Amadeo, 
gastaba,  sin  ser  cura,  solideo; 
la  esposa  de  don  Cosme  Canelones, 
es  quien  lleva  en  su  casa  los  cabones; 
un  relojero  que  en  mi  pueblo  habla, 
nunca  supo  la  hora  en  que  vivia; 
á  un  usurero,  avaro  de  los  malos, 
le  dio  la  loca  por  hacer  regalos; 
por  mala  inspiración  de  un  mal  momento, 
se  escapó  una  abadesa  de  un  convento, 
y  hubo  inocente,  que  cayéen  latípa; 
y  hay  médicos  que  ciu-an. ...  por  chiripa. 

¡Qiié  extraño  es  ptiet  qxie  nuestra  patria  amada, 
soporte  tm  mal  gobierno  para ....  nadal 


COSAS  DE  SANCHO 


Los  sucesos  cómicos  se  han  sucedido  sin  interrup' 
cion,  desde  que  tenemos  en  acción  al  Pavo. 

Pero  entre  todos:  el  consejo  pedido  á  las  tres  emi- 
nencias del  acuerdo,  ha  sido  el  que  ha  dado  la  nota 
chic. 
/  Porque  ni  hi  habido  consejo,  ni  ha  existido  lealtad  y 
franqueza  amistosa,  ni  se  ha  tenido  lástima  del  país  ni 
consideración  de  quien  pedia  el  consejo. 

Cada  uno  de  los  tres,  dijo  lo  que  le  pareció  mas  fácil 
de  decir  y  se  quedó  tan  descansado. 

Una  pavada  mas.  ,_.  

Y  adelante  con  los  faroles. 


El  general  Mitre,  dijo  que  el  partido  Radical  no  tie- 
ne  condiciones  ni  elementos  para  hicer  gobierno. 

Pero,  ¿á  qué   nombrar  la  soga  en  casa  del  ahorcado? 

¿O  es  que  el  general  Mitre  le  quiso  decir  indirecta- 
mente, al  presidente,  que  él  no  tiene  condiciones  ni  ele- 
mentos para  hacer  gobierno? 

Pues  podía  haber  hablado  con  franqueza  y  decir  las 
cosas  claras. 

Sin  valerse  de  frases  evasivas  ni  de  circunloquios. 

Y  asi  hubiese  estado  en  lo  cierto.  Y  hubiese  adquiri- 
do su  frase  una  completa  seriedad,  en  vez  de  resultar 
una  solemne  bufonada. 


£1  Zorro,  dijo  lo  que  dijo,  por  decir  algo,  sin  dedr 
nada  concreto  ni  que  sirviese  para  el  caso. 

Pero  ¡qué  ha  de  decir  un  zorro,  ante  la  presencia  de 
un  cadáverl 

Porque  el  Zorro,  estaba  en  la  creencia,  como  lo  esta- 
ba todo  el  mundo,  de  que  este  gobierno  ya  estaba 
muerto. 

Porque  muerto   debe  considerarse  todo  aquello  que 

-Bo  tiene  vida:   todo  aquello  que  presenta  caracteres 

ineq  jívocos  iie  descomposición,  siquiera  sea  prematura. 

~  En  resumen:  el  JSorro,  asistió  por  asistir,  pero  no  para 

asentir,  ni  para  descubrir  al  Pavo  el  porvenir. 

También  nos  hizo  reír. 


t 
1 1 


En  cambio  Pelelegringo,  habló  largo  y  tendido, 
como  siempre:  y  esta  vez  sin  reservas  y  sin  premedita- 
ciones. 

Pero  también  sin  conclusiones  de  ningún  género. 

La  entrevista,  ó  el  consejo,  resultó  pues  tan  estéril 
como  el  gobierno  que   soportamos   un  día  y  otro  dia..... 

.  Resultando  de  todo  esto,  varios  días  mas  perdidos. 
Así  pues,  don   Bartolo  dijo  lo   que  no   debia;  el  Zorro 
dijo  lo  que  convenirle  pedia,  y  Pelelegringo  dijo  lo  que 
tal  vez  no  quería. 

Y  el  Pavo  fué  á  contárselo  á  su  tia. 
|Ave  María!  ,      ' 

Estando  en  esto,  los  ministros,  renunciaron,  natural- 
mente, en  masa. 

Y  el  Pavo,  iba  ya  á  renunciar,  cuando  se  le  aparece 
su  hijo. 

Y  Roque  le  dijo,  lo  que  él  tal  vez  no  sospechaba  y 
es,  que  sirve  para  ministro  de  la  guerra. 

Ante  tal  amenaza,  el  padre  desistió  de  su  renuncia  y 
dijo:— «Pues  manos  á  la  o^a>. 

Y  vuelta  á  reconstruir  el  ministerío,  y  vuelta  á  la 
improba  tarea  de  volver  á  empezar. 

Pues  esto  es  el  cuento  de  nunca  acabar. 
|Y  pensar  que   hemos  de  estar  así  no  mas  cinco  años 
y  pico  mas! 

|La  mar!  / 


CANTARES 


En  el  Banco  Hipotecario 
ondula  nuestra  bandera, 
y  lo  que  dentro  sucede 
causa  dolor  y  vergüenza. 

Saenz  Pavo  de  cada  pluma 
saca  un  ministro  diario, 
si  las  plumas  se  le  acaban 
¿qué  va  á  hacer  el  pobre  pavo? 

El  magín  del  malicioso 
comenta  lo  pornográfico; 
sin  que  le  inspire  protestas, 
lo  del  Banco  Hipotecario. 

En  vista  de  lo  que  pasa 
con  estas  crisis  eternas,  ,j_ 

va  á  llegar  muy  pronto  el  dia 
que  rematen  las  carteras. 


LAN  Z  A  DAS 


Ta  se  sale,  ha  ofirecido  á  Saenz  Pavo,  todo  su  poder 
político  y  militar  para  sostenerlo  en  su  puesto. 
¡Valiente  puntal! 
¿Y  á  él,  quién  lo  apuntala? 

Póngale  un  punud  al  Banco  Hipotecario,  qUe  está 
mas  necesitado. 

Porque  el  pobre  está  enfermito, 
y  no  puede  llevar  mas 
á  cuestas  el  San  Benito. 


Y  á  propósito  del  Banco  Hipotecario. 

La  Comisión  investigadora  que  se  nombró,  se  ha  de* 
clarado  impotente  y  ha  renunciado. 

Dicen  que  hay  mucho  que  investigar."" 

Que  se  nombre  otra,  que  no  le  tenga  miedo  á  la  llu- 
via ni  al  barro.  i 

O  que  se  pongan  zancos. 

Hay  que  hacer  algo;  porque  las  monstruosidades  no 
pueden  quedar  así,  no  mas. 


El  jefe  de  policia,  se  presentó  con  el  alto  personal  de 
su  repartición  al   presidente  á  pedirle  que  no  renuncie. 
El  presidente,  que  necesita  poco,  para  no  renunciar, 
agradeció  la  visita  y  el  pedido. 

¡Vaya  un  modo  que  tiene  el  jefe  de  policia  de  estre- 
char las  relaciones   de  la  policia  con  el  pueblo;  cuando 
éste  está.¿eseando  que  el  prasidente  renuncie. 
jAh,  señor  don  Amadeo, 
lo  estoy  viendo  y  no  lo  creo! 


Fracasa  el  acuerdo  de  los  Jefes  del  acuerdo. 

Fracasa  el  último  ministerio. 

Fracasa  el  apuntalamiento  de  Roque. 

Fracasa  el  éxito  del  desfile  de  militares  y  policianos 
por  el  proscenio  político. 

Y  entonces  se  llama  al  doctor  Del  Valle  pan  que 
forme  ministerío. 
jY  ^te^Ciadadann  acepta!      = i -. 


Acto  seguido  se  va,  lo  primeríto  á  conferenciar  con 
don  Bartolo. 
¿Para  qué? 

Después  conferencia  con  los  doctores  Irigoyen  J 
Jilen. 


¿Para  qué  también?  . 

Después  telegrafía  al  dcctor  Garro.  A 

Y  Garro  no  acepta. 

Después,  á  la  una  y  media  de  la  madrugada,  ofrece 
un  ministerio  al  doctor  Bermejo. 

Y  BermeJQ  no  acepta. 

Despues„. .  la  mar;  hostilidad  en  el  Congreso,  hostili- 
dad en  los  Zorrista.»,  hostilidad  en  los  Bartolistas,  hosti- 
lidad en  los  Radicales,  hostilidad  por  todas  partes. 

Y  por  último  el  fracaso. 

No  hay  que  darle  vueltas  A  Ja  cosa. 
La  renuncia,  la  renuncia  presidencial  es  lo  que  todos 
desean. 

Y  la  piden  á  destajo 
y  ya  impacientes  quizás, 
>■  por  arriba,  por  abajo 

por  delante  y  por  detrás. 

Como  era  de  esperar,  el  partido  Radical  ha  dado  esta 
vez,  una  prueba  mas  de  su  unidad  de  miras  y  de  su  co- 
munidad de  ideas,  en  sus  procedimientos. 

No  admitiendo  las  carteras  ofi-ecidas  por  el  doctor 
del  Valle. 

Es  un  género  muy  flamante,  y  no  sirve  para  remien- 
dos. 

Hay  que  hacer  justicia  á  sus  antecedentes  historíeos, 
á  pesar  de  las  descabelladas  frases  de  don  Bartolo.   . 

O  todo,  6  nada,  como  dice  el  proverbio.  •  ■    , 

Pero  todo,   después  de  la  renuncia  presidencial.  Por-     / 
que  sin  ella,  nada. 

Lo  del  Banco  Hipotecarío  se  complica;  la  cosa  va 
asumiendo  proporciones  monstruosas,  cada  vez  mas. 

Hay  noticias  de  que  se  trata  de  mistificar  y  nada 
mas. 

Porque  según  hemos  leído  en  La  Prensa,  el  príncipal 
escándalo,  pertenece  al  actual  gobernador  de  Buenos 
Aires. 

Y  ya  se  sabe,  que  no  pasará  nada. 

Aunque  esperamos  que  las  raíces  salgan  á  flor  de 
tierra,  si  la  benéfica  lluvia  de  la  opinión  pene  empeño 
en  ello. 

Este  asunto,  que  ha  dado  en  llamar  la  gente,  el  Pa- 
namá Argentino,  va  á  dar  mucho  que  hablar. 


IP.  ínclito  doctor  Virgilio  Tedin,  gloria  del  foro  argen- 
tino y  modelo  de  virtudes  cívicas,  ha  bajado  á  la  tumba. 

Don  Quijote,  coir*^íodo  su  personal  artístico  y  de 
redacción,  se  asocia  al  justo  dolor,  que  embarga  en  es- 
tos momvsntos  á  la  República  Argentina. 
;.    5:  Q.  E.  R  D. 


■A 


:•».■. 


El  nuevo  ministerio  del  doctor  Del  Valle,  se  ha  CoM« 
tituido  aií,  resultando  una  fracción  numérica  decimaL 
0,11111 


Hay  quien  dice  qué  del  ministerio  del  Valle,  pasare- 
mes  al  minbterio  del  abismo. 

¡Aristóbulo,  mitrista! 
cosa  es  que  no  estaba  en  lista. 

¡Creíamos  que  estaba  solo! 
iüy  estaba  con  don  Bartolo!!! 

En  la  madrugada  del  martes   último.  Ocurrió  un  in- ' 
eendio  en  una   fábrica  de  escobas,  situada  en  los  bajo» 
de  la  casa   propiedad  del  señor  Estrada,  Chacabuco  y 
Moreno. 

Los  propietarios  de  la  referida  fábrica  tenían  hacina- 
das grandes  cantidades  del  -material  necesario  á  su  in- 
dustria. 

Grracias  al  cuerpo  de  bomberos,  á  su  pronto  auxilio, 
á  sus  laudables  esfuerzos  y  á  la  inteligente  y  enérgica 
dirección  del  comandante  Fossa,  fué  posible  evitar  con- 
secuencias fatales  y  funesu». 

Estas  fabricas  no  debieran  tolerarse  en  ciertos  radios 
de  la  población,  ni  en  casas  en  donde  habiten  otros  ve- 
cinos, que  viven  expuestos  á  ser  víctimas  de  tma  ca- 
tástrofe á  las  primeras  de  cambio. 

£1  intendente  municipal  tiene  la  palabra. 


Desde  el  monünto  en  que,  segua  aparece  de  La 
Prensa  del  miércoles,  el  gobernador  de  La  Plata,  es  uno 
de  los  complicados  en  el  escandaloso  asunto  del  Banco 
Hipotecario,  no  pueden  satisfacer  los  justos  deseos  de  la 
opinión  pública,  los  trabajos  de  una  comisión  investiga- 
dora, que  designe  aquel  gobierno. 

Es  asunto  de  la  competencia  exclusiva  de  los  tribu- 
nales; y  ellos  sen  los  únicos  á  intervenir  y  á  depurar 
los  escándalos,  y  las  monstruosidades  que  bI'í  debea 
existir  á  montones. 

Lo  demás  es  anduve  por  las  ramas. 

Ya  ha  sonado  la  época  de  la  reparación. 

Caiga  el  que  caiga,  sin  contemplaciones. 


Tlp.  Uto.  i9  i,  RlbM  7  Kaoi  KloooD  l»l 


ÍSbÜáÉS 


...^  M.r..rf,t»».i^hMMa.r.u  ■  - 


# 


'     /■  J.  '\ 


>iUft- 


Qeninigo  10  de  Julio  de  1893 


En  la  Capital; 


íiL'KNOS  AlilES 


Suwrioión  por  trimeatre  adelantado  $    160 


Número  suelto. 


0.12 


Número  atrasado n    0,20 

Extranjero  por  un  afio  .    .    .    .    ,  12,00 

En  Don  Quijote  no  hay  charqne 
porque  ei  civico  del  Parque. 


Por  ver  el  oro  *  ,|ii:|H|Íf 
lucbaré  «io  descansarr         i 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  os  trazará  el  camino. 


f^ 


^Coiol  %  aJminüttacion  %  11  &  3  n,  m. 


IX.    Número  48 


CampsLña 

8u8orioi6n  por  semestre  adelant&dc  $  4,00 

Número  suelto „  O  20 

Número  atrawdo ,  0,40 

Extranjero  por  un  afio   .    .    .    .    ,  12,00 

Tengan  cien  mil  luscrlcicnea 

y  ahajo  las  lubTenciones.  / 


Para  Quijote  portefio 
todo  enemigo  es  pequeflo. 


T  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


^^itícticwn    |UH  ürntAu   cAtlanlaio 


Este  periódico  se  compra  pero  no  se  vende 


CP 


lA  CORRESPONDENCIA  i  NOMBRE  DE  A.  OSSORIO  ^  Propietario:  EDUARDO  SOJO 


'X  ADMINISTRACIÓN  RODRÍGUEZ  PEtA  142  2.°  PISO 


■  ri. 


CAMBIO  DE  FRENTE 

Ahí  están  los  sucesos:  pueden  ustedes  consultarlos  y 
ellos  les  dirán:— cCambio  de  frente». 

Ahí  están  los  innumerables  ministros  dimisionarios, 
que  con  lágrimas  de  impotencii  en  los  ojos  ágenos,  les 
dirán:— «Cambio  de  frente». 

Ahí  están  los  roquistas,  mirándose  con  saetas  pun- 
zantes, los  unos  á  los  otros,  en  formación  incorrecta, 
diciendo  entre  dientes:— iCambio  de  frente». 

Ahí  están  los  modernistas,  con  las  manos  en  los  bol- 
sillos y  los  pelos  erizados,  gritando  á  voz  en  cuello:— 
«Cambio  de  frente». 

Y  ahí  está  Ya  se  sube,  solo  como  un  hongo,  sin  ami- 
gos y  sin  armas,  llorando  que  te  las  pela,  de  rabia,  y 
mormurando  por  lo  bajo: — <^1^^^  partido  por  el  eje». 

"  '^£1  cambio  opérsad'"  íH  eTgwRfS^J  de  aquéirqüe  fué 
acuerdista,  por  arrastramiento,  ha  sufrido  verdadera- 
mente, su  cambio  do  frente.    -• 

En  seguida,  la  esperanza  dormida,  despertó  de  su 
pavo-roso  letargo;  lá  Bolsa  saludó  con  una  baja  en  la 
cotización  del  oro,  él  cambio  habido;  las  ovaciones  se 
sucedieron  sin  interrupción  y  vino  el  desarme. 

|Aquí  te  quiero  ver  escopetal  Dicen  que  dijo  la  se 
sabe,  en  cuanto  vio  la  justicia  por  su  casa,  él,  que  tan 
acostunjbrado  estaba  á  practicar  la  injusticia  con  sus 
intramj^los  gobernados. 

Y  se'4Íó  á  la  evaporación  de  armas,[en  cuanto  diqueló 
la  enérgica  ^ctitud  del  nuevo  gobierno. 

Porque  ha.^endo  ^entregado  1700  armas  solamente, 
entre  liauseí  y  Ainb.osiaa;  resultan  evaporadas  9000 
nada  mencuh'  seg^n  la  cuenta  que  hacian  los  que  segu- 
ros de  la  ^á  esUban. 

Sin  contar  con  las   que  traerla  á  su  bordo  la  « Ange- 

lita». 

Pefo  de  cualquier  modo  que  sea,  el  hombre  se  ha 
quedado  muy  débil,  ya,  con  la  sangría  de  las  1 700  ar- 
mas. No  solamente  por  haberse  quedado  sin  esa  fuerza 
material,  sino  porque  lia  perdido  con  ella,  toda  la  fuer- 
za moral  qvio  tenia. 

Después  de  todo,  á  nosotros  nos  tenia  sin  cuidado, 
lo  de  las  armas  de  lo  te  sabe;  decimos  sin  cuidado,  por- 
que estábamos  muy  seguros  de  que  nunca  jamás  se 
hubiera  atrevido  á  hacer  uso  de  ellas. 

Porque  el  aparatoso  armamento  y  los  estupendos 
alardes  de  fuerza  de  l'a  se  sabe,  tenían  á  nuestro  modo 
de  ver,  el  mismo  cariz  de  amenaza,  que  las  del  andaluz 
del  cuento. 

Cuentan  las  crónicas,  que  en  la  posada  de  cierto  pue- 
blo, habia  un  andaluz  que  cobraba  el  barato  á  cuantos 
fttll  se  hospedaban.  Una  noche,  estaba  el  andaluz  en  el 
batió  de  la  posada,  sentado  á  una  mesa,  comiendo  unas 
aceitunas,  y  rodeado  por  todo  un  gentío  que  presencia- 
ba la  operación  temblando  ante  la  idea  de  cualquier 
tíísnian  del  andaluz. 

Hubo  éste  de  levantarse,  no  se  sabe  para  qué,  y  así 
que  abandonó  su  asiento,  lo  ocupó  un  desconocido,  que 
dio  fin  con  las  aceitunas,  retirándose  después  á  tomar 
puesto  entre  los  concurrentes. 

Regresa  el  andaluz  de  su  corta  excursión  y  al  ver  el 
plato  sin  las  aceitunas,  echa  una  mirada  amenazadora  i 


la  concurrencia,  abre  una  navaja  de  cerca  de  un  metro 
de  larga,  que  coloca  sobre  la  mesa  y  con  voz  estentó- 
rea exclama: 

— »A  ver,  ahora  mismo,  ¿quién  se  ha  comió  [as  acei- 
tunillas?  [Vive  Dios,  que  quiero  saberlo! 

Todos  empezaron  á  temblar  y  algunos  á  buscar  la 
salida,  cuando  saliendo  del  grupo,  el  causante,  se  diri- 
gió á  él  para  decirle: 

— Yo  he  sido. 

— Pues  choque  usted,  compadre,  dijo  el  andaluz,  alar- 
gándole la  mano;  ¿verdad  que  eran  buenas  las  aceitu- 
nillas? 

Así,  ni  mas  ni  menos,  ha  sucedido  con  las  armas  de 
Ya  se  sabe:  de  seguro  que  éste,  desde  La  Plata,  le  dice 
al  ministro  de  la  guerra: — ¿Verdad  que  no  eran  malas 
las  aceitunillas? 

Porque  el  asttnto  es  cómiíMr  bajo  cualquier  punto  de 
vista  que  se  le  considere. 

Porque  eso  de  distraer  los  fundos  públicos  compran- 
do armas,  que  no  le  han  servido  para  nada,  tiene  mucha 
gracia.  / 

Las  armas  que  ha  de  tener  un  gobernante  son  las 
que  no  cuestan  dinero,  sino  las  que  lo  producen;  la  ra- 
zón, la  justicia,  la  lealtad,  la  virtui  cívica.  Con  estas 
armas  y  con  el  broquel  de  la  opinión,  todo  magnate 
tiene  segura  la  victoria;  la  victoria  y  el  aplauso  y  un 
puesto  que  ocupar  en  la  inmortalidad. 

Pero  l'a  se  sabe,  ¿qué  enciende  de  eso? 

Algo  diferente,  hubiera  sucedido  para  bien  de  él  y 
de  su  pueblo,  si  con  tiempo  hubiese  recordado  aquella 
sentencia  que  dice: — «Aunque  la  mona,  se  vista  de  seda 
mona  se  queda». 


ASÍ  ES 


Ya  está  contento;  ya  car.ti, 
ya  se  sonríe,  ya  juega, 
ya  se  permite  bromitas 
y  titeos  con  cualquiera; 
ya  no  sueña  por  las  noches, 
en  aquellais  cosas  negras 
de  las  intrigas  de  Roque, 
cuyos  recuerdos  aterran; 
ya  se  sacude  las  plumas 
con  mas  brios  y  mas  fuerza, 
y  atrás  dejando  pavadas, 
alborozado  gallea; 
ya  no  teme,  los  del  Zorro, 
abrazos  que  caros  cuestan, 
ni  sus  tramas,  ni  sus  limas, 
ni  sus  astucias  y  etcétera. 

De  aquellos  días  faules 
de  crisis,  ya  nada  queda; 
todo  aquello  se  ha  fundido, 
sin  saber  cómo.  Así  sea. 

¡Qué  dirán  los  cuatro  gatos  ■ 

rimbombantes,  de  galera, 
al  ver  el  nuevo  camino 
que  ha  emprendido  Su  Excelencial 

¿Qué  dirá  el  apuntador 
que  antes  gritaba  á  la  oreja 
del  viejo,  para  inducirlo 
á  una  situación  extrema, 
sin  comerlo,  ni  beberlo,  / 


kimporta; 
líos  quieran, 
trado 
<ta 


ó  sea,  sin  darse  cuenta? 

¡Qué  dirán  los  congresales 
de  este  cambio  de  careta, 
suponiendo  que  una  máscara 
todo  ministerio  seal 

¿Qué  dirán  también  aquellos 
que  compartieron  tareas 
asaz  poco  afortunada.*, 
y  por  ende,  asaz  funestas, 
con  el  hoy  alborozado 
magnate,  que  ya  gobierna? 

¡Qué  dirán  de  la  «Rosales» 
con  mas  de  un  ^fío  de  penas, 
los  folios  de  aquel  Sumario 
que  nunca  á  términjo  llegan! 

Nada  de  esto  no 
digan  pues  lo  que  1 
La  mutación  ha  av 
á  la  confianza  mué 
y  ha  de.<p«rtadp,8pí«ej, inundo 
simpatías,  sin  protesfas. 

Puede  ser  que  andando  el  tiempo, 
lo  que  es  bueno,  malo  sea, 
que  se  nuble  el  horizonte, 
que  el  carro  ruede  por  tierra)  ' .  . 
pero  por  lo  pronto,  hay  algo 
consolador  á  la  idea,  '      '_:  - 

á  la  aspiración  del  pueblo 
que  paz  y  progreso  anhela.  .    •• 

Y  como  los  que  cayeron, 
remoras  fatales  eran, 
toda  vez  que  no  hacian  nada 
ó  hacian  cosas  perversas,  .      .       • 

de  ahí,  que  los  que  han  venido, '      ,    - 
reciban,  así  que  llegan, 
parabienes  y  ovaciones 
que  todo  el  espacio  llenan. 

Don  Quijote,  sin  embargo, 
si  bien  del  cambio  se  alegra, 
se  reserva  sus  aplausos 
y  su  elogio  se  reserva, 
para  ocasiones  mejores, 
si  esas  ocasiones  Üegan. 
Entre  tanto,  lanza  en  ristre, 
no  descansa,  inquiere  y  vela, 
y  al  que  se  deslice  un  algo, 
le  caerá  duro  y  en  regla; 
nómbrese  como  se  nombre 
y  venga  de  donde  venga; 
que  un  pueblo  es  mas  que  un  gobierno, 
mas  que  un  pa.-tido,  una  idea. 


LAS  CRÍSIS 


Suponemos  que  las  crisis  ministeriales  habrán  con- 
cluido de  manifestarse  y  de  hacerse  sentir,  una  vez  por 
todas. 

Y  hay  que  suponer  lógicamente  que  entraremos  de 
lleno  en  un  periodo  de  activa  labor,  ó  no  hay  justicia 
en  la  tierra. 

Si  ahora,  surgen   desavefliencías  ó  desafinaciones  en 
el  órgano   poder,  la  difidencia   pirtirá  indudablemente  . 
del  regisiro  principal,  in  nomine,  porque  no  obstante  su 
prima   categoría,  ha   venido  á  reducirse  á  un  segundo 
término  de  la  ecuación. 

Y  en  ese  descenso,  ha  encontrado  su  salvación:  ella 
ha  sido  el  clavo  ardiendo  á  que  ha  tenido  que  agirse 
para  no  rodar  al  abismo. 

En  presencia  de  los  acontecimientos  desarrollados  y 
sin  sometemos  al  actual  orden  de  cosas,  porque  los 
desencantos  han  operado  una  callosidad  casi  inextirpa- 


^». 


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\1.^. 


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'Si.. 


DON    QUIJOTE 


;h-Tr*if^.j-  X  % 


bu  en  nuestras  ilusiones,  creemos  que  entre  la  renun- 
cia de  Saehz  Pavo  y  su  acercamiento  á  los  hombres 
que  han  sido  llamados  al  poder,  estamos  por  lo  se- 
gundo. 

Porque,  lo  primero,  aunque  lo  deseábamos,  pensan- 
do en  que  tal  como  íbamos  no  podíamos  andar  peor, 
viniera  lo  que  viniese;  hubiéramos  caido  con  la  renun- 
cia en  manos  del  roquismo,  y  esto  hubiera  sido,  salir 
de  Málaga  para  entrar  en  Malagon. 

Porque,  lo  segundo,  aunque  no  satisface  por  comple- 
to nuestras  tendencias  y  a^iraciones,  dejándonos  algo 
que  desear,  nos  representa  ün.paso  dado  en  el  progreso 
que  tanto  anhela  este  país,  tan  necesitado  de  moralidad 
y  de  reparación. 

La  reacción  del  poder,  pues,  nos  llena  de  ilusiones, 
si  bien  no  nos  deja  muy  satisfechos.  Todavía  vislum- 
bramos algo  vago  é  indeterminado  en  la  formación  del 
nuevo  ministerio:  todavía  anhelamos  mas  radicalismo 
en  su  espíritu  y  en  el  desarrollo  de  sus  prog^mas;  to- 
davía necesita  el  pueblo  convencerse  de  que  el  poder 
que  actúa,  que  no  ha  sidQ/  elegido  libremente  por  él, 
servirá  sus  intereses  moneles  y  materiales  hasta  mere-, 
cer  unánime  y  justo  aplauso. 

Nosotros,  si  llega  el  caso,  no  vaciaremos  un  momen- 
to en  dárselo,  sin  excitaciones  de  nadie.  Queremos  el 
bien  del  pueblo,  y  por  él  luchamos  hasta  el  sacrificio, 
habiéndolo  demostrado  en  circunstancias  de  todos  co- 
nocidas; y  nunca  ha  sido  apasionada  ni  partidista  nues- 
tra censura  ó  nuestro  aplauso;  ni  ahora  nos  traería  be- 
neficio alguno  nuestra  entusiasta  adhesión  á  los  nuevos 
ministros.  Tampoco  nos  desataremos  en  prematuras  é 
infandadíis  censuras,  hoy  por  hoy,  porque  no  hay  por 
qué. 

En  tal  caso,  nuestro  puesto  está  en  la  reserva,  en  la 
espectativa,  para  ir  tomando  notas  y  apuntes  para  de- 
ducir. 

Pero,  sí  lo  que  no  es  creíble,  las  crisis  se  reproduje- 
ran, habría  que  creer  firmemente  en  la  renuncia  del  ac- 
tual presidente;  porque  si  después  de  probar  á  los  hom- 
bres de  todas  las  procedencias,  no  hallaba  gobierno 
posible,  seria  porque  el  mal  lo  llevaba  él  encima. 

Las  trabas,  los  obstáculos,  que  intente  oponer  á  los 
hombres  que  están  decididos  á  hacer  buen  gobierno,  se 
volverán  contra  él  y  darán  con  él  en  tierra. 

Sírvale  esta  última  crisis,  como  de  elocuente  lección 
para  el  porvenir  y  no  se  deje  llevar  como  hasta  aquí, 
de  los  consejos  del  último  que  llega,  porque  el  mal 
será  para  todos,  pero  para  éi,  en  primer  lugar. 


MORAL 


A  cuantos  hemos  visto  divorciarse 
y  i  cuantos  ijue  esto  hicieron  [ayl  casarse; 
otros  que  el  vino,  sin  razón,  odiaban, 
mas  t¿de,  sin  razón,  se  emborrachaban; 
quienrodió  U' grandeza,  en  su  pobreza, 
á  la  pobraza'odió,  ya  en  la  grandeza; 
hubo  quien  respetó  el  cercado  ageno, 
y  luego  ^a  el  cercado  entró  de  lleno; 
alguien  se  separó  de  su  partido,! 
y  a  él  volvíócuando  se  vio  perdido. 
¿A  qué  seguir,  lectores,  si  es  lo  derto 
que  es  constante  no  mas  el  que  está  muerto? 

¥  nadie  en  este  muTido 
iecir  puede  paáfico  ó  iracundo: 
— t Alarde»  hago  de  fé, 

»DE  ESTA  AOUA  NO  BEBERÉ». 


COSAS  DE  SANCHO 

Las  fiestas^  Julias,  se  han  pasado  sin  novedad  y  sin 
atropellos  policiales. 

El  presidente  visitó  el  crucero  «9  de  Julio»  en  medio 
de  un  paréntesis  de  42  cafíonazos. 

2 1  á  la  entrada  y  ¿  i  á  la  salida. 

ODmo,  en  los  tiempos  de  Juárez,  al  atravesar  la  pla- 
za, oyó  vivas  del  pueblo,  que  griuba  ¡viva  Alem! 

El,  sin  embargo,  puede  ser  que  oyera  otra  cosa,  por- 
que saludaba  complacido. 

Y  no  sabemos  si  agradecido  también. 

Porque  todo  podría  ser. 

El  tiempo  lo  dirá. 

Hemos  notado  una  omisión  municipal,  bexplicable 
sensiblemente. 

El  palacio  de  la  municipalidad  no  tiene  bandera  ni 
donde  colocarla. 

¡La  municipalidad  sin  bandera! 

Esto  es  grave.  Mas  grave  de  lo  que  parece. 

Aunque  hay  que  suponer,  que  el  intendente,  afin  al 
presidente,  que  no  ha  tenido  bandera  hasta  hoy,  había 
querido  imitarlo. 

P«rp  jra  Iss  cosa»  han  cambiado.  Ya  el  presidente 
tiene  bandera. 

La  mmücipaiidad  debe  enarbolar  la  suya  también. 

Pero  en  donde  se  vea;  no  pase  como  con  el  reló,  que 
parece  que  lo  han  puesto  allí,  para  que  lo  vean  los  án- 
geles desde  el  cielo  y  no  los  hembras  desde  el  suelo. 
t 


También  el  senítlor  Vidal,  anduvo  en  tratos  para 
formar  ministerio. 

Se  comprometió  á  formarlo  en  24  horas  y  cuatro  mas 
de  prórroga. 

Debe  ser  fuerte  en  la  confección  de  bufiuelos. 

Porque  en  tan  poco  tiempo 

Y  efectivamente:  no  consiguió  formar  ni  siquiera  me- 
dio ministerio. 

¿Lo  vé  usted,  hombre?  Querer,  no  es  poder. 

Y  del  dicho  al  hecho. ... 

En  Corrientes  seria  otra  cosa. 
Pero  antes,  que  hoy,  tampoco. 

Parece  ser,  que  el  té  que  dá  ahora,  los  sábados,  el 
presidente,  es  mejor  té  que  el  que  daba  antes. 

Porque  ahora  tiene  mas  marchantes. 

O  es  que  estará  mejor  hecho. 

Porque  en  esto  del  té,  hay  que  saberlo  hacer  para 
que  guste. 

Afortunadamente,  ya  habrá  dado  en  el  quid. 

Mas  vale  así. 

Continúe  no  mas  y  buen  provecho. 

Que  á  nosotros,  siguiendo  así.  nos  hará  el  mismo 
efecto  que  si  lo  tamáramos  presidencialmente. 

Porque  eso  de  realmente,  se  queda  para  los  tiempos 
del  rey  que  rabió. 

Con  la  mejora  del  té,  han  mejorado,  en  lo  que  cabe, 
los  hombres  de  gobierno. 

Así  lo  ha  dicho  Saenz  Pavo  en  sus  espansíones  ora- 
torias, al  pueblo. 

Pups  dijo  que  al  fin  habla  encontrado  hombres  que 
valían  algo. 

Tienen  la  palabra  para  darle  las  gracias,  todos  sus 
ex-ministros. 

Y  dicen  que  añade  á  cada  momento: 
— «¡Ahora  sí  que  haremos  gobiemoj» 

Que  es  como  decir,  antes  no  hemos  hecho  nada. 
Pues  basta  que  usted  lo  diga. 
Pero  del  dicho  al  hecho 

Y  al  fin,  todos  son  hombres 

Y...  esperemos,  esperemos,  esperemos. 

« 
«  • 

Los  ejércitos  de  Ya  se  sahe,  el  formidable  Artaxer- 
xe  platense,]  han  sido  desarmados  con  cuatro  solda- 
dos y  un  cabo. 

£1  hecho  en  sí,  está  rebosando  desprecio  por  todos 
cuatro  costados. 

Porque  ide  seguro,  que  él,  al  armarse,  contaba  con 
que  seria  menester  im  ejército  aliado  para  hacerle  de- 
poner las  armas. 

Error,  amigo,  error,  ya  lo  está  usted  viendo:  diez 
hombres,  han  podido  mas  que  los  diez  mil  de  que  usted 
disponía. 

Y  sí  al  ministro  de  guerra,  se  le  antoja,  mandar  que 
viniese  él  trayendo  consigo  las  armas,  las  trae  mansito 
no  mas. 

Ya  lo  creo  que.  las  trae  ¡cómo  ncl 


CANTARES 


Todos  por  el  mundo  van    • 
llevando  en  sí  una  esperanza; 
hasta  Vidal  fué  encargado 
de  un  minísteiio  macana. 


Lo  que  se  gana  en  un  afto 
se  pierde  en  una  jugada; 
así  pasó  i  Ya  se  sabe 
porque  jugó  con  las  armas. 


Al  ver  pelar  al  vecino, 
de  un  modo  tan  ejemplar, 
yo  pondría  Café -Rata 
las  barbas  á  remojar. 


Si  Saenz  Pavo  resucita, 
¿tal  virtud  á  quién  se  debe? 
¡Clarol  Dime  con  quién  andas 
y  yo  te  diré  quién  eres. 


Ya  no  cantaremos  mas 
— «La  nación  está  en  un  tris; 
>pues  tiene  delante  un  pavo„ 
>pavoroso  porvenir». 


XA  N  Z  A  D  A  ST 


Nosotros  tenemos  la  misma  creencia. 
Y  participamos  de  la  misma  opinión.' 
Creemos  que  Us  armas  traídas  de  La  Plata,  no  dan 
una  i  lea  del  dstarme. 


Y  opinamos  que  debe  investigarse  el  paradero  de  las 
restantes. 

Aunque,  las  restantes,  son  las  entregadas  y  el  núme- 
ro mayor  las  evaporadas. 

Hay  que  dar  con  el  grueso  del  armamento  en  La 
Plata  y  en  el  cobre  y  en  todos  los  metales  departamen- 
tales. 

Que  los  tiempos  del  poder 
armado  hasta  por  los  dientes; 
pasó  ya  de  entre  las  grentes 
para  nunca  mas  volver.  ¡^ 

Y  la  renuncia  del  Leónidas  platense,  se  impone  asi- 
mismo, por  muchas  razones.  . 

Porque  para  nadie  es  un  misterio  lo  del  Banco  Hipo- 
tecario. 

Porque,  la  provincia  quiere  un  gobernador  y  sp  un 
jefs  de  arsenal  de  guena,.  '" 

Porque  la  agricultura  está  paralizada.  { 

Y  los  aricultorea  asediados.  • ' ' 

Y  la  propiedad  hollada.  '    ' 

Y  el  pánico  cundiendoi  "  .  .*    ■ 

Y  ya.....  ¡para  lo  que  le  quedal 

Su  eliminación  de  la  escena  política  seria  nn  bísn 
para  el  universo  en  general.  ....'.'  ■>■''. 

Y  para  La  Plata  en  particular.       '■.■■■■■'.'■''  \. 
Con  que  ánimo,  amigos:  que  renuncie. 

Cuanto  antes  mejor. 


En  el  Mercado  Central  de  frutos,  se  produjo  un  in- 
cendio, el  lunes  por  la  noche,  que  pudo  haber  asumido 
proporciones  considerables. 

¡Y  los  serenos  sin  apercibirse! 

¡Cuánta  serenidad! 

Afortunadamente,  las  péírdidas  en  toUl,  son  insiími- 
ficantes.  j'        •. 

Mucho  cuidado  con  los  incendios,    •    '-'  ~'  "'ví 

El  dia  I"  del  corriente  mes,  desembarcó  w  1»  Jun- 
ción del  Paraguay,  en  muy  mal  estado" de  saJnd  el  se- 
ñor Estrada,  ministro  argentino,  nombrado  en  sustitu- 
ción del  doctor  Mendoza. 

Lamentamos  sinceramente  la  enfermedad  del  señor 
Estrada;  pero  nos  vemos  obligados  á  lamentar  sincera- 
mente  también,  que  el  presidente  dé  la  Repúblical  haya 
enviado  al  Paraguay,  con  carácter  oficial  antes  de  su 
total  restablecimiento,  á  aquel  señor,  privándonos  de 
los  importantes  servicios  del  doctor  Mendoza,  qu«  ade* 
más  de  sus  aptitudes  altísimas,  dib&uta  de  una  salud 
completísima. 

También  se  nos  dicí  que  el  cónsul  general  argenti- 
no, con  mas  de  20  afios  de  seíyicios  en  el  Panguayí 
señor  Molino  Torres,  ha  sido,  ó'  va  i  ser  reemplazado, 
por  otro  señor  Estrada. 

¿Enfermo  también? 

¿Se  ha  tomado  al  Paraguay  por  ho.'^pital,  de  convale* 
clentes?  ■        '  /  :       . 


Seamos  justos,  como  siempre. 

Hemos   sido  adversarios   políticos  y  lo  sefettlOS  pof^' 
los  siglos  de  los  siglos  de  Ya  se  sabe. 

Pero  al  mismo  tiempo  somos  adversarios  de  la  sinra- 
zón y  de  la  injusticia. 

Decimos  esto,  porque  vemos  á  sus  amigo»  de  ayer, 
á  aquellos  que  hm  cooperado  en  unión  de  Ya  se  sabe, 
á  la  debOcle  provincial,  ponerse  en  contra  de  él,  aconse- 
jándole que  renuncie  el  cargo. 

Este  cambio  de  frente,  que  una  parte  de  los  factores 
convictos  y  confesos  de  ya  se  sabe  acaba  de  dar,  porque 
á  última  hora,  con  un  arrepentimiento  estemporáneo  y 
pasándose  al  sol  que  mas  calienta,  pretenden  lavar  su 
tanto  de  culpa  política,  no  se  explica  por  nada  ni  por 
nadie. 

Han  debido  caer  todos  con  él;  ó  no  haberle  acompa- 
ñado un  solo  instante  en  su  funesta  política. 

La  verdad  en  su  lugar. 


HOMENAJE 
AL  DOCTOR  Virgilio  M.  TediM 


Asociados  pública  y  sinceramente  al  duelo  flacional 
y  deseosos  de  contribuir  con  todas  nuestras,  fuerzas  y 
por  medio  de  nuestra  propaganda  al  mejor  'éxito,  del 
monumento  que  se  ha  de  levantar  al  mejor  de  los  jue- 
ces y  gloria  del  foro  argentino;  queda  abierta  en  las  co- 
lumnas de  nuestro  modesto  semanario  la  suscricion  po- 
pular, al  objeto  indicado. 


Hemos  recibido: 

El  Candidato,  segunda   parte  de  Entre  des  luces  pOf 
Carlos  María  Ocantos. 

Trataio  sobre  la  esgrima,  por  F.  RousseL 

Y  un  fislleto  sobre  la  propaganda  reglamento  del  ce. 
legío  ünion  y  Progreio  de  la  propaganda  agrícola  «La 
Santo  Tomeaná». 

Todas  ellas  muy  interesantes. 


f: 


.<:,. 


ÍVx 


-tK>^^- 


) 


/ 


Tlp.  Uto.  d«  I,  RIbM  7  Hoo.  ainoon  1 89 


— ■  1  - 


Domingo  21  de  Julio  de  1893 


BUBNOS  AIRES 


••«■íí- 


IX.    Número  49 

1 asmmm^m 


En  la  Capital 


Susorioión  por  trimestre  adelantado  $     1  60 


Número  suelto.  .  . 
Numero  atrasado  .  . 
Extranjero  por  un  año 


0,12 
.  '.  ",  0,20 
.    .    ,  12,00 


En  Don  Quijote  no  hay  charque 
porque  es  civico  del  Parque. 


Por  ver  el  oro  á  la  par 
lucharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  os  trazará  el  camino. 


\  aimíiüAiuim  %  11  á  }  n,  m, 


Campaña 


'  *-'/ , 


Snaoríoión  por  eemeetre  adelantado  f  4,00 

Harnero  suelte ,  0,90 

Numera  atraado ,  0,40 

Sttnu^eio  por  OB  «fio  I    .    .    i    .  18|00 

.-.  .'¿'k    ■—*■■■ 
Tangán  cien  mil  suscricionei 
j  -«haiq  lai  subTencionei. 


Para  Quijote  portefio 
todo  enemigo  es  pequeflo. 

T  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


^^uMtícton    nn  ümdvt   oiUlaiAaÁo 


Este  periódico  ae  compra  pero  no  se  vende 


./■ 


L¿  CORRESPONDENCIA  i  NOMI  RE  DE  A.  OSSORIO 


12C  DE  JULIO  DE  1893 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


X  ADMINISTRACIÓN  RODRÍGUEZ  PEfiA  142  2.°  PISO 


iMártires  del  pueblo!  [Todavía  ios  ata  la  cadena  del 
infortunio  y  está  yermo  el  suelo  d  5  la  patria! 

La  remora  de  los  poderes  pul  lieos,  atenaza  al  pro- 
greso y  á  la  libertod,  y  el  pueblo  tiene  hambre  y  sed 
de  justicia  reparadora.  | 

lUn  año  mas  de  anhelos  inútilef,  de  lalsor  infecunda, 
de  angustias  horribles,  de  postraci()n,  de  miseria,  de  luto 
y  de  defesperacion! 

¡Dormid  en  paz,  sagrados  despajos  del  corazón  del 
pueblo,  que  nosotros  velamos  vuettro  reposo! 

¡Quiera  Dios  que  pronto  suene  la  hora  de  la  Ubertad 
ansiada  y  la  del  triunfo  de  la  justicia  y  de  la  repara- 
ción! 

¡Dormid  en  paz! 


_    -  ¿DÓNDE  E&TAN  l^  ARMAS? 
¿DÓNDE  EStA  la  REKUNCIA? 
¿DÓNDE  ESTÁ  LA  ENERGÍA? 

Cualquiera  que  haya  visto,  siquiera  sea  una  sola  vez 
en  su  vida,  Y  ftrochi  Romani  habrá  recordado  la  chisto- 
sa parodia  bufa,  al  presenciar  el  desarme  de  la  provin- 
cia  de  Buenos  Aires. 

Porque  el  desarme  de  la  provincia,  ha  resultado  tan 
bufo  como  el  tema  de  la  petipieza;  porque  han  entrado 
muchos  miles  de  armas,  como  todos  sabemos,  y  como 
el  gobernador  Ya  se  sabe,  ofreció  á  Saenz  Pavo,  cuando 
éite  andaba  con  el  moco  caído;  de  modo  que  el  desar- 
me y  la  renuncia  del  gobernador  y  la  energía  vigorosa 
del  gobierno  han  resuludotres  componentes  bufos  para 
que  cualquier  autor,  aficionado  al  género,  pueda  ama- 
^arlos  y  combinarlos  para  exciur  la  hilaridad  pública. 

Los  murmullos  de  la  opinión,  llevaron  á  todos  los 
nidos  la  cifra  de  diez  mil  fusiles  y  de  no  sé  cuantos  ca- 
rtones y  ametralladoras,  con  que  estaba  armado  la  se 
sabe.  ¿Cabe  pues,  darnos  por  satUfechos  y  por  recibidos, 
del  armamento  de  U  provincia,  con  esas  pocas  armas 

entregadas? 

El  enérgico  gobierno  regenerador,  nos  mvUó  con  su 
decreto  á  un  gran  festín,  no  debemos  pues  resignamos 
á  aceptar  las  migajas  del  banquete,  los  desperdicios  del 
arsenal  de  lo  se  sabe. 

Porque  ha  sido  una  burla  grosera  la  del  sátrapa;  ha 
sido  una  fumada  completa  y  en  teda  regla:  porque  él 
por  si  solo  ha  hecho,  lo  que  no  ha  podido  hacer  el  Con- 
greso con  todas  sus  interpelaciones. 

Sí;  porque  él  sólito,  se  ha  fumado  al  gobierno  y  se  ha 
fumado,  á  su  energía  tan  decantada. 

¿Es  esto  bufo,  sí  ó  nc? 

Si  por  el  hUo  se  saca  el  ovillo;  pobre  y  mezquino 
debe  ser  el  que  constituye  el  programa  del  nuevo  go- 
biemo  y  su  energía,  al  considerar  que  el  primer  hilo 
.  que  nos  ofrece,  resulta  débil  y  quebradizo. 

¿No  habría  medios  de  investigar  el  paradero  de  las 
armas  que  faltan,  hasu  compleur  el  número  de  las 
c  frecidas  para  la  defensa  de  Saenz  Pavo,  sin  contar  con 
las  del  .ArgeUta.  que  Uegaron  después  del  ofreci- 
miento? 


Claro  que  los  hay:  perqué  esos  medios  están  ubica- 
dos en  la'  energía  del  que  ha  dictado  el  decreto  y  del 
que  ha  asumido  la  responsabilidad  de  hacerlo  cumplir. 

Pero  ubicados  nada  mas,  que  es  como  decir,  pintados 
en  el  papel.  La  cosa  existe,  pero  sin  movimiento,  sin  ac- 
tividad, sin  manifestaciones  saludables. 
A  juzgar  por  es-tos  primeros  actcs  del  gobierno  rege- 
nerador, su  política  va  á  revestir  los  horrores  de  una 
f,irsa  representada,  esto  es,  mal  representada,  puesto 
que,  siendo  la  obra  buena,  resultan  los  actores  muy 
medianos  en  la  ejecución. 

Si  h  ibiese  habido  energía  y  el  desarme  se  hubiese 
llevado  á  cabo.  Ya  se  sabe  ya  habría  renunciado  y  todo 
estaría  tranquilo. 

Porque,  si  esto  ha  sucedido  ei  Buenos  Aires,  á  quien 
tomó  casi  de  sofpresa  el  decreto  del  desarme,  ¿qué  va 
á  sucederán  las  otras  provinAs,  que  hin  teñí93"irem- 
po  de  sobra  para  evaporar  todo  el  armamento? 

¿Qué  se  va  á  recojer  en  las  demis  provincias? 

Algún  facón  que  otro,  algún  par  de  tijeras,  tal  cual 
cortaplumas  y  nada  mas. 

Y  iin  conseguir  la  renuncia  de  ningún  gobernador. 

En  resumen,  se  ha  despertado  la  espectativa  pública; 
se  ha  dado  un  gran  golpe  de  bombo  para  alarmar  la 
opinión;  se  ha  recuitido  á  la  amenaza  y  á  la  energía; 
para  no  conseguir  el  fin  propuesto,  cual  era,  el  de  sa- 
tis-facer los  justos  anhelos  del  pueblo  argentino. 

La  Bolsa  lo  ha  dicho  ya,  con  un  lenguaje  abromadc  r; 
y  al  decirlo,  es  porque  sabe  lo  qué  se  dice,  puesto  que 
nunca  se  ha  engañado. 

El  oro  salud5  el  golpe  de   bombo  del  gcbiemo  con 

una  baja;  de-spues,  después ahí  están  las  cotizaciones; 

sube  que  sube,  como  si  no  hubiese  vsnido  otro  g  ibíer- 
no,  como  si  no  hubiese  habido  (pesarme,  y  ce mo  íi  no 
hubiese  habido  energía  para  demcstrar  iu  poder  y  su 
virilidad. 

El  primer  acto,  pues  del  nuevo  gobierno,  ha  resulta- 
do ser  su  primer  fiasco. 

¡HIMNO  FIN  DE  SIECLE! 

¿Quién  es  aquel  que  grita  y  vocifi'ra 
de  tan  rara  manera, 
que  parece  un  torrente  de -bórdalo 
que  corre  bulücíoío, 
mis  que  pasmando,  hariérdose  el  pasmado? 

¡Ahí  Es  Guiñaal  Sur  que  pálido,  ojeroso, 
pretende  á  voz  en  grito 
representar  por  habla  y  por  escrito 
su  saínete  fina':  A(]ui  tstá  el  PfO. 

Escucha'!  su  discurso  temerario, 
y  su  charla  pedante,  torpe,  inquieta. 
¿No  veis?  ¡Está  plagiando  á  un  gran  poeta! 
resultando  á  la  fin  un  mal  plagiirio. 

Dice  que  es  himño/el  canto  de  la  rana, 
cumdo  contesta  al  sapo; 
que  es  himno  de  experiencia  toda  cana, 
y  que  es  himno  de  paz,  cualquier  sopapo; 
que  es  himno  en  general, 
el  beso  del  pecado  original, 
el  fraude  electoral, 
y  el  desquicio  del  Banco  Nacional 


Siéntese  usted,  señor,  en  dos  sillpnes 
donde  reposen  sus  augui^tos  lomos;' 
pues  Léxico  que  vierte  á  borbotones 
tantas  definiciones, 

debe  constar,  al  menos,  de  dos  tomos; 
debe  usted  diviiirfeen  dos  secciones 
para  ejercer  el  ancho  predominio 
del  déspc  ta  incipiente, 
matando  torpemente 
al  sentido  común  y  ti  raciocinio. 

La  barra,  tin  embarpo.  ríe  y  gna, 
sin  que  de  todo  á  usted  le  importe  un  rábano; 
mas  si  alguien  lo  ha  escuchado,  de  Mendoza, 
de  fijo  habrá  creído 
que  en  el  oído  le  picaba  un  tábano. 


No  se  meta  en  dibujos, 
ni^del  himno  en  las¿ujps  y  reflujos;     _  ^. 
porque' eriusTed"ocune  " 
lo  que  en  todo  el  que  habla  y  no  discurre. 
Ai^es  pues  ds  lanzarse  en  mas  preludios 
procure  prepararse  con  estudios,^ 
mas  útiles  y  gratos, 
para  no  dar  al  aire,  notas  foscas; 
porque  resulta  usted,  un  papa- moscas. 


LO  DEL  DOMINGO 


Los  que  duden  de  la  c  hc^  ion  y  fuerza  del  partido 
radical,  tienen,  con  las  SLsarr.bleas  del  domingo  pasado, 
ba.'-tante  motivo  p.ira  convencerse  una  vez  por  todas, 
de  la  unidad  de  miras  de  los  radicales,  de  su  perfecta 
disciplina  y  de  su  inquebrantable  unión. 

En  los  tres  puntos,  en  donde  éstas  se  celebraron,  la 
concurrencia  era  numerosa  y  compacta  Ón  el  Politea- 
ma  había  como  seis  mil  rersona«,  porque  no  cabían 
mas,  y  en  San  Telmo  y  en  Santa  Lucía  la  mar,  porque 
aquello  tenia  el  aspecto  de  olas  humanas. 

De  que  no  hay  exageración  en  lo  que  dejamos  apun- 
tado, dan  una  prueba  evidente  las  cifras  de  Irs  que  en 
correcta  formación  se  dirigieron,  recorriendo  las  calles, 
al  comité  nacional  del  partido  y  á  saludar  al  egregio 
doctor  Irígoyen. 

La  policía  tomó  posiciones  en  todas  las  esquinas  por 
donde  debían  pasar  los  manifestantes,  pues  notamos  en 
cada  una  tres  ó  cuatro  vigilante.»,  á  parte  del  nutrido 
número  que  acompañaba  á  la  manifestación. 

Este  pequeño  detalle  dá  una  prueba  clara  y  termi- 
nante, de  que  la  policía  de  hoy,  es  la  policía  de  siem- 
pre: aparatosa  y  oficiosa. 

Y-por  ende,  el  gobierno  de  hoy.  es  lo  mismo  que  el 
gobierno  de  ayer,  receloso  y  aparatoso. 

Estas  manife'.tacíones  de  la  opinión  pública,  todavía 
no  han  merecido  de  los  poderes  públicos  el  respeto  y 
la  confianza  que  deben  inspirar. 

El  temor  que  manífieston   no  tiene  «u  origen  en  le» 
disturbios  que  estos   actos  partidistas  puedan  producir; 
tienen  su  base  en  la  ÍTipopularidad  de  los  gobiernos,  • 
que  son  medrosos  naturalmente. 

Los  alardes  de  fuerza,  son  y  serán  siempre  estempo^ 
ráneos,  doquiera  que  el  pueblo  ejerza  cualquiera  de  lo» 
derechos  que  la  ccnstitucion  le  acuerda,  legal  y  pacífi- 
camente. 

Siesos  actos,  pues,  sen  inter\'enídos  por  la  fuerza 
pública,  ó  se  prejuzgan  las  consecuencias  con  esa  me- 
dida preventiva  que  coarta  un  derecho  legítimo,  ó  tig- 
nifica  una  amenaza  prcvocadora. 

Si  e!  gobernante  tiene  la  conciencia  de  la  opinión  y 
satisfecha  la  suya  propia,  no  debe  temer  las  manifesu* 


/ 


/ 


BOK  tJpitJÍ 


M.V)  s.ííX^H  o^  NitxXo^t,  \^tw\^f, 


t  tgJItJOTJE 


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DON    QUIJOTE 


clones  de  ninjfun  partido,  sea  cualquiera  el  que  preten- 
da hacer  uso  de  tal  derecho. 

Sin  embargo  y  á  pesar  de  todo,  lo  del  domingo  pa- 
sado ha  hablado  muy  alto  en  el  concepto  político  del 
partido  radical,  dando  un  mentís  á  los  espíritus  débiles 
y  apocados. 

Otros,  mas  inocentes  ó  peor  intencionados  pretenden 
hallar  puntos  de  contacto,  comunidad  de  credo,  ó  por 
lo  menos  afinidad  de  ideas,  entre  los  hombres  que  nos 
gobiernan  y  los  que  militan  á  la  sombra  del  programa 
radicaL 

Hasta  hay  quien  dice,  y  lo  dice  porque  lo  cree,  que 
los  nuevos  ministros  harán  gobierno  radical. 

¿Cuándo  y  por  dónde?  Lo  que  sucede  en  esto  es  que 
los  que  sienten  ansias  de  progreso  y  de  reparación, 
creen  posible  que  los  que  han  venido  á  sustituir  á  los 
déspotas  y  á  los  estériles,  pueden  dar  un  paso  adelante. 
Pero  no  hay  que  confundir:  de  ahí,  á  dcsirrollar  en  el 
gobierno  nuestros  ideales  va  mucha  diferencia;  se  nece- 
sita algo  mas  que  querer,  se  necesita  poder  y  esa  cir- 
cunstancia precisa  no  concurre  en  ellos,  porque  es  pa- 
trimonio exclusivo  del  partido  radicaL 

De  llegar  á  meterse  en  honduras,  que  no  otra  cosa 
seria  lo  que  haría  este  gobierno  si  á  tal  se  atreviese,  re- 
sultaría una  copia  de  nuestro  programa:  resultarla  una 
confesión  deplorable  y  vergonzosa. 

Sin  embargo,  deseamos  que  se  haga  algo,  porque 
cualquier  cosa  que  hagan,  por  poco  que  sea,  en  el  ca- 
mino de  la  reparación  y  de  la  reacción  liberal,  ha  de 
redundar  en  beneficio  de  las  excelencias  de  nuestra  po- 
lítica, de  la  política  que  ha  hecho  del  partido  radical  el 
baluarte  mas  fuerte  de  los  derechos  del  pueblo  y  de 
la  regeneración  de  la  República. 


ADELANTE 


Fuera  de  las  concesiones, 

dádivas,  jubilaciones 

no  dá  muestras  el  Congreso, 
de  Iniciar  en  sus  sesiones 
un  átomo  de  progreso. 

Se  hace  una  interpelación 
que  produce  sensación; 
pero  el  gobierno  se  apresta, 
acepta  el  reto,  contesta, 
y  se  acabó  la  cuestión. 

Si  se  pide  estrecha  cuenta 
6  cargo  al  gobientp  fragua 
la  Cámara  muy  violenta, 
se  reduce  su  tormenta 
á  la  de  un  baso  de  agua. 

£1  Congreso  fué  juarista, 
y  después  pelegrinista, 
y  hoy  pues  que  pasó  por  todo 
na  de  hallar  muy  fácil  modo 
de  ser  también  delvallista. 


COSAS  DE  SANCHO 


A  Ta  se  sabe,  le  han  propuesto,  dimitirlo  de  goberna- 
dor y  hacerlo  senador. 

Y  él  ha  contestado: — «Xo  seficr». 

Claro:  mas  vale  malo  conocido  que  bueno  por  cono- 
cer, quizás  habrá  pensado  para  su  capote. 

Y  aun  habrá  añadido,  una  vez  seguro  de  que  nadie 
le  oia: 

— cAun  tengo  la  mayor  parte  de  las  armas  > 

Y  tiene  mucha  razón. 
Vaya  si  la  tiene. 

Su  renuncia  se  anurxió 
y  él  ofreció  rentmciar, 
mas  luego  dijo  que  na 
prefiriendo  gobernar».. 
pues  que  al  fin,  no  renunció. 
• 

Y  aquel  grupo  que  á  toda  costa,  quería  obligar  á  Ta 
se  sabe  á  la  renuncia,  perdió  el  pleito  con  costas. 

Porque  después  de  meter  tanta  bulla  y  de  armar  tan- 
to ruido,  se  han  quedado  afeitados  y  sin  visita. 

La  energía  de  estos  tiempos,  es  pura  bambolla;  á  la 
menor  resistencia  que  encuentra,  se  quiebra  y  desapa- 
rece como  una  bomba  de  jabón. 

Resultado,  que  estamos  peor  que  estábamos;  porque 
antes  teníamos  la  esperanza  de  que  al  desaparecer  las 
armas,  desaparecerla  el  armado  también. 

Pero  aquéllas  no  han  desaparecido  sino  en  parte,  y 
él  no  es  fácil  que  desaparezca  ni  en  todo  ni  en  parte. 

Así  son  las  cosas. 


Tiene,  después  de  todo,  mucha  gracia  la  contestación 
de  Ta  te  sabe  i  los  que  le  ofrecían  la  senaturía. 

Dijo  que  no  la  aceptaba  porque  hay  otros  htjmbres 
mas  dignos  que  éL 

Pues  noa  sacó  de  dudas.  Mas  digno  de  ocupar  una 
banca  en  el  Senado  que  él,  cualquiera. 


¿Si  sentirá  escrúpulos  de  conciencia? 

Puede,  que  en  sus  ratos  de  ocio,  se  haya  dedicado  al 
estudio  de  la  psicología. 

Aunque  eso  de  meterse  en  e&tudios,  siendo  goberna- 
dor y  teniendo  arma'',  no  lo  creemos. 

Al  menos  por  el  momento. 

Necesitamos  que  nos  lo  prueben  y  que  nos  lo  com- 
prueben. / 


De.«pues,  esto  es,  días  pasados,  vino  á  la  capital  en 
tren  expreso,  por  supuesto,  y  visitó  al  doctor  Del  Valle. 
^  Dicen  que  no  se  habló  una  palabra  de  política. 

Entonces,  ¿á  qué  vino? 

¿A  darle  las  gracias  porque  le  dejaba  a'gunas  armas 
todavía? 

¿A  fumar  un  cigarrito  en  amable  compaftia? 

Porque  del  Banco  Hipotecario,  no  vendría  á  hablarle 
al  ministro  de  la  guerra:  hay  que  suponerlo  así. 

En  fin,  allá  ellos;  lo  cierto  es  que  vino  á  altas  horas 
de  la  noche  en  tren  expreso,  y  que  regresó  á  mas  altas 
horas,  en  tren  mas  expreso  también. 

Y  el  pueblo  paga. 

• 

Lo  del  Banco  Hipotecarlo  se  va  volvletdo  oscuro. 
Va  tomando  el  cariz  de  las  tinieblas. 

Porque  la  luz  no  se  encuentra  por  ningrun  resquicio. 

Lo  único  que  se  advierte,  es  que  nadie  quiere  ser 
presidente. 

Porque  lo  que  ellos  dirán:  — tj^Qué  vamos  á  presidir 
alÜ?  ¿La  débdcle?  Pues  abramos  las  puertas  de  par  en 
par  y  que  presidan  los  trlbunales>. 

Y  tienen  mucha  razón. 

Puesto  que  allí  habrá  de  todo; 
montones  de  rotas  hebras, 
sapos,  ranas  y  culebras, 
inmundicia  y  fiingo  y  lodo. 


Después  de  tantos  trámites  y  de  tantos  incidentes 
como  se  han  producido,  todos  nosh:mos  quedado,  pqco 
mas  ó  menos  lo  mismo  que  estábamos. 

Ta  se  sabe,  con  sus  armas. 

Los  que  querían  su  renuncia,  con  sus  esperanza?..... 
defraudadas. 

La  provincia  con  su  gobernador. 

£1  Banco  Hipotecarlo  con  sus  desfalcos. 

Y  el  gobierno  nacional  con  su  energía. 

Al  final,  pues,  estamos  peor,  que  antes  de  empezar. 
iCómo  ha  de  ser! 

Diremos  como  nos  decía  un  amigo  días  pasados: 
— c£l  mal  no  ha  sido  atacado,  sino  acatado*. 

Y  es  verdad. 


CANTARES 


Los  bancos  están  caldos 
y  lo  estarán  muchos  años; 
en  cambio  se  hallan  de  pié 
los  ladrones  de  los  bancos. 

Guiña  al  Sur.  es  un  poeta 
sentimental  y  realista; 
y  sus  lágrimas  producen 
en  la  barra,  muchas  risas. 

Mañas-asco,  es  un  portento 
de  saber  y  de  elocuencia; 
y  en  el  tiempo  del  juarísmo 
ha  lavado  su  conciencia. 

Anda  buscando  la  gente^- 
por  la  noche  y  por  el  día, 
en  donde  se  habrá  metido 
del  gobierno  la  energía.- 

Dicen  que  el  radicalismo 
es  del  gobierno  la  Idea, 
también  me  llamaba  mi  hijo, 
antes  de  morir,  mi  abuela. 


LANZADAS 


£1  17,  tuvo  lugar  la  ceremonia  de  bendición  en  el 
crucero  «9  de  Julio  >. 

El  vicario  castrense  señor  Pera  pronunció  una  ora- 
clon  á  bordo  ccn  dicho  motivo. 

El  16,  esto  es,  el  día  antes.se  remataron  juiicialir. en- 
te, unos  terrenos  propiedad  del  padre  Pera,  para  res- 
ponder á  una  demanda  interpuesta  por  el  Nuevo  Banco 
Italiano,  por  cobro  de  pesos. 

Los  sucesos  se  enlazasi. 

La  vida  es  una  cadena  de  eslabones  de  hierro,  que 
nadie  puede  romper.  _   . ■ 

¡Oh  deleznable  humanidad! 


Se  nos  ha  dicho,  sin  que  nosotros  nos  hayamos  atre* 
vido  i  darle  todo  el  crédito,  de  que  necesita  la  tal  noti* 


t.-.,.-  -i  ■ 


cia,  que  el  folleto  mandado  imprimir  con  cbjeto  de  re^ 
partirlo  en  las  sacii-tias  de  los  templos,  y  que  contiene 
escritos  del  padre  Pera  contra  Don  Quijote,  no  ha  po- 
dido cruzar  la  vias  públicas  por  un  entorpecimiento  no 
previsto. 

La  impresión  se  húo  en  Le  CturrUr  de  La  Plata, 
cuya  imprenta,  no  suelta  el  folleto,  sin  previo  pago  de 
su  importe. 

Estos  inconvenientes  deben  preveerse  con  anteriori- 
dad, porque  de  lo  contrat  lo  el  propósito  quedará  trunco. 

Suponiendo  que  sea  verdad  lo  que  acabamos  de  nar- 
rar. 

El  general  Mitre  (D  Bartolo)  y  el  Zorro,  han  celebra- 
do una  conferencia, 

iHola,  hola,  holal  .  . 

Resabios  del  acuerdo, 

¡Si  pretenderá  don  Bartolo,  que  el  Zorro  lo  vuelva  i 
abrazarl 

Nosotros,  por  lo  que  i  nosotros  toca,  estamos  muy 
tranquilos. 

Máxime  cuando  se  ros  asegura  que  don  Bartolo,  no 
piensa  traducir  ninguní  gran  obra  del  italiano. 

Del  italiano,  ni  de  rlngun  otro  idioma  deímufado  y 
sus  alrededores. 

El  Zorro,  sí  que  está  traduciendo  en  rabia  y  en  cora., 
je  el  cambio  operado  en  la  política. 

Y  eso,  que  la  energía  no  ha  dado  señales  de  vida  to- 
davía. 

Don  Pió>pero,  anda  haciendo  en  Tucuman  ura  bar- 
rabasada por  día. 

Allí  no  hay  mas  ley  ni  mas  ü'teres  que  don  Próspero. 
Ulumamente  ha  reducido  á  prisión  porque  sí,  al  üicli-> 
to  Rosenwald,  director  de  El  Orden. 

Pues  cuando   don  Próspero  atenta,   contra  el  orden, 
se  comprende  fácilmente  lo  que  desea. 
La  Lbertad  de  la  mordaza  y  de  su  soberanía  próspera. 
Que  esto  haga  á  la  luz  del  día 
, '   -     '         un  Garcia,  es  imprudente; 
va  i  dar  en  decir  la  gente 
que  es  muy  malo  don  Garcia. 

El  fiscal  Lowry  ha  temado  ya  la  confesión  crn  car- 
aos, al  comandante  de  la  «Rosales.,  que  fué,  señor  Fu- 
nes. 

■  ¿Cómo  le  tomará  declaración,  al  que  fué  almirante  de 
la- escuadra  expedicionaria?  -««  w 

El  sumario  se  complica, 

Pero  ¿en  qué  quedamos? 

^l  señor  Funes  e¿*  enftmuo  6  no  esti  enfermo? 
Porque  nos  dijo  un  diario,  que  el  médico  que  lo  re* 
conoció  dijo  que  no  esuba  enfermo. 

Y  sin  embargo,  continúa  en  el  hospitaL 
¿Qué  hay  en  suma,  ó  en  resta? 

En  el  teatro  de  la  Comedia,  se  reproducen  con  mu- 
cho  acierto  y  sin  omitir  gastes  de  ningún  género  Irs 
estrenos  de  obras  ya  juagadas  favorable irtente.  en  los 
teatros  de  España.  La  empresa  Orejón  se  desvive  per 
complacer  al  público  bonaerense. 

En  la  Zarzuela,  la  distinguida  concurrencia  que  lo 
llena  á  diario,  se  muestra,  con  mucha  justicia  por  tier- 
to,  complacidísima  del  esmero  que  ponen  los  artistas  en 
la  ejecución  de  las  obras  que  representan  y  de  los  es. 
fuerzos  que  hace  la  empresa  para  mantener  vivas  sus 
simpatía;:.  | 

En  Apolo  se  están  reconcentrando  los  artistas  mas 
notables  y  la  empresa  de  este  coliseo  es  la  que  tiene 
en  cartera,  mas  obras  de  argentinos  y  españoles  con 
qu«  hacer  frente  al  público  ávido  de  novedades. 

Finalmente,  en  el  Politeama  está  fui  donando  con 
beneplácito  del  público  inteligente,  una  compañía  de 
comedia  española,  formada  por  la  eximía  artista  seño- 
ra Concepción  Aranaz,  con  lisonjero  éxito. 

A  todos  ellos,  les  deseamos  muy  buena  fortuna;  lau- 
reles, aplausos  y  plata  á  monte  nes. 

El  joven  Aparicio,  corresponsal  de  varios  periódicos 
de  oposición,  fué  agredido  en  Córdoba  por  dos  Indivi- 
duos imprudentes  y  se  víó  obligado  á  defenderse  ha- 
ciendo uso  de  su  revolwer. 

Cayó  muerto  uno  de  sus  agresores  y  el  otro  fiíffó  le- 
vemente herido.  •  ' 

iHé  ahí  los  finitos  de  la  intransigencia  cfidall 

En  Mendoza  han  marcado  las  casas  de  los  radicales 
con  una  cruz  negra. 

¿Será  para  que  no  puedan  entrar  los  diablos  situado* 
nistas? 


En  Santiago  del  EsUro  se  amenaza  ccn  una  nuev4 
emisión. 

Papeles  son  papeles 
cartas  son  cartas; 


u 


% 

■I 


tcnándo  saldremos  todór*" 
de  tanto  maula? 


Tip.  Uto.  d«  i.  BlbM  /  Moo.  XioooB  !•• 


^m^ 


5t" 


Domingo  30  de  Julio  áé  i¡893 

I 
En  la  Capita^ 


BiInOS  AIRES 


j.  IX.   Número  50 


SuMnoión  por  trimestre  adelantado  f     160 

Número  suelto „     0,12 

Número  atrasado ,    0,20 

Extranjero  por  un  año  .    .    .    .    ,  12,00 

En  Don  Quijote  no  hay  chtrqua 
porque  es  civico  del  Parfue. 


Por  ver  el  oro  á  la  par 
Incbaré  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  os  trazará  el  camina. 


í 


^oua  %  adminütiocion  %  11  d  3  n.  m, 


/ 


Campaña 


Snsorioi¿n  por  semestre  adelantado  $  4,00 

Nlimero  suelto ,  0,20 

NAmero  atrasado ',    ^  0,40 

Extranjero  por  na  tño   !    .    .    i    ,  18,00 


Tengan  elen  mil  ■nfcridonei 
7  abajo  lu  snbTenoionei. 


Para  Quijote  porteflo 
todo  enemigo  es  pequeflo. 

T  soy  terror  de  enemigo! 
y  amigo  de  mis  amigos. 


.^uKitcúm    noi  Kmutw   oÁtlanAaio 


Este  periódico  se  compra  pero  no  se  vende 


Li  COBBESPONDENCIA  i  KOl^BRE  DE  A.  OSSORIO  ^  Prupletaiio:  EDUARDO  SOJO  ^  ADIINISTRiCION  BODBIGÜEZ  PEtA  142  2.°  PISO 


SIN  SALIB  DEL  ATBANCO 
EMP1EZA.N  LAS  DEFICIENCIAS 

SEMBRANDO  OBSTÁCULOS 

CKf  A  LOOO  CON  SU  TEV A 

EL  ORO,   ESTÁ   CON    NOSOTfiOS,    NO    CREE  NADA 
EL  VERDADERO  MAL,  ESlA  EN  EL  TRONCO 

•  -— -^ín^ ■' 

Quien  mucho  corre,  pronto  pan. 

Aquella  actividad  feroí  de  los  primeros  dias,  que 
tanta  conmoción  produjo  en  aquellos  espíritus  pobres 
de  reflexión  y  ávidos  de  sorpresas  y  de  novedades  se 
va  extinguiendo  poco  á  poco. 

En  el  tranquilo  lago  de  la  espectativa  pública,  cayó 
el  nuevo  gobierno  como  una  piedra,  en  el  centro  del 
lago,  produciendo  círculos  de  semioleages  que  se  iban 
ensanchando  hasta  perderse  en  las  riberas;  después  la 
calma,  la  tranquilidad,  la  inmovilidad  en  las  aguas  del 
estanque. 

Será  tal  vez  porque  este  ministerio,  no  era  esperado, 
■  ni  presentido;  porque  nadie  creia  en  que  se  operara,  así, 
sin  mas  ni  mas,  un  cambio  tan  brusco;  nadie  presumía 
que  dadas  la  firmeza  del  acuerdo,  y  las  influencias  que 
rodeaban  á  Saenz  Pavo,  tuviese  bastante  resolución  y 
coraje,  este  último,  para  desvalijarse  de  aquellos  ele- 
mentos perniciosos  que  llevaba  en  el  acordeón  y  11a- 
taax  á  sus  consejos  á-tjtro  elemento  mas  liberaL 

¡Ahora  sí,  que  t¡!  se  dijeron  los  crédulos  y  los  biena- 
venturados que  creen  en  todo  á  ojos  cerrados  y  que 
creen  que  los  hombres  nuevos,  han  de  darnos  el  bien 
que  no  pudieron  darnos  los  viej  js. 

¡Ahora  sí,  que  sil  repetían  los  ecos  por  todss  los  con- 
fines de  la  República,  fijando  sus  ojos  en  la  Union  Cí- 
vica Radical,  por  si  temblaba  ante  ¡a  aparición  sorpren- 
dente de  los  nuevos  estadistas. 

Y....  ya  lo  ven  ustedes.  Nj  salimos  del  atranco:  no 
hay  nada  todavía,  mirado  con  calma  y  con  imparciali- 
dad, que  sea  motivo  bastante  para  alimentar  sólidas  es> 
peranzas. 

Y  si,  después  de  tantos  alardes,  no  salimos  del  atran- 
co, hay  que  creer  que  es  porque  empiezan  las  deficien- 
cias. 

¿Qué  dónde  están  éstas?  Pues  ocultas  entre  los  plie- 
gues de  la  reacción  bienhechora,  con  que  ha  pretendido 
deslumhramos  el  actual  ministerio. 

Dirán  otros  que  el  poco  tiempo  transcurrido,  apenas 
si  ha  permitido  al  gobierno  echar  un  grano  de  arena, 
■en  la  gran  obra  de  reconstrucción  qu»  se  ha  impuesto. 
Pero  no  hay  tal:  en  poco  tiempo  se  puede  hacer  mucho, 
ó  iniciarlo  por  lo  menos,  como  haya  voluntad  decidida 
y  se  sepa  emplearla  con  éxito. 

En  buen  hora,  que  se  crea  que  construir  es  mas  difi. 
cU  que  derribar,  aunque  no  en  el  ca'  o  presente,  los 


obreros  tienen  todos  los  n^ateríales  al  alcance  de  la 
mano. 

Lo  que  sucede,  es  que  se  quiere  reedificar  sin  plan 
previo,  sin  base,  y  eso  no  es  posible;  y  si  llegan  á  pro- 
bar que  es  posible,  no  ha  de  ser  duradero  lo  que  se  edi- 
fique, porque  no  tendrá  solidez  ninguna;  no  tienen  soli- 
dez los  castillos  en  el  aire. 

Que  son  hombres  de  talento,  los  que  hoy  ocupan  el 
poder;  que  son  honorables,  que  están  animados  de  los 
mas  sanos  propósitos  y  que  se  sacrificarán  por  el  bien 
del  país.  Nadie  lo  duda,  pero  todo  eso  no  es  bastante. 
Los  relojes  mas  buenos  y  mas  ricos  suelen  descompo- 
nerse en  su  marcha  ordinaria^  En  medio  de  un  día  se- 
reno, hemos  visto  desencadenarse  una  tormenta.  Nin- 
gún buque  por  sólido  que  sea,  puede  luchar  victoriosa- 
mente contra  las  olas  inreiulbies  del  mar.  En  todo  ser 
humano  hay  deficiencias,  ¿y  qué  inteligencia  es  la  que 
está  exenta  de  errores? 

La  manía  de  las  armas,  de  que  está  poseído  el  gabi- 
nete, es  una  mania  que  podrá  tener  su  razón  de  ser, 
pero  manía  al  fin  que  separa  á  los  poseídos  del  punto 
de  partida. 

Eso  ha  debido  ensayarse  simultáneamente  con  otros 
ensayos  mas  prácticos,-  de  éxito  mas  seguro  y  de  resul- 
tados mas  posítivjs. 

Porque  hay  que  convenir  en  que  el  éxito  del  desar- 
me, ha  sido  desastroso,  hasta  el  momento.  Pero  como 
la  mania  de  las  armas  predomina  en  alto  grado  en  las 
esferas  oficiales,  se  ha  mandado  deponerlas  á  la  policía 
y  á  los  bomberos,  que  nunca  debieron  tenerlas,  es  ver- 
dad, y  que  había  necesidad  de  quitárselas,  verdad  tam- 
bién. 

Pero  fijémonos  un  peco.  ¿H.-bia  miedo  de  que  los  vi- 
gilantes y  los  bomberos  se  levantasen  contra  un  go- 
bierno inteligente  y  consciente?  Di  ninguna  manera, 
se  nos  dirá.  Luego  entonces  el  gobierno  tiene  la  mania 
de  las  armas  y  habrá  que  concluir  diciendo:  — Cada  loco 
con  su  tema. 

El  barómetro  mas  elocuente,  el  oro,  está  con  nos- 
otros: él  no  cree  nada  de  lo  que  se  pregona  y  se  va 
por  las  nubes;  nosotros  tampoco  creemos  en  que  la 
reacción  anunciada,  nos  traiga  la  feliciiad. 

Y  es  una  lástima,  pirque  vamrsá  quedar  como  está- 
bamos, peor  ti  se  quiere,  perqué  á  los  males  pasados 
habrá  que  agregar  el  sacrificio  estéril  de  hombres  emi- 
nentes que  se  están  gastando  ya. 

Y  es  portiue  el  mal,  está  en  el  tronco;  ellos  cargaron 
con  un  ímpcsib'e,  cual  es  apoyar  á  la  actual  presiden- 
cía. 

Y  hay  que  convenir  en  que  una  cn'.-is  presidencial 
no  se  soluciona  con  un  puntal,  sino  en  virtud  de  las 
prJc  1  as  demccrádcas  de  los  países  libres 

La  renuncia  presidencial,  se  impone. 


LOS  ^UEVOS 


En  alas  de  su  ardiente  fan'asia 
y  seguros  d¿l  triunfo  de  su  idea, 

llegaron  cierto  día, 
cuándo  la  cosa  esuba  lo  mas  fea. 


á  convertir  la  pena  en  alegría 

á  cambiar  lo  amargo,  por  jalea 

jQaé  hallarán  á  la  fin  de  su  viaje, 
como  el  oro  no  bajel 

—  cNosotros  probaremos,  que  podemos, 
«porque  en  nosotros  solo  confiamos, 
— dijeron  al  subir— SI  que  queremos 

>ya  que  en  la  brecha  estaraos 
>dar  fé  del  culto  que  al  país  debemos, 
>y . ..  veremos  después  á  dónde  vamos>. 

Y  el  porvenir -oculto  en  negra  nube, 
y  el  oro  sin  cesar,  sul>s  que  sube. 

Ya  no  entusiasma  á  nadie  las  promesas; 
pues  aturde  al  que  manda  el  devaneo 
de  atormentar  al  pueblo  con  sorpresa», 
llamándole  á  la  vez-jgcí  vicho  feo. 

Pnrr  itMtijjnr  y—        — 

¡Solo  en  la  paz  de  los  ttpulcroi  creol 
No  sé  si  se  construye  ó  se  derriba) 
Solo  veo  que  el  oro,  se  va  arriba. 

Aun  sípndo  su  programa  muy  simpático, 
ha  de  ser  deficiente  algún  ariículo: 
porque  el  desarme  resultó  homeopático, 

por  no  detir  ridículo; 
y  ha  de  llegar  á  hacerse  sistemático, 
y  ha  de  volcar  mas  tarde  su  vehículo; 
ya  el  oro  nos  lo  dice— asi  lo  entiendo — 
cuando  tan  alto  se  nos  va  subiendo. 

Ya  veréis  los  viUan »  en  campafta 
rastreando  vacantes  de  los  Roja», 
y  sin  darse  gran  mafia, 

ganarse  la  elección  ccn paradoja'^; 

hay  quien  diré  que  él  siembra  la  cízafla 
usando  de  influencias  nada  flojas, 
sin  que  le  importe  á  veces  lo  que  incuba, 
ayudando  á  que  el  ero  se  nos  suba. 

La  situación,  lectores,  se  complica, 
pues  la  sangría  dada  á  Ya  fe  foba 
riísu'.ta  deficiente  ó  sea  chica. 
Hay  que  buscar  la  verdadera  llave 
que  abra  el  registro  aquel  que  simplifica 

dd  progreso  la  clave. 
Y. . .  ¿esa  llave  la  tiene  el  ministerio? 
— No— dice  el  oro,  y  se  nos  va  muy  serio. 


ADELANTE 

Esta  es  la  voz  mi'iísterial:  esta  es  como  quien  dice, 
la  seflal  que  guia  al  ministerio,  en  su  obra  regenera- 
dora. 

Adelante-  noten  ustedes  que  se  ha  suprimido  lo  de 
los  faroles,  al  parecer — sin  duda,  porque  no  los  necesi- 
tan, por  el  momento;  ó  porque  se  creen  con  bastantes 
Iw,  8  natu-nUs. 

Pero  cada  vez  que  el  oro,  oye  decir  al  ministro  de 
hacienda- adelante— allá  se  va  él,  adelante  también, 
pues  se  sube  á  marchas  forzadas,  hasta  dar  con  el  infi- 
nito. 

•  Si  creerá  el  ministro  de  hacienda,  ■que  el  oro  no  vé 
mas  allá  de  sus  narices,  cuando  tiene  un  olfatp  tan  refi- 
nado que  es  una  maravillal 

Adelante,  podrá  ser  el  lema  del  ministro,  pero  el  oro 
'le  dice  á  cada  momento: — «Eres  turco  y  no  te  creo — 
«Obras  son  amores  y  no  buenas  razones» — y  otra  por- 
ción de  frases  tendentes  todas  ellas  á  torturar  al  minis- 
tro de  hacienda  y  á  damos  la  voz  de  alerta  i  todos  los 
que  nos  ccupamos  de  la  cosa  pública. 


DON  QVIJ 


ZG  Di=   JULIO  J5E 


■^W^ÍKV.  "^IVpkvi  4<iXX\'\\\'    ^\>.^^Q 


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QVIJOTE 

JULIO  JDE  1893 


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DON    QUIJOTE 


7 


¿Por  qué  sube  el  oro?  Si  analizamos  el  estado  de  pro- 
daccion  del  país  y¡su  riqueza  progpresiva,  nos  convence- 
remos de  que  el  oro  no  tiene  motivo  de  queja;  si  escu- 
driflamos  las  necesidades  del  comercio,  hallaremos  el 
ccnvencimiento  de  que  el  oro  es  susceptible  en  grado 
sumo;  si  ponemos  el  ojo  en  los  agiotistas,  echaremos 
de  ver  que  el  oro,  no  se  presta  á  ser  juguete  de  nadie, 
y  si  por  último,  examinamos  las  condiciones  de  estadis- 
ta del  actual  ministro  de  hacienda,  acabaremos  por 
creer  que  el  oro  es  muy  descontentadizo. 

Entonces,  ¿por  qué  sube  el  oro?  Si  no  hay  motivo 
para  que  suba  y  si  además  tiene  confianza  en  el  go- 
bierno en  general  y  en  el  ministro  de  hacienda  en  par- 
ticular, ¿por  qué  sube? 

Algo,  y  aun  algos  habrá  en  todo  esto,  cuando  en  lu- 
gar de  declinar,  se  inclina  cada  vez  mas  y  mas:  y  si  las 
causas  eficientes  del  alza  tan  acentuada,  no  están  ni  la 
producción,  ni  en  el  cambio,  ni  en  el  comercio,  es  prue- 
ba concluyente  de  que  la  causa  verdadera  existe  en  el 
ministro. 

Todos  decian,  al  encaramarse  en  las  alturas  del  po- 
der el  nuevo  gobierno: — «Pronto  tendremos  el  oro 
á  200>. 

Y  Don  Quijote,  dijo  y  continúa  diciendo: —  iPrcnto 
tendremos  el  oro  á  400. 

Hé  aqui,  pues,  una  esperanza  defraudada  y  que  nos- 
otros somos  los  primeros  en  condolemos  de  esta  de- 
fraudación, porque  nos  alcanzan  como  á  cada  quisque 
los  desastrosos  efectos  de  la  crisis  metálica. 

¿Pero  qué  le  vamos  á  hacer?  Lo  lógico  de  los  aconte- 
cimientos es  la  barrera  contra  la  ,que  se  estrellan  todos 
los  propósitos  sin  base  sólida  y  positiva;  todos  los  mi- 
nbtros  que  no  ponen  el  dedo  en  la  llaga. 

y  es  un  dolor,  porque  la  cuestión  finanzas  es  la  cues- 
tión esencial  en  el  programa  de  todo  gobierno;  pero 
e6te  que  hoy  tenemos  cree  que  con  quitar  las  armas  á 
todo  el  mundo,  va  á  conseguir  encontrar  la  mosca 
blanca. 

Preocúpese  el  señor  ministro  de  hacienda,  de  los  pro- 
blemas á  resolver  en  su  complicado  departamento:  haga 
algo  sensacional  en  el  ministerio  á  su  cargo;  despeje 
las  incógnitas  en  las  ecuaciones  del  oro,  y  verá  como 
éste  baja  á  buscar  su  nivel,  en  vez  de  irse  por  los  cer- 
ros de  Ubeda,  cada  vez  mas  arriba. 

Pero  creímos  en  un  principio  y  nos  afirmamos  en 
nuestra  creencia,  de  que  el  actual  ministro  de  hacienda, 
no  es  el  llamado  i  hacer  algo  práctico  en  las  finanzas 
públicas. 


LÓGICA 


Ün  pavo  di6  en  la  manía 
de  cambiar  de  registros, 
y  lucir  nuevos  ministros 
un  dia  tras/btrú  dia; 
así  llegó  á  la  agonía, 
esto  es,  de  su  vida  al  cabo; 
y  dijo  moviendo  el  rabo 
después  de  agotar  mil  nombres: 
— cSé  que  el  mal  no  está  en  los  hombres, 
|todo  el  malf  está  en  el  pavo». 


Guando  tal  firase  pronuncia 
quien  de  sí  mismo  se  queja, 
atento  á  la  moraleja 
debe  ofrecer  su  renuncia. 


COSAS  DE  SANCHO 


Las  primeras  elecciones,  medio  libres,  que  se  han  ve- 
rificado, han  dado  el  triunfo  al  partido  radicaL 

Esto  prueba  que  la  opinión  general  hace  la  oposición 
al  grobiemo. 
Digo,  me  parece..  „ 

No  se  pasarán   muchos  dias,  sin  que  el  gobierno  re- 
generador se  convenza  de  lo  transitorio  de  su  vida. 
A  pesar  de  la  algarada   que  metió  al  subir  al  peder. 
Pronto  exclamarán: 

jLo  que  va  de  ayer  á  hoy! 

Ayer,  maravilla  fui, 
y  hoy  sombra  mia  no  soy. 

£f  seflor  Vidal,  se  filé  á  toda  prisa  á  Corrientes. 

A 'poner  sus  barbas  á  remojar. 

S«  temió  por  allí  el  desarme. 

Y,  naturalmente,  habia  que  estar  prevenidos  para 
cuando  llegase  el  decreto. 

Pero,  si  en  rada  una  de  las  provincias,  se  invierte 
tanto  tiempo  como  el  que  se  está  perdiendo  en  la  de 
Buenos  Aires,  vamos  á  tener  desarme  hasta  Dios  sabe 
cuando.  Porque  la  cosa  va  despacio. 

Claro,  como  que  el  que  entrega,  no  tiene  la  mayor 
prisa  en  entregar. 

Ni  las  armas,  ni  la  renuncia. 

Pero  hay  que  obligarles  á  lo  uno  y  á  lo  otro,  y  cuan* 
to  antes,  mejor. 


I  I 


/ 


/ 


Ta  se  8xbe  está  pasando  una  vida  de  horrores  impo- 
sible. 

Le  pasa  lo  que  al  Pavo,  que  no  cree  en  la  necesidad 
de  renunciar. 

Unos  dias,  que  lo  va  á  hacer,  que  lo  van  á  obligar; 
que  no  hay  mas  remedio. 

Otros  dias,  que  ya  no  lo  hace;  que  no  se  le  obliga; 
que  no  renunciará. 

¿En  qué  quedamos?  £1  partido  provincial,  está  divi- 
dido; las  Cámaras  están  divididas;  la  opinión  quiere  di- 
vidir al  gobernador— ¿En  qué  quedamos? 

Lo  que  quisiéramos  saber  nosotros,  renuncie  ó  no 
renuncie,  es  la  cantidad  de  ar^s  que  le  quedan  á  Ta 
se  sabe. 

Suponemos  que  le  queda  la  mayor  parte,  pero  ¿cuán- 
tas son  en  números  redondos? 


De  Café- Rata  nada  se  dice. 

Pero  le  llegará  su  San  Martin,  ó  no  hay  que  creer  en 
el  desarme. 

En  esta  provincia  de  Café-Rata,  se  habrá  procedido 
ya  á  preparar  el  armamento  para  entregarlo. 

O  para  esconderlo,  que  será  lo  mas  probable. 

Porque  la  demora  del  gobierno  central,  se  lo  está 
aconsejando  asi,  á  todos  los  gobernadores. 

Claro:  hace  quince  dias  ó  mas  que  les  ha  dicho: — 
«Que  os  voy  á  desarmar». 

Y  ellos  han  dado  la  siguiente  voz  de  mando  á  sus 
subordinados: 

—  «Escondan  armas,  ar!> 

No  hay  que  olvidarse  de  Don  Haba,  en  Entre- Rios, 
pues  ya  recordarán  ustedes  que  ofreció  á  Celemin 
100  000  hombres  armados. 

En  fin,  cuando  Racedo  no  se  atrevió  á  librar  la  bata- 
lla campal 

Y  se  dejó  vencer  sin  mas  trámites 

En  Entre-Rios  debe  haber  pues,  la  mar  de  armas. 
Pero,  ya ....  ¿dónde  estarán? 

Puede  ser  que  ni  el  mismo  Don  Haba,  sepa  dar  cuen- 
ta de  su  paradero. 

Y  aun  que  lo  sepa,  no  lo  dirá. 
Ya  lo  verán  ustedes. 

I A  que  se  evaporan  noventa  y  nueve  centésimas  par- 
tes del  armamentol 


Y  es  un  dolor,  porque  el  primer  decreto  regenerador, 
dictado  con  toda  la  energía  de  que  solo  es  capaz  este 
gobierno,  va  á  resultar  un  acto  bufo,  por  sus  conse- 
cuencias. 

Hé  aqui  el  inventarlo  de  las  armas  recogidas: 
2000  msiles  en  Buenos  Aires. 

11  facones.  - 

6  corta-plumas. 

j  lanzas  sin  punta. 

9  pistolas  sin  cañón. 

i  navajas  de  afeitar 

100  alfileres. 

I  monda-dientes. 

Y  varicis  plumas  de  pavo. 

Ni  mas  ni  menos,  ni  menos  ni  mas. 

Y  el  gobierno  se  pondrá  serio  y  los  gobernadores  se 
reirán  y  nosotros,  también. 


CANTARES 

Está  lo  de  Catamarca 
muy  parecido  á  un  Tiberio, 
porque  allí  todo  naufraga 
e&tando  el  Zorro  por  medio. 

En  San  Juan  y  en  Tucuman 
impera  la  mazorcada, 
porque  los  gobernadores 
dominan  la  carnerada. 


LANZADAS 

Tanto  le  ha  gustado  al  reyezuelo  de  Goudal,  en  la 
India,  el  himno  inglés,  á  pesar  de  ser  inglés,  qufe  ha  ma- 
nifestado deseos  de  que  se  le  componga  uno. 

El  monarca  indio,  premiará  con  cien  libras  esterlinas, 
oro  inglés,  al  autor  del  mejor  himno  nacional  que  se  le 
presente. 

Aviso  al  seflor  Guifla-al-Sur,  por  fi  quiere  enviarle 
al  soberano  indio,  su   muestrario  de  himnos  nacionales. 

De  seguro  que  se  llevará  el  premio,  pues  mas  surtido 
que  Guiña-al-Sur  no  ha  de  presentarse  nadie. 

Hay  donde  elegir  y quedarse  sin  ninguno  después 

de  todo.  

A  la  primera  insinuación  que  se  les  hizo  á  los  minis- 
tros nuevos,  ofiredéndoles  un  banquete,  aceptaron  uná- 
nimes. 

No  hicieron  mal 

La  misma  insinuación  se  le  ha  hecho  al  doctor  Alem, 
por  sus  verdaderos  amigos  y  consecuentes  correligio- 
narioS)  y  no  ha  aceptado. 


Y  ha  hecho  muy  bien. 

Pero  si  el  gobierno  no  ha  hecho  mal  y  el  doctor  Alem 
ha  hecho  muy  bien,  ¿quién  ha  obrado  mejor? 

Por  lo  pronto,  debemos  hacer  constar  que  el  doctor 
Alem.  no  corre  el  peligro  de  una  indigestión,  como  los 
ministros. 

Y  una  indigestión  suele  traer  malas  consecuencias. 
Dígalo,  si  no,  el  pueblo,  que  tiene  una  indigestión  de 

pavo  hace  como  diez  meses,  que  no  se  puede  lamer. 

El  senador  por  Santiago  del  Estero,  don  Absalon 
Rojas,  ha  dejado  de  »er. 

Fué  en  vida  nuestro  adversario  político,  y  al  bajar  á 
la  tumba,  Don  Quijote,  olvida  al  adversario  y  solo  vé 
al  extinto. 

Nos  asociamos  al  profundo  dolor  que  experimentará 
su  familia. 

Paz  en  su  tumba. 


Al  fin  se  ha  dado  cumplimiento  al  decreto  de  la  Su- 
prema Corte,  poniendo  en  hbertad  al  director  de  La 
Ratón. 

¡Hasta  cuando  los  atropellos!  jHasta  cuando  las  ren- 
cillas é  impotencias  de  los  intransigentes! 

Después  de  todo,  las  Cámaras  que  defendieron  una 
mala  causa,  la  del  atrnpellante,  han  dado  la  gran  plan- 
cha fin  de  siglo. 

Parece  mentira:  si  no  fuera  por  lo  que  el  director  de 
La  Ratón  ha  sufrido,  la  cosa  se  presta  á  lo  burlesco  y  á 
lo  ridículo. 

iQue  hombres  mas  pequeñosl 

El  batallón  que  defendía  las  instituciones  correntinas 
era  compuesto  de  presidiarios. 

lUn  batallón  de  criminales  condenados,  que  fué  pro- 
tegido por  los  emisarios  oficiosos  y  oficiales  de  Saenz 
l'avol 

Esto  es  ya  lo  último.  |A  dónde  nos  hubieran  condu- 
cido las  debilidades  y  las  chocheces  del  aborto  del 
acuerdo,  si  la  Providencia  no  velara  sobre  los  destinos 
de  los  pueblos! 

I  La  bandera  nacional  defendida  por  la  hez  que  la  jus- 
ticia había  relegado  al  fondo  de  los  presidiosl 

Ahora  pues,  no  debe  consentirse  por  mas  tiempo  la 
permanencia  de  ese  gobernador  en  su  puesto. 

Hay  necesidad  de  barrerlo  á  él  y  á  sus  cómplices. 

En  Tucuman,  el  gébéraador  mltxlsu  piensa  redstir 
la  orden  de  desarme. 

Hé  aqui  los  frutos  del  acuerdo. 

Semejante  insensatez  ha  movido  á  los  agenter  rek* 
clonados  con  los  mandatarios  de  Tucuman,  para  hacer* 
los  desistir  de  su  temeraria  empresa. 

¿Por  qué  se  teme  tanto  á  la  libertad? 

¿Acaso,  las  provincias  son  patrimonio  exclusivo  de 
determinadas  personalidades,  Césares  de  movaitse  choixí 

Ya  es  hora  de  que  acabe  para  siempre  el  utilitarismo 
personal  y  que  las  provincias  y  que  el  país  entero  en- 
tre de  lleno  al  pleno  goce  de  los  derechos  qne  la  cons- 
titución acuerda  á  todos,  y  que  todos  cumplan  con  sus 
deberes  de  ciudadanos  y  de  patriotas. 


A  la  una  p.  va.  del  26,  fueron  trasladados  al  monu- 
mento elevado  á  las  víctimas  de  la  revolución  de  1890, 
los  restos  mortales  de  los  que  suctunbieron  en  la  lucha. 

Asistió  al  acto,  ima  regular  concurrencia. 

Por  la  Urde,  tuvo  lugar  el  meetírg  preparado  con 
mucha  antelación  y  con  vertiginosa  actividad  para 
significar  al  gobierno  nacional,  su  adhesión. 

La  naturaleza  protestó  contra  el  acto,  descargando 
una  lluvia  tenaz,  si  no  muy  fuerte,  que  vino  después  de 
todo  á  servir  de  escusa  á  los  manifestantes. 

Estos  partieron  del  Parque  en  número  poco  mas  ó 
menos  de  doscientas  personas,  llegando  á  juntarse  has- 
ta quinientas  en  la  P|aza  de  Mayo. 

Allí  los  discursos,  silbidos  y  vivas  al  doctor  Alem- 
en  nombre  del  gobierno  dio  las  gracias  el  orador  obli- 
gado, la  cabeza  parlante  del  ministerio,  el  doctor  Del 
Valle,  mientras  que  Saenz  Pavo,  enternecido,  hacia  pu- 
cheros á  su  lado. 

Algunas  casas  de  comercio,  muy  pocas,  permanecie- 
ron cerradas. 

En  suma:  la  manifestación  fué  un  fracaso;  la  segunda 
edición  de  los  cuatro  gatos  con  galera,  de  cómica  n* 
cordancia. 

jNo  hay  duda  que  con  semejantes  ptmtales  !e  va  A 
scstener  tm  gobierno  que  se  demmibaJ 

Se  han  hecho,  según  se  dice,  proposiciones  al  partido 
radical,  para  entregarle,  sin  condiciones,  la  situación 
provincial  de  Buenos  Aires. 

El  partido  radical,  fiel  á  sus  ideales  y  á  sus  propóeí* 
toí,  ha  desechado  las  propuestas,  renunciando  á  hacerse 
cómplice  de  los  que  á  tan  deplorable  extremo  han  ar» 
rastrado  á  la  mas  rica  de  las  provincias  argrentinas. 

¿Cuándo  se  convencerán  de  lo  que  vale  el  paitido 
radical;  de  la  pureza  de  su  fé  de  su  importancia  política? 

Tlp.  Ulo,  d«  4.  RU>M  7  Hno.  f  lU9S  (»« 


/■■■■ 


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Domingo  G  dé  Agosto  de  1893 


T^ 


I 


BUSNOS  AIRES 

iBsato-BSBeaaoai 


IX.    Número  51 


En  la  Capital 


Sogoríoián  por  trimestre  kdeUmtada  $  160 

Número  suelto ,  0,18 

Número  atrasado ,  0,90 

Bxtranjero  poi  un  a&o  .    .    .    •    ,  12,00 


Bn  Qon  Quijote  no  hay  charque 
porque  ei  cítígo  del  Parque. 

Por  Tor  el  oro  á  la  par 
lucharé  lin  deioansart 


Don  Quijote  es  adivino 
7  él  os  tratará  el  caminOi 


^{«uu  %  «iminütiocton  %  11  á  3  n,  m. 


^Campaña 


SusorioiAn  por  semestre  adelantado  f  4,00 

Número  suelta OW 

Número  atrasado ,  0,40 

üxtarwgwo porun  tSo   ;    .    .    ,    .  18,00 


Tengan  den  ail  lucriclonei 
7  abajo  lai  lubrencionea. 


Para  Quijote  porteflo 
todo  enemigo  ei  pequefio. 


T  soy  terror  de  enemigoi 
y  amigo  de  mis  amigos. 


,3u^ticioii    MI  Kmeitu   dttantoio 


Este  periódico  se  conipra  pero  no  se  vende 


U.  CORBESPONDENCIi  i  NOIIRE  DE  A.  OSSOSIO  ^  Prupletario:  EDUARDO  SOJO 


iS^ISIfiTiliCIOH  RODBIfiOEZ  PEti  142  2.''  PISO 


LA  REVOLUCIÓN 


Es  la  revolución  el  reverso  de  la  sinrazón. 

Los  pueblos  oprimidos,  en  sus  luchas  de  paz  y  de 
jdsticia,  juegan  su  porvenir  á  aura  ó  cruz. 

Esa  serie  no  interrumpida  en  el  espacio  de  mas  de 
diez  aflos,  deantósratas  den :kel,no  podia^ni  debia  eter- 
nizarse en  el  poder.  La  hora  de  lo  reparación  llega 
siempre,  mas  tarde  ó  mas  temprano,  pero  llega. 

Como  llega  la  regrurgicacion  del  liquido  que  llena  el 
recipiente,  cuindo  empieza  el  hervor.  Como  rebosa  la 
medida  cuando  está  colmada.  Como  tras  la  borrasca 
tenebrosa  surje  un  sol  vivificador  y  radiante. 

La  revolución  estaba  llamando  con  gritos  desespera- 
dos^ jmUs  lae  pii«r>a«  H*i  U  J^ff'-^icsu  h*  revolución 
sedienta  de  reparadora  justi  ;ia,  áviaa  de  reivindicar  los 
defechos  hollados,  U  moral  escarnecida,  los  tesoros  sa- 
queados un  día  y  otro  dia,  con  ens&fiamiento,  con  cinis- 
mo, con  insultantes  alardes  de  imposición  y  de  uñica- 
terii. 

La  revolución  que  ha  llevado  á  cabo  el  partido  radi- 
cal, dominando  como  por  arte  de  encantamiento  las  dos 
{.rovincias  mas  grandes,  mas  ricas  y  mejor  armadas  de 
la  República,  ha  resultado  ser  el  grito  simpitico  de  todo 
un  pueblo,  que  está  embargado  por  un  solo  sentimiento 
y  que  está  poseído  de  un  solo  deseo;  progreso,  orden, 
moralidad. 

En  todos  los  partidos  de  ambas  provincias,  excepción 
hecha  de  dos  ó  tres,  la  revolución  no  ha  encontrado  re- 
íl^tenciis,  porque  los  mismos  que  defendían  á  las  auto- 
ridades imposibles,  se  han  adherido  á  la  causa  revolu- 
cionaria, simpatizando  con  ella  sincera  y  expontánea- 
msnte. 

Los  dos  gobernadores  después  de  haber  perdido  todo 
el  territorio  de  su  dominio,  se  han  encastillado  en  las 
respectivas  capitales  asidos  al  hito  de  su  ú'tima  cuanto 
f-agil  esperanza,  sin  que  un  partido,  ún  que  un  pueblo, 
sin  que  un  alma  viviente  de  la  campada  haya  corrido 
en  su  defensa. 

No  e)  pues  una  asonada,  no  es  pues  una  sedición,  no 
es  pues  un  motin,  brotado  ó  nací  lo  de  ráfagas  de  locu- 
ra, ni  ensayado  por  la  impaciente  imprem3ditacion  de 
un  parti  lo  ambicioso  y  bullanguero. 

Es  una  revclu  ion  i-nponente,  que  ha  crecido  y  se  ha 
desarrollado  porque  es  si-np4tica,  porque  entrafia  un 
pensamiento  de  altíiiima  justicia,  porque  su  triunfo  re- 
presenta la  restauración  de  lo  licito  y  de  lo  honesto,  del 
orden  y  de  la  democracia,  del  derecho  y  de  la  justicia. 

Es  una  revolución  que  se  nutre  y  que  se  desarrolla 
mas  aun  por  lo  noble  de  su  i  lea,  que  por  el  fuego  de 
.«US  armas.  Es  una  revolución  que  abraza  en  vez  de 
herir,  que  repara  en  vez  de  demoler,  que  germina  en 
vez  de  esterilizar,  que  cauteriza  y  e-tirpa  la  gangrena 
'■  Bodal  en  vez  de  fomentarla. 

No  hay  pues  que  negir  su  derecho  de  ser,  su  acción 
benéñra,  su  plan  reparador,  m  i  lea  sacrosanta,  su  legi- 
ti  Tildad  abrumadora  y  saludable. 

Dígalo  íino  la  Balsa;  digalo  sino  el  oro,  ese  regulador 
barométrico  de  las  aspiraciones  sociales,  que  en  medio 
de  estas  conmociones  santas,  que  i  pesar  de  estos  sacu- 


dimientos revolucionarios  tiende  á  la  baja,  como  dando 
la  razón  á  los  revolucionarios,  como  esperando  de  la 
revolución  el  equilibrio  nacional,  la  paz,  la  producción, 
la  riqueza  sólida  y  progresiva  v 

Felices,  mil  veces  fe1ice.s  los  pueblos  que,  tarde  ó 
temprano  reclaman  con  las  ar.->us  en  la  mano,  lo  que 
no  han  pedido  alcanzar  con  los  ayes  de  su  aherroja- 
miento, con  la  postración  que  sobre  e'.los  ha  ejercido 
una  tiranía  inpotente  y  escandalosa. 

£1  régimen  del  P.  A.  N ,  los  sectarios  del  unicato,  los 
zorros  y  los  faroles,  desaparecerán  de  sobre  la  haz  de  la 
tierra  y  la  revolución  como  lluvia  regeneradora  levan- 
tará del  bajo  nivel  social  á  que  hin  estado  condenados 
por  tantos  aflos.  los  pueblos  de  la  Repiíblica. 

Y  hay  que  creer  y  hiy  que  esperar  en  su  triunfo  de- 
finidvo;  y  hay  que  crgf  r  y  h'j|C»  que  e.^perar  en  que  el 
porvenir  que  nos  abre,  será  esplendoroso  y  prospero; 
radiante  y  consolador;  fecundo  y  justiciero.  Porque  esta 
revolución  no  es  la  amenaza  del  demagogo,  no  es  el 
grito  de  la  anarquia,  no  es  la  piqueta  de.'-tructora.  Es  el 
|ay!  supremo  del  agonizante,  es  la  voz  del  que  consuela, 
es  la  recompensa  del  creyente  que  obtiene  al  fin  el  fru- 
to anhelado  de  sus  esperanzas. 

Adelante  pues,  la  obra  debe  quedar  trrminada.  Mu- 
chos mártires  están  dispuestos  á  inmolar  sus  vidas  en 
aras  de  la  idea  mas  noble,  mas  alta,  mas  divina  tam- 
bién; la  salvación  de  la  patria. 

iGloria  pues  á  sus  proezas  y  á  sus  sacrificiosl  ¡Viva  la 
Repúblical 


EL  CASO  DE  YA  SE  SABE 


Empezó  por  un  re  fiío 
el  caso  de  Ya  se  sa'"-; 
porque  le  i'ri'ó  al  mocito 
el  decreto  de  desarm  ;. 
Tenia  vientos  de  Conde, 
ó  de  otra  cosa  mas  (grande, 
que  le  daban  á  su  fí  ico 
propio\  burlesco  carÁcter; 
pero  el  fuego  de  la  ira 
oscureció  su  semb'anle. 
y  perdiendo  el  equilifirio 
de  sus  fwrtas  natural  s, 
resultó,  claro;  el  re.-f  ío 
por  alteración  de  sargre. 

¿Qué  remedios  á  emplear? 
Pues  la  ocultación  y  el  fraude, 
para  burlar  del  g^bif  rno 
el  ímpetu  de  su»  aires; 
que  Vs  resf  1  s  se  ci  ran 
guardando  en  la  cama  el  sable, 
los  fuciles  en  el  sótano 
y  el  indiviiuo  en  un  bal^e 
ó  en  otra  viviji  (¡tU 
-de  eeonomiai  fragrantés. — 

Mas  no  se  curó  el  re.'-fiío, 
porque  lo  agravó  mas  tarde, 
el  decreto  sobre  el  banco, 
que  le  produjo  al  instante 
una  congesti  m  de  miembros 
profunda,  intensa,  incurable. 

Si  lo  huí  i  ran  aut"j>iindo 
con  cuidado  i  Ta  ee  sabe, 


m 


Ic^  diestros  operadows'   '" 

''iAstio  hubieran,  que  los  males 
que  aquejaban  al  paciente, 
formaban  sus  limpias  carnes, 
sus  múscnlos  y  sus  visceras 
y  sus  sesos  perdurables. 

¿Qué  hizo  entonces— Acudir 
á  sus  amados  compadres, 
poner  el  grito  en  el  cielo 
con  desgarradores  ayes, 
y  esclainar:— fYo  ro  consiento 
que  á  mi  me  inspeccione  nadie; 
antes  me  corto  una  oreja 
ó  mato  al  pueblo  de  hambre.» 

¿Y  se  curó?— ,Qué  esperftOial 
revistió  carácter  gi» ve  "  *  • 
su  mal.  con  la  parálisis  .^  " 

de  la  denuncia  de  un  fraude^ 
que  Ir  imp".tah»  J.^l^^tuf^  -»  •  * 
con  recreativos  detalles. 

Entonces  llamó  á  los  jueces, 
y  llamó  al  Eterno  Padre, 
pidiendo  muy  compungido 
alivio  á  todos  sus  males. 

¿Y  se  curó?— Ni  por  esas; 
la  revolución  triuníinte 
lo  redujo  poco  á  poco, 
con  energía  y  con  arto, 
al  triste  estado  de  cero 
en  .».u  tacho  inmundo  y  frágil. 

Entonces  llegó  hasta  el  vértigo; 
y  con  descompuestas  frases, 
brotando  espuma  la  boca 
y  desgarradas  las  fiuoes 
esclamó:— t¡llegó  mi  hora! 
mi  enfermedad  no  es  curable, 

«Yo  me  muero.  |Adíos  mi  Platal 
»¡Me  anulan  los  radicales 
» Y  me  reclama  el  infíernqí^ 
í.iQué  será  de  mi  cadáver:.'» 


LA  PROCESIÓN  CÍVICA 


El  acto  realizado  el  domingo  último  por  el  partido  de 
la  Union  Cívica  Radical,  fia  sido  digno  del  partido  y 
en  consonancia  con  todos  Ks  realizados  anteriormente. 

Mas  de  veinte  mil  pen^cnas  en  correcta  formación  y 
en  medio  del  orden  mas  admirable,  recorrieron  las  ca- 
lles de  la  capital  lusta  el  cementerio  del  Norte,  graves, 
serenos,  majestuosos. 

La  pob'acion  entera,  se  asrció  á  éste  arto  de  simpa- 
tía y  de  recuerdo  con  que  los  vivos  rendían  homenaje 
de  admiración  y  de  carifto  á  sus  hermanos  y  correligio- 
narios, i  liw  héroes  de  la  revolución  de  Julio  de  1890; 
que  sucumbieron  en  la  lucha,  ccflida  iu  frente  con  el 
laurel  de  la  gloria. 

Y  esa  manifestación  parfica  y  cArioarta  cuyo  número 
y  cuyo  orden,  da  U  medida  de  la  fuerza  y  de  la  idea 
sanU  del  partido,  llevó  un  rayo  de  convencimiento  in- 
tenso y  vivificador  á  aquellos  espíritus  débi'es  y  apoca-, 
dos  que  todavíi  esperan  algo  de  los  partidos  que  han 
enlutado  con  sus  desmane»  el  suelo  patrio. 

Y  esa  muchedumbre  ordenada,  .silenciosa,  es  la  her- 
mana de  aquella  que  ejerriendo  la  parte  activa,  i-^  ha- 
llaba en  aquello*  momentos  reconquistando  ron  las  ar- 
ma» en  la  mano  el  triunfo  de  sus  ideales  sagrados. 

Una  vez  en  el  cementerio,  con  el  mi  mo  orden  y  ron 
el  mismo  reroBiuiento  cnn  que  ha.sta  entonces  habiu» 
marchido,  desfilaron  p'^r  d-Iante  del  precioso  monu- 
mento levantido  á  las  \í;t{mai  de  Julio,  depositaron  ea 


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DON    QUIJOTE 


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I 


él  buen  número  de  coronas  fúnebres  y  preparáronse  4 
oír  con  religioso  silencio  la  voz  de  los  oradores. 

Estos  fueron  los  señores  Joaquín  Castellanos  y  Cor- 
nelio  Saavedra  Zavaleta,  los  cuales  estuvieron  elocuen- 
tísimos y  oportunos,  mereciendo  k  la  conclusión  de 
muchos  de  los  párrafos  de  sus  disciu-sos,  nutridos  y  me- 
recidos aplausos. 

Terminado  el  acto,  la  manifestación  se  disolvió  en 
medio  del  mayor  orden,  dando  de  esta  manera  un  men- 
tís soberano  y  elocuente  á  los  insensatos,  que  han  creí- 
do ver  en  la  Union  Cívica  Radical  un  elemento  de 
disturbios  y  de  provocaciones;  un  espíritu  bullangero  y 
bullicioso. 

Jamás,  partido  alguno  de  la  República,  ha  realizado 
actos  tan  brillantes  y  tan  llenos  de  patriótico  recogi- 
miento. Jamás  fracción  polídca  alguna  ha  sabido  con- 
quistarse ni  por  su  i4ea  ni  por  sus  medios  de  propagan- 
da tan  generales  simpatías. 

Y  es  por  qué  deslumhra  la  fé  que  los  alienta;  porque 
entusiasma  lo  legídmo  de  sus  ideales,  porqué  sus  hom- 
bres son  impecables,  por  qué  tras  de  ellos  está  la  vida, 
el  progreso  y  la  libertad. 

Es  un  partido  que  nada  olvida  y  que  á  todo  atiende; 
que  al  mismo  tiempo  que  rinde  homenaje  i,  sus  muertos 
pocífica  y  ordenadamente,  reconquista  con  valor  cívico 
derramando  sangre  geuerosa,  todo  lo  que  el  despotismo 
ha  escarnecido  y  humillado,  la  familia,  la  sociedad,  los 
poderes,  las  ~  instituciones,  ahogando  la  Ubertad  piso- 
teando la  justicia,  barrenando  la  constitución,  y  desga- 
rrando las  entrañas  de  la  patria. 

Contar  sus  hazañas  y  ponderar  sus  ideales  seria  obra 
complicadísima  y  fuera  del  alcance  de  nuestras  fuerzas. 

Fiamos  semejante  empresa  al  buen  sentido  del  pue- 
blo Argentino,  coopartícipe  hoy  de  la  noble  y  levanta- 
da causa  del  partido  radical. 


MORALEJA 


Un  avafo  guardaba  sus  doblones 
de  parientes  y  amigos  y.....  ocasiones, 
porque  siempre  el  ladrón 
creyó  á  todos  de  aviesa  condición; 
así  vivió  cien  años  de  agonía 
hasta  que  vino  un  día 
en  que  perdió  su  vida  y  su  tesoro, 
en  medio  de  egoísta  y  amargo  lloro. 

Pero  hay  avaros  por  doquier,  lectores 
y  todos  los  avaros  son  peores, 
y  mas  malos  quizás  los  gobernantes' 
autócrates  ó  czares 'V-wJlonzantes. 
Sirva  para  estos  de  lección  completa 
los  versos  del  poeta; 

€1/08  torres  que  desprecio  al  aire  fueron, 
i  su  gran  petadumbro,  se  rindieron,> 


COSAS  DE  SANCHO 


Hasta  los  gatos  quieren  zapatos. 
Así  que  olieron  los  mitristas  la  salida  de  los  radicales 
á  campaña,  se  pusieron  en  movimiento  ellos  también. 

Y  si  no  tocaron  los  resultados,  se  contentaron  con 
tocar  el  himno  nacional  en  los  suburbios  de  Zarate. 

Aqm  de  la  momia  del  partido; 

[Trovador  gentil, 

arpa  del  pensill 
Tiene  grracia  eso  de  celebrar  los  mitristas  al  son  de 
la  músic»  los  triunfos  del  partido  radical 

De  eso  á  tocar  el  violón  no  hay  mas  que  un  paso. 
Un  paso  de  momia. 

Pues  ¿jr'io  del  carro-mato  de  Moreira? 

Allá  iban,  metidos  en  un  carrucho  de  mala  muerie, 
iíorel  y  Moreira,  tan  finchados  y  tan  rozagantes  como 
si  fueran  en  un  tren  espreso,  en  busca  de  aventuras. 

Y  es  que  el  destino  da  á  cada  cual  lo  que  merece. 
£1  carro,  espreso,  se  atascaba  de  vez  en  cvando  en 

los  lodazales  del  camino,  y  tenia  que  bajarse  Morel  de 
vez  en  cuando  también,  para  arrimar  el  hombro.pcrque 
no  era  cosa  de  que  Moreira  descendiera  á  esa  mecánica 
faena. 

£1  pobre  caballo  no  podía  con  tan  pesada  carga,  por 
entre  aquellos  barrizales,  andar  con  la  celeridad  que  el 
quisiera  y  que  el  caso  requería.  £1  peso  material  de 
Morel  y  el  peso  general  de  Moreira,  amen  del  saco  va- 
cío de  las  municiones,  eran  un  estorbo  para  el  pobre 
rocinante  de  quien  abusaban  tan  sin  piedad  aquellos 
estorbos  vivientes,  aquellos  desorienUdos  navegantes, 
sin  brújala  y  sin  timón,  empeñados  en  aventuras  revo- 
lucionarias.] 

)0h  achaques  de  la  impotendal  > 


tos  pueblos  por  donde  pasabaii,  no  se  les  rendían, 
antes  bien,  se  les  reian  á  mas  y  mejor,  al  ver  que  llega- 
ban tarde  y  mojado,  Morel  particularmente,  por  aquello 
de  la  faena  de  arrimar  el  hombro. 

Sin  embargo,  hay  que  admirar  la  perseverancia  de 
Ntoa  £us¿lico6  héroes  del  mitrismo. 


Adelante  con  el  carro,  hasta  vencer  ó  morir. 
lEspléndida  jomada,  vive  Diosl 

^^  -A' 

Pues  dejemos  i  estos  desg^radadcs  y  tomemos  á  la 
liga  agraria. 

Estos  individuos,  con  su  coorte  de  zapallos,  zanaho- 
rias, remolachas  y  otros  proyectiles;  sin  olvidar  las  popas, 
se  han  plegado  á  La  Nación,  de  los  mitristas. 

Es  toda  una  potencia. 

Pero  una  potencia  de  buen  sentido  (?) 


La  Cámara  de  diputados  en  sesión  del  lunes  pasado, 
se  proclamó  por  la  no  intervención,  dando  con  esto 
pruebas  de  esclarecido  criterio  y  de  práctica  y  taluda- 
ble  evolución. 

El  diputado  mitrista  doctor  Lastra  votó  en  contra,  ó 
sea  á  favor  de  la  intervención,  invocando  sus  princi- 
pios. 

Esto  es,  sus  principios  de  contradicción. 

Porque,  cuando  la  de  Santiago  del  Estero,  votó  por 
la  no  intervención. 

Será  tal  vez,  porque  aquellos  principios  que  invoca, 
no  eran  ayer  como  son  los  de  hoy. 

Sin  embargo,  este  enigma  es  de  los  que  se  descifran 
muy  fácilmente. 


Cosas  muy  curiosas  se  están  viendo  en  estos  tiempos, 
en  que  actúa  el  mitrismo  con  toda  su  comiquería  agoni- 
zante. 

Cuando  todo  se  serene  y  el  orden  se  normalice  y  co- 
sas de  mas  importancia  no  nos  lo  impidan,  escribiremos 
un  articulo  humorístico,  sobre  los  mitristas  y  sus  proe- 
zas, dando  entonces  á  la  estampa,  curiosísimos  detalles 
que  tenemos  en  cartera, 


CANTARES 

A  conquistar  la  macana 
Van  Moreira  y  campeones, 
metidos  en  un  carrito 
sin  rumbo  y  sin  municiones. 

En  los  suburbio[|  da  Zarate 
se  quedó  absorto  el  mitrismo, 
y  no  sabiendo  que  hacer 
empezó  á  tocar  el  himna 

Ya  ha  caido  Café- Rata, 
y  ya  es  libre  Santa  Fé; 
ique  de  cosas  se  verán 
así  que  se  empiece  á  veri  <' 


Renunció  el  zorro  su  puesto 
por  dejar  pasar  la  ola; 
también  el  cólera  archiva 
de  vez  en  cuando  sus  comas. 


Al  fin  salió  Bartolito 
á  p>elear  por  la  ley: 
¿en  vez  de  ir  á  la  Plata, 
por  qué  no  fué  á  Santa  Fé? 

Anoche  soñé  con  Lastra 
y  hoy  me  duele  la  cabeza, 
porque  no  acierto  á  explicarme 
su  lógica  consecuincií. 

En  todos  los  radicales 
veo  nobleza  y  patriotismo, 
así  como  en  los  mitristas 
tan  solo  veo.  _.  mitrismo. 


LANZADAS 


Un  detalle  elocuentisimo. 

Ai- pasar  ti  domingo  pasado  la  manifestación  radiad, 

por  el  mercado  Flcrída,  los  puesteros  del  mismo,  entre- 
garon al  doctor  Alem,  una  espléndida  corona  que  ha- 
blan costeado  entre  todos. 

No  publicamos  sus  nombres  por  no  herir  su  delicado 
sentimiento  de  modestia 

Pero  conste. 


Santa  Fé  en  poder  de  los  radicales. 
I A  pesar  de  la  traidon  del  pactol 
IHira  tantasmagcria. 
llnfelices,  déspotas  de  relumbrón! 

Los  heridos  de  Chascomús  han  sido  muy  mal  trata- 
dos por  las  huestes  gubernistas  de  la  Plata. 

Este  rasgo  de  heroicidad  es  muy  propio  de  los  senti- 
mientos de  caridad  y  de  nobleza  de  Ta  se  sabe. 

Es  el  último  signo  de  su  impotencia. 

La  desesperación  de  .última  hora. 

Pero  la  revolución  avanzeu 

Reducido  Ta  se  sabe  al  tacho  de  su  esdusiva  propie- 
dad, se  defiende  dentro  de  su  concha  ccmo  el  caracol 

Pero  de  nada  le  servirá  su  despecho  y  su  tacho. 

Ambas  son  coEas  muy  firágiles. 

Fragilísimas. 

A  la  hora  de  cerrar  nuestra  edicicn,  jueves  á  laa 
1 1  a.  m.  tenemos  noticia  de  que  los  radicales  marchan 
sobre  cLa  Plata>. 

Por  consiguiente,  cuando  nuestra  hoja  vea  la  luz  pú- 
blica, ya  se  habrá  rendido  Ta  se  sabe  y  la  revolución 
radical  habrá  triun&do  en  toda  la  línea 

Así  lo  esperamos,  y  así  lo  anhela  la  opinicn  general 
del  país  y  todos  los  habitwites  de  la  provincia. 

Ta  fe  sab",  pues  caerá  no  solamente  por  lossacrificics 
de  la  Union  Cívica  Radical,  si  no  que  barrido  además 
por  el  voto  provincial  y  por  el  voto  nacional  también. 

Séale  el  tacho  leve. 


Nuestro  consecuente  y  apreciado  amigo  el  distingui- 
do doctor  don  Ángel  Anido,  ha  cambiado,  con  motivo 
de  su  cambio  de  esUdo,  de  domicilio;  dejando  el  onti- 
guo,  Victoria  964  y  trasladándose  al  nuevo.  Buen  Or- 
den 69. 

Aprovechamos  esta  ocasión  para  felicitar  al  inteli- 
gente  doctor  y  querido  amigo,  deseándole  una  dilauda 
y  feliz  luna  de  miel 

Hemos  recibido  la  última  obra  del  eminente  literato 
doctor  Saldia»,  titulada  «Cervantes  y  el  Quijote». 

Es  uñ  estudio  concienzudo  que  patentiza  una  ver  mas 
!a  competencia  del  seflor  Saldias. 

Le  felicitamos. 


Laheroicliad  de  Chascomús  ha  sido  una  quijotada 
salvaje. 

Es  un  desesperado"  esfuerzo  de  la  cobardía  de  los 
vencidos. 

Obligaron  á  los  prisioneros  á  dar  vivas  á  Ta  se  sabe, 
cuando  ics  llevaron  á  «La  Plata.» 

Que  es  como  obligar  á  dar  vivas  á  un  cadáver. 

Aquí  podremos  esclamar,  in  honor  de  los  vencedores 
de  Chascomús:— por  un  perro  que  maté,  me  llamaron 
mata- perros. 

iQué  finchados  y  que  huecos  los  fantoches  gubernis- 

iQué  cosas  se  verán  en  La  Plata  y  en  la  prcvincia, 
una  vez  vencedora  la  revolucionl 


No  volvemos  de  nuestro  asombro  cuando  considera- 
mos que  los  mitristos  han  salido  á  fantochear  en  la  re- 
volución de  La  Plata,  y  no  se  han  atrevido  á  salir  ni 
uno  solo,  por  la  provincia  de  Santa  Fé. 

Hasta  Bartolito  ha  prestado  su  contingente  en  Bue- 
nos Aires. 

¿Y  por  qué  no,  en  Santa  Fé? 

Quizás  porque  en  Buenos  Aires  tiene  la  seguridad 
de  no  topar  con  ningún  amigo. 

Y  en  Sanu  Fé  ¿quién  sabe? 

Pero  que  debe  existir  algún  motivo  no  nos  cabe  la 
menor  duda 

Porque  .'ino,  no  hubiese  mostrado  su  prescíndenda 
Santafecina  de  un  modo  tan  radical,  es  decir,  tan  mi- 
trista. 


Desde  que  se  halla  al  frente  de  la  asistencia  pública 
el  doctor  Ayerza,  la  Municipalidad  ha  pedido  á  la  So- 
ciedad de  Beneficencia,  que  se  remita  diariamente  á  la 
A<'btencia  Pública,  los  datos  estadísticos  que  la  casa 
de  Expósitos  dá  todos  los  días  al  registro  civil;  sin 
perjuicio  de  recibir  la  A t'stencia  Pública  los  mismos 
datos  y  directamente  del  registro  civil 

A  nuestro  modo  de  ver,  el  pedido  de  la  municipali- 
dad es  improcedente. 

I"  Porque  la  Asistencia  Pública  reciba  los  datos  que 
reclama  á  la  Beneficencia  del  Registro  Civil 

2°  Porque  con  la  ampUacion  de  esos  datos  como  s« 
pide,  se  viola  un  secreto  que  la  cuna,  solo  debe  saber. 

i"  Porque  si  hoy  pide  el  doctor  Ayerza  este  servido, 
inútil  é  indiscreto,  quizás  mañana  y  poquito  á  poco 
vaya  sondando  y  sondando. 

4°  Porque  implica  un  agravio  al  registro  dvil  teda 
vez  que  el  dato  que  se  pide  directamente  á  la  Benefi- 
cencia ha  de  servir  para  ce  mprobar  el  del  registro. 

Y  no  dedmos  mas  por  boy. 


Tlp.  Lito.  «•  i.  SfbM  j  Kbo.  moMB  l»t 


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Dombgo  13  de  Agosto  d 

— ÉgBBI .1'  I    . 


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1893 


bu|n( 


íOSAlRBS 


IX.  NAmaro  52 


/ 


En  la  Capital 


Saierioión  por  trimestre  «delantadi   $    1 60 
Número  luelto 


Número  atrasado  .    . 
Kxtranjero  por  on  año 


•    •    • 


,  o,ia 
,  o,ao 
,  ia.oo 


En  Don  Quijote  no  hay  charque 
porque  ai  oítíoo  dal  Parqai. 


Por  Ter  el  oro  i  la  par 
lucharé  sin  deicansar 


Don  Quijote  es  adivino      \ 
j  il  08  traxar¿  el  camino.. 


'l'í' 


Campaña 


loiailalta  poff  aamaitre  adelantado  |    4,00 

Número  melto ,    O.SO 

Vúmen  atiawio ,    0,40 

btrMUinMl^llo   ;    .    .    .    ,  18,00 


".f 


VI; 


TeBian  ota  aül  ausorloloseí 
7  abaje  la  lubTenoiosii. 


Para  Quijote  portefio 
todo  enemigo  ei  pequefio. 


T  loy  terror  de  enemigoi 
y  amigo  de  mii  amigos. 


I     Eate   periódico   se    compra   pero   no   se   vende 

U  CORRESPONDENCIA  i  NOMBRE  DE  A.  OSSORIO  ^  Propietario:  EDUARDO  SOJO  ^  ÁOIIHISTRACION  R0D1I6DEZ  PElA  142  2.°  PISO 


YA  SE  FUífRON 


Hacia  diez  años,  mas  de  d'ez  tiflos,  que  la  patria  tris- 
te y  aburrida,  gritaba  á  voz  en  ¡cuello,  como  don  Juan 
Tenorio: 

cPasad  y  desvaneceos, 
pasad  ainieitro»  vtpores 
ái  mis  m'ntHoii  apiores, 
y  mis  fxüidx>s  dtJtost 

Y  ellos  no  se  desvanecían;  sobre  el  ancho  pedestal 
del  unicato,  permanecían  contra  viento  y  marea,  con 
mas  orgrullo  qus  don  Rodrigo  ea  la  horca,  riéndole  del 
mundo  entero. 

No  pasaban  no,  aquellos  siniettroa  vapores,  antes  bien 
se  acumulaban  de  tal  modo  en  la  e&fera  polidca,  que 
mrarecian  ^1  ambiente.  Y»,  ';  ^.o  que  lo  enrorecw»; 
como  qile  aquella  época  y  aqncPn  nombres,  eran  dé  lo 
mas  raro,  anómalo  y  extraordinario  que  puede  imagi 
narse. 

(Y  que  té  tm  grande  tenían  en  el  porvenirl  Particu- 
larmente Cafe-Rata,  t( nta  una  Fé,  santa,  santísima,  Pero- 
seflor,  se  dirá:  ¿estas  gentes  no  contaban  con  la  hués- 
peda? 

A  lo  que  podríamos  contestar:— Ni  con  la  huéspeda 
ni  con  nadie:  Mas  no  contaban  mas  que  con  ellos  solo»; 
para  ellos  no  había  atenciones  mas  perentorias  que  las 
suyas,  pues  hasta  el  aire  respirable  trataron  de  hacerlo 
patrimonio  exclusivo  del  unicato. 

Llegaron  i  creerse  mas  sólidos  que  Celemín,  no  obs- 
tante haber  presenciado  su  derrumbamiento,  y  no  obs- 
tante haber  podido  constatar  que  el  sistema  debilítatívo 
no  surte  buenos  efectos,  sino  al  principio;  después  se 
rompe  la  soga  por  lo  mas  delgado.  / 

Ellos,  fieles  i  la  escuela  debilitativa,  se  propusieron 
robustecer  su  personalidad  civil  y  moral — |qué  bien  que 
cuadra  el  in  antes  de  cada  una  de  esas  dos  palabrasi — 
y  para  llevar  i  feUz  término  sus  patrióticos  anhelos  em- 
pezaron por  debilitar  lo  que  era  mas  susceptib.'e  á  la 
anemia;  los  bíneos. 

Y  lo  consiguieron  jVaya  si  lo  consiguieron!  como  ron 
la  mano,  seg^un  se  dice  vulgarmente;  pues  sí  los  bancos 
tuvieren  voz  y  voto,  y  pulmones  con  que  arrojar  sus 
qupjiís  al  viento,  no  se  oinan  sus  ayes  quejumbrosos 
por  todos  cuatro  costados  de  Ut  república. 

Ayes  desgarradores,  capaces  de  penetrar  en  las  en- 
traflas  de  ima  rpca>  i  pesar  de  no  tener  entraftas  las 
rocas. 

La  labor  debilitativa  seguia  su  marcha  lenta,  pero 
perseverante:  ya  una  vez  estenuados,  faltos  de  vida  los 
bancos,  la  emprendieron  con  los  tierras  fiscales, 

Sin  comprender  que  se  echaban  tierra  i  los  ojos. 
Aquello  era  de  ver  debilitarse  á  la  vista  de  todo  el 
mundo,  aquellas  tierras  vírgenes,  aquel  suelo  patrio, 
que  desaparecía  del  globo  terráqueo  mermando  esab 
leguas  como  por  arte  diabólico. 

Y  hubiese  llegado  el  caso  de  no  tener  tierra  donde 
enterramos. 

¡Qué  época,  la  que  va  pasando!  Celemín  la  calificó  de 
cfiM  de  progrfso,  Y  efectivamente,  así  era;  aquello  era 
una  crisis  bajo  el  punto  de  vbta  de  la  ¡rastradon  y  del 
aniquilamiento  de  los  mis,  y  era  un  progreso  para  él, 


sus  cómplices  y  sus   allegados,   que   representaban  los 
menos.  • 

|Ah!  sí  la  ola  revolucionaría  hubiera  barrido  los  títeres 
todos  del  celeminismo  y  del  ufticato,  ya  estañamos  del 
otro  lado  sin  tener  necesidad  de  hacer  el  sacrificio  de 
vidas  precicsas  y  de  derraciar  sangre  hermana,  para 
derribar  mandatarios  imbécil*»,  hijos  del  nepotismo,  que 
representaban  el  fraude  ti:  mfante  y  la  vergüenza  es- 
carnecida. ^ 

'Si  políticos,  ni  administratlores.  En  polidca  el  fraude 
y  en  administracirin  el  fraudr  también.  Como  políücos 
mezquinos,  egoístas,  capaces  de  todo,  de  todo  absoluta- 
mente; y  como  administradores,  mezquinos  también, 
egoístas  también  y  capaces  de  tudo,  absolutamente  de 
todo  también. 

El  sistema  electoral  vícioo  y  corrompido,  la  constí- 
tu^ica.hBl'.ada  y  »;jjj:i...:b^  -il  nior<l'>Jnit<il5U«tlya 
envuelta  en  las  tenebrosas  sombras  de  una  debaole,  sin 
antecedentes  y  sin  precedentes. 

Era  preciso  ser  de  hierro  ó  ser  de  roca  para  mirar  con 
ojos  de  impasibilidad  tantos  horrores  y  tantas  vergüen- 
zas; y  por  eso  fué  preciso  armarse:  y  por  eso,  una  vez 
armado  el  pueblo,  ha  reconquistado  sus  derechos,  res- 
tablecerá su  paz  y  podrá  ir  derecho  con  la  libertad  á  un 
lado  y  con  la  constitución  al  ctro,  al  progreso  y  á  la  fe- 
li'  i-lad. 

Caigan  pues  y  llévese  el  viento  esos  menguados 
harapos  de  la  uñicateria;  bárranse  de  una  vez  y  para 
siempre  esos  mamarrachos  nocivos  y  perniciosos  ti 
ha  de  entrar  la  república  en  un  período  de  úül  y  fructí- 
fera labor. 

No  era  posible  seguir  por  el  camino  por  donde  que- 
rían llevamos  esos  cesares  de  cartón,  cuyo  afianza* 
miento  superaba  simplemente  en  lo  baladí  de  su  capri- 
cho, en  lo  estéril  de  su  egoisms  raquítico,  en  lo  menguado 
de  su  personalismo  autcritatio,  en  lo  corrompido  de  su 
organismo  político  y  en  el  abuso  del  firaude  cíní-^o  que 
era  su  pan  de  cada  día. 

Todo  tiene  su  fin  en  el  mundo  y.._.  ya  se  faeronj 
Quiera  el  (ñelo  que  la  obra  regeneradora  que  tan  bri- 
llantemente se  ha  iniciado,  no  decaiga  un  solo  momento; 
ni  la  empc  ñen  nubes  oscuras  y  fatales. 

Contribayaraos  txlts  pues,  con  lealtad  y  con  desin- 
terés á  esta  reconstrucción  cívico-mcral  y  habremos 
merecido  bien  del  mundo  en  general  y  de  la  patria  en 
particular. 

Adelante  y  siempre  adelante. 


YA  SE  SABE 


1 

Resistiré  á  toda  costa* 
con  tesón  y  con  afán, 
¿Quieren  quitarme  la  Plata? 
|Vive  Dios,  que  no  serál 
¿Pero  que  hace  ese  gobierno 
que  se  llama  nacional, 
que  me  ve  encerrado  aquí 
y  no  me  viene  á  ayudar? 
No  me  impr-rta;  vo  me  basto 
el  triunfo  mió  será. 


Mi  Plata,  yo  no  te  suelto. 
¿Ni  quién  te  querrá  soltar 
si  sabe  que  mas  que  Plata 
fui&te  para  mi  un  platal? 

II 

Los  cantones  defendidos 
por  ciudadanos  están, 
siempre  humildes,  siempre  dóciles, 
dispuestos  i  corlervar 
y  defender  i  su  fefe 
con  heroica  estqi^dadl 
Los  caflines,  prlparados, 
dispuestos  i  voiQitar 
con  las  balas,  mi  coraje, 
i  la  hueste  radical 
La  resistencia  eé  el  triunfo; 
adelante  y  ¡voto  i  sanl 
que  y<i  se  $ab)  «|  valiente 
■y  ■(jimwiJ»  püWfaHMj, . 

ni 

|Pcro  ese  gobierno,  délos, 
en  que  pensando  estará 
que  no  desarma  á  enas  gentes 
que  me  quieren  .„  atacar? 
|Si  me  negará  su  ayuda! 
|Si  al  fin  me  abandonará! 
|Ahl  Ya  me  faltan  los  brios, 
ya  se  empieza  i  aminorar 
mi  pujanza  y  mí  fachenda, 
y  ya  flaquea  mi  plan, 
y  todo  lo  veo  tuibío, 
y  miro  abierto  á  la  par 
un  pcrvenir  de  ...  cloaca 
y  después  de  esto.. ,.  la  mar. 

IV 

No  hay  remedio;  llegó  el  fin. 
Ksto  vá  á  ier  mi  cUhodtü 
Pero  siempre  l'>s  vili-nt's 
tienen  ...  por  donde  escapar. 
Me  disfrazo,  me  evaporo; 
y  sin  dedr— lagua  val- 
les dejo  el  tacho  vado 
y  me  voy  sin  mas  ni  mas. 
Después  verán  que  le  falta 
al  tacho  lo  principal; 
pero  si  piensan  un  poco, 
al  fin  me  agradecerán 
que  les  deje  el  Ucho  limpio, 
llevándome lo  demís. 


Y  ve>tído  de  cobarde 
el  insigne  perillán, 
ganó  el  puerto  entre  las  scmbras 
y  vino  i  la  capital 
con  su  miedo  y  su  cinismo, 
y  su  infamia  y  su  maldad. 
Advertimos  su  presencia 
por  »e  olor  inferna), 
que  difunde  por  doquiera 
y  i  te  sabe  inmemorial. 


ADELANTE 


Ya  los  nuevos  gobiernos  provinciales  de  San  Luis  y 
de  Santa  Fé.  han  empezado  á  dictar  decretos  regenera- 
dores y  radicales. 


í: 


I 


DON  QUIJO! 


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lK\^^^vwu^i\ 


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DON    QUIJOTE 


./.  . ,.,. 


''■/ 


■■■■i   ■'f .  '^., 


ITna  nueva  era  de  moralidad  se  inicia  bajo  los  mejo- 
res auspicios.  La  resistencia  que  los  poderes  carcomidos 
del  uñicato  ha  opuesto  á  la  ola  revolucionoria,  ha  sido 
efímera  en  grado  sumo. 

Aquellos  gobiernos  estaban  caídos  hace  mucho  Uem- 
pa  y  han  venido  al  suelo,  como  si  fueran  frágiles  casti- 
llos de  naipes. 

Bastante  ha  sufrido  el  país,  soporUndo  el  yugo  de 
mandones  cínicos  y  cobardes  que  atentos  solo  y  exclu- 
sivamente i  su  egoísmo  avariento,  consideraban  á  las 
provincias  dominadas,  como  patrimonio  exclusivo  de  su 
voracidad  escandalosa. 

Cansado  el  pueblo  de  sufrir  el  peso  de  la  inmorali- 
dad y  hasta  del  desquicio  administrativa  que  por  do- 
quier reinaba,  y  sediento  por  otra  parte|de  levantarse  i 
1  js  ojos  de  propios  y  es tr años  como  pueblo  honrado  y 
justiciero,  creyó  llegado  el  momento  de  repeler  con  la 
faerza  lis  esterilidades  que  lo  agobiaban  y  obró  con 
energía  y  con  coraje  para  reivindicar  sus  derechos. 

Era  tiempo  ya  de  exterminar  la  cizaña  que  todo  lo 
corroía,  de  extirpar  el  cáncer  social  que  se  extendía 
más  y  mis.  de  amputar  el  miembro  enfermo  del  orga- 
nismo político  y  económico. 

Dentro  de  cada  ciudadano,  existia  un  aliento  regene- 
rador, todos  sentíamos  la  necesidad  del  renacimiento 
políriao;  aquello  no  era  vida,  porque  era  molesta  y  fatal; 
todas  liS  fuentes  de  producción  estaban  secas,  porque 
"lis  habían  secado  los  que  negaban  sus  recursos  á  la 
producciin,  empleando  los  fondos  bancarios  en  levan- 
tar palacios  á  la  soberbia  y  al  8Íbarit¡>mo. 

Fué  preciso  recurrir  á  las  armas  para  asustarlos,  y  se 
asustaron;  porque  donde  no  hay  razón,  ni  justicia,  ni 
moralidad,  hay  miedo  y  hay  cobardía.  Las  armas  de  los 
déspotas  se  quiebran  al  simple  contacto  de  la  libertad 
que  es  su  enemigo  irreconciliable. 

Grandes  beneficios  hay  que  esperar  pues,  de  este 
cambio  de  cosas  que  el  pueblo  por  sí  solo  ha  sabido 
darse  y  hay  que  confiar  en  que  sabrá  conservar  sus 
conquistas  de  hoy,  para  cimmtar  sólidamente  su  gloria 
y  su  porvenir. 

Horas  de  reparación  y  de  jnsüda  son  las  que  nos  es- 
peran. Los  escándalos,  los  fraudes  y  las  vergüenzas 
pasaron  quizás  para  nuaca  mas  volver.  El  pueblo  sabrá 
conservar  el  éxito  de  sus  esfuerzos  y  los  beneficios  co- 
ronarán su  obra  meritcña. 

Juntáronse  un  di»  en  vergonzosa  liga  los  déspotas 
parciales,  sellando  un  pacto  desdoroso  con  el  déspota 
general;  los  parciales  se  obligaban  á  prestar  sumisión, 
respeto  y  acatamiento  incondicional  id  déspota  general, 
obligándose  éste  á  la  consolidación  de  los  parciales  y  á 
defenderlos  incondicionalmente  también. 

Limpio  pues  el  paíi  de  polvo  y  paja;  libre  la  repúbli- 
ca de  la  perversidad  que  la  «arcomia,  no  ha  de  tardar 
en  sonar  la  hora  de  su  regeneración  física,  política  y 
administrativa. 

Marchemos  pues  por  la  senda  del  trabajo  al  fin  por 
todos  anhelados  y  reconquistaremos  el  renombre  á  que 
aspiramos  de  pueblo  viril,  de  pueblo  justo,  de  pueblo 
moral  y  progresista. 

No  desmayemos  por  nadi)  ni  por  nada;  la  jomada  ha 
sido  brillante  y  nos  corresponde  sola  y  exclusivamente 
toda  la  gloria. 

Que  el  partido  radical  sepa  conservar  el  poder  y  de- 
mostrar lú  excelencias  de  su  credo  político,  la  lealtad 
de  8u  patriotismo  y  la  eficacia  de  su  gobierno. 


OVILLEJO 


Va  no  e)LÍste  en  SinU  F¿ 

Cafe^.. 
Ni  manda  ya.  suerte  grata 

Rata. 
Tampoco  en  Ja  Plata  está 

ya 
el  émulo  del  Café..  > 

»» 
fugó  con  vuelos  de  ave, 

¿tabef 
No  hay  un  mal  que  en  bien  acabe; 
y  atentos  al  aforismo, 
se  han  hundido  en  el  abismo 
Cafe-Bata  y  Ya  se  labe. 


•mmm 


COSAS  DE  SANCHO 


Lo  de  La  Plata,  se  vela  venir. 
Elsto  es,  se  veía  caer, 

Pero  no  tan  pronto,  ni  tan  inconvenientemente. 
Ta  SI  sabe  siguió  el  consejo  que  le  dimos  en  la  cari* 
catura  de  nuestro  número  anterior. 
Porque  quien  mal  anda,  peor  acaba. 
Séale  el  caño  leve. 


Lo  del  ejército  mitrísta,  también  se  veía  venir. 

Ese  ejército  plagiario  se  formó  á  costa  de  costas, 
para  lograr  éxitos  i  la  sombra  del  gran  árbol  de  la  re< 
v«ludon  radicsl.  «, 


La  iniciativa  fué/de  este  partido  popular.  El  mitrismo 
llegó  tarde. 

Tarde  y  mojado. 
Seria  la  primera  vez. 

•  • 

¿Han  visto  Vds.  nada  mas  estéril,  ni  mas  imprudente 
que  el  último  combate  de  Moreira? 

iCreeria  ^ín  duda  que  aquel  combate  lo  resolvía  todol 

I  SI  triunfo  del  mitrismol 

Hay  que  convenir  en  que  su  causa,  es  una  causa 
perdida. 

Nada  les  favorece;  ni  la  opinión,  ni  sus  circunstan- 
cias; ni  el  éxito  de  las  armas. 


¿Sería  posible  que  á  una  revolución  triunfante  y  que 
domina  en  toda  la  provincia  con  su  gobierno  provisorio 
en  acción,  se  le  negase  el  derecho  legitimo  de  la  victoria 
en  toda  la  linea? 

No  podemos,  ni  debemos,  ni  queremos  creerlo.  Serta 

un  desencanto  abrumador. 

•  / 

■  • 

Hé  aqm'  un  telegrama  que  hemos  sacado  de  un  pe- 
riódico Cordobés. 

«Sinta  Fé,  Julio  31  de  1893,  á  las  11  30  a.  m.  —  Al 
doctor  Elíseo  Soaga — Urgente — Xo  se  atreven  todavía 
á  atacarme  porque  sabea  que  estoy  preveni  lo  para  pe- 
learlos. Yo  desearía  que  lo  hicieran  hoy  ó  mañana.  Los 
abraza.— Juan  M.  Cafferata» 

Y,  efectivamente,  con  tan  linda  parada,  renunció  á  la 
primera  intimación. 

Y  abandonó  el  territorio  de  su  mando. 

Y  la  provincia  fué  ocupada  por  los  revolucionarios 
radicales. 

Por.)ue  allí  no  había  mitiiitas. 
Ni  podía  haberlos. 
No  señor. 

•  ■ 

iQué  coincidendal 

Ya  se  sabe,  renunció  el  mando,  el  día  6  de  Agosto, 

En  la  misma  fecha  que  lo  dejó  Celemín,  aquel,  que.. , 
ya  se  fué. 

Hay  mas:  sin  ser  la  misma,  la  morada  de  Ta  se  sabe, 
lleva  el  mismo  número  que  la  de  aquel  que....  ya  se  fué. 

Coincidían  en  todo. 

Ha^  en  los  guari^moi  del  portal 

•  • 

£1  balance  de  las  existencias  halladas  en  el  banco 
prnviacial  de  Sanu  Fé,  es  edificante. 

Pero  había  algo.  «- 

En  cartera  debe  haber  mas;  es  decir  algo  mas  nega- 
tivo. 

Como  que  el  gobierno  de  Santa  Fé  era  una  negación 
patente  y  latente. 

Así  que  se  empiece  á  remover  el  fango,  ó  ser  los  do- 
cumentos en  cartera,  se  encontrará . ..  la  mar. 

Pero  la  mar  sin  agua  y  dn  arenas. 


Y  si  esto  se  ha  encontiado  en  Santa  Fé,  en  La  Plata, 
¿qué  se  encontrará? 

Deseamos  vivamente  que  se  escarbe  pronto,  la  car- 
tera y  la  caja  y  las  cédulas  y  los  vales  en  el  Hipóte» 
cario. 

¿Qué  habrá  en  aquel  paraíso  perdido? 

¿Qué  fruta  encontraremos  allí? 

Ni  los  carosos. 

Vales  que  no  valen  y  clavos  remachados  en  frió. 

Pronto  MÜdremos  de  dudas.   " 


EPITAFIO 


Aquí  yace  ya  se  sabe 
en  su  tacho  sepulcral, 

que  al  final 
por  no  entregamos  la  llave, 

bajó  suave 
á  los  profundos  del  VaL.„ 

|Puf,  que  horrori 
si  en  vida  olió  troppo  mal, 
en  la  muerte,  maspior. 


Creyendo  hacer  una  luymbrada, 
un  hombre  de  tal  valia, 

cierto  día 
6  cierta  noche  menguada, 

disfirazada 
su  caricatura,  huía..... 

|Puf  que  horrori 
¿Y  esto,  aca<>o  es  cobardía? 
|Otra  cosa  maspioñ 


LANZADAS 


Por  ahí  andan  averiguando  las  gentes,  si  esa  fracción 
borosopiüca  del  miuismo,  ha  salido  á  campaña  i  favo- 


recer ó  á  estorbar  la  acción  saludable  del  ¡pnn  partido 
popular. 

Nosotros  no  nos  metemos  en  honduras,  porque  sabe- 
mos que  el  mitrismo  se  puede  peter,  todo  él,  holg^ada» 
mente,  en  camisa  de  once  van^. 

Y  aun  teniendo  algunas  menos,  también. 

Por  que  si  no:   comparen   Vds.   como  nosotros,  las 
fuerzas,  los  campamentos,  los  prestigios,  los  dirigenteSi  '^ 
á  saber: 

Según  manifestación  mitiista,  la  provincia  de  Buenos 
Aires  es  la  que  don  Bartolo  tiene  mas  partidarios. 

Ahora  bien  ¿cuántos  le  han  ayudado  con  las  armas 
en  la  mane? 

¿Cuántos  se  han  ido  con  los  radicales? 

Daspue )  de  diez  días  en  que  se  ha  invocado  cuanto 
había  que  invocar,  pasando  fatigas  y  sufriendo  desaires 
consif^uieron  reunir  500  hombres,  los  mitristas. 

En  cambio  los  radicales  han  armado  nueve  mil  hom- 
bres que  han  acud  do  al  lugar  de  la  cita  voluntaria, 
expontanea  y  patrióticamente. 

Ergo,  si  en  la  provincia  de  Buenos  Aires  se  ha  perdi- 
do hasta  el  eco  del  mitrismo,  en  donde  quieran  que  re- 
suene? 

De  la  dirección  no  hay  que  hablar. 

Dasde  los  primeros  momentos  los  radicales  se  exten-  '. 
dieron  dominando   casi  simultáneamente  en   todos  los 
portidos  del  Sud.  del  Xorte  y  del  Oeste,  no  obstante  hai 
liarse  peleando  bravamente  en  el  Rosario  y  demás  par- 
tidos de  la  provincia  de  Santa  Fé. 

(Donde  estaban  los  mitristas  en  Santa  Fé? 
Este  partido,  perdido 
de  toda  humana  memoria, 
h&  de  patar  á  la  historia 
como  un  partido,  partido. 


De  loS  retratos  que  van  en  la  parte  ilustrada,  el  del 
señor  H.  Irígoyen,  se  tomó  del  natural,  el  domingo  pa- 
sado en  Temperley  y  los  demás,  de  fotografía. 

Pero  aconsf-jamos  i  nuestros  favorecedores  que  no 
se  iijen  en  las  cualidades  externa.',  sino  en  las  internas 
de  los  individuos  cuyos  retrates  damos  á  la  estampa. 

Se  dijo  en  cierto  despacho 
que  yiti  tabe.  esta  acá; 
quí'-iera  saber  si  está 
siempre  metido  en  el  tacho. 
•'■      '    Dicen  también  que  se  hospeda 
de  motu  propio  ó  de  encargo 

en  casa  de  un  hombre  largo 

que  4  Pelegringo  remeda. 

Si  eítá  en  el  tacho,  perjuicio  # 

ninguD%pudo  traer, 

antes  ban,  viene  á  ofrecer 

ai  que  Ip  hospeda,  un  servicio» 

No  desperdi<  íe  la  oferta 

de  este  útil  digno  de  embargo, 

pero  viva  el  hombre  largo 

siempre  con  el  ojo  alertai 

Según  se  dice,  Pelelegringo,  lo  (irimero  que  hizo,  al 
regresar  á  Buenos  Aires,  fué  criticar  á  la  Cámara  de 
Diputados  por  haber  votado  la  no  intervención. 

No  puede  negar  sus  nefandas  aficiones  á  los  estados 
de  sitio. 

Ni  su  amor  á  los  radicales. 

Sepa  sí  quiere  saber 
y  sana  razón  le  abona, 
que  nadie  quiere  entender 
ni  &u  estraflo  parecer 
ni  ver  su  larga  persona. 

Ijl.  renuncia  del  Zorro,  no  ha  hecho  mucha  gracfatrf 

Porque  lo  que  el  dice;  — ¿Para  qué  sirvo  ya? 

Tiene  mucha  razón.  Cuando  alguien  se  presenta  con 
coraje  bastante,  para  salvar  al  país  de  las  monstruosi- 
dades de  otro;  este  otro  debe  dar  gracias  á  Dios  y  man- 
darse mudar. 

Y  pasar  en  lugar  apartado  los  diis  que  le  quedan  de 
vida,  haciendo  penitencia. 

Esto  es  simplemente  un  consejo  ó  un  parecer. 

Pero  ahí  está  Pelelegringo  que  puede  darle  el  suyo, 
si  se  lo  pide. 

Ya  está  Pelelf'gríngo  en  juego;  ya  parece  que  traU 
de  formv  liga  con  los  elementos  juarí^tas  para  ponerse 
en  oposición  con  el  gobierno  á  fin  de  reconquistar  posi* 
dones  falsas  y  que  acaban  de  perder  para  siempre. 

Piensan  tender  un  lazo  al  gobierno  nadonaL 

No  sabemos  quien  caerá  en  la  red, 

Pero  si  sabemos,  que  el  P.  £.  N.  conoce  las  cartas 
con  que  los  cailos  pretenden  jugar. 

Por  lo  tanto,  perderán  la  partida. 

La  gran  revi-ta  militar  de  tLa  Plata>  del  ejército  !*• 
dícal.  será  un  acto  imponente,  mañana  domingo. 
No  fa'taremos. 
Gran  negodo  para  las  empresas  de  ferro-carriles. 

Amidos  lectores,  con  este  número  termina  el  afto  IX 
de  Don  Quijote. 

Al  empezar  el  afto  X  contamos  con  mucho  material 
en  cartera,  de  primer  órdeiL 

Tlp.  Lito.  d«  i.  hü)u  r  800.  K'Bcop  1»! 


•^* 


■^ 


/ 


»*IP^^y—    I  mu  I.  mwj^ 


a6iaaiRM«;pr;!R«B9RPiiqppnip:M^^ 


AñoX 
(1894) 


Domingo  20  de  Agosto  di 


En  la  Gapita 


Suieriolóii  por  trimestre  adeUntadi 

Nflmero  aaelto 

Número  «tragado 

Kxtianjero  por  un  aSo  .    .    . 


Bn  Don  Quijote  no  hay  ehn  mt 
porqua  ai  cítíco  del  Parfii 

Por  rer  el  oro  i  la  par 
Inoharé  fin  deioaniar. 


Don  Quijote  es  adivino   ''.j 
y  él  08  trazará  el  camino.^ 


1893 


Á 
BtÍENOS  AIRES 


ANO  X.  Número  1 


#  , 


t    160 

.  o,ia 
,  o,ao 


Campaña 


snforiolÓB  paf 
HAmaro  raatto 

K4BMI0 


■ddHttadol  ifJO 
.  ....  O» 
0,48 


■«*««9«»If«»i»  í    .    .    .    ,  IVQ 


Taniia  dan  aül  luorlolonM 
'  y  aba|«  lu  rabranoloBMi 


Para  Qnljota  portafio 
todo  «aeadgo  ea  peqnefio. 

T  soy  terror  de  enemlgoa 
y  am|^0  de  mis  amigos. 


■■      Este  periódico   se    compra   pero   no   se   vende      V- 


--•f 


U  COBBESPONDENCIÁ  i  ROIBBE  DE  A.  OSSOBIO 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


{AÑO  XI 


Y,  últimamente,  lectore^:  no  úene  nada  de  particular 
que  Don  Quijote,  entre  en  el  décimo  aflo  de  su  publi- 
cación.      ' 

No  liene  nada  de  particular,  porque  DoN  Quijote  ha 
defendido  siempre  una  buena  (ausa,  la  causa  del  pue- 
blo, del  noble  y  sufrido  puebU:>A.rgentinol 

lY,  qué  contrastel  £n  medio  vt  esta  debacle,  aaolado- 
ra,  en  presencia  de  /ste  dacúniento  moral  y  material 
de  todo  aquello  que  podía  y  cV.bia  servir  para  algo;  en 
los  escombros  de  este  derrumbamiento  que  postra  y 
que  aniquila,  todo  cae,  todo  se  /4,  todo  se  evapora:  todo, 
menos  Don  Quijote,  que,  con  los  bríos  de  sus  prime- 
ros aflos  y  con  la  virilidad  d«  una  juventud  permanen- 
te, entra  en  el  décimo  aflo,  c-^- los  bríos  y  la  frescura 
que'le  son  propios,  'iiecuuWftlTreXtrasivos. 

¡Cuántos  periódicos  de  su  {nadóle,  no  han  nacido  en 
ese  transcurso  de  tiempo  y  han  muerto  anémicos  uno 
tras  otro! 

jCuintas  personalidades  se  han  gastado  en  el  engra- 
naje de  la  cosa  pública  y  de  partido  en  partido,  han  ido 
caminando  &  paso  de  gigante  á  la  nulidad! 

iCuánto  derroche!  Icuinto  robo!  jcuinto  cinismo!  jcuin- 
ta  revolución!  |qué  poco  patriotismo!  |¡¡cuánta  y  cuan 
deplorable  esterilidad  !ll 

En  estos  diez  aflos  han  cacareado  en  el  gralUnero  pú- 
blico cuatro  gallos  presidenciales;  Roca  que  acabó  su 
periodo  por  un  milagro,  sin  ejemplo;  Celemín  que  fué 
banido  como  vil  polvo,  gracias  i  la  escoba  revolucio- 
naria; Pelelegriogo  que  cubierto  con  el  ancho  veston 
del  estado  de  sitio,  parapetado  en  el  baluarte  de  la  ley 
marcial,  vivió  á  costada  macanas  íotío  m ;7erioio  de 
|dos  aflos.  dos  meses  y  seis  dias!— Y  por  úldmo,  el  Pavo, 
que  vive  una  vida  de  sinsabores  y  de  oscilaciones  y  de 
tras-pies;  aquí  me  caigo  y  allí  me  levanto;  dormiéndose 
con  Herodes  y  amaneciendo  con  Pilatos;  probando 
todis  las  dulzuras  y  todas  las  amarguras;  desde  la  li- 
bertad hasta  la  tiranía. 

Y  Don  Quijote  siempre  el  mismo:  iin  envejecer 
jamás,  sin  decaer  jamás,  sin  gastarse  jamás,  sin  pre- 
varicar jamás  y  sin  venderse  jamás. 

Hé  aquí  pues,  un  modelo  de  consecuencia,  de  patrio- 
ibmo,  de  conducta  imitable. 

Y  cuenta  que  las  persecuciones  que  hemos  sufrido 
podrían  habernos  aniquilado  á  descubrir  en  nuestro  cr 
ganismo  alguna  flaqueza;  que  las  tentaciones  de  ventas 
lucrativa',  podian  habernos  llevado  i  una  vergonzosa 
ruptura,  si  acaso  hubiera  invadido  nuestra  idea  el  inten* 
to  del  lucro  y  no  la  defensa  noble  y  desinteresada  de 
los  derechos  del  pueblo,  cercenados  por  la  autocracia 
de  los  poderes  impotentes  y  por  los  secuestradores  del 
porvenir  de  la  república 

Nueve  aflos  pues  de  una  historia  sin  mancha,  progre- 
siva y  sin  decadencia,  altiva  y  sh  vacilaciones;  sufrien- 
do contra  tiempos  y  venciéndolos;  amenazado  de  muer- 
te y  desafiando  al  asesino.  ¡Ah.  si  todo  esto  no  fuera 
bastante  para  abrirle  á  DoN  Quijote  paso  franco  y 
ancha  entrada  en  el  aflo  diez  d:  su  vida  periodística 
tqué  otra  cosa  merecería  permaiEccr  en  pié? 

Pero  todo,  no  ba  &ido  obra  suya)  no  lo  deba  tcdo  i 


X  ÁDHIRISTRiCIOH  R0OII6DEZ  PEfi  142  2.°  PISO 
^  í 


sus  méritos  propios,  que  fue^a  de  la  consecuencia  y  de 
la  incorruptibilidad,  no  tiene  otros.  I-o  mas,  lo  debe  á 
la  bondad  nunca  bien  ponderada  del  pueblo  argentino 
y  á  las  expontáneas  manifef  uciones  de  la  prensa  pe- 
riódica, nacional  y  extranjera. 

¡Salud,  pueblo  argentino;  salud  prensa  de  todos  los 
matices. 


TODO  PASA   . 

La  semana  pasada,  fué  semana  de  revolución.  La  se- 
mana que  se  fina  lo  ha  sido  de  contra-revolución. 

\fíh,  como  asustan  i  los  i  •biles  la  libertad  y  el  pro- 
greso! ^ 

Poiv^ae  ittieraa  y  progrfvÜ  nan  sido  los  móviles  c&- 
rocteristicos  de  la  última  revolución  radical.  Como  pro- 
greso y  libertad  eran  la  meta  del  gobierno  que  han 
derribado  los  débiles. 

Parecerá  esto  un  contrasentido,  pero  no  lo  es  si  con- 
sideramos gue  todas  las  fracciones  políticas,  insignifi- 
cantes en  detalle  y  representando  algo  en  conjunto,  se 
coaügaron  para  aturdir  los  oídos  del  presidente,  hacién- 
dole ver  lo  blanco  negro,  defendiéndose  como  gatos  que 
llevan  al  ag^ua. 

La  obra  de  regeneración  social  y  poL'tica,  e?,  por  el 
momento,  imposible.  Triste  es  decirlo,  pero  es  la  ver- 
dad. 

Mientras  haya  en  las  alturas  vacilaciones,  habrá  com- 
plasencías;  iríentras  haya  en  el  pcxler  miedo  á  la  reac- 
ción, se  retrocederá  en  vez  de  progresar;  mientras  el 
que  manda  no  fuerce  la  palanca  del  progreso,  la  atonía 
y  la  decadencia  agotarán  las  últimas  fibras  del  senti- 
miento patrio. 

Lo  que  se  promete,  hay  que  cumplirlo,  pese  á  quien 
pese  y  cueste  lo  que  cueste,  afrontando  los  peligros  y 
abriendo  cancha  al  sentimiento  de  la  pública  opinión. 

Pero  ti  lo  que  se  ofrece,  no  se  cumple,  y  tras  no 
cumplir,  se  sigrue  un  camino  diametralmente  opuesto,  al 
iniciado,  se  incurrirá  en  un  círculo  vicioso  y  un  cambio 
de  presidente  no  significarla  un  cambio  de  cosas,  sino 
la  confirmación  de  todo  aquello  que  había  sido  juzgado 
y  Sentenciado  y  condenado  por  todas  las  aspiraciones 
nobles  y  Ipgítimas. 

La  caída  del  ministerio  DjI  Valle,  que  ha  sido  una 
caída  honrosa  y  llena  de  gloria  para  los  caído.",  ha  sido 
á  modo  de  una  ancora  fi:liz,  que  nos  ha  mostrado  el 
fondo  de  las  tinieblas  de  las  pasadas  administraciones. 

No  han  iido  yues  vencí loí^,  en  el  campo  de  las  ideas, 
porque  las  suyas  fueron  nobles  y  patrióticas;  no  han 
sido  vencidos  por  deficiencias  a  Imínistrativas  toda  vez 
que  ellos  sacaban  de  entre  el  fango  Ua  deficiencias  de 
los  partidos  que  administraron  ayer;  y  si  han  sido  ven- 
cidos por  no  oponer  resistencia  á  los  elementos  coali- 
gados,  es  porque  ceflidos  á  sentimientos  puros  y  acen- 
drados, han  f  referido  retirarse,  antes  que  provocar  con- 
flictos de  funestas  consecuencñas. 

Son  pues  vencedores,  los  vencidos,  por  la  liga  parti- 
dista, por  mas  que  parezca  un  contra-sentido.  Lo  prue- 
ba además  el  que  los  que  se  creen  v^eacedorw  no  que- 


darían muy  en  su  puetto,  si  se  solicítase  la  sanción 
plebiscitaria,  á  lo  que  acaba  de  suceder. 

Esto,  que  lo  sabe  todo  el  mundo,  lo  temen  ellos,  los 
coalígados.  Pero  pronto  liabrá  deslinde  de  campos,  y 
en  cuanto  rompan  filas,  la  preponderancia*  subsidiaria 
echará  por  los  suelos  el  castillo  de  naipes  que  juntos  le- 
vantaron. 

Y,  este  paréntesis,  ¿de  qué  servirá? 

De  nada  absolutamente.  De  nada,  porque  después  de 
paralizar  la  acción  regeneradora  de  hombres  bien  inten- 
cisnados,  obligarán  al  presidente  á  presentar  su  renun- 
cia, 

Estamos  pues  en  presencia,  por  segunda  vez;  de  una 
crisis  presiden  cial¡ 

Y  entre  tanto,  la  paraBudon,  la  esterilidad,  quieras 
el  caos. 

jUn  poco  man  de  p»»- Afam'\  .pr  pn^  "H 
gía  y  un  poco  más  de  l^^á  la  causa  de  la  libertad 
reparadora! 


KMM«Mr» 


LOS  MUERTOS! 


No  bien  se  eligió  al  ;zar 
un  expediente  de  „.  ayer, 
de  den  mil  Ubras  en  oro. 
de  oro  fino,  de  oro  inglés; 
se  alborotaron  al  punto 
los  hombres  de  fama  y  prez, 
para  sacudir  el  muerto 
y  procurar  quedar  bien. 

Pero  vino  después  otro, 
cual  toro  de  buena  ley 
que  despej6  en  dos  minutos 
de  diestros  el  redondel 

En  fin,  tantos  expedientes 
empezaron  á  llover, 
que  no  bastaban  paraguas 
para  cubrirse;  así,  que 
no  pudiendo  resistir 
aquel  chaparrón  cruel, 
se  juntaron  motn-propio 
todos  los  hombres  de  ayer 
para  contener  la  furia 
de  una  inun  laciSn  —Y  fué 
la  caída  de  Del  Valle 
— honra  d>l  pueblo  y  sosten 
de  la  propia  presidencia — 
la  que  había  de  ceder; 
y  cedió:  ¿Qué  vendrá  luego? 
lo  natural,  una  ley 
de  represic  n  y  de  fuerza, 
que  en  vez  de  sentar  muy  bien, 
nos  dará  un  interinato 
de  nueve  dias  ó  diez. 

Entre  tanto,  pasa  el  tiempo, 
muy  maL  como  todos  ven, 
y  estamos  lo  mismo  que  antes 
sin  adelantar  un  pié, 
perdiendo  un  tiempo  precioso 
y  la  redendon  con  él. 

Pero  se  flor — digo  yo — 
¿no  es  posible  establecer 
una  poh'tíca  activa 
de  reparadon?  !Por  qué! 

Si  el  pueblo  la  necesita 
cual  necesita  el  comer; 
que  al  fin  la  reparadon 


/ 


/ 


\^^\^  sv  «SA^i  'L'bX^'C^X'í^s  ^x^  <i^vC\j*. , 


DON  QUUOTE 


1. 


v^\  W^  tw^^x\^.\<i\  <J^.\aw  í-^s^ 


X 


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\N  XH  Ok  A  ^  tx\«  X  «A  ^«i  t^\ 


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y\N^  iW^tVU^x'uVv 


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,y'U!«SiH  . 


xss; 


DON    QUIJOTE 


jT». 


Ii 


/ 


es  lo  que  sienta  mas  bien, 
por  ser  manjar  de  los  dioses, 
y  el  manjar  de  mejor  ley. 
Pero  el  viejo  se  asustó, 
y  fué  preciso  ceder. 
Sin  embargo,  el  tiempo  avanza 
y  la  libert»!  con  él, 
y  lo  que  hoy  le  detiene 
mal  á  mal,  ó  bien  á  bien, 
tiene  que  avanzar  mañana 
y  mostrar  la  desnudez 
de  los  muertos  del  pasado 
para  castigo  de....  Amen. 


GOSA.S  DE  SANCHO 


Aquello  de  la  citación  del  Ferro  carril  en  Ja  Plata, 
no  estuvo  bien,  ni  por  soñación,  señor  don  Pancho. 

Aquello  si  le  hubiere  pasado  á-  Vd.  siendo  Jefe  de  los 
revolucionarios  desarmados  hubierale  arrancado  justas 
protestas. 

Y  quien  sabe  si  siendo  Vd.  de  los  armados,  no  las 
sentirá  brotar  justa  y  expontáneamente  en  su  fuero 
interno. 

Porque  Vd.  debe  tener  conciencia. 

Y  rectitud  y  conocimiento  de  autoridad. 

Pero  se  conoce,  que  Vd.  es  como  los  avaros  que  es- 
conden sus  tesoros  y  no  quieren  6  no  se  atreven  á  ha- 
cer de  ellos  el  uso  natural. 

En  resumen;  acuello  estuvo  muy  feo. 


Vd.  don  Pancho,  ha  debido  ser  mas  prudente  y  mas 
comedido,  procediendo  con  delicado  tacto,  ciñéndose  á 
la  misión  que  el  gobierno  le  habia  confiado. 

Debió  Vd.  usar  y  no  abusar  de  su  posición  y  de  su 
fuerza. 

Y  no  compjometer,  con  hechos,  por  todos  repudiados, 
la  reputación  de  general,  y  el  relajamiento  de  la  autori- 
dad que  le  confiara  á  Vd.  misión  tan  delicada. 

£s  más,  creemos  que  Vd.  no  ha  debido  aceptar  ase 
encargo,  teniendo  vinculaciones  con  el  régimen  caldo  y 
siendo  tan  notoria  su  antipatía  á  la  causa  de  la  revolu- 
ción. 

Pero,  en  eso  de  creencias,  hay  bus  mangas  mas  ó 
menos  anchas, 

Además,  aquellas  pretewiones  de  Vd.  de  querer  aho- 
gar los  gritos  expontáneos  de  los  compañeros  de  armas 
que  hablan  peleado  con  fé  y  entusiasmo  por  una  causa 
santa,  son  ridiculas  bastadla  exageración. 

Aquella  expontaneidad  no  se  ahoga,  ni  se  falsea; 
por  qué  es  natural,  por  qué  es  lógica,  ix>r  qué  es  pura, 
por  qué  es  noble;  porque  lleva  en  si  el  deseo  de  saludar 
y  de  no  herir,  de  despedirse  del  amigo  sin  acordarse 
del  adversa:  io. 

Pero  Vd.  no  lo  creyó  así,  resultando  después  de  todo 
mas  tirano  que  Celemin,  su  patrón,  quien  no  se  enajaba 
— aparentemente  al  menos— cuando  los  manifestantes 
que  el  habia  sacado  del  hotel  de  inmigrantes  en  vez  de 
darle  vivas  á  él,  vi /aban  á  Garíbaldi, 

.Tiene  Vd.— desgraciadamente  para  Vd.  poco  curtiio 
el  cuero  todavía. 


Confesemos  pues,  que  estuvo  Vd.  todo  lo  Imprudente 
que  pude  estar,  un  hombre  que  iracundo  y  ciego,  obra 
Inconscientemente  por  efecto  de  la  fiebre  ó  del  vér- 
tipro. 

Los  victimas  indefensas,  que  entregaron  su  alma  i 
Dios,  caerán  como  lluvia  de  plomo  sobre  su  conciencia. 

Pero— ahí  me  las  den  todú — dirá  Vd.  tal  vez. 

Si  es  así,  peor  para  Vd. 

• 
■  ■ 

Luego  después,  Vd.  se  ha  metido  en  camisas  de  once 
vara^  destituyendo  empleados  y  reponiendo  empleados. 

Ha  hecho  Vd.  mangas  y  capirotes  en  favor  de  sus 
vinculados  y  abusando  de  las  facultades  á  Vd  come- 
t'da?. 

La  altanerii  no  sienta  bien  en  Vd.  al  mencs  en  esta 
ocasión  en  que  fué  designado  como  instrumento  de  paz. 

Pero  Vd.  creyó  que  debia  ser  rayo  de  guerra  y  allá 
se  dejó  Vd.  llevar  con  todo  el  coraje  con  que  DoN 
Quijote  acometía  á  los  molinos  de  viento  ó  á  las  hues- 
tes cameriles. 

Después  de  todo,  ha  dado  Vd.  á  pesar  de  la  sangre 
vertida,  la  nota  cómica  en  el  desempeño  de  su  rol,  mal 
interpretado. 

t  • 

Afortunadamente,  personas  conspicuas  procedentes 
de  diferentes  agrupaciones  polít^ca^  se  han  dirigido  al 
gobierno  central  pidiendo  su  exoneración: 

Es  un  pedido  que  será  atendido,  hay  que  suponerlo 
así.  y  que  de  acordarse,  se  acordará  un  acto  de  justicia 
claro  y  plausible. 

Y  esto  le  servirá  á  Xá.  para  que  en  lo  sucesivo  ajus* 
te  todos  BUS  actos  i  la  razcn  imparcial  y  i  la  justicia 
recta. 


La  pasión  de  partido,  estrecha  siempre,  no  ha  de  ser- 
vir para  cometer  actos  imprudentes  y  provocativos. 

Vale  mas,  que  el  que  por  estos  está  dominado,  se  ex- 
cuse de  aceptar  puestos  que  no  ha  de  saber  desem- 
peñar con  tino  y  con  altura. 


LANZADAS 


En  la  revolución  de  Corrienies  trabajan  diversas 
tendencias;  con  una  sola  aspiración. 

Al  freir  será  el  reir. 

Veremos  quien  se  lleva  la  palma  de  la  victoria  al 
final  de  la  jomada. 

Porque  si  se  reparte  la  gloria  entre  todos,  no  van  a 
tocar  á  nada. 

Y  si  se  acuerda  darla  toda,  á  uno,  se  quedan  los  de- 
más á  la  luna  de  Valencia. 

Francamente;  eso  de  trabajar  por  cuenta  agena,  con 
riesgo  del  propio  cutis,  tiene  mucho  que  ver. 

Quizás  si  se  nombre  interventor,  quizás  acierte  á  cal- 
mar las  pasiones,  y  quizás  se  hagan  elecciones  libres  y 
quizás  se  pacifica  aquello  un  pocp,  por  el  momento. 

Hay  muchos  Ruizes  que  cantan  Vidalitas  por  aque- 
llos pagos. 

Si  se  remedie  el  mil,  será  transitoriamente  y  nada 


Suman  ya,  contando  los  actuales,  veinticuatro,  los 
ministros  que  han  sido  subidos  y  bajados,  en  menos  de 
'un  año  que  llevamos  de  nuevo  gobierno. 

Nuevo:  esa  es  la  palabra.  ¿No  les  parece  á  Vds? 

Como  que  se  renueva  casi  todos  los  diasj  lo  mas  tar- 
de cada  semana. 

¿Quién  tendrá  la  culpa  de  todo  esto? 

Investiguemos. 

Aunque ¿para  qué? 


Ante  casos  tan  patentes, 
no  cabe  investigación; 
pues  los  hechos  en  sí,  son 
ellos  de  por  sí,  elocuentes. 


El  general  de  La  Plata,  ó  sea  el  general  Bosch,  cali- 
ficó aquello  de  la  Estación  del  Ferro-carril,  de  asesi- 
nato. 

Dicho  por  él  y  habiépdolo  presenciado  él;  opinamos 
como  él. 

Que  seria  mentecato 
desmentir  al  general 
cuando  afirma,  sin  recato, 
y  en  un  tono  muy  formal 
que  aquello  fué|  asesinato. 


Sf  flor  Intendente.  ¿No  habría  con  qué  comprar  una 
bandera  para  que  ondease,  con  carái  tsr  oficial,  en  la 
casa  del  pueblo  los  dias  festivos,  de  gloria,  de  luto  y 
demás  solemnidades? 

Porque  tener  reló  todos  los  dias  y  no  tener  bandera 
una  vez  á  la  semana  siquiera,  ni  es  propio  ni  es  patrió- 
tico. 

Si  no  hubiera  con  que  comprar  una  bandera,  conven- 
dria  rematar  el  reló,  ya  que  afortunadamente  existen 
otros  dos  por  sus  inmediaciones,  y  con  su  producto 
comprar  la  bandera. 

Esta  es  nuestra  opinión. 

Porque  á  cualquier  estraño,  recientemente  importado, 
ha  de  parecerle  más  que  casa  municipal  tall«r  de  relo- 
jero. 


La  lluvia  ha  venido,  después  de  la  revolución,  para 
lavar,  simbólica  y  materialmente,  todo  lo  que  de  ella, 
tan  necesitado  estaba. 

Ella,  la  lluvia,  habrá  abierto  los  ojos  al  señor  Inten- 
dente, respecto  de  ciírtas  deficiencias,  muy  pocas,  del 
pavimento  de  la  capital,  sin  distinción  de  clases. 

Pues  las  hay  en  el  de  madera,  en  el  de  adoquín,  en 
el  de  piedra  viva  y  en  el  de  piedra  muerta  ó  sea  tierra. 

En  este  último,  particularmente,  se  pone  los  butai 
cualquiera  que  lo  atraviese,  si  es  que  tiene  coraje  pata 
atravesarlo. 

Sobre  todo,  en  la  B:ca  y  en  Barracas,  existen  pasos, 
que  resultan  completamente  infranqueables,  cuando 
llueve. 


Las  alarmas  han  cesado 
y  el  miedo  cesando  vá, 
y  recobra  su  ordinario 
aspecto  la  capital. 

No  obstante,  el  oro  es  el  malo 
que  se  empeña  en  n«!-bajar, 
revolucionario  ac^rriitio 
del  pobre  que  hambriento  está. 

No  hay  pues,  ventura  completa; 
simpre  la  felicidad 
Wtftí  mermada  á  nosotros, 


cuando  no  viene  en  agraz. 

Una  pregunta  curiosa; 
¿Continuará  el  general 
en  La  Plata,  de  La  Plata 
y  de  todos  k  pesar? 


Ya  resultó  en  Tucumán,  lo  de  siempre. 
Unas  elecciones  de  Gobernador,  que  han  sido  amila- 
nas por  el  ejecutivo. 
Será  porque  no  eería  de  su  g^sto  el  elegido. 
Así  hay  que  suponerlo. 
Y  que  temerlo  adema*. 


Ha  empezado  á  funcionar  la  intervención  en  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires. 

Hay  que  esperar  en  que  los  sacrificios  de  los  revolu- 
cionarios no  serán  estériles  en  el  desarrollo  de  los  pla- 
nes de  reorganización  de  buen  gobierno  en  la  referida 
provincia. 

Suena  el  nombre  del  ínclito  dcctor  Demaria  como- 
candidato  para  gobernador. 


Los  decretos  del  ex-ministro  de  Hacienda,  han  dado 
que  hacer  y  que  pencar  á  unos  cuantos  sujetos  aludidos 
ó  aglomerados  en  las  operacionej  que  trataba  de  de- 
purar. 

Escritos  de  uno.  contestación  de  otro,  cartita  de  Pan- 
seco,  esquelica  de  Varilla,  quien: — yo  no  he  sido — Quien: 
— «Yo  me  lavo  las  manos» — Este: — «aquello  estuvo 
bien  hecho  porque  sí» — Aquél: — «Lacosa  no  tiene  nada 
de  particular.» 

Pero  no  es  eso,  no  es  eso  lo  que  se  desea;  lo  recto  y 
lo  prudente  es  el  esclarecimiento  sumario  de  la  cosa. 

Lo  demás  es  anddr^e  por  las  ramas. 

Y  las  ramas  son  débiles. 

Débilísimas. 


Las  cámaras  de  la  provincia  se  dieron  mucha  prisa  k 
sesionar,  recien  ahora,  creyendo  que  á  pesar  de  que  es- 
taba decretada  la  intervención,  con  ellas  no  iba  nada. 

Pero  el  interventor  las  hizo  callar. 

Ahora  bisn:  ¿dónde  estaban  las  Cámaras  el  6  de 
Agosto  y  el  7  y  el  íi  y  etc ,  etc? 

La  comodidad  de  i^slar  no  excusa  el  deber  inelu* 
dible  de  legislar.         A 

Y  hay  ciertas  cosas  ^e  no  deben  dejaráe  para  des- 
nu9S  ||  ■ 

Porque  lo  primert)  es  lo  primero. 

Siii  embargo,  no  sabemos  cual  será  la  opinión  del 
general  Bosch,  al  respecto. 

Por  lo  pronto  se  ha  limitado  á  cumplir  la  orden  del 
Interventor. 

Y  esto,  aunque  no  es  todo,  ya  es  algo. 


En  la  estación  de  La  Plata 
iba  á  subir  á  un  wagón, 
y  caí  herido  de  un  rayo 
de  la  mirada  de  Bosch. 


Quien  quiera  imparcialidad 
calma,  templanza  y  agrado, 
que  estudie  bien  el  carácter 
del  aguerrido  don  Pancho. 

Las  banderas  no  .son  armas 
mi  señor  don  general, 
son  emblemas  de  la  patria 
y  no  enseres  de  arsenal 

£1  general  va  á  campaña 
á  juntar  toda  su  gente, 
para  pelear... .  |qué  miedol 
¡será  vencedor si  vence! 


El  nuevo  ministro  de  Hadenda  quiere  hacer  una  re- 
vi«acion  general  en  las  jubilaciones,  pues  según  ha  ma- 
nifestado, hay  mucho  que  hacer  en  eso. 

Perfectamente. 

Pero,  eso  será  una  futesa,  aliado  de  otrcs  asuntos, 
dignos  de  preferente  remoción,  toda  vez  que  suponen 
millones. 

Debe  tener  al  alcance  de  la  mano,  lc«  muerUii  deun- 
letrado»  por  el  doctor  Demaria;  rttnuévalos  y  veri  como 
hay  mucho  que  hacer  ahí,  y  de  mucha  mas  importancia  « 
que  en  lo  de  las  jubilaciones. 

Estas  déjelas  para  luego.  , 

Primero  es  lo  otro. 

Sin  olvidar  lo  del  puerto  mamadero  6  chupadero  6 
chupóptero. 

Tlp.  Lite.  d«  i.  vibu  T  Kdoi  Bla«oo  llt 


tm 


'}  f  \ 


DomiQgo  .27  de  Agosto 


'  ■vwmim'tmtmmiiámff». 


I 


■    V,    ^      *■ 


de  1893 


í 

BinlNos  Aiau 

MaasaaMta^HBaaBaHBiai 


iPIPiW"W=»=5== 


AÑo:(.-Núntto2 


En  la  Capital 


8uaarioi6a  por  trimeatre 
Número  suelto.     .     . 
Nfimero  atrasado  .    . 
Extranjero  por  un  afio 


adela&Udo  $    1 60 

.  o,ia 


.  .  o,ao 

.    ,18,00 


En  Son  Quijote  no  ha;  (harqn* 
porque  ei  oítíco  del  Parpie. 


Por  ver  el  oro  á  la  par 
lacbaré  lin  deioansai,.  | 

Don  Qui|ote  ei  adivine 
y  il  01  trazará  el  caniao. 


/ 


^{«0)  \  tuiminütucion  %  <1  ¿  5  n,  m. 


Gampafia 


aidiilanta<1o  f    4j00 
.    .    .    .    ,    0^ 

:  .  <M0 

.    .U.00 


•  •  •  • 


T*«|«a  den  bU  laaorloionei 
7  afeajo  lu  snliTencloBat. 


Pan  Qniiota  porteflo 
todf  «aeoiigo  ea  pequefio. 

1í     -   /■ 

T  atf  terror  de  enemigo! 
7  a|pU0e  de  mis  amigos. 


£8te   'peribáico   se    com'pra   pero   no<8e   ven^e 


v->.f \ 


LA  CORBESPONDENCIA 


TsE 


■«PiP 


HAY  QUE  DEJAR 


UBRE  DE  A.  OSSOBIO    ^ 


Propietario:  feDUARDO  SOJO 


? 


m^ 


t 


iBIIlIStliCie»  niBIGUEZ  peía  U2  3.°  PISO 


QUE  LLUEVA 


Cuando  nos  sorprende  la  Ilavia,  cruzando  la  vía  pú- 
blica, nos  metemos  en  un  cocine  y  nos  recogemos  bajo 
el  techado  propio  ó  alquilado. 

Si  nos  sorprende,  yendo  de  viaje,  corremos  los  cris- 
tales y dejamos  que  llueva. 

Pero  si  nos  sorprende  en  medio  del  campa  raso,  sin 
coche,  techo,  árbol  ni  piragias  con  que  guái^cemo.<, 
entonces.....  entonces  nos  mojamos,  y....  dejamos  que 
Hueva.  i 

HA  aquí  pue'^  lo  que  e  tá  pasando/  i  la  oligarquía 
funesta  que  asolaba  al  país. 

Les  sorprendió  la  reacción  dpi  90  y  les  faltó  tiempo 
pura  guara/^eraa  rte  Ir*  '/"M'#^Ar'**V^'*^r*^  ep  rsi#  p^^a* - 
cios  soberbios.  1 , 

Allí  metidos,  de|aron  llover,  y  se  quedaron,  &  ver 
venir.  Y  poco  á  poco,  merced  al  trastrueque  de  circuns- 
tancias que  les  fueron  favorables,  por  efecto  de  la  falta 
de  municiones  f  de  la  sobra  de  mistificación,  fueron 
saliendn  á  los  balcones,  lueg^o  á  las  puertas,  mas  tarde 
á  la  calle,  y  por  fin  á  las  cumbres  del  poder. 

Dejó  de  llover;  dibujóse  en  el  espacio  de  su  voráf^rine 
asoladora  el  arco-iris  con  sus  fantásticos  colores  y  vol- 
vieron, siquiera  un  tanto  debilitados,  con  la  mojadura, 
al  libre  ejercicio  de  su  tiranía  abusiva  y  co-rupt  ra. 

Cuando  después,  y  durarte  al  interinato  del  he  mbre 
kilomécrico,  les  dio  por  las  pesadillas,  se  ñaban  por  las 
noches  en  que  se  iban  á  desatar  las  cataratas  del  cielo, 
y  se  extremecian  ante  una  supuesta  tempestad  de  exa- 
laciones  radicales.  Pero  el  hombre  kilométrico,  sacó  el 
gran  paraguas  del.  estado  de  sitio  y  todo  quedó  tran- 
quilo; el  agua  en  las  nubes  y  ios  rayos  en  la  nada. 

Sin  embargo,  las  conciencias  no  se  tranquilizaban;  la 
gran  tormenta  de  la  opinión  ss  cemia  sobre  sus  cabe- 
zas; el  estado  de  sitio  cayó  por  su  propio  peso,  avergon- 
zado del  triste  rol  que  se  1«  obligó  á  desempeñar;  el 
miedo  se  posesionó  con  hondss  raíces  en  la  materia  de- 
leznable y  pensaron,  pero  pensaron  nada  más,  en  con- 
cesiones y  en  contemporizaciones. 

Llegaron  en  pos.  días  serena  al  parecer,  y  entonces, 
sacando  fuerzas  de  flaqueza,  '¡e  mostraron  á  la  faz  del 
pai-i,  casi  sin  miedo,  pero  sieapre  los  mismos,  con  los 
mismos  fraudes,  con  las  minas  supercherias,  ce  n  las 
mismas  iniquidade*  y  con  las  mismas  intransigencias. 

£1  vapor  de  la  opinión  púbf.ca  se  condensó  en  la  at- 
mósfera presidencial,  en  Uuvit  benéfica  y  fecunda;  em- 
pezó á  fertilizar  los  campos,  ytrmos  ya,  de  la  política  y 
de  la  administración,  y  el  paí^se  disponía  á  ofrecer  les 
tesoros  de  .su  pureza  á  los  biános  hijos,  cuando,  de  re- 
pente, se  desencadena  el  ten^oral,  se  desatan  las  fu- 
rias del  averno  y  vuelve  el  acjiro  á  la  baisa.  La  inter- 
vención asume  esta  Vez  el  rol  iel  paraguas  y  todo  vuel- 
ve á  su  prístino  estado. 

£n  San  Luis,  en  Santa  Fé,  m  Buenos  Aires  y  en  Co- 
rrientes, triunfan  las  revoluciOies  del  {ueblo  armadas; 
ocupan  el  poder,  intentan  dar  in  paso  en  la  moral  por 
todos  ansiada  y nada;  la  int  rvencion  les  arrebata  in- 
justamente su  presa;  sus  nobls  esfuerzos  se  estrellan 
en  la  dura  roca  que  oculta  losvicios  de  un  pasado  abo* 
lalatblc. 


El  gobierno  de  un  estado,  no  debe  considerarse  bo- 
tín de  guerra;  hay  quien  exclama,  como  si  pretendiera 
convencemos.  Pero,  ¿es  botín  de  paz,  y  por  eso  legiti- 
mo, el  gobierno  que  tía  brotado  del  firaude  y  de  la  intri- 
ga de  la  liga  oligirqui:a,  y  del  desenfreno  del  nepo* 
tismo? 

Afjrtunadamente,  la  lluvia  benéfica  con  que  nos  ob- 
sequió el  ministerio  Del  Valle,  será  fecunda  en  resulta- 
dos positivos  y  tangibles. 

El  triunfj  moral  es  de  Ii.  revolución;  y  si  hoy  no,  qui- 
zás maft ina  la  será  tambim  real  y  positivamente  para 
bien  del  paía 

Hoy  que  dejen  pues,  qi>e  llueva. 


—      L 


ÜA 


Se  hace  una  revolncion 
y  se  derroca  un  tirano; 
pero  el  triuolFo  en  coiiclu&ion 
no  es  del  elemento  sano;  .•'.- 
pues  si  no  triunfa  el  gobfonid' 

del  baldón, 
entonce?,  surje  el  eterno 
motivo  de  inteivencion. 


Se  llama  bctin  de  guerra 
al  que  en  armas,  Ijt  op'nion 
sana,  obtiene  en  esta  tierra, 
peleando  con  razón, 
¿Y  no  es  botín  igualmente, 

el  que  audaz 
se  reparten  torpemente 
los  del  fraude,  en  santa  píz? 

¿Por  qué  se  aplica  á  la  grey 
que  lucha  por  la  moral, 
una  ley,  que  no  es  tal  ley, 
porque  es  una  ley  parcial? 
Hay  fdlta  aquí  de  sentido, 

esto  es  llano; 
que  el  vencedor,  es  vencido, 
por  el  vencido  tirano. 


La  lucha  es  pues  desigual; 
y  al  opresor,  á  mi  ver, 
no  le  importa  quedar  mal. 
porque,  al  cabo,  ha  de  vencer. 
La  intervención  muda  el  nombre 

al  tirano, 
y  dá  las  riendas  á  otro  hombre.,., 
del  caido,  primo-hermano. 


La  libertad  di^l  sufragio 
es  un  mito,  no  un  remedio; 
para  el  radical,  naufragio; 
para  el  modernista,  un  medio. 
Guardar  las  armas  es  cuerdo, 

sí.  señor; 
I Y  si  te  vi,  no  me  acuerdo, 
ángel  regeneradorl 


¿Y  »n  La  Plata?  Aun  está  en  pié 
el  poder  legislativo! 
¡Después  del  que  ya  tf  fué, 

aun  citá  robwto  jr  virol 


jOh  interv( 
iii 
Tu  parciali  lad 
|Te  veo! — 


itor  que  se  llama 
pardal! 

me  escama, 

radical 


•oy 


RK  CUERDOS 

Cuando  las  dichas  hayan  de  nuestro  lado,  los  recuer* 
dos,  esto  es,  los  gratos-  recuerdos  de  mejores  días,  sue- 
len distraernos  y  entretenemos  agrradablemente,  abrien- 
do un  corto  paréntesis  á  los  sinsabores  del  presente. 

Ya  que  no  toquemoi  los  prontos  resultados  de  la  bri- 
llante campaña,  inioiada  por  el  doctor  Demaria,  en  pro 
de  la  moral  administrativa  y  justiciera,  recordemos  los 
expedientes  removiddl  y  hoy  durmiendo  el  beatifio^ 
suAflo  del  olvido.         *, 

.  I No  lo*  JMHaTWiy^ytpfMr  -^uz-ówUa.-p^rys»  .»-aa  «w— 

número  y  porque  no  Üenen  orden;  antes  bien  son  hijos 
de  aquel  desorden,  de  aquellos  dias,  de  aquel  desbara- 
juste, de  aquellos  hombres. 

No  los  citaremos  todos  tampoco,  porque  nos  faltarla 
tiemoo  y  espacio  para  0:>lec  iinarlos  en  un  solo  número 
de  nuestra  reducida  y  modesta  publicación. 

Pero  ahí  está  el  de  las  ci?n  mil  libras  esterlinas,  oro 
inglés,  que  se  evaporaron  sin  saber  cómo,  desde  el  mo* 
mentó  en  que,  públicamenU>,  todos  se  echan  el  muerto 
y  lis  cien  mil  libras,  oro  inglés,  no  aparecen  por  nin- 
guna parte. 

Ahí  está  el  del  puerto  mamadero,  rezagante  y  pujan* 
te  que  cuesta  el  doble  de  lo  que  vale,  con  lo  que  se 
viene  á  dar  un  mentís  á  aquello  de: — cTanto  vales 
cuanto  cuestas.) 

£1  puerto  mamadera  será  la  piedra  de  toque  en  qua 
se  estrellen  todos  los  que,  imprudentes,  se  atrevan  á 
sondarlo.  Porque  hay  puertos  insondables  y  el  de  ma- 
madero es  uno  de  ellos. 

I  Valiente  marejada,  la  que  produjo  solainente  el 
anuncio  del  sondaje  del  referido  puerto! 

Con  solo  mostrar  el  doctor  Demaria,  la  sonda,  se  ex* 
tremecieron  los  propios  y  los  estraños  y  se  levantaron 
nubes  de  protestas  y  olas  de  mal  comprimido  enojo. 

A  nuestro  modo  de  ver.  el  que  intente  meterte  en  lo 
del  puerto  mamadero,  naufragará  en  la  orilla,  por  mas 
que  para  algunos,  aquello  es  un  mar  sin  orillas. 

Ahí  está  además,  el  informe  Thiriot,  que  denunda  un 
sin  número  de  escándalos,  de  fraudes,  de  robos,  de 
malversadonee  y  otras  menudencias  desconsoladoras. 

Don  Diiimo,  lo  mandó  confeccionar,  para  darse  el 
gusto  de  ver  quebrarse  la  soga  por  lo  mas  delgado; 
pero  si  la  soga  se  quebró,  vino  á  golpearle  la  faz  uno 
de  los  cabos,  mientras  que  el  otro  hirió  de  un  solo  golpe 
á  la  moral  pflblica. 

Cuando  no  se  tenía  coraje  bastante  para  afrontar  las 
consecuencias,  no  debe  nadie,  ni  don  Didino.  metersa 
en  dibujos,  porque  irá  por  lana  y  saldrá  trasquilado. 

Ahí  tenemos  el  de  iatervendon  al  Banco  de  la  Pro* 
vlnda;  intervención  que  no  se  porque  no  sa  lleva  i 
cabo,  en  esta  época,  ed  que  están  de  moda  las  interven* 
dones, 

Este  banco  de  la  provincia,  se  parece  al  puerto  mv 
madero,  en  que  uno  y  otro  son —  la  mar. 

Y  no  hablemos  del  Banco  Hipotecario,  porque  aque* 
lio  es  algo  más  que  la  mar,  y  algo  más  que  el  océano 
también. 

|Y  pensar  que  todo  asto,  que  queda  dicho,  y  que  todo 
aquello  que  queda  por  decir,  que  es  mucho  mis,  per- 
manecerá tapado  y  sin  soladon  posible  por  el  momen- 
to, y  hasta  sabe  Dios  cuando! 

|Y  pensar  que  el  justo  clamor  del  pueblo  sa  pi  rda 
sin  eco,  en  las  altas  e»f«rasl 

iMoraL  justicia,  reparación! 

Palabra!  vanas  y  nada  mas. 


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DON    QUIJOTE 


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LO  DEL  CRISTAL 

EN  POLÍTICA  ES  OTRA  COSA 


Celemin,  con  faz  ansiosa 
rosado  un  cristal  usaba; 
y  todo  lo  que  él  miraba, 
lo  via.., .  color  de  rosa. 

Pero  llegó  cierto  apuro, 
y  el  cristAl  se  le  rompió; 
y  lupgo  f  1  burro  tnitó 
á  través  de  un  vidrio  oscuro. 


PeJegringo,  que  se  pierde 
crn  ser  tan  largo,  de  vista, 
miró  á  través  de  la  pista 
y  vio,  que  todo  era  verde. 

Pero  miró  á  la  reacción 
¿  través  de  un  gran  madf  ro, 
y  vio  que  era  el  mundo  entero 
fantasma  de  acusación. 


Siedz-Pdvo.  Heno  de  errores, 
miró,  sin  que  viese  rliro, 
usando  el  tal,  sin  reparo, 
cien  vidrios  de  cien  colores. 

Al  fin  de  tanto  probar 
y  de  no  dar  en  el  clavo, 
.<e  ha  de  encontrar  este  pavo 
sin cristal  con  que  mirar. 


Aunque  parezca  mentira, 
ten  muy  presente,  lector, 
que  nada  es  dd  color 
díl  cristal  con  que  se  mira. 


COSAS  DE  SANCHO 


Todavía  don  Pancho  ctn  mando  de  trepas  y  todavía 
haciendo  heroicidades  por  el  estilo  de  las  de  La  Plata. 

Vamos  que  quiere  hacerse  célebre. 

Aunque  ya  lo  era;  como  lo  son  todos  los  juaristas 
apegados  al  tronco,  y  todos  los  Ya-se-tábisias,  arrima- 
dos al  tacho.  i 

En  fin  el  hombre  se  h^iato  con  mando  de  tropas, 
conio  chiquillo  con  zapatos  nuevos  y  anda  que  es  tarde, 
no  se  dio  punto  de  reposo  en  batir  á  los  radicales  hasta 
en  el  intericr  del  pacífico  hogar. 

No  es  dado  concebir  la  hazifía  de  Merlo,  sin  haber 
concebido  antes  1 1  herociddd  de  La  Plata. 

Punto  y  aparte. 


Pues  en  Merlo  pasó  lo  íiguif-nte: 

Que  el  g'neral  don  Parcho,  llegó  allí  y  o'ió  en  cuan* 
to  puso  el  pié  en  el  puebl  >,  que  había  armas  escondi- 
das en  ca<!a  del  conocido  radini>l  don  Casimiro  Diaz. 

Y  ¿qué  hizo?— Enviar  á  un  mayor  con  cuatro  solda- 
dos de  línea  y  varias  per."iona«  (.le  malos  antecedentes) 
á  registrar  la  casa  del  señir  Diaz. 

Era  de  noche  y  no  se  á  ciencia  cierta  .si  llovía;  pero 
si  no  llovió  de  \\  attró,f<;r3,  llovieron  cuUtazos,  impre- 
caciones y  amenazas,  que  d  eron  por  resulcado,  sacar 
del  lecho,  en  paños  menores,  á  los  espoios  Diaz  hasta 
dar  con  ellos  en  el  patio. 

Qaien  niegue,  estrategi.i,  plan  preccrcebido,  priicia 
y  arte  mi  itar  á  este  hecho  de  armas  y  He  alarmas,  ne- 
gará igualmente  la  ciencia  del  guerrero  de  tomo  y  lomo, 
que  lo  llevó  á  cabo,  y  para  quien  Mittidates,  Garle- 
magno.  Gonzalo  de  córdoba.  Ñape  león  y  De  Molke, 
son  nifios  de  teta  comparados  con  ¿1. 

Pues  como  iba  diciendo:  una  vez  en  el  patio  Diiíi;  y 
su  señora,  les  colocaron  dos  centinelas  de  vista,  miery 
tras  que  el  resto  de  la  gente,  entre  ellos,  los  de  malos 
antecedentes  registraron  cuanto  mueble  encontraban  á 
mano,  destru)  ándelos  k  g-  Ipes  de  culeta  Mauser. 

Resultado  de  la  investigación:  dos  aros  de  señera, 
una  carabina  sin  gatiil",  unos  cuantos  cartuchos  teming- 
ton,  un  asador  y  el  cuchillo  de  la  cocina. 

Y  no  encontrando  mas  armas  que  llevar,  encentraron 
muy  cómoda  la  idea  de  lbvar:>e  con  la  tropa  ¿  Diaz, 

Los  vecinos  de  La  Fíats,  en  cuya  nomina  campean 
tendencias  de  miembros  de  todos  los  partidos,  no  han 
recibido  ccntestacicn  á  su  solicitud,  pidiendo  la  exone- 
ración de  don  Pancho. 

'    La  verdad  a  que  el  gobierno  no  tiene  otro   general 
¿tai  quien  reemplazarlo. 

iQaé  otro  habrá  ccmo  ¿I,  prudente,  sobrio,  templado, 
deferente,  justo,  atento  y  cottés? 

Po|  el  contrario,  merece  una  recompensa;  algo  así 
como  ]^  grande  de  Montevideo,  por  lo  menos. 

iQué  estape  facción,  la  del  público,  al  examinar  la  im- 
poruncía  del  botín  de  la  campaña  de  Merlo! 

¿Quién  es  capaz  de  hacer  otro  tanto? 

Nadie,  nadie  y  nadie. 


Tal  es  don  Pancho,  en  su  face  militar. 
En  su  face  diplomática,  ya  recordarán  Vds.  el  consejo 
^¡^  ie,siió  á  Ya  se  eahe. 

>■».*''•■  •  •.  "•'  ■        — €  Amigo,  por  la  cloaca, 
^e  ti  no,  sernos  cortados. > 

Pero,  desgraciidamente,  aunque  como  siempre,  llegó 
tarde  y  no  pudo  realizarse  la  combinación  que  llevaba 
preparada. 

Ya  se  sabe  se  tué  efectivamente  por  la  cloaca,  pero 
sin  decir^ahí  queda  eso— y  las  cosas  no  pudieron  arre- 
glarse á  gu!  to  y  medida  de  don  Pancho. 

Puede  ser,  que  esto  diesn  motivo  á  la  rabia  del  Ge- 
neral, porque  desde  entonces,  iracundo  y  nervioso,  no 
hilado  pié  con  bala. 

Ni  lo  dar¿  en  su  vida. 


_fesjro'íc»i-j^ 


CANTARES 

Triunfa  una  revclucíon 
y  del  tiiunfo  se  engalana, 
sin  pensar  en  que  mañana 
triunfjrá  la  inteivercien. 


^I  jrcira,  f  egun  el  dic!, 
hi  vene  i  lo  á  yx  se  sile; 
dejarlo,  si  (1  no  se  alaba, 
no  ha  de  encentrar  qui;n  lo  alabe. 


¿Cuando  saldrin  á  li  luz 
los  expedienten  de  iyer? 
ti  hay  algunos  que  los  f-acan 
oiro  los  vuelve  á  meter. 


Morcíra.y  don  Pancho  sen 
dosihortibres  bastante  iguales; 
"  pft(ís*aipb«s  tienen  te-^on 
y  los  dos  fon  generales. 


DAS 


^stamos.  cotneA»Í9mpre,  con  nuestro  ilustrado  colega 
El  atnin$  del  Pueblo  dfe  Concorriii. 

Su  exiítoio  directcr,  don  Fernando  G  Méndez,  se  di- 
rigió diai^  pagados  pidiendo  el  amparo  del  Gobierno 
Nacional,  por  haber  sido  clausurado  su  establecimiento 
tipográfico  y  prohibida  lapubücicion  del  diario  que  tan 
acertada  y  valientemente  riiiije. 

El  señor  mini^tro,  le  contestó,  lo  que  creía  lógico  y 
justo.  Esto  e",  que  el  G  ibií  n"  Nacional  no  tenia  que 
ver  nada  en  el  asunto;  que  acudiere  á  los  tribunales  or- 
dinarios. 

Pero  el  señor  MenHez  lo  rr  ntes-ta  á  S  E.  en  térmi- 
nos razonados  y  razonables  poniéndolas  cosas  en  claro 
y  dándole  cuenta  de  la  r^zrn  que  le  asLslió  para  dirigir- 
se al  ministro  del  interior  pini^ndo  el  amparo  nacional 
por  ser  víc'ima  nuestro  amigo,  de  la  torcida  interpreta- 
ción que  el  provincial  ha  dado  al  alcance  de  la  actual 
ley  de  estado  de  sitio. 

El  telegrama  es  largo  y  por  eso  no  lo  reproducimos, 
pero  es  una  pieza  digna  del  elevado  criteno  del  señor 
Méndez. 

La  Prensa  del  23  lo  repn  duce  íntegro,  y  lo  recomen- 
damos á  nuestros  Icct'-res. 

No  necesita  comen  tai  ios. 


El  que  si  vamos  i  reproducir  íntegro,  por  ser  corto  y 
sabroso,  es  el  del  miniitro  de  Gobierno  de   Entre-Rios. 
Dice  así: 

«Paraní,  Agosto  tg — A  Fernando  G  Mendes,  Con- 
cordia.— Oficial. — Lo  que  se  ha  hecho  con  V.  es  indicnr 
la  conveniencia  de  que  mientras  dure  el  estado  de  siiio 
se  abitenga  de  hacer  apreciaciones  pelitiesas  en  su  diario, 
en  los  términos  en  que  generalmente  se  pronuncia 

Ahora,  para  su  gobierno,  le  prevengo  que  la  mi^ma 
indicación  se  ha  hecho  á  los  diarios  que  en  esta  capital 
acostumbran  á  pronunciarse  de  una  manera  semejante. 
y  sin  embargo,  .signen  mai  msohntct  que  nunca,  >  n  que 
esto  lea  obstáculo  para  que  salgan  y  circulen  como  siem- 
pre.— Sd'vador  Alacia,  Ministro  de  Gobierno.» 

No  se  fijen  Vds.  en  lo  macarróri-:o  y  disparatado  de 
la  redacción  de  tal  documerfo;  salido  del  caletre  de  tenJo 
un  ministro  de  Gobierno  de  la  provincia  de  Entre- 
Rio^ 

Fíjiinse  Vd<».  en  que  no  dice  nada.  Porque  la  indica- 
cion  que  se  le  ha  he  -tío  á  Méndez  h\  sido  la  de  la  mor- 
daza, pues  se  le  ha  prohibiio  U  puhlioarion  de  su  riián'o, 
cuando  hay  oíros  que.  sin  embargo,  siguen  más  insolentes 
que  uunca. 

Faro  siguen,  y  el  de  Méndez  no  puede  seguir. 

Y  por  ultiir.0,  f'jense  Vds.  también  en  U  cultura  mi» 


nisteñU  enfreriina,  que  califica  de  insolentes  i  los  dia- 
rios de  oposición. 

Entonces  ¿cómo  calificaremos  al  telegrama  que  con- 
tiene fatta.s  de  verdad,  de  razón  y  dejustieii,  sin  contar 
las  de  dicción  y  c»rreccion? 

La  oc:asion  se  pinta  calva,  habrán  dicho  en  Entre- 
Rios  y ....  que  lo  pigue  Mondez. 

i  Vi  va  la  igualdad] 

La  intarvencion   en  la  provincia  de  Buenos  Airee, 
continúa  con  su  imparcialidad . .  prometida. 
Pero  yo,  no  estoy  per  esas. 
¡Quién  cotifía  en  las  prcmesa.«! 
Los  agentes  nombrados  para  los  partidos  de  la  pro- 
vincia,  por  el  interventor  imparciaL  «on  en  su  mayor 
parte,  mejor  dicho,  son  en  su  casi  totalidad,  mitri&tás.  ; 
Si  así  es  imparcial  icanario!  ..',: 

¿Qué  haría  siendo  ce  ntratio? 
Y  ks  legisladores  manteniéndose  k  la  capa,  sin  r^.: 
nuncjar  y  sin  ser  rJsueltos.  í  '- 

¿A  qué  confian  en  la  imparcialidad  del  interventor 
también? 

IQué  saldrá  al  fin  en  verdad 
de  tanta  imparcialidad!  , 


Moreira  está  repat  tiendo  una  rned^la  á  los  que  for- . 
marón  su  ejército,  coruiguitndo  bojo  skdincíion,  de rro-  r. 
car  á  Ya  se  sáhe  .     *.  í 

Porque  bi  no  hubiese   sido   por  él,  la  revolución  no- 
triunfa. 

Así  se  escribe  li  hi'>toria. 

Pero  é!,  habrá  dicho. 

,  ■ '  ■•  £:  tamos  en  un  muftdo  ' 

tah  miserable  ' 

■   que  si  yo  no  me  alabo  "' 

;   no'bay  qui^n  me  alabe. 


La  estrategia  do  Vidal,  para  triunfar  de  la  revoludoo 
en  Corrientes,  qaedó  reducida  simplemente  á  sil  fuga. 

Y  según  noticias  continúa  todavía  (in  su  fuga,  no  en  . 
su  estrategia.  v-"       *-!         i  ' 

A  nuestro  modo  (ié,ver,^as  ^tratégicA  fué  su  ho- 
mónimo, Ruíz.  ciiando^  laSi^rimeras  jue  «ónordn  puso 
pies  en  p¿lvQjrapá  y  se  nos  wjio  hasta  lá  c»||tal. 

Hé  ahi  cuatro: hároes:  ^a^sabe,  Cafe-Baita,  Ruin  y 
Tiialon.  ■  '.-.^.^  « 

A  cualügnúí  bravo  y  matón     ^ .-    ' 
mientras  pueden'hombrear; 
y  coboluyen  por  fugfar 
r'"itJfcii|L'i  de  eecxtiilon^  > 

Haría  mucha  faléa  un  hombre  como  Moreira. 

Nosíjtros  lo  hamos  dicho  siempre,  sin  Moreidt,  no 
puede  haber  .sai'iete¿  fin  de  fiesta.       »  • 

Sin  él.  no  se  hubiesen  quedado   sin  ÓHinicioneS,  los   ' 
del  parque.  "  .  '" 

Sin  él  no  se  hubie.se  publicado  un  periódico  de  cari- 
caturas para  n'fitar  á  DON  QuijOlE       ^..-•, 
Ht»'8i,ltando  por  fin,  cierto,       "^ 
que'/ié  el  matador,  el  muert^.  ;  ' 

Sin  él.  no  se.íierroca  el  g  jbierno  de'íía.íííaJe,  en' la 

provincia. 

Sin  él  no  s«  hijjiíese  asíAado  una  medalla  conmemo» 
TitWa.  de  ¡lis  triunfos.  . 

Y  ^in  él.  no  se  iormárii,  como  se  formará  un  nuevo 
paniio  políuco.  '* 

— Hi  — 

Si've  para  todo  este  ^loreira. 

Figúrense  Vds.  (ue  se  ha  impuesto  la  tarea  de  for- 
mar un  partido  oorservador,  bajo  la  base  del  mitrismo. 

Ppro,  conservadtr  ¿de  qué?  Pregfuntamos  nosotros. 

Ahora  bien:  ¿  jué  nombre  se  le  pondrá  al  hoy  feto  en 
embrión? 

¿Mcreirismo?  cHts¡oriL'mo?¿Morarismo?  ¿Estrafalario- 
rimo? 

Nosotros  estamcn  por  el  primero,  que  es  el  mas  ade- 
cuado. 

Sin  embargo,  el  caso  debe  consultarse  con  don  Bar* 
to!o.  toda  vez  que  este  scñcr  dice  que  él  es  el  menos, 
mitristi  de  los  niiiristas. 

Do  modo  que  ri'nsen  los  Moreiridas,  en  lo  contrario 
que  piense  don  Bínelo,  y  ya  está, 

Y  tutti  contenti. 

Se  dice  que  el  oálera  está/én  éí  Brasil. 

Eso  le  faltaba  al  Brasil  y  á  nosotros  también. 

Pero  siempre  que  ocurren  estos  casos,  los  síntomas 
de  aparición  son  siempre  los  miamos. 

Los  que  lo  tienen  ya  en  casa,  tratan  de  ocu'tarlo,  y 
solo  se  atreven  á  decir  que  es  colerina. 

Los  que  temín  tenerlo  importado,  reservan  la  verda* 
dera  importancia  por  el  momento  y  se  limitan  á  hablar 
de  colerina. 

Nosotros,  pues,  no  sabemos  á  que  atenercos,  porque 
entre  el  colera  y  la  colerina,  no  hay  tanta  diferencia 
comq  del  salmón  á  la  sardina. 

B  jeno  es  tomar  precaución 
cortando  í\  colera  el  paio, 
y  preparar  para  el  caso 
uní  nueva  intervención. 


Tipi  UtOi  U  i,  Blbas.y  Hnoi  Rintos  !•• 


/  • 


II 

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Lr5 


Domingo  4  de  Marzo  de  1894. 


BUENOS  AIRES 


En  la  Capital 


Suscri  ióa  p^r  trimestre  adelantado  Fs.    i  50 

Número  suelto *     o,  1 2 

Número  atracado "    o  20 

Extranjero  por  ua  año.    .    .    .    .    "  12.00 


En  Don  Qu'j  t?  no  hay  charque 
porque  es  cívico  del  Parque. 


Por  ver  el  oro  i  la  par 
lucharé  s-in  descansar. 


Dan  Quijote  es  adivino 
y  H  os  trazará  el  camino. 


Jioiai  de  ódminiHiacion  de 


3 


r- 


m. 


:..  üí.        ANO  .X-Número  3. 

CampañsiVb  ,  • 

«*•>»•     ' ,  ■     / 

Suscridón  por  kemestre  adelantado  PSj^  4,00 

Número  suelto. "     0,20 

Número  atrásalo ,    .     "  '  0,40 

Extranjero  por  un  año "  1 2.00 

■  3'    — 

Vendan  den  mil  suscriciones 
y  abaj-)  las  suSvenciones. 


Para  Quijote  porteño 
todo  enemigo  es  pequen  ^ 


Y  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


>uJciic!on 


or'  jcmfjlie  odefantaJo 


Ente    periódico    sa    compra    pero    no    se    vende     '/ 


LA  CúRRESFONDENCIA  A  NOHBBE  DE  A.  OSSOBIO 
POR  SI  ALGUIEN  LO  IGNORA 


i 
f 


Propielaric:  EDUARDO  SOJO 


í¡ 


ADMINISTRACIÓN:  VENEZUELA  594.  ALTOS 


Buenos  Aires,  Agosto  27  de  1993. 
Al  Sr.  Jtfede  PoUía. 

<Los  periódicos  de  caricaturas  políticas  que  nada 
crespctan,  que  i  menudo  injuiian  y  que  no  pocas  veces 
«incitan  al  crimen,  son  incompatiivles  con  las  exigen- 
«cias  de  una  bituadon  de  estado  dp  sitio. 

«En  consecueada,  ya  que  el  seihanario  denominado 
«Don  Quijote,  perci-jte  en  su  a((itud  af^resiva  para 
«los  altos  fundonarios  públiRn.s  delpaí-t.— De  orden  del 
«Sr.  Presidente  procederá  V.  S.  et|  el  dia  á  prohibir  su 
«circuladon  y  ccupar  bbjo  inventario  el  establecimien- 
(to  por  donde  se  edita. 

«Saludo  i  V.  S.  Ateatuntatí—JUanuel  Quintana.* 

La  policía,  cual  yedn. 
vino  i  mostrarme  «t  .'s^grnf^i 
i  mí  que  nada  me  arrouá: 
y  después,  se  fué  al  litiSgrafo 
y  le  secuestró  otra  piedra. 

-^«Siempre  de  la  piedra  en  pos, 
^e.-^claméi  —  «iVálgame  Dios 
«qué  cosa  tan  singularl 
ni  quién  querrán  aplastar, 
«VUE8  CON  ESTA  YA  VAN  DOS!» 

Lurgo,  i  mí  se  me  figura, 
que  el  hecho  es  algo  inaudito, 
y  el  escrito,  muy  duiito; 
que  bl  la  piedra  es  muy  dura 
aun  es  mas  duro  el  escrito. 

Y  aun  las  durezas  son  pocas 
en  estas  corrientes  locas 
de  insensatez  y. ..  durezas; 
porque  de  peAas  y  rocas 
son  duras,  las  ligerezas. 

TODq_PASA 

Tod'j  pa<:a,  en  el  mundo,  amables  abonado;;  todo 
pasa,  hasta  los  estados  de  sitio  por  mas  asoladores  que 
sean. 

Todo  pasa,  sí,  hasta  la  época  del  pelecho,  por  la  que 
desgraciadamente,  tienen  que  pasar  todas  las  aves; 
desde  los  chingólos  silvestres  y  ordinarios,  hasta  los 
gansos,  los  pavos  y  demás  pijaix  s  de  bulto,  aristocrá- 
ticos y  empingorotados. 

Todo  pasa;  hasta  las  bandadas  de  consejeros  pavi- 
lerdos,  en  diabólica  darza,  un  dia  tras  otro  y  i  impul- 
sos del  fiero  aquilón  político,  con  que  los  modernos 
hemos  bautizado  i  las  crí»is. 

Todo  pasa,  sí;  a&í  los  falaces  pvj  )S  con^titudonales, 
como  la  insensata  osadía  de  borrar  con  el  codo  de  lo 
arbitrario,  lo  que  la  justicia  y  la  libertad,  de  común 
aruerdo,  escribieran  para  bien  de  los  pueblos. 

Todo  pasa;  los  alardes  de  libertad  por  los  frontones, 
el  cariño  fraternal  con  todos  tus  respetos  y  encantos; 
el  ideal  del  progreso,  las  promesas,  las  garantías,  todo, 
todo,  menos  la  fatalidad  que  como  una  aureola  siniestra 
se  ha  encasquetado  en  el  pavo  y  sus  cómplices. 

Todo  pasa,  sí;  desde  las  bajadas  de  los  ministerios  en 
épocas  casuísticas,  hatta  las  reprue*  injustificables, 
inesplicables  y  á  todas  luces  reprochables. 

Puco  bueno  esperábamos  de.,  él  pero  no  creímos— 
francamente  hablando— que  nos  diera  tanto  y  tan 
pulo. 


(Como  que  no  cabe  peor! 

Porque  todo  lo  ha  olvidado,  subvertiéndolo  todo. 
De  la  Constitución,  que  fué  su  ideal  predilecto,  ha  hecho 
mangas  y  capirotes  cortando  -.«r  donde  ha  querido,  que 
ha  íido  cortar  por  donde  no  dobía.  Da  la  libertad,  i. 
quien  tanto  aduló  veleidosa  y  fatalmente,  ha  hecho 
mofa  y  escarnio,  alzándose  autoritario  y  czarino  contra 
todas  las  garantías  individúalos,  hallándolas  todas.  De 
aquel  cariño  sacrosanto,  de  que  nos  habla  la  amistad— 
|el  mas  puro  de  los  ameres  en  la  tieara!— ha  hecho  una 
profanación  sin  nombre  y  sin  precedentes.  D3  aquellos 
respetos  que  la  equidad  y  el  sentido  común  establecen 
entre  todos  y  para  todos,  no  lia  hacho  nada,  perqué  ha 
deshecho  su  virtual  encanto,  sijs  benéficos  vínculos,  sus 
saludables  prácticas.  De  aq  ^1»  promesa^  tomadas 
por  a'gnnoK  «a  »é»i<v  d»  pulrJtíkl  «lerínral  y  éa  9Hrie> 
¡uta  prescindencia,  se  ha  burlado  descaradamente  des> 
pue<,  dando  protección  y  amparo  á  intervenciones 
odiosas  y  i  inscripdones  monstrucBas,  como  no  es  po* 
sible  espllcar. 

Y...  |cómo  estamos!        ' 

Et  crédito  por  el  suelo  y  los  fundos  públicos  depre- 
ciados en  el  extranjero;  y  las  censuras  de  la  prensa  ex- 
tranjera, exacerbada  dia  á  dia  ante  la  persi-itencia fatal 
del  estüdo  anómalo  en  que  las  torpezas  de  sus  cómpli- 
ces han  colocado  al  país  y  á  todos  los  que  con  él  están 
ligados  por  vínculos  sagrados. 

Sería  el  cuento  de  nunca  acabar,  si  en  los  reducidos 
límites  de  un  artículo  de  la  índole  de  nuestro  semana- 
rio, nos  propusiésemos  encerrar  todas  las  inconvenien- 
cias, todas  las  contradicciones,  todos  los  errores  y  todas 
las  malaa  causas  4}ue  han  produ  ido  los  desastrosos 
efectos  que  deploramos  y  deploraremos  per  mucho 
tiempo. 

|Ahl  Todo  pasa,  es  verdad;  y  pasará  la  época  actual 
con  todos  los  horrores  ccn  que  nos  abruma!  pero  ¿qué 
dejará  en  pos? 

*Luto  in  el  coraton,  llanto  en  lot  ojos»,  como  d'jo  el 
poeta;  ó  en  lenguaje  político:  el  retroceso,  la  paraliza- 
ción, el  enervamiento  y  el  dei  rumbe;  porque  todo  esto 
es  lo  único  que  quedará  en  pié,  perqué  esto  es  lo  único 
que  produ '.ir  pueden  la  esteiilidad  política  y  la  impo- 
tencia adminbtrativa. 

Es  triste  y  doloroso  pasar  por  épocas  como  la  actual, 
que  viene  á  ser  la  yapa  fatal  de  las  del  Z  <rró.  Celemín 
y  Peleleg^go.  |Como  si  aquellos  tres  no  fuesen  bas> 
tantes  para  perpetuar  en  la  memoria,  cuanto  desastre  y 
descalabro  pueden  concebirse. 

,Caando  pasará  todo  estol 

ESPINAS 

Habló  la  voz  da  su  condenda,  y  dijoi 
«|oh  tú,   que  á  Celemín  coc  liste  torpe, 
«después  de  condenar  fcus  actos,  todos! 
«¿Por  qué  el  camino  por  do  fué»  tu  escojes? 

«El  secuestró  una  piedra  que  era  suya, 
«pues  le  costó  muy  buenos  patacones, 
«y  tú.  por  igualarle,  una  segunda 
«piedra  linfelizl  secuestras  al  QUIJOTE. 

«El  tabncó  congrresos  á  fu  antojo 
<  y  i  su  gusto  se  hicieron  elecoones; 
ty  el  frtttde  bigue  y  con  placer  olvida* 


«lo  mucho  prometido  en  los  frontones. 

«El  destierro  dicta.ste  antojadizo 
«sin  respetar  la  posición  ni  el  nombre, 
«y  las  cárceles  fueron  sus  viviendas 
«ó  las  sentinas  |ay  de  los  ponte  nes. 

«¿Y  es  esto  gobernar? — No  me  lo  digas, 
«que  ya  el  profp'eso  su  fm»l  esconde, 
«esto  es  hacer  de  todo,  un  gallinero 
«para  que  luego  el  Zorro  nos  devore. 


« iPasad,  siniestras  sombras  de  la  farsa, 
«Celemines,  Quiopanas,  Z-  rror,  Roques,  .  .  > 


II  estado  de  sitio  ^  los  sitiadores  en  su  sitio 


Cierto  individuo  sorprendió  i  un  su  tmtgo,  gesticu- 
lando desenfrenadamente  delante  de  un  espejo. 

—¿Qué  estás  haciendo?— le  preguntó. 

— Ea'estraño  y  raro  y  anómalo  )o  que  me  pasa.  Por 
mas  empeño  que  pongo,  no  acierto  á  verme  en  el  espejo 
con  los  oíos  cerrados 

No  sé  si  esta  anécdota  t<ene  chiste  ó  no,  pero  que 
tiene  apUcadon,  al  caso  presente,  no  cabe  la  mt'r'-r 
duda. 

Y  el  caso  presente,  es  el  de  Quimpans,  que  diz  que 
d'Jo,  cuando  per  sfguntía  '  e/  lo  lUmó,  quien  lo  echara 
la  primera:  —  <£v  fet'año  y  raro  y  avémalo  lo  que  me 
pasa,  Por  mas  fmp<  ño  giH  porgo,  no  acierto  á  gobernar 
«tu  estado  de  titioi, 

Y  nos  lo  puM:  y  eocanio  ti  iv'ptdro  de  Polonia,  dio 
el  golpe  de  Estado  el  27  de  Agosto  pasado;  acto  im- 
propio é  irreflexivo  por  otra  parte,  pues  dá  la  medida 
de  un  político  poco  avzvio  en  1 1«  híchi»  de  nti^jiirai  í/t- 
me  eradas  inrApiínt' s.  segftn  dijo,  el  mi^mo  en  su  tele- 
grama de  16  de  Febrero  al  interventor  de  S^nta  l->. 

En  dicho  telegrama  decia  también  que  el  nanitiesto 
de  la  unión  provincial  no  había  logrado  alterar  la  sere- 
nidad de  espíiitu  del  S-.  Presidente,  porque  ius  ir,e^• 
peiuosos  desahogos  caían  bíjo  el  peso  de  £u  p-opia 
enormiiadi 

¿Que  no  faé  golpe  de  Estado?  A^^í  se  llama  en  todas 
partes  la  tealízaci.n  de  i¡n  Ro'pc  ^"  fuerza  cuyo  único 
objeto  es  imponer  un  gobierno  al  pueblo  que  lo  paga; 
un  gobierno  huérfano  de  opinión,  incipiente,  antojaouu 
y  autoritario;  un  gobierno,  en  fin.  que  no  cabe  dentro 
de  los  limites  de  nuestras  democracias  ivci/ientei.  »iit 
evocar  ti  eepectro  de  Polonii,  que  no  otra  cosa  ha  sido 
el  planteamiento  del  E'stado  de  titio. 

Y  qué  bienes  nos  vinieron  con  esa  graciuf 
Ninguno;  ni  para  el  paí^  ni  para  ellos.  Para  el  país 

porque  ha  retrogradado  á  los  funestos  tiempos  de  la 
imposidon  y  del  egoísmo  Para  tllo.%  porque  están 
como  el  primer  dia,  lambalemdo  y  cayendo,  ce mo  1» 
htj*  del  áibol  en  otcfto. 

Pero,  valor  para  hablar  cuando  radie  puede  repli- 
carle, eso  sí.  Se  atrevió  á  dedr  que  la  prensa  tería  la 
misma  libertad  para  emitir  sus  opiniones  dentro  del 
Estado  de  sitio,  que  fuera  de  él. 

Y  se  suprimieron  casi  todos  los  periódicos  y  i  exep- 
don  de  La  Prenia,  todos,  cual  man,  cual  menos,  sufrie- 
ron los  rigores  de  iUípensiones  temporarias. 

¿Por  qué  no  permitió  lu»  demhigos,  s  ti  os  no  hablan 
de  lograr  alterar  la  serenidid  de  itpiritu  del  Sr  Presi- 
dente, porque  caerlm  h  jo  el  pe:o  de  *u  projiii  enor» 
midad? 

Después  de  esto,  digan  Vds.  si  tiene  aplicación  al 
caso  presente^  ó  no,  la  anécdou  que  vá  al  principio  de 
estas  líneas. 

Todavía  están  en  »u  sitio  Ion  mailinei  t>^n  n'  n-o 
CMrán  b'ijo  el  pejo  de  »u  p'opi^  cnurmiia  .         / 


dOH  p.u;jor£ 


cjüP  tí  tarro   íí  ro/o  (/  náujrúqá. 


los  (rduc|p5    .tdlpr¡  /r/y(i[drM         (¡hutáb   oí  iníírvcníor 


•*^ 


í  F£BI(£l{0  18%. 

Ld  opinioq  ¡leQd  Inunjótile         á    las  jtuerlái  Jw  '  (onjjfeso 
(mo  ¿lurorá  w  jiroyeio,       -raé\(d¡n  ladelárjlel 


iids   J  ín¡(r\en(or 
L^\   Oí/f  /os  (/e  <?n/ps 


es  pWj  /)¿/?///f   íijunírd. 


DON    QUIJOTE 


.*•: 


^^■ 


I 


! 


Hubo  fuego,  sí,  señores; 
fué  un  incendio  en  toda  regla, 
— si  hay  reglas  para  siniestros        < 
que  debín  tomarse  en  cuenta —    / 

Pero  dijeron  que  ardía 
esta  república  entera, 
y  fué  preciso  que  armaran 
vatias  lineas  de  mangueras. 
Aunque  todo  lo  que  ardía 
se  redujo  por  mi  cuenta 
á ...  las  orejis  del  pavo~_ 
|oh.  delicadas  orejasl 

Volvámonos  pues  al  fueteo; 
vengan  las  mangueras  nuevas; 
una  que  apague  la  sed 
que  postra  y  rinde  á  la  hacienda; 
otra  que  corte  armonías 
y  relaciones  de  sfaera; 
ctra  que  acalle  los  bríos 
de  la  marina  y  la  guerra; 
otra  que  dé  á  la  justicia  \ 

mucha  agrua,  abundante  y  fresca; 
otra  grande,  campanuda, 
de  mas  presión  y  mas  fuerza 
que  apague  de  un  solo  golpe, 
por  el  üuio  de  la  prensa, 
el  fuego,  cuyo  incremento 
á  todas  las  partes  llega. 


Pero  todo  no  ha  de  ser 
agua  y  juego  de  mangueras; 
hay  que  salvar  los  objetos 
de  valor  con  gran  destreza,    . 
y  llevarlos  á  otra  parte 
donde  peligro  no  tengin. 

Los  retratos  de  Iiigoyen, 
de  Baldías  y  Pereira, 
que  representan  la  gloría, 
el  civismo  y  la  nobleza, 
hay  que  quitarloi  de  enmedio, 
empleando  grandes  fuerzas. 
£1  bronce  del  General 
Crarcía,  que  es  de  una  pieza, 
y  de  un  temple  que  no  doblan 
hachazos  ni  sutUezas, 
hay  qui  llevarlo  al  liosetti 
oue  e«ti  sin  lastre  y  con  pena. 
At  doctor  Alem,  a)  upo, 
donde  la  luz  no  le  vX, 
porque  es  capaz  ya  la  luz 
de  bacerse  cívica  en  regla, 
y  es  potible  que  nos  falte 
hasU  la  luz....  que  «s  tan  buena. 

y....  fios  Inundaron  idigol 
y  se  nos  ihogó  la  prensa; 
y  resultó....  lo  de  siempre, 
que  al  fin  se  apagó  la  hcgjera, 
pero  causó  mas  destrczos, 
mas  ruinas  y  mas  pérdidas 
la  manera  de  apagarlo 
que  si  hubiese  ardido  entera. 

Y  es  qus  el  error,  i  los  hombres, 
les  coloca  una  careta 
sin  huecos  para  los  ojos, 
y  ven  la  cosa  tan  negra 
que  se  asustan  y  obran  luego, 
d  en  pesai;  con  violencia; 
empleando  en  tales  casos 
la  gran  razón ...  de  la  fuerza. 


COSAS  DE  SANCHO 


Después  de  las  elecciones  generales,  que  fueron  per* 
didas  por  los  del  viejo  régimen,  vinieron  las  provin- 
ciales. 

Y  en  Santa- Fé,  hubo  una  del  diablo,  en  cuanto  á 
amaños  descarados,  coacciones  escandalosas,  fraudes 
monstruosos  y  etc,  etc,  propios  delosjuaríztasy  demis 
sucesores  simpáticos,  á  la  csua  del  unicato  y  de  los 
faroles. 

Sin  embargo,  el  Interventor,  significó  i  sus  amigos 
su  satisfacción  de  haber  presenciado  un  hermoso  eupic- 
táciC.o  democrático.  ¡Oh  dolcrl 

Y  luego,  por  si  les  parecia  poco  á  los  triunfadores, 
esclamó:— cP»  do  asegurar  que  he  hecho  cuanto  me  ha 
tido  ponhle*. 

Mas  corto  y  mas  concreto,  hubiera  podido  dedn — 
(Creo  que  no  tendrán  Vds.  queja  de  mí». 

Y  prendieron  al  General  García,  y  suspendieron  La 

Y  otras  cosas  que  me  callo 
perqué  es  peor  meneallo. 


Para  celebrar  el  resultado  de  las  tUccionet  Ubre»,  va. 
Santa-Fé,  el  comercio  cerró  sus  puertas  en  sefial  de 
lu»r. 

£  invitó  al  Centro  Comercial  i  que  las  cerrat» 
también, 


Y  el  Centro  las  cerró.  v. 

Por  creerlo  innecesario 
no  hagro  ningún  comentario. 

Después  de  estos  seis  meses  de  lil.ertad,  ó  sea  de  es- 
tado de  sitio,  que  es  igual,  se  han  producido  cosas  raras 
y  anómalas  de  las  que  hemos  perdido,  hasta  el  re- 
cuerdo. 

Lo  mas  rico  de  todo  fué  aquel  interminable  cúmulo 
de  telegramas  que  fabricaba  el  ministro  del  interior, 
greneralmente  mal  redactados  y  casi  todos  &ltos  de 
sentido. 

Sin  embargo,  no  tenemos  noticia  déla  ruptura  de  los 
alambres  telegráficos,  ni  del  derrumbe  de  los  postes 
que  los  sostenían. 

Parece  raro,  no? 

Creo  no  obstante,  que  algunos  telegrafistas  haú  que- 
dado sordos. 

Figúrense  Vds.  lo  que  hubiera  su-iedido  si  estos  em- 
pleados fueran  del  sexo  contrario. 

Que  tras  de  quedar  absortos 
ante  macanazo  tanto, 
hubiera  habido,  hasta.  aborto!>, 
lágrimas  y  luto  y  llanto. 

.% 

Y  que  el  Estado  de  sitio  ha  sido  fecundo,  no  hay  que 
ponerla  en  duda, 

Bajo  esa  espantalle  libLrtad.  abortó  la  provincia  i  los 
vacunos:  un  g^n  partido  de  empuje. 

Tanto  que  cien  veces  se  han  deshecho  y  den  veces 
se  ha  vuelto  á  rehacer.  Ura  nueva  especie  de  Fénix 
astado....  en  la  apariencia. 

Por  eso,  di 2  que  se  asuntan  hasta  de  su  sombra. 

Hay  quien  dice  qus  es  el  partido  del  porvenir, 

|Un  porvenir  de  cuernos! 


Y  para  au mentar  tu  tropa 
basta  que  sepan  que  topa 
el  neófito  pretenden  te, 
y  así  el  partido,  de  frente, 
camira  con  viento  en  popa. 


iQue  si  ha  sido  fecundo  el  Estado  de  sidol 

iComo  nol  Bajo  su  efpa'ntülle  lib  riad.  se  han  aumen- 
tado los  sueldos  de  senador  inclusive  abajo. 

De  seguro  que  entramos  en  un  período  de  econo> 
mías ...  con  disfraz. 

Esto  y  la  carabina  de  Ambrosio  es  todo  uno. 

Aunque  no  dirán  lo  mismo  los  Irgialsdcres. 

Pobre  país,  mientras  queden 
juariztas  de  relumbrón, 
tus  grandes  males  no  ceden, 
que  ellos,  con  buena  intención, 
te  haoea  mas  daflo  que  pueden. 


■  »»  '-ar'^t 


CANTARES 

Con  Demaifa  y  D«l  Valle 
di  á  mi  gobierno  un  reboque; 
pero  les  eché  i  la  calle 
porque  tocaron  á  Roque. 

Yo  le  llamaba  mi  hermano 
allá  en  los  tiempos  de  ayer, 
luego  le  Uam^. ..  el  demonio, 
iqué  fuerza  la  del  poderl 

Fui  cívico  del  frontón 
y  con  dolor  lo  recuerdo; 
después  tapón  del  acuerdo 
y  hoy  ya  no  soy,  ni  tapón. ' 

El  oro  se  vá  i  quinientos 
pues  nadie  su  vuelo  corta; 
entre  tantos  sentimientos 
que  tenga  ese  más,  qué  impoita? 


LANZADAS 


Debemos  una  declaración,  al  público,  que  queremos 
y  debemos  hacerla,  antes  de  que  salga  á  luz,  el  Álmc^ 
naqu^  dt  Dox  QnijoTE  para  el  aflo  de  1894. 

Y  es  que  entre  las  caiicaturas  que  condene  el  libro, 
figura  la  del  finado  Don  Gregorio  Soler  (q.  g.  g.) 

Cuando  ocurrió  su  fallecimiento,  que  ele  todas  veras 
hemos  sentido,  ya  estaba  encualemado  el  almanaque  y 
dispuesto  para  salir  á  luz  i  la  primera  oportunidad. 

Conste,  pnes,  que  la  tal  caricatura,  que  después  da 
todo,  ea  muy  inocente,  no  ha  sido  posible  retirarla, 
como  babiénunos  querido,  por  las  raxones  ezpaestaa. 

Las  elecciones  de  Santa<Fé,  han  sido  ganadas  por  los 
del  unicato  por  una  razón  mu/  sencilla. 

Y  sin  fi^ude,  por  supuesto. 

Como  era  el  último  domingo  de  Carnaval,  kx  radica* 
les  votaban  con  simples  papeletas.  Y  las  del  unicato 
con  serpentinas. 

Ahora,  calculen  Vds.  la  faerta  que  maad*  UM  s«r« 


pentina.  Es  decir,  los  votos  que  pueden  contener  diez 
metros  de  papeL 

Por  eso  dijo  el  laterventor:—  t Puedo  astgurar  que  he 
hecho  cujnto  me  ha  tido  posiblet . 

Sirva  esto  pues  de  rutina 
y  usen  siempre  los  votantes 
al  votar,  la  serpentina; 
dá  rcsuludos  briUantae, 

Y  sufrió  su  destierro  el  padre  Becco, 
porque  pecó,  sin  duia,  cual  yo  peca 
Pero  fué  su  destierro,  sino  tan  anuno  como  el  del 
General  García  y  el  del  Dr.  ligoyen,  al  menos  de  mas 
prácticcs  resultados. 

Y  decimos  esto,  porque  no  tenemos  noticias  de  que 
los  fieles  del  General  y  del  Doctor  les  hayan  regalado 
c^zoncillcs,  pañuelos  y  otras  prendas  interiores  de  ves- 
tir, como  al  padre  afortunado. 

La  noche  de  su  partida,  quedó  regada  la  estación 
cent'al  para  una  semana,  con  las  lágrimas  que  vertie- 
ron tantas  faldas  amigas,  como  acudieron  i  darle  el 
último,  ya  que  no  el  postrimer  adiós. 

HLa  causa  da  esta  aflicción 
es  porque  s«  llevaba  el  paire 
/  todito  lu  corazón. 

Su  pronto  regreso  fué,  según  noticias,  acordado  por 
la  orden  á  repeudas  instancias  de  feligreses  de  ambos 
sexos,  creyenda  que  de  esta  manera  proporcionaban  un 
triunfo  á  la  fé  y  i  la  moral. 

De  lo  cual  nos  alegramos,  esto  es:  de  su  regreso,  pt  r 
que  así  no  nos  priva  de  su  oratoria  macarrónica  y  nos 
evita  el  estrago  de  arrancarle  el  corazón  después  de 
muerto.  Es,  pues  mejcr,  mucho  mejor  que  lo  haya  res- 
tituido en  vivo  (el  cora23P)  al  seno  de  siu  amigos  y 
amigas. 


Hay  aquí  amantes  de  Baco, 
y  adoradores  de  Becco; 
tuvimos  de  actor  á  Vico, 
y  tenemos  doctor  Vocoi 
y  ca'lsde  Chaca-buco, 

En  uno  de  los  pueblos  de  Santa-Fé.  se  prorcgó  la 
votación,  porque  faluban  los  empleados  de  las  cloacas. 
Tapa,  tapa  Sancho,  que  eso  huele  peer. 

A  dos  individuos  (pif^«  resistieron  ¿  ir  á  votar  por 
Va  Ley,  los  agentes  d«  policía  los  dejaron  estropeados. 
iLibertad  electoral,  }o  te  saludol 

£1  jefe  político  que  tuvo  preso  al  Gsneral  García,  le 
dijo,  al  ponerlo  en  libertad,  que  eso,  eran  cosas  del  es- 
tado de  sitio. 
iOh  libertad  de  acdon,  yo  te  venero! 
Dijera  mucho  mejor: 
"  iro  prr  ser  muy  especial, 
"aun  siendo  un  simple  ma^nr 
"pongo  preso  á  un  general". 


iQue  si  ha  sido  fecundo  el  estado  de  sido! 

Corren  por  ahí  dos  cosa.<.  Las  odas  de  Horado  tra- 
du'idas  per  Magnasco  y  un  juicio  ciítico  de  las  tales, 
hecho  por  el  Dr.  Cacé. 

iQué  es  1  >  que  me  ementa  ustél 

Las  primeras,  esto  es,  las  odas  de  Horacio  traducidas 
por  Magnasco,  no  las  conocemc^  y  es  mas,no  tenemos 
ganas  de  conocerlas  ni  de  vista  siquiera. 

Pero  conocemos  el  juicin  critico  del  Dr.  Cañé. 

Y. ,.  |ojalá  no  lo  conociéramos! 

Suponemos  que  lo  uno  será  digno  de  lo  otro. 
Que  cual  se  dice  en  castilla; 
de  ul  palo,  tal  astilla. 

Vaya  si  ha'sido  fecundo  el  Estado  de  sitio. 
Hasta  el  padre  Pera  ha  cambiado  de  estado. 
Porque  del  Estado  Argentino,  se  ha  cambiado  al  Es- 
tado Paraguayo. 

Nadie  podrá  negar  ahora  que  partimos  peras  con  el 
Paraguay. 

Allí  pues  el  padre  Pera 
desesperará  en  su  a&n. 
que  como  dice  el  refrán: 
"quien  es  pera,  desespera". 

¿Por  qué  en  las  elecciones  de  Buenos  Aires  no  ha 
pasado  lo  que  con  las  de  Santa-Fé/ 

Porque  interventores  como  el  de  Santa-Fé,  tan  aclo 
hay  uno,  en  la  república. 

iQué  listima  que  se  malogre,  ó  que  caiga  bajo  el 
peso  de  su  propia  enormidad, 

|El  General  Rocha,  votando  con  su  escolta  armadal 
Debiera  de  andar  coriido 
y  no  hacer  mala  figura, 
desque  su  candidatura 
fué  -.  releyada  al  olvido. 


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Domingo  H  de  Mario  de  1894. 


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BUENOS  AIRES 


ANO  X.- Número  4. 


En  la  Capital 

Suscri  ion  pir  trimestre  adekntddo  Ps.    1.50 

Número  suelto .     "     0,1  i 

Número  atra>:ado "     o  20 

Extranjero  per  un  Eñ3 "   uoo 


En  Don  Qu'jots  no  hay  charque 
porque  es  cívico  del  Parque. 


Por  ver  el  oro  á  la  par 
lacharé  iin  descansar. 


Don  Quijots  es  adivino 
y  él  os  trazará  el  catrino. 


^loiQJ  ele  áJiiiitiijliflcicn  ele   II  ú  j  11.  m. 

Este    pe  V  ló 


^J  Campaña 


•^  V' 


«tot» 


Suscrición  por  semestre  adelantado  P».  4,00 

Número  su«lto «     0,10 

Número  atililfalo ,    .     «     0,40 

Extranjero  jjor  un  año "  \t.o» 


Venpan  den  mil  suscridone 
y  abijo  las  subvendones. 


Para  Quijote  porteAo 
todo  enemigo  es  pequeftc 

Y  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mij  amigos. 


I  C*  O 


v^iuciicion  por'  jcnicjlie  aJtfanlaio 

se    vende 


-157= 


LA   COIIRESI'ONÜE.NCIA  A  NOMItlil'    l)K  A.  OSSORIO 


Pi  opi 


cario : 


EÓÜARDO-  SOJO 


I 


ACSINISTRACION:  VENEZUELi  594. 


¡OJO!    ¡OJO!!    ¡¡OJO!!! 


«liiirais  Aires,  Ay(istü  21  & 
«Lit.N  pi  riotiioi»  uc  (aiiraiiiias   |, 
«.iiiriitjiiu  iiiKii'iaii  )  qiii'    lili    |i(M 
«iiK'Diniialiiiii  .s  i%in  la.'^  i'\iu  ut  i.i< 
«Mil'.     Lii  i'uiiM:('ia'iina,    ¿ii  qu. 

i'ii.is  uti  |iu(s.— uo  oiUea  ucl  m 
«■•iiu  a  1*1.  uiiiil'Mi  i'UTUl:u-iuli  ,> 
«c.iiiK-iuu  |iur  uuiiiie  »0  tüUi.  >al 
«g  'iiiidua'. 

l.i  II  ilui.í  cjil  yeitr.i, 

Yih  (     .  UiJa.rar.ilU  Ul  «.i.Ojnf.í, 
\K  uti,  (^au  ii.iau  iiiu  t>rrt)ui'.k; 
j    uv-f-.-,  .u  *aw«l  iiio;/r.l.  ) 

)-  jc  »ticiiv»iru  oir^  |>itíJr<i. 

—  ";3iuiu|irs  kitt  lu  jfkaariifD  p  '9, 
— vKCittiiic.— ■■  Vaní^uie  i^io* 


IMí;í.-AI  Sr.  (;.•:>  (h'  l'wii.':;i.  - 
III' US  t|iii'  natía  h'S|i'tan,    <|U(>  ú 

■is  viTfs  íiinlaii  al  niiMcn,  muí 
(le  una  >í)iia(-i(iii  de  rvlailo  üi; 
el    scinaiiaiMi    ih'iiotiiiii.tild  1HI.\ 

ii-l'L'.si\íi  |i;ii'¡i  los  allo.-^  iiiiicimia- 

.   I'U'SlUlill.*    IHMiTlIciM    \.    >.    fll    el 

uLu|iui'  l>a|ii  iir.oiilai'.u  ti  (>l;iMe- 
IuIju  V.  >.  aii'iiíaiiit'ulc- .Maiiui'i 


,L,iei,'>,  A  lili  9fi  t>ij  fiicín, 
Utu  ^i  liüch  I  ci  aijí.»  Jiniiiu,', 
j  et  f^tcuit,  muy  ü^ri(<i; 
i^U' MI  ln  i>i-'>' r.i  üi  iii.iy  itur  k 
uiii  <»  uutf  dar  I  ol  c»crti>j. 

i'  .tul  iiitf  dur<-<¿:i»  a, 11  pji.ii 
eu  c:*.'iii  orrieiiLe*  Iuca* 
dj  ii.<eniM.e/  y —  duie/.ah; 
|t<r(ia«  d»  [>ei!l.ia  y  r  jimo 
»^u  llar.»,  U«  ligerdxM. 


DE  TAL  palo;  fk  ASTILLA 


Y  dice  Vd.  que  el  Gobersador  de  Santa-I  é  no  en- 
cuentra un  b(.more  que  quiera  terminkitro  de  baciend'i? 

^aes  pateco  r<uo,  bi  seftot;  cksi  tan  raro  como  ver 
•A  Ley- va  de  gcberuadyr  üe  la  prcvmcia  de  Sanw-Iré. 

lyuíén  le  tiuDiera  a-Tgur^da  &  Le/-va,  fuces  de  ser 
guueniaaor,  que  liegaiia  a&eilol 

Nadie,  aDsoiutauíente  naoir.. .  mas  que  el  funesto  in- 
terven tcr. 

l'oique  éste  se  lo  pr^mttió  y  se  puso  i  hacer  todo 
cuanto  pudo,  según  (.úoitca  ae<.ldraciün. 

rero  aamicamos  que  Le/- va,  salid  por  una  inmensa 
ma>oria,  gobernador  de  las  urnus. 

Esto  es,  saUó  goDernador,  de  Us  umai,  para  serlo  de 
la  piovmcia  de  Utoitc-re. 

Y  asi  ha  tid.:  es  aecir,  no  ha  sido  así;  porquí  de 
admitir  el  I  ecUu  del  triui.fo,  bay  que  dar  patente  de 
valileí,  ya  que  no  de  legaliiaJ,  al  Iraude,  al  amaño,  al 
cuüecao,  a  U  coacaon,  á  la  muiiibcaciun  y  át. dos  los 
htdiaes  que  usan  Uu>  íuwridAde^  constituidas  p^ra  bien 
de  los  maividuos  y  para  mal  de  los  pueolos. 

Jb'ero  el  te  iie  de  ti.do  c»to,  y  si  no  se  ri?,  debe  de 
reirás,  porque  el  ca^i  no  es  pora  oírnos.  (Gobernador  a 
petkr  de  liiUul  Atu  es  cada. 

'í  deue  reir:>e  aaemjU),  porque  eso  ünva  adelantado  á 
todos  los  que  pretendan  leise  de  é;  quenofatar^n 
tnvídiosoi  de  su  tnuufo  y  de  su  gLria. 

i>e  su  gloria  scbre  todo,  porque  ó  muiho  m«  eng  flo 
yo,  ó  al  bnaiiz<r  iu  periodo,  han  de  canur  los  barios 
bus  hechos  y  sus  ha^iñis  y  otroi  artistas  las  han  de 
esculpir  en  mármcleí  y  en  bronces,  pues  no  en  balde 
vanalmacenandoenlasrepaitidcncsobcules  las  pisdras 
de  la  esclusiva  propiedad  de  Don  Quijote,  qu»  ya  v^n 
dos  con  esta  de  ahora,  es  decir,  de  Agosto  ppdc,  ccn, 
secuetcia  lógica  del  deaeto  que  vá   en   cabeza  de  este 

número. 

Pero  yo  digo:-  ¿No  tienen  VJs.  ahí  á  la  célebtw  p  e- 
dra  del  Tandil,  donde  se  pectén  labrar  todas  las  gU  tías 
del  Z  >rro,  del  Burro,  de  L>.  Bartolo  y  del  que  asó  la 
mtnteci? 

¿Para  qué  aprcpitjse  lo  agmc? 

<Mo  bay  piedras  en  el  país?  ¿Aj  tíXÍ  ahí  la  propia 
^abcw  del  afottunado  tiion&dcr? 


Cun  tcdo  y  c;n  esc,  e^li  c,  de  C¡,?ag.:civ.n  c.i  tíiví- 
gaiijii,  liuiu;,^  pcrdilo  el  l.ilo,  ó  sea  el  ministro  de  há- 
denla del  Gobernador  afoTiuncdo. 

A  ver:—  ¿Dónde  hjy  une  que  quiera  ser  Mit  i itro  de 
Ilticiendd? 

Cd>o  raro,  p  -r  deír a->  rrri  C3  cttc,  á  fé  mia;  no  encen- 
trar quien  nmera  s-  r  niinijlro  de  hacienda  ¿aun  gober- 
1  aicr  cerno  el  Ce  ban¡a-l  i! 

Acaso,  los  ijue  han  hctho  jjcbcri  ador  á  I.~j -va,  no 
tiúi  ei  p. der  para  hacer  un  n  i¡  i  iro  de  ha(iend<? 

Pues  qu'i,  ¿no  hiy  fundabay  en  Santi-t'e?  ¿No  está 
vis'u  el  gobtinado'? 

Pues  ac  t.l  palo,  tal  aiiiüi. 

FILOSOFANDO 

l'a~  rezto- dicen,  defpeís  un  cía—  vo. 
Pa — ra  algunas  tut-  ^ui^as  es^ut-  t«; 
l'a — lieiicia  y  barajar;  pira  eso  vi— rj, 
i'u--ra  monarca  str,  mejor  »,U9  estla — vo. 
Pa — tr  a  me  paga  reguUr  concha — v  >; 
Pa — tron  de  n,í  país  Noy  muy  alti — vo. 
Pa — los  me  dan  a  veces  ñn  motí — vo; 
P,i—vo  me  llaman...  ¡si  seié  yo  pa— lo/ 

IS£  YÁ  Y  NOS  DEJA! 


Al  ñn  se  vá,  el  santcn  dv  los  stntor.es,  como  diría  el 
tuerto  xV'aaf  ó  a'gun  compinche  con  mas  oj-js  que 
aquel,  por  mas  muro  que  fue^e. 

Al  íii  se  vá,  auaque  no  ae  uaa  maaeri  dcñnitiva:  se 
vá  para  volver,  ¡oh  dolorl 

Dicen  que  va  á  sustraerse  siquiera  por  breves  dia5  i 
laj  enujosai  tareas  del  poder. 

,Qué  láitima;  Jil  no  juele  con  el  p;)der,  y  nosotros 
no  pedemos  con  éli  lié  aqui  un  ínnmnn  de  impctancia 
podírosa. 

Pero  e;to  es  hacer  las  C0:as  á  med'as:  me  refi>>ro  á 
es'.o  de  irse  para  volver,  porgue  ya  qu  i  se  vá  debiera 
marcharse  para  siciritirc  ó  sta  de  una  vez  p  r  tod»8. 
Porque  sinc,  no  hay  lógica  en  sus  prccedimierjtos:  y 
d'go  esto  porque  al  De.  AIem  nu  hx  qaeiilo  castigarlo 
ii  media;',  sino  por  completo,  pur  ¡obre  los  altos  tnbu- 
nales  y  pf't  sobre  la  constitución  y  per  sobre  todo; 
queriendo  tíemcttrar  que  « juce  un  poder  f  uperior  al  de 
tod7S  loJ  poderes  de  la  tierra  juntoj. 

Y  todo  esto  á  pesar  ds  los  ayunes  y  de  las  peBÍten- 
ciis  con  q'-ie  s»  e  t^rá  racnlhindo  en  esta  ép'c»  cti*- 
re  '>m*L 

Porqui  cilicios  dr.bc  impcnefie,  y  dLciplír.a¿QS  se  ha 
de  dar  y  privaci  jues  en  la  ccm'.:a  h»  ds  sufnr,  si  quiere 
como  e»  de  e.«perar,  ganar  el  cielo  por  estas  medios, 
toda  vez  que  no  ha  de  ganir'occn  les  méritos  que  con* 
traiga  sirviendo  de  magnate  á  su  paí». 

Sil  embd/go,  )o  creo  que  dafio  su  alto  pusto,  sus 
psifectas  convixiones  religiosas,  su  edad  avantadí  ima 
y  otras  muchas  ci'cunstanaas  mas  que  sabrin  Inventar 
M'-ns.cñ  jr  Aneircs  y  iui  túbt.tjs— htrmanos  en  CrL-to' 
--se  le  dispensará  del  a) uno  obligatono  que  la  igles'a 
impone  i  lo»  demis  fieles,  supliendo  Cbta  falu  de  abiti- 
nc'Cia,  cea  vna  eeb.'a  de  bendiciones 


No  cUrtameate  de  I«i>  be.iJici  jnes  que  le  ec^iaran 
sus  pueblos,  dd  que  ncf  tenemos  n  jtida.  dicho  se*  sia 
olrj  i-t;iós  qu'»  el  de  dejar  constancia  del  hecho. 

C>aro  que  bastante  trabajo  tune,  con  llevar  en  el  cal- 
vatio  del  peder,  la  pesada  cruz  de  nuestra  redención. 

Pues  digo!  Y  el  pueblo  Arg«ntinot  que  no  pueda 
soportarlo  ni  antes,  niahi.ra,  ni  despuesl 

Que  de  cielc  s  ganaremos  todos  los  que  llevamos  so- 
bre nuestroi  frágiles  hombros  tin  insoportable  ctuz. 

|Se  vá  y  vuelvjl 

No  vale  la  pena  lo  de  ir.>e  para  volver:  íi  bien  sa  ma 
dirá  que  menos  valió  la  pena  de  venir,  para  tener  que 
ictti  y  til  embargo,  no  hay  entrada  sin  salila,  como 
cijo  el  otro. 

Pero  en  ña, }  a  qie  -yp  ha/  otro  remedio,  que  se  vaya 
'&A(lqüSV&ViVa,  .'Of^iv'sK^t''^*'  uesca'nsaiemos  por  bre- 
ves tíits,  que  buena  Fa'ta  nos  hace. 

Aparte  de  loi  bienes  que  pueJen  venirnos  con  e.>ta 
pariiJa.  Porque  iihora,  libre  del  despacho  diario  y  del 
deshecho  que  engendran  Us  contra» isdades  del  oficio, 
tal  V(z  se  dé  á  meditar  sobre  ti  dibe  ó  no  deb«  prestn- 
Utt  su  renuncia. 

Y  hay  quo  esperar,  que  una  vez  puesto  en  el  potro, 
—  el  déla  medilaciou  se  resuelva  ú  hacerlo  lisa  y  lia- 
namette  y  can  carácter  dthu.iivo  e^ta  vez. 

Si  atí  faera,  es  decir,  si  tal  alegna  nos  propordooar», 
á  su  regreso  se  le  haii^n  ma.i>ifasiaciones  de  júbiiu  y  de 
ügi-adecimiento  ccmo  á  naCie  y  como  nunca, 

De  agrradecimiento  scbre  todo. 

iQ.é  felices  seriamos  si  lenunciafol 


FRANCAMENTE. . . . 


Se  quejan  los  periódic.  8  de  que  un  hecho 

qu9  es  en  verdad,  atroz; 
hab'.o  d<!l  caso  del  doccur  LSiistillos 

y  su  destitudon. 


Se  asomb'sn  los  diarios  que  defienden 

ni  preclaro  doctor, 
nrgíndnle  al  pod<!r.  í-ino  el  derecho 

al  menos  la  razón. 


Pero  e-to  iiron  porqus  no  sen  l¿gícoi 

como  si-mpre  fui  yo: 
estuciíi  el  poder  qie  nf»  fungona 

y  verán  ,cóm}  dega  la  pv  i  inl 


¿Qué  suoone  un  fiscal,  ante  la  c¿rt4 
suiremi.  en  conclusión? 

Fn  el  f'Uo  de  AIem,  ¿dn  qué  su  fal'.O 
ante  e<  poder  valiii' 


rY  no  es  destí-uir,  no  hkcerle  caso, 
ri  darle  algún  valor 

al  tribu  tal  mas  altn  y  respetable? 
iq  ié  >upone  un  doctor! 


..-..,/.: 


"*^"w"'*»"- 


J)0}/  QUJJOTÍ. 


X 


^ 


su  muprie  es  (ósi  sejurd:    /úCj  Li  van,  d  c^verjeiid 


¡ . 


[f]   ClPf]  id  CüSd  ¿d 

/¡í/ij  bor  ¿100  rr^e  " 


Tí 


I  ALMANApUE    J)[     DON  pUIOOTE|      IJ 

/   Coq  el  reíraío  del  pavo.  '     | 


~~.yp;-«M«n-..-mA¿/...i.r. 


HHMMMMMM 


:    {XPfDlfV 


¿d  iebublir¡i    v((///d 
(orj  (7i/n   íli'üluriibli: 


■■'■SSr 


4  \iSV--  •  .•'■«• 


[n  cipr]  'd  cusd  bdro . 


fjjiíPrá  Ú105   (jui'  ¡iúrf  ái\i, 


i  ^1    Lr> 


i-rr\í 


j  o  ^      ^^ 


iiihíyj 


i  nc  /¿  o  ¡  >r  vi^í^'i  -"jf-  /cí'irp.' 


:i\á  ¡ji-r^^'  riiyú  (ünibácirc  -    (/lo.'/yc'.'io:-    -irepibd:  rPfnt.' 


DON    QUIJOTE 


Si  á  todo  lo  que  es  rc:to,  solamente 

se  diera  la  razón, 
este  poder,  caerí»[en  el, vacío 

que  le  hace  la  opinión. 


Foári  ser  mu/  f  impático  Bu'  tillos, 

y  digno  su  tesop; 
pero  un  fiícal  ante  una  corte  entera, 

ei  «n  grano  de  «rroz. 


Podrá  su  independencia  áe  carácter 

ganarle  la  opinión; 
y  podrá  la  impericia  de  un  gobierno 
ganare  un  revolcón. 


El  tendrá  U  ra«3n,  mas  no  la  fuerza 
que  e»,  al  menos  porTioy, 

la  última  palabra  del  ce  barde 
que  simula  va*or. 


Cumplir  con  un  dibsr— dtbe  Siberlo 

el  insigne  doct.r, 
es  anularse  de  una  vez  |X)r  todas, 

eual  s.e  anuló  Thidot. 


Aquí  hay  que  ser  hif  óciita  y  pacieiite, 
y  abogar  contra  su  pecho  la  razón, 
y  hacer  pavadi>s  y  eicitar  la  risa, 
sirviendo  de  istrion. 


Porque  dos  males  qui  llorar  tendremes 

)Como  en  esta  ocasión, 
vernos  privados  de  un  doctor  eximio, 

de  an  mal  gobierno,  no. 


COSAS  DE  SANCHO 


La  li&ta  oficial,  ba  íido  derrotada,  en  las  eleccionts 
de  Mendoza. 

Lt  que  vale  decir,  que  aqi:el  gobierno,  aquel  6  este, 
6  los  dos  jun  os,  no  utntn  fiíeiza  en  la  opinión  ge- 
neral 

Estt  visto;  se  ¿iiíti  aa>bo%¿  J*fi  ctiiíó-ta  gente  no 
puede  emplearse  otra  cesa  que  e)  fiaude.  l'orque  de  1  j 
contrario,  nos  vamos  á  quedar  sin  opinión. 

Sin  considerar  que  están  ya  quedados. 

Esto  es,  quedados  sin„.  opiaiun. 

La  lucha  ubre,  es  sinónimo  de  derrota  del  oficialismo. 
Adelante. 

Y  según  noticia  ^  la  policía  se  poitó  correctamente. 
l<.ste  es  un  dato  que  no  debiera  consignarse. 
Porque   eao  de  portarse  corree  («mente,  es  simple- 
manta  cumplir  con  su  deber. 

Y  si  á  todo  el  que  cumple  con  su  deber,  lo  hemos  de 
Mtar  nombrando  á  cada  momento,  no  tendrían  sufi- 
ciente espacio  los  diarios  de  la  prensa  argentina  para 
citar  nombres. 

Conste  pues,  que  la  policía  de  Mendoza  no  ba  hecho 
mas  que  cumplir  con  su  deber. 

Pero  como  la  policía  de  Mendoza  y  la  de  todas  par- 
tes nos  tienen  acostumbrados  á  sendas  y  lamentables 
irregularidades,  de  ahí,  el  que  nos  torpiendan  alguoa 
vtc,  ctiando,  como  caso  raro,  se  encierran  en  el  ettiicto 
ciunpliffiiente  de  su  deber. 

a 

Se  espera  con  ansia,  gobierno  inclucive,  al  resultado 
de  las  alecdonea  de  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Tan  es  así,  que  el  gobierno  ha  ordenado  al  interven- 
tor, la  mayor  urgencia  para  abreviarlos  p!azos  estable- 
cidos. 

£1  interventor  se  ha  mostrado  i  la  altura  de  siempre. 

Antes  de  un  mes,  el  gobierno  quedará  satiafscbo. 

Satisfecho  de  su  derrota. 

•% 

]3ice  un  telegrama  del  Rosario,  que  los  actos  del 
ineTO  gobierno  signen  preocupando  á  todos. 

Que  los  nombramientos  de  nuevos  empleados  no 
dejan  satisfecho  á  nadie. 

Naturalmente.  iCómo  han  de  parecer  simpáticas  las 
I  cuando  resulta  tan  antipático  el  tronco. 


Hay  quien  asegura  que  Ley- va,  tendrá  que  fehtifl- 
dar,  una  vez  que  se  convenza  de  su  impopularidad. 
iQué  risa!  Eso  mismo  creíamos  en   un  principio  M 


pavo. 

Y». 


continúan  las  pavadas. 


e 
•  e 


Y  si  llega  á  encontrarse  el  ministro  de  hacienda,  tam- 
bién será  nuevo. 

Lo  único  viejo  que  quedará  allí,  para  reservarlo 
como  una  reliquia,  será  el  fraude. 

Que  es  la  persona  de  Ley- va. 

Si  esta  rosa  se  dilata 
y  Ley- va  no  se  retira, 
aunque  parezca  mentira 
nos  ha  de  dar  la  gran  lata. 
¡Ojalá  que  el  pueblo  entero 
ccn  marcada  indiferencia 
á  la  luna  de  Valencia 
deje  al  gran  hojalatero. 


■  ^  i-wr   *  ■ 


,   CANTARES 

El  oro  ha  dido  en  subir 
de  un  modo  muy  singular. 
í-i  el  pavo  no  se  ha  de  ir 
hace  bien  en  no  baj  vr. 


¿Dinde  estás  que  no  te  veo 
constitución  tan  querida, 
que  tuviste  preso  al  hombre 
que  hizo  libre  la  justicia? 


Lo  mas  raro  que  yo  he  visto 
ha  sido  el  gran  macanazo 
de  sentenciar  á  una  espina 
con  una  pluma  de  pavo. 


Si  fuese  libro  Qaimpana, 
cosa  que  no  debe  ser: 
tendría  en  un  lado  ti  cUhe 
y  en  otro  lado,  el  huber. 


I 


_jta=3r'*IP'"*=*a« 


Todo  vá  á  ser  nuevo  en  Sttita  f  ó. 

La  miuücipdidad  y  la  policía  en  prjmr  iiflpia0i 


LANZADAS 


lliAlfinlll 

•  Al  fin  y  gracias  á  los  remordimiantos  que  el  miedo 
( njendrara  en  los  espíritus  cobardes,  mas  bien  que  á 
altos  sentimientos  de  justicia  neta,  tenemos  el  placer 
inmenso,  la  nicha  int  fible  de  ver  rotas  las  cadenas  que 
retenían  al  Df.  Alera  «ire  fa<  paredes  de  U  casi- 
inquisición  política,  quef*ce  lesucitar  á  cada  insUnte, 
el  espectro  de  Polonia. 

|Viva  el  D/.  Aleml 


El  Zorro  ha  entrado  en  escena. 

Sin  embargo,  el  público  no  se  ha  conmovida;  ni  si- 
quiera se  ha  emociunado. 

Dice  que  trae  entre  manos  un  acuerdo  nuevecito. 

No  lo  crean  Vds;  el  Zjrro  ha  entrado  de  lleno  en  el 
periodo  álgido  de  su  decadencia. 

Como  que  se  le  está  pelando  la  cola. 


Quimpana  se  vá  á  mcjir 
sua  remos  en  Mar  del  Piau; 
y  su  volumen  |oh  ingrata 
suertel  va  á  desbordar 
la  mar. 


Qué  barbaridadl 

¿No  se  han  enterado  ^'ds.  de  \<3  ocunido  el  5  del 
corriente,  en  Salta? 

Pues  resuiu  ser  algo  peor  qu9  lo  que  hibieron  los 
Kábilas  del  Riff  en  Meliiia. 

Aquello,  lo  de  Silta,  hi  bido  una  de  matar  y  de  herir 
radicales- .  hasta  allí. 

iQdé  barbaridadl  lo  repito. 

fian  empleado  el  renuagton,  el  rewólver,  el  puflil  y 
el  cuchillo  á  todas  bUs  anchas  contra  peraonas  de&ar- 
nadas— radicales  por  supuesto. 

Hasta  traidoras  embulcadas,  en  ün,  el  salvajismo  en 
toda  su  espantable  dcioudez. 

iQué  barbandadl 


Con  motivo  de  los  »jechrs  sangrientos  habidos  en 
Salta,  el  Jsfe  de  Policía  Se  A/elino  Ovejero,  pre>ntó 
su  renuncia. 

Ha  hecho  muy  bien. 

Y  el  Ministro  de  Gobierno  Dr.  Divalos  hi  hecho  lo 
preplo. 

Y  ha  hecho  muy  retebien. 

En  cambia  el  Gabsmador  y  su  partida  de  tE'.  Tiro», 
bl  se  han  conmovido  sijaiera. 

|Ah  valientesl 

Digo  valientes,  ccmo-  pudiera  decir  otra  Coea  cual* 
quiera... 

Y  deben  de  estar  muy  gordo^  porque  la  satiilocdon 
engorda. 

iQué  lomos  y  qué  tod^os  tendriq| 


Parece   que   la  popu'aridad  de   Pelelegringo  se  vá 
perdiendo  anticipadamente,  en  la  noche  de  los  tiempos, 

*¡Ay  mami,  qué  tiodie  aqiidla!* 

esclamará  el  doi  tor  muy  en  breve,  á  manera  de  estri- 
billo de  condolencia  de  amor  propio  ultra  tesquebra- 
jído. 

Cin  el  tiempo   le  vá  á   pasar  lo  que  al  Zorro;  pues 
ninguno  de  los  dos  vá  á  s(  rvir  para  nada. 

Qde  el  doctor  Zipato  enrede, 
no  nos  produce  estupor, 
porque  siempre  el  tal  seftcr 
hace  todo  lo  que  puade. 


Todo  el  mundo  se  ¡idmira  de  lo  que  pasa  en  la  banda 
oriental. 

iQue  solo  un  hombre,  e>to  es,  que  un  despojo  caído, 
pueda,  grat'ias  á  sus  iretas  v  á  sus  maquinaciunes  em- 
barullar la  elección  de  su  sacase rl 

£1  ha  roto  hcji  per  hoja,  todo  el  libro  de  la  constitu- 
ción; él  ha  sembrado  la  lizaña  entre  los  partidos;  él  ha 
hecho  nula  la  inmigración;  él  ha  empobrecido  al  pai-;  él 
ha  matado  el  ctédito;  él  se  ha  fumado  al  comercio;  él  ha 
ahogado  las  industrias  y  él,  todavía  no  satisfecho  en  su 
furia  asoladora,  quiere  desgarrar  el  corazón  de  la  pa- 
ula. 

Merece  ser  desterrado  para  in  lürram  de  aquel 
país. 

(Dios  nos  libre  de  todos  los  Herreras  por  mis  Obes 
que  estos  seanl 


Por  supuet  to  que  el  papelón  que  ha  hecho  el  doctor 
Costra,  delante  del  ex'hscal  Buuillo.s  dá  motivo  mas 
que  tundente  para  destornil  arse  de  iii'a. 

(Por  qué  no  se  comió  al  fiscali* 

Pues  podía  poder  iacerlu. 

Y  no  hib:emos  del  papelón  que  hiz  j  ccmo  candidato 
á  la  (jobernacion  de  U  provincia. 

Con  eso  sí  que  nos  htmos  reído. 

— «j*-— 

En  el  Álmaname  áe  Don  Quijote  pxra  1S04,  hemcs 
incurrido  en  un  error  involuntario. 

Fíjese  el  lectcr  en  el  4"  anuncio  de  la  p¿gina  IU3  y 
Ke  encontrará  que  la  mfecam  del  eminente  deMu  1.1 
Dr.  Pedro  Cazenávs,  dice:  Cangallo  18b;,  altos. 

Pues  bien,  debe  leerse:  Cangallo  1607,  altos. 

No  era  pieci^o  tul  reciihcacion,  irataiidce  du  tan 
exuiiij  duct  r,  pues  tjdo  el  iiiunau  sc.be,  si:i  necesidad 
lie  repetirlo,  acwae  ]USS"i  ^''^  ^'  ''-''*  hábil,den.ijta, 
el  qua  c^l>rá  menos /^trábaji  mejor. 

>«adie  pue-s  estáiiiüs  seguros  ue  ello,  lo  irá  á  buwar 
al  n°  1887  de  la  caue  de  Cangallo,  sino  al  1687  de  la 
misma  calle  que  es  donde  vive. 


Pues  el  Sr.  Peixct»  ya  ha  nombrado  su  sucesor  y  su 
vice,  en  votación  iibte  Ll  modo  de  Ley-va  y  Seguua- 
mondo. 

1  lista  el  Brasil  ha  Legado  el  mal  ejemplo  délos 
fraudes. 

Y  los  ha  elegido  del  elemento  civil  para  dar  gusto  á 
los  revoluciüiiaiios. 

Peto  los  revoluii^r.aiios,  r.i  per  un  queso,  no  le  dan 
ni  las  gracias  si^uieía. 

Íjo  que  le  están  dhodu  es  que  sentir  y  mucho. 
|fi.bre  maiicall 

El  actual  Intendentí  Municipal— filgun  nombre  hay 
que  darle— ¿qué  ue  lo  (jue  hacei'  ¿que  es  lo  que  piensai' 
o  ¿qué  es  lo  que  ma&uica? 

Pcrqui  le  hiiij  un  solo  rayo 
ds  bul,  al  ir  a  Mías  boJas 
quita  las  palmeras  todos 
ae  la  gran  plaza  de  Mayo. 

Y  na  contento  con  eso,  traslada  la  {:  irá  mide  de  la 
Indepei.d'-ncia  y  reCuci  á  mas  bajo  nivel  el  piso  de  la 
pls.z?. 

No  está  nuldeltxlo  esti  Intendentada,  pero  ¿con 
qué  au'-onzaLion  hi  «Tiprenaido  tales  obia>? 

Y  ri  hubo  autoruacion  para  llevar  á  cabo  obras  de 
lujo  y  su(.éifliias  á  tvdas  luces  hoy  por  ho/,¿pqr  qué  no 
re jaoó  la  autcriziT  i  jn  necesaria  para  dutor  de  gaa  y 
adoquinado  á  inuchisimas  calles  del  municipio  centra- 
les muchas  de  ellas,  que  carecen  de  lo  necftano,  jor- 
que no  hay  dinero  para  ma>?  _ 

Per  eso  siempre  dité 
que  es  V'U.  un  grande  clavo; 
y  drje  Vil.  el  cunchavo 
pe  rque  ñu  lo  enuende  usté. 


PRIMER  AVISO  -  i  MUCHO  OJC! 

Avisamoe  por  el  presente,  á  los  seflores  ex-agentes 
de  Dos  Quijote,  U  tladio  Lep«z  Quintamlia,  de  San- 
ta Fó  D.  l^ureano  Minsülo,  oe  i>a.a  Kixlái  délos 
Arroyos  y  D  Kuñno  Casco,  de  Arbolito  y  Pirón,  que 
tienen  unos  objetos  de  valor  en  nuestro  peder,  y  les 
pedimos  posen  á  recojerlos  inmediatamente. 

Tipo,  Uto.  dej.  RibM  y  Hoq.,  Riacoo  i¿t 


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En  la  Capita 


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BUENOS  AIRES 


ANO  X.  Número  5. 


Suscrición  por  trimestre  adeUntu  } 

Número  suelto 

Número  atraído 

Extranjero  p?r  un  i.fí -I .     .     . 


En  Don  QuijSt*  no  hay  d  irquo 
porque  es  civico  del  Parqije. 


Por  ver  el  oro  i  la  par 
lucharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  os  trazari  el  camino. 


Ps. 

150 

II 

0,11 

II 

0  20 

11 

1 3,00 

^1010^  it  ódminútiacton  lie  II  f  3  n,  m. 


1 

ijCampaña 


Suscrición  par  semestrt  adelantado  Ps.  4,00 

Número  sueltp. *  0,10 

Núnero  atraanio ,    .    ■  0,40 

Extranjero  p(jr  un  aflo.    ,., .    . 


12.00 


Vengan  de«  mil  suscridonM 
y  abjyo  las  subvenciones. 


Para  Quijote  portefto 
todo  enomigo  es  pequefio. 

Y  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


^ttícticiúti  ñor"  ¡tmiáit''aittaiAado 
J \ 


Este   periódico    se    compra   pero    no    se    vende 


LA  CORRESPONDENCIA  A  NOMBRE  DE  A.  OSSOBIO 


f 


rropielario:  EDUARDO  SOJO 


¡OJO!    ¡OJO II   ¡¡OJO!!! 


cBuenos  Aires,  Afloslo  27  de  1893.— AI  Sr.  Gete  de  Policl».— 
cLus  pcriódicus  de  carícaturüs  |iol(ll(4£  que  nada  reüpotan,  que  á 
tinenudo  miurian  y  que  no  pncas  veces  incitan  al  crimen,  son 
«iucoinpatibii's  cun  las  cxioencias  de  una  biluacioii  de  estado  de 
«sitio.  En  consccueticia,  ya  que  el  semanario  denominado  DON 
«QUIJOTE,  persiste  en  su  actitud  a^iesiva  para  los  altos  fiinciona- 
■rios  del  pais.— De  drdeii  del  Sr.  I'iesjdente  procederá  V.  S.  en  el 
«dia  i  prohibir  su  circulación  y  ocupar  bajo  iuventarío  el  estable- 
«rimiento  por  donde  m  edita.  Saludo  á  V.  S.  alenuimeute.— Manuel 
«Uuiutana*. 


La  Dolióla  eaal  yadra, 
TlBo  »  mmimrnt  «1  autigrafo, 
i  mi,  qa»  nada  m«  arredra; 
T  daspuM,  aa  fui  al  litifiaro 
7  le  aaeaMtró  oua  piadra. 

— ■  'Slampra  d«  la  piadra  •■  po«t 
— «Hlamt:— "Válsña  blM 
*'Qa4  aoaa  tas  aiafuJaf  1 
•■;á  4al4s  tawiáa  aplaatait 

"niW  COK  UTA  TI  VAX  IMMi" 


Lacfo.  i  mi  se  ma  ftgnra, 
(a*  al  h«oho  aa  aUo  InaadlIOi 
7  «1  •aarito,  ma7  aurlto; 
qna  si  la  piadra  ••  ma7  doft 
ana  «a  maa  doro  al  taorlto 

T  ana  la<  dutna  tom  po«u 
«■  «ttaa  «orrlaataa  loaaa 
da  luauaMa  7..,.  duanai 
p«tfaa  4t  !«■••  7  leaaa 
•a  daraa,  la*  ll<«raa«. 


POR  DERECHO  MALIGNO 

Asf  como  hay  raonarquíis  de  defecho  dlvlnot  bif 
democracias  de  derecho  maligno. 

Y  líbranos  Dios  de  incurrir  en  el  pecado  ne&ndo  de 
amor  i  la  monarquía,  no  U<i  que  i  estar  en  nuestras 
manos  la  posibilidad  de  hacer  tabla  rasa  de  esa  rudi- 
mentaria forma  de  groblemo,  lo  haríamos  de<de  luego 
sin  dar  curso  á  recomendaciones  de  ningún  género, 

Pero  (cuidado  que  es  osadía,,  lá  de  pretender  ser  rey 
por  derecho  divinol 

Ni  por  derec^io  del  vino,  por  mas  cosechero  que  fuese; 
así  buscaran  la  consagración  de  todos  bs  papas  habi- 
dos y  por  haber. 

Nada,  i  pesar  de  la  voluntad  del  papa,  el  monarca 
por  derecho  diihno  resultará  siempre  una  idem.  Esto 
es,  una  pepa. 

No  hablemos  pue3,  mas  de  ellos,  porque  peor  es  me- 
nealio,  como  dijj  Don  Quijite  i  Sincho. 

Hablamos  de  las  democracias  por  derecho  maligno. 

Estas,  i  estar  i  los  resultadoi,  parece  que  se  impo- 
nen, desde  hace  algún'  s  aflis  acá. 

La  primera  que  se  impuio  fué  la  del  Zorro;  im-~uesta 
por  de'echo  de  conquista,  entrando  por  la  puertí  ÍíIm 
de  los  corrales. 

Y  cay6  en  el  piís  como  un  aerolito  llovido  por  algu- 
na potencia  mahgna  y  desconocida. 

Desde  entonces  se  proclamó  la  sucei^ion  democ'iti:a 
por  derecho  maligno.  Y  vino  Ce'emin  primero,  de  in- 
fernal recor<lacion,  con  humos  de  aristócrata  y  aun  con 
botelleras  de  emperador,  ccmo  oiría  el  otro. 

Y  fue  traído  por  el  Zorro,  no  con  otro  objeto  que  el 
instituir  un  patrimonio  civit  para  toda  la  familia. 

De -graciadamente,  para  él,  la  co^a  no  le  duró  sino 
dos  tercios  escasos  de  lo  que  le  tenía  que  durar  ir  vino 
ipto  facto,  la  terminación  de  la  malignidad,  con  el  inte- 
niato  de  vice  Celemín  primero;  (pasemos  una  arpillera 
ó  un  poncho,  mejor  que  un  velo  sobre  esta  siiuacioa 
,  sin  precedentes  v  tin. ..  con&ecuentes  iba  á  decir,  cuando 
de  repenw,  se  me  ha  venido  á  la  mcmuría  el  fruto  bpimo 
4el  acbrdeont 

Confdeó  y  comulgó,  antes  de  tomir  posesión  del 
mando:  hizo  peoitend*  en  los  vaktos  desiertos  de  su 
pensamiento  acéfalo,  y,  cuando  »a  creyó  limeño  como 
una  patena,  se  resiga6  á  ser  demó.»ata  por  derecho 
maligno,  coa  frae  y  cortiata  blanca. 

También  éste  suele  hablamos  de  las  ari^tocradas  de 
los  pueblos  democrático%  sea  dioho  esto  entre  paren- 
tedis. 

Unhij)  teaíi,quefu¿  predso  saaificar,  como  otro 
Guiman  al  bueno  y  fué  bacrifíodo;  después  siguió  sa- 
crificando todo  aquello  que  encontró  mai  á  mano. 

Y  vino  á  ser  el  demócrata  número  4  por  derecho  ma- 
ligno. 

Pitrcc*  msntir»  se  m*  diri  qus  un  hombte  ta't  (anto, 


I  ADMINISTRACIÓN:  TENEZDELi  694,^' 


al  parflcer,  tenga  lo-mismo  que  sus  aiitecesores.  los  dia- 
blos en  el  cuerpo. 

Si  estuviéramos  en  la  ^poca  del  R<!y  que  rab  ó.  le 
daríamos  unes  cuantos  cx'-  rois-nos,  por  si  nos  ra&uliaba 
a'go  saludable  para  el  paí'<  que  tiene  que  soportario. 

Kn  sfl)  y  medio  de  gobierno  democrático,  por  dere- 
cho maligno,  han  desfilado  per  d«lan°e  de  su  capricho 
28  ó  30  ministros,  sin  resultados  pricii;os  ni  tangibles 
y  e^tamoi  hoy  peor  que  «1  primar  di  i. 

Y  a&i  iremos,  si  Dios  no  se  apiada  de  la  Argentina, 
ba>'ta  el  12  de  Octubre  de  iSoS. 

Dasde  el  Z  jrr^j  al  Pavo,  ambos  inclusive,  no  .«e  ha 
produdilo  un  átomo  de  progre-io;  ni^puenme  Vdt. 
ahora,  si  no  estamos  sufriendo  una  corriente  de  maado- 
nes  democráicos  de  derecho  maligno. 

SIN  MANIJA 


Al  Ji'Jdo  di  s.^Aic  estipe»      -    -  -*-  --     — 
que  Quimpana  (alias  Nerón, 
pretende  ser  un  dclon 
y  es,  un  fucile  sio  io;7a/)a. 

Porque  en  su  genio  irascible 
entra  por  miicbo  el  error, 
y  en  vei  de  Ventilador 
e:>  válvula  no  serviDle. 

Su  imaginadon  inquieta 
vá  de  lo  gi-ande  i  lo  chico, 
y  el  aire  ae  un  abanico 
lo  hace  servir  de  veleta. 

Anhela  ser  eminente, 
mas  no  dá  con  el  secret  r, 
p^^  eso  en  ver  de  completo, 
nos  reaulta...  defidente. 

Cuand'i  muera  ,Dios  eternol 
se  irá  con  prisa  n'  toria 
á  disfrutar  de  la  glorív 
y....  se  caerá  en  el  infierno. 

PRIMER  PASE 

(Qjé  Gobernador  el  de  Santa- Fél 

iQaé  hombre! -(Dios  de  Dios'  (nué  hombrel 

ts  tan  grande  su  talento,  mis  grande  quizá  que  el 
frau  le  que  lo  engendró. 

Ya  llene  roiiistro  de  haci«nda.  No  lo  tomen  Vd^.  á 
broma;  ya  tiene  cubierto  el  ministeiio  de  las  finanzas, 
ya  re«p  ra  pues,  mas  satisfecho. 

(Qué  hombre!  (Dtos  de  Dios'  (qaé  hombrel 

Y  lo  tiene  por  arte  mágico;  pero  lo  tiene  que  es  lo 
principal 

Ha  provisto  esa  vacante  del  molo  mas  ingenioso  que 
pu«dj  caber  en  caletre  fraudixlento. 

Ha  bech?  que  Ortiz  d<J9  el  Mmisterio  de  Gobierno 
y  se  encargue  del  de  Hacienda. 

|Qu<i  talento  el  de  e&te  Gobernador  y  qué  t  «lento  el 
de  este  Ortizl 

Porque  este  Ministro  sirve  para  un  fregado  lo  mismo 
que  para  un  barrido;  si,  stAores,  sirve  para  toda  y 
piusba  elocuente  de  ello  es  que  ha  pasado  de  un  Minis- 
terio á  otro,  con  la  estoiddad  propia  de  aquíl  que  dic: 
— á  mí  me  es  igual  el  que»  que  la  fruta,  todo  es  postre 
—  Así  habrá  dicho  Oiiiz:— todo  es  ministerio,  igual  me 
dá  éite  que  aqusL 

Ya  se  (lió  el  primer  paie:  vtmos  ccntand<j  tos  pases 
sucesivos  por  güito  de  conocer  la  »uma  total. 

Prrqut  6  mucho  m»  tngafl-»  ó  Ley-vá  se  ha  prcpus»* 


to  haoer  gobierno  con  do'»  ministros,  dada  U  hnpo^ibili. 
dad  de  hallar  un  tercero,  y  se  habrá  echada  sus  cuenta» 
galanas,  poco  mas  6  meaos  como  digo  á  continuadon: 

—«Tengo  tres  mlni'tiMM  y  dos  miniitros:  esto  es 
Riucho  mejor  que  si  tuvlwa  dos  ministerios  y  tre»  mi- 
nistros, oorque  la  cuestión  en  el  segundo  cafo  setfa 
mas  difidl  de  resolver  que  en  el  primero.  Para  soluci  1- 
nar  eita  espede  de  dificultad — aunque  para  mi  no  hay 
diñculudes  y  sino  dí)fal6  mi  triunfo  electoral— haré  lo 
siguiente:  un  mes— Orti».  Hadenda—A'cácer,  gobierno 
—nadie,  Justida;  que  se  quede  huérfana  un  mes  la  Jus- 
ticia ¿qué  importa?  Féiia  mas  ó  menos ...  otro  mes — 
Alcacer,  Haden  da— nadis^  Grobiemo— (el  Gobierno  tam- 
bién puede  estar  un  mea -huérfano,  porque  no  supone  ni 
ma»  ni  menos  que  la  Jokticia- y  de  Justida  Oniz.... 
otro  mes;  puse  otro  paae  nue  me  deje  huérfana  la  Ha» 
denda  y  así  así,  acabaii  Mr  inaugurar  ua  gobierno  de 
ministerios  expóiitoa,  auro  en  todo  el  globo  y  sus 
adyacendasi  porque  el  Abo  terráqueo  tiene  qus  tener 
sus  adyaeeKdas.  X  *.. 

"  (Qué  homOrel  (Dl08*ufTflQn')^ué  hombrel    ^'. '  '-'^'— 

\(¿aé  Gol>ernador  y  qué  ministrosi 

¿Y  para  erto  valió  la  pena  de  habtí  fabricado  i>l 
fraude  mas  monstruoso  que  registran  los  analee  hu- 
manos? 

No,  y  den  veces  no  (Vive  Dios!  Porque  Ley-vá.  vaá 
poner  en  ejecudon  todo  ua  plan  de  retormas  radi- 
cales, para  que  vean  estos  qus  á  él,  nadie  le  pisa  el 
poncho. 

A  cuyo  tfscto  ha  hedjo  correr  por  U  provincia  todo 
un  programa  qu»  h*  excitado   la  euptctoraciun  DÚblica. 

Pero,  ya  veremos  el  dia  de  la  fuidon,  si  se  ejecuU 
el  programa  con  ó  sin  silbatina.  Yo  creo  que  habrá  de 
todo;  mejor  dicho,  creo  que  el  programa  no  pasará  del 
estado  de  feto;  y  de  feto  mal  incubado. 

Los  de  Santa  FS  coatiaáan  mostrando  su  descontento 
por  los  úldmos  nombram'entcs  del  personal  adminis- 
trativo en  la  capital  y  en  las  colonias. 

Deben  de  tener  en  cuenta,  no  obstante,  que  estos  son 
los  último». 

Los  últimos  nombramientos. 

Y  el  primer  pase  mini-ttmal. 

Divertida  «s  a  fé  mia,  la  situación  de  la  provincia  de 
Santa-Fé,  con  tm  gcibernador  como  el  que  abortó  el 
fraude;  y  con  dos  ministros  que  abortó  el  gobernador. 

£n  el  numero  pasado  quedamos  en  que  no  habia  mi- 
nistro de  ha  ñsnda. 

En  el  nú  nero  actual  quedamos  en  que  no  hay  mi- 
nistro de  jukticia  y  agricultura. 

Y  en  que  queda  hecho  el  primer  pase. 
El  primer  pase  de  Ley-vá. 

(Dios  nos  coja  confesados! 


—*i^ 


-M- 


ROCAS,  PEIÍAS  Y  OTRAS  PIEDRAS 


Yo  no  canto  á  las  rocas  de  granito, 
que  sirven  para  hactr  los  corizinei 

de  los  zorros  taimados; 
de  esos  zorros  qie  acechan  al  cabrito 
político,  q'ie  nace  entre  ilusiones 

y  susAjs  tan  dorados...! 

Yo  no  canto  á  las  ptftasque  se  aain  an 
para  aplastar  á  la  opioion  humana, 

en  pro  de  su  rgrnsmo, 
y  que  al  que  hoy  adulan  con  afán  y  miman 
le  dan  con  i  "a  un  puntaoié  maftiaa 

con  eitoico  doismo. 

De  rocas  y  de  peflas  no  mt  oci  po, 
por.}ue  tuera  proúja  mi  tsre  t 
y  mÍ5T»»7De»dur»s¡ 


Lá  oDiníorj  Ihrál  pfj  Jos  iorijáJáS,     se  l¡á  Je  ¡üim  di  ¡f^^ou  sus  háYdJds 


Id  mi  ocufiuoq  kenienió  íuvo  ¡eÜi  resuHddo 

bupi  conmi  üaml^o  l]PS¿(d(io  di  fin,  rrjinií/ro  (/pí|df/prjí/,í. 


doiá  —  yprjle  cor¡nji^o  d  Id   Plák  ,    c/p/d  uá  el  ácórd^oi 
QÜ9  /|<3  de  dar  /df|  (jrdk  i/q/o/|    á  los  cívicos  Wd/a. 


f 


'l-XQJE. 


.r.-.-.-tiy--  ,-••'  I  --^ 

•--''■•"laflT '    iiiiUMM^b^^^ 


d  los  (ÍVÍ(0S  ¡Hclk. 


[i]  Jáltd  ¿p^ü/Zíifriúf),  —  .crj  fd¡án¡di'(d  ierran 

Hrj  Sdiihdjo  psfd  idadr  -  ¡puphrcpíu  ci'p  con^bdérasf 


I 


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DON    OUIJOTE 


V     r 


canten  otros  lat  glorias  de  e^e  grupo, 
con  palabras  de  miel  y  de  jalea 
y  demás  confituras. 

Que  aunque  viertan  ¿  chorros  el  almíbar, 
por  dar  al  grupo  tinte  de  algo  bueno 

C3n  'área  infinita; 
no  estirparán  jamás  todo  el  acíbar 
que  el  Riupo  encierra,  ni  el  mortal  veneno, 

cicuta  y  dinamiw. 

Los  estados  de  Mtio  no  me  aplastan; 
y   tú,  injusti':ia  de  mandón  altivo, 

no  me  e-pantas  ni  arredras; 
piedras  tengo  que  sobran  y  me  baitan.M. 
y  las  peñas  y  rocas  muy  aJ  vivo 

dibujaré  en  las  piedras. 

¿Para  quá  las  querús  si  al  lápiz  vuestro, 
ó  está  sin  punta  ó  vos  resulta  vitjo, 

y  torpe,  ruin  y  ñato? 
Dejádmelas  á  mi  que  soy  mas  diestro; 
en  mis  manos  U  pÁedrí  es  un  espejo^ 
pues  cual  él  os  retrato. 

C)n  errores  diarios  qne  deploro, 
del  oro  levantáis  el  vuelo  altivo 

y  matáis  á  la  prensa: 
yo  lo  puedo  pintar  mu/  bajo  el  oro 
porque  tei>go  un  resorte  posidvo 
en  el  que  nadie  piensa. 

Si  os  producen  mis  piedras  den  enojos, 
y  por  vengarlos  os  mostraii  tiranos 

asaz  injustamente, 
no  importa;  brotan  piedras  de  mis  ojos, 
y  piedras  hallan  por  doquier  mis  manos, 
.  piedras  hay  en  mi  mente. 

Y  piedras  he  de  hallar  en  cualquier  parte 
para  estampar  lo  que  la  mente  crea, 

lo  que  error  empalma; 
porque  al  callar  los  hombres,  habla  el  arte; 
y  si  fina  el  mortal,  vive  la  idea..> 
iQuién  ha  logrado  avasallar  al  almal 

COSAS  DE  SANCHO 


Ya  se  marchó  el  Zorro,  de  retomo. 
Cada  vez  que  toma  y  vuelve,  nótenlo  Vds.  Men,  la 
grnte  se  ocupa  cada  ve<!  mecos  de  este  ente  político. 

Y  es  que  la  importancia  ^e  ciertos  hombres,  estriba 
si  nplemente  en  la  nulidad  délos  que  le  rodean. 

Pero  como  hoy,  ya  lo  rodean  muy  pocos  y  esos  pocos 
van  despertando  poco  á  poco  y  las  corrientes  radicales 
!C(n  enfÍHinizas  para  cierta  clase  de  seres  de  dudosa 
importancia.. .  en  fin: 

y         Que  no  todas  las  cosas  son  eternas 
y  que  á  veces  conviene  ó  se  precisa 
escapar  con  el  rabo  entre  las  (rfemas. 

■  ■ 

Y,  tío  que  puede  el  ejemplol 

Pelelegringo  pretendió  ser  su  sucesor,  confiado  en 
que  «s  muy  largo,  y  en  lo  que  decían  algunos,  referente 
i.  su  buen  sentido  político. 

Nunca  segundas  partes  fueron  buenas. 

Y  las  imitaciones  suelen  dejenerar  en  parodias. 

Sin  embargo,  en  una  cosa  le  igualó  y  quizás  le  so- 
brepujó. 
£n  la  osadía. 

iCuidado  que  se  necesita  ancheta  para  darae  corte  de 
candidato  á  la  gobernación  de  Buenos  A'rev'l^englon 
beguido  de  su  deplorable  presidencial 
Y  sin  embargo  aun  es>tá 
luchando  con  frenesí; 
alguien  le  dirá  que  sí, 
pero  el  pueblo  entero,  cál 

•  t 

Un  individuo,  muy  preguntón  por  cierto,  nos  interro- 
gaba el  otro  dia  en  esta  forma: 

— ¿Porqué  no  renuncia  el  presidente^  ó  por  lo  menos, 
porqué  no  cambia  de  ministros? 

— Porque  no  ha  entrado  en  sus  cálculos  todavía  esa 
resolución  salvadora.    Quizás  se  proponga  segsir  en  el 
actual  ministerio  hasta  la  Pascua  de  rasurrecdotL 
— Pero  después  de  tanta  derrota... 
— ,Cómo,  después  da  tanta  derrota! 
—Donde  quiera  que  hay  elecdcnes  libres,  las  gana 
la  opof  icion;  y  donde  no  tiay  libertad  también,  porque 
el  fraude  es  una  derrota  lo  mismo  aquí  que  en  Peku. 
— Pero  dice  con  tesón 
que  la  opinión  le  acctnpafia. 
— Cuando  á  sí  mismo  se  engafia, 
¿qué  le  importa  la  opinión? 

.% 

Cuando  salga  i  luz  este  número,  ya  se  habrá  acabado 
de  concluir  el  proceso  de  la  <R9saies>  y  el  consejo  d« 
guerra. 

Si  asi  fuera,  en  el  próximo  número  nos  ocuparemos 
de  ¿L 

iQué  coinddmrial  Nos  tocsri  ocvparaos  de  (sa'co:* 
•1  Mbwlo  de  gloria. 


íQu4  gloria  para  todosl 

Esto  es,  para  todos  los  que  la  msrez^mos. 

Y  sabremos  cnmo  fué 
aquella  cosa  espantosa; 
y  entonces  toda  la  cosa 
bien  ó  mal  comentaré. 


Con  que  quedamos  en  qu^  donde  quiera  que  hay 
elecdones,  las  pierde  el  ofídali^mo. 

Por  eso  Quimpana  se  ha  ido  á  mudar  de  aices,  y  ha 
hecho  bien. 

£n  lo  que  hará  mal  será  en  volver. 

En  volver  al  ministerio,  que  por  lo  demás. . 

Volverá  á  pedir  consr  j  > 
al  espejo  biselado, 

1 —      aunque  le  diga  el  espejo       -    —    

que  se  vá  volviendo  viejo 
muy  de  pilia  y  mal  su  grado. 


Entre  tanto  el  ministro  de  hadanda  estudia  la  cues- 
tión bancaria. 
Ejecuta  preludios  scbre  ¿i.;ho  tema. 

Cuando  pasen  los  preludios 
y  no  dé  con  el  registro, 
dirá  muy  serio  el  ministro: 
,      — No  teago  edad  para  e.>tudio9. 
■  iiif  I»  T  iii  » 

CANTARES 

La  libertad  del  sufra  grio 
es  cual  fuego  del  Averno, 
al  menos  para  el  gobiem), 
pues  le  resulu  naufragio. 

No  hay  pena  que  no  cesase 
rj  mal  que  no  se  extinguiera 
^i  se  hallase  la  manera 
de  que  el  pavo  renunciase. 

Diera,  sin  ser  gran  locura 
Can>pico  cuanto  ha  de  haber, 
~  y  mas  aún,  por  tener 

dos  cuattas  más  de  estatura. 

En  las  ventanas  de  Costra 
cantaba  un  d*go  ayer  tarde: 
— No  hay  mej»r  o  sa  en  el  mundo 
como  un  mmi  .tro  fiambre. 


LANZADAS 

El  redbimiento  que  el  pueblo  de  la  capital  le  hizo  al 
Dr.  Alem,  al  desembarcar  en  la  estadon  Central,  fué 
espléndido. 

Hubo  espontaneilad  numfiesta,  entusiasmo  desbor- 
dante, y  sobre  t^do  una  prctesta  ce  mo  nunca  ha  pre- 
senciado ningún  gobierno,  de  la  pública  opinión. 

(Cómo  repercutiría  en  dertas  orejas,  el  ruido  de  aquel 
océano  humano  que  se  movia  con  un  orden  admirabi- 
lísimo, ávido  de  dar  rienda  suelta  al  legitimo  entusias- 
mo que  lo  invadía! 

A  la  antigua  Macedonla 
se  fuera  de  buena  gana 
por  no  escucliarlos,  Quimpana, 
el  espectro  de  Polonuu 


A  personas  de  justo  y  «ano  criterio,  tin  embargo  da 
no  ser  radicales,  hemos  cido  decir  que  dicha  mainifeh- 
tadon  ha  sido  la  mas  importante  de  las  habidas  basta 
la  fecha. 

Pero,  estamos  seguros  que  el  gobierno  no  lo  crea 
asL 

iQué  ha  de  creer!  si  no  cree  que  la  opinian  la  piie  sa 
renunda  á  todu  horas. 

Creerá  sin  duda  que  la  tal  manifestación  as  simple- 
meante  una  mistificadon  de  entusiasmo  á  lo  Celemín  i'. 

Pero  en  ésta  no  iban  inmigrantes  ni  bsrranderoa. 

Que  en  correcta  formadon 
iba  á  Alem  victoraaado, 
á  la  par  que  p.otestaado 
del  gobierno,  la  opiniuii. 

El  primer  dia  que  se  bañó  Nerón  en  Mar  del  Piati, 
llovió. 

contrariedad' — <^icen  que  dijo— tendré  que 
bafto  con  paraguas,  porque  sino  me  voy  á 


-.Qué 
entrar  al 
mojar. 


Acto  continuo  hizo  mutis, 
y  panetró  en  la  onda  leda 
con  un  paraguas  de  seda 
para  deiendw  al  cuds. 

Volvamos  á  la  piedra  número  2. 

Eíta  que  nos  fiíé  secuestrada  el  28  de  Agosto  próxi- 
mo pasado,  fui  llevada  en  primar  término  á  la  comisa- 
ría octava. 

Y  allí  creímos  que  estaría  muerta  de  risa,  asparan-lo 
volver  á  los  bruos  de  Don  Qinjois  wu  vez  termina- 
do «1  p«rio49  i»  £itai)9f»  át  tiáo, 


Pero  ya  habla  camM  ido  de  ilem.  la  (dedra:  no  da 
estado,  sino  de  sitio,  por  cuanto  que  fué  remitida  al  de- 
partamento. 

Como  los  presos  vulg^ares,  ni  mas  ni  menos. 

Por  fin...  |al  finí  vino  ya  á  nuestro  poder. 


Tiene  chiste  el  siguiente  telegrama  que  se  rxpidió  en 
Juaroz  el  1 2  del  con iente,  ái''»  a&í:— c£i  la  estad  n 
A'zagra  tué  muerto  de  una  puñalada  en  el  costado  iz- 
quierdo, Cayetano  Maehi  por  De  mingo  Monga.  £1 
criminal  fué  preso  y  sa  instruye  el  sumario.  Tiempo 
frio>. 

Pues  digo,  si  en  lugar  de  tiempo  frió,  haca  tiempo 
caliente,  no  queda  un  alma  viviente  ei  Juárez.    / 

Porque  la  temperatura  influye  mucho  aa  los  crirn}* 
nales. 


Aunque  á  mí  se  me  figura 
que  no  inñaya  en  casos  tale* 
lo  de  la  temperatura 
para  citttM  criminatai. 


El  elenco  de  la  corapaflia  que  ha  contratado  el  acli  -ro 
é  iateiigfente  empresario  de  la  Opera,  Sr.  Ferrari,  no 
dejí  naida  que  desear  por  el  momento. 

Algunos  crnoddoa  del  público  bonaerense  y  de  re- 
conoddo  renombre,  serán  muy  bien  recibidos  al  Inau- 
gurarse la  próxima  temporada.' 

Otros,  no  conoddos  personal  ni  artísticamente  de 
nuestro  públiso,  vienen  precedidos  de  justa  y  merecida 
reputadon  á  estar  á  lo  que  las  crónicas  europeas  nos 
han  hecho  saber. 

Espléndida  promete  ser  pues,  la  temporada  próxima 
i  inaugurarse  en  el  elegante  coliseo  de  la  calle  da 
Corrientes. 

Y ...  se  estrenarán  óperas  nueii>as. 


Y  ya  que  de  teatros  hablamos  no  queremos  pa.<iar  en 
silendo  los  esfuerzos  que  los  empresarios  de  «La  Co- 
meüa>  y  de  <  La  Zirzuela»  están  naciendo,  para  satis- 
facer las  exigen  ias  del  público. 

En  la  Comedia  se  han  estrenado  algunas  obras  con 
lisonjero  éxito,  habiendo  .merecí  10  el  en tusia- mo  pú- 
blico La  cesa  de  baños,  del  eminente  literato  español 
Enrique  Gaspar. 

En  la  Zarzuela  se  han  estrenado  varias  obras  esoi'-as 
aquí,  y  si  algunas  como  D»  Pulermo  á  la  hmi,  Ul  Bolsa 
vtrde.  el  Gran  EsteríÓKOpo  y  búas  han  mereddd  At>laú- 
sos  justos,  ha  habido  otras  que  no  han  podido  pasar, 
por  fas  ó  por  nefas. 

Pero  conste,  que  la  empresa  esti  animada  siempre 
de  la  mayor  buena  vrlnatad. 


¿Qué  pasa  en  la  República  Oriental 
y  á  quien  ésta  le  dice: — cno  me  sobes»? 
Pues  pasa  allí  la  cosa  mas  fiítal,  '. 
todo  un  Herrera  capilchoso  y  Obes. 


Un  amigo  nuestro,  redbi6  en  dos  ocasiones  distintas, 
las  dos  tarjetas  que  van  seguidamente. 

«Didembre  2  del  93  M.  G.  Morel  saluda  atenta- 
mente al  seflor  B.  G.  y  le  luega  se  sirva  acompañarlo 
mañana  3  del  corriente  á  votar  por  el  Dr.  Nicolás  T. 
B«ruti  para  concejal  por  la  parroquii  de  la  Piedad.  La 
agradecerá  M.  O.  Morel  (firmado). 

«Didembre  j.  M.  G.  Morel  saluda  con  toda  compla- 
cencia á  su  buen  smisfo  el  seflor  B.  G.  y  al  agradecerle 
íntimamente  su  varioso  concurso  para  alcansar  el  es- 
pléndido triunfo  ob temió  en  las  elecdones  del  Domir- 
go,  le  ruega  no  comprometerse  para  la  próxima  elec- 
ción de  un  otro  concejal  para  cuya  deeignadcn  nos 
retmiremos  oportunamente.  Espera  sus  órdenes.  Can- 
gallo i64l>. 

El  seflor  B.  G  que  es  radical  de  verdad,  no  hizo  caso 
de  las  tarjeus  ^ue  dejamos  copiadas  y  que  obran  en 
nuestro  poder,  á  pesar  de  la  míala-  redacción  da  ellas  y 
de  tus  patentes  faltas  de  crtogrsfia. 

Pero  tiene  gracia  dtar  á  un  individao  para  votar  y 
después  de  no  h»ber  asistido  á  la  votadon  el  dtado  in 
divídno,  enviarle  su  acradedmiento  escriba 

Ahora  bien,  este  sefior  B.  G.  no  asistió  al  reclamo  de 
Morel  para  el  3  de  Didembre.  ¿Cuántos  son  los  que  o» 
asistieron  á  las  e:ecoK»aa  de  la  Piedad  del  4  da  t€- 
btaro? 

Hay  un  periodista  preso,  por  el  delito  enorme  da  ha- 
ber llamado  compadre  á  un  vigilante. 

De  la  SBcdon  14,  fmi  remiiilo  al  departamento  f 
desde  aquí  conducido  á  la  penicencLaría. 

Pues  si  todo  esto  reconoce  por  base  el  l/amar  com- 
pa<ire  á  un  vigilante,  ¿qnién  sabe  si  tendrá  razón? 

Después  de  dejar  constand*  de  este  hecho,  ae  nos 
ocurre  preguntar  ¿i  quién  pertenece  al  éxito  de  la  bv 
talla  de  Ringuelst? 

En  la  imposibilidad  material  de  contestar  Una  pOf 
una  á  todas  las  personas  que  nos  han  honrado  con  su* 
felidtadones,  con  motivo  de  la '  reaparidon  de  DuN 
Quijote,  ocurrimos  á  la  publiádad  manifestánloles 
nuestro  mas  cordial  /  sincero  agradecimiento. 

Tipo,  Lita  lia  J.  Bjbv  /  liOQi  lUocon  15I 


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Domingo  25  de  Marzo  de 


""""■■'liimp 


1894. 


BUENOS  AIRES 


^r^^ 


OHÍK 


ANO  X.- Número  6. 

\  I 


^J^PV  ""'^H-     I.       'i  i."^  '' 


/ 


En  la  Capital 


Suscrición  por  trimestre  adelantado  Ps.    1.50 

Número  suelto ■'  .    .    •    *     Q.  >  2 

Número  atrasado '  "     o  20 

Extranjero  por  un  afl? 1  "   12,00 


En  Don  Quijote  no  hay  charque 
porque  es  cívico  del  Parque. 


Por  ver  el  oro  á  la  par 
lacharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino         1 
y  ¿1  os  trazará  el  camino.    ^  j 


^iaai  ¿e  cultiiinútiacion  de  II  á  3  n,  m. 


Campaña 


Suscrición  por  semestre  adelantado  ^  4,00 
Número  suelto.    • *     0,20 


Número  atrásale^    .    .    . 
Extranjero  por  un  año.    . 


0,40 
12.00 


Vengan  den  mil  suscridont 
y  abajo  las  subvendones. 


Para  Quijote  portefio 
todo  eneáüigro  es  pequefioi 


Y  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amagos. 


^ujciicion  ñor"  nmtAw  aittaiAaio 


E9te  periódico   se   compra   pero   no    se   vende 


LA  CORRESPONDENCIA  A  NOMBR|  DE  A.  OSSORIO    I  Propietario:  EDUARpO  SOJO  t  ADMINISTRACIÓN:  VENEZÜEIA  594. 


I  OJO  I    ¡OJO!!    11  OJO!!! 


fBuenos  Aires,  Agosto  21  de    189;).-Ai 
«Los  periódicos  de  caricaluras  polílitas 
«nieuudo  iiiiuriaii  y  que    no.  jiocas  \e» 
«¡Dcompalibles  cou  las  exigencias   de  ui 
«silio.    En  consecuencia,    ya  que  el  s- 
tüUIJOTE,  persiste  en  su  actitud  agresh 
•ríos  del  país.— De  orden  del  Sr.  Presií 
«día  á  prohibir  su  circulacioD  y  ocupar 
«cimiento  por  donde  se  edita.    Saludo  á  V, 
«Quintana». 

La  polleU  eoRl  yedra, 
viso  a  oMMtrarm*  «1  aatógrafo, 


á  mi,  ^u*  nada  m«  arredra; 
T  dMpaM,  M  fuá  al  Ut«(ra<« 
T  1»  H«Mtró  otra  piedra. 

— ••■tempndelapiedraeapc 
—eMlame:— "Til(ame  DIm 
"Orné  «Ma  tas  liatulail 
"lá  «alta  taerriB  aplaetait 
"nm  «w  Mti  u  VAi  Mal" 


Sr.  Gcte  de  Policía.— 
nada  respetan,  que  á 
ucitan  al  crimen,  son 
aituacion  de  estado  de 
larfo  denominado  DON 
los  altos  fuuciona- 
procederá  V.  S.  en  el 
inventario  el  estable- 
aleutamente.— Manuel 

4  bI  le  ma  fl(ua, 
leoho  ea  alio  iaaadlte, 
Ito,  muy  durltoj 
piedra  ee  muy  dora 
ia  dvo  el  aaerlM 
la*  due«a  aoa  poea* 
•onliatet  loaai 
iorea 


le  ta«é«atw  y—-  *wemi 
poraula  p«laa  y  loaat 

•en  4a^  lai  U|araiH. 


Almanaque  oe  "J&«p*  Quijote" 

PARA  1894 

Esta  elclon  aríístico  j  literario  ha  sido 
confeccionado  durant»  el  periodo  de  Es- 
tado de  sitio  y  está  de  mi  Mor. 

Así  lo  li»  comprendido  el  público  que 
nos  arrebata  los  ejemplares. 

ror  consiguiente,  apresúrense  los  que 
todavía  no  se  hayan  provisto  del 

ÍLMAMAQUEdeBON^IIIIJOTE 

PARA  1894 

porque  de  lo  contrario,  se  van  á  quedar  á  la 
luna  de  Valencia,  esto  es,  sin  saborear  la  mar 
de  caricaluras  y  las  montañas  de  chistes  que 
contiene  este  libro,  útil  y  necesario  á  los  polí- 
ticos y  á  los  inipolílicos,  a  los  legales  y  á  los 
Iraudulentos,  á  los  chicos  y  á  los  grandes,  al 
clero  y  al  claustro,  y  en  tin,  á  todo  ser  viviente 
le  es  indispensable  para  ser  lehz,  el 

Almanaque  de  *'Don  Quijote" 

PARA  1894 


LIBERTAD  _Y_PROGRESO 

Y  dijo  el  gran  Mogol:  desde  hoy  nuts,  los  pavos 
serin  el  manjar  mas  suculento,  de  toda  la  cristiandad. 

Y  he  aquí,  que  se  alzó  un  ministro  que  teniendo  un 
embudo  en  la  diestra  mano  y  el  estado  de  sido  en  la 
siniestra,  ahogó  el  pensami»nto  y  amordazó  á  la  li- 
bertad. 

Y  llovieron  denuncias  y  suspensiones  y  bubo  cada 

indigestión  de  pavo  que  daba  el  opio. 

Y  s«  estrenaron  muchas  obras  nuevas  en  los  teatro*, 
algunas  de  ellas  con  peor  éxito  que  el  estado  de  sitio. 

Y  vino  un  dclon  que  derrumbó  cuarteles,  tronchó 
irbo'es  inundó  viviendas  y  arrancó  techumbres,  de- 
iando  i  los  pavineos  ilesos  é  incólumes. 


Y  los  Bolseos  se  afenaron  en  la  idea  de  hacer  subir 
el  oro,  para  adorarlo  fuera  de  todo  contacto  terrenal,  y 
consiguieron  con  gran  contentamiento  de  sus  propios 
peculios. 

Y  los  comestibles  y  bebestibles  tuvieron  precios 
horribles. 

Y  los  pavineos  se  hacian  cada  vez  mas  insufribles. 

Y  vino  la  elección  de  Gobernador  en  Santa-Fé,  y  la 
cusa  se  puso  tan  fea,  que  amenazó  con  su  cara  de  frau- 
do i  todo  el  orbe  liberal. 

Y  un  pilatos,  de  hechura  de  zapatilla  que  envió  allí 
el  gran  Mogol,  se  lavó  las  manos  antes  y  después  de 
las  elecciones. 

Y  de  aquella  agua,  bebieron  después  los  elegidos  por 
la  voluntad  libre  del  cohecho  y  de  la  imposición. 

Y  de  resultas  de  esta  semilla,  brotó  en  Salta  todo  un 
campo  de  agramante  y  el  fraude  se  fué  estendiendo  y 
junUacaudo  de  una  manera  ti^fák  y  pasmosa. 

Y  Ferrianias  entre  tanto  estudiaba  las  artes  de  atar 
los  perros  con  longanizas  y  preparaba  un  plan  de  em- 
papelamiento  muy  original. 

Y  á  los  fiscales  que  cumpHan  con  su  deber  se  les 
destituía  sin  mas  esplicadones  con  objeto  de  procurar 
descanso  al  improbo  trabajo  de  tan  buenos  cumpli- 
dores. 

Y  sonaron  los  miamos  ecos  en  Tucuman,  y  la  patria, 
cansada  y  rendida  pedia  i  voz  en  grito:— .Misericordial 

Y  no  la  hubo  ni  para  ella  ni  para  nadie;  la  única  pil- 
dora de  elección  libre  que  se  propinaron  los  pavineos, 
se  les  indigestó  desde  el  primer  momento. 

Y  el  cancaneo  Morel  sufrió  en  su  propia  parroquia, 
la  decepción  mas  tremen '^a  que  registran  los  siglos. 

Y  se  resignó  i  no  ser  diputado,  hasta  que  ll»gue  el 
tiempo  en  que  no  so,  ni  siquiera  arreador  de  elec- 
tores. 

Y  Don  Bartolo  se  fué  i  Mar  del  P!ata  i  refresrirse 
la  epidermis,  huyendo  del  Zorro  que  vei  ia  armado  de 
un  aouerdo  de  los  de  in  illo  tempore. 

Y  los  vacunos  aparecieron  sobre  la  haz  de  la  tierra, 
para  resucitar  el  viejo  régimen  que  ya  hedía  dentro  de 
su  sepulcro. 

Y  pretendieron  inocular  i  la  provincia  el  virus  fatí- 
dico y  mortal  de  que  disponían  y   dispusieron  siempre. 

Y  entonces  fué  cuando  el  pueblo  reaccionó  y  les  salió 
al  paso  para  estorbar  los  planes  siniestros  de  los  vacu- 
nos y  de  los  vacunadores. 

Y  el  apóstol  de  la  idea  y  de  la  regeneración  fué 
puesto  en  libertad  porque  los  remordimientos  ahogaban 
ya  á  los  pavineos. 

Y  el  entusiasmo  cívico  desbordó  en  la  capital  al  reci- 
bir al  honorable  patricio. 

Y  aquella  manifestación  de  simpatía  tuvo  dos  faces; 
— la  de  adhe&ion  entusiasta  al  caudillo  radical,  y  la  de 
protesta  unánime  contra  los  pavineos. 

Y  filé  aquel  hombre  bueno,  proclamado  senador  á 
pesar  de  todo. 

Y  en  La  Plata  se  organizó  una  manifestación  al  doc- 
tor egregio  que  vino  á  coronar  el  gran  monumento  de 
simpatías  que  ha  sabido  granjearse  con  su  talento  y 
con  sus  virtudes. 

Y  el  gran  Mogol  se  debatía  dentro  de  su  caja  dorad», 


haciendo  votos  porque  la  casualidad  lo   lleve  hasta  el 
fin  de  su  período. 

Y  dia  vendrá,  en  que  la  reacción  de  la  libertad  sea 
un  hecho  en  todo  el  confínele  la  tierra  argentina. 

Y  los  zorros  quedarán  sin  pelo,  y  los  pavos  quedarán 
sin  pluma  y  los  burros  seguirán  pastando  por  las  tierras 
de  su  propiedad. 

Y  á  través  de  brisas  ledas  y  cobijada  por  un  cielo 
esplendoroso  lleno  de  luz  y  de  no  escuchadas  armonías, 
la  República  Argentina  sotrá  un  emporio  de  libertad  y 
de  progreso. 


Donde  quiera  que  hay  lucha  electoral, 
se  presenu  un  cacique  de  provincia 
que  acogota  al  par^o  liberal 

por  cona  «"IftfWft  pf esa. 
Y  alarde  haciendo  sllf  ae  sin  razóñi  "  '  ' 

acorrala  á  las  huestes  liberales, 
y  gana  con  el  fraude  la  elección 

sin  causamos  sorpresa, 
^las  la  opinión,  acero  muy  sutil, 
un  dia  no  lejano,  á  esos  caciquea, 
los  meterá  con  fuerza  varonil 

debajo  de  la  mesa. 

IttENJDOZA.1 

Ha  resucitado,  de  nuevo  digámoslo  así,  en  Mendoza, 
el  general  Ortiga. 

£l  zorrismo,  se  cansa  pues  de  la  inacción  y  echa  mano 
de  sus  hombres  de  cottfi-Ami  para  sacar  como  siempre 
la  castaña,  con  mano  agena. 

Salir  de  la  oscuridad  Ortiga,  y  trocarse  aquella  pro- 
vincia pacífica  y  liberal  en  una  nueva  torre  de  Babel, 
todo  ha  sido  uno. 

Y  es  porque  los  terremotos  no  se  producen  sola- 
mente por  corrientes  subterráneas,  si  que  también  se 
producen  á  Hor  de  tierra,  y  hasta  en  los  ambientes  po- 
pulares. 

Esa  aparición  de  Ortiga,  en  Mendoza,  tía  sido  ni  mas 
ni  menos  que  la  aparición  del  ciclón  en  la  capttmlr' 

Y,  naturalmente,  el  ciclón  se  diría  para  su  capote:  — 
<¿A  qué  voy  á  Mendoza,  si  está  Ortiga  allí?». 

Ya,  después  de  esta  aparición,  no  hay  mas  autoridad 
ni  mas  ley,  en  Mendoza,  que  la  voluntad  de  Ortiga. 

Pero,  ya  verán  Vds.  como  el  gobierno  central  no  in- 
terviene y  se  hacen  las  elecciones  como  en  Santa-I-'é,  ó 
de  otro  modo  peor,  si  cabe. 

Afortunadamente,  esos  esfuerzos  supremos  de  los 
caldos  viejos,  son  las  últimas  boqueadas  del  mori- 
bundo. 

Después  de  esto,  vendrá,  no  lo  duden  \'ds.,  el  de 
profandis. 

¿Se  propondrán  estos  hombres,  todavía  hoy,  hacer 
prevalecer  sus  detestables  planes  de^  gobierno,  proba- 
dos ya,  y  reprobados  en  absoluto? 

Son  tan  insensatos  como  todo  eso:  la  cuestión  para 
ellos  es  la  de,  ser  á  toda  costa,  sin  captarse  simpatías 
de  la  opinión  y  sin  recurrir  á  hechos  legales. 

Lo  demás,  todo  lo  demás,  es  secundario  para  ellos. 

V  no  haya  miedo  que  cejen,  nó:  antes  al  contrario, 
cuando  salen,  salen  pujantes  y  demoledores,  como  siem- 
pre y  con  los  mismos  perros;  quiero  decir,  con  los  mis- 
mos hombres. 

¡Pobre  Mendoza!  En  poder  de  Ortiga  y  de  otros  j  or 
el  estilo,  vas  á  su&ir  las  de  Cain,  ponqué  U  f  licijai 
ansiada  te  atormentará  en  tus  sueftos  y  el  porvenir  »a 
cernerá  oscuro  é  impenetrable  á  tus  ojos. 


j)oj/  fiüijoTC 


C/\MÍNO    DEL    C¡\LV¡\1\¡0. 


"'>."«»»?""■"?'""■'•".'.■•'«)"  ■"     T:'^.' 


'■ivm^' 


I 


DON    QUIJOTE 


Aparecer  Ortiga,  y  llenarse  las  cárceles  de  radicales, 
todo  ha  sido  uno. 

Y  saben  Vds.,  para  qué  todo  ese  lujo  de  hombría 
impune? 

Pues  para  dar  fuerza  i  la  próroga  de  las  elecciones. 

Y  saben  V^ds.  porqué  se  prorogan  las  elecciones? 
Pues  se  prorog^,   sencillamente,   porque  no  están 

todos  los  radicales  presos  todavía. 

Una  vez  conseguido  esto,  vendrán  las  elecciones 
lih-eB. 

Y  saldrán  triunfantes  los  zorristas. 
Hay  necesidad  de  rehacer  ese  partido. 

Y  para  rehacerlo,  hay  que  empezar  por  nutrirlo,  dan* 
do.'e  P.  A.  N. 

¿A,  qué  vienen  sino,  esos  alardes  de  fuerza  mistifi- 
cadora? 

Y  Ortiga,  no  trabaja  nunca  por  propia  inspiracicn, 
sino  por  mandato  imperativo,  de  quien  puede. 

Aií  pues,  lo  que  en  Mendoza  se  prepara, es  una  elec- 
ción pacifica,  libre  y  ordenada,  si  bien  para  que  esta 
tenga  lugar,  haya  necesidad  de  encarcelar  á  todos  los 
radicales. 

Por  ahí  pues,  se  ha  empezado.  Supiimida  la  opinión, 
el  triunfo  del  zorrismo  es  seguro. 

Y  si  no,  que  lo  diga  Ortiga. 
|Pobre  Mendoza! 

ESTUDIANDO 

Nada  bueno  se  produce 
por  el  gobierno  central; 
*   que  es  gobierno,  porque  manda, 
porque  manda  y  nada  mas. 

Un  gobierno  de  estudiantes 
— prescindiendo  de  la  edad— 
que  no  es  posible  que  pase 
su  existencia  en  estudiar, 
porque  el  poder,  no  fué  cátedra, 
ni  lo  es  hoy,  ni  lo  será. 

Y  lo  ocupa  el  que  conoce 
la  aguja  de  marear, 

quien  vá  á  mostrar  lo  que  sabe 
con  tino  muy  especial; 
y  ha  de  entender  de  finanzas, 
y  ha  de  tener  un  buen  plan 
con  que  salvar  á  los  pueblos 
de  un  violentísimo  Krac. 

Y  no  ponerse  de  nuevo 
los  problemas  á  estudiar, 
perdiendo  un  tismpo  precioso 
en  ir  de  aquí  para  aU¿ 

Estamos  hoy  como  ayer 
ó  mucho  peor  quizás, 
porque  todo  se  vé  oscuro 
barruntando  temporal 

De  respeto  al  ciudadano, 
ya  no  queremos  hablar, 
porque  todo  se  ha  perdido 
con  el  fraude  electoral; 
y  en  Mendoza,  en  Santiago, 
y  en  Salta  y  en  Tucuman, 
y  en  donde  quiera  que  hay  hombres 

2ue  se  empeñan  en  granar 
todo  trance,  elecciones, 
las  ganan  sin  mas  ni  mas, 
aunque  encarcelen  ó  maten  / 

á  toda  la  humanidad. 
Sin  que  intervenga  una  vez 
por  el  bando  liberal, 
o  porque  triunfe  la  ley 
que  es  la  que  debe  triunfar, 
aquí  como  en  todas  partes, 
el  gobierno  federal. 

Lo  mas  que  hace  e^te  gobierno 
al  quererse  vindicar, 
es  decir— cesta  en  estudio 
cuna  ley  electoral 
cpara  estirpar  del  país 
clos  vicios  que  en  la  de  hoy,  hay.^ 

Pero  no  se  estudia  el  modo 
de  vivir  y  progresar, 
y  de  hacer  cumplir  los  fallos 
del  mas  alto  tribunal, 
por  darse  el  gusto  de  ser 
autócrata  de  verdad. 

Debe  saber  el  que  manda, 
que  no  es  el  poder,  gozar; 
haciendo  ley  del  capricho 
porque  es  una  ley  fatal 
Alh'  se  sube  á  sufrir 

r>r  el  bien  de  los  demás: 
producir  leyes  sabias 
que  nos  hagan  progresar; 
y  á  ejercitar  con  prudencia 
la  suprema  autoridad, 
sin  odios  y  sin  rencillas, 
con  paciencia  y  voluntad. 


COSAS  DE_SANGHO 

£1  Padre  Pera  se  ha  despachado  á  su  gusto  escri- 
biendo para  el  público  en  La  Prensa  átj¡  d«l  cokími- 
te,  una  carta  de  dos  colunuus  y  pico. 


La  tal  carta  es  un  aguijón  contra  la  preilsa  grande  y 
chica  de  Buenos  Aires. 

A  nosotros  no  nos  ha  sorprendido  la  forma  ni  el 
fondo  de  la  tal  cartita  porque  como  tiene  dicho  el  Padre 
Fe'joó,  los  gobios  verdadtros  son  nudsítos  y  candidos,  y 
estas  dos  rirUiiea  son  dos  grandes  enemigos  de  su  fimo. 

Y  abundando  en  la  o[>inion  del  sapientísima  Padre 
Fe>j6o,  diremos  con  é': — cMa^  oportuno  es  para  gan*r 
ccréditos,  delirar  con  valentía  que  discurrir  con  perpla- 
cjidad;  porque  la  estimación  que  se  debia  á  discretas 
cdudas  se  ha  hecho  tributo  de  temerarias  revelaciones. 
c.Oh,  cuánto  aprovecha  á  un  ignoranta  presumido  la 
ccficacia  del  ademan  y  el  estrépito  de  la  vez  > 


La  in'ensktez  d*  la  epístola  del  Padre  Pera  atacando 
dura  y  acerbamente  á  la  prensa,  á  la  que  h*  suplicado 
en  ocasiones  la  publicación  de  bombos  á  su  reipecto, 
es  contraproducente  á  todas  luces,  mucho  mas,  teniendo 
en  cuenta  lo  que  decía  el  PadreFeij6o: — cEl de<preciir 
cá  otros  que  saben  mas,  es  el  arte  mal  vil  de  todos:  pero 
cuno  de  los  mas  seguros  para  acreditarse  entre  los 
«espíritus  plebeyos*. 

• 
•  f 

Dwpues  de  leida  la  carta- desahog^o  del  Padre  Pera, 
hemos  leido  en  Feijóo,  lo  que  sigue: 

cFuera  de  los  sabios  de  perspectiva,  que  lo  sen  por  su 
cartifício  Dropio,  hay  otros  que  lo  son  por  error  ageno- 
cEl  que  estudió  lógica  y  metafísica,  con  lo  demás  que 
cdebajo  del  nombre  de  filosofía  se  enscAa  en  las  escue- 
cías,  por  bien  que  sepa  todo,  sabe  muy  poco  mas  allá 
qu<t  nada;  pero  suena  mucho*. 

Y  eso  de  armar  barullo  es  tan  fácil. .. 

a 
a  • 

Acu<a  un  lamentable  error  la  tal  carta  venida  del 
Paraguay. 

E^itá  escrita  con  el  calor  de  los  trópicos  y  con  el  calor 
del  despecho. 

Sioamos  con  el  padre  Feijóo: 

cOtro  error  común  es,  aunque  no  tan  mil  fundado, 
ctener  por  sabios  á  todot  los  que  han  estudiado  mucho. 
cEl  estudio  no  hace  grandes  progresos  si  no  cae  en 
c entendimiento  claro  y  despierto,  así  como  son  poco 
cfructuosas  las  tareas  de  el  culdvo  cuando  el  terreno 
cno  tiene  jugo.  En  la  especie  humana  hay  tortugas  y 
chay  águilas:  estas  de  im  vuelo  se  ponen  sobre  el 
cQlimpo;  aque'las  en  muchos  dias  no  montan  un  pc- 
«queflo  cerro». 

Y  continúa  diciendo  Feijóo: 

cLb  prolija  lectura  de  los  libros  di  muchas  especies: 
cpero  la  penetración  de  ellas  es  dóa  de  la  naturaleza, 
cmas  que  parto  del  trabajo». 

La  prensa  argentina  es  en  el  caso  prasente  Águila 
que  se  pone  sobre  el  Oiimpo. 

La  tortuga  ¿quién  será? 


Creo  que  á  los  lectores  de  Don  Quijote  les  agra- 
dará la  ciencia  del  Padre  Feijó  i,  que  dicho  sea  de  paso 
es  estensísiraa  y  son  muy  raras  las  materias  ó  especies 
que  deja  de  tocar. 

Como  pertinente,  podemos  citar  el  siguiente  pensa- 
miento: 

cA  los  genios  tumultuantes  adora  el  vulgo  como 
inteligencias  sobresalientes». 


Y  basta  ya  de  Padre  Pera:  bástele  por  castigo  á  cu 
procacidad,  la  publicación  que  hizo  La  Prensa,  de  i>u 
epbtola. 

£1  solo,  con  ese  escrito  se  ha  hecho  mas  dafio,  que 
cuantas  saetas  pudiera  fabricar  toda  la  prensa  argen- 
tina. 

Esta  es  nuestra  opinión,  añadiendo  que  si  dibha 
pieza,  se  pone  en  música,  y  se  dá  al  teatro,  se  arma  un 
bochinche  capaz  d«  dejar  pálido  el  último  que  hemos 
oido,  noches  pasadas. 

iQué  silbatina.  Dios  miol 


«•♦- 


■4M 


CANTARES 


Ni  contigo  ni  sin  tí, 
tienen  mis  penas  remedio, 
pues  solo  seré  feliz 
cuando  te  quites  de  enmedio. 

Ya  vino  de  Mar  del  Plata 
el  fiutotum  del  gobierno, 
muy  fresco  dicen  que  viene; 
el  pueblo  si  que  está  fresco. 

Los  bochinches  provinciales 
se  producen  á  porfía, 
porque  en  todas  las  ciudades 
brotan  por  doquier,  ortigas. 

,  Cuando  te  vi  en  el  frontón, 
Águila  me  pareaste, 
después  que  vino  el  acuerdo 
un  pavo  enfermizo  y  triste. 


LAN  ZA  DAS 

SeAor  Alcalde  Mavor  el  gasto  que  está  ocasionando 
la  Plaza  de  Miyo.  no  nos  rsKu'ta.  ñor  varias  razones: 

I"  Porque  todo  lo  que  se  hace  futra  de  tiempn  y  con 
tiempo  tasada,  cuesta  mas  caro  y  se  pagan  deficiencias 
qu4  cus&tan  después  otro  tanto  remediailas 

2"  Porque  toda  nbra  supéiflua  debe  ser  aplazada, 
p^ra  cuanto  todas  las  atenciones  necasarias  estén  cu- 
biertas. 

3°  Porque  los  vecinos  extra-centro  son  ii{ualmente 
acreedores  á  ser  dotados  de  las  comodidades  y  recreos 
de  t3dos  los  demás. 

4°  Que  no  obstante  pagar  igual  que  los  del  centro 
cuanto  impuesto  re  conree,  carecen  de  luz,  de  pavi- 
mento y  otra  por<  ion  de  cosas  mas. 


Lord  corregidor,  qué  resultados  se  van  á  obtener, 
bajo  el  punto  de  vi^ta  ec<  nómioo,  una  vez  efectuadas 
las  obras  do  la  Plaza  de  Mayo? 

¿Que  e&tari  mas  b:nita? 

Y  dado  ca'o  que  así  resulte:  ¿por  estar  mas  bonita  la 
Plaza  de  Mavo,  ya  podrán  cruzar  de  acera  á  acera  los 
vecinos  de  dettos  bariios?  Y  ¿podráa  salir  á  la  calle 
sin  pe'igro  de  romperse  las  n  ai  ices,  de  noche,  sin  otra 
luz,  que  la  de  les  urdió»  y  anémicos  faroles  de  ksro- 
sene,  que  dan  mas  sombra  que  iluminación? 

Se  |,me  figura  que  ha  empezado  Vd.  muy  mal  su 
jornada. 

El  debut  demuestra  que  no  hay  pies  ni  cabeza  en 
todo  eso. 


Seflor  Iitwdente  ¡Por  Diosl  Esa  avenida  Montes  de 
Oca,  desde  General  Liattt  hi&ta  la  vía  del  tren  en  la 
estación  3  Esquina.s.        ' 

1  ¿Por  qué  no  pasa  Vdi^  allí,  con  un  caballo  que 
sepa  nadar?  ♦'  i 

Aiuello  es  la  marll  ^  k 

El  csmbio  la  averidj[  W  Mavo  tendrá  tolo  el  con- 
fort del  siglo,  ta  pavimenn  alfombra,  sus  dobles  luces 
de  gas  etc.,  etc. 

Entre  tanto,  los  pasag«ros  de  D  uracas  que  se  aho- 
guen. 


Jamás  se  ha  visto  en  parte  alguna  de  la  RepúSItna, 
una  lluvia  de  fl  *res  mas  nutiila,  que  la  que  se  vio  en 
La  Plat  i  el  Domingo  pasado,  al  desembarcar  del  tren 
el  Dr.  Alem. 

Y  iqué  eatusiasmol  Aun  nos  trae  el  viento  los  eccs 
de  los  vivas. 

Y  todavía  no  arábamos  de  saborear  la  importancia 
y  la  elocuencia  del  Dr.  Dominga  Dsmaiia. 

|AV  cuando  pa.san  dias  eumo  estos,  puede  decirse 
con  verdad,  que  U  «ida  tiene  sus  compensaciones. 

Seftor  Ititendente.  se  nos  olvidaba  decir  á  Vd.,— )r 
dicho  sea  rsto  sin  f  xjir  comisión  alguna  -que  en  el 
colegio  de  la  calle  Rio  Bamba  ¡2$,  se  venden  libros 
para  los  alumnos  del  miimo,  sin  que  los  frailes  paguen 
patente  de  libreiia,  que  sepamos  nosotros. 

Esto  será  muy  bueno  f  muy  cómodo  para  ellos,  pero 
de  ser  así,  resultan  quslHt||>tados  los  intereses  munici- 
pales. ,  I 

Convendría  que  Vd.  m  enterara  de  esta  cosa,  algo 
oscura. 


El  s«ñ  V  Limpiarte  Bot»s.  ha  solucionado  la  cuestión 
cipital  de  la  vecina  república. 

Cuando,  ha  pagado  lo  que  ha  tMtsado  con  la  domina- 
ción del  Seftor  |qué  es  lo  que  vá  á  pasar  con  este  otrol 

iPobres  vecinosi  |E1  hado  os  es  adverso  con  preme- 
ditación y  alevosíal 


ÚLTIMA   HORA 


El  seftor  de  Pelegringo 
y  el  pobre  de  Don  Bartolo, 
piensan  fundir  sus  conatos 
electorales  ó  votos 
para  dotar  á  ambos  bandos 
de  un  Grobemador  tan  solo. 
Don  Bartolo  no  se  escusa 
ni  pone  semblante  fosco, 
y  Pelegtingo  aprovecha 
este  momento  precioso, 
pues  de  no  unirse  Ioa  suyos 
con  los  de  M'tre,  aunque  pocos, 
sabe  que  los  dos  se  van 
sin  remedio  alguno,  al  bombo. 
Ha  sonado  en  el  mitrismo 
con  placer,  un  nombre  propio 
de  cierto  color  tubid", 
no  bermfjo,  algo  mas  fosco, 
en  fin,  un  ministro  grave 
que  ha  de  resultar  gravosa 
|Pues  señor,  estamos  frescas 
y  ellos»  (ellos  no  son  toctosl 

Upo,  Uto.  de  J.  RihM  f  Hao,  Rioooa  ifl 


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En  la  Capital 


Suscrición  por  trimestre  adelantado  Ps.   1,50 

Número  suelto ;"•,!* 

Número  atrasado 

Extranjero  por  un  aflo.    .    .    . 


0,20 
la.oo 


En  Don  Quijote,  no  hay  char|irir 
porque  es  dvico  del  Parque. 


Por  ver  el  oro  á  la  pv 
lucharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  ¿s  adivino 
.y  ¿1  o*  trazará  el  camino 


^Cotal  it  ádminüttacion  lie 


^ 


ÍO  X.--Núm8ro  7. 


ipafta 


Siucrid¿n  par< 
Numera  soatto. 
Numera  at 
Extranjero  por  j 


iti«  adelantado  Fs. 

« 


afio.'- 


mttsMagfcfcme 
sttbv«iiciam% 


4.0O 

0»20 

040 

IJdOO 


Pan  Qu^rte  portefi* 
todo  eneódgo  es  pequefloi 


Y  soy  teOMr  Ae  enemigas 
y  amigad*  ibí*  amigos. 


compra   pero 


se    vende     :pX 


^vátmm  fot  imtAu  aJtdanlUii» 


LA   COiyUESPONDENCIA  A  NOMBltp  Dj5  A.  OSSORIO 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


ADMINISTRACIÓN:  TENEZDEU  694, 


¡OJO!    i  O  JO  II   i  OJO  III 


cBuejioí  Aireé,  Agosto  21  ^e,  1893.-A1  Sr.  Gete  de  Policía  — 
«Los  poriódicosde  caricalnrís  polllicas  qie  nada  respetan,  que  i 
cmenudo  iniurian  y  qu»'  ne  pocas  vpwí  incitan  al  crimen,  ion 
«incompatibles  con  las  exigencias  de  iin(  situación  de  estado  de 
«sitio.  En  consecuencia,  ya  que  el  semanario  denominado  DON 
«QUIJOTE  persiste  en  «u  actiluil  auresiva  para  los  altos  (unciona- 
«rios  del  país.— Ue  Arden  del  Sr.  Presidenle  procederá  V.  S.  en  el 
«dia  á  prohibir  su  circulación  y  ocupar  btj»  inventario  el  estable- 
«cimiento  por  donde  H  edita.  Saludo  á  V.  S.  atentamente.— Manuel 
«Quintana». 


La  polioU  liAl  ytdr». 
Tino  i  mo«u»nii<  •)  ftntAgnfo, 
i  nil,  qaa  a«4*  Bcurtln; 
7  duimM,  M  fa4  »|  lltócnfo 
j  U  ••«■••»«  ou»  flxln. 

— '*Bl«mprad«U  vttdMMi  I  o*. 
— IMUdM:— "Vilft**  Ul'  • 

••Ob«  m«  l>«,jlacalul 
•'A  «sita  «sMite  «riMttt? 
"mi  COK  UM  r*  yt»  KMl' 


Lqhp,  á  mi  m  n«  flfran, 
qui  «1  BMho  M  *lxo  laavdllo, 
y  «I  i««rlto,  mny  dnflte; 
qa«  ti  JA  pl«dr»  M  Bm^  dvtA 
AlB  M  BU  doro  «1  «Mxite 

T  ««  lu  duerna  i 
•  1  MtH  eontntM  lo«u 
bllBHUktM  j....  dll*l>«¡ 

p  aqn%  da  r«A*«  7  rota* 
a  A  d«na,  laa  il<arta»«. 


1Í6Ya— La  piedra  ses'unila, 
Uaspu«s.(le  un  modesto  plaio, 
roiiipi/i  la  oficial  coyunda; 

con  satisfacción  profonda;.' 


SACRIFICÁNDOSE 

¿Cuándo  llegará  el  momento  de  que  esta  gente  haga 
algo,  pero  algo  de  provecho? 

Una  VOZ  mÍ!>teriosa  resuena  en  mis  oidos  y  me  dice 
el  ira,  precita  y  distintamente,  una  sola  palabra,  que  es 
todo  ua  po3ma  de  desencanto- INuncs! 

Horrible  contestación.  Desoladora  solución.  Contun- 
dente negación. 

|Ah!  nuestras  esperanzas  mueren  en  embrión.  Iji 
mas  ptecoz  de  todas  las  muertes  de  esta  miserable 
vida. 

Estamos  frescos.  Llevamos  aflo  y  medio  de  gobierno 
constitucloral  (sic),  lo  que  supone  cosecha  y  Eedia  de 
ventaras  y  de  progrresos.  y.-.,  nada.  £1  campo  de  la 
poL'tica  que  antes  era  un  estero  insalubre,  con  fango 
hasta  |a  hartura,  es  hoy  un  erial  seco  y  lleno  de  grie- 
tas, dotide  no  se  vi'Iumbra  resto  alguno  de  semilla 
productora. 

Ni  con  el  abono  del  esta'lo  de  sitio  se  ha  conseguido 
nada. 

El  gran  Merlin  ha  pasado  la  vida  con  el  padrón  poli- 
tico^  debajo  del  ala,  haciendo  f  1  tumo  interminable  de 
sus  mi^i&tros,  sin  pararse  eo  colores,  y  asi  está  saliendo 
la  cosa,  de  mal  en  peer. 

El  ministro  de  relaciones  exteriores  n«4ia  dado  sefía- 
les  de  vida,  sino  para  matar  á  un  magistraSo  digoisi- 
mo,  el  resto  del  tiempo  que  ha  estado  sin  comer  lo  ha 
dedicado  á  softar  en  la  Gobernación  de  la  provincia.... 

j4,já.j4,jil 

Pues  y  el  miaistro  de  hacienda?  Nos  está  dividiendo 
con  sus  multiplicaciones  de  ptsnes  rentísticos  y  banca- 
rios,  sin  pasar  de  ahí,  de  no  hacer  nada,  |ohl  y  quiera  el 
délo  que  no  dé  firuto  este  árbol,  porque  no  lo  podría- 
mos pasar  de  amargo. 

El  ministro  de  la  guerra,  es  como  vulgarmente  se 
dice,  mozo  de  par;  de  la  tienda  á  la  gaiita  y  de  la  gari- 
ta á  la  tienda,  como  se  dice  en  la  zarzuela  «Catalina». 
Ó  sea,  del  n-ini^teri  j  á  su  casa  y  de  su  casa  al  ministe- 
rio, lo  mismita,  igual  que  otro  empleado  cualquiera. 

Ahora  se  ha  ido  4  Entre- Rios  por  el  gusto  de  mante- 
nwso  siempre  entre  dos  aguas. 


Y  Nerón,  anda  haciendo  estudios  para  reducir  la 
prenda  periodística  á  la  mínima  Aspresion,  aunque  según 
dicen  los  que  lo  tratan,  que  sca  pocos,  que  desde  que 
ha  regrerado  de  Mair  del  Piata.'anda  mas  templado  qua 
una  gaita.  ' 

Pero,  de  labor  miciiteriat,fCada.  Abi  se  pasan  los 
me£es  y  se  pasarán  los  tfí-is  y  se  pasarán  ellos  de  viv 
jos  y  It  p>t<ia  irá  de  Heredes  á  Pilatos  ó  sea  de  Rocas 
á  Peftis  y  vice-versa,  hasta  que  un  dia  ie  estrelle  con- 
tra una  ú  otra  de  esas  cosas  duras. 

Las  circunstancias  porque  pasamcs  son  malas,  dirán 
ellos,  y  no  les  faltará  razón  para  decirlr;  pero  deberían 
tener  en  cuenta  que  esta*  circunstancias  son  parto  de 
ellos  miimo?,  un  aborto  si  se  quiere  y  Dios  ponga  ccto 
i  su  fecundidad,  porque  de  k>  contrario,  no  se  á  donde 
iremos  á  parar. 

Ahora,  con  etto  de  los  vi  ||es,  is  dá  una  tregua  al 
traba 'O  de  no  hacer  tisda,  «^.iMftts:  se  izipusisron  como 
tm  saciificio  y  andan  cjula  uno  por  eu  lado. 

Aunque  esto  de  andar  cada  uno  por  su  lado,  lo  mis- 
mo lo  hacen  en  presencia  como  en  ausencia. 

Dicen,  y  yo  creo  que  tienen  razón  los  que  tal  dicen, 
que  Neron  levantó  el  esta'lo  de  sitio,  principalmente, 
por  no  hacer  mas  telegramas  bombásticos  á  los  gober- 
nadores é  interventores  de  las  provincias.  Aquel  era 
en  ( fecto,  mucho  trabajo  para  un  hombre  solo. 

Pues  después  de  esto,  que  todo  el  mundo  palpa,  ellos 
dicen  que  estin  saciifícándose. 

iHabráse  vi^to  sacrificio  mas  inútil! 

¡iSacrifícándoseÜ 

Acuerdos  y.  .  a  . 

Dal  acuerdo  de  marras  sali¿  un  pavo 
que  no  aportó  ni  un  átomo  de  nuevo; 
y  aun  á  decir  á  todos  yo  me  ít^vo 
que  el  tal  pavo  e^;  >in6nimo  de  clavo. 

Aquellos  que  mularon  de  conchivo, 
batiéronle  al  vacuno  todo  el  seb?; 
mas  no  pararen  cual  Colon,  un  huevo. . . . 
¿Qa'éi  ha  triunfado  en  Ringuelet  al  cab->? 

Mas,  si  allí  alg^n  pañi  lo,  le  hizo  un  chirlo 
al  vacuno,  logrando  al  fin  vencerlo, 
y  hoy  le  ocordaw  un  pacto,  será  un. . .  .  mirlo, 
que  titéala  el  vacuno  ha^ta  comerlo; 
y  si  zonzo  le  llaman   hi  de  cirio, 
por^jue  quisn  obra  aȒ,  drmueit'a  serlo. 

BRUTALIDAD,   SALVAJISMO 


l'n  gobernador  que  pasa  las  noches  durmiendo  el 
mteHo,  en  los  cuarteles,  se  despierta,  ó  debe  defpertarse 
ya  bien  entrado  el  dia,  lleno  in  coraje  y  de  ardimiento. 

NUaralmente,  pues,  entonces  se  esplír-a  la  valentía 
(?)  de  Lei-vá  al  mandar  que  dos  vigilantes  armados 
caquen  de  la  cama  á  un  ciudadano  enfermo  y  lo  lleven 
lloviendo  hasta  la  comisaria,  en  ca'zoncillos  y  camistta. 

Ya  quisiera  ver  yo  al  mizorquero  en  ese  traje,  plati- 
cando mano  á  mano  con  el  director  de  La  Raenn;  de  fij  o 
que  temblaría  y  no  de  frío,  ccmo  la  hrja  en  el  *rboL 

Hay  hrmbres  que  son  capaces  de  todo,  hasta  de  no 
tener  miedo,  teniendo  i  tu  lado  jaeces  de  granito  y 
policías  de  flandubay. 


IBÜEN_YIAJEI 

Díg-ole  señor  mió, 
que  para  veranear  es  algo  tarde, 
pues  ya  se  siente,  á  ciertas  horas,  irio; 
y  e-tá  usted  delicado, 
y  viejo  según  dicen  y  yo  veo, 
—que  por  eso  lo  creo — 
no  porque  nadie  lo  haya  acegurado. 

Fundados  en  sus  aflos... — |buena  fonda 
para  otra  serpentina 

que  entre  sus  largos  pliegues  se  cocfondal  - 
han  dado  en  la  ratina 
de  dadr,  qm  no  sirve  pan  el  puesto 


Lo  ocurrido  en  el  Rosaclp  con  «1  director  de  La  i2i- 
íon,  señor  Cabaflero,  demusstra  lo  que  puede  un  ma- 
zorquero,  cuando  quiere  defBoetrar  los  grados  de  salva- 
jismo de  que  as  capaz. 

En  un  examen,  si  se  eiuninatft  de. . .  eso,  sacaría 
nota  de  sobresa'ienta.        .< 

Nota  que  merece  aun  sin  «t^áminarse. 

Pero  quA  ocurrió  para  ellpí— Pues  lo  de  siempre,  que 
L%  Sdton  le  puso  el  espigo  delante  al  &ntoche  del 
firaade  y  de  la  trampa.         '¿ 

No  quiso  entablar  demaiRla  ante  los  tribunales,  con- 
tra el  periódico,  si  este  hüUa  incurrido  en  alguno  de 
los  deUtos  que  merecen  piva. 

No  tal,  eso  que  hubiera  ^o  lo  recto,  no  se  h'zo,  por 
una  razón  muy  sendll*,  ponue  le  faltaba  lo  {windpal, 
que  es  la  base. 

Lq  que  le  £alta  á  él,  gobernador  y  todo  como  es:  la 
basei: 

Por  eso  duerme  en  los  alérteles. 

Const^  pues,  que  en  la/lprovincia  de  Sinta-Fé,  no 
hay  derechos  ccmtitudatel]ikJ^rantklos,  ni  hay  siquítr 
ra,  en  el  que  manda,  ese  uta  preciado  de  la  naturaleza; 
el  sentimiento  de  humanidad  que  ennoblece  al  que  lo 
pra'-lic". 

AUí  el  que  asumió  el  mando  por  el  derecho  del  firau- 
de  mas  escandaloso  de  todos  los  que  registran  los  ana- 
les políticos,  débil  de  obrar  como  nadie  obraria  en  su 
caso,  de  igual  modo  que  nadie,  hubiera  aceptado,  como 
él,  un  puesto  que  siempre  le  negar Jt  la  opinión  general 
de  ;u  provinda. 

Satisfecho  puede  estar  de  su  obra:  pero  trabajo  le 
mando  si  ha  de  continuar  obrando  como  hasta  aquí, 
re.«pe:to  de  la  prensa,  porque  no  le  vá  á  quedar  tiempo 
para  peinarse  la  barba,  y  aun  menos  para  gobernar. 

La  actitud  de  la  prea'a  d'l  Rosario,  después  del  he- 
cho brutal,  ha  sido  digna  y  correcta,  porque  ha  respi- 
rado unión  y  compañerismo. 

Pero,  pregunto  yo:  ¿no  habrá  nn  castigo  para  el  cul- 
pable en  este  caso? 

¿Quedarin  los  habitantes  de  la  provinda  deSanta-Fé 
expuestos  si'mpre,  á  ser  sacados  de  la  cama  en  calzon- 
cillos y  camiseta? 

¿Quién  les  vá  á  dar  srarantíis  contra  eu>s  abusos  de 
autr-ridad,  contra  las  locoras  de  un  imbécil? 

Es  triste  vivir  con  el  credo  en  la  boca,  á  fin  del  siglo 
XIX,  como  se  vivia  en  las  tiempos  primitivos  del  tapa- 
rabos. 

Debe  de  tener  muy  mal  carácter  e'e  gobernador  ó  lo 
que  sea,  cuando  tan  pronto  ss  le  sube  la  mosca  á  la 
nar'z;  parque  debería  estar  orondo  y  satisfecho,  al  verse 
ocupando  un  puesto,  al  que  solamente  cudo  arribar  con 
el  apoto  de  un  interventor,  antojadizo  y  firaudulento 
hasta  la  pared  de  enfrente. 

Al  condenar  la  baibiiie  del  acto  cometido  con  el 
señor  Cabañero,  nos  ponemos  del  lado  de  la  Con«titu- 
doo;  así  como  ellos,  los  perpetradores,  se  htn  colocado 
del  lido  de  las  tolderías. 

¡Qué  coba'd'al 


r*  "A* 


>2)o//  s^u/jofE^ 


Yo  SQjj    doiyp/  comhdd 
cwnaup  ¿u  forjfrdrío    tpnod 


aup  cuánao   bupéf 
¿9  su  parte     Li\ Ryoti 


raadúo 


cudlC|füierd     desdcierío     los  bandidos   o/f  ^íraofc 
di'j&n  ó  un  n.üerfo    robado       de^bupi  ole  dejcirlo  muerto. 


Te  marchas   como  /oí  ¿uenos        u   oZ/Cfi.  ojyp 
él    volver    ei  lo  o|p  mas  oi/e    e/  marcharl 


/ 


'**'""TT:'^*^^'^^^rTyT!?^'^^''^.B!P.':      "*'  ''-■■m'.p»^" 


^<#": 


^  ^ífey 


JUL 


Y^   ffoMíff. 


Pdrd  (jue  Id  CáSá  n^órcl^e     ;'y  se  lur¡Jd  Id  tidcioij, 
hdií   Ojuv  bor^pr  md¿  de  utj  bá¡-che    d  csk  usddo   acordeón, 


nos       Lj   clK9S.au9   volverás 

ot/p    ei  mercnarte   es  lo  c/p  menos 


mo  dijo  cierío  autor      ¡as  cosás    cambiar]  de  ser. 
Que  er¡  eifo  acaba  el  boc/pr,   la  luvenlud   ii  el   v«jlor. 


ií 


■'*-'•'-■  "^  •'',-'-"■■ 


tíX 


DON    QU4J0TE 


.-.  »*■•. 


un  hombre  como  Vd.  que  es  tan  bendito, 

y  al  bien  siempre  dispuesto. 

y  confeso  y  contrito; 

que  lo  mismo  i  Del  Valle  di  un  abrazo 

áeclar&ndele  eterna  simpatía, 

que  á  Del  Valle  lo  manda  al  otro  día 

á  la  calle,  por  gusto,  de  uq  alazo. 

Estas  gentes  que  dicen  esas  cosas 
son  unas  pobres  gentes, 
antojadizas,  locas,  envidiosas, 
nn  fin,  gantes  vulifares  ó...  corrientes. 
Esas  gentes  opinan  con  ayuda 
delmal  iatsncionado, 
que  siembra  con  su  prédica  la  duda 
pan  «xalaviar  después:  — cestoy  vengadoi; 
son  las  <^ue  dicea  uao  y  ocro  día 
que  Vd.  no  sirve  para  el  alto  cargro 
&  doiide  lo  Itev¿  la  simpatía 
de  un. Muerdo  fatal,  insulso,  amargo. 

iQiie  saben  esas  gentes 
lo  que  Vd.  puede  hacer,  si  se  decide 
y  tiene  quien  le  ayudet— Qaien  le  mide 
de  un  modo  tan  mezquino,  no  mereos, 
digo  yo,  me  parece, 
que  Vd.  lo  siga  gobernando,  al  cabe ; 
vayan  pues,  á  buscar  «n  otra  parte 
mas  politica  y  arte 
ó  mas  pavo,  si  quieren  otro  par j. 

Que  Vd.  se  sacrifica, 
lo  sabemos,  los  pocos  que  üabemos, 
el  ^mpo  que  al  Gobierno  VJ  dedica, 
y.  los  que  conocemos 
ei  bien  que  Vd.  practica 
enlos  casos  e&tremo;; , 
porque,  ¿quién  como  Vd.  nos  dio  un  estado 
de  sUto,  de  seis  meses? 
¿Quién  como  Vd.  nos  hizo  efe  legado? 
Pues  mire  Vd.,  fe  han  creido 
qae  al  ponernos  Vd.  en  ese  estado, 
estaba  por  Qaimoana  dominado, 
6  de  un  mieao  fdroz  muy  poseído. 
iQué  saben  esas  gentes 
entre  el  vulgro  nacilas, 
y  acaso  como  el  vulgo  impertinentes, 
ó  acaso  por  el  vulgo  seducidatl 


No  haga  caso  de  dichos  callejeros; 
contésteles: — <T.a  critica  me  sorbo, 
«pues  de  que  sirvo  habréis  de  convenceros, 
«aunque  sirva  de  estorbo. 

COSAS  DE  SANCHO 

Ya  lo  saben  Vds ,  ningún  personaje  vivo  debe  figu- 
rar en  los  nuevos  billetes  que  se  usan  ccmo  medio  dr- 
oilante. 

O  sea,  moneda  inscnante. 

Y  perdonen  Vds.  el  consonante. 

■  ■ 

Lo  cual  quiere  decir  que  para  figurar  en  efigie  en 
el  papel  moneda,  tiene  que  exinir;  ia  muerte  de  por 
medio. 

No  hay  otro  remedio. 

iDios  miol  si  se  sui'ñdari  Celeminl 

Porque  de  ninguna  manera  qurrri  que  desaparezca 
su  amarillento  rostro  de  los  billetes  de  color  verde. 

II  color  mas  apetitoso  según  dice  éL 


Pero  hay  que  pensar  con  lógica. 

Cuando  se  imptio-ieron  los  billetes  con  retratos  de 
vivos,  seria  porque  no  habria  mas  muertos  de  quien 
echar  mano. 

Y  de  qué  servían  los  vivos  p»ra  este  caso,  lo  prueba 
el  que  dichos  billetes  han  circulado  sin  dificultad. 

Y  algunos  de  ellos  ha<'ta  los  han  falsificado:  cosa  que 
no  han  hecho  con  los  de  los  muertos. 

Resulta  pues,  que  lo  que  íe  quiere  ihora  e^  que  los 
billetes  en  circulación,  sean  á  modo  de  lozas  fune- 
rarias. 

O  la  fé  de  muerto  de  los  retratados. 

Para  que  no  baya  duda,  de  qui   los  retratos  que  se 
estampen  en  lo  sucesivo,  pertenecen  á  muertos  ilustres, 
convendrá  que  debajo  de  cada  uno  se  pongan  las  tres 
iniciales  consabidas. 
-R.  1.  P. 

Con  lo  cual  resultaren  los  billetes,  sino  mas  alegras, 
al  menos  mas  auténticos. 


Por  supuesto,  que  antes  de  largar  i.  la  circulación  los 
nuevos  billete",  se  recojerén  los  antiguos. 

Porque  sino,  los  que  conserven  los  de  los  persona- 
g«s  vivos,  se  quedaren  con  un  clavo. 

Hay  reformas,  que  no  obstante  su  puerilidad,  pueden 
tener  malas  consecuencias. 

De  cualquier  modo,  ésta  de  ahora  es  de  mucha  tras- 
•cndeada. 

Como  que  afecta  al  bolsillo. 


iQné  dirán  ahora  el  Zorro,  Panseeo,  Celen^  y  Don 
Butoloi 


.Qdién  se  va  i  acostumbrar  i  mirar  un  billete  de  20 
centavo»,  sin  el  retrato  de  D.  Bartolol 

Yo,  lo  tendré  por  falso,  de  fijo. 

La  mismo  digo  de  aquellos  de  diez  pesos  con  el  re- 
trato del  envidioso  acuerdista. 

Y  de  los  de  vf  inte  pesos,  pasados  de  color,  como 
pa.sado  de  puato  el  retratado. 

Y  de  los  de  cincuenta  pesos,  %o  digamos  nada.  X<tos 
se  recomiendan  por  si  solos.  ,Cuintos  tendri  el  llamado 
i.  desaparecer  de  su  empapelada  riqueza. 


■  • 


/'■ 


Pero  miran  lo  bi^n  las  cosas,  al  desaparecer  del  pa- 
pel Ua  vivos — hay  que  suponer  que  por  demasiado 
alegres — deben  desaparecer  los  muertos,  por  demasia- 
do...  fúnebres,  digimoslo  as{.  ' 

En  mi  opinión,  todos  los  billetes  debei  ian  tener  im- 
presa una  figura  úiica:  la  República,  variando  con  el 
color  del  valor  también. 

Porque  creen  Vds.  que  alUí  en  el  interior  de  las  tum- 
bas, no  tendrán  los  muertos  sus  enojos  y  sus  rencillas 
porque  unos  valen  diez  centavos  y  otros  den  pesos? 
Si  es  verdad  cua  hay  otra  vlla        ' 
y  otro  mundo  que  el  de  aqoi, 
tiene  que  ser  |ay  de  mil 
la  envidia  muy  eonodda. 


iCaintos  se  han  arruinado  por  no  querer  conservar 
entre  sus  valores  retratos  fannst->sl 

Yo  conozco  mas  de  un  individuo  que  rompía  ó  rega- 
laba billetes  de  cincuenta  pe  jos  ¿  raiz  de  la  revolución 
de  1890. 

Yo,  ain  embargo,  no  recibí  ninguno 

Y  ni  lo  recibí,  fáoilme.ite  se  comprende  por  qué. 

Porque,...  no  me  lo  dieron. 


Entiéndase  no  obstante  ya  que  se  trata  de  retratar 
muertes  solamente  en  los  billetes  de  Binco,  que  si 
unos  han  muerto  mateñalmsnt^,  les  otros  que  llaman 
vivos,  han  muerto  polícicimente. 

Y  sino,  ¿cu indo  resucitará  Ceemin? 

¿Y  el  Zorro?  ¿y  Panseeo?  ¿/  Don  Qirtolo,  i  pesar  de 
sus  esfuerzos  desesperados? 


CANTARES 


Siento  mucho  que  te  vayas, 
pero  al  fia..-  |cómo  ha  de  seri 
siento  mucho  que  te  vayas. 
pues  te  vas,  pail^volver. 

Los  vacunos  y  mitristas 
traman  un  acuwdo  negro, 
porque  tocante  i  colores 
ellos,  no  quieren  bermejo. 

Lo  que  pasó  en  el  Rosario 
tiene  buena  esplicadon, 
y  es  que  L^v-vi.  se  enturece 
cuando  a'guien  tiene  ratón. 

Se  llevaron  las  palmeras 
de  la  gran  Plaza  de  Mayo; 
quien  se  lleve  al  Intendente 
merecerá  mi  agasaj  t. 

~1.  A  N  Z  A  D  A  S 

Los  sucesos  del  Bragado  nos  han  llenado  de  cons- 
temadon. 

Et  incidente  allí  produ'ido  entre  el  seRor  Costa  y  los 
hermanos  Islas  no  determina  iocutpadon  directa  á  nin- 
guno de  los  contendí» ntes.  -jt 

Por  eso.  no  la  hacemos  á  ninguno  de  ellos. 

Pero  Heopues  de  eso,  e'-ti  el  hecho  hiutal  y  salvaje 
de  la  polida  capitaneada  per  ti  célebre  Mena,  oue  sa 
ex'^edió  á  si  mismo  en  sa1v>ji«mo  y  harbirie.  profanan- 
do los  cada  'eres  de  los  Isla.",  despr  jándclos  de  cuanto 
objeto  de  valor  tenian  m  bre  ellos  indultando  i  sus 
mujeres,  allanando  viviendas  respetables  y  etc..  etc. 

Éstos  herhos  incal  fícables,  pero  repelidos  en  las  poU- 
das  de  campafta,  deben  l>amar  séiiimante  la  atendon 
del  sefíor  Interventor,  para  hacer  un  castigo  ejemplar 
con  les  culpables. 

Paz  en  su  ttmiba  á  los  muertos. 


Hemos  viUo  con  placer  reanudarse  los  trabajos  del 
afirmado  de  la  Aveni-la  Montes  de  Oca. 

Pero  esto  no  bast»;  hay  que  dotar  á  las  calles  que 
carecen  de  él,  lo  mas  pronto  posible. 

Y  pedir  un  dia  y  otro  .'it  descanso,  que  no  se  em- 
prendan nuevas  cbras  supérfluas  sin  haber  terminado 
con  urgenda  todas  las  necesarias. 

Tiempo  y  dinero  habrá  para  cbras  de  lujo;  inviértanlo 
solamente  boy  en  las  de  necesidad. 


A  la  hcra  en  que  escribiiios  estas   líneas,   no  se  ha 
formado  ministerio  en  la  república  vedna. 
La  cosa  no  ha  pasado  de  ofrecimientos  y  de  confe- 


El  parto  como  se  vi  as  laboriosa 
Y  al  Grobieinn  ha  de  serlo  mas. 
Ya  lo  verán  Vds. 


Se  habla  de  una  pr&xima  rotura  de  reladones  entre 
el  nuevo  presidente  y  el  ex. 

^Qiié  ganará  el  estado  oriental  con  ello? 

El  actual  mandatario,  per  vivo  que  sea.  que  lo  es  se- 
gún dicen,  no  ha  de  saber  caminar  por  sí  solo. 

EUo  es  verdad,  que  inspirado  por  el  otro  lo  htria  den 
vecca  peor;  ello  diWu 


En  la  parte  ilustrada,  hallarán  nuestros  finvorecedorcs 
el  retrato  del  distinguido  cuanto  simpático  actor  espa- 
ñal.  D.  Julián  Romea. 

El  teatro  de  la  Ziraaela  ha  hecho  una  gran  adqui- 
sición. 

Le  deseamos  muchos  aplausos  y  pingttes  resultados. 

Qae  los  obtendrán  unos  y  otros. 


Hemos  redbido  las  bases  del  «lástituto  de  libre  dis- 
cusión >,f  andado  el  17  ds  Didembra  del  afto  pasado. 

Nos  hemos  enterado  de  ellas  y  nos  parecen  muy 
bien. 

Deseárnosle  prosperidad. 


L-i  rélebre  Miss  Aida  Thompson,  está  obteniendo  un 
tñupf  j  cada  vez  que  se  exhiba  en  el  teatro  de  la  Zar- 
zaela. 

La  verdad  que  es  un  espectáculo  inconcebible. 

Hay  que  verlo,  pira  crenjo. 

Li  concarreneia  desborda  todas  las  noches. 


En  el  teatro  de  la  Comedia  continúa  atrayendo  mu- 
cho público,  la  chistosi'ioaa  pieza  «El  trije  misterioso». 

£(  públijo  bonaerense  no  debe  qurjtrse  ds  los  tea- 
tros por  secciones,  en  vista  de  las  noveaades  constantes 
que  eitos  le  ofireccn. 


Como  el  Dr.  Jallo  y  Obes 
se  tenia  per  factótum, 
y  quería  un  presidente 
que  viniese  i  ser  su  moco, 
y  las  cosas  han  venido 
de  muy  diferente  modo, 
dicen  los  qae  le  conocen 
desde  tiempo  atrás  á  fondo, 
que  esti  mu|r  contrariado 
y  con  el  seisblante  fosco, 
y  que  ora  cjipa  á  los  unos 
y  que  ora  culpa  á  les  otros, 
como  si  alguno  tuviera 
ya  por  ignorante  ó  docto 
la  culpa  de  que  su  sastre 
le  haga  estrecho.»  un  scbretoda 


Las  últimas  elecciones  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires,  han  dado  el  triunfo  como  lo  esperábamos  al  par- 
tido radical. 

A  pesar  de  todo. 

Y  entiéndase  que  no  aludimos  al  Interventor,  en 
modo  alguno. 

Dscimos  á  pesar  de  todo,  refiriéndonos  á  los  otros 
partidos  que  se  han  valido  de  sus  incondicionales  sumi- 
sos para  obstaculizar  en  algunos  comidos  el  triunto 
radicaL 

Son  las  últ'mas  boqueadas  del  fraude  y  del  nepo- 
tismo. 

La  libertad  y  la  opinión  se  abren  mucho  camino  á 
pesar  de  la  ruda  oposicicn  de  sus  contrarios,  y  mafiana 
mas  que  hoy. 

AaeUnte,  pues. 


El  Orfeón  espaftol  ha  dado  un  gran  paso,  realizando 
el  sueño  dorado  de  siempre 

£1  de  tener  un  edificio  propio,  que  lo  tendrá  muy  en 
breve,  si.  como  lo  creeiros.  responden  todos  los  socios 
al  llamado  de  un  empréstito  reerobolsable. 

Se  trata  pues,  de  una  crrta  erogación  al  alcance  de 
todos  les  asociados  que  redundará  en  provecho  del 
Centro  y  en  benefido  de  les  asodadcs. 

Se  construiría  un  teatro,  y  se  abrirán  clases  de  aú- 
sica  y  declamación,  biblioteca,  salón  de  lectura,  salón 
de  patines,  gimnasia,  esgrima,  biflos  y  otros  recrees  y 
distracdones. 

Con  que  á  suscribirse,  qae  en  ello  ganaremos  todos, 
artistas  y  prcCancs. 


AVISO  NUEVO  -  í  MUCHO  OJOl 

Los  seflorcs  ex-agrentes  de  DON  QUIJOTE,  D.  Lau- 
reano Mansi'la,  de  Sm  .Vicolás  de  Irs  AToyos;  y  don 
Rufino  Ciuo,  de  Arbolito  y  Plron,  están  todavía  en 
descubierto  coa  esta  Adn  inistracion. 

N<  s  resinaremos  á  sufrir  estados  de  sido,  cuando 
llegue  el  caso;  pero  sufrir  que  los  agentes  nos  sitien  el 
bolsillo,  eso,  nunca,  nunca,  nunca. 

Upo.  Uto.  da  J.  ROws  y  Hno.  Rinoao  14I 


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Domingo  8  de  Abril  de  1894. 


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BUENOS  AIRES 


4i 


•p^^-^'  7 


En  la 


=1= 
Capital 


ANO  X.-Número  «. 


Suscrición  por  trimestre  adelantado  Ps.    1,50 

Número  suelto "     o,  1 2 

Número  atrasado "0,20 

Extranjero  por  un  año "   12,00 


En  Don  Quijote  no  hay  charque 
porque  es  cívico  del  Parque. 


Por  ver  el  oro  á  la  par 
lucharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  US  trazará  el  camino. 


Soscricióa  por  sopastra  adelantado  Fs.  4^0 

Número  suelta  ] ■    o^ao 

Número  atrasad 


o>40 
Extranjero  por  ^  aAa    .    .    .    .    ■  la^oo 

Vengan  dkn  mil  snsctklonw 
y  abajo  lai  «ibTHicknw. 

•i.'  ■       '  -.  ■ 

Para  Qu^ot*  portefió 
todo  enemigo  es  paqueta 


Y  soy  tarcor  de  enéfiaígos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


I 


Este   periódico    se    compra   pero    no    se    vende     ; 


LA   COlUlESPONnENCIA  A  NOMBRE  DE  A.  OSSORIO 


T 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


ÁDIIRISTRACION:  TEHEZDEU  594, 


¡OJO!    ¡OJO!!    ¡iOJOm 


cRiionos  Aires,  AqosIo  27  de  1803.— Al  Sr  Cefe  de  Policía.— 
<l.os  ptTiódJros  de  i'arU'^turas  [M>lític;is  iiiie  nada  respetan,  que  á 
«Mieimilo  injurian  y  (|ue  no  pocas  veos  incitan  al  crimen,  son 
«inrompaltblcs  con  lus  exigencias  de  una  itiluarion  de  estado  de 
«sitio.  Ku  cflitsH'iienr.ia,  ya  que  el  scuianarro  denominado  DON 
«Ul'IJOTIü,  pt'rsi»ie  en  su  artitud  aMresivii  para  los  altos  funciona- 
«rios  del  país.— Ue  rtrden  del  Sr.  Fresidrnte  |)n>C€derá  V.  S.  en  el 
cdia  á  proliitttr««u  circulación  y  ocupar  \a'\o  inventario  el  estable- 
ccimientii  por  donde  se  edita.  Saludo  á  V.  S.  ateDUmeate.— Manuel 
cQuiutaaa». 


La  policis  «lAl  T'^ra. 
Tino  á  moKintriD*  •)  ftutAfirftfo» 
i  mi,  un*  Dikda  m«  arta  Ira; 
y  daapaM,  »  fué  a)  ItiAffmfo 
y  la  samiaatró  otra  piadra. 

— **8i«mpri  dala  ptadraan  roa. 
«.«aalaiD»:— "VAliran*  DUa 
•<QmA  aoaa  taa  liagularl 
■<jA  f  oUn  quctráa  aplaataf  7 

**rVBaUHI   UTA   KA   VAM  IKMl'* 


LtMgo,  A  aü  M  na  flinm, 
qu*  ti  haako  «•  «Ico  iaandltOt 
y  •!  ABOtlto,  may  duilto; 
Qii«  11  la  piadra  «a  may  dtra 
ftují  «■  maa  daro  al  aaarlto 

T  kUB  laa  durawa  aao  roaaa 
•o  attaa  aorrlaataa  tooaa 
btlBMoaatat  y....  daraia«; 
pwquada  p«tea  y  raaaa 
•  «  datasi  laa  llgarataa. 


NOTA— La  piedra  segu'idi, 
despuea  de  Ull  modestO  p-Uu, 
rompió  la  oficial  coyunda 
y  ha  vuelto  ¡¡ya!!  A  ^1  h^.H\UQ,  _ 


con 


AUSENCIAS 


A  fé,  i  íi,  que  no  fé  ni  como  podemos  respirar  ii- 
quier?,  no  ya  esa  felicidad  .siempre  anhelada  y  nunra 
j^mis  palpada,  no  ya  la  sitiifaccicn  por  el  respeto  á 
las  leyes  constitutivas,  siempre  tin  cacareado  y  nunca 
jamás  palpada;  no  ya  aquel  placer  de  adiriracion  hacia 
aqur líos  gobernantes  cuerdos  per  lo  menos  y  de  me- 
diana buena  voluatad,  ya  que  no  dcctcs  y  sapientisi- 
mos,  siempre  tan  buscados  y  nunca  jamis  (nccDtrad<  s, 
no;  no  ic  ni  C(  mo  pedemos  «jerctr  e:  e  acto  materiil 
tan  neccsaiio  á  la  vida,  teniendo,  como  tencmcs,  no  sé 
ú  por  desgracia  ó  si  por  fr  rtuna,  ausentes  de  la  Capi»l 
á  muchas  de  las  eminencias  políticas  digSmcslo  así,  de 
la  r«(ública. 

Kl  Zorro,  esti  ausente. 

Y  Circano,  el  m-n(  imo. 

Y  Míreos,  el  reteroonísimo. 

Y  Ctlemin,  el  burro  sabio. 

Cuatro  per>oaajcs  que  podrían  figurar  activamente 
en  la  política  gent ral  del  país  y  qus  viven  separados 
d«  ella,  per  . .  las  ci-cuDstancia<>. 

¿Cómo  pueden  resignarle  estos  cuatro  pñmrros  per- 
.<on>jes  de  ptimera  fila,  á  una  vid»  tan  de  olvilo?  pre- 
gunto yo. 

i£>los  que  S(  A  iron  regenerarse  i  si  mismos  después  de 
h<her  regenerada  al  paí^,  por  supuesto,  vivir  arrinco- 
nados, iin  las  trccuentes  aduUciones,  sin  los  con'í  luos 
agasajos,  sin  tj'rcer  á  unos  y  á  otros  aquellas  merce- 
des, favores,  longanimidades,  dispensaciones  yscflila- 
^ie^to^!  ¡Uüos  veise  reducidos  á  ua  papel  secunflario, 
en  la  escena  pol ideal 

|A']uel  /otro,  incubador  artificial  de  Celemín  i"! 
lAiuel  Cárcano,  vez  y  veto,  mas  tarde, del  propio  Cele- 
mín i°i  .Aquel  Marees,  capaz  de  tragarse  vivos  i.  .  . 
todos  los  mucttosl  y  {Aquel  Celemín  tan  h'imilie,  tan 
laborioso,  tan  bien  intenciona  jol 

¡Qué  cuatro  váívu'as  para  fortalecer  en  il  org^anismo 
político,  la  natural  respiracionl 

Se  fueren  después  Ya  se  sabe,  O ¡t  Rita,  Ruii  y 
Vidal,  bairidos  de  todas  partes  y  para  sicmpie. 


Se  marchiron  á  seguida. .  .  pero  á  qué  continuar  la 
lÍ!<ta  de  los  ausentes  contra  su  propia  voluntad,  si  no 
hemos  emperado  todavía  la  de  los  i  los  por  gfusto 
propio? 

E  tos  han  sido  casi  todos,  desde  el  preí  i  'ente  inclu- 
sive basta  el  úl'imo  de  les  miniítros  esc1u<'ive,  porque 
día  hemos  tec  i  lo,  sin  mas  que  un  solo  miiistto  pira 
todo  evento  y  (fe «pacho. 

|Si  sabrán  ellos  de  scbra  que  un  paíi  se  gobierna  por 
sí  solol 

|Si  tendrán  ello.*,  pasado  en  cuenta,  por  demando 
sabido,  que  i  inguno  de  ellos  hace  fUta  donde  estil 

Yo  no  sé,  francas  en  te,  cómo  hemos  podido  respirar, 
s'n  tener  prcseLtes  al  Ministro  de  la  Guerra  con  su 
reposada  elocuencia;  al  Ministro  del  Exterior,  con  sus 
gastralgíis  interiores;  al  de  Ji9ti:ia  y  Cultos,  sin  tomar 
posesión  todavía  y  al  di  1  laieifer,  sin  tui  mordazas  y 
sin  sus  inab  límenlo»  oartontAj   y-l*  quo  «t>  maa,  sio -mi 

meiio  amtiente  de  Este  dos  de  aitio. 

No  :é,  lo  repito,  c¿mo  podemos  respirar  i  i  i  tener 
presentes  á  todes  ett)s  caballeros  y  al  pavo;  al  pavo 
iobrit  >dr>,  (;u9  es  el  personaje,  la  cosa,  la  idea,  el  iim- 
bolc,  ó  el  clavo  que  t)do  lo  remacha. 

Y  s'n  « mbargo. . .  re; piri  m  j; ;  y  h  sta  creo  que  res- 
piramos m'j^r  cuacdo  ellrs  se  aumentan. 

¡Si  se  marchasen  tiqu'era  para  siempre! 

¿Per  qué  no  habrían  de  ser  eternas  a'ganas  cosas  de 
la  vi la? 

¿Por  rj-mplo,  la  auseocia  del  pavj  y  de  sus  cóm- 
p  iues? 

Cor.fí;mc:s,  no  cbstinte,  en  que  li  providencia  es  sa- 
bia y  en  que  el  pueblo  argentino  tiene  grandes  mere- 
cimientos. 

ANTECEDENTES  T  CONSIGUENTES 


Era  un  tiempo  de  acuerdos,  imponerte; 
y  el  1  orce  de  la  verde,  va  maduro, 
— que. en  todo  fué  tarcío  v  do  .«ejiuro  — 
ie  declaró  anta  el  Zorro,  arcbi-impotente. 

¡Quien,  lo  tuvo  por  ciego  y  por  dtm'nte; 
quien,  lo  tuvo  pe  r  torpe  y  por  oscntci; 
quien,  de  ciricter  inocente  y  duro, 
y  quien,  por  chirlatin  impertinente! 

Djsde  entonces  acá,  yo  no  cistingo 
del  pciver.ir,  la  f.  /.  noble  y  galán?; 
\VL»  por  serpresa,  nos  llegó  en  Domingo 
un  Estado  de  sitio  de  macaa», 
CjU''  decretó  el  estre-  h  )  Pe!ei;r¡ngo 
y  otro  del  pavo,  que  firmó  Qatmpana. 

U  MUTILACIÓN  COMO  SISTEMA 


No  saViemcs  si  aqu'llos  arranques  genia'es  del  Mi- 
nistro del  latericr,  fon  chispas  fugaces  de  su  volcánico 
cerebelo,  que  pasan  sin  d<jar  ralor.  color  ni  hume;  <>  si 
revisten  carácter  de  permanencia  sb'umadora. 

De  cualquier  mrdo  que  sea  y  que  dicho  sea  de  paso, 
nos  tiene  !>in  cuidado  el  averiguarlo,  se  ha  pensado  por 
lo  menos,  en  practicar  cerno  sistema,  una  mutilación  á 
la  prensa. 


La  opinión  del  país,  deb«  tener  su)  límites;  •!  pen^a- 
miecti  tieae  que  ser  circunscrito;  la  idea  avasallada  y 
las  manifeftaciones  del  entendimiento  encerradas  tn 
ua  círculo  de  hierro. 

¡Hé  aquí  el  gran  paso  da  las  democracias  modarnatl 

Cualquiera  ctra  cosa  serfe  un  retroceso. 

Recuerdo  habtr  laido,  qua  en  un  congreso  de  fea', 
se  acordó  por  unanimidad,  romper  todos  loa  »p'joa: 
acuerdo  qua  no  se  llevó  i  cabo,  por  la  debilidad  natu- 
ral del  sexo  bsUo. 

Alasitoacicn  actual,  le  dañi,  como  á  las  mujeres 
feas,  el  espejo,  y  tratan  como  es  consiguienta^  decretar 
el  tompimiento  total 

Y  ellos  lo  harln,  que  al  fin  son  sores  pertenacientat 
al  s(  xo  feo  ó  ftMrta  y  se  b^tan  en  la  cumbra  del  poder 
y  con  la  sartén  del  manga 

Y  ai  hoy,  pcmgo  por  caso,  oonsigoan  que  no  sa  diga  ^ 
^■•^'••P'aea  lo  ^wo  ■  enov^iaa^Smenta^'tu  w¿  maHaiila,  "*" 
nos  impongan  bijo  penas  severi&imas  lo  que  hemos  de 
decir,  y  lo  que  tenemos  que  espretir, 

iQue  esto  a  retrogradar  al  añi  1 8  jo'  dirán  alguno.*-. 
No,  sf  i\ore<,  esto  será  peer  que  vivir  en  PoIodíi:  porque 
sería  el  ejemplo  mas  bochornoso  que  puedan  dar  á  fin 
del ;  iglo  las  demccraciis  liberales,  las  que  deben  fiar 
su  propia  vida  á  las  corrientes  bienhechoras  da  la 
opinicn. 

¿Porque  no  sale  &  la  calle,  vethi  g^atia,  el  seRor  Mi- 
riitro,  sia  aotrs  haberse  n  irado  al  ispaio,para  corregir 
cualquier  detectiUo  del  traje,  de  la  ct  rbata,  del  atura- 
n  ienio  de  la  barba,  ctc,  etc.? 

Pues  (1  espcio,  en  la  v'da  política,  es  la  prensa;  y 
mal  podrán  corregir  sus  d<  t'sctillos,  si  el  espejo  no  sa 
les  pone  por  delante  de  sus  narices. 

Pero  ellos,  !in  dula  se  creen  perfectos  en  sus  con- 
cepciones, apreciaciones  y  manifestaciones. 

Y  tal  ve  /  no  les  £alte  razón,  en  el  fondo.  Porque 
ellos  puelen  y  deben  creerse  perfectos,  si  como  debe 
suponerse  alienta  ea  ellos  el  patiictismc;  pero  deben 
t«ner  presente  también  que  caba  la  defideacia  en  el 
mcdo  de  produ:irse,  en  la  i  rma  que  toman  las  concep- 
ciones, en  el  terreno  ptá:ti»  y  hacedero. 

l.\  pren<s,  aun  siendo  api&icnada  y  dará,  tiene  sien- 
prc  ra/or;  sus  ex'  f:  raciones  l'evan  en  sí  grandes  ver- 
dides:  les  carg»  que  formula,  son  justos,  y  el  patrio- 
tismo se  SI  ñaia  de  un  mcdo  muy  claro  en  sus  man  i  fes. 
Uciones. 

El  mejor  gobierno  pos  ible.  ni  lo  sabe  todo  ni  lo  piie-^    . 
de  tcdo,  ni  lo  merece  tcdo:  ni  por  amordazar  á  la  pren- 
sa ha  de  conseguir  jamás  que  sus  pueblos  comu'guen 
ccn  ruedas  de  carreta. 

No  ha  de  pasar  per  bueno  lo  malo  que  ellos  bagan, 
porque  la  prensa  calle  sus  censuras;  lo  malo  siempre 
s;rá  malo,  d'gase  ó  cállese,  y  la  corrección  del  maL 
defpaes  de  hecho,  resultará  imposible. 

Y  es  mas  que  dando  rienda  sue'U  al  mal,  éste  sa 
se  produdri  después  interminablemente. 

SI  se  etijeccmo  sistema,  lamutilacicn  á  la  prenda 
tanto  peer  para  ellos. 

Pero  psor,  todavía  mas,  para  Ta  república. 

« ■  aarjLTi*  "  ' 


í-v*^^ 


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yj)OÁ/pU/^ÜpL 


i  cS'oj/  la  brensá  '  /  Proare^OLj  sutileza!       Prodi^árnip  f)üo/rpis     spndos  í]cicljcizos, 
Lj  niuhldr   mi¡>  biprnós   u   mis  LráiüS^  mds    no  9¡  jofioo   úb¿¡Q¡cir  ele  ivi  cdheid. 


A^/en/Vd  J  ji'^'3<3   J  loi 


j  \ 


7ir'  ^"w^ 


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^o/£^ 


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(mtiipues;  fshfsniKmpu,  m»f|ai/d  /iwjái  ni  2oioi>rcis. 
•Wcitejjlot¿rjsoiotjr¡4\i.—)o(árúcirp(on  ks  iobrdi 


os:   no  Saldremos  deí  dfrdnco 
JU9  cuatro  bies  bavd  untidi]co^ 


me/cr)  úlármánUs    rotos  u  cleóóQUiSáJos. 


La   níudccr  rp¡)nsf'r'^<j     ^■^l'f^'-io.    .v  :t,v<;^j.¿, 


y 


'■•/'.../ 


■^^- 


DON    QUIJOTE 


¿CDÁNtoO    VOLVERÁ? 


El  viento  do  U  ausencii 

qaa  no  enjeadi<>  junis  el  D'os  E'jlo — 

srgun  dicen  aotinuos  pareceres, 
apaga  el  f>i»g  >  chic ),  alienta  el  gordo. 

As£.  pu»s,  ctn  1 1  ausencia,  pavo  ara'g'», 
nos  paraca  que  C9ta(nos  hisia  sordos; 
y  tan  solo  peisamos  en  tu  vuelta, 
ea  que  regreses  pronto. 

Los  ministros  estin  desconsolados, 
pues  buscan,  y  no  uno,  »ino  todcs, 
un  prctesto  para  ir  i  visitarte, 
y  cfrecerte  adhesión  de  cualquier  mod  i; 
y  de  paso,  comeise  lo  que  puelan, 
y  uno  de  ellos  qus  come  por  les  codos. .  . 
pues  srg^a  dicen,  para  él  un  pavo 
viíae  i  ser  como  un  g'óbulo. 

Ya  si  que  has  recíDiio  p:r  millares 
taijet»  y  hasta  ere  m  s, 
y  cartas  eí^presivas  v  otras  cosas 
de  cumpliaiientos  cómodos. 
|Feliz  mortal,  satisficcion  cumplida, 
desfiU  ant»  tus  rj-s. 

p''rque  has  cumplido  un  afto  mas,  de  yapa, 
que  no  le  puedes  eadosar  i  otrc ! 
Con  tido  lu  pjdtr,  de  traspasarlo 
no  has  de  encontrar  el  mo<ir>, 
que  hay  un  poder  mas  gran  le  que  el  del  h  imbre, 
que  el  del  hombre  mas  iltJ  v  poderisr», 
c  <Dtra  el  que  nada  puelen  los  aman  .<s, 
lii  la  ayuda  de  tidcs. 

Mas  drjemos  i  ua  lado  sutilezas 
que  enjeadran  reconcomios 
y  hablemos  de  tu  vuelta  def^eida, 
tan  deseada,  sí,  out  Ui  gi  al  colmo. 

La  arhíla  el  Vio?,  que  solur  de  ea 
la  madtj  i  de  a^-untis,  el  manejo 
ae  iacidentes  que  f  jrman  un  l«  ga  lo 
capiz  de  enloquecer  i  ui  h-  mbie  dtcto. 

Li  anhelí  lu  ministro  predilecto, 
aquel,  capaz  de  gabernarnos  solo, 
aplastando  al  país  con  su  coraje, 
mudo  al  país  dejando,  ciego  y  sordo. 

La  acheU  el  que  intervino  la  provincia 
de  Santa-Fé,  dó  el  fraude  e^candaloio 
moitrú  ot'a  vez  su  rcstro  fu'ibuado, 
iu  repugnaote  rostro. 

La  anhela  Costra,  que  perdó  ya  el  rastro 
de  la  gobernación,  y  díte:  -yCómo 
ese  me  escapó  el  turion  de  tncre  los  dedos, 
«i  mi,  que  soy  gasttúiomcl^ 

La  anhela  el  gran  ministró  de  la  guerra, 
para  poder  movilizar  el  gl)bo, 
cerno  la  gurrdia  nacional,  que  aos'a 
organizar  en  tiempcs  no  remotos 

y  )a  anhela  el  Ce  hacitndaque  hace  cuentas 
con  garbanzos,  lantejas  y  porotos, 
para  dar  cima  i  la  cues  i^n  hancaiia 
y  ttros  prajectos  i»yl  . .  .  maravillcsj.". 

Vuelve  pues,  vuelve  prcnt),  que  dtseo 
Que  vea  el  pueblo  todo 
de  lo  que  eres  rapaz.  Yo  p:.r  mi  parte 
sé  que  sirres  de  estorbo. 
■I   pmm^  ^ 


COSAS  DE  SANCHO 


El  siftcr  Don  Butolo,  todavía  inspira  4  los  hombres 
de  su  partido. 

De  su  partido  remendado. 

Pero  no  es  lo  malo  ouf  el  persista  en  iaspirarlcs, 
sino  en  que  ellos  se  dejan  in-pirsr. 

Hay  inspiraciones  fíales. 

Como  la  df  1  acordeón  de  marra'. 


Ahora,  setrun  dicen  esti  furioso,  pues  no  se  esplica 
cx>mo  eu  partido  no  ha  teoi  lo  mayoHa  absoluta  en  la 
provincia  de  Buenos  Aires. 

iQué  vulgatidad  Pues  l->  mismo  piensan  los  dsmis 
partidos. 


Don  Bartolo  es  de  r  que  los  hombre*,  qne  cree  que 
todos  los  demás.  deb«n  estaf  obligados  i  penS&r  como 
é',  aunque  piense  maL 

Esto  no  pasa  de  ser  una  teo  íi. 

Y  Don  Birtoln,  no  es  hombre  práctico,  i  petar  de 
sus  largas  y  deplorables  prá:ticas. 


A  cierta  eí'ad,  no  se  mvstica  bien,  razón  por  la  cual, 
á  cierta  edad,  se  vuele  padecer  de  ind'ze^tione*. 

Y  los  manjares  po'ícicos,  i,  cierta  fx^ad  también,  sino 
son  bien  masticados  se  indigestan  ^iempre. 

Don  Bartolo,  pu«t.  necesita  ua  digi&tivo  poUiico, 
administrado  en  grandes  dó&is. 


P«to  lo  raro  es.  que  sus  manjares  políticos  no  se  le 
indigestan  i  ¿I,  íino  á  su  partido. 
Resultando  este,  un  partido  dispépsica 
Es  unaUaUma  vcrdadcranwcte. 


Tanto  mas.  cuando  la  indigestioa  la  siente  la  repú- 
b'isa  entera. 

A  juel  empacho  de  popula» idad  cuando  regresó  d» 
Europa,  lo  aturdió  un  i  v«z  raa «  y  deade  cntuucea  vol- 
vió á  no  d-  r  >  a  mas  pi4  c"n  bola. 

Aquel  empacho,  i  su  edal,  uae  consecuencias  fa- 
tales. 

Como  las  traio 

Y  todo  por  no  querer  ver  claro,  / 

Cuando  termine  sus  funcinn's  el  eongreso  electoral, 
veremos  como  p'ensa  Don  Itirtolo. 

Se  le  ocuriirán  cosas  peregrinas. 

Puede  que  se  le  ocurra  traduc'r  alguna  obra  del 
Griego,  con  U  mismi  ficilidad  con  qu«  traduj)  el 
Dante. 

Porque  en  su  afán  de  crear,  es  capsz  de  perturbar  «1 
iutflo  fsnqui  o  de  los  mu  ^itos. 


Una  vez  ccnstitu'dos  los  poderes  dí  la  provincia  de 
Buenos  Aire»,  se  pr.<pone  dar  un  maoifie!>to  y  reorga- 
nizar su  partido. 

A  fia  de  prepararse  para  las  luchas  •  u  '.esivas. 

V  hari  hien;  pero  no  debe  perder  de  vista  lo  que  le 
ha  en-elado  U  experiencia,  y  »s  qae  su  pirado  tiene 
al  p'incipio  de  tod»  re  irg  niia'ion  muclia  gente,  y 
poco  á  poco  se  v<  reduciendo  el  número. 

¿Por  qu  ^  le  &ucede  siempre  lo  mismo? 


IIiy<juien  dice  que  Djn  Birto'o  es  ui  »t>fi idor,  yo 
no  lo  creí.  Don  l\  <rt  lo  no  debe  h.bsr  ¡oñido  nunca 
y  menos  ahoia,  á  su  erlid. 

Lo  que  creo  e.s  que  Dm  lUrtoio  tiene  una  faálidai 
pa«mosm  para  cr«f  r. 

Tndo  li  que  pieii'^a,  lo  rres  po  i  )le. 

P»ro  m  todo  lo  que  es  p  -siole.   es   lo  qa«  él  p'enss. 

Hé  aquí  la  gran  diferencia  que  ex<ste  entre  el  peisxr 
y  el  creer. 


CAMTARSS 

En  hac'eida  tengo  un  té, 
rn  la  ju  tirii  un  áspate: 
un  ran  me  administra  guerra 
y  una  Q  el  interinato 

Ley- va  proteja  i  Vidal 
y  llernandrz  los  accmpsñi; 
y  amlns  tret,  chupan  la  caña 
del  impuesto  nacional. 

El  Zorro,  tuvo  <  u  cola, 
y  Celemín  sus  firolei 
y  vo  tengo  mi  Quimpana 
nii  Pflegriogo  y  mi  Roque. 

Yo  predico  libertad 
pocí  antes  de  la  elección, 
y  *i  no  sil«  verdid, 
tiene  la  culpa  el  facón. 


'I:. 


LANZADAS 

El  acuerdo  se  fué  al  bombo. 

Tenia  que  suceder  asi,  porque  no  era  cosa  de  ceer 
en  una  nueva  calamidid  del  poeta  Don  Birlólo. 
Su  vida  política,  ha  iido  una  pura  fintasii. 
Asi  ha  andado  ello. 


El  seftor  Intsiídente  M  inicipal  ha  pedido  tutorÍ7a- 
cion  para  comprar  so  carros  para  sacar  escnmoros  y 
basuras  de  la  C  apital. 

Muy  previsor  ^1  sen  r  Intendente.  Con  50  cano<, 
adcmís  de  los  que  hoy  hay,  se  pueden  sacar  lus  rs  rm- 
brosde  toda  It  Lidiad,  <^i  toda  ella  se  convirtiese  en 
ruin«s  en  un  plazo  no  mu/  largo, 

|CtelosI  Si  eitari  vecino  el  derrumba. 

Nosotros  no  lo  creemos  'an  inminente. 

Pero  que  vendri,  es  seguro. 

El  vapor  «Ciudal  de  Cid!z>,  no  qsiso  recibir  ¿  las 
tamiiias  de  los  que  en  él  pariian  para  Europa. 

Señoras  y  niftos  se  ac'^i^harraron  varias  horas  al  sol 

Tenemos  qon  hac>r  constu  que  em  buent  medida 
del  tCmdad  dt  Cád  z>  es  un  modelo  nuevo  y  primitivo, 
sobre  todo,  de  corta  íi  y  de  humanidad. 

Si  creerá  que  esti  viajando  por  las  costas  del  Riff? 

Ua  seftor  Stenz  Pcfix.  cometió  di  as  pasados  un  crt- 
m^n,  en  la  persona  <^e  un  seAor  Pereyra. 

En  La  Prenst  del  Márt«s  se  consu  e-te  hecho. 

Pero  ningano  de  los  d^s  pirsonajes  ei  conocido  en 
el  mundo  poli' ti'». 

Son  Giros  Sieoz  PeAa  y  son  otros  Pereyra  los  auto^ 
res  que  deseoipeñaron  rol  en  este  crimen. 


'».  Para  liberal  Qaimpana  ' 

'  /        para  int«rv«'  ir  Zapato, 
/        para  votar  Panch  }  B  >cha 
y  para  r>  z  ir  el  pavo. 

E  G  aneral  Micre  dice,  que  si  su  pirtldo  no  triunfa 
en  'a  üoberaacion,  q  le  de  a  de  ^er  raiubta. 
Hice  tiempo  que  dejó  de  ser  Al'trc,  con  q'ie  . . 

Oaé  apostamos,  señor  Intendente,  á  que  Vd.  no  ha 
pasado  nuncs  por  la  liicaí 

¡Qué  listina  que  no  sei  Vd.  de  iti  ta! 

ilty  mu  :has  muelas  que  arregltr  alli,  ó  sean  muchos 
adoquines  salidos  de  su  s  tío  y  pozís  y  lagos  y  zanjas 
y  demonios.  )ilorrorl 

Ley>-va  tiene  los  hilos  de  una  conspiración  y  dice  que 
desea  que  estalle. 

Pues  por  esos  hilos,  sa'-am-js  nosotros  el  ovillo  de  su 
C  ihardia. 

i(  i  japetool 

Anda  por  ahí,  impresa,  una  selecta  colección  d^s 
cantares,  orígina'es  de  Pablo  Iñiguez  yJotéGaróa 
B:rnaL 

r.os  hay  tiernos,  apasio-^ados,  epigi-dmático?,  inci  i- 
vos,  dulces,  tristes  y  alegren 

En  todos  e  lus  se  descubre  gracia,  intención  i  in- 
Srenio. 

Ahí  van  dos  para  mutstra: 

Anda  ci  iendo   tu  ma'ire 
que  g<sto  el  dinrro  en  vino; 
dile.  que  te  ha  rticho  yo 
que  todo  el  que  gasto  e  i  m'o. 

.M  is  vale  morir  queiitndo 
que  no  vivir  olvidando; 
'  que  en  la  vida  va  t>erdíendo 

«1  que  cree  que  va  ganando. 
Cjesta  30  centavos  y  se   ha  hechi  ya  la  tercera  cdi- 
lioi.  (Ole  y  al 

Un  susc'itcr  á  quien  le  hemos  reclamado  el  impoite 
de  la  suscrici  m,  n'js  h*  contestado  que  tengam  s  pa- 
(ñenri»,  pues  es  «mpleado  del  fetrL-c^r  il  de  Bienes 
iVires  al  Pacífico. 

Esto  ti>ne  una  e^plicaciin  según  hemos  podido  obte- 
ner de  diferentes  iicfSoiuK.  y  rs  qui  esa  empresa  ha 
resuelto  el  problema  d«  cobrar  al  contado  por  paíages 
.  y  fletes,  y  de  pagar  sus  empleados  con  dos  meses  de 
ratraso^ 

(Qué  tal  I  E  to  se  11»  ma  prcviaion  y  algo  mas. 

La  luteria  es  un  j  lego 
por  mas  que  esié  aancionado 
y  debiera  batlaiss  el  mudo 
de  poder  irio  llevando 
sin  violencias  y  sin  grandes 
erogaciones  ó  gastos. 
Los  i  orteos  se  repiten 
—es  pre"iso  confesarlo — 
con  imprudente  freí  uen<ia 
'  tin  dar  tregua  ni  descanso. 

A  paite  de  esto,  los  premios 
para  incitar,  son  muy  altos 
y  los  pobres  se  arruinan 
pn  pos  de  los  resultada*. 
Dcb.era  pues,  condliarso. 
esto  es,  dar  pemios  baj  is, 
á  fin  de  que  re  reduzcan 
pn  el  público  los  ga-  tos. 
Hay  necesidad  de  tuce >■ 
refjrmas.  de  lo  contrario, 
un  vez  de  dar  este  juego 
el  brillante  resultado 
que  se  propuso  el  Congreso, 
dar¿  k  la  postre,  fiasco. 

Los  trabajos  de  refirma  de  la  P.aza  dr  Mayo,  i  nues- 
tro parecer,  van  n  u/  despacio,  y  por  lo  tanto  hay  que 
suponer  que  no  eiU'án  concluidos  para  el  js  de  dicho 
mns. 

Ademis,  creemos  como  siempre,  qne  les  trabajos 
apurados  dan  resultados  funestos  y  onerosos. 

Kl  tiempo  nos  dari  la  razón. 

Uui-.'.éramos  que  no. 

PERMANENTE 

(.'onste  oue  los  ex-s  gente»  de  Don  Quijuik,  D  Lau- 
reano Mantilla,  de  Ssn  Nxclá»;  y  D.  Rufino  Casco,  de 
Arbclito  y  Pi-an,  no  han  pagado  i  esta  Administration 
lu  que  la  adeudan.  • 

Y  como  el  que  se  queda  con  lo  ageno.  crntra  la  vo- 

luntad  de  su  dueft-i,  rs estafal<  r.  iba   á  decir;  le« 

advertimos  á  los  dos,  que  hai.ta  que  paguen,  no  retira- 
remos este  perm  inente. 

Don  Rufino  es  muiispa  y  D.n  Laureano,  por  ahí  le 
anda  no  mas. 

(Qué  par  y  qué  dosl  v---  

TipP.  Uto.  d«  I.  Ribaa  y  Uno.  Riocoo  158 


(^ 

(*!► 


(9 


O) 

00 


^ 


T 


Domingo  45  de  Airil  de  1^94 


En  la  Capital 


:r^'T' 


(i.^'^ 


BUENOS  AIRES 


^^^ 


Suscrición  por  trimestre  adelantado  Ite.    1,50 

Número  suelto *     o,  1 2 

Número  atrasado f     0,20 

Extranjero  por  un  año.    ....''   12,00 


En  Don  Quijote  no  hay  charqijio 
porque  es  cívico  del  Parque. 


Por  ver  el  oro  á  la  par 
lucharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  os  trazará  el  camino. 


^auü  ¿t  áiminúliacvon  dt   II  á  3  n. 


/ 


Número  suelto 

/     Número  atrasado,.    .    .    . 
Extranjero  por  u|i  afto.    . 


Vengan  clm  mil  suscrldonM 
Y  abajo  1¿  subvenciones. 


/ 


Para  Quijote  portefto 
todo  eneó^o  es  pequefta 


Y  soy  terror  de  enemigas 
y  amigo  de  mis  amigos. 


Eñ\ie   periódico    se    eompi'a   pero    no    se    vende 


LA  COliRESPONDENCIA  A  NOMBid  DE  A.  OSSOBIO    i  Propielario:  EDUARDO  SOJO  i  ÁDMIHISTRACION :  VENEZUELA  694. 


SSfBHHSSaHS 


¡OJO!    ¡OJO!!    ¡¡OJO!!! 


cBucnns  Aires,  Aijnslo  27  de    Í89.1.-AI 
€l,os  p<'riAili('fls  de  oaricaluras  polllieas  qui 
«menudo  iiiiorian  y  que    no    jiocas  veces 
«infompatilili's  con  las  exigencias  de  una 
«silin.    Kn  fonspfuciicia,    ya  que  el   sematiarfo 
«OL'IJOTE,  (lersisle  en  su  acliluJ  a»íres!va 
«rios  del  i-als.— lie  rtrden  del  Sr.  Prr8ÍJ?nl( 
«dia  i  prohibir  su  circulaolon  y  ooupar  baj 
«cimienlo  por  donde  se  cdiU.    Saludo  á  V.  S 
«Quintana». 


Lft  polieU  oqml  yMrft, 
Tino  a  moatrarm*  el  %utttgnl0t 
A  mi,  qiii  BAdft  m*  arredra; 
y  dMpnei.  «a  fn^  al  \\thgT%ÍQ 
j  le  eaoneatró  otra  piedra. 

.««ttiempredelapUéraeapM, 
— eMUme:— "Viltiame  Pio« 
•'Q«é  «oM  taa  ilDÍrolurl 
**¡k  quién  qnetráa  aplMtu? 
••nn  COK  UTA  »  vui  Mil" 


Lnegí 
qna  el  ' 
7  el  e 
qn4  «1  II 
a>:n 

Y  «ai 
eo  «etal 


porqae 


dip^ 


■ir.  Gffe  de  Policia.— 

nada  respetan,   que  á 

ínellan  al  crimen,  son 

HÍtiíacion  de  estado  da 

denominado  DON 

l^ra  los  altos  lunciona- 

pror^erá  V.  S.  en  el 

inventario  el  cslaMe- 

atentamente.— Manuel 


A  mi  ee  me  Iffiín. 
bfcoho  ea  «leo  IsaudUo, 
^ito,  muf  darlto; 

pUilrft  ea  mxij  dt;n 
1  laa  'ioro  el  eaorlto 
la«  doreíaa  «os  pooas 
eorriantea  loeM 

7-...  doienAs; 
peAaa  7  loeaa 
1««  Ugeren*. 


NOTA— La  piedra  ñe¡.'iini:í, 
después  de  un  modesto  plaii 
rompió  b  oficial  co)und^     i 
y  im  vuelto  ji>aM  a  Mi  V.m.'Klu, 
con  satiafaccion  profunda. 


ALMANAQUE  DE  "DON  QUIJOTE" 

PARA    189  4  , 

Avisamos  al  i-úblico  en  geníral  y  i  nuestros  agentes 
de  provincias  y  campafla  en  particular,  que  se  apresu- 
ren i  muñirse  de  este  Q'dta-pmai  lo  mas  pronto  que 
puedan. 

Y  ti  no  lo  hscen  así,  será  pe  r  psra  ellos,  porqua  pa- 
sados or  10  diis  da  la  facha,  les  que  quieran  el  li 'ro 
tendrán  jue  pasrarto  mas  caro,  pie}  hemos  aunrntado 
para  enttnces  ti  precio  de  este  libro  íin  rivaL 

Conque,  (mucho  ojol 


TROPEZANDO_Y  CAYENDO 

Esta  y  no  otra  ha  tido  y  cor.linmrá  siendo,  la  mar- 
cha d«l  Gobierno  da  estado  de  s¡t<o. 

Convcnsramos,  a'jnqus  sea  mucho  conv<nir,  que  el 
pais,  al  hacerle  ellos  cargo  del  gobierno  se  encontraba 
desordenado  y  e.i  pé  im3S  conlidcnes  po!i<icis  y  finan- 
cieras. 

Convengamos  ademis,  por  mas  cu  5  pequemcs  de 
Convenciona1i&ta%  que  en  s'is  meses  de  e.talo  de  ^it!0 
no  ei  posible  estirpar  de  rA¿  los  m&!es  que  fl  «jelan  al 
EsUdo. 

Y  convengamos  últimamente  á  t  naque  de  pecar  por 
demasiado  b'andos  de  carácter,  en  que  les  hombres 
que  foraian  el  gobiirno,  reúnen  en  <í,  ei  corjuntn  y  en 
detalle  todas  la.s  dotes  qve  se  re^uirren  para  g  berrcr 
con  pru'^encia,  con  acierto,  con  aliira,  sin  ó,lijs,  sin 
animosidades  y  sin  dtfi  ñenciis. 

La  peitarbacion  política  de  aquel  cntca:e5,  no  era  la 
que  nof  puso  ce  relieve  el  gibiemo  para  tundar  el  por 
qu¿  del  «stado  de  sido;  el  a'to  po¿f  r  es  el  que  estaba 
perturbado  al  sentirse  hi/rfano  de  la  madre  opinirn:  el 
a'to  poder  que  cediendo  á  la  irflutniii  de  las  gertes 
a^usta('izi>  y  qu9  han  dado  en  l>artar.  e  conservadoras 
(pa1a*^ra  que  r<^pre<a  siUmerte  iu  cgoi  mo  y  nunca  su 
patriotUmo,  d-^uvo  la  má:|uina  del  progreso,  cambió  de 
motor  y  a.va;»lI6  á  la  prensa. 

£1  pai.s  estaba  perturbado,  p sro  e:-  perqué  estaba  rea- 
lijando  U  fórmula  tan  anhelada  pee  la  opinión;  fórmula 


que  preiir-á-a  ccn  er.tu  iiímo  cívico  (il  paiecfi)  ea 
aquellos  tiemp-is  — 3'tí  yi  no  ro're?¡in  — ti  alto  ptder  de 
ho):  f írmuK  q«e  pareció  aceitar  al  corfi.  r  los  ministc- 
«i  >s  y  la  dirección  pt lírica  c?el  Gobierno  á  inteligendas 
sanas  y  superiores;  y  fórmuli  qw.  conderA  mai  tsrde 
crn  veleidad  ccn^dert»,  ccüi'.nda  á  la  irfluncia  de 
espMtus  msdrosos  y  rece'osos. 

A-.ept-emos  ccmi  bu?no  cs-o  error  y  veamos  adcnJe 
noi  llevó,  qué  bienes  ncs  Ir  j:i,  qué  pcrvenir  ncs  puso 
ar.ts  los  cjos. 

El  estido  do  sido,  primero,  invocado  como  fuprrmo 
rccurv  ;  y  con  ¿1  ua  cú-nulo  ce  a'b'lrariedsdes.  El  es- 
t'ncami'nto  de  toíos  los  negocios  públiccs;  la  descoc- 
ñxn7a  en  toJas  las  ecfon!»  .sociales;  el  ero  á  pre.ios 
exhorb'tantes;  el  defticrrr;  la  p-isicn;  las  p?r  e'udcnej 
y  U  estsrilidid  por  dquier. 

Y  ea  tcelio  sfio  de  estado  do  sitio  no  re  ha  iniciado 
vnA  t«foiin.&  tr5t,.a.^d5ct¿\  »\:'(>«  ha  «Uborad»  aada 
provechoso  ni  ú  il;  no  s»  h»  indicado  siquiera  ti  camino 
por  donde  piensa  conducir  al  país,  á  la  meta  scil-.d». 

Al  Urgir  á  este  punto,  la  dedaoñon  se  cae  de  los 
brazos  de  la  lógica.  Si  siendo  dutflo  y  arbitro  absoluto 
dtl  poder  y  teniendo  los  (x:racrdiaari)s  re-:ursos  dr^ 
estado  de  faeiza  ro  ha  conseguido  nada  que  [lueda  tra- 
ducirse en  bien  del  país  1^0  hi  de  conseguirlo  en  la 
ncrmaliiad  de  Us  ti  constancias  actuaTes. 

Y  CÓMO  lo  ha  de  conseguir,  d)spuei  da  lo  ocunilo 
en  SintaFé,  con  las  elecciones  r&m  Gobernador  y 
Vice?¿'óiio  lo  hi  de  con''eguir  plegar. dose  á  cada 
mcmsnto  á  las  cx'gencias  de  acueráos  cábulis  y  com- 
pcnendas? 

Desgraciad: urente  el  Gcbl»mo  es  infecundo;  es  esté- 
ril, es  útficiec  te.  No  hay  tipos  que  sedvz::an;  no  hay 
carictcra)  que  se  inspongsn;  no  hay  inteUgrncias  sup:- 
riores  que  engarren  la  confi^rza;  no  hay  energías  que 
revelen  eitadi'.tas  de  recursos;  no  hay,  per  ñi,  ea  ellos, 
nada  que  no  sea  caprichoso  y  voluble;  fliqurza  ¿  inde- 
ci:  ion. 

Ahora  biin,  si  con  su  buena  vo'ur.tad  no  prcduce  el 
bien  dcseade;  si  con  su  g^an  patii  tismo  no  pieds  pro- 
gresar, si  ccn  tcd:s  les  mtdi^súe  que  ci'p>cne  no  pl  n- 
tea  m°joras,  propendisndo  artes  birn  á  un  estanca- 
miento fetal,  ¿ocr  qué  no  rínunci? 

Y  :  i  el  factor  principal,  si  el  sacerJcte  suoetinr  está 
penetrado  de  su  rsteriijad  y  da  su  impotancii,  ¿per 
qve  no  renuncii? 

Al  estado  en  qae  bem-.s  l'rgilo,  esa  et  la  ú-isi  sc- 
lucicn  salvadora,  p~r  todo-i  desearii,  ha'ti  por  los  mis- 
mos qne  debi'ran  p'  nerla  en  prí(ti:a,  til  vez. 

Djcídan'ie  pues  en  fuer/a  de  qu3  nos  llevan  trope- 
zando y  cayendo,  y  mereceián  bi>.n  del  p-.ís. 

Lo  repit-<,  la  recuncii  g'neral,  es  la  inica  sclucisn 
salvadora. 


SOÑANDO 


Sarft»  I. "i-va  en  q'ie  será 
con  ¿1.  el  pueb  o  f  jliz; 
suefla  L'-iva  «n  su  n*)',z, 
cuando  resfriado  e:ti; 
sueña  i  veces,  que  se  vá. 


,<j 


o,ao 
Oi40 

ISjOO 


en  cua  i  sí  propio  se  c  f^nde, 
en  qnn  el  gobierno  na  entisrtds, 
/         y  su<  ñ  i  por  cx)nclnEÍ'>n 
en  que  habrá  revolución 
y  en  que  le  am>dr,!iita  el  duende. 

LA  SOLUCIÓN 

(Lo  es  p:ra  la  provincia  de  Buenos  Aires  la  que  se- 
ft. la  la  fórmula  Udaondc-.\nas? 

No  en  modo  alguno.  La  ifituacion  actval  de  la  pro- 
vincia necesita  hoy  grand'S  inteligencias,  grandes  ener- 
gíis  y  grandísimos  caracteres  dt  independencia. 

Lis  filiaciones  polícicas  de  los  parti los  que  hin  te- 
nido parte  en  la  lu'-ha  pte-.eote,  y  que  han  sarado 
triuntante  la  fórmula  Ujaondo- Arias,  están  probadas 
ya,  mas  de  una  v<'z,  y  no  han  sati  ficho  á  la  pr> 
Tiof  ia.  ^,,. 

Si  ellos  no .  son  hombría  gastados  todavía,  lo  son 
los  partidos  qne  los  han  vstad^  qu)  «s  peor,  cien  veces 
peer. 

Augur:  mos  pues,  á  la  provincia,  una  nueva  era  de 
entorpecimientos  y  da  difi:altades,  que  prolongará  sus 
dolores  por  cuatro  sñ^s  ma!<,  per  lo  menos,  como  no  se 
preduzca  la  !ucesi'~n  interminable  de  sus  desmayos  y 
postraciones. 

Obra,  esti  fórmula,  dal  último  acuerdo  de  D.n  Bjir- 
tolo,  ha  de  resultar,  como  le  result)  la  primara:  inteiun- 
da  é  impeten  te  para  el  progreso  y  pira  la  libertid 

Yo,  ¿^ué  quieren  V.ls.  qu?  les  d¡¿a'  en  el  maro  he- 
(h-i  da  habar  entrado  D ja  Bi'tolo,  como  componente 
de  esta  droga,  presiento  la  reagravación  del  mal  á  la 
p:r  tantos  conceptos  digna  da  respeto,  la  enferma  ISa:- 
nos  Aires. 

Y  es  porqus  D^n  B  r¿olo.  Heno  siempre  de  la  mejor 
buena  voluntad,  es  un  tantico  caprichoso  y  por  ende 
no  vá  lo  que  permite  ver  el  reposo  y  la  impart  i  i- 
lilad. 

Dyn  B  rtolo  cree  que  es  el  r  ifi)  mimado  de  la  fortu- 
na y  maldita  la  que  ha  tet  iio  en  tcdcs  los  asun^s,  pi'i- 
bli'ios  al  mano?,  en  que  ha  tomado  partí. 

Fué  ca^i  un  DÍ3S,  cuando  regresó  d«  Europa,  un  ídc- 
l)  por  lo  m«nos  y  él  se  aeyó  desde  entonces  omr  i  me- 
terte. !ii  escu:h*r  la  voz  da  la  <xoeti*ncia  y  de  la 
C'encia  que  le  gritaba  tn  su  conciencia: — «Hombre 
eres  y  el  barro  de  que  fuiste  formado  se  deshará  ccmo 
polvo». 

El  (j  «cúter  da  rqualU  stntencii  fatal  fué  el  '¿>tto:  ifti 
simple  abrzi  supo  echar  por  tierra  tanta  ido'auía  y 
tanta  popularidad. 

Si  no  hubiese  si  lo  scrdo  puf,  4  los  g  itos  de  la  (  n- 
periencia,  nos  hubiese  ahorrado  un  goH*rno  acuerdista 
quí  nos  lleva  trrp'z  tndo  y  cxyendo  y  de  mal  en  oecr, 
y  le  hubiesa  ahorrado  á  la  provin  ix  de  Buenos  .\i  es 
la  i^fecun'ilad  y  la  esteritidid,  que  es  todo  cuanto 
puele  darle  la  fórmula  acuerdi>ta  tUJaondo-.Vriis». 

Porque  cxin  e°a  fórmula,  no  se  resuelve  nada,  ri  se 
vá  ániat^na  t>vts.  No  eatrafti  progreso  ni  libertad, 
nos  va  á  l'evar  si  adni-ii  trativamentsno, polín :am«nte 
sí,  ad  régimen  cúd:;á  ese  mismo  rigiman  contra  el  que 
.  pelearon  los  partidarios  de  Don  Birtolo  ccn  las  armas 
en  la  mano. 


O 


K 


Suscrición  por  semestre  adelantado  Ps.  4,00 


% 


9 


^OhfpUJ^QJ 


■~.-:.-^^<!Íi 


Lr¡    el    li^re    p/   úlirjircirjle 
cKuárhk   el   jülrr¡ii]dnte. 


Ll    pr-ejecto^  su  casdcd 
á  aup  je  verjfile^SdCá. 


Fruto  del  dcordeoí]    cJ^I  l)UPi]o  de  J).  Bartolo;    se  corrjeí]t^    fior   si  solo,   sijó  f^uos  Id  procesioi-j 


\ 


i¿/c/ojr£. 


■■^•'^j.¿Í^-'" 


:a 


¡ievolucioq       ¡njá^iíjd 

_y  acuartela    lá  i7¡ánrjá. 


J)í{     CÍ\I5TIÍ\N 
Jucí  (JpI  crinrjeri    en    Lá 


Ml^l\f[ll\ 
PláU  . 


dio  jpá  solierbiá  báíiJá. 


en  k  (dlle  de  íloridj 
11  ente  11  f 


il  Oue  vd 


s  lá  pro  ce  SI  01 


p 


r 


CUSTODIO    JOSÍ   M  A/(£LLd 

JpI»  de  Id  escüodrd  revolucio'járiá  brdsile/jd. 


"^F 


-"TTÍI 


»55^25PTT^ 


">." 


r.»  políti-»  de  los  partidos  acuerdl-Ua  es  h.rto  cono- 
cida, par»  que  el  pufbto   re  frrje  ilusiones  engtñ Mas. 

tUviacas  cerno  el  placer» 
como  dijo  el  poeta. 

Lo  repelimos,  U  fórmula  lUJacnd  -A  ias»  no  es  una 
sclucion,  porqu»po  va  &  resolver  nada. 

Y  sino,  al  tiempo.  £1  coi  ñ'mará  con  su  impUcable 
experiencia,  auestrcs  teme  res  y  nuestros  presenti- 
mientos. 

No  vamos  t>or  el  at^  j ) 
porqua  el  espíritu  lerdo 
que  el  último  a'nierdo  trajo, 
nos  trajo,  con  el  acuerdo, 
un  tremendo  Contrabajo, 

Ü4^.' violón  desconceitado 
por  tacto  y  tanto  l>ehtre; 
el  mismo  que  siempre  ha  usado 
ccn  afán  desordenado 
durante  £u  vida,  Mitre. 

Un  violón  de  Bxrrabas, 
que  en  les  tiempos  ir.as  serenos, 
con  sarcÍ!  tico  (»mpás, 
desafinaba  lo  mas 
y  3rmcnÍ7aba  lo  menos. 

Un  violen  sii  cuerda Vguna, 
cual  baratija  de  feria, 
pacido  en  humilde  cut:a; 
que  no  engendró  la  f  >r(iina, 
que  amamantó  la  mi~:eiia. 

Parece  qus  todo  el  cundo 
en  un  ífin  ^in  según  1o, 
se  di:i(uta  no<he  y  dia 
de  ese  instrumento  infecundo, 
l\  impoituna  algarabía. 

Pues  creen  que  sus  cotas  duras 
— por  ttas  que  parezca  raro— 
rn  V»  z  de  ser  mas  seguras, 
y  de  poner  algo  en  claro, 
siempre  ncs  dejan  i  oscuras. 

I-os  partidos  de  Lwzbel 
piensan  cerno  Don  Bartolo; 
que  toque  el  pueblo  en  tropel      / 
ese  instrumento  tan  solo, 
y  en  fin,  quien  lo  teca,  es  él. 

y  lo  teca  el  que  i  su  lado 
de  grado  ó  por  fuerza  está, 
y  basta  el  gobierno  tendrá 
que  tocarlo  mal  su  grado 
por  el  camino  que  vi. 

¡Oh  qu¿  feliz  ce  nclmicn! 
;qa¿  estramtóüco  cenderto 
cuando  en  cualquier  f  ituacioa 
de  macana  y  desacierto 
empuñemos  el  violen. 

'Feliz  partido  mitiLta 
que  cabes  dentro  de  un  rombol 
si  no  te  pierdes  da  vista, 
eres. . .  música  acuerdista 
y  tu  periódico,  el  bombo. 


COSAS  DE  SANCHO 

No  por  haberse  separado  de  Don  Quijote  el  seflor 
Cao,  eniya  prisión  lamentimos  de  todas  vera.*,  hemos 
da  (guardar  iilcncio,  proteftindo  centra  el  abuso  incali- 
ficable de  que  ha  sido  víctima. 

Primeramente  fu¿  demandado  por  injuria  ante  los 
tribunales  p'^r  el  doctcr  A't'gueta, 

Después  fu6  preso  de  uca  macera  capcicsa  y  artima-- 
fiosa. 

Y  últimamente  ha  sido  retratada  en  el  Departamento 
de  Policía  y  mecido  per  la  oficina  sntrcpométrica, 
como  si  fuera  un  criminal  de  oficio,  empa<ieroido. 

El  honor  del  país  y  el  grado  de  civilización  que  se 
ha  alcanzado  protestan  con  ncsotros  e»ntra  semejante 
modo  de  proceder  que  deslice  de  la  cultura  y  de  teda 
sentiiÍLVQato  humano. 

.    I^  pailones  son  para  seguridad  y  no  pa'a  tormento 
^*loa  pr'eso!!. 

A  los  tribunales  toca  j  jrgarlos  y  condenarles. 
'    Lo  demt5,  e!lo  solo  se  califica. 


S'guiendo  esos  procedirrientos,  no  nos  sorprender! 

la  estadútica  si  en  lo  futuro  consigna  los  siguientes 

datos: 

Ribos  y  atroptUc».  .....    ¿s 

PeriocJíts  medido. .....      i 


DON    QUIJOTE 


.:-:r 


Entre  tinto,  se  hin  pasado  ocho  dias  sit  que  el  ex- 
pediente que  moivó  su  prisirn,  haya  íito  pasado  i  1 
juez  respectivo. 

Lis  causa'!,  eUos  ee  las  sabrán. 

Pero  nosotrr s  creem --s  que  ha  habido  tiempo  ¿un- 
ciente pira  trami  arlo 

A  senos  que  ¡e  le  quiera  hicer  pufi ir  preventiva- 
mente una  pjna.  por  si  la  sentencia  fuese,  como  f rpc- 
rimos,  absolutoria. 


L%  Prensa  del  Miércoles  regiitra  rn  su  crónica  poU- 
cial  5  robos  y  3  incendios. 

(Cinco  robosl  |ea  un  dial 

Ya  tiene  tarea,  en  el  caso  de  que  sean  habi  los  los 
anteras,  para  medirks  i  todos. 

Y  para  hibe'los,  ya  toipari  sus  msdidis. . .  antropt- 
m' tricas.  / 


7 


£1  Martes  por  U  noche,  la  policía  con  su  Jefe  i  la 
cabeza  se  p»seS  á  cab» lio  por  )a  calle  Floii Ja. 

Me  preguntarán  Vds  á  qué  fué? 

Pues  á  velar  por  el  órdea  no;  porque  nada  hada 
creer  que  pud'era  éste  ser  alterado  per  nadie. 

Únicamente  por  e'los. 


El  Jefe  da  Polic/a,  envió  su  barda  áfe'icitar  al  doctor 
Udao>  do,  después  de  haherFe  rervido  de  ella. 
Pero  el  dcctcr  no  admit'ó  el  favor. 
Hizo  bien,  no  debe  serv  irse  de  sobras  di  nadie. 


A  la  hora  en  qve  escTÍbiraos  estas  líneas,  ms  entera- 
mis  de  que  «1  señor  Cao  ha  ^ido  puesto  en  libertad,  por 
lo  que  le  feli.it'tmos. 

Pero  ro  ¿  la  hora  en  oue  de^^ió  ser  puer  to,  pnrque  en 
la  Policía  se  hall  iban  todos  nu/  ocuoidcs  en  org;iti- 
zar  la  banda  que  debía  felicitar  al  Dr.  Udaordj, 

Da  modo  que  para  pcinrr  en  lioenai  i  un  preso, 
cump.iendo  una  urde  1  del  juez,  es  pcsible  y  se  emplea 
la  demora. 

Pero  para  reducirlo  á  pri>ior,  ñ.i  orden  de  jt;ez,  no 
ha/ demora  y  se  u.an  todos  los  medi'-s,  iulilezas  y 
amaños. 

El  desbande,  f'espuís  de  fas  elecciones  del  Martes  y 
de  la  actitud  del  Jefe  de  Po'icía  en  la  caUe  Floii  la,  se 
ba  producido  en  el  c«mpo  civicr-nafionaL   . 

Muy  en  breve,  deciamari  ^ra  sí  Djn  Bartolo^  lo  si- 
guióte: ■"   , 

AtcaiKc  muy  Urga  efad, 
pero  no  la-ga  rszon, 
pasad  ¡ch  sombrasl  pa°ad. . . . 
iqué  funcf  t;>  acordeón. . .  I 
¡qué  e-'paito'a  soledad. . .  I 


■  m  ».  TI  4  * 


CANTARES 

Van  cantando  los  v:  cunos, 
de' pues  de  las  eleccione,       '^ 
tíos  mítristas  solo  riiVen 
para  eisrtas  ccasionrs».        '    - 

Te  han  liecho  Gobernador 
de  tal  fortra  y  tal  manera, 
que  tienes  todo  (1  aspecto 
de  una  endnne  tapadera. 

Los  fieles  de  Don  Birtd'^ 
por  no  verse  en  compromisos 
han  resuelta  no  ser  mas 
partidistas  del  partido. 

Dicen  que  teri  mÍDÍ-tro 
un  antiguo  p*rsor>aJ9 
que  lleva  por  sobrenombre, 
sobre  el  tache),  Ta  se  sabe. 


LAN  ZA  DAS 

En  la  parta  ilu<^trada  ptiblicamrs  el  retrato  del  Jaez 
recto  y  peifect  >  cumphdo  caballero  doctor  Cristian 
Demaria. 

Nns  ha  movido  i  t¡  ta  puhlicaeñon  lis  simpatías  qu« 
ha  sabido  ccn^ui'tarse  en  el  desempeño  desudfiíl 
pnesti  en  el  qu^  ha  de'plearado  un  mtetés,  una  activi- 
dad, un  celo,  una  inteligencia  y  una  decisión  nada  co- 
munes en  etta  época  qa:  corremos. 

La  Suprema  '  órte  tiene  en  estudio  la  cneí  tion  de 
eyimpetenci»  entibiada  entre  él  y  el  D".  Acevedo.  Es 
de  esperar  una  resolución  favorable  á  Demaria. 

Por  lo  demi'-.  al  eng^Janar  DoN"  Quijote  eu  publi- 
caeáon,  con  el  retrato  ae  t>n  ínclito  fane  i  inario.  cumple 
un  deber  de  imparcialidad,  de  admiración  y  de  civisma 


El  i<Sveri  M  Tel  fni  objito  de  uia  demostradon  hú> 
til  el  Mir  es  por  la  ncc'u  en  Bilívar  y  AUina. 

Lt  sentimos. 

P.'ro  él  debía  tener  en  cuin'a  qus  los  Mirtssson 
dias  a':i»!2r  s.  > 

Aunque  de  oo^o  tieupo  i  e  t\  part»,  pira  él,  todos 
l3S  d'as  ttn  Má'tes. 


Lía  vacunos  ya  no  quieran  saber  nada  de  les  mi- 
td^tas.  y 

Etto  es  obrar  <xn  'óglca. 
Tanto  les  uios  como  lo3  ctrjs. 
Uista. . .  ctfil 


Pot  no  haVérnrslo  permitido  nuestas  muchas  ccura- 
dones,  no  asistimos  á  la  inanguracion  de  la  fiábfica  de 
tabacos  L%  Hebra,  pa'a  la  que  f  umos  invitados. 

Sin  embargo,  tenemos  de  dioa  fibiir-a  las  meíores 
refirend^s  y  deseamos  i  los  sen  ;ra3  Ufbani,  Gxrci'» 
y  Cii.j  mu'his  prosperidades. 


£i  Zirro  fi'icitó  á  Peleleg  iigo,  pir  la  solución  del 
acuerdo. 

Alte?,  hay  qua  suponerlo,  se  habrá  falicitado  á  sí 
irismo. 

Al  general  Mitre. . .  ¿pcrj  qtiéí 


Et  Mif  rí-oles  28  del  mei  póxt-no  pasado  ham-.s  ele- 
vado al  MíriiteiiT  de  Jasticia,  Cultos  é  laU'ucim  pú- 
b'i''a,  una  solidtud  de  cobro  de  piios  á  un  J'izgada 
qu«  tuvirms  por  inquilino. 

Ds  modo  q'iB  van  iS  dias  tran-currido?,  sin  resnltida 
paloab'e  parar  esotros. 

Djseimjs  una  pronta  re-olidon  y  los  pesos,  com o 
es  natural. 

Y  hasta  presctn  iiríamos  de  aquella  si  se  nos  abcnase 
1  >  que  el  Juzgado  nos  a  leída. 

Yseiii  muy  justo,  q:e  la  justida  nos  hici!s«  e  ti 
justicia. 

Pero  pronto. 


TUbria  que  meter  mano  da  obra  a'.  Cementerio  de  ?a 
Chacarita,  señor  Intendecta 

Por  aqusllos  caminos  no  es  posible  andar. 

A'^uellas  zanjas  son  imposibles  p"r  lo  mezquinas. 

Aquellas  irreguluididis  qae  se  cbservan  allí  no 
diben  continuar:  unos  enU'an  con  sus  camujes,  aden- 
tr.>.  y  4  otros  no  les  as  pa^mitido   ertrar  mai  que  á  p'c, 

B'jeno  fusra  preocuparte  de  todo  esto.  Otro  dii  se- 
remos mas  extensos. 

Y  e'param  ts  que  VJ.  lo  será  también. 


En  uno  de  nu'stros  rú:ner  s  písalos,  y  m'i7  ant> 
rfor  á  las  noií  ias  diirías  que  la  pren'-a  dabí,  referentes 
del  último  acuerdo,  msn'fsstiado  sas  dudas  algutos 
periói''c::s  n*srindo'o  otros  y  algunos  asegurando  qun 
todavia  n-i  habii  nada  al  respecte;  DoN  QUIJOTE  lo  dó 
i  coiocer  de  una  manera  resuelta  y  dedlidi. 

No  nos  heñios  eq-ii/o<»do,  pue  to  que  la  cosahx  sido 
comT  lo  pro  "ir  tiza  m-s. 

No  en  baile,  en  uno  de  lo>  lunas,  va  el  siguiente 


Don  Quijote  es  oAivin') 
y  él  os  tx»7»ri.  el  camino. 


d¡^j_ 


Pi  r  fin,  el  candilato  triar  faite,  aceptó  el  ser  G.b;r- 
nadcr  de  Buenos  Aires. 

A  nosotros  no  nos  ha  (orprendido,  porque  desde  hace 
un  mes  teníamos  la  seguridad  de  que  aceptarla. 

Pueda  ser  que  en  esa  fecha  no  lo  presintiera  t\, 
quizás. 

Pero  nosotros  il,  porgue  en  cunto  á  presentioiiectos 
csttmrs  siempre  muy  liien  inspirado». 

Y  del  mismo  mielb  que  presentimos  la  aceptadon, 
presentimos  hoy  una  futirá  detestable  goberiuclrn. 

¡Como  ha  de  scrf 


PERMANENTE 


Conste  oue  los  agentes  de  Don  Quijoie,  D  Lau- 
reano Mansilla.  de  San  Nicolás  de  los  Arrotros;  y  D,n 
Rufino  Casco,  de  Arbolito  y  Piran,  no  han  pa guio  i 
esta  Administración  lo  que  adeudan 

I-em  mis — porque  ahora  ha  apare. ido  otro  enviliov» 
de  Casco  y  Man' illa  ^este  cutvo  »s  D.  Francisco  V. 
Sinch«-r.  de  C-jrorel  D^rrego.  (las  Mostazas) 

Y  como  el  que  se  queda  con  lo  ageno,  exntra  la  vo- 
luntad (le  sn  dueño,  es  nn.~ .  estafador,  iba  á  dedr;  lee 
advertimos  á  lo^  tres,  que  hasta  que  paguen,  no  retira- 
remos este  permtnente. 

Don  Rafino  que  era  mitrispa  se  ha  pasado  i  los  va- 
cunos. 

|Qj¿  par  y  qué  treel 


Upa  Utp.  da  J.  RflMw  j  Hao,  lUBoaa  i|l 


7-  i 


I 


w 


/    •  ■ 

DomÍQ{ro  22  de  Abril  de  1894. 


1 
BUENOS  AIRES 


AÍbíO  X.-Número  10. 


/  F.n  la  Capital 

/ 
Suscridón  i  jrtrim^jtreadeUnUdo  Ps.    1,50 

Número  sur 'to "     «,12 

Número  atiesado *    o,aa 

Extranjero  i~>or  un  afto "   i2,oe 


En  Lfon  Quijote  no  hay  charque 
porqne  es  cívico  del  Parque, 


ila  par 


Por  ver  el  oro  ¡ 
luch^  té  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  él  os  traziirá  el  camino. 


Campaña 


SttsciidAn  por  semestre  adelantado  Fí.  4,00 

N&meco  suelto. ■    o,to 

Número  atrasado.    ....,.*    0^0 
Extranjero  por  nn  afto ■  12^00 


Vengan  Mtm  mil  SHScridonee 
y  abajo  las  subTendones. 


Para  Quijote  portefto 
todo  enemigo  ee  pequefia 


Y  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


^foKU  ii  óimitiiitiocton  it  II  á  3  n.  m. 

Este   periódico    se   compra   pero    no    se    vende 


SmiWvm  ta'  Mintíttt  tiUmlIaU 


H  CORR  SPONl  rJCIA  A  NOMBRE  DEA.  OSSOEIO    i  Propietario:  EDI  ARD  3  SOJO  |  ADIIHISIHACIOH :  VENEZÜEIA  694. 


¡C  JO     ¡OJOII   ¡¡OJOIll 


«Baenoi  Ai 
«1/8  pcriAdir 
cm'ínudo  inii 
ciiicompalibl' 
cKÍíio.  En  r  ■■ 
cQÍ  UOTE,  pe 
frios  del  paf 
cdin  i  probii 
cet  oieato  poi 
cQi:inUiu>. 

LkMUd 

i  al,  f  u  . 
T  «Mpmw,  . 

'-••Sl—I 


?s,  Aflol':  J1  de  1893.-A1  Sr.  (¡ele  de  PolWa.— 
.«  de  ca' '(-aturas  pollticaa  qne  oada  respetan,  qae  i 
<an  y  1  u'  no  pocas  vres  incitan  al  crtmeD,  son 
enn  I:  üigeneías  de  cna  situación  de  estado  da 
'ser.uer.".',  ya  qne  el  t^manarfo  dennminado  DON 
.iste  en  ¡u  actitud  agresiva  para  los  altos  funciona- 
— De  ó:  A  n  del  Sr.  Preiilflnte  procederi  T.  S.  en  el 
-  so  ei)  o>'lacian  y  ocnpai  bajo  invnntario  el  estable- 
'oade  le  dita.    Saludo  á  Y.  S.  ateitamenta.— lannel 


"Sí  «alta  ( 


.1»  m«  airtln: 
■  fa<  kl  1  '.(ni* 
t  ot>»  V  •M'm. 

TilfUf   Oto* 

•máa  *f  lutuT 
■(  I*  »»ii  mi" 


Ir^cgo,  A  Bl  M  a«  flfnn, 
tv  al  kMka  m  •!«  iBaadlta, 
j  ll  Molto,  aay  auito; 
4af  at  la  piad»  aa  mnj  dala 
am  «a  aaa  dato  al  laarito 

7  aaa  laa  dataau  ••■  poaaa 


«va  da  Hl*a  y  nasa 

-ili*»* 


NOTA— La  piadrí  Mfi  ida, 
aeapuw  da  on  modetlo  pldxo, 


rempii  !a  olieial  eaynn(«: 
,;to  .¡y.ii  L  «ifZf-J 


lia  rn 


AZO, 


alma;íaoue  de  "oon  quijote" 

PARA    18  94 

AH^tamo.'  al  púb'ico  ea  general  y  á  nuestrot  agentes 
de  proTinci  s  y  car  pafla  en  pwtioular.  que  se  aoresu- 
ren  i  munii  - «  de  f-i»  Quita-penat  lo  mas  pronto  que 
pofdan 

Y  si  no  I  hacen  isf,  ser&  penr  par*  ellos,  porqun  pa- 
sados ocho  tas  de  >i  facha,  les  que  quieran  el  linro 
tendrán  que  pagan,  mas  caro,  pues  hmnos  aumentado 
para  enton(  .s  el  p-  -ció  de  este  libro  sin  rival 

Conque,  j  lucho    ¡o! 


VIAJANDO 


,Q  i  ert  ñasmt  "sti  da<iDertando,  en  l'ts  pu*Mos  del 
snd  de  la  provincis..  la  gira  al  vuelo, /que  eeti  haciendo 
el  magnate  del  mcucrdol 

Per  toda«  partes  banquetes;  caminos  cubierto*  de 
fl tres  cordi.V  mn mueras  por  cftclo  de  lot  repelidos 
oÍMi<;  e^tn  idmirr'-os,  pisotcnes,  trompadas,  codazos 
hasta  mord<.  •'xts,  se  <un  (liceo,  ^a  habido  que  lamentar 
en  todos  le  pueb'o.-i  por  donde  ha  ido  dejando  rastro, 
la  estrepitcF.a  comitiva. 

Hasta  la  ji*dra  movediza  se  conmovió  sobre  su  eje 
niiteríoso;  Msta  lr°  chirgnlos  dieron  tiégua  i  su  vuelo 
febril;  ha't>  l3S  arlequines  de  grafito  pugnaban  por 
Sffniir  al  o  cial  oxtejo. 

En  fií.  ó:  jara  m^^moria  por  nachos  aftos  en  los  pur- 
blo«  del  S  1,  est  fracaso  pre-ilenciiL  quiero  decir, 
e -le  paseo  <in  bi(  1  aconsejado,  tanto  tiempo  meditado 
y  con  tant  tino  \  (iiscrecion  y  rportunidad  llevado  á 
ca  jo;  á  cat  >.  por  .r>  dedr  á  feliz  término. 

A  feliz  t  'mino  '.)o  es  pcsible  decir,  parque  cuando 
se  viaja  ec  siena    ~ diferencia,  el  pisagero  no  debe  sen- 
■r^  digamos,  Aao  moy   ccntratiido, 
;  meante  eminente. 

>■».',  i  entre  generaVs,  no  ha  resu'- 
hi  í'ido  entretenido  y  ameno;  ent'e 
estos  gene  «tes  !«  na  ethido  da  menos  al  fadnctor  del 
D  Jite,  pa  .  que  lubiese  redtado  durante  las  largas 
horas  de  ii  omoii  algunos  tratos  bUingaes,  de  f  n  obra 
BonaiMnt.L 


tTíe  muy     íliz  q 
ccmo  lo  as    ri  el 

SI  viaj«,  '*n  g^i  : 
taáo  del  te     >  mal 


O  nisicn  que  se  ha  deiaio  i  atlr  y  que  difidlmects 
han  podido  limar,  por  sustitu  ion.  1  s  sermones  y  pli- 
ticas  de  las  eminencias  del  c -.ro,  q- e  formaban  parte 
también  del  séquito  cfidal  y  .-eneral 

Y  qué  de  resultados  obter  dos  e  1  los  pueblos  del 
trinsitol  Cada  telégframa  que  n  rec  -¡¡a,  conmovía  i  la 
Bolsa  y  hada  subir  el  oro  un  ;iunto    tas. 

Y  se  comprende:  el  oro,  qu:  9S  el .  cy  de  los  metalen 
no  quena  ser  menos  oae  el  iresider.'e,  y  al  ver  que 
éste  viajaba  hicia  el  Sad,  6  k  í  bác  1  ab>  j  ;  él,  el  oro» 
dio  en  viajar  hicia  el  Nnite,  é  se»,  h'cia  arriba. 

Y. . . .  continúa  viajando,  qce  es  Ir  mas  sensible  y  lo 
mas  doloroso. 

Per  todas  partes  habrá  ido  denamando  lus  me rce- 
d«8.  y  aun  asi,  según  parece,  no  ha  conseguido  conmo- 
ver i  nadie;  el  entusiasmo  ha  biillai^o  por  su  ausencia; 
el  elemento  oficial  no  ha  teniHo  si  s'quiera  un  pretesto 
para  tocar  la  fibra  sensible ^i^  cAblico— infantil  en  su 
mayor  parte— que  saHa  á  laa  estaciones  por  curiosidad, 
i  conocer  al  yiaj*ra  cmioente  y  i  su  dilatada  comitiva. 

jCuinto  errorl  Eston  viíjes  sen  et.trramente  inútiles, 
etundo  se  hacen,  ccmo  el  que  nos  ocupa,  en  tan  pési- 
mas ccndiricnes. 

Porque,  ú  o^ed'cen  i  finas  ,:articuhres,  como  ron  el 
descanso  y  el  a  siegr;  ú  obed>  ;en  i  íaes  politices.  Es 
el  prmer  c«.so  procura  imo  p^sar  ha  ta  desapercibido 
para  todcs  y  hue'sai  comitivf  ,  y  rt  ;ibimientos,  ban- 
quetes y  brindis:  mar-anas  y  e!tramboiique:»s. 

En  el  segundo  caso,  y  estar  lo  unf<  leguro  de  su  po- 
pularidad, se  hacen  las  eos;-?  bim  hechas,  i  son  de 
bembo  y  platillos,  franca  y  rt><ieltantrntt:  íin  redaos  y 
iin  ambajei. 

P.ro  agu/,  m  los  viaj»»,  ccmo  en  ei  S-obiemo,  todo 
se  tuce  »i>mpre  &  rredi^s;  s«  viaja,  c  viaja,  en  m««dio 
de  la  [.úbiica  general  int.f:rer.c  a,  sin  saber  adonde  t.i 
p  r  dor  de. 

Comparando  i  este  gnLism  ■,  con  el  mundo,  dircmc  s, 
para  concluir,  con  el  pceti: 

tJBl  mund».  en  tanto,  sin  cesar,  navr^i 
por  ei  piélago  inmenso  del  vacío>. 


VIVIR  PARA  VER 

En  la  gran  ex^oíicicri 
de  fií  de  siglo,  tu  Parí-, 
exhibirá  Don  Bu-tol} 
Ctn  aliento  van  ti', 
un  a%rdeon  qu'i  tiene. , . , 
fí,  eiperotua  y  p  rtenii 
con  den  regí  ir  is  labt  •■'ios 
en  ero,  plata  y  .larfil, 
y  en  cuyo  sene   milloi  es 
de  rata?,  puedei   vivir. 


EL  FRUTO  m.  AilORDEON 

Hay  magistrados  quí  nat  -n  á  1  vi  'a  púb  tea,  sin 
sin  saber  por  qté  ni  pira  c,u '  per  las  qae  se  adi^ne 
el  tomo,  que  traen  con  ellos,  ya  hf  -'ca  y  deretha,  una 
ópnrinion  patente  y  latente. 

£1  fruto  de  una  anomalía,  t.o  pucCe  "ttn^^  aiao  por 
au  9«ada  «tnil»  de  snomaLas. 


V  e<«  en  vano  todo  el  onder  del  hombre  para  torcer 
la  infl  xihilidad  de  la  lógica. 

Vrga-hondr»,  por  mas  que  sea  hijo  de  un  partido  polí- 
tico, no  es  sino  un  átomo  de  ese  partido;  y  un  átoma 
renresenta  bien  poca  co<a. 

Falta  ea  él,  aquella  historia  corta  ó  larga,  pero  siem- 
pre valiosa  y  signifícativi,  en  que  fundar  esperan  z»s. 
en  que  basar  ándelos,  y  en  que  cimentar  la  té  del  pa- 
triotismo. 

Ll  nnvedad  de  una  entidad  cualquiera  no  se  impone 
tan  fácilmente  L-x  teoría  en  pnlítica  es  pura  defíci*nda 
y  el  valer  de  un  hombre  n?c«sita  por  lo  menos,  el  com- 
probante de  ses  ante  edrntas  pcKlicns. 

Ni  la  fé  ni  la  bu»na  voluntad  srn  por  sí  sola*,  bas- 
tantes para  hacer  de  un  át'-mo  de  partido,  un  magis- 
trado para  todos. 

Sacad  de  entre  las  filas,  un  soldad^  ngr  valiente  y 
denodada  que  sea  y  celidle  la  bsiÍQj||>de  genenl  y 
ponedle  al  frente  de  un  ejército  ea  cain^. 

Pues  irá  de  derrr'ta  en  derroit  y  "deaesastre  en  de- 
•actta  de-de  el  principio  h<ske|ft)|n, 

Y  tie  er!*nrso.  coim>'^»MIÉW[  mi  liiÉB  liji  á^m^-' 
sereno  y  valiente. 

No  hav  que  sacar  pues  las  cosas  de  su  quldo,  v  aquí, 
ahora,  se  han  sacado,  con  haber  sacado  á  Urga- hondo 
del  acordeón. 

Inpremeditadon  y  ligereca.  han  dado  por  resultado 
la  piera  qu*  han  elaborado  en  sus  talleres  Don  Bartolo 
y  P<«leli»iringo. 

£su  piria,  no  rapre^erta  nada,  absolutamente  nada, 
prr  cuya  ratón  cuenta  entre  la  opo^icion  á  todos  los 
partidos. 

At  partido  radical,  qus  es  el  mas  numeroso,  por  an- 
tiTonisnic;  al  partido  vacuno,  que  le  did  vida,  por 
esroi^mo;  al  pirtidn  roitri'ta,  su  punto  de  parti'^a,  por 
des'ntism»  puesto  que  de  todos  es  conocida  ladeserdon 
y  diioluii  m  de  ese  resto  de  partido. 

Si  se  desliga  d«  los  roinpromisrs  del  partido,  se  ar'a- 
birá  de  enageni>r  «1  apa>o  de  sus  incubadores,  sia  lle- 
gar á  caparle  el  de  los  radicales. 

L\  marcha  pues,  de  su  gobierno,  será  embaraiosa  y 
llena  de  esc^ll  is. 

La  pobre  provinda  será.  la  únira  que  to  ^ue  los  fata- 
l<s  leeultados  de  la  insensatez  del  acordeón 

CUr  >  es.  que  disde  los  primeros  momentos,  no  se  ha 
de  declarar  la  opinión  general  abiertamente;  el  pudor 
poli áco  délos  partidoa  que  pactaron  el  acuerdo  será, 
per  lo  pronta  la  valla  qufl  la  contenga. 

Pero  |qt  é  (¡4iil  valU>  En  la  elección  del  primer  ni- 
cis'.eiio  se  dejará  entrever  algo  de  lo  que  será  la  opoti. 
cion  en  el  porvenir,  no  lejano. 

DA.spues  las  dificultades  que  le  creará  su  ai-lamiento 
in:]uebrantabte,  le  huán  imposible  ccntiouar  gober- 
nando. 

y  esto  seri  todavía  peor,  psrque  si  renuncia  el  pues- 
to, vendrá  el  caos  seguidamente. 

Don  Quijote,  pues  augura  nna  nueva  era  est'iil, 
infecunda,  y  por  con'-iguiente  da  demolimiento  y  de 
postradon;  porque  como  dice  el  rtfran:— de  tal  pal? 
tal  astilla- 
Estamos  pues,  peor  que  antes,  sin  esperanras  de  me- 
jorar la  aflictiva  situación  en  qae  dejaron  á  la  proviocii 
los  hombres  de  aver,  que  son  los  que,  gracias  at  acuer- 
do, han  recuperado  stu  percidas  posiciones. 


QUIEN  HACE  UN  CESTO 


Cc^lon  tía  de^culñsrto  un  nuevo  mcndo, 
con  andada  con  f»,  con  ilu-ion; 
y  Don  Bartolo  descubrió  en  Li  Verd* 
U  madurez  de  un  fruto  lin  eazon. 


vZ)  oj/p  UHOjE^ 


^  í    ! 


¿flV£í{J)£-     'Ik    ^íritMBi^í    Ik. 


El  monstruo  d?  Std  Fp      h'cnp  un  canguelo  hoi'rwoso : 
(jí/e  m/pdo  uüP //pnp,    /^e^       t/    como   c/^oib/v  ficKP  el   ujo. 


Ten  q  O   p'lionor    de  dar/e  el  fl]d|drü/e 
y  lurdrte  aue  sou  un  moniaote 


i£fi 


(uáí  frp(/enfp     oí]  mará^illjl     una  (.¿f)i¡¡¿  ipndicc 
u  csbaentf'  me  felice     chom  que  (^nfrsn  en  Cú^ilir 


S<r,V*' 


Pcirá  fÍPfC/o/:r,s     Jt»  m/ycj 
no  /,<3:/  f/tTc//e  como  P5feÜ;ÍMju9. 


óerpenh'ne     o     serpentür  müniüote  de   o 

broductü   de  quien  ¡omuei/e^        ¿¿lió    de  un  eco 
jiq  cIpI  siqIo    diei  tj  nueve. 


^HOTE, 


M 


.f{  }\m\¡\-    ío  t\B'\iL  ^cL  34. 


Lá   mano    üue    pn    Lf\^[P^I)[     (Jio    mi   eipaad 
fe  5ient<3  pn  fs¿  Silla     reoáládd 


NÍN\ÍS¡0  JI{[JO 
LltíLHlf^l'    DI     6Un\l\(\lü. 


muniüoíe  de  ocdsion 
/e,  Salló  de  un  ¿corolí^Di] 
lio    diez  u  nueve. 


;:-,     —  wx^eTX'' 


.^ry-- 


DON    QUIJOTE 


4  ■.j.jét. 


£1  dia  tiene  aaron.  Urde  y  nofiíe, 
va  eté  nublado  el  •*!»  ó  bagra  sol; 
D  jn  Butoln  tai  solo  tiene  sombias 
dentro  del  tuelle  del  anordecn. 

PresíunU'lle  k  la  alondra  porque  vuc'a 
i  la  vista  del  fítro  cazadnr, 
mas  no  le  preguntéis  i  Dja  Battolo 
porque  no  escucha  el  p4b.'ico  clamor. 

Podr^  las  alma*  nobles  «levarse 
en  alas  de  su  espléndida  paíion; 
mas  ¿cómo  Don  Bartolo,  ccn  el  peso 
de  tan  descomunal  acorde'' n? 

Quien  hace  nn  cesto,  puede  que  hagfa  danto, 
dice  un  refrán  muy  cierto  de  nn  autor; 
Dan  Bartolo  nos  hizo  un  mal  acuerdo 
y  ha  llegado  en  tu  fabrica,  basta  dos) 

iQui  seHerdos  |vive  Dio^l  tan  lastlmerosl 
iqué  acuerdos  tan  es^raSos  ¡vive  Diosl 
cualquier»  al  cnntemplarlos,  renegira 
do  su  torpe  y  fatal  constitución. 

¿1  se  labra  su  tumba  UnUmsnte, 
muy  leJLS  de  la  pública  opiíion; 
y  el  recuerdo  que  deja  tras  su  huella, 
seri  el  eco  del  triste  acordeón. 

Si  no  hay  plazo  que  al  prstre  no  se  cumpla 
ni  deuda  sin  pafrarse  |vive  Diosl 
que  estará  Dan  Birtclo  tiritando 
por  el  plaso  y  la  deuda,  por  los  dos. 

Y  no  hay  remedio  á  su  fatal  demenoia, 
i  su  torpe  insistencia  y  á  su  error; 
y  los  males  futuros,  va  cercanos, 
asolarán,  no  á  ¿1;  á  la  nadoa 

No  puede  haber  un  hombre  que  reúna 
á  su  g^an  voluntad  y  á  su  valor, 
tal  enjambre  de  aciagos  desccnciwtos 
ccncebidos,  tal  vez,  con  l'uiion. 

Con  el  mtj  r  deseo,  Djn  Bartolo 
en  rez  de  darle  dioha  á  su  nación, 
contribuye,  tal  vez,  á  su  derrumbe, 
si  bien  con  patriotbmo,  ccn  error. 

Mafiana,  entre  las  sombras  que  le  «peras, 
luchará  en  otro  mundo,  con  furor, 
como  cuentas  la  pidan,  con  eí  Djinte, 
tas  dsScienciaa  del  ácordeoBi 


COSAS  DE  SANCHO 

A  jufg^r  por  los  preparativos  bélicos  que  se  e&tin 
hadendo  en  Mendc  la,  preguntamos: 

—¿Se  va  á  librar  alguna  bauUa,^  se  trata  solamente 
de  hacer  unas  elecci  anes? 

Di  todo  habrá:  elecdones  y  batalla.  No  en  balde 
Biandará  la  línea  el  general  Ottij^a. 


Sn  las  provincias  t'.do  « ti  que  arde. 

El  Mendoza  se  preparan  las  elecciones,  preparando 
las  armas  previamente. 

En  Santa- Fé,  se  duerme  con  un  c jo  y  con  el  arma  al 
brazo,  se  fiando  revoluciones. 

£n  Salta,  andan  t£condi(ndo  las  cuentas  da  lo  inver- 
tido en  la  movilización  de  la  guardia  nacional 

En  Entre- Ríos,  no  les  llega  la  c  -misa  al  cuerpo,  con 
la  propaganda  radical 

Y. ...  la  mar. 


Jamás,  y  después  de  nn  perícdo  de  seis  meses  de  es- 
tado de  sitio,  hemos  seniilo  mas  miedo  que  actual- 
mente, en  las  provincias. 

Esto  tiene  su  esplicadon  en  la  popularidad  de  los 
gobernantes  provmciales. 

Y  en  qne  todos  aquellos  festejan  el  acuerda 


Además  de  estas  alarmas  de  carácter  general,  hay 
detalles  particulares  que  espeluznan. 

En  Victoria,  (hjitre  Ri'>^),  un  hermano  del  comisario 
de  órdenes,  asesina  á  un  paiieLte  del  actual  gober- 
nador. 

Y  el  aimiaal  no  es  habido. 


En  Salta,  cerno  per  arte  de  encantamiento,  amanecen 
ciertos  dias  las  esquiíus,  con  la  cifra  i8o  301,  impresa 
en  gruesos  caracteres. 

Esta  indirecta  se  refiere  á  la  suma  que  el  gobierno 
provincial  ouiere  ccbrsrle  al  nacional  por  gastes  he- 
chos en  la  úl  ima  móvil  z; don. 

La  polida,  cumo  es  natural  arda  i  la  busca  de  los 
culpables. 

£»to  es,  de  los  que  ban  grabado  los  caracteres  en  las 
esquinas;  no  vayan  Vds.  a  creer  qui  buscan  á  los  qne 
han  estampado  dicha  suma  en  las  cuentas. 

Todo  «  preciiv  adararto. 
^  - 

I  f 


Pero  en  Santa- F<,  |obl  en  Santa  Fe.  hiíe  dado  á  Inz, 
espontáneamente  y  I  si  sismo,  el  jefe  p  ilítico  de  Ca- 
seros. 

L«  ha  emprerdilo  contra  £a  Ca^ntel  del  Rosario, 
por  algunas  defic'srcias  qa«  e&te  valiente  colega  le  ha 
de«CDbierto. 

Y  lo  amrnazaico.no  n' ti  si  es  j'.fe  poüiico,  aunque 
par»z<»  lo  contra  riel 

A  estos  llama  l.e  /-  va,  hombres  de  acdca. 

Y  da  intendon  te  nbie  t. 

■  e 

Estamos  pues,  inrjar  q  le  queremos. 

Los  satélites  del  vie>o  rágimen  armados  hasta  los 
dientes. 

Los  jefes  impol'tiros  a  nenrzando  á  los  ^rga.<iosde  la 
opinión  general 

Urga-hondo,  p:  "^-upa- .0  con  la  daisigradon  de  sus 
ministros. 

Y  Don  Bartolo,  te  cano  >  el  acorAson. 
iQci  mas  qiereui'Al 


Por  ctro  lado,  ^  ie  lea  '  tris  dii  his. 
La  continuado"  reí  ai  tual  grobierno  narinn^L 
La  peregrinadc  n  del   <  lavo,  con  acompaAaraiento  y 
banquetes. 
El  Congrego  eo  p  lerfc  . 
El  sobresalto  á  le  tu>.  ;a. 
Y  el  oro  sin  ca  :a  irs^  .e  subir. 


iQu  .  L>  V!  ¡r  de  ilusión! 
iQué  c  I  ^eni  ra  iiusnrial 
iQuá  (  •<■  ito  I  irá  la  h1^toria 
|Cuáni  ;  ■  oes.  «1  viole  nlll 


(  .  i  M  A  R  B  S 

U''g..-'.iond  >  á  la  provincia 
de  tal  n  do  i ;  conviene, 
cual  si  ü  i  ra'i  'o  se  encontrara 
por  ca -u  .lilla  ',  un  peiae. 

Pafo  Us  n-chrs  en  vela 
Boflanú"  «n  c  le  Don  Bartolo 
se  em  M  ia  er  apuntalar 
aljov>nito  Urga-bonda 

Ir  Kit -e  oci  Pelegrlngo 
en  aci.ei  do  d.:  mal  modo, 
as  como  ir  la  gallina 
á  1*  g.rj^ant*  del  Z^rro. 

An  iardo  «  ti«mpo  veremos 
rofgrir  M  tre  á  Pelegrlngro, 
y  A^ta  a!  otrc  le  dará 
con  la  p  icrta  en  los  hodcos. 


L  A  N  :S  A  D  A  ;3 


El  Dr  Pr6f  perú  trard. ,  G;>b(mador  qi  e  fué  de  Tu- 
cuman,  ha  fallerli  •> 

Enamif^o  pnu'ti  ^u  de  1  'ON  QUIJOTE,  fué  en  vida. 

Don  QuijOTXrc  Aclii.aanie  la  tumb?  del  extinto, 
con  respnto  y  cor.  crifto. 


En  nuestro  ni!ir.'~~o  at 
del  almirante  btif-iltlo  ( 

¿Que  por  qné? 

Poraue  Don  Q  jijóte 
anibaria  esta  reMbiHad 

Sil  embargo,  ai  t  úblir 
trafia  sorpresa  es' »  addt 

A  nosotros,  nc '  •or4' 
mentó  á  otro. 

Prueba  de  ello,  ;;n?  el 
V  el  lánes,  dos  di .%  desp 
Buenos  Auws  coi.  ciaco 

Bien  venidos  s'.^i. 


^eriir.  publi-^mcs  ei  retrato 
'ostodio  José  de  Mello. 

isperaba  que  muy  la  breve, 

i  nuestro  puerto. 

}  y  á  la  prensa  h^.  cai.sado  es- 

.nte. 

.e  lo  esperábam'js  d'3  tu  mo- 

libado  pubUnamos  su  retnto 
:es.  llegaba  Melli<  á  k.  rada  de 
juques  á  su  manc^A. 


Despucs  de  la  :  ?  ^ada  de  estos  bravos,  hemos  sabido 
que  se  ha  ido  á  p;  iva  el  <  A  cuidaban» 

Murió  pues,  tm  t,  1  evo'  ¿cioo,  que  por  sn  índole,  meie- 
da  mejor  suerte. 

La    r  de    a  ha  madurado 
tras  ti  i'.  i  ti',  ipo  pasada 

A.'as  <  \  tal  vrx 
dé  en  <«  .iio    al  madurez, 
por  re  u  t&r    a  fiamb  « 
_  qoe  er  !  i  ai'  ena  i-e  (.ierde. . . . 
pues  s: !  I  el  c  ua  teñirá  bambre 
apechug  i  COI  la  vcrd*. 


Lu  ex  acetonas  que  la  aridad  ejecuta,  e  tía  Llegando 
al  colma 
No  WBtiiitM  coo  la»  ind^ninitxinnw  d«l  piMi^aw- 


to,  con  las  r 
ras,  con  las 
di  ver' i  <n«ii 
la  Lotería  ^ 
t  -cw  y  ahnr* 
El  públio 
frecuentrar . 


fas  periMicas,  con  los  don» 
ittscndonns  aeiistosas.  con 
Uver>as  y  con  lo*  piígüts  i 
ador  al  lo  icvnde  todo.  Ins 
ú  ÜQiame)it«  el  Pabellón  A 
'  re  asusta  y  c  a  razón  al  v< 
iriBfun  cei.tri)  recreativo,  1 
.e  U  caridud 

pidres  cíe  tan>lia  destapan 
«ruido  vei  siü\-  da  ella  aigí' 


exacciones  < 

Hasta  los 
soperas,  esp 
si  dora. 

Convandr  a  sefialar  un  Uidte  i  la  ct; 
licordia. 


lAhl  se  mi  olvidaba  ded  ■.  que  las  rec 
periódicos  d  >  'a  capita<.  sai.  frecuentad* 
undlas  de   aric^nd. 

No  abusai ,  poique  \-a  .i  Jngar  el  dia 
testemos,  sii  abrir  la  [uertb  perdone  \ 


ivas  patticn'a- 
•1  prndncte  le 
mdioiiantos  d> 
alonaa  loa  tta 
gen  tino, 
r  que  no  pnedc 
x  temor  á  las 

coa  miado  'as 
la  dama  raq  li- 

dad,  por  ml«- 

/ 

icdones  de  )os 
i  por  las  alma? 

n  qne  lea  ccn- 
I.  por  Diosl 


Aqrradace  a»  f  lot  iiefioves  eniprcarí  s  de  lEl PaVe- 
llon  Argeni  io>,  la  d»r-r<)pda  (»n  q.'e  :  os  han  tr«tailo. 

En  el  pr^:  Jmo  nú'miro  ios  raanitest  remos  sgrat.r- 
ddos  por  la*  invita  iocas  ridbidas,  si  t  nemos  aspa'  io 
y  la  memori  i  nos  ayuda. 


Vn  misic  '  .ifamada  s'<£'aa  é'i-jut.  I  .  reconoddo  el 
ac/^rdaon  de  Dj-i  Bittilo  >  dice  que  pu  ide  tocar  ha'tr 
100  pierr.s. 

Pero.  DOS  Ui  c'escoiiscktdo,  al  deci>  asesrurándo  o. 
qa«  las  100  -ccp»  to<»-á  ^i;a>pr(:  la  nds<  la  pieza. 

Y  á  juz^a  jio.'  la  "xnh-. . . . 


-Fi.i  á  li  :..t'  Y  nat  fraque 
\  taii  ioírtlic^  soy 
(  US  p'jr  ilo^u^.  a  «ui  ve  y 
I  ir  e.  erica  10  c  >n  D  Ba-  col 

T(U<  |Li:s  tai  il  conpat'ion 
I  -i  eife  rit{i  (is>dichrdo, 
<  ''S  vwe  desKS  lerado 
(r\  •;!  viijo  d»  la  ve.'do. 

\  la  pjcrt».  >le  la  -Árcol 
I  o  tuf:  Vk  n  rau  i  Uorv, 
I  i  me  veicas  á  coctAt 
¡  r<}ezAS  dsl  accrdeou. 

A  una  piedn  de  U  «alia 
1  i  conté  /c  mi  lolor, 
•  -y  su  p:inl6?~.no  s«  flor, 
í\tt  tomd  pir  Din  B.>itoIa. 


El  tema( 
de  Bmia, « 

*Va  pued 
tre  sos  e<'pe.' 
en  rmalquiei 

Ante  tod( 
zada — se  co: 
raia  en  al  c 

Habiera  c 
ct::  >  y  hubi 
de  valor. 

O  <»ncr«l 
critc:— cTér 
embarg'i  de 
dvilizatiin  . 

Y  acto  iie 
litaeúm,  y  b 
al  cidio. 

Pero  ¿oot 
Rocnn,  si  nc 
esa  luz? 

El  sub  00 
al  raliic-tr  t 

YBonQ 


Conste  q 
reanr^  Mans 
Rufino  Casi 
•sta  Adtoin 

ítem  mas 
de  Casco  y 
Sancb*z,  de 

Y  como  • 
luntad  de  si 
advertimos 
remos  este 

DonRufi 
cnnoa. 

iQuépar 


■cpunsto    lor  \lba  Rocin  :    ii*Congreto 
mmt  signe: 

ipreriatM  de  civiiindo  un  -  ueblo  que,  ra- 
taculoa.  pMTV.a  el  de  Irs  c.  .tidasde  tor«>, 
f  jrma  ru4  se  < frrz'a». 
,  usa.  fó-amU  <Na  deb$  pr«r  i/rif  está  ha- 
lOcn  á  dni»  i.  lometros  -d'  :pae«  de  defu 
i;ol  lie  ia  mu  rrfiriada  cob  rtlia. 
icho:  <Xa  dcvi  tenerse  por  país  dirilisac.a 
ra  ejecutado  ci  a.to  heno  <  ■  arroganda  ) 


uido  mas  «1  p-)n«a  miento,  '. 
Sras*  á  Ks  lai'ia  i>or  país  nr 
hibrr  sido  Ia  iiad  'n  que  h 
lor  tudo  e  tmoito  del  rson 
{v.ido,  h;  bw  .%^-arraclo  U  av 
tjtr  em^  intimo  viaje  para 

qué  antoichi  ba  Vd  á  ir, 
lieua  VI  tii  uia  cerilla  bi.j 

a.<ario  de  la  s>  c:ion  g*   tur 
AISa-Roon  ce  loc>. 
;;]C¡  E  (?á  nsi' a  en  esa  ;•«" 


udo  haber  «a- 
dvilizado,  fin 
derrama  lo  la 

o> 

trcha  dt  la  ei  .'i- 

unir  al  bccac 

eftor  de  All>a- 
iera  de 


o  rntcfa»  lac  )n 
la. 


PKRMÜ.NENT1: 


le  ios  jg  «ntí  s  de  Don  t 
ilt.  ce  Saii  Nu  olas  de  luí  2 
o  de  Arbulitc  y  Pi'ar,  1 
stracion  In  qai  adeudan 
— porqun  ibori  ha  aparecida 
MariilU— es«  nuevo  es  ^ 
Coronel  Dtítrtp),  (l.is  Mjs' 

({ue  se  qnaca  con  in  «^"et. 

ciueAo,  es  ni.  -  esttfador,  . 
.  a'  tres  qn4  hasta  qn^pí- 
i<n.:anenle. 

r  ct^e  era  mitispa  ce  h\  } 

■  qe-í  tr»«l 


rijOTK,  D  L'  u- 
rrofos;  y  Dir 
<  han  pagjul )  í 

otro  envidií  s' 
'.  Francisco  V. 
zas). 

t,  contra  la  ^-o- 
la  á  dedr;  >- 
.-oen,  no  reti  a 

isado  i  loa  ^a- 

/ 


Adveriitr  :£  i  I01  Inii  r»  de  v-.ta  >t>  Almaneq  i(> 
ana  dnnce  r  ice:  'ÁJo'fo  Jii^yer»,  c'cb  leerse:  tAdi'f' 
Neyer»,  Cu;  o  jji. 


Til»-  >^-  4*  i.  N^*  f  Uno*  B 


«!• 


/ 


/ 


Domingo  29  de  Abríl  dS  1894. 


BUENOS  Aires 


'4  ■'-r.  ■ 


■*.■   ¡V,".  > 


iSOX -Número  14.     V'-i- 
1  ;^-    •"• 


En  la  Capital 


Suscricioii  por  trims>lic  ailfhntado. 

Número  suelto 

NAiiiei'o  atras.ido 

Extranjero  por  un  ano.     .     .     . 


.  Ps.  i.M 

.  "  O  lá 

.  '•  O  áO 

.  "  12.00 


En  Don  Quijote  no  liay  cli.irque  | 
porque  es  cívico  del  Parque.        , 


Por  ver  el  oro  i  la  par  i 

lucharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino 
y  el  os  trazará  el  camino. 


HORAS  DE  ADHINISTRACION:  DEIIA3Í.  H. 


/.^'/-^ 


Campaña 


Suscricion  por  scnieilre  adelantada.    . 

Número  suelto.  .  ^ 

Número  atrasado,    i 

Exiraryero  por  un  fio 

.  Ps.    4.00 
.    "     0.20 
.    "     0.40 
.    "    12.00 

••¿f,    Vengan  eW  mil  suseriélones 
■    ■      jf  ab^o  tal  subvenciones. 

Para  Quftte  porteño 
todo  cnen^  es  pequeño. 

Y  soy  teripr  de  enemigos 
y  amigo  ib  mis  amigos. 


-J 


Este    periódico    se   compra   pero    no 


SUSCaiCION  POR  SEMESTRE  ADELANTADO 

se    vende     ^        / 


LA  CORRESPONDENCIA  A  NOMBRE  DE  A.  OS80HIO 


i 
I 


I  OJO  I    ¡OJO!!   II  OJO!!! 

.  niicnos  Aires,  Aüoslo  21  de  18y;i.-AI  8p.  C.efe  de  Policía. - 
.  Los  periódicos  de  caricaturas  políticas  quenada  respetan,  que  á 
«  menudo  injurian  y  que  no  pocas  veces  incitan  al  crimen,  son 
.  incornpüUbles  cun  las  exiuencias  de  una  Situación  de  estado  dií 
€  sitio.  En  consecuencia,  ya  que  el  si-maiario  denominado  DON 
.  Ul'lJOTE,  persiste  en  su  actitud  agresiva  pa^a  los  altos  lunciona- 
.  rifls  del  puls.-üe  orden  del  Sr.  I'resident|  procederá  V.  S.  en  el 
f  dia  á  prohibir  su  circulación  y  ocupar  bajoiinventario  el  estable- 
«  cimiento  por  donde  se  edita. -Saludo  i  V.  S.jaleulamente.-Manud 
c  Quintana  * . 


La  potieia  cual  yedra, 
tído  á  mostrarme  el  autógrafo, 
á  mi,  que  nada  me  arredra; 
j  dffpue«,  se  fu¿  al  li  ójfrafo 
y  le  secuestró  otra  piedra. 

—«Siempre  de  la  piedra  en  p.s, 
— «xolamé:— «Tálgauíe  Lias 
tQné  cou  tan  siDgularf 
■¿A  quién  querr«L.  aplastar? 

WIK»  \MS  K!>TA  Ya    \AN  1>0>!u 


Luego,  |l  mi  se  me  Agura, 
que  el  beiho  es  alga  inaudita, 
y  el  escrftoi  muy  durito: 
que  ni  labíedra  es  muy  dura 
aim  os  mis  duro  el  rsurlto 

Y  aun  DLB  durezas  s  m  p  >oas 
en  estas  ijrrientes  loc;ia 
(le  íLiSoMLes  y.-.,  durezas 
p^rqis  jTf-í^-  J  "■"»» 
son  áunsi  las  ligerexM. 


^OTA— Lt  piedra  «cgund», 
dcF!))UC8  de  un  modfsto  pla^fí, 
rompió   la  piciul  coyunda; 

y  ha  vuclio  ¡¡ya!!  A  MI  UEGAZO, 
con  9atidf;ici:ion  profunda. 


ALMANAQUE  DE  "DON  QUIJOTE" 

PARA   1894 

Avisamos  al  público  en  general  y  i  nucüros  «gentes  de  p:0- 
vincias  y  canipafia  en  particular,  (iiie  se  airesurcn  á  muñirse  de 
este  Quita-penas  lo  mas  proi/to  que  puedan. 

Y  ti  no  lo  liacon  así,  será  [Kior  para  e  los,  porijue  pagados 
ocho  días  de  la  ftclia,  los  cjue  (juieran  el  Ibro  tendrán  que  pa- 
garlo mas  caro,  pues  hemos  aumentado  pafa  entonces  el  precio 
de  este  libro  sin  rival. 

Conque,  ¡mucho  ojo! 


EN  vísperas 

Estamos  en  vísperas  de  exámenes,  como  di- 
rían ios  estudinnles  descuidados,  y  todavía  no 
hemos  empezado  á  estudiar. 

Así  no  mas  se  encuentra  el  gobierno  que 
actúa,  sin  fruto,  cerno  estudiante  neófito,  en  la 
cátedra  popular;  así  no  mas  se  encuentran  esos 
hombres,  heterogéneos  en  conjunto  y  en  deta- 
lle: esto  ei,  entre  la  espada  y  la  pared,  temiendo 
al  pinchazo  y  al  derrumbe,  al  rayo  y  al  terre- 
moto; asi  no  mas  se  encuentra  ese  ministerio; 
como  la  niña  que  va  á  hacer  su  primera  confe- 
sión; temerosa,  aturdida  é  ignorante  de  suí 
propias  culpas;  y  del  mismo  modo  que  estas  se 
esfuerzan  por  presentarle  al  confesor  la  parte 
buena  de  aquello  que  ni  siquiera  es  pecado, 
para  atraerse  su  benevolencia,  del  mismo  modo 
el  ministerio  le  dará  vuelta  al  mensage,  para 
captarse  la  voluntad  de  las  cámaras. 

Pero  no  hay  tu  lia.  Solo  hay  un  Dios,  solo 
hay  un  padre,  solo  hay  una  opinión  y  un  solo 
lallo. 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


^ 


Podrán  mistificar  los  hechos,  podrán  falsifi- 
car hasta  los  hombres,  podrán  adulterar  las 
frases  propagandistas,  podrán  levantar  hasta  lo 
imposible  los  ídolos  de  barro,  podrán  con  mas 
ó  menos  ingenio,  con  mayor  ó  menor  refina- 
miento, sustituir,  reemplazar,  embaucar,  pero 
nunca  torcer  el  rumbo  siempre  recto  de  la  pú- 
blica opinión. 

Conseguirán  del  Congreso  una  mayoría,  pero 
esa  mayoría,  no  representa  la  mayoría  de  la 
opinión,  como  todossfbemrs.  Considérese  sino, 
los  elementos  que  constituyen  la  parte  reno- 
vada de  este  futuro  y  ya  próximo  Congreso  y 
compárese  con  la  no  renovada  tqdavía. 

Ksta  consideración  y  esta  comparación  nus 
dirán  de  un  modo  claro  y  putente,  que  los  nue- 
vos representantes  del  pafs.^  llevan  en  si  savia 
constitutiva  de  opinión  franca  y  fibre,  no  lle- 
van el  gusanillo  del  fraude  y  de  la  mistifica- 
ción. 

La  reforma  que  ha  sufrido  este  Congreso,  ha 
servido  además  para  poner  en  guardia  al  ele- 
mento viejo,  ya  gastado;  á  aquel  compuesto  de 
pasividades  complacientes;  hoy,  poco  á  poco 
vamos  llegando  adonde  ya  deberla  haberse 
llegado,  á  conocer  la  importancia  del  voto  po- 
pular; a  saber  lo  que  quiere  el  pueblo;  á  satis- 
iácer  los  sacrosantos  anhelos  de  la  pública 
opinión. 

Y  es  en  vano  que  los  maestros  de  antaño, 
se  empeñen  en  hacerjuegos  de  prestidigitacion 
con  los  votos  del  ciudadano  libre;  esas  leves 
aristas  de  la  cizaña  popular,  las  barrerá  el 
viento  purificador  de  la  libertad. 

Pero  estamos  en  ví-«peras  de  abrir  sus  puer- 
tas el  Congreso  Nacional,  y  todavía  el  gobierno 
no  nos  ha  dado  indicios,  jt/or  sus  órganos  en  la 
prensa,  de  lo  que  piensa  decir  en  su  mensaje; 
de  los  proyectos  que  tiene  confeccionados  ó  in 
mente,  para  someter  á  la  discusión  y  fallo  de 
ese  tribunal  inapelable. 

La  verdad  es  que  este  gobierno  se  halla  tan 
mal  con  la  opinión,  que  ni  siquiera  tiene  un 
representante  serio  en  el  estadio  de  la  prensa. 

Pero  ¿quién  se  arriesgarla  á  defender  la 
causa  de  este  ministerio,  gastado,  corroído, 
apolillado  y  medio  deshecho? 

¿Qué  dirá  en  su  mensaje?  ¡Quien  sabel  Un 
sin  fin  de  frases  campanudas;  algo  de  mucho 
bulto  y  poca  miga,  así  Como  U  serpentina 
que  á  veces  semeja  enormidad  de  olas,  movi- 
das por  el  ser  mas  débil  del  mundo,  la  mujer. 

Allí  se  habrá  echado  el  resto;  se  habrán 
alambicado  cinco  ingenios,  como  quien  estruja 
cinco  esponjas  para  sacarles  el  líquido.  Pero 
en  esta,  como  en  todas  las  tramas  mal  urdi- 
das, se  descubrirá  la  hilaza  á  las  primeras  de 
cambio. 

Para  la  confección  de  este  mensaje,  habrán , 
sudado  la  gota  gorda:  los  asuntos  triviales  los 
trataran  anatómicamente  y  los  de  bulto,  su- 
perücialmeote,  pasando  como  poi'  sobre  ascuas. 


ÁDIIRISTRiCIOH:  TEHEZUEU  694. 


Pero  harán  nuevas  protestas  de  respeto  á  la 
constitución,  á  los  derechos  del  ciuaadano,  á 
la  libertad  del  sufragio,  etc.,  etc.,  apurando  el 
vocabulario  del  platonicismo  y  del  convoncio- 
naiismo  para  hacer  una  profesión  de  fé  que 
no  sienten  y  para  hacer  propósitos  fíe  en- 
mienda, vanos  como  los  que  hacen  todos  los 
que  se  confiesan. 

Porque,  al  fia  y  al  postre,  eso  es  el  men- 
saje: una  confesión  corregida  y  bien  presen- 
tada, con  sus  propósitos  de  enmienda  tam- 
bién, para  que  nada  le  falte. 

Estamos  en  vísperas  de  Congreso  i^nquQ 
nos  lo  imaginamos,  no  paseemos  to^l^ia  ni 
en  su  forma  ni  en  su  foBido  los  propésitos  de^ 
este  gobierno,  sin  rivaLjj^QqKusbo, 
^etero^psiio  y  sin  h 

Quiera  la  providtsncftTTn'spirar  lá  lllieiii_ 
ria  de  los  representantes  del  pueblo  y  hacer 

aue  vibre  en  los  ámbitos  de  la  opinión  la  voz 
e  los  buenus,  la  elocuencia  práctica  del  ciu- 
dadano que  ha  nacido  para  defender  la  liber- 
tad y  rendir  homenaje  á  las  aspiraciones  popu- 
lares. 


■'.\ 


EL  MENSAJE 


Yo  diria  en  el  monsojo 
sobre  píxio  mas  6  menos, 
lo  qúc  sigue  mas  nlmjo; 
— €  Señores— los  del  OingreSo— 

•  vumos  ú  hablar  con  fran-juczn, 

•  con  franiueza  y  sin  rodeos, 
c  llamándole  pan  al  pan 

€  y  6  la  virtud,  sentimiento. 

.  Nosotros— hablo  de  mi 

«  y  hablo  do  mis  com;paííero9— 

•  obramos  de  buena  (i, 

«  procedemos  con  esmero, 

<  y  ansiamos  la  liliertad 

.  y  la  dicha  para  el  pueblo. 
€  Pero  yo  no  sé  por  qué 
«  se  frustran  nuestros  intentos, 
«  y  en  lugar  de  darle  dichas, 
«  poz,  venturas  y  progreso, 
"  é  í8'.e  [>al8  tan  querido, 
«  le  damos  mas  sufrimientos, 
«  mas  penas,  mas  desventuras, 
«  mas  dolor  y  menos  crédito. 
€  Yo  he  procurado  llevar 
I  é  la  esfera  del  gobierno, 
«  á  los  hombres  de  partido, 
«  sin  im:x)rtár9eme  el  género; 
t  y  l'xlos  me  dan  fiasco, 
«  ó  mi  y  ó  mis  consejeros. 
u  ;Si  su  liérais  el  su.ilici) 

•  que  es  el  gobernar,  t«niendo 
«  exigencias  partidistas, 

1  que  llaman,  clamor  de  pueblo, 

<  y  exigencias  de  lo»  hombres 
t  que  la  don  de  consejeros 

€  imioniéndose  ipso  fació 
«  con  amenazas  y  cuent')*, 
«  os  daríais  cuenta  exacta 
«  de  lo  que  sufro,  teniendo 
€  que  resolver  muchas  vece* 

<  contra  mi  prooio  criteríol 


\j)  o/sí  P  uri^oXJ^ 


/ 


/  ,  Oro,  termómetro 
¿  cidondp   ronq'u    ■" 


•y    ('/<3vü         r^álidcid  u  no  iluóioq 
p¡  JDávo      d  Pótct    /nfplice  j/cKiur¡^? 


o  no  69    Iráncámcntc   51  daui    Qóhlico 
Id  conolicion  dp I  brande  u  la  c/p/  chico. 


TT  rr'^''?' 


IMP     I    "PWI^  ■  ■■   "      "^^~^ "^ 


■7*"^ — ■"'^^^ 


■»|.  ^!^^^P^ 


7c/Qr^ 


'^■-.-  '^ 


ri"*-'' 


?&í?ii-... 


W  í--'-  -i^v 


^¿,¿^,,  ■;■  ■'  .:...«u**«^ 


/?(/oZ(?  ápidude, 
-orrjbliciddd. 


\ 


ú 


^f^^ 


P-.;.'- 


ümmimm 

^^».. 

-SaHP^^ 

"■*|i^íH*lÍ|niM 

ÜÉÉ^^üi^^ 

nm^ 

^^ll,^ 

£¿trázd   llerio  Je  P°^Q>     P'^^  '^'  ^^^i'*'/''    cornejo, 
corjteób  el  P5bejo^-u¿)  YP¿  aue  ere^  urjhucrj  npjo". 


u¡  Póbh'co 
c/p/  chico. 


íq   d aunóte!  viiíotá  se  retrdtá 
pI  borverj/r  tje.diondo  ole  Li  Plálá 


í\  Id  Jjocii    C1U9  psld  :in   Cf-nímf/ds 


"•ye 


l*^ 


/• 


DON    QUIJOTE 


/;:v 


.  Dfi  nhl  viiin  el  desircnilornio 
.  (1p  I)ol  Vulle  y  roin-^ailpri  s¡ 
.  (lo  allí  ol  KsUd  )  (le  siti  i 
.  ((ue  (liirú  un  st>ine8lr<^  entero', 

•  el  cuül,  trús  (íe  ser  ini'ilil 
.  ha  sido  ndenii'is  funesto; 

•  de  ahí  vino  el  enemistániío 

.  con  Iternardo,  ti  quien  ninecio, 
.  y  11  (|uien  tuve  por  herniau) 
«  desde  que  (íranwjs  chieuelos; 
.  (le  ahí  vino  In  supresión 

•  de  perii'idicos  discretos,  / 
«  y  las  prisiones  de  muchos, 

«  persecuciones,  destierros... 

«  y  en  fin....   la  mar;  es'verdod, 

€  es  verdad,  si:  lo  confieso. 

«  Pero  yo  no  tengo  culpa, 

t  yo  vivo  al  error  sugclo 

.  como  todo  hoinhre,  y  es  claro, 

«  ya  lo  veis,  así  anda  ello. 

.  Viendo  pues  que  no  hago  nado 

.  nunquo  ([uiera,  de  [irovccho; 

.  ([uc  he  imjbudo  ú  los  pnj'tidos 

«  todos  en  el  ministerio; 

•'  que  el  oro  se  vú  ú  las  nubes 

«  y  que  se  estanca  el  progreso, 

.  os  presento  mi  renuncia. 

«  He  dicho-  votad -Laus  Dco  ». 

UNA  Y  NO  MAS 

í.ii  única  vez  iiue,  durante  este  goliierno,  st  hizo  uso  do 
liJK'rtiul,  en  la  ca  liljd,  i  ara  emitir  al  [•ueblo  sus  sufragios, 
fué  muy  cncnreadu  por  los  concrsioiiarins  ningniinimos,  pú- 
l.licu  y  osUMisihleniente;  ]  ero  so  dijeron  para  sli  —  'L'na  vez 
\    no  más,  simto  Tomás-. 

Y  asi  ha  sido;  di^s.  uos  de  iiípiolia  cloccion  do  di  lUtados  y 
sonadores  al  Congreso,  ¡or  lii  Ijipitid,  no  ha  hidiido  otra  en 
(limde  las  miu"ias  viejas,  ol  cohecho  idxmíinalile,  ol  fraudo 
monstruoso  y  la  im¡osioion  mas  escaiidalosa,  no  so  hayan 
i.sjido  con  IikIos  los  a;nriit<)S  l,('di(uis  v  rutinarios,  para  con- 
seguir el  i'^xilo  oficial  y  para  echar  lioi-ra  y  des  echo  contra 
lii  opinión  liliro. 

Allí  están  las  provimias  do  Sanla-Ki",  Saltji,  O'irdolm  y 
Mendoza,  vlclimas  pro,  icialorias  de  la  intrunsigoncia  giilior- 
iianienlal.  Alii  eslán  (sas  cuatro  hi'rmanas  llorando  sus 
hondas  penas  y  |  aguado  ciil.  as  agenas. 

lin  Sunla-1'>,  domina  el  ca;iriclio,    la  ino¡>litud  y  el  mie- 
do;  los  1  uí'lilos  y  las  colonias  ya   no  viben  de  ([ue  manerQ 
manifestar 
He  la  nada, 
(I  ires. 

Kn  Salta,  domina  la  sin  razón  y  lo  nrl.itrario,  ú  tal  pun- 
to, ciue  los  iiue  goliieriuin  no  se  entienden  entre  sí. 

Kn  Córdoba,  S(!  ha  hecho  dueña  de  los  deslinos  de  la  pro- 
vincia la  ascK'iacion  de  -iti.  cadena,  do  [.fúnebro  recordación, 
alardeando  de  invencible. 

lin  Mendoza,  acalxi  de  triunfar  el  frnuilo  im;iue8to  por  las 
Imyunetas  del  Ucdondo  y  por  los  diarios  de  Hrliga. 

Y  ttxlo  esto,  sin  (|iio  el  goliierno  central  haya  dicho  una 
palabra,  ni  ha\a  recordado  el  resjelo  é  la  constitución,  ni 
haya  significado  siquiera  á  esos  gobiernos  provinciales  la 
conveniencia  de  recordar  ([uo  la  historia  no  es  una  palabra 
vana. 

Medrados  estamos.  Es  decir  que  el  sufragio  libre  es  un 
mito;  que  aquí  no  (S  posible  salir  del  dominio  de  los  hom- 
bies  gastados  en  los  tiem|K)S  de  atrás:  (jue  las  viejas  mañas 
Inn  de  inqierar  por  los  sigUs  de  los  siglos....! 

;  Adonde  vamos  á  parar,  do  esta  suerte."  A  la  desgracia, 
sin  remedio  ninguno. 

¿Por  qué  so  busca  y  se  consigue  que  es  lo  mas  doloroso, 
la  eliminación  del  partido  liU'ruI,  en  todas  las  elecciones' 

Por  la  sinq  le  razón  de  sor  lilieral;  joniuc  la  libertad  loe 
asusta;  porc|UO  la  liliertad  es  su  juez. 

Siguiendo  por  ese  camino  deben  facilitarse  los  medi(>s  de 
conseguir  el  éxito;  suprímase  el  acto  y  decr(>tese  la  elec- 
ción, enviando  bajo  sobro  los  diplomas  de  los  que  la  volun- 
tad gubernativa  designe  para  representar  al  pueblo. 

Téngase  el  valor  de  la  franqueza,  antes  que  poner  ú  una 
1  rovincia  en  estado  de  guerra  jara  conseguir  lo  mismo. 

Hosas  asi  lo  hubiera  hecho,  dados  fstos  lieni,"os  y  estas 
cosas.  Poro  sus  imitadores  no  saben  ni  aun  imitarlo:  para 
sor  Rosas  Us  falta  talla  y  para  ser  liberales  les  falta 
vale. 

Uiié  bien  dice  aquel  cantar: 

•  Mientras  haya  burros,  pavos, 
acordeones  y  zorros, 
estará  el  pueblo  argentino 
Sin  I  nz,  sin  i  an  y  sin  gozo  ■. 


COSAS  DE  SANCHO 


Iji  esti:d¡stii'n  criminal,  va  tomando  unas  pro.orcioncs 
oxlmordinariaR. 

KxlraonüiHiri!  s  por  lo  búrlinras. 

\j\  vicli  na  de  la  calle  de  Rivadnvin,  ron  vicliiiinrio  desco- 
n<H'ido,  hasta  aliora. 

Ij\  victima  del  salvaje  descuartizaniii  n'o  (¡ue  lia  llenado 
de  horror  y  do  constcrnacii'ii  á  IlhIo  el  mundo,  sin  victima- 
rio conocido. 


r  8u.A¿Q-4  Jiys  hombres  ^B  acalmii   de   sacarse 
n,  giíra^WTVaude  y    al   «(¿¿ismü  de  sus  incuba- 


L'n  amanto  ([uc  se  cree  burlado,  dis.:arando  el  armo'  homi- 
cida contra  una  mujer  indefensa. 

Los  robos,  los  secuestros  y  las  (liraterlas  de  la  Boca,  lle- 
vados ú  cabo  por  criminales  tan  hábiles  y  tan  cínicos,  como 
desconocidos  de  las  entidades  llamadas  á¡  velar  por  la  pú- 
blica tranquilidad.  '  ,.  '  .  ''    ^   ■. 

En  fin,  la  mar.  ,        ' 

*  • 

Los  policianos  revueltos 
buscando  ó  los  criminales, 
mientra  estos  seres  fatales 
andan  por  las  calles  sueltos. 
/       Estos  misterios  son  serios 
aun  mas  de  lo  que  parece, 
y  es  tiempo  que  ya  se  empiece 
á  dar  luz  &  estos  misterios. 

Porque  llegará  el  momento 
en  que  el  miedo  nos  domine 
y  nadie  se  determine 
ó  salir  de  su  aposento. 

Y  aun  viviendo  retraid) 
en  su  casa,  ha  de  temer 
que  lo  llegue  ú  sorprender 
cualquiera  desconocido. 


Pero  .qué  lujo  de  brutalidad!  se  ha  empleado  con  el  po- 
bre descuartizado. 

Y  lo  mas  raro  que  hay  en  este  crimen,  es  que  la  victima 
sea  de8Con(x:ida  para  toda  una  población. 

Porque,  por  grande  que  sea  el  aislamiento  en  que 
viva  una  persona,  ésta  no  puede  llegar  jamás  ó  ser  invisi- 
ble para  lijdo  el  mundo. 

Pedrá  vivir  sin  parientes,  sin  amigos,  sin  conocidos,  solo 
como  un  hongo;  pero  con  tixio  y  con  eso,  no  ha  de  esca- 
parse á  las  miradas  de  los  que  vivan  cerca  de  61. 

Siempre  en  UkIos  los  casis,  ha  sido  cosa  mas  fácil  iden- 
tificar la  victima,  cpie  dar  caza  al  victimario. 


PiK^S  en  la  Roca,  se  hace  )\n  gran  dorrex'he 
de  cinismo  pirata,  por  la  nooho; 
desojando  ú  los  pobres  nnv(>ganles 
de  sus  economías; 

pues  estamos  señores,  peor  que  antes 
con  estas  ;qué  vergüenza!  anomalías 
que  [K)demi)S  llamar  tristes  desmoches 
que  se  hacen  &  mansalva  por  las  noches, 
y  que  se  harán  des.mes,  todos  los  dias. 


Supongamos  que  esas  personas  desconocidas,  roban  en  la 
Boca,  con  el  solo  fin  de  hacerse  de  recursos  con  que  jugar 
á  la  lotcria. 

El  hecho,  resulta  igualmcnle  inmoral. 

Y  mas  inmoral  si  calie. 
Que  si  cabe. 

Y  suTongamos  que  uno  de  esos   cncos  so  saca  la  grande. 
Mas  inmoral  ttxlavía;  porque  esa  recompensa  al  malo,  nos 

hará  dudar  de  la  piedad  y  misericordia  del  altísimo. 

Hay,  pues,  que  poner  coto  ú  la  lotería,  por  lo  menos, 
temporariamente. 

Esto  es,  mientras  so  cazan  los  piratas  de  la  Boca. 

Pura  evitar  que  se  saquen  la  grande  con  el  dinero 
ageno. 

Nada  mas  que  por  eso.  ' 

¡Tendría  que  ver! 


/ 


CANTARES 


Tango  en  los  ojos  al  pavo 
tengo  en  la  memoria  al  zorro, 
«I  acordeón  en  el  alma 
y  <n  la  provincia  i  Urga-hondo, 

Fd  la  gran  Plaza  de  Muyo 
consideré  tristemente 
qué  grande  es  este  pueblo 
y  qué  chico  el  Intendenta. 

En  Santa-F(i  tengo  un  tipo, 
y  en  Salta  tengo  una  avispa, 
en  Córdoba,  laa  cadena*, 
y  en  Mendoza,  tengo  ortigas. 

Para  ganar  elecciones, 
no  hace  falta  ya  te  sabe, 
con  tal  de  tener  á  mano, 
armas,  prisiones  y  fraudes. 


V 


LANZADAS 


t.os  rad.neros  en  Córdoba,  s«  llevan  lo4  bancos  de  las  plazas 
públicas,  uara  amueblar  sus  clubs. 

Esto  se  llama,  encontrarse  las  cosas  hechas  y  muy  i  la  mano. 

Pero  piecaen  que  el  pU;blo  •  pcfa  con  paciencia  su  reden- 
ción. 

Y  <iae  basta  qae  esta  llegue  tiene  necesidad  de  esos  bancos. 


Para  esperar....  sentado,  al  menos. 
Por<|ue  sino,  se  va  di  cansar. 

Si  en  los  tiemjios  venideros 
lo  que  es  malo,  se  condena, 
le  ha  do  emploar  la  cadena 
para  alar  los  cadeneros. 


El  gobernador  de  San  Luis,  admite  la  renuncia— que  no  ha 
presentado — su  Ministro  de  Gobierno,  D.  Celestino  Jofre. 

Es  un  medio  directo,  da  no  andarse  con  indirectas.  ¿V  para 
qu(3? 

(jue-droga,  no  tiene  condiciocea  para  gobernar  y  le  astorbsa, 
naturalmente,  los  hombres  de  gobierno.  , 

Ptro  tiene  chiste  al  modo  de  proceder,  / 

Tengo  hace  tiempo  observado, 
que  nace  con  tal  vigor 
quien  no  es  para  gobernado 
y  te  alza  gobernador. 


El  seRor  José  C.  Paz,  representante  da  la  Argentina,  en  Parí?, 
ha  renunciado  el  cargo. 
¿Ouión  lo  reemplazará? 


Al  escribir  las  presentes  lineas— día  25— hemos  sabido  que  la 
policía  tiene  indicios  fundados  de  la  victima  del  crimen  de  la 
calle  de  Montevideo,  y  respecto  del  bárbaro  asesino  descuartt- 
rador. 

No  hay  que  deccansar  pues,  lasta  tener  la  evidencia. 

¿Diremos  que  el  oro  continúa  subiendo  sin  interrupción  y  sin 
descanso. 

¡Para  qué!  Vate  lo  mismo  decir,  que  continuamos  gobcrnadm 
por  el  fruto  del  acuerdo  y  sus  ibstinados  cómplices. 

V  ha  venido  á  remachar  el  divo  el  resultado  del  2°  acordeón, 
en   la  provincia, 

¡Instrumento  inútil  y  pernicioso! 


<La  Yorliona  de  la  Paloma»,  e  ta  es  la  últinna  producción  dol 
inHpiradísitno  autor  cspai^ol  doii  Ricardo  de  la  Vega,  llena  da 
naturalidad  y  de  sal  át'ci. 

La  música,  original  del  maesiro  Bretón,  es  delicada  y  llena  do 
novedad. 

Las  empresas  ile  los  teatros  lUvadavia.  Zarzuela,  Mayo  y  l.i 
Comedia,  se  disputan  el  éxito  dv  esta  joya  literaria,  que  ligur,^ri 
en  los  carteles  pur  mucho  tiempj. 

Julián  Romea,  cont'núa  en  La  Zarzuela  recogiendo  merecidos 
lauroU'S. 

Es  un  actor  de  mucho  mérito:  es  digna  rama  del  dignísimo 
tronco. 


Ul  Í\  ¡íi\ 


I 


La  Intendencia  de  la  Capital  1%  ailjuirido  la  espléndida  quinta 
del  señor  Lazama,  para  dotar  4  los  barrios  del  Sud  de  un  sitio 
de  esparcimiento  y  de  solaz. 

Nada  ras  justo;  ya  era  tiempo. 

Poro  al  mismo  tiempo,  det>a  dotar  á  esos  pobres  habitantes  del 
Su  I,  de  botas  salva-vidas  para  cuando  los  sorprenda  un  chubas- 
co, en  la  quinta. 

Porque  todas  las  calles  próximas  f  las  no  próximas,  tanibion 
se  convierten  en  lagunas  inmensas. 

Ha^  que  suponer  (|ue  cuando  hay  dinero  para  pagar  esos  pi- 
saos, lo  habrá  también  para  invertirlo  en  obras  de  reconocida  y 
de  a  iremiosa  necesidad. 


/ 

No  hay  plazo  que  no  sa  cumpla 
ni  hay  una  deuda  ikllida. 
ni  llega  un  buque  i  la  rada 
sin  traer  fíebra  ama*  illa. 

Hay  que  estar  con  mucho  ojo,  comisión  da  higiene,  por  la 
cuenta  que  nos  tiene. 

Porque,  aunque  nadie  se  mucre  hasta  que  Dios  tjbñré,  pod.'ia 
ser  (¿ue  Dios  quisiera,  sino  por  las,  por  nefas. 


El  primero  de  Mayo  es  temido  «n  Europa  por  la  manifestación 
de  los  anarquistas. 

Entre  nosotros  as  temida  la  misma  fecha,  porque  tomará  pose- 
sión Urga-hondo. 

Punto  redondo. 


ó  en  términos  expansivos 
diré....  puntos  suspensivos. 


PERMANENTE 


Conste  que  loe  agentes  de  DON  QUIJOTE,  D.  Laureano 
Mansilla,  de  San  Nic»lás  de  los  Arroyos;  y  D,  Rufino 
Casco,  de  Arbolito  v  Piran,  no  han  [>agado  b.  esta  Admi- 
nistración lo  que  adeudan. 

Y  como  el  (lue  se  queda  con  lo  ageno,  contra  la  volun- 
tad de  su  dueño,  es  un....  estafador,  iba  á  decir,  les  adver- 
timos á  los  dos,  que  basta  que  peguen,  no  retiraremos 
este  permanente. 

Don  Rufino  que  era  mitris.'a  se  ha  posado  á  loe  va- 
cunos. 

¡Qué  par  y  qué  dos! 


Advertimos  á    los   lectores  de    nuestro    Almanaque  (Ttio 
donde  dice:  Adolfo  Heyrr,  debe  leerse:  Adolfo  Keyer,  Cuyo  581. 


Tipo,  Lito,  de  J.  Rilas  y  lino.,  Rincón  158 


■■•■>';^^  ■'. 


/ 


/, 


/ 


:?3ft  -»*¿„, 


Domingo' 6  Je~Mayo  de  1894. 


BUENOS' AIRES 


1  u  ■• 


ANO  X  -Número  la 


En  la 


I  Capital 


■-?r- 


/ 


/ 


Suscricion  por  trimestre  adelantado.    .    .  Ps.  1.50 

Número  sufllo "  0.12 

Número  atrasado "  0  20 

Extraitjero  por  un  año "  12.00 

En  Don  Qnijote  no  hay  charque 
porque  es  cívico  del  Parque. 

Por  ver  el  oro  á  la  par 
lucharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino        { 
y  el  ot  trazará  el  camino.     ¡ 

I 


/ 


HORAS  DE  ADMINISTRACIÓN:  DE  II  A  3  P.  «. 


Campaña 

Suscricion  por  semestre  adelantailo.    . 
Número  suelto 

"'■■'.-       i 

.  Ps.    400 
.    "     0.20 

Número  atras,ido> 

Extranjero  por  OD  año 

.    "     0.40 
.    "    12.00 

JKste    periódico    se    compra   pero    no 


Vengan  cien  nil  tuseríciones 
y  abiy'o  las  subvenciones. 

Para  Qnijote  porteño 
todo  enemigo  es  pequeño. 

/        r'   ~ 

I       Y  soy  terror  de  enemigos 
y  amiip  de  mis  amigos. 

t     

SUSCRICIOÍ  POR  SEUESTRE  ADELANTADO 

se    vende 


I 


LA  CORRESPONDENCU  A  NOMBRE  DE  A.  0S80R10 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


i 


lOJO!    I  OJO  II    iiOJOIIt 


.  ¡luonns  Aires,  Ajioslo  27  de  1893.- Al  Sr.  Gefe  de  Policía.— 
Los  periMii-ns  de  caricaturas  poiltii-as  que  nada  respetan,  que  á 
menudo  injurian  y  que  no  p<>cas  veces  incitan  al  crimen,  son 
incnmpatililes  con  las  exigencias  de  una  situación  de  estado  de 
sitio.  En  c.  nsecuencia,  ya  que  el  semanario  denominado  DON 
QUIJOTE,  persiste  en  pu  actitud  agresiva  para  los  altos  funciona- 
rlos del  país.— De  Arden  del  Sr.  l'residente  procederá  V.  S.  en  el 
día  á  prohihir  su  circulación  y  ocupar  bajo  inventario  el  eslable- 
rimlcnlo  pordonde  se  edita.— Saludo  i  V.  !>.  atentamente.— Manuel 
Quintana  > . 

Ia  potiAiiv  floAl  yedrft, 
▼IBO  á  B  >fl  rarmt  •!  Kutóffnio* 
á  mi,  qn*  nad»  ms  arredra; 
y  dupQM.  H  fué  al  lliógrafa 
y  1«  ««eacsiró  otra  pitdr». 

— «Slanpr.^  da  I*  piadr»  an  pot* 
— axolani<:— aTilRama  iliM 
«<)a4  MW  tar  ilngaJarl 
«^  qniAn  qaorr&a  aplasMff 

■tu»  COK  UTA  TA    VAM  DOSÍ» 


Laego,  A  mi  ae  me  flgnr», 
que  al  hecho  ea  algo  inaadito, 
y  el  eaorito,  muj  durito: 
qae  ei  la  piedra  ea  muy  dora 
auA  ea  iaa«  duro  el  eecrito 

T  l^oa  laa  duresaa  aoo  poeaa 
en  eftaa  oorrientea  loeaa 
de  liaeBaaiai  7 —  dorezaa 
porque  de  paftúa  7  roeaa 
MU  dona,  IM  Ugarta*. 


NOTA— La  piedra  acTnnda, 
deapues  da  un  moialc  pl  ;•, 
rODlulÓ  U  oficial  coyunjü; 
j  tni  Tiirt»  i¡jr«tl  A^ 'MiA^ -V- 
con  •atiafaccioD  prona^^ 


LO  QUE_SÜENA 

Se  dice  ó  itiejor  dicho,  suena  por  ahí,  que  en  las  altas 
regiones  se  está  produciendo  la  inquietud,  el  recelo,  la 
incertidumbre,  la  intranquilidad  y  todas  las  demás  faces 
de  la  duda  terrible  y  amenazadora. 

Todos  los  consejeros  de  palacio,  sin  hacer  mas  que 
inspeccionarse,  pasan  los  unos  por  el  lado  de  los  otros 
sin  hablarse  una  palabra  siquiera,  se  observan  mutua  y 
recíprocamente  y  nada  mas. 

Quien  de  ellos  cree  haber  obser\-ado  en  éste  ó  en  el 
otro,  signos  patentes  de  contrariedad  notoria,  pues  su 
fisonomía  ha  perdido  aquel  ceño  iracundo  y  fastidioso, 
donde  se  dibujaba  el  varonil  esfuerzo  y  la  suprema  vo- 
luntad; donde  se  reflejaba  claramente  ese— ¡aquí  mando 
yol — Aquella  fisonomía,  donde  los  seres  inferiores  creían 
descubrir  las  columnas  de  Hércules  con  el  lema  tradi- 
cional de  «Non  plus  ultra»;  el  rayo  en  el  centellear  de 
la  pupila  nerviosa;  la  tormenta  en  el  eco  de  su  voz 
gruesa,  voluminosa  y  desentonada;  el  terremoto  en  su 
modo  de  pisar  fuerte  y  sonado;  la  inundación  en  el 
estornudo;  el  desastre  en  el  bostezo  y  el  huracán  en  el 
ronquido:  se  ha  trasformado  por  completo,  perdiendo 
todas  aquellas  altas  prendas,  y  se  ha  cubierto  de  fúne- 
bre crespón  á  través  del  cual  nada  se  columbra,  nada 
ee  advierte,  nada  se  trasluce. 

La  descomposición  empieza  á  producirse:  hay  quien 
atribuye  al  gran  magistrado  miras  reformistas,— no  se 
•abe  en  qué  sentido— pero  sí  que  han  de  hacerse  sentir, 
principalmente  sobre  aquellos  ó  sobre  aquel  que  mas  se 
ha  distinguido  por  su  temperamento  imperante  y  domi- 
nante; por  su  carácter  vehemente  y  finalmente,  porque 
se  cree  que  ya  han  estado  demasiado  tiempo  haciendo 
lo  que  les  ha  dado  la  gana  y  dicen  que  dice  el  hombre: 
—  «lo  poquito  da  gusto,  lo  mucho  enfada». 

La  verdad  es,  que  á  la  altura  á  que  hemos  llegado 
del  actual  ministerio,  no  hay  señales  de  mejoría  para  el 
país;  nada  se  ha  adelantado;  nada  se  ha  planteado;  nada 
se  ha  dominado  y  nada  se  ha  concebido. 

De  aberración  en  aberración  continuamos  gobeman* 


do,  como  si  el  gobernar  fuese  cosa  tan  sencilla  como 
beberse  un  vaso  de  agua  cuando  se  tiene  sed,  porque 
con  decir  después,  si  la  cosa  sale  mal: — Yo  procedí  con 
buena  voluntad  y  patriotismo  sincero;  ¡Quién  habia  de 
creer!— y  titras  fi-ases  por  el  estilo,  todo  queda  arreglado 
y  perdonado. 

Entre  tanto  el  tiempo  se  ha  perdido  lastimosamente  y 
el  país  lo  ha  íuf.-ido  acerbamente. 

La  labor  ministerial  de  este  último  período,  es  el  ter- 
mómetro de  la  ciencia  que  reúnen  entre  sí  todos  los 
consejeros  y  sabéis  lo  que  marca?— Pues  marca  o,  nuli- 
dad y  postración. 

Se  ha  combatido,  cortando  las  alas,  á  una  revolución 
redentora,  porque  venia  á  purificar  el  ambiente  viciado 
por  los  déspotas  y  por  los  intransigentes  y  se  han  auto- 
rizado y  sancionado  las  revoluciones  que  han  consen- 
tido los  interventores  dúctiles  y  manejables,  que  han 
traído  al  elemento  juarizta  y  T»quista  con  toda  su  corte 
de  asesinato!)  y  de  ■ft-icude*  «i^náüosus.^  T 

Se  estableció  como  cláusula  importante,  en  el  pro- 
grama de  gobierno,  respetar  y  hacer  cumplir  la  Consti- 
tución y  poner  mano  ijiso  fa:to  en  la  reforma  de  la  ley 
electoral. 

Pues  bien,  lo  primero  no  se  ha  cumplido,  y  lo  según» 
do  está  sin  hacerse  todavía. 

Y  así  continuaremos,  con  la  impasibilidad  en  el  sem- 
blante y  con  el  miedo  de  disgustar  á  Pelelegringo  y  al 
Zorro,  en  el  bolsillo. 

¿Por  qué  se  consiente  lo  de  Salta,  lo  de  Santa-Fé,  lo 
de  San  Luis,  lo  de  Santiago  y  lo  de  Mendoza;  lo  de 
Mendoza  principalmente?  ¿Por  que  no  son  intervenidas 
esas  provincias  en  vista  de  lo  conmovidas  que  se  mani- 
fiestan? ¿Por  qué  se  consienten  esos  escándalos? 

Quizá  porque  no  son  los  radicales  los  que  los  produ- 
cen; porque  es  el  viejo  régimen  que  resucita  alentado 
por  el  elemento  oficial,  á  quien  domina.  De  esas  provin- 
cias no  se  ha  deportado  á  nadie,  no  se  ha  encarcelado  á 
nadie,  á  nadie  mas  que  á  los  radicales  que  podían  votar 
y  ganar  pacíficamente  las  elecciones^ 

Para  venir  pues,  á  estas  tristes  conclusiones,  á  prome- 
ter y  no  cumplir  y  á  ejercer  el  poder  con  limitaciones 
impuestas  por  los  que  operan  entre  bastidores,  fi-anca- 
mcnte,  hay  que  decirlo:  hemos  vuelto  al  engranaje  vi- 
cioso de  otros  tiempos,  condenados  por  los  que  hoy  alar- 
dean de  liberales  y  progresistas. 

El  malestar  general  que  se  siente  á  las  puertas  del 
invierno,  con  el  oro  rayando  en  el  400,  nos  hace  presa- 
giar una  época  de  carestía  fatal  que  traerá  en  pos  de 
sí,  la  miseria  y  el  hambre. 

La  situación  actual,  si  contra  lo  que  se  desea,  se  con- 
solida, llegará  á  pesar  como  una  plancha  de  plomo,  so- 
bre este  país,  que  estenuado  y  sin  fuerzas,  no  puede  ya 
soportar  la  ingratitud  del  peso  que  se  le  impone. 

La  cc»a  es  mas  grave  de  lo  que  parece,  tanto  en  la 
Capital  como  en  las  provincias,  pues  todo  vá  cada  vez 
peor.  Hay  pues,  necesidad  de  hacer  algo,  pero  algo 
fnictuoso  y  liberal,  algo  que  nos  libre  de  esta  mano  de 
hierro  que  nos  aprieta  la  garganta. 

Hay  que  darse  cuenta  de  la  impotencia  propia  y  re- 
nunciar. 

Nada  mas. 


iDIIMISTIACIOp:  YEREZDEU  594. 


ISIN  CABEZAI 


Me  asusto  siempre,  temiendo 
dormir  y  no  despertar; 
pues  lo  que  ej^tá  sucediendo, 
le  hace  á  uno  á  veces  soñar 
que  trozos  le  están  haciendo. 

Es  horrible,  espeluznante, 
ese  sueño  incongruente, 
y  me  infunde  un  delirante 
temor,  mirar  i  la  gente 
que  se  me  pone  delante. 

Ya  me  llegó  á  dominar 
el  miedo,  con  tal  fijeza, 
que  en  mi  sueño  singular 
pienso  yo  que  al  despertar, 
despertaré  sin  cabeza. 


vor  ríos 


irMe  da  enojos 

:iJrü'roj<^ 


por  proezas  que  no  alabo. 
I  Yo  sin  cabeza  y  sin  ojosl 
[Sin  ver  al  burro  ni  al  pavol 

|Sin  ver  el  sol  del  Domingo, 
yo  que  me  divierto  solo 
sin  mala  intención  ni  dolol 
¡Yo  sin  ver  á  Pelegringo 
requebrando  á  Don  Bartolo! 

Xi  veré  á  Ferry  á  diario 
prestar  al  Hipotecario 
y  al  Banco  de  la  Nación, 
millones  sin  ton  ni  son, 
de  los  fondos  del  erario. 

Ni  al  Zapato  oiré  tampoco 
decir  con  razón  sobrada, 
que  la  cuota  designada 
de  20,000,  es  muy  poco 
para  la  obra  anhelada. 

Ni  al  invencible  soldado 
volveré  á  ver  ¡Dios  me  asistal 
Pues  hoy,  sin  ser  mutilado, 
se  me  escapa  de  la  vista 
cuando  lo  veo  sentado. 

¡Yo  sin  cabezal  Me  exalta 
el  pensarlo,  y  ya  me  falta 
la  vida  que  me  remoza. 
¡Yo  sin  ver  eso....  de  Saltal 
¡Yo  sin  ver  lo  de  Mendozal 

Sin  ver  lo  de  San  Luisi 
sin  ver  lo  de  Santiago; 
ni  de  la  fiebre  el  amago, 
ni  el  bochinche  del  país 
ni  de  la  Boca  el  estrago..,, 

|Yo  sin  ver  como  vosotros 
á  Urga-hondo  y  otros  bravos, 
delante  de  esos  dos  potros, 
delante  de  esos  dos  clavos 
H.  y  P.  y  algfunos  otrosí 

|Yo  sin  ver  por  la  mañana 
la  aurora  que  el  sol  anuncia, 
y  el  horizonte  engalana...! 
|Sin  ver  saltar  á  Quimpana, 
ni  del  pavo  la  renunciál 


A- 


sJ)OhfOuMQ) 


íH    [HlU'ñ\05 


hou   F:tüd¿i  l¿  fyppúbliCci. 


^JX^^¥éf\B£t//\¡0ífr 


P.— ¿Dónde  vas  con  mantón  de  Manila ( 

¿dónde  vas  con  vestido  de  gró? 
B.— A  lucirme  locando  iiiilongas 

con  los  pcos  úií  mi  acordfon. 
P.— i  Pero  [uensas  marcharla  con  otro, 

ron  tal  de  que  sea  el  mÍKmo  Nerón? 
B.— Mi  instrumento  cació  en  la  t>otic« 

para  curas  de  flno  pudor 


4 


H.— i  Y  quién  es  ahora  el  Zorro  ó  e 

con  quien  vas  otra  vez  de  fac< 
B.— No  me  importa  que  sea  cualqi 

lo  que  importa  es  tocar  el  viol 
V  —¡  Y  si  á  mi  m«  viniese  la  ganí 

de  hacerle  jiedazos  el  ar/)rdeon 
B.  —No  me  importa,  haría  quinieni 

con  registros  de  la  misma  voz 


Lujarlo 
Orliod 


-cT/em^rP   del  bochinche  en  pos         lá  jusl/cuJ  ol(^itrozdmos 
^  rups  cicfu/  ji  .üS  IcjS  m'oí         cumo  comp¿¡clrp5  onncjjmoy 


Jucá-Ti^rp  Pe  ¡A  oto  el  dicídclor 
PS  ypnddo  ¿i  w  /?oT  qop  vencpo/or. 


m^^^mmmmir 


l)UJdlQTE^ 


^'£f/j\ 


íl^—~ 


Tome  esto   lj    ddfe  imborfái-jcis 
(no  te  arriendo  ¡á  odrid/uij) 


'.—I  \  quién  68  ahora  el  Zorro  6  el  guapo 

coD  quien  vas  otra  vez  de  facción .' 
I.— No  me  importa  que  sea  cualquiera, 

lo  que  importa  es  tocar  el  violón. 
'  — ;  Y  :ii  A  mi  m«  viniese  la  gana 

de  ha(^e^le  |<edazús  el  acordeón? 
I  -No  me  importa,  baria  quinientos 

con  registros  de  la  miama  voz. 


^ 
§ 

5S7 


?fi-;.. 


Yo5  Cjue  sos  ciuoljz    y  éj¿s  mos  LrdVü 
de/'eneme   p:>e  pinoo  por  el  rdbo. 


•ff 


nON    QUIJOTE 


¡Yo  sin  osciu  har  el  coro 
de  la  juventud,  Lupercio! 
iSin  ver  repleto  el  tesoro, 
y  sin  ver  subir  el  oro, 
y  sin  quebrar  el  comercio! 

¡No  me  conformo  por  cierto 
á  vivir  sin  esa  pieza, 
— aunque  no  tiene  belleza — 
y  prefiero  v^rntí  muerto 
á  quedarme  sin  cabezal 


LA  TOMA  DE  POSICIÓN 


El  dia  primero^  tomó  posición  en  la  poltrona,  el  nuevo 
gobernador  de  la  provincia. 

La  ceremonia  fué  sencillísima  y  sin  pompas  decora- 
tivas. 

Se  contaba  de  antemano  con  la  ausencia  total  del 
entusiasmo  público  y  la  cosa  se  hizo  entre  familia. 

El  resultado  había  de  conducimos  de  cualquier  mo- 
do, al  mismo  fin:  á  la  posición  y  á  la  posesión  ¿para  que 
mas? 

Se  conoce  que  el  gobernador  nuevo,  desdeña  las  fór- 
mulas rutinarias  ó  de  práctica  en  estos  casos,  y  es  por 
eso  que  no  ha  querido  formular  programa  pohtico,  en- 
cerrándose en  esta  fórmula,  á  manera  de  coraza  impe- 
netrable:— «Obras  son  amores  y  no  buenas  razones>. 

Tiene  razón:  no  hay  mas  que  decir:  vuelen  pues  las 
esperanzas,  ciegúennos  las  ilusiones,  dórense  nuestras 
fantasías,  lleguen  en  tropel  todos  los  halagos  fascinado- 
res de  la  realidad  palpaple,  porque  el  nuevo  gobernador 
nos  ama  entrañablemente  y  mas,  si  todavía  cabe  amar 
mas  hondo. 

[Obras  son  amores  y  no  buenas  razones!  Es  una  frase 
que  encanta  y  que  arrebata;  pero  no  es  suyo  ese  aforis- 
mo, sino  tradicional,  y  si  el  nuevo  gobernador  ama  las 
cosas  por  tradición  y  á  la  tradición  se  ciñe,  según  ha 
manifestado  al  repetir  que  obras  son  amo'ey,  etc.,  y  obra, 
como  es  lógico  suponer,  plegado  á  la  tradición,  no  hay 
para  que  decir  que  su  era  va  á  ser  desastrosa,  bajo  cual- 
quier punto  de  vista  que  se  la  considere. 

Lo  único  que  nos  tranquiliza  es  la  solemne  promesa 
que  ha  hecho  de  renunciar,  si  advierte  que  él  no  puede 
hacemos  felices. 

Pues  renunciará,  no  lo  duden  Vds.,  porque  hay  que 
saber  que  el  nuevo  gobernador  es  un  hombre  que  no 
suele  faltar  á  su  palabra. 

Pues  renunciará,  no  lo  duden  Vds.,  porque  el  nuevo 
gobernador  se  ha  de  encontrar  entre  la  espada  y  la  pa- 
red; entre  el  tutelaje  arbitrario  yj|a  opinión  liberal. 

Le  aconsejamos  que  formule  su  renuncia  y  la  lleve 
escrita  en  el  bolsillo  para  un  por  si  acaso;  porque  ya 
que  es  afecto  á  los  aforismos,  no  debe  echar  en  saco 
roto  aquel  que  dice: — mas  vale  un  por  si  acaso,  que  un 
Iquién  lo  pensara! 

Hay  quien  espera  mucho  de  él  ¡ilusiones!  de  él  no 
hay  que  esperar  mas  que  la  renuncia. 

Sino,  hagamos  historia:  dos  partidos  le  han  dado  el 
ser,  el  vacuno  y  el  mitrista;  desde  luego  hay  que  con- 
venir en  que  no  hay  fórmula  de  gobernar,  posible,  á 
gusto  y  satisfacción  de  ambos  incubadores. 

Pongámonos  en  el  caso  <le  que  prefiera  dar  g^sto  á 
los  vacunos;  pues  nos  llevará  en  un  momento  al  gobier- 
no de  Costa,  barrido  por  la  opinión  y  por  las  armas,  con 
ayuda  del  partido  de  su  procedencia  original. 

Supongamos  que  pone  en  práctica  las  teorías  del  mi- 
trismo,  prescindiendo  por  completo  de  los  vacunos; 
pues  tendrá  en  fi-ente  una  oposición  formidable  y  no 
podrá  dar  un  paso  en  su  gobierno  sin  tropezar  con  es- 
collos insalvables. 

La  renuncia  pues,  se  impone.  Pero  no  ha  de  ser  un 
remedio  su  renuncia,  antes  bien  vendrá  á  ser  una  per- 
turbación mas,  en  la  marcha  aflictiva  de  la  provincia. 

A  menos  que  el  vice-gobemador  siga  la  práctica  que 
el  compañerismo  ha  establecido,  que  es  la  de  renunciar 
también. 

Y  á  jjesar  de  eso,  el  resultado  será  fatal,  sin  duda 
alguna  por  cuanto  que  el  poder  vendría  á  pasar  á  los 
vacunos  ó  cestistas  que  es  lo  mismo. 

Tome  cuantas  posiciones  quiera;  posesiónese  bien  del 
rol  que  le  toca  desempeñar  y  se  convencerá  bien  pronto 
de  que  solo  tiene  un  medio  de  quedar  bien. 

£1  de  renunciar. 


COSAS  DE  SANCHO 


£1  celo  del  juzgado  extraordinario 
contra  ciertos  deudores 
del  Banco  Hipotecario, 
se  estrella  contra  fuerzas  thuy  mayares. 
Ün  jefe  del  ejército  ha  debido 
jx)r  mandato  del  juez,  ser  detenido; 
ntas  vino  una  influencia  potentada, 
y  el  auto  quedó  en  nada. 
Pregfuntar  pues  me  cabe,  sin  malicia: 
¿de  qué  sirve,  al  país,  tener  justicia? 


No  tenemos  palabras  con  que  encomiar  el  empeflo  y 
la  abnegación  del  bravo  cuanto  inteligente  almirante 
brasileño  Saldanha,  en  pro  de  los  alumnos  de  la  Escuela 
N'avaL 


Ofrece  hacer  el  sacrificio  do  su  importante  personali- 
dad, en  favor  de  aquellos  jóvenes  que  llenos  de  patrio- 
tismo sincero,  abrazaron  con  Saldanha,  la  causa  de  la 
revolución. 

Felicitamos  al  egregio  almirante  por  el  alto  ejemplo 
de  cariño  y  de  probidad,  digno  de  ser  imitado  y  digno 
de  figurar  con  caracteres  indelebles  en  los  fastos  histó- 
ricos. 


En  cambio  el  rey  D.  Haba  y  compañeros 
detuvo  á  ciento  nueve  brasileros 
que  iban  de  viaje, 
sin  darles  ni  alimento  ni  hospedaje. 
El  proceder  injusto  de  D.  Haba 
por  si  solo  se  alaba.  / 

*        / 

Este  señor,  no  sabiendo  ya  qué  declararse,  se  ha  de- 
clarado á  última  hora  portugués. 

Porque  el  rol  que  Portugal  ha  jugado  en  esta  emer- 
gencia, ha  sido  el  de  aqupl  que  se  mete  en  camisa  de 
once  varas.  / 

Y  aun  mas  que  o  ice  un  portugués  precisa 
si  ha  de  vivir  holgado  en  su  camisa. 


Al  fin  y  al  postre  fugaron 
del  grande  pedro  tercero, 
los  ocho  que  de  el  Pepito 
fueron  sacados  primero. 
Así  dice  en  una  nota 
el  ministro  de  aquel  reino, 
surgiendo  de  aquí  un  conflicto 
americano-europeo. 
Estas  cosas  que  se  pasan 
en  los  tiempos  que  corremos, 
me  dejan  sin  comentarios 
que  hacer  en  estos  momentos. 


Gran  patriotismo  revela  la  carta  que  suscrita  por  el 
señor  Dr.  Joao  da  Menezes  Doria — Coronel — y  otros 
dignos  brasileños,  jefes  de  la  revolución,  han  dirijido  á 
La  FreikM,  contestando  á  un  editorial  de  la  misma: 
Nota  desafinada. 

Las  apreciaciones  que  en  uno  y  otra  se  hacen  res- 
pecto al  dictador  Peixoto,  justifican  mas  que  suficiente 
el  movimiento  revolucionario;  por  eso  dijimos  en  uno  de 
nuestros  números  anteriores,  que  la  revolución  del  Bra- 
sil, era  digna  de  mejor  suerte. 

Después  de  todo,  á  cuantos  en  ella  tomaron  parte,  les 
cabe  la  satisfacción  de  habé^  cumplido  el  mas  alto  de 
los  deberes,  el  del  patriotismo. 

No  hay  que  desesperarse. 


Nos  inspiró  la  nota  y  su  lectura 
una  caricatura, 
que  va  del  otro  lado, 
donde  creemos  dejar  patentizado 
el  giro  que  en  política  ha  seguido, 
el  hombre  que  á  su  patria  ha  reducido 
á  torpe  vasallaje, 

uniendo  su  engranaje  al  eng^ranaje, 
del  mandón  sin  segundo, 
que  dominar  pretende  el  nuevo  mundo. 
¡Estos  1  ombres  modernos 
que  llevan  á  su  patria  á  los  infiernos! 


En  el  crimen  del  hombre  sin  cabeza,  falta  ésta,  para 
conocer  á  la  víctima. 
Al  victimario  no  se  le  conoce  todavía  tampoco. 
Continúan  las  pesquisas. 


CANTARES 

Cuando  alguien  de  mí  se  ausenta 
con  mas  vehemencia  le  quiero. 
Cuando  se  entere  Quimpana 
no  para,  ni  en  los  infiernos. 

Sin  programas  mentirosos 
quiere  Urga-hondo  regir, 
nadie  debe  prometer 
lo  que  no  puede  cumplir. 

Dos  pajarillos  cantores 
de  mi  jaula  se  escaparon; 
Y  sin  embargo,  la  patria 
no  se  vé  libre  de  pájaros. 

Si  me  saco  el  premio  gordo, 
lejiaré  una  estatua  á  Lagar, 
üñ  obelisco  á  Outrogá, 
y  á^Ortiga»..  á  ese....  la  marl 


LANZADAS 

Sr.  Intendente:  sírvase  Vd.  poner  un  paréntesis  i  la 
plaza  de  Mayo  y  oír  una  justa  quej*  de  Don  Quyors. 


Este,  viene  gestionando  desdo  Noviembre  del  año 
pasado  la  dí^volucion  de  pesos  pagados  indebidamente 
por  impuestos  municipales;  ha  ido  á  reclamar  á  la  ofi- 
cina correspondiente,  allí  se  ha  tomado  nota  y..„ 

Con  la  nota  no  hacemos  nada:  lo  que  urge,  es  la  de- 
volución de  pesos. 

Y  ya  verá  Td.  como  al  devolvérmelos,  que  Vd.  hará 
porque  me  los  devuelvan,  me  los  devolverán  sin  inte- 
reses. 

No  obstante  haber  sido  el  pago  indebido;  diremos 
préstamo  forzoso. 

Urge,  urge,  Sr.  Intendente,  este  despacho. 


Pues  al  señor  Ministro  de  Justicia, 
de  Cultos  y  de  pública  instrucción, 
le  pido  nuevamente  que  despache 
el  espediente  que  he  iniciado  yo 
sobre  cobro  de  pesos  (alquileres) 
á  un  juzgado  de  paz,  y  ya  es  razón, 
que  ^e  ntti  pague  lo  que  m  te  debe 
y  como  mandan  la  justicia  y  Dios. 
^'o  sé  que  ocupaciones  importantes 
detendrán  la  feliz  resolución, 
pero  hay  momentos,  en  que  fuera  fác'l 
decretar  ese  pago  y  ese  acabó. 
Si  yo  fuera  deudor,  yo,  pagaría; 
pero  reclamo,  porque  no  lo  soy, 
y  en  la  casa  de  expósitos  no  mama 
el  niño  que  es  prudente  y  no  llorón. 


Para  que  no  se  vuelva  loco  el  señor  Ministro  buscan- 
do el  espediente  de  cobro  de  pesos  á  un  juzgado  y  al 
que  aludimos  anteriormente,  le  diremos: 

i">  Que  nuestra  solicitud  fué  presentada  el  28  de 
Marzo  pasado. 

2*  Que  el  espediente  lleva  el  distintivo  de  la  letra  O. 

3"  Que  tiene  el  número  de  orden  37. 

4°  Que  la  resolución  urge. 

5»  Que  el  juzgado  continúa  siendo  deudor  á  DoN 
Quijote. 

6°  Que  Don  Quijote  prosigue,  sin  querer,  siendo 
acreedor  del  juzgado. 

y  7°  ¿En  qué  quedamos? 


En  San  Luis  ha  habido  un  gran  desorden 

en  la  escuela  normal 
se  escondió  el  director  en  una  pieza 

como  era  natural 

El  vice  fué  á  buscar  la  policía 

y  á  decirle:  «Agua  vá, 
vengan  á  defendemos  do  este  chorro 

que  nos  hiundará.» 

Y  llegó  el  policial  con  un  piquete 

y  dijo:  «¿Dónde  están?»  / 

Los  muchachos,  cuál  pájaros  traviesos 
se  echaron  á  volar. 

Quien  debía  volar  y  para  siempre, 
si  á  lo  cierto  hay  que  estar, 

es  el  rector  y  el  vice;  cuanto  antes 
mucho  mejor  será. 


El  médico  dispensario 
dota  á  la  prostitución 
de  un  reglamento  de  higiene 
que  dá  el  opio,  sí  señor. 
¡La  prostitución  con  reglas, 
es  un  colmo  de  m.steau. 


El  doce  del  corriente  mes,  y  en  los  salones  de  Xi 
GuuJvMd,  celebrará  su  tertulia  general  ordinaria,  el 
«Orfeón  Gallego». 

Por  los  preparativos  que  se  hacen,  resultará  una 
fiesta  espléndida,  de  primer  orden. 


La  fiesta  del  primero  se  ha  pasado 
sin  que  haya  habido  un  solo  desagrado, 
exepcion  hecha  de  la  de  La  Plata, 
que  ha  resultado  ingrata. 
Bienvenido  este  mal,  si  fuese  solo, 
pero  viene  este  mal  con  D.  Bartolo, 


PERMANENTE 

Conste  que  los  agentes  de  Dow  QtJlJOTF,  D.  laurea- 
no  Mansilla,  de  San  Nicolás  de  los  Arroyos;  y  D.  Ru« 
fino  Casco,  de  Arbolito  y  Piran,  no  han  pagado  á  esta 
Administración  lo  que  adeudan. 

Y  como  el  que  se  queda  con  lo  ageno,  contra  la  vo« 
luntad  de  su  dueño,  es  un.,.,  estafador,  iba  á  decir,  les 
advertimos  á  los  dos,  que  hasta  que  paguen,  no  retira- 
remos este  permanente. 

Don  Rufino  que  era  mitrispa  se  ha  pasado  á  los  va- 
cunos. 

iQué  par  y  qué  dos! 


Tipo.  lito,  de  J,  Ribas  y  lino.,  Rincón  159 


/ 


«  • 


'1 


13  de  Mayo  de  1894. 


£o  la  Capital 


BUENOS  AIRES 


S.Í.1ÍV 


•^XtiO  X.-Núinerd  13 


*-  ■.<  ■ 


Suscricion  por  trimestre  adelantado.    .    .  Ps.  1 .50 

Número  suelto. "  0.12 

Número  atrasado "  0.20 

Extranjero  por  un  año "  12.00 

En  Don  Quijote  no  hay  cbarqpe 


porque  et  cívico  del  Parque, 


*/ 


Por  ver  el  oro  á  la  par     « 
lucharé  sin  descansar.         t 


Don  Quijote  es  adivino 
y  el  os  trazará  el  camino. 


HORAS  DE  ADMINISTRACIÓN;  DE  II J 


B 


LL   CORRESPONDENCIA  A  NOIDRE  DE  1.  OSSOIIO 


jOJOl    iOJOll 


.  Buenos  Aires,  Agosto  27  de  1893.-  Al  Sr.  Gefe  de  Policía.  — 
Los  periódicos  de  caricaturas  políliwu  que  nada  respetan,  que  á 
menudo  injurian  y  que  no  pocas  ve(  w  incitan  al  crimen,  son 
incompatibles  con  las  exigencias  d«  uia  situación  de  estado  de 
sitio.    En  consecuencia,  ya  que   el   ■ "■'"  '<-""■":"-'"  ""« 


QUIJOTE,  persiste  en  su  actitud  aare^ 
i  rios  del  país.— De  orden  del  Sr.  I're 
:  dia  á  prohibir  su  circulación  y  ocu, 
¡  cimiento  pordonde  se  edita.— Saludo 
¡  Quintana  > . 

L*  polieift  eaal  yedr», 
Tino  i  moatrarme  al  autógniOf 
á  mi,  un»  nada  ma  arradr*; 
y  daapaaa,  aa  Iné  al  lilógnfs 
T  la  aaiiaaatrt  otra  piadn. 

— aBlanipta  da  la  piadn  «a  po«t 
— asclun<:— «Vilgama  Oioc 
«Qa<  aow  tan  alsgulail 
aii  qaUn  qaerrin  aplaatarf 

•rUH  COK  UTA  TA   VIH  DOala 


3P.  M. 


Campaña 


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Extraryero  por  un  aSo "  12.00 

Vengaá  (ien  mil  suscríciones 
y  abiyo  las  subvenciones. 

Para  Quijote  porteño 

todo  enemigo  es  pequeño.        / 


/ 


Y  soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


SUSCRICION  POR  SEMESTRE  ADELANTADO 


ate    periódico    se   compra   pero    no    se   vende 


li  OJO  III 


manario  denominado  DON 
para  los  altos  (uaciona- 
mte  procederá  V.  S.  en  el 
joiDveDtario  el  estable- 
ateatamente.— Manuel 


Jbt  A  mi  ■•  nt  flgar», 
qaMVhtt^o  M  algt  inaadito, 
7  «nMorito,  may  dorito: 
qut  U  U  pitdn  M  mnj  dan 
ftaaJMnM  duro  •!  Morlto 

T  kom  iM  dnraiM  ton  po«u 
«  «MM  «orritatM  1(mm 
di  láMHftUí  y....  dortM 
porn»  4t  p«ftú  7  ToeM 


NOTA— La  piedra  Mfvnda, 
después  da  wn  modisto  ¡ ' 

y  ha  vuelto  ]|yall  A  liffGAZO, 
con  aaÜBÍaoaoo  ~ 


LA  GRAN  ACRÓPOLIS 

El  ambiente  está  saturado  de  un  olor  acre,  que  hace 
recordar  el  Mü  de  la  muerte. 

La  soledad  estiende  su  manto  de  fúnebre  crespón, 
cerniéndose  en  las  alturas  impalpables;  semejante  á  una 
alegoría  de  fracasos  y  decepciones. 

Pueblan  el  espacio  nubes  misteriosas,  que  toman  di- 
versas y  extrañas  formas,  encapotando  el  cielo  de  la 
patria,  donde  hasta  hace  poco  centellearon  las  últimas 
esperanzas. 

El  suelo  se  transforma  como  por  arte  sobrenatural, 
convirtiéndose  en  fosas  profundas,  para  dar  sepelio  á 
las  ilusiones  perdidas,  á  las  nobles  aspiraciones,  á  las 
ideas  liberales,  semejante  á  la  muda  é  indiferente  pasi- 
vidad de  un  cementerio. 

Y  allá  en  lo  alto,  fuera  del  alcance  de  todo  esfuerzo 
humano,  se  vislumbra  el  oro,  como  lámpara  funeraria, 
que  alumbra  todavía,  los  tristes  despojos  que  nos  cir- 
cundan. 

El  Gobierno  salmodia  con  impotente  voz  la  oración 
de  difuntos  y  el  pavo  canta  desde  lo  alto  de  la  roca  y 
acompañado  por  el  acordeón  de  D.  Bartolo  el  De  PRO 
FTJNDIS. 

Los  periódicos,  ante  estas  circunstancias  aterradoras, 
se  han  convertido  en  tarjetcis  funerarias. 

Y  el  duelo  no  se  despide,  en  ninguna  parte,  ni  en 
ninguna  forma;  el  duelo  será  enterrado,  en  compañía 
del  último  cadáver  de  esta  gran  necrópolis. 

Desde  que  el  gobierno  actual,  ocupa  el  poder,  todo 
ha  muerto,  y  lo  que  no  ha  muerto  todavía,  está  enfermo 
de  gpravedad,  sínó  está  dando  las  últimas  boqueadas. 

Ha  muerto  la  precisa  iniciativa  que  debió  manifestar, 
tocante  á  economías  en  todos  los  ramos  de  la  adminis- 
tración, y  ha  muerto  sin  dar  apenas  señales  de  vida  y 
bajo  el  látigo  de  la  imposición  legislativa  que  sancionó 
aumentos  en  todos  los  presupuestos  departamentales. 

Se  dirá  que  con  este  muerto  ha  cargado  el  Gobierno; 
pero  no  es  así,  el  Gobierno  le  ha  echado  el  muerto  al 
país,  que  no  puede  soportar  el  peso  de  su  desgracia, 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


pues  no  es  ese  el  camino  por  donde  se  ha  de  conquistar 
la  confianza  pública. 

Dejémonos  de  planes  financieros  y  de  insensatos  alar- 
des de  formas  solucionistas,  que  aun  llevando  en  sí  una 
bondad  reconocida,  que  lo  dudamos,  no  aliviarán  jamás 
los  males  del  momento,  la  honda  perturbación  econó- 
mica que  nos  ha  invadido. 

Antes  que  la  gestión  de  esos  planes  ilusorios,  están 
las  economías,  pugnando  por  abrirse  paso  y  poner  los 
cimientos  en  que  aquellos  planes  deben  descansar.  An- 
tes que  todo  está  la  necesidad  de  despertar  confianzas, 
de  apartar  recelos  y  de  evitar  lo  que  nos  viene  enci  na, 
el  derrumbe,  la  miseria  y  el  hambre. 

Todo  ha  muerto,  todo,  menos  las  ilusionos  pa-etencio- 
samente  ridiculas  del  minijtro  de  hacienda  que  sueña 
en  la  prosperidad  embriagadora  de  un  porvenir  que  él 
solo  vé,  con  el  ojo  de  su  imp  »tencia  crasa. 

Fía  si  por.-cnir  de  la  repú'¿Íca  á  su  acción -mimste* 
nal,  pero  el  oro  se  le  rie  en  sus  barbas  y  los  negocios 
se  paralizan,  y  las  quiebras  se  imponen  y  la  vida  se  está 
hiriendo  imposible  por  lo  cara  y  todo  se  pone  feo,  del 
color  de  la  muerte  y  ya  el  silencio  de  la  tumba  se  anhe- 
la hasta  con  entusiasmo  y  con  anoroso  celo. 

iQué  imprudente  temeridad!  ¡Qué  funesta  obcecación! 
¡Qué  desastroso  alarde! 

Entre  tanto,  la  impasibilidad  es  su  sola  razón;  no 
hace  nada  por  conjurar  la  tormenta  que  nos  amenaza; 
no  iiicia  por  el  momento  ningún  remedio  para  secar  el 
llanto  de  la  desesperación  que  nos  inunda. 

Jamás  se  habrá  visto  un  ministro  como  el  actual,  que 
ante  las  tristes  agonías  de  la  patria,  no  tiene  un  recurso 
de  que  echar  mano:  un  medio  que  revele  ciencia  ó  ex- 
periencia, algo  que  alivie  ó  cure,  nada.  La  pasividad, 
el  silencio,  la  inacción,  el  frió  de  la  muerte. 

Han  convertido  la  república  con  sus  inepcias  y  con 
sus  errores,  en  una  inmensa  necrópoUs,  llena  de  tristes 
despojos  y  de  fúnebres  crespones. 

Somos  muertos  impuestos,  como  son  impuestos  todos 
los  candidatos  de  la  comunión  del  gobierno. 

|Si  tuviésemos  siquiera  paz  en  la  tumba! 


JUGANDO 


Jugando  están  cinco  chulos, 
con  imprudente  alboroto, 
á  un  juogo  que  yo  no  entiendo, 
que  llaman  «El  as  de  oros». 

La  chula  está  con  un  chulo, 
y  separada  del  corro, 
aconsejándole  al  chico 
mucha  calma  y  gran  reposo 
para  no  perderse.  En  esto,      , 
oye  que  gritan  los  otros:        -' 
— «Larga  el  oro>;  suponiendo 
— embebida  en  su  coloquio — 
que  le  piden  los  dineros; 
les  contesta  con  enojo: 
—  «¡Si  yo  no  tengo  ni  un  cobre!» 
y  larga  en  la  mesa,  EL  BOLSO. 

Uno  de  ellos,  el  mas  guapo, 
que  es  al  parecer  su  esposo, 
lleno  de  rabia  y  tomando 
V02  y  aspecto  de  filósofo, 


ÁDIINISTRAeíOH:  TENEZUELi  594. 


le  contesta  en  estos  términos, 
después  de  apurar  un  sorbo: 

—  «  Oye  tú,  para  los  pies; 

no  vengas  con  requilorios, 

que  soy  quien  soy  y  no  aguanto 

una  coz,  ni  del  demonio, 

¡Hay  que  saber  distinguir! 

que  si  estamos  rinco  soníos, 

entretenidos,  jugando.  .  . . 

mayormente  y  sin  en  ;ono, 

la  dicha  y  el  porvenir, 

y  el  crédito  de  este  emporio.  . .  . 

¿Entiendes  lo  que  te  digo? 

¿Distingues  en  tu  meollo? 

¡Que  estamps  jugando!  Y  alguien 

dijo: — «  Largue  Vd.  el  oro 

que  así  bajará  la  bolsa, 

mayormente  » — No  seas  topo, 

quiero  decir,  no  seas  bestia, 

y  escúchame  con  reposo, 

jr  dÍ9tiiWCll(^j(í  quejmedes,      .^^    ..^ 

que  ef  w^ñiguir  es  de  doctos. 

Al  hablar  del  oro,  hablamos 

del  palo,  no  del  negocio; 

del  palo  de  la  baraja, 

que  es  el  triunfol  ¿Entiendes?  Como 

si  hablando  de  palos,  digo: 

bien  le  ponemos  el  loiíio 

á  esta  infelice  criatura, 

que  nació  con  lindo  rostro 

para  ser  una  república 

y  está  como  un  EccE  HOMO — 

¡Hay  que  distinguir,  chulapal 

Ahora,  sigamos  nosotros, 

y  aprended  esta  lección, 

y  distinguir,  no  seáis  tontos; 

que  á  las  mujeres,  á  todas, 

hay  que  hablarlas  de  mal  modo 

para  que  distingan  ¡hombre! 

sino,  por  cima  del  hombro 

nos  mirarán. . . .  mayormente 

y  nos  tomarán  por  sonzos.  > 

¿QUE  SERÁ  ELLO? 

No  hay  ministro  de  hacienda  posible,  que  no  tenga 
sus  planes  financieros  propios. 

Ahora,  échense  Vds.  á  nadar  por  ese  mar  proceloso 
de  los  ministros  de  hacienda  que  ha  habido  y  que  hay 
todavía  en  el  mundo  y  podrán  calcular  por  el  número 
de  ellos,  el  de  los  planes  financieros  entre  malos  enjen- 
dros,  abortos  y  partos  felices. 

Según  la  estadística  de  la  pública  opinión,  los  últi- 
mos, esto  es,  los  partos  felices  acusan  una  cifra  harto 
insigrnificante. 

Pero  dejemos  el  mundo  á  un  lado  y  ocupémonos  de 
nosotros;  prescindamos  de  ese  mar  de  financistas  y  con- 
cretémonos á  nuestro  lago;  hagamos  caso  omiso  de  los 
infinitos  planes  de  hacienda  ensayados  ó  por  ensayar  y 
concretémonos  al  estudio  de  los  que  se  atribuyen  al 
que  entre  nosotros,  se  ha  propuesto  asombramos. 

Se  dice,  que  entra  en  sus  ideas,  la  de  hacer  préstamos 
el  tesoro  nacional,  á  los  bancos  de  la  Nación  é  Hipote- 
cario. 

Tú  que  no  puedes,  llévame  á  cuestas. 

Quiere  convertir  al  tesoro  nacional,  en  un  nuevo 
ZaragQeta,  para  que  se  lo  acabe  de  llevar  pateu. 

Si  lleva  adelante  ese  primer  plan,  nadie  libra  al  era- 
rio, de  una  ducha  igual  á  la  que  llevó  Zaragüeta. 

Y  aun  peor  si  se  quiere,  porque  si  está  llena  de  papel, 
con  la  ducha  posible,  no  va  á  tener  mas  que  papelee 
inn|ni1ot  «1  arca  cM  tesoro  nacionaL 


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Este  plan  debe  desecharse,  por  ser  un  plagio  de  la 
chistosa  comedia  de  Vital  Aza  y  Ramos  Carrion. 

y  que  nos  resulta  sin  chiste:  el  proyecto  del  ministro, 
no  la  obra  dramática. 

La  disminución  de  los  derechos  de  aduana  por  impor- 
tación, es  otra  de  las  ideas  que  se  le  atribuyen. 

Con  lo  cual  no  se  nivelaran  jamás  los  presupuestos, 
porque  si  el  Congreso  dá  en  hacer  aumentos  de  sueldos 
todos  los  años,  y  si  el  ministro  por  su  parte,  reduce  los 
ingresos,  francamente,  no  le  veo  la  punta  á  la  nivela- 
ción tan  deseada. 

Kste  plan  debe  desecharse,  sin  reas  trámite,  porque 
se  cae  bajo  su  propia  pesadumbre. 

Dicen,  algunos,  que  reduciendo  los  derechos  aduane- 
ros se  importaría  mas;  convenido;  pero  ahora  hace  falta 
probar  que  se  consumiría  mucho  mas  también. 

Lo  que  está  muy  lejos  de  poderse  probar. 

Quedan  los  tratados  de  comercio,  y  aquí  se  me  ocurre 
decir  -  según  cómo  y  con  quien  se  hagan. 

Con  las  naciones  europeas,  no  deben  intentarse  si- 
quiera, porque  saben  demasiado  en  este  terreno  y  hay 
/que  habérselas  con  diestros  especuladores.         / 

Y  que  después  de  todo,  no  tendrían  novedad  alguna. 

Desechada  la  Europa,  diríjamos  la  vista  sobre  Afríca, 
y  se  perderá  nuestra  mirada  en  la  esterílidad  de  sus 
vastos  desiertos. 

¿Y  en  Oceanía?  Tampoco,  aquello  son  factorías  im- 
portantes de  Europa  y  sería  lo  mismo  que  tratar  con 
esta  parte  del  mundo,  que  ya  hemos  desechado. 

Noy  quedan  únicamente:  las  repúblicas  americanas  y 
el  Asia. 

De  tratar  con  las  repúblicas  americanas,  saldríamos 
perdiendo,  porque  las  grandes  se  impondrían  y  no  po- 
dríamos imponemos  á  las  chicas. 

El  Asia  es  mas  acequible  á  contratos  de  comercio 
ventajosos,  sobre  todo  la  China;  pues  hasta  por  tradición 
ha  llegado  hasta  nuestros  dias  aquel  aforísmo  do— 
¡Cómo  se  engaña  á  un  chino! 

Pero  aquí  no  se  trata  do  engañar  á  nadie,  sino  de  ce- 
lebrar tratados  de  reciprocidad  y  de  amistad. 

Nosotros  tenemos  gran  necesidad  de  opio;  necesidad 
que  ya  habrá  pasado  por  las  mentes  del  señor  Ministro 
de  líacienda. 

El  opio  es  un  narcótico  de  primera  fuerza,  y  pudiendo 
obtenerlo  barato,  lo  absorveríamos  en  grandes  dosis. 

¡Que  nos  quedamos  dormidos!  Pues  mejor  que  mejor. 
El  sueño  quita  las  penas  y  el  hombre  que  duerme  es 
feliz. 

Ahí  está  pues,  la  clave  de  nuestra  felicidad:  en  el 
opio,  que  solo  se  podría  conseguir,  con  un  tratado  con 
la  China. 

Pero,  lo  que  no  vá  en  lágrimas,  vá  en  suspiros:  quiero 
decir,  que  dormiríamos  indudablemente,  y  soflanamos 
también.  f. 

|Y  qué  de  horrores  soñaríamos! 

Esta  visto:  lo  de  los  tratados  comerciales  debe  tam- 
bién desecharse  en  absoluto. 

En  fin,  no  nos  queda  otro  recurso  que  fiar  nuestro 
porvenir  á  la  capacidad  del  Ministro. 

¡Qué  saldrá  de  ahí!  ¿Mos  dará  el  opio? 

iQué  será  ello! 


/ 


/ 


La  quinta  de  Lezama  se  ha  comprado; 
pero  sigue  la  quinta  en  tal  estado, 
es  decir  que  la  quinta  no  funciona 
para  el  pueblo  que  paga  y  que  perdona. 
Yo  estoy  que  rabio  por  entrar  en  ella, 
para  ver  si  descubro  alguna  estrella 
de  augurío  mas  feliz,  porque  hasta  ahora 
la  poca  luz  que  el  horizonte  dora, 
es  débil  y  es  escasa  y  es  siniestra 
á  juzgar  por  la  muestra. 
¡Todo  se  hace  con  pomposo  alarde, 
y  todo  se  hace  mal  y  se  hace  tarde! 


COSAS  DE  SANCHO 


El  acta  del  diputado  General  García  mereció  una  ob- 
servación; hubo  que  probar  que  el  General  nació  en  la 
calle  de  Callao. 

Lo  que  vale  decir,  que  la  cuestión  no  era  el  acta, 
sino  la  nacionalidad. 

Nadie  se  ocupó  jamás  de  la  nacionalidad  del  minis- 
tro de  la  pata  del  molino. 

Y  eso  que  había  entonces  quien  aseguraba  que  era 
boliviano. 


Se  habla  de  curso  forzoso; 
pero  dicen  que  el  ministro 
se  negará  abiertamente 
á  apoyar  ese....  capricho, 
con  que  se  niegue, es  bastante 
que  abiertamente  es  ridículo. 


Hay  quien  asegura  que  en  cuanto  suene  el  mensaje, 
el  oro  bajará  seguramente. 
Pues  que,  Unto  se  ha  subido? 


DON    QUIJOTE 


Y....  ¿tanto  ha  de  bajar? 

Ya  baja,  ya;  ya  está  bajando. 


Del  hombre  descuartizado 
nada  hay  nuevo  que  se  sepa; 
y  continuamos  lo  mismo, 
quiero  decir,  sin  cabeza. 


Señor  Intendente:  pida  Vd.  á  Dios  lo   que   piden  los 
vecinos  cuyas  calles  se  inundan  cuando  llueve. 
Pida  Vd.  á  Dios  que  no  llueva. 
Para  que  los  vecinos  no  sean  damniticados. 
Y  píira  que  Vd.  lo  pase,  tal  cuaL 


Las  cámaras  provinciales 
discuten  al'á  en  la  Plata, 
la  cuestión  de  nombramientos 
que  se  hacen  extra- cámaras. 
Los  radicales  sostienen 
lo  que  lo  vig-ente  manda 
que  al  Jefe  de  Policía 
debe  nombrar  verbi  gratta 
el  Senado  y  no  el  gobierno 
sin  decir  una  palabra; 
y  á  nosotros   nos   parece 
que   tienen   razón  sobrada 
los  radicales;  algunos 
nos  llevarán  la  contraria. 


Muchas  personas  serías,  se  han  acercado  á  Don  Qtti- 
TOlE,  para  decirle  que  la  causa  príncipal  del  alza  del 
oro,  está  en  el  juego  de  la  lotería. 

Lo  decimos  con  toda  la  reserva  posible,  pues  si  llega 
á  saber  esto  el  Ministro  de  Hacienda,  manda  suprimir  el 
jueguito  dichoso.  ^ 

¡Ay!  ¡ojalá! 


Se  susurra  la  salida 
del  ministerío,  de  un  miembro. 
Kn  lugar  de  uno,  ¿por  qué 
no  salen  todos  á  un  tiempo? 


LANZADAS 


En  el  número  anterior,  al  dar  cuenta  de  la  próxima 
tiesta  á  celebrarse  el  1 2  del  «orríente  en  la  La  Gau- 
LdiSF,  incurrímos  en  el  error  de  decir  que  esta  fiesta  se 
daba  por  el  Orfeón  Gallego. 

Pero  no  es  asi,  la  fiosta  se  dará  en  la  referída  fecha 
y  en  los  mencionados  salones,  pero  por  el  Orfeón 
Español, 

La  del  Orfeón  Gallego  se  dará  el  16  en  los  «Enfants 
de  Beranger». 


¡Que  tríste  vive  Bartolo! 
¡si  perderá  la  razón 
al  ver  .^ue  busca  y  no  encuentra 
trabajo  al  acordeón! 


Repetidas  son  la  quejas  que  recibimos,  referente  al 
trato  que  reciben  los  presos  de  la  Penitenciaría:  quejas 
que  á  ser  fundadas  hablarían  el  len.fuaje  de  la  deficien- 
sa  lisa  y  llanamente. 

Las  quejas  á  que  aljídimos  son  escrítas,  aunque  sin 
firmas,  porque  temen  los  denunciantes  descubrir  sus 
nombres  propíos. 

No  sabemos  sí  serán  fundadas  ó  no:  solo  sí  pedímos, 
que  se  remedien  si  son  ciertas. 

Y  á  los  redactores  de  los  escritos,  que  lo  reproduzcan 
con  sus  ñrmas  si  quieren  que  ahondemos  un  poco  mas. 


El  señor  Rufino  Casco,  nuestro  ex-agente  de  Arbo- 
líto  y  cuyo  nombre  figura  en  el  permanente  que  va  en 
otro  sitio,  es  nada  menos  que  secretario  del  Consejo 
Escolar  de  Mar  Chiquita. 

Y  lo  sabemos  porque  ha  llegado  á  nuestras  manos  un 
aviso  manuscrito  que  ha  hecho  circular,  con  su  firma  al 
pié,  impeliendo  á  la  matrícula  de  todos  los  niños  del 
pueblo,  concluyendo  con  este  párrafo: 

«¡Gefes  de  familia!  (Jefe  con  G  escrito  por  un  secre- 
tario del  Consejo  etc.),  cumplid  con  vuestros  deberes 
para  que  un  día  tengamos  hijos  útiles  á  sus  padres,  á 
Dios  y  á  la  patria. 

Parece  mentira  ¿no?  que  el  secretario  del  Consejo 
Escolar  de  Mar  Chiquita,  sea  el  mismo  que  fué  ex- 
agente de  Don  Quijote  y  que  nos  debe  algún  saldo 
por  dicho  concepto. 

La  exhortación  que  hace  á  los  padres  de  familia  para 
que  cumplan  con  su  deber,  será  con  la  idea  de  hacerse 
de  recursos  para  cumplir  él  el  suyo  respecto  de  DON 
Quijote. 

Nos  alegraríamos. 

Pero  lo  dudamos. 


wKv' 


En  un  pueblo  devoto  de  San  Roque, 
fué  á  vivir  un  pintor  de  medio  pelo 
.  y  dio  en  pintar  San  Roques  noche  y  día 
con  imprudente  unhelo, 
pues  no  se  parecía 

uno  al  otro,  á  pesar  del  gran  retoque; 
pero  en  fin  á  San  Roque  se  salía, 
y  si  en  el  parecido  había  yerro, 
le  daba  viso  de  verdad,  el  perro. 
Una  vez  le  pidieron  que  pintase 
un  santo  diferente,  un  San  Benito; 
y  como  no  acertase, 
pintó  cualquiera  santo,  con  perrito, 
pegase  ó  no  pegase. 
Asi  HACE  D.  Bartolo 

EN  TODAS  ocasiones, 

SE  EMg|ÑA  EN  F.V3IUCAR  ACORDEONES 

Y  SABE  FABRICAR,  UNO  TAN  SOLO. 


El  concierto  que  el  Lunes  14  del  corríente  dará  la 
señora  Feliciana  Crippa  Blesio  en  el  salón  t  Union 
Operaí  Italíani»,  Cuyo  1374,  promete  ser  una  solemni- 
dad' artística,  á  la  que  no  faltaremos. 


Se  ha  editado  por  la  librería  del  Salvador,  un  libro  de 
curso  titulado:  «Geografía  de  Asia,  Afríca  y  Uceanía», 
por  Alfredo  P.  Brocchi,  profesor  normal. 

Nada  mas  claro,  mas  perfecto  y  mas  útil  que  este 
libro. 


No  decae  el  entusiasmo  por  «La  verbena  de  la  Pa- 
loma» en  el  teatro  Rivadavia. 

La  concurrencia  es  igualmente  numerosa  hoy,  que 
cuando  empezó  á  darse. 

No  quiere  decir  esto  que  las  otras  piezas  que  allí  se 
ejecutan,  carezcan  de  interés  y  de  gracia. 

N^da  de  eso;  la  actividad  de  la  empresa  y  las  relevan- 
tes dotes  de  todos  los  axfistas,  bastan  á  suplir  cualquiera 
deficiencia.  j  , 

En  la  Zarzuela  tenemos  el  mismo  espectáculo,  sino 
tan  repetido  como  en  Rivadavia,  tal  vez  porque  saben 
COMPRIMIRSE  algo  mas,  al  menos  á  diario,  una  vez  por 
lo  menos. 

La  MíUanes  hace  una  seña  Rita,  tan  humana,  tan  cal- 
cada del  natural  que. . . .  hasta  allí. 

Julián  Romea  como  siempre,  inimitable,  ó  mejor  di- 
cho, inagotable  y  admirable:  con  decir  á  \'ds.  que  hace 
cuanto  quiere,  que  invqpía  todo  cuanto  quiere  y  que 
compone  cuanto  quiereTestá  dicho  todo,  y  nos  queda- 
mos cortos. 


v^(a  tod 
reTestá  di 


De  mi  colección  de  refranes: 

Quien  hace  sonar  una  vez  el  acordeón,  le  hará  salir  el 
viento,  veces  ciento. 

Díme  si  andas  con  Bartolo  y  te  diré  qué  instrumento 
tocas.  ik 

De  Mitre  á  Pelelegraio,  hay  que  dar  un  gran  rcí- 
pingo.  I J 

Lo  mejor  de  los  Bañóos— salvo  la  peor  opinión  de 
Ferry — es  no  tocarlos. 

De  Leí-vas  y  Urga-hondos,  líbreme  Dios;  que  de  los 
burros  ya  supe  librarme  yo. 

Quien  dá  música  al  vacuno,  pierde  el  acordeón  y  el 
jugo. 

Nuestro  agente  qu3  fué  en  Coronel  Dorrego.D.  Fran- 
cisco V.  Sánchez,  nos  ha  manifestado  que  hace  tiempo 
rme  entregó  la  agencia  á  D.  José  M*  Suarez  y  así  dice 
que  nos  lo  ha  manifestado  on  carta  que  no  hemos  recibido. 

Como  es  igualmente  cierto  que  el  Sr.  Suarez  no  se  há 
dado  por  entendido  con  esta  administración,  siendo  él  el 
que  está  en  descubierto  por  lo  que  nos  adeudaba  el  se- 
ñor Sánchez. 

Hacemos  esta  rectificación  para  dejar  el  nombre  del 
Sr.  Sánchez  en  el  puesto  de  honor  que  le  corresponde  y 
esperamos  que  el  Sr.  Suarez  nos  esplique  su  silencio  y 
el  no  envío  de  nuestra  platita:  en  fin  que  nos  ayude  á 
descubir  la  incógnita  en  cuestión. 


PERMANENTE 


Conste  que  los  agentes  de  DoN  Quijote,  D.  I.aurc.v 
no  Mansilla,  de  San  Nicolás  de  los  Arroyos;  y  D.  R  1- 
fino  Casco,  de  Arbolito  y  Piran,  no  han  pagado  á  esui 
Administración  lo  que  adeudan. 

Y  como  el  que  se  queda  con  lo  ageno,  contra  la  v  >- 
luntad  de  su  dueño,  es  un....  estafador,  iba  á  decir;  )f>s 
advertimos  á  los  dos,  que  hasta  que  paguen,  no  retira- 
remos este  permanente. 

Don  Rufino  que  era  mitrispa  se  ha  pasado  á  los  va- 
cunos. 

¡Qué  par  y  qué  dos! 


J(po,  Lito,  de  J,  Hibas  y  Uno.,  Hincón  15S 


I 


/  ..;(»•■ 


-Domingo  20  de  Mayo  de  1894. 


BUENOS  AIRES 


ANO  X.-Número  14. 


En  la  Capital 


SuMiicion  por  trimestre  adelantado. 

Número  suelto 

Número  atrasado 

Extranjero  por  un  año     ...'..' 

En  Don  Quijote  no  hay  charqna 
porque  ei  cItíco  del  Parque. 


Por  ver  el  oro  á  la  par 
lucharé  lin  descansar. 


Bon  Quijote  es  adivino 
j  el  os  trazaii  el  canino. 


Pi.  1.50 

"  0.12 

"  0  20 

"  12.00 


HORAS  DE  ADMINISTRACIÓN:  DE  lilA  3  P.  M. 


^^  ';^       Campaña 


Suseridon  por  lemestre  adeUntado.    .    .  Pi.  4.00 

Número  suelto "  0.20 

Número  atrasado "  0.40 

Extniyero  por  na  «ño "  12.00 


ir  na  «no  .    . 


Tengan  cien  mil  suscricionee 
7  ab^o  las  subvenciones. 

Para  Quijote  porteño 
todo  enemigo  es  pequeilo. 

Y  soy  terror  de  enemigos 
}  anii(o  de  mis  amigos. 


«SSCRICMII  POR  SEMESTRE  ADEUNTADO 


8 te    periódico    «e    compra   pero    no    se    vende  I 


LA   CORRESPONDENCIA  A  NOl 


DE  i.  OSSOHIO 


I 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


¡OJO  I    I  OJO  I1 1  II  OJO  III 


.  Bnonns  Aires,  Agosto  27  de  1898.rAl  Sr.  Gefe  de  Policía, - 
Los  periódicos  de  caricaturas  politicjp  que  nada  respetan,  que  i 
menudo  injurian  y  que  no  pwas  v^ces  incitan  al  crimen,  son 
incompatibles  con  las  exigencias  de  Una  situación  de  estado  de 
sitio.  En  consecuencia,  ja  que  el  kemanario  denominado  DON 
QUIJOTE  persiste  en  su  actitud  agresiva  para  los  altos  funciona- 
rios del  país.— De  orden  del  Sr.  rreidenle  procederá  V.  S,  en  el 
día  á  prohibir  su  circulación  y  oiupaj-  bajo  inventario  el  estable- 
cimiento por  donde  se  edita.— Saludo  i.V.S.  atentomenle.— Manuel 
Quinlaní  • . 

TlBs  I  MMtnrnM  •!  utSgnfo, 
i  mi,  an*  nada  m«  ftrrtdr*; 
T  dMpsM,  ••  fui  >1  llttgnis 
T  U  HODUtrA  otnt  pitdn. 

— «Bimpn  da  1>  piídi»  «i  poa, 
— tuUm«:— «Vilfü»  Dios 
•Qa4  M»  tu  •iacDlul 
t¡L  »Mi  (turril  Kplutuf 
«git  MU  mt  »  it»  M«I« 


AMO,  A  mi  ••  mo  flgnrA, 
r«l  hteho  w  ftlgo  Inaadíto, 
■  w«rito,  muy  dnrlto: 
li «i  U  plodr*  w  muy  dnrft 
4  M  mM  doro  «1  Monto 
IwulM  dorMMlfompoflH 
mt—  aorriostM  loeH 

•tu  y.—  dorom 
lint  do  poAu  7  rooM 
f i<uw,  IH  üfnma. 


NOTA— U  piedra 
dMpoei  de  m  nadtitt 
rompió  Jf  9JieM  eorunJé, 
j  be  vuelto  ||y»ll  A  "" 
eop  MtinCiecion  stpf' 


EL  MIGAJE 


Algo  mas  contentos  nos  hubiese  dejado  la  aparición 
del  mensaje  presidencial,  ofreciéndonos  tortas  Y  PAN 
PINTADO,  que  no  naciéndonos  comulgar  con  un  migaje 
insípido  y  trasnochado. 

Los  congresales  no  bostezaron,  por  cortesía,  segura- 
mente; pero  si  esa  demostración  no  salió  á  esculpirse 
momentáneamente,  en  los  rostros,  de  juro  que  en  los 
interiores  respectivos  anduvo  inquieta  y  .afanosa  de 
mostrar  su  espresion  inequívoca. 

Pero  se  conoce  que  no  encontró  punto  de  salida  muy 
i  mano,  ó  no  juzgó  la  ocasión  bastante  calva  para  apro- 
vecharla. 

Y  había  calvos  en  el  recinto. 

En  medio  de  aquel  MÍGATE  insípido  y  trasnochado, 
descuellan  dos  cosas  principalísimas  á  su  modo  de  ver, 
como  descuellan  en  el  trascurso  de  varios  dias  templa- 
dos de  otoño,  uno  ó  dos  de  fiio  intenso  y  sorprendente 
y  fastidioso. 

Fastidioso  sobre  todo. 

El  mensaje,  es  mas  largo  que  su  viaje  á  Bahia  Blan- 
ca, puesto  en  el  suelo;  mas  alto  que  el  pico  mas  alto  de 
la  cordillera  Andina,  colocado  perpendicularmente:  ca- 
paz de  servir  de  cerco  al  perímetro  de  la  capital;  y  cor- 
tada esa  piedra  en  pedazos,  se  podría  confeccionar  un 
paraguas  con  que  abrigar  al  municipio  contra  los  rígo- 
res  de  la  intemperíe  y  de  evitarle  disgustos,  con  los 
barros,  al  señor  Intendente. 

Pero  con  ser  tan  voluminoso,  no  dice  nada;  nada  que 
sea  práctico  ni  sustancioso.  Los  dos  puntos  sobre  que 
se  estiende  mas,  son  el  bombo  que  se  dá  á  sí  mismo  y 
la  fuerza  con  que  cuenta  para  aplastar  al  monstruo  de 
la  revolución  siempre  que  intente  levantar  la  cabeza. 

Hagamos  historia,  como  se  hace  en  el  migaje,  pero 
historia  verdadera,  no  ■mistificada, 

£1  partido  radical  le  ofreció  se  itener  su  candidatura; 
el  partido  radi  ;al  que  represental  i  y  sigue  represen' 
tando  la  opinión  general  del  pa  i.  Y  él  renunció,  cre^ 
yendo  que  un  solo  partido  es  inc  .paz  de  representar  la 
voluntad  nacional;  entonces  acep  i  lo  que  le  ofreció  el 
acuerdo  de  varias  fracciones  de  p  rtido. 

/ 


Triunfó  y  dijo: — «¡Lo  ven  Vdsl» 

Pero  ¿cómo  triunfó?  El  diez  de  Abril  puede  hablar 
muy  alto.  Triunfó  porque  su  elección  se  hizo  en  pleno 
estado  de  sitio,  cuando  el  que  le  hizo  la  cama,  empezó 
por  deportar  y  encarcelar  á  los  miembros  dirigentes  de 
la  opinión  pública.  Su  elección  pues,  no  reconocía  por 
base  la  voluntad  nacional;  fué  obra  del  amaño  y  del 
fraude,  y  así  ha  salido  ello. 

Que  la  opinión  pública  no  está  con  él,  lo  prueba  el 
que  antes  de  que  se  cumpliera  el  primer  año  de  su  pe- 
ríodo, estalló  una  revolución  con  vastas  ramificaciones> 
que  pudo  sofocar  con  el  militarismo. 

Militarizando  la  república,  ha  conseguido  la  heca- 
tombe en  la  estación  de  La  Plata;  el  triunfo  electoral 
de  Santa-Fé,  el  de  Tucuman,  el  de  Salta  y  últimamente 
el  de  Mendoza. 

Y  la  única  vez,  que  ha  querido  mostrarse  prescin- 
den te  en  la  lucha  electoral,  l^s  comicios  de  la  capital  y 
de  la  provincia  le  han  dado  la  razón  á  los  revoltosos. 

¿Con  quién  está  la  opinión?  No  con  él  seguramente, 
pues  como  si  no  fuera  bastante  lo  dicho,  ahí  está  la  co- 
tización del  oro,  que  al  dia  siguiente  del  mensaje,  elevó 
su  cotización  mas  arriba  del  400. 

Durante  la  lectura  de  tan  decantado  documento,  no 
se  hizo  por  nadie,  una  demostración  de  aquiescencia  si- 
quiera; no  brotó  ninguna  significación  de  simpatía;  y 
por  consiguiente,  no  hay  para  que  decir,  que  no  escitó 
el  entusiasmo  de  nadie. 

Fué  oido  con  una  indiferencia  glacial;  estoy  por  de- 
cir, que  los  oyentes  estaban  dando  gracias  á  Dios,  de 
tener  dos  oidos,  porque  así,  lo  que  les  entraba  por  uno, 
les  salia  por  el  otro. 

Nunca,  co.no  en  casos  de  esta  naturaleza,  se  recono- 
cen y  se  aprecian  la  previsión  y  la  bondad  del  Todo- 
poderoso. 

En  resumen:  el  mensaje  es  una  pieza  insulsa,  incolora. 
En  la  historia  que  hace  es  anacrónico;  como  exposición 
de  programas,  nulo;  como  remedio  financiero,  escabroso 
é  inútil;  como  documento  político,  vago  é  indetermina- 
do; y  como  consecuencia  práctica  de  su  gobierno,  de- 
testable y  fatal. 

Celemín  los  hacia  mejor,  ya  lo  creo,  mucho  mejor; 
aquellos  llevaban  en  sí  la  arrogancia  del  cinismo,  eran 
un  cúmulo  de  deficiencias,  pero  eran  valientes  y  se 
aplaudían.  Llevaban  en  su  aparente  seriedad,  cierta  vis 
cómica  que  los  hacia  simpáticos  y  escitaban  la  hilaridad; 
hilaridad  que  los  respetos  al  sitio  en  lugar  de  provocar 
la  carcajada,  la  traducía  en  aplausos. 

Pero,  estos  de  ahora,  no  son  mas  que  un  migaje  insí- 
pido é  insulso,  mal  preparado  y  peor  condimentado. 

DIÁLOGOS 

—¿Don  Ruperto? 

— ¿Qué  ocurre? 

— Que  el  mensaje 
)-a  pude  conseguir. 

— A  ver,  Quiroga.... 

CD.   Hufrrlo  Itytiido,  bact  un  titaje). 

— ¿Qué  tal,  es  cosa  buena? 

— Es  una  droga 
que  retrata  las  plumas  del  ropaje. 
— Algo  largo  parece 


É 


IBIIKISTRÁCIII:  TEREZDEU  594. 


— Y  no  muy  serio 
con  tamaño....  tamaño. 
Aquí  hay  tela  Quiroga, 
para  vestir  á  todo  el  ministerio, 
á  un  traje  cada  dia,  todo  un  año. 

—  Si  Sarmiento  saliera 

de  su  oscuro  hospedaje, 

y  el  mensaje  leyera, 

de  rabia  se  muriera 

por  no  leer  jamás  ese  mensaje. 

— Nemesio,  eso  huele  á  tontería. 

— Yo  digo  lo  que  siento, 

— Pero  Sarmiento  no  se  moriría 

— |Como  nol 

-  Es  que  presieijto, 
que  el  mensaje,  Sarrniento,  no  leería. 

— Mi  esposo  que  ao  duerme,  D*  Juana, 
de  dia  ni  de  noche,  se  ha  dormido; 
y  no  va  á  despertar  hasta  mañana, 
¿  jargfar  poi^!  3'JiPÍr,«.i|uo  ha  cogido. 
— ¿Ha  bebido  tai  vez? 

— Ni  por  un  queso; 
él  no  prueba  jamás  ningún  brebaje. 
Y'o  tengo  para  mí  ([ue  fué  al  Congreso, 
y  sufre  los  efectos  del  mensaje. 

— Es  un  mensaje,  amigo,  de  los  buenos! 

— Su  propaganda  labras? 

— No  es  posible,  Kamirez,  decir  menos, 

ni  emplear  ¡vive  Dios!  tantas  palabras. 

Al  ver  su  estraño  y  sin  igual  ropaje 

cualesquiera  diría, 

que  para  trítóport.ir  ese  mensaje 

no  es  fácil  encontrar  mensajería. 

— Leyó  Vd.  el  mensaje  ya,  vecina? 
— A  ratos,  que  seguido,  me  empalaga, 
es  un  mar  de  papel  donde  naufraga 
la  mas  hábil  y  experta  serpentina. 

— ¿Dónde  vas  con  chaqué  de  lustrína? 

¿Dónde  vas  con  timaño  papel? 

— A  leer  en  mi  c.isa  el  mensaje, 

y  á  dormirme  después  de  leer. 

— ¿Y  eres  vos  esc  chico  tan  guapo 

que  te  vas  esa  droga  á  sorber? 

— Soy  sugeto  qut  tiene  prudencia, 

buen  humor  y  lo  que  hay  que  tener. 

— ¿Y  si  á  mí  no  me  diese  la  gana 

de  que  fueses  á  casa  con  él? 


— Pues  díñate  alegre 
y  con  gran  SANS  FA(;0N: 
ya  no  quiero  el  mensaje, 
toma,  llévatelo. 

?0F  aiFiba,  por  abajo,  poF  delante  y  por  detrás 

En  Mendoza  y  en  Santiago  del  Estero,  piden  los  ele- 
mentos sanos,  la  inter\'encion. 
|La  intervención!  ¿Para  qué? 
¿Vamos  á  estar  con  intervenciones  todos  los  dias? 


En  La  Plata,  el  nuevo  gobernador  quiere  que  se  le 
concedan  facultades  extraordinarias  para  hacer  un  pre- 
supuesto á  su  gusto. 

No  nos  extraña;  al  principio  la  cortedad  y  la  cortesía, 
están  á  la  orden  del  día;  después,  cuando  la  confianza 
vaya  tomando  cuerpo,  no  se  pedirá  ya  nada.^ 

i'ort^ue  se  tomará  sin  solicitud  previa. 


QUUOTE. 


^Í^S^'^\^^^. 


v^m  \«^ü\i\^\^ 


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•íj'l.i' 


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Wmf- 

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CHURRUARIN. 


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•I7^;v 


•■^. 


Me  refiero  á  lo  de  las  facultades  extraordinarias. 

Hizo  muy  bien  en  no  formular  programa  de  go- 
bierno. 

Lo  que  él  dijo: — «Obras  son  amores  y  no  buenas 
razones».  _yr  '     ^''    ' 

Se  conoce  gúe  no  entra  tn  sus  ideas  lo  de  las  buenas 
razones.  .     -  ■ 

Estos  hombres  nuevos,  que  llegan  arriba,  sin  trabajo 
y  sin  merecüiíientos,  nunca  están  contentos;  siempre 
quieren  algtí  extraordinario:  platos  á  la  minuta,  postres 
especiales,  música  y  champagne. 

La  comida  ordinaria  les  empalaga  y  los  pone  ner- 
viosos. 

Alguna  vez,  habrá  necesidad  de  darles  gusto,  para 
evitar  que  nos  den  un  disgusto. 

El  de  renunciar,  por  ejemplo. 

Hombres  del  temple  de  Urga-hondo,  deben  mante- 
nerse siempre  firmes  y  enteros. 

Pedir  facultades  extraordinarias,  para  que  se  las  den; 
si  no  se  las  dan,  renunciar. 

Eso  es  lo  que  debe  hacer;  pero  ya  verán  Vds.  como 
no  lo  hace. 

Aunque  le  nieguen  las  facultades  extraordinarias, 
que  ya  se  las  han  negado. 

Y  él,  tan  fi-esco;  no  ha  renunciado. 


Al  fin,  hombre,  al  fin,  apareció  la  cabeza  del  hombre 
deshecho  en  trozos. 

Por  supuesto,  que  el  hallazgo  ha  sido  casual,  de  todo 
punto  casual. 

Unos  muchachos  pescando,  consiguieron  hallar,  por 
casualidad,  lo  que  todos  los  pesquisantes  ó  pesquisido- 
res, desparrai^ados  por  la  capital,  no  han  conseguido 
hallar,  á  pesar  del  olfato  finísimo  que  deben  tener. 

Y  iqué  rara  casualidad!  Esa  cabeza  perdida,  es  encon- 
trada tres  dias  después  de  SABOREADO  el  mensaje  pre- 
sidencial. 

No  ha  podido,  ni  ha  debido  encontrarse  antes;  porque 
así  como  los  cuerpos  muertos  atraen  los  cuervos,  las 
cabezas  perdidas  atraen  los  manjares  fiambres. 

y  una  vez  servidos  los  fiambres,  las  cabezas  ex- 
perdidas se  entregan  por  si  solas,  ó  como  en  el  caso 
presente,  por  intermedio  de  la  inocencia. 

Así  pues,  sírvanos  esto  de  lección.  Cuando  se  le 
pierda  la  cabeza  á  alguien,  que  se  quede  quieta  la  poli- 
cía y  que  se  encomiende  la  pesquisa  á  los  muclwchos 
de  las  escuelas  infantiles. 

Y  si  esto  no  diese  resultado,  encargúese  otro  men- 
saje, pronuncíese  y  i  los  tres  dias  cabales  reaparecerá 
la  cabeza  con  sus  pelos  y  señales. 

Pero  ¿qué  tenemos  con  que  la  cabeza  haya  venido, 
por  casualidad,  á  manos  de  la  policía? 

¿Se  sabe  quién  es'el  muerto?  ¡Vol  Pues  estamos  como 
antes:  sin  cabeza  ó  á  punto  de  perder  la  nuestra  á  fuerza 
de  tanto  pensar.         '  "  "■'^'  '  "^ 

Convendria  enviar  á  pescar  á  unos  cuantos  mucha- 
chos á  ver  si  conseguían  averiguar  quien  es  el  hombre 
deshecho  en  pedazos. 

Porque  ahora  debe  identificarse  la  persona  del  muer- 
to. Ahora  que  tenemos  la  cabeza  y  que  sabemos  que 
usaba  dientes  postizos. 

Tienen  la  palabra  los  dentistas:  todos  ellos  deben 
conocer  su  mano  de  obra  y  los  clientes  á  quienes  sir- 
ven; esto  es  indudable. 

Conste  pues,  que  la  cabeza  ha  aparecido,  por  casuali- 
dad, y  que  todo  el  mundo  debe  saber  quien  es  la  víc- 
tima y  quienes  los  victimarios. 

Pero  lo  mas  pronto  posible  y  sin  que  entre  la  casua- 
lidad en  estos  esclarecimientos  tan  urgentes  como  ne- 
cesarios. 


LAMENTACIÓN 

|0h  quinta  de  Lezama  infortunada! 
Se  cortó  de  tu  dicha  la  corriente, 
pues  te  verás  muy  pronto  mutilada 
por  la  mano  cruel  del  Intendente. 

La  idea  reformista  en  él  no  escasa, 
ñilmina  en  su  cerebro  como  un  rayo; 
y  ha  de  hacer  de  tu  encanto  tabla  rasa, 
ó  cual  la  plaza,  te  pondrá,  de  Mayo. 

|0h  tiempos  de  fatales  decepciones, 
de  angustias  y  de  horribles  sufrimientosl 
¡qué  modo  de  gastarse  los  millones 
en  lo  inútill ...  |j  Y  el  oro  á  cuatrocientos!! 

COSAS  DE  SANCHO 

En  aquella  época  acerba  de  terribles  sacudimientos 
revolucionarios,  no  llegó  el  oro  á  calzar  tantos  puntos, 
como  en  la  época  actual,  de  perfectísima  paz. 

Vamos  á  ver  ahora,  si  conjura  esta  revolución  del 
oro,  cien  veces  mas  perturbadora  que  el  levantamiento 
revolucionario,  con  la  misma  facilidad  de  antes. 

Ya  puede  organizar  cuerpos  de  ejército  para  someter 
el  oro. 

¡Ya  bajal 

jCielosI  Si  se  le  ocurrirá  decretar  con  tal  modvo  un 
nuevo  estado  de  sitiol 

'  *% 

£1  ministro  de  hacienda,  confía,  no  obstante,  en  la 
bondad  de  sus  planes  financieros. 


DON    QUIJOTE 


[Fíate  en  la  Virgen  y  no  corras! 

Nos  augura,  que  no  nos  asegura,  un  porvenir  dichoso 
muy  lejano. 

Que  empezará  á  florecer,  cuando  el  pueblo  se  haya 
muerto  de  hambre.  .  ■.    - : ^s.^jt .  r  • 

iQué  contento  que  estará  Celemín!  '■"■'  ''^* 

Y  con  razón,  porque  en  aquella  época  de  dilapidación 
y  de  escándalo,  jamás  llegó  el  oro  adonde  ha  llegado 
hoy. 

Si  estos  desdenes  del  oro,  los  traduce  el  gobierno,  en 
simpatías  de  la  opinión  á  su  respecto,  tanto  peor 
para  él. 

¡Qué  digo!  Tanto  peor  para  todos  nosotros,  que  pa- 
gamos el  pato, 

■':,:    -      :•       1*>\ 

Lo  raro  es,  que  no  se  notan  síntomas  de  crisis  en  el 
ministerio,  todavía. 

Y  eso,  que  hay,  quien  le  prepara  la  salida  al  Ministro 
del  Interior. 

Y  eso,  que  hay,  quien  pide  con  gritos  de  dolor  la  sa- 
lida del  de  Hacienda. 

Y  eso,  que  hay,  quien  opina  el  renuevo  del  de  el 
Exterior. 

Y  eso,  que  hay,  quien  ag^uarda  la  vacante  del  de  Jus- 
ticia, et&,  etc. 

Y  eso,  que  hay,  quien  vena  con  mucho  placer  la  sus- 
titución del  de  Guerra. 

Nosotros  nos  contentamos  con  que  se  haga  una  de- 
mostración de  patriotismo.  Esto  es,  con  la  renuncia  de 
todos.  , .  .. 

Pero  ínterin  llega  ese  dichoso  momento,   el   de  la  re- 
nuncia total,  queremos  hacer  una   súplica  al  presidente. 
Muy  sencilla  y  muy  fácil  de  conseguir. 
En  bien  de  todos. 

Y  es,  que  no  vuelva  á  leer  otro  mensaje  como  el  del 
sábado  pasado. 

Porque  si  lee  otro  por  el  estilo  y  hoy  se  fué  el  oro  á 
cuatrocientos  ¿á  dónde  se  va  á  ir  entonces? 

Hiy  que  ser  mas  prácticos;  hay  que  dejar  el  lirismo, 
para  los  poetas;  los  gobernantes  debemos  estar  por  lo. 
positivo  y  dejamos  de  literaturas  macarrónicas. 


CANTARES 

¡Qué  delicioso  paisaje! 
iQué  dulces  presentimientos! 
¡Qué  sopor  el  del  mensaje! 
¡Y  qué  cifra  el  cuatrocientos! 

Ortiga  está  en  Buenos  Aires, 
viene  de  legrislador, , 
á  hacer  la  ley  del  capricho 
á  son  de  pito  y  tambor. 

Lo  que  en  la  Plaza  de  Mayo 
no  se  vé,  pero  se  siente, 
es  lo  caro  que  nos  cuesta 
soportar  un  Intendente. 

Las  calles  del  municipio 
claman  con  triste  desmayo; 
¡quien  tuviera  otro  Intendente! 
¡quien  fuera  Plaza  de  Mayo! 


LANZADAS 


Mr.  León  Walls,  decano  de  la  prensa  argentina  y 
director  de  «Le  Courrier  de  la  Plata»,  ha  fallecido  á  los 
75  años  de  edad. 

Distinguido  publicista  y  literato  eminente,  deja  un 
hueco  diifícil  de  llenar  en  el  estadio  del  periodismo. 

Nos  asociamos  de  todas  veras  al  justo  dolor  que  ex- 
perimentarán con  tan  irreparable  pérdida  sus  deudos  y 
la  colonia  fi'ancesa. 


El  teniente  general  D.  Bartolomé  Mitre,  ha  resultado 
senador  por  la  capital 

No  nos  parece  del  todo  mal 


Ha  sido  destituido  el  Juez  del  Crimen  de  La  Plata, 
Dr.  Demaria. 

Vamos  á  ver  ahora,  qué  suerte  corren  los  expedientes 
iS.ioo  y  otros  de  índole  análoga. 

Por  lo  pronto,  el  que  sustituye  á  Demaria,  tendrá  que 
empezar  por  estudiarlos  todos. 

Siempre  estamos  empezando  y  nunca  acabamos  de 
concluir. 

¡Cómo  ha  de  sed 


I 


Ha  debutado  Urga-hondo 
pidiendo  hacer  lo  que  quiera. 
.  Lei-va  prende  á  todo  el  mtmdo 
■in  ruon  jr  por  la  ñierzaj 


reclaman  intervenciones 
las  provindas  con  gran  priesa; 
y  el  oro  se  va  á  las  nubes 
y  el  pueblo  á  la Recoleta. 


.1 


y- 


La  movilización  de  la  guardia  nacional  sirve  de  base 
ó  de  pretesto  para  estender  la  dictadura  militar  por  toda 
la  república  .-  .-c-,^^-         ■-»'.■•         >■ 

¡En  la  época  actual!  •»*■.'       '  ' '■; 

Como  si  el  que  no  acierta  á  gobernar  con  la  razón, 
pudiera  gobernar  por  la  fuerza. 

Aparte  de  que  eso  de  hacer  del  ejército  un  instru- 
mento y  no  una  institución,  no  se  concibe,  sino  por 
aquel  que  para  sostenerse  se  agarra  á  un  clavo 
ardiendo. 

Continúan  los  errores.  •  / 


Ha  reaparecido  nuestro  estimado  colega  «El  Arsrcn- 
tino»,  órgano  defensor  del  partido  de  la  Union  Cívica 
Radical. 

Lo  saludamos  con  entuiiasta  aplauso. 


Agradecemos  á  nuestro  apreciable  colega  «El  Muni- 
cipio» del  Rosario,  sus  felicitaciones  por  la  caricatura 
del  número  anterior;  sin  embargo,  que  no  tiene  nada  de 
particular,  pues  todos  sabemos,  de  sobra,  quien  se  lleva 
el  oro. 

Las  empresas  de  los  tramways, 
las  empresas  telefónicas, 
sociedades  de  seguros,     ' 
ferro-carriles  y  otras 
que  recaudan  al  contado 
día  á  dia  y  hora  por  hora; 
y  tienen  los  directorios 
con  residencia  en  Europa 
viviendo  á  todas  sus  anchas, 
comiendo  la  sopa  boba. 


Nuestro  número  próximo,  se  venderá  á  quince  centa- 
vos, porque  contendrá  algo  extraordinario. 

No  vayan  Vds.  á  creer  que  nos  obliga  á  subir  el  pre- 
cio el  alza  del  oro. 

El  referido  precio  es  para  ese  número  y  por  los  moti- 
vos espuestos. 


Rogamos  i  los  sefiores  suscritores  de  la  capital,  se 
sirvan  poner  de  su  parte  cuanto  les  sea  posible,  á  fin  de 
evitar  a  nuestros  cobradores  tan  repetidas  visitas,  como 
acontece  con  algunos,   ._ 

Pedírnosles  encareáSárnente,  se  sirvan  dejar  el  im» 
porte  de  la  suscricion  á  alguna  persona  de  su  domicilio, 
con  encargo  de  entregarlo  á  la  presentación  del  recibo. 

Favor  al  que  quedaremos  sumamente  reconocidos. 


«La  verbena  de  la  Paloma»,  en  la  Comedía,  ha  sido 
un  acontecimiento. 

A  pesar  de  ser  el  último  teatro  que  la  ha  dado,  ha 
conseguido  contar  las  representaciones  de  dirha  obra 
por  llenos  completos  de  un  público  selecto  y  entusiasta. 

Después  de  todo,  hay  que  convenir  en  que  los  artis- 
tas que  actúan  en  el  referido  coliseo,  merecen  esos  en- 
tusiasmos espontáneos  y  sinceros. 


En  todas  partes  se  gratifica  el  hallazgo,  hasta  de  una 
perrita  rabiosa. 

Teniendo  esto  en  cuenta,  porque  hay  que  tenerlo, 
creemos  que  debe  gratificarse  á  los  pesquisas  espon- 
táneos que  han  dado  con  la  cabeza  del  descuartizado; 
cosa  que  no  han  f>odido  conseguir  mas  de  tres  mil  hom- 
bres, entre  vigilantes,  jefes  y  demás  del  gremio. 

V  si  llega  á  otorgarse  la  gratificación  tan  bien  mere- 
cidti,  hay  que  saber  DISTlNüUlR  y  dar  al  niflo  Gallegos 
la  mayor  parte,  toda  vez  que  él  fiíé  el  que  hizo  el  de- 
seado hallazgo. 

Con  el  oro  á  cuatrocientos,  no  puede  ni  debe  traba- 
jarse de  balde.  Y  Gallegos  merece  mas  que  sus  compa- 
ñeros de  PESQUISAS. 


Hemos  recibido: 

Hojas  históricas,  por  Adolfo  P.  Carranza,  libro 
aprobado  como  texto  de  lectura  por  el  Consejo  Nacio- 
nal de  Educación. 

El  señor  Guillux),  novela  original  de  nuestro 
compatriota  Sr.  Donaringe. 

La  obra  está  escrita  con  natural  facilidad  y  es  muy 
interesante. 

Felicitamos  á  su  autor  por  lo  inspirado  que  ha  estado 
en  la  redacción  de  este  libro  digno  de  figurar  en  todas 
las  bibliotecas. 


Continúa  la  serie  de  los  estafadores. 

A  la  lista  de  los  que  han  venido  figurando  en  el  per- 
manente, hay  que  agregar  el  nombre  de  D.  Santiago 
Reborri,  de  Dolores,  provincia  de  Buenos  Aires. 

¡De  Dolores!  ¡qué  dolotl 


Tifo,  Lito,  d»  J,  Riba»  y  Bno,,  Hincón  i64 


/ 


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cR  O) 


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"-^•.:'iL'<!|tÍ-"'    \':í<- 
Domingo  27  de  JÍayo  ¿e  1S94. 


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i*^ 


BUENOS  AIRES 


ANO  X..-Número  15 


En  la  Capital 


Suschcion  por  trimestre  advlaatado.    .    .   l's.  150 

Número  suelto '.    .     "  O  15 

Número  atrasado ,  •    •    "  0  20 

Extranjero  por  un  año      ..'..."  12.00 

—  V 

En  D.>n  Quijote  no  hay  CBarque 
porque  es  civícu  del  Parque. 


Por  ver  el  oro  á  la  par 
lucharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino    ' 
j  el  os  trazará  el  camino. 


HORAS  DE  ADMINISTRACIÓN:  DE  il  A  3  P.  M. 


Campaña 


Suscricion  por  (cmcslrc  adelantado.    .    ,  Ps.  4.00 

Número  suelto "  0.20 

Número  atra^idó "  0.40 

Extranjero  por  un  año *■  12.00 

Vengan  cien  mil  suscriciones 

j  abi^o  las  subvenciones.  / 

/        Para  Quijote  porteño 
'  todo  enemiga  es  pequeño. 

/  Y  soy  terror  de  enemigos 

y  amigo  tie  mis  amigos. 


SUSCRICION  POR  SEMESTRE  ADEUNTADO 


Este    per/i6dico    se    compra    pero    no    se    vende 


I 


U    CORRESPONDENCIA  A  NOl^BRE  DE  i.  OSSORIO     | 

qB9S9BBB9BB9B9BBB9aBai4BiaHBB9BBHBBB9aBBei 

I  OJO!    i  OJO  II;  II  OJO  III 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


I 


«  Bupnos  Aires.  Agosto  27  de  1893^A1  Sr.  Gefc  de  Policía.— 
Los  periódicos  de  caricaturas  politices  que  nada  respetan,  que  á 
menudo  injurian  y  que  no  pocas  veces  incitan  al  crimen,  son 
iucompalibies  «m  las  exigencias  de  una  situación  de  estado  de 
sitio.  En  consecuencia,  ya  que  el  sttmanario  denominado  DON 
QUIJOTE,  persiste  en  su  actitud  agresíva'para  los  altos  funciona- 
rios del  país.— De  orden  del  Sr.  l'reiidenle  procederá  V.  S.  en  el 
dia  á  prohibir  su  circulación  y  ocupar  bajo  inventario  el  estable- 
cimiento por  donde  se  edita. —Saludo  á  V. ».  ateutamenle.— Hamiel 
Quintana  * . 


Lft  poUelft  euAl  y^dn» 
Tino  á  oiúairariui  •!  &at6gTftío, 
A  mi,  qu«  nada  m*  krrtara; 
y  dMpuM,  ••  fué  ftl  litógrafo 
7  1»  Mou«ttr6  otrft  picdn. 

— «Hiwnpre  d«  U  pi«dr»  «a  pot, 
^•ulamé:— «Válgun*  Diam 
«gaé  ooM  ua  aingaUrl 
i¿*qnÍ«B  lawráa  aplMtaiT 

Wím  (WH   MTA   >*    VAM  1HI»I» 


Luco,  A  mi  ■•  m*  ILgan^ 
qar  •lllAcho  M  algu  iaaudito, 
j-  •!  M«rito,  muy  durito: 
qa«  li  Iftpitdra  M  muy  dun 
MU  M  BUM  duro  «1  «serito 

t  MU  iM  dar«ia«  ton  poou 
•a  flMM  «orriantu  Iocm 


d«  I ■■<■■■  »i  j.w.  d\ir»HM 
poffiíM  d«  p«6ú  y  rooM 
MS  dotM,  IM  ligtrtaa 


NOTA— La  piedra  Mguda, 
dtepoat  d«  iM  wiodttto  ^'at«> 


ÉPOCAS  Y  ÉPOCAS 

¡T.o  que  va  de  ayer  á  hoy!  Aquí  viene  como  anillo  al 
dedo,  el  célebre  verso  que  á  pesar  de  los  años  jamás 
será  viejo:  tAYER  MARAVILLA  FUÍ  Y  HOY,  SOMBRA 
mía  no  SOY». 

Eito,  puesto  en  boca  del  pueblo  argentino,  resulta  á 
modo  de  una  sentencia  condenatoria  para  los  hombres 
que,  de  error  en  error,  lo  han  arrastrado  al  estado  pre- 
cario y  triste  en  que  hoy  se  encuentra. 

¿De  qué  le  sirve  á  ese  pueblo,  los  recortes  que  han 
llegado  hasta  él.  de  los  oropeles  usados  ya  en  otras  re- 
ffione*  del  globo;  cuando  si  sirven  para  distraer  su  pro- 
funda nostalgia,  en  un  momento,  son  incapaces  de 
curar  la  honda  perturbación  de  su  organismo? 

Ayer,  la  sobriedad,  la  modestia,  el  orden,  la  esponta- 
neidad, la  continencia,  la  reflexión,  la  madurez  y  el 
amor  desinteresado  hacia  la  patria. 

Hoy,  la  vanidad,  la  envidia,  el  bombo,  el  de>barajus- 
te.  el  artificio,  el  fraude,  la  irreflexión,  el  afán  de  medro 
y  el  amor  propio  egoísta  y  mezquino. 

Ayer,  (el  ii  de  Mayo  de  1813)  se  aclama  himno  na- 
cional el  que  escribió  D.  Vicente  López  y  Planes,  cu- 
yas candenciosas  notas  se  deben  al  catatan  D.  Blas 
Pareda,  que  fué  quien  puso  en  música  aquellas  estrofas. 

Hoy,  no  hay  quien  se  inspire  en  himnos;  es  verdad 
que  aquellos  eran  otros  López,  sin  que  esto  sea  alusión 
á  ningún  miembro  de  tan  distinguido  tronco;  pero  hoy 
so!o  se  entonan  alabanzas  al  metal,  á  líis  piedras,  (tam- 
pcco  aludo  á  las  de  Don  Quijote),  sino  á  esas  otras 
que  llaman  preciosas  y  que  son  el  eslabón  de  discordia 
entre  las  clases  sociales;  y  hoy  tampoco  se  han  de  en- 
contrar catalanes  como  Pareda  que  pongan  en  música 
—  s-iquiera  sea  por  encargo— himnos  en  Ultramar. 

Habia  hombres  progresistas  en  aquella  época;  me 
quiero  referir «  aquel  célebre  decreto  del  Gobierno  de 
Córdoba  {10  Mayo  1848),  en  el  cual  se  ordenó  la  diso- 
lución de  la  Compañía  de  Jesús  y  la  espulsion  de  sus 
miembros. 

Hoy. . .  ni  por  un  queso:  hoy  son  ellos— los  de  la 
Compañía  de  Jesús— los  (jue  han  tonudo  á  su  cargo  la 


dirección  de  los  primeros  pasos  de  la  juventud;  ellos  los 
que  forman  esas  inteligencias  en  su  viciado  molde,  en 
las  cuales  fiínda  sus  esperanzas  la  Argentina.  ¡Cuánto 
vA  de  ayer  á  hoy! 

El  20  de  Mayo  de  18 10.  festejase  el  centenario  de 
D.  Bernardlno  Rivadavia;  se  docreta  feriado  este  día 
para  toda  la  república  y  para  darle  mayor  solemnidad  y 
eternizar  la  memoria  de  tan  eminente  estadi>ta,  se  co- 
loca en  la  Plaza  de  la  Victoria  la  piedra  fundamental 
para  erigirle  una  estatua  de  bronce. 

Se  han  pasado  84  años  de  aquella  fecha  y  no  hemos 
podido  ver  la  estatua  todavía. 

¡Si  eran  aquellos  otros  tiempos! 

Lo  único  que  ha  fructificado  en  la  época  que  corre- 
mos, ó  que  nos  corre,  es  el  empapelamiento,  cuya  se- 
milla largó  en  Corrientes  por  primera  vez  D.  Pedro 
Ferré,  gobernador  que  era  eiv  13  Mayo  de  1 826,  creando 
el  papel  moneda  '"'^'^¡•nto,  ;»r  .!cy  de  la  provincia. 

Los  frutos  de  aquella  semilla  y  el  antagonismo  de 
estos  hombres  de  hoy  respecto  de  aquellos  hombres  de 
ayer,  han  dado  por  consecuencia  lógica  con  el  oro  á 
cuatrocientos  y  pico. 

iQué  hombres  aquellos!  Ahí  tenéis  al  vencedor  de 
Chacabuco  y  Malpú,  que  á  raíz  de  alcanzar  tan  señala- 
das victorias,  llega  amparado  del  mas  riguroso  incóg- 
nito á  Buenos  Aires.  (17  Mayo  181 8),  para  escapar  á  lo 
que  era  una/ mortificación  para  él:  la  ovasion. 

Aquella  modestia,  aquellos  caracteres  austeros,  aque- 
llas Inteligencias  superiores,,  aquel  deseo  de  hacer  el 
bien  por  el  deber  de  hacerlo,  sin  bombos  y  sin  mistifi- 
caciones, todo  ha  muerto! 

Hoy  nos  quedamos  sin  municiones  en  los  momentos 
críticos  y  suena  el  parche  del  éxito;  hoy  ganamos  una 
batalla  en  Rlnguelet,  por  ejemplo,  y  aquella  victoria,  si 
tal  cosa  hubo,  se  desfigura  y  se  queda  encima  el  que 
tiene  mas,  no  el  que  pu.'-o  mas:  hoy  se  nos  pierde  una 
cabeza  y  nos  la  encuentran,  por  casualidad,  dos  ó  tres 
chiquillos,  jugando,  no  tres  mil  hombres  serios  y  paga- 
dos para  -esas  faenas. 

A  los  que  no  quieran  creerlo,  por  motivos  especiales 
que  tendrán,  como  los  tenemos  nosotros,  de  que  los 
tiempos  inquisitoriales  pasaron,  les  citaremos  la  fecha 
del  2  5  de  Mayo  de  1 8 1 3,  en  que  se  inutilizaron  en  la 
plaza  pública  todos  aquellos  instrumentos  y  máquinas 
horribles,  y  entonces  LA  LIBERTAD,  LOS  DERECHOS  Y 
LA  DIGNIDAD  DEL  HOMBRE  SE  REVELAN  CON  ESTE 
HECHO  PRÁCTICO,  TAN  ELOCUENTE  COMO  TRASCEN- 
DENTAL, según  nos  dice  la  historia. 

Tienen  la  palabra  el  director  de  «El  Orden»,  de  Tu- 
cuman,  perseguido,  maltratado  y  mal  herido,  preso  y 
maniatado  repetidas  veces,  sin  máquinas  ni  tormentos' 
el  redactor  de  «La  Razón»,  del  Rosario,  sacado  de  su 
casa  enfermo  y  sin  abrigo  ninguno,  para  llevarlo  á  un 
calabozo  inmundo  y  húmedo,  donde  no  se  ha  muerto 
por  niisericordia  divina;  la  prisión  arbitraria,  con  tanta 
saña  prolongada,  del  honorable  patriota  Dr.  Alem:  los 
destierros  y  las  deportaciones  de  estos  últimos  tiempos: 
los  estados  de  sitio.  Instrumentos  modernos  de  la  mo- 
derna Inquisición  para  amordazar  la  prensa,  llenar  las 
cárceles  de  ciudadanos  eminentes  y  honrados  y  para 
dar  un  digno  remate  á  estos  tiempos  de  libertad,  el 
hambre  y  la  miseria,  con  el  oro  á  mas  de  400. 


ÁDMINISTRACIOH :  TENEZDEU  594. 


¿De  qué  sirve  que  se  hayan  destruido  .iquellos  instru- 
mentos de  los  antiguos,  si  los  modernos,  han  inventado 
otros  cien  veces  peores? 

No  quiero  hacer  mas  largo  este  artículo;  prefiero  de- 
jarme algo  en  el  tintero  en  graciado  nuestros  abonados, 
pero  no  acabaré  sin  dejar  consignado  algo  elocuente  y 
algo  desastroso. 

El  15  de  Enero  1822  se  estableció  en  Buenos  Aires 
el  Banco  de  la  Provincia  con  un  millón  de  pesos  fuertes. 
Llegó  á  ser  el  tercer  Banco  del  mundo. 

Hoy  es  ...  .  una  ferretería  donde  se  loe  el  siguiente 
aviso:  — «Gran  liquidación  de  clavos  de  todos  tamaños  y 
formas». 

¿A  esto  se  llama  progreso?  ¿.\.  esto  se  le  di  el  nombre, 
de  tiempos  modernos?  fisto  es  libertad  y  patriotismo? 
i  A  donde  vamos  á  pararl 

SI  el  teléfono,  el  fonógrafo,  el  telégrafo,  y  la  luz  elé- 
trica  son  laíantoicfcaüC'flr'í'pirjgreso,  debo  confesar  que 
ó  alumbran  muy  poco  ó  i^ue  yo  estoy  ciego. 

¡Lo  que  vá  de  ayer  á  hoy! 
¡Ayer  maravilla  fué 
y  hoy,  sombra  mia  no  soy! 

¡AY  DE  Mí! 


Yo  \lvo  como  en  un  potro, 

y  no  hay  otro 
mas  desgraciado  que  yo: 

eso  nó. 
Soy  honesto,  soy  honrado, 
amo  á  la  Constitución 
y  me  dio  vida  el  hinchado 
fuelle  del  acordeón 

¡ay,  ole! 
para  que  nací,  no  sé; 
NI  JA-VlAS  LO  ESPUCARÉ. 

El  ministerio,  oportuno 

cual  ninguno, 
para  hacerlo  todo  mal 

no  há  rival, 
por  salvar  mi  pobre  estambre, 
estados  de  sitio  fragua, 
y  ha  de  sitiamos  por  agua 
pues  ya  nos  sitió  por  hambre, 

;ay  de  nií! 
¡qué  desgraciado  nací 
DESDE  yUE  ME  CONOCÍ? 

Hago  á  los  gobernadores 

servidores 
inconscientes,  por  el  fraude, 

y  no  aplaude 
el  público  tal  medida, 
ahorrándole  el  sofocón 
de  cualesquiera  elección 
que  se  hace  siempre  reñida. 

¡  Ay  mi  Liiosl 
ya  el  pueblo  sufre  de  tos, 
Y  ESO  QUE  CUAL  YO  NO  HAY  DOS. 

Apresé  á  los  radicales 

tan  fatales, 
los  mandé  á  Montevideo 

y  laus  Deo. 
Sin  embargo  hay  quien  fulmina 
contra  mi  modo  de  obrar 


/ 


DON  QUIJOTE 


/ 


XW^^^.W^N^'^  S^W^wA    \'^Y^S^w\$i^  \^  Q!^\W\^W     \^   c\^\iWU^S  V\  W\i 


QUIJOTE 


/ 


-^mif^ 


cX^ViWU^S  V\  W\i^MOi    dViVOVa, 


DON    QUIJOTE- 


L. 


su  C()lcra,  porque  á  Espina 
he  Ueg-ado  á  perdonar. 

¡Ay  virtud!  / 

¡la  flor  de  mi  sonccludl  / 
CANTA  AL  SON  DE  MI  IJVUD. 

Nos  da  el  oro  mil  tormentos 

¡¡cuatrocientos!! 
y  algo  mas,  llegó  á  marcar, 

sin  bajar. 
Eso  es  labrar  mi  mortaja, 
porque  eso  trunca  al  mas  fuerte; 
y  á  mí  me  dará  la  nuierte 
si  pronto  el  oro  no  baja. 

¡Magostad 
del  poder!  Si  eres  beldad,/ 
ERES  CRUEL  DE  VERDAD. 

Mas  yo  creo,  acá  ÍNTER  NOS, 

si  por  Dios, 
que  nadie  en  tal  baraúnda 

me  secunda. 
Pues  he  sido  blando  y  duro; 
todos  conmigo  han  mandado, 
y  estoy  como  nadie  ha  estado, 
siempre  en  un  constante  apuro. 

¡Ay  de  mí! 
¡qu?í  desgraciado  nací 

DESDE  yL'K  .ME  L(J.\uCÍI 


LAS  COSAS  CLARAS 

o 
EX.  FAIT,  EAET  T  EJU  VINO,  VINO 


rLa  policía  es  un  cuerpo  de  seguridad  esencialmente 
urbano,  ó  es  un  cuerpo  de  ejérciiu  especiahnente  militar? 

Si  lo  primero,  osla  fuera  do  lugar  la  instrucción  del 
Mauser  que  están  aprendiendo;  si  lo  segundo,  debe 
cambiárseles  el  uniforme  para  s.iljer  distinguir. 

Si  es  una  corporación  civil,  no  debe  nadie  servirse  de 
ella  para  disparar  balas  contra  el  enemigo  del  déspota  y 
en  vez  de  enseñarle  el  manejo  dt'l  arma,  debe  enseiiár- 
sele  algo  mas  práctico,  mas  necesario  y  mas  adecuado 
para  pescar  á  los  criminales  que  hoy  no  son  habidos, 
porque  la  parte  bélica  de  la  insiiiucion  no  lo  permite. 

Oue  debe  ser  esencialmente  urbana  ó  civil  esa  institu- 
ción, nos  lo  están  dicierido  á  gritos,  hasta  dejamos  sor- 
dos, las  naciones  europeas,  que  con  ese  carácter,  han  lle- 
gado á  poseer  policías  sin  deticiancias. 

Se  me  dirá,  que  bueno  es  (^u<»  sepan  de  todo,  para 
ayudar  en  un  caso  dado,  al  ejercito. 

Pero  yo  no  admito  ese  razonamiento,  porque  si  el 
ejército  no  se  basta  á  si  mismo,  lo  cual  no  debe  ni  supo-- 
ncrse  síquera,  está  detrás  de  él  la  guardia  nacional,  la 
cual  y  sea  esto  dicho  de  paso/  no  tiene  completa  su  do- 
tación de  armas,  porque  estáis  están  en  donde  no  deben 
de  estar;  en  manos  de  los  vigilante.',  y  de  los  bomberos. 

¡En  manos  de  los  bomberos!  l'ues  ques,  los  bombe- 
ros que  se  han  creado  para  ai'AG.\r  los  fcegus,  ¿han 
de  resultar  nacidos  para  producirlos? 

¿No  es  esto  un  contra  jentido? 

Hay  que  saber  distinguir:  distingamos  y  demos  á 
cada  cosa  su  propia  aplicación,  sin  sacarlas  de  quicio. 

Tiempo  es  ya  de  que  pensemos  en  poner|las  cosas  en 
su  lugar  y  de  llamar  policía  á  lo  que  es  realmente  poli- 
cía y  ejército  á  lo  que  es  y  siempre  ha  sido  ejército. 

No  troquemos  los  frenos:  llamemos  pan  á  lo  que  es 
pan  y  vino  á  lo  que  es  vino;  pero  no  llamemos  vigilante 
al  que  en  vez  de  vigilar  carga  el  .Mauser  y  bombero  al 
que  enciende  el  fuego  en  vez  de  apagarlo. 

Hay  que  saber  distinguir  y  comprimirse  á  tiempo. 

Un  general,  pongo  por  caso,  podrá  servir  para  enca- 
minar una  división  ó  un  cuerpo  de  ejército  á  la  victoria 
ó  á  la  derrota,  pero  nunca,  jamás,  debe  ponérsele  al 
frente  de  una  institución  que  no  entiende;  porque  una 
población  no  es  un  cuartel,  ni  los  vigilantes  son  solda- 
dos; por  eso  no  nos  cansaremos  de  repetirlo  cien  veces: 
¡hay  que  saber  distinguir! 

Los  jefes  de  policía  deben  formarse  entre  los  que  por 
sus  aptitudes  singulares  y  dilatados  servicios  prestados 
á  la  repartición,  adquieren  por  sus  indiscutibles  méritos 
el  primer  puesto. 

Aparte  de  esto,  el  pueblo  que  paga,  tiene  derecho  á 
exigir  un  servicio  esmerado,  sin  deficiencias  y  sin  Mau- 
ser, la  seguridad  personal  y  la  garantía  de  la  tranquilidad 
domiciliarias. 

Necesitamos  jefes  que  no  sepan  lo  que  es  un  arma 
de  fuego,  pero  que  conozcan  el  punto  á  donde  deben 
dirigir  sus  miradas  y  sus  sabuesjs. 

La  policía  no  debe  sentir  simpatías  ni  antipatías  por 
ningún  gobierno;  sus  simpatías  deben  ílirijirse  al  orden 
y  al  pueblo  y  sus  antipatiíis  contra  los  criminales  y  per- 
turbadores de  la  públú;»  tranquilidad. 

He  dicho. 


,    EXAMEN 

°-t)lga  Vd-,  ¿qué  es  gobernar? 
^Ün  buen  modo  de  vivir 
si  se  sabe  comprimir 
aquel  que  sube  á  mandar, 


T 


/ 


Mas  si  el  error  le  domina 
en  el  juego  electoral,         * 
y  nos  pone  un  general 
con  armas  en  cada  esquina, 
para  al  pueblo  fusilar, 
se  puede  entonces  decir, 
que  ese  modo  de  vivir, 
no  es  vivir,  sino  matar. 


COSAS  DE  SANCHO 

Las  elecciones  de  San  T-uis,  municipales,  han  resul- 
tado con  el  nuevo  carácter  de  todas  las  que  salen  de  la 
nueva  fábaica  montada  por  ^luimpana:  fatales. 

La  intervención  militar,  armada  en  las  provincias, 
está  dando  los  resultados  que  se  propusiera  el  que  la 
inventara. 

Esas  sesiones  diurnas 
según  regla  general, 
las  acaba  un  general 
haciendo  ai^icos  las  urnas. 


No  hay  pues  ya,  otro  derecho,  que  la  esclusiva  volun- 
tad de  Quimpana  en  la  punta  del  sable  ó  en  la  recá- 
mara del  Mauser. 

En  San  Luis,  los  mitristas  apoyados   en   el  gobierno, 
y  el  gf>bicrno  apoyado  en  el  Mauser,   han  hecho  la  mar 
de  prisiones,  y  después  se  han    presentado  los  tres  apo- 
yos en  los  comicios  y  han  hecho  pedazos  todo. 
El  telegrama  del  Gobernador  es  edificante. 
En  cuanto  al  general, 

^^ 
Cómplice  de  tantos  males      '  , 
es  por  lo  lindo  y  orondo;  ■ 

el  general  mas  redondo 
de  todos  los  generales. 


Es  poliposa,  en  la  práctica,  esta  nueva  idem  electo- 
ral que  se  ha  inventado. 

Porque  siempre  hay  muertos  y  heridos. 

y  maniatados  y  presos. 

Hay  otro  medio  mas  humanitario  y  mucho  mas  pa- 
cíiico. 

¿I.o  digo?  Pues  allá  va.  Qne  se  nombren  ios  F.r.E- 
GiDOS,  sin  necesidad  de  ejercitar  el  derecho  electoral, 
por  orden  del  gobierno  central. 

Asi,  sin  temor  ni  dolo 
se  resuelve  la  cuestión, 
y  si  hay  equivocación, 
ésta  la  tendrá,  uno  solo:  .       , 

ó  la  tendrá  1).  Bartolo 
que  toca  el  acordeón, 

♦% 

Hay  quien  dice,  que  estos  chispazos,  son  el  prólogo 
de  lis  fiestas  mayas. 

¡Valiente  prólogo  nos  dé  Dios! 

Sin  duda  para  esplicar  ruidosamente  la  recepción  y 
banquete  á  celebrarse. 

Cuando  hay  quien  no  puede  comer  por  la  carestía  de 
los  artículos,  por  la  suba  que  han  tenido,  con  el  oro  á 
mas  de  400. 

Si  se  sigue  de  esta  suerte,  / 

dirá  el  alma  comprimida: 
—  «pues  señor,  esto  no  es  vida, 
no  señor,  esto  es  la  muerte». 


La  intromisión  del  ejército,  en  las  cuestiones  electo- 
rales, debe  desecharse. 

El  ejército  tiene  mas  nobles  y  mas  patrióticos  roles 
que  jugar  en  la  república. 

Pues  ha  dicho  con  razón 
alguien,  con  gran  fundamento, 
que  no  ha  de  ser  instrumento, 
lo  que  es  noble  institución. 


CANTARES 

El  hombre  que  hace  política 
debe  rezar  una  vez, 
y  si  es  periodista,  dos, 
y  si  va  á  las  urnas,  tres. 

Cuando  vayas  á  votar 
no  te  vayas  muy  á  fondo, 
porque  detrás  de  las  urnas 
hay  un  general  redondo. 

En  los  sueños  que  rae  asaltan 
veo  muy  triste  el  porvenir, 
pues  no  creo,  ni  en  los  santos, 
al  ver  lo  de  San  Luis.  *■ 

La  lotería  esta  vez 
le  dio  marro  al  intendente: 
la  gente  no  quiere  juego, 
es  preciso  convencerse. 


/ LANZADAS 


Aplaudimos  con  todas  nuestras  fuer/as,  el  espíritu 
noble  y  levantado  que  ha  animado  á  los  firmantes  de  la 
exposición,  solicitando  una  amnistía  para  los  presos  y 
emigrados  políticos. 

Y  aplaudiremos  con  mas  intensidad,  sus  valerosos 
etfuerzos  si  se  obtíene  lo  que  se  desea. 


Nadie,  que  sepamos,  ha  respondido  á  la  idea  que  emi- 
timos en  nuestro  número  anterior,  respecto  á  la  recom- 
pensa que  debe  darse  al  niño  Isidoro  Gallegos,  por  el 
hallazgo  de  la  cabeza  perdida. 

Lo  sentimos  de  todas  veras:  Gallegos  merece  una 
recompensa  muy  buena. 

Y  todavía  no  se  le  ha  dado  nada. 


¿Lo  vé  Vd.,  señor  Intendente?— El  juego  de  la  lote- 
ría no  se  hace  camino,  fracasa. 

Y  fracasa,  porque  en  la  forma  que  se  le  ha  dado,  re- 
sulta un  vicio  dispendioso. 

Ahora  tenemos,  que  para  esta  .de  600,000,  se  han 
quedado  sin  vender  como  2,000  billetes,  que  á  cien  pc- 
sos._  importan  la  respetable  suma  de  200,000. 

(.)^sea,  el  valor  del  segundo  premio. 

Ahora  bien:  si  no  resultan  premiados  los  dos  mil 
biHetes  sobrantes  sin  vender,  los  fondos  municipales 
quedarán  gravados  en  esa  suma. 

i\?as  si  por  el  contrario,  resultasen  con  premios,  resul- 
tará un  desencanto  para  los  jugadores;  esto  es,  para  los 
pocos  jugadores  que  van  quedando. 

Creemos  pues,  que  Vd.,  Sr.  Intendente,  se  halla  en  el 
caso  de  pasar  una  nota  al  superior  gobierno,  bien  razo- 
nada, aconsejándole  la  supresión  de  ese  juego  desdichado. 

Porque  es  ruinoso  para  todos;  pues  ya  vé  Vd.  que  ha 
empezado  á  marcar  la  ruina  á  las  cajas  municipales. 


Ha  reaparecido  en  el  teatro  de  la  Zarzuela,  la  céle- 
bre serpentina  Thompson,  recien  llegada  de  -Montevideo 
con  el  éxito  de  siempre, 

Este  teatro  ha  hecho  una  buena  adquisición  con  haber 
contratado  á  la  distinguida  tiple  señorita  Mateos. 


Otro  de  los  teatros  predilectos  del  publico,  es  el  de 
Rivadavia,  que  cuenta  las  secciones  por  llenos  com- 
pletos. 

Este  fué  el  primero  que  dio  «La  verbena  de  la  Paloma» 
y  será  seguramente  el  último  en  sacarla  de  los  carteles. 

La  verdad  as,  que  MMo  enlostodtros  de  que  dejamos 
hecho  mención,  como  eil  el  de  lalComedia, '  que  ha  sido 
el  último  en  dar  «La  v^bena  de  U^  Paloma»,  se  trabaja 
con  fé,  con  arte  y  con  discreción,  'j- 

Todos  ellos  tienen  «us  artistas  especiales,    simpáticos 
al  público,  lo  que  importa   un  éxitor-jdiario    para  todos, ' 
amen  del  ne<ocio  de  las, respectivas '^^presas,  que  ven 
de  este  modo  coronados  sus  contínuotf^fuerzos. 


Ahora,  últimamente,  resulta  qua  unos  lotros  se  echan 
la  culpa  del  bochinche  de  San  Luis. 

Otra  cabeza  perdida  ....  de  motín. 

¿'Jué  muchachos  la  encontrarán? 

La  interpelación  del  sábado  dará  mucha  luz  i.  estas 
tinieblas. 

Quizás  sea  esta  la  manzana  de  la  discordia  en  el  seno 
del  gabinete. 

¿(Juién  triunfará  en  esta  crisis? 

Si  para  conjurar  esta  crisis  de  responsabilidades  polí- 
ticas, se  toman  las  mismas  medidas  que  para  detener  el 
paso  á  la  financiera  ó  económica,  estamos  frescos. 

Malo  es  que  empiecen  las  crisis,  porque  suelen  llevar 
en  sí  la  condición  de  las  cerezas.  \ 

¡Malo,  malo,  malorum  causal  ^ 


Para  ser  policiano 
mandando  en  Jefe 
no  basta  haber  nacido, 
tiene  que  hacerse. 
Pues  las  teorías 
no  hacen  jamás,  lectores, 
la  Policía. 

El  Jefe  que  hoy  comanda 
los  policianos, 
no  sabe  lo  que  tiene 
entre  las  manos; 
le  sobra  táctica 
mas  no  tiene  experiencia, 
digamos,  practica. 

Ese  puesto  debiera 
darse  al  mas  hábil, 
no  al  primero  que  diga: 
— ¡si  eso  es  muy  fácil! — 
porque  se  arriesga 
á  perder  el  empleo 
ó  la  cabeza. 


Tifo,  Lito,  de  J.  Ribas  y  Hno.,  Rincón  15S 


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*  J)omifigo  3  de  Junio  de«1894. 


BUENOS  AIRES 


áNO  X.-Niimero  IQ. 


í*.--%" 


En  la  Capital 


/ 


Suscricion  por  trimestre  adelantado.    .    .'Pt.'^l-M 

Numero  suelto "     0.12 

Número  atrasado "     0.20 

Eitraiyero  por  un  año     ....,.« ^  "    IS.OQ 

En  Don  Quijote  no  hay  charqoy'    ;    '' 
porque  es  cívico  del  Parque.     , 

Por  ver  el  oro  á  la  par  '   4' 
/  lucharé  sin  descansar.  '41 


'i 


■     ir. 


Son  Quijote  es  adivino 


■¿V,  .        j  el  os  trazarír  el  camino.     h\,-í^ 

'i^^       ■     —f- 

■   "'  '  '     iiS' 


-^ÍOÍIAS  DE  ADUJÜÍSTRACION:  DE  ll-'íb 


P.X. 


Campaña 


vx 


por  ieg^tre  adelantado.    .    i^f^^M 

Número  suelto "  '<  0.30 

Número  atrasada. "  "i^M 

Eitraigero  por  ut  año 


Vengan  cieii  mil  suscrícionM 
j  ab^o  las  subvenciones. 

Para  Quijote  porteio' 
todo  enemigo  es  pequeño. 

Y  soy  terror  de  enemigoi 
y  amigo  de  mis  amigos. 


íü?- 


SÜSCRICIOS  POR  SEKESTRE  ADELANTAMí' 


£7bte    periódico    se    compra   pero    no    9e    vende 


li  CORRESPONDENCIA  A  NOMBáE  DE  i  OSSOBIO    |  Propietario:  EDUARDO  SOJO  ,i  ADIIHISTEiCIOl:  TENEZUEU  594, 


■fe?. 


I  OJO!    I O  JO  II   liOJOIlt 


i  «  Buenos  Aires,  Agosto  27  de  1893.-rAl  Sr.  Cele  de  Policía. - 

^  ios  periódicos  de  caricaturas  políticas  que  nada  respetan,  que  á 

«  menudo  injurian  y  que  no   pocas  veces  incitan  al  crimen,  son 

<  incompatibles  con  las  exigencias  d>'  una  situación  de  estado  de 
«  sitio.  En  consfcuencia,  ya  que  el  semanario  denominado  DON 
•  QUIJOTE,  persiste  en  su  actitud  aarrsiva  para  los  altos  lunciona- 
c  ríos  del  país.— De  órdeo  del  Sr.  Presidente  procederá  V.  S.  en  el 

<  día  i  prohibir  su  circulación  y  ocupar  bajo  inventario  el  estable- 
c  cimiento  pordonde  se  edita.— Salado  á  V.  S.  atentamente.— Manuel 
I  Quintana  > . 


I«  poUeU  aul  yit%, 
Tias  i  mMtmmt  «1  Mtifnfo. 
á  mi,  fue  BAdk  m*  uitán; 

j  U  Maawttó  otn  plKln. 

— «Bltmpn  d<  1»  pitdn  w  pa* 
•.4Ml«a<:— «Tálfúit  DiM 
•QÍU  MW  Ma  •lafnUtl 
aj/k  nUm  \mTiiM  «tlwtaif 
mtm  am  mu  u  vaii  dmI> 


Lugo,  4  mi  M  m*  flguft, 

f  M  41  hacko  M  «Ico  luadito. 

-  j  «1  «MTlto,  muy  dorlto: 

qa«  |i  U  f tádn  w  muj  don 

ioB  M  mM  dni o  «1  «ierito 

Y  ftoa  iM  dUSMfl  w»  POOM 
M  MtH  MRliatM  IMM 

d»  taMMktM  y....  lunMt 

poIfW  dt  M*M  y  t<MH 

•«  lolH.  IM  llfUMM 


NOTA— Li  piedra  aaganda, 
despuei  d*  m  mtiaU  pino, 
rompió  It  cfcitl  itnni«: 
j  ha  Toalto  nyalf  A  lU  «EOAZO. 


INDIFERENTISMO 

Cuando  los  poderes  públicos  tienen  conciencia  de  su 
impopularidad;  cuando  ven  el  cuadro  triste  que  ofrece 
el  país;  cuando  oyen  los  dolorosos  ayes  de  un  pueblo 
vecino  á  la  miseria;  cuando  huelen  el  monstruo  de  la 
antipatía  que  los  cerca;  cuando  paladean"  ese  agri-dulce 
que  todo  lo  corroe  y  lo  dee^v^  y  cuando  palpan  los 
funestos  resultados  de  sus  errons!i,*de  sus  vacilaciones, 
de  sus  fraudes  y  áf'  sus  arbitrariedades,  deben  hacer 
acto  de  patriotismo  y  ceder  el.puesto  á  otros. 

Tenemos  el  invierno  encima,  t^igo  mas  crudo,  cuanto 
mas  arriba  se  vá  el  sol  del  oro:  un  invierno  amenaza- 
dor, por  cuanto  que  anuncia  la  triste  orfandad  de  las 
clases  pobres:  un  invierno  fatal  y  desastroso,  en  cuyas 
funestas  consecuencias  entra  por  mucho  las  pocas  apti- 
tudes de  los  gobernantes. 

Todo  en  ellos  es  indiferentismo;  se  cruzan  de  brazos 
ante  la  crisis  que  ya  ha  empezado  á  devoramos,  y  no 
piensan  en  hacer  nada  para  conjurarla  ó  para  conte- 
nerla. 

Ya  están  convencidos  de  que  sus  planes  no  se  abren 
camino  y  en  este  estado,  es  un  deber  acudir  á  la  explo- 
ración de  criterios  extraños  al  gobierno,  en  demanda  de 
luz  y  de  razón. 

No  se  ha  pensado  en  nombrar  un  consejo  de  notables 
para  cambiar  ideas  y  tomar  consejo^  á  fin  de  evitar  la 
catistrofe  que  tenemos  encima. 

No  se  han  publicado  planes  económicos  verdad,  ten- 
dentes á  despertar  confianzas  y  á  apartar  recelos. 

No  se  ha  pensado  en  reglamentar  el  juego  azaroso 
del  vil  metal,  sustituyéndolo  con  otro  que  evitara  la 
monopolización  y  la  especulación. 

No  se  ha  dicho  nada  de  la  forma  de  los  nuevos  pre- 
supuestos, en  los  que  debe  buscarse  á  todo  trance  y 
cueste  lo  que  cueste,  no  ya  la  nivelación  verdad,  sino 
un  sobrante  con  que  atender  á  emergencias  imprevistas 
del  momento. 

Nada  se  ha  hecho,  y  lo  que  es  peor,  no  se  piensa  ha- 
cer nada;  creen  que  el  oro,  como  el  agua,  buscará  su 
nivvL 


Pero  no  es  el  nivel  del  oro,  sino  el  de  la  moneda' 
fiduciaria  el  que  nos  alarma:  el  oro  siempre  vale  lo 
mismo,  lo  que  vale  cada  vez  raenos,  es  la  moneda  qii^ 
nos  sirve  de  medio  circulante. 

Cabe  preguntar: — ¿á  donde  vamos  de  esta  manera? 
¿Los  gobernantes  son  simpáticos  á  la  opinión  del 
país? 

Las  repuestas  se  las  fraguará  cada  cual  á  gusto  de  su 
paladar.  : 

Que  hay  impericia,  por  lo  menos,  en  el  gobierno,  no 
se  puede  negar,  ni  poner  siquiera  en  tela  de  juicio. 

Porque  hay  que  significar  claramente  lo  que  es  peri- 
cia, para  distinguirlo  de  lo  que  es  mala  voluntad.  Y 
creemos  en  la  buena  voluntad  del  P.  E. 

Pero  el  mal  es  tremendo,  y  crece  y  crece  sin  saber 
adonde  llegará  ni  donde  parará;  que  k  este  desborde  de 
crisis  tan  asoladora,  no  se  le  <'fí-ece  un  dique,  una  valla 
siquiera  para  contener  su  marcha  aciaga:  que  el  pueblo 
no  pufde  trabajar  mas  de  lo  ■;^e  trabaja  y  gua  cuanto 
le  produce  el  trabajo  no  le  permite  que  ahorre  para  un 
caso,  siempre  previsto,  de  enfermedad  ó  paralización^ 
toda  vez  que  apenas  le  alcanza  para  las  mas  imperiosas 
necesidades  del  dia. 

Esto  pues,  Bo  es  vivir,  y  es  llegado  el  caso  de  herrar 
ó  de  quitar  el  banco. 

El  Gobierno  no  sirve,  por  cuanto  que  la  impopulari- 
dad crece  en  tomo  de  él, .  hoía  tras  hora,  y  porque  ha 
contribuido  á  que  el  oro  altance  en  su  cotización  un 
precio  que  nunca  ha  tenido  aquí. 

No  vivan  ciegos  en  el  oropel  de  las  gfrandezas  y  re- 
nuncien áus  puestos  en  bjen  del  pueblo  que  lo  desea 
mis  cada  dia. 


ILUSIONES 

'  ¿Qué  quieren  eses  gentes  que  gritan  á  oorfía, 
en  coro  sempiterno,  formaSdo  oposición? 
Que  suban  á  mandamos;  que  empuñen  solo  un  día 
las  riendas  del  gohiemo  de  esta  infeliz  nación. 

Que  suban,  y  al  instante  verán  amontonadas 
dificultades,  dudas,  y  trabáis  y.  .  .  la  mar! 
Total:  que  allí  el  mas  sabio,  sino  hace  mil  pavadas, 
no  puede,  solo,  nunca,  con  gusto  gobernar. 

Si  .se  ataca  á  los  bancos,  siquiera  suavemente, 
los  padrinazgos  surgen  en  confuso  tropel; 
.  y  llueven  amenazas  y  viene  finalmente 
la  postración,  la  inercia,  la.  . .  torre  de  BabeL 

Pagar  lo  que  se  debe,  aquieta  la  conciencia; 
y  es  justo  y  es  decente  y  es  recto  y  es  moral. 
¿Pero  á  los  bancos?—  Nunca,  que  fuera  impertinencia 
quedarse  por  tal  causa,  por  siempre,  sin  caudaL 

iQué  dirían  las  gentes,  ya  dadas  al  derroche, 
al  ver  que  la  justicia,  ceñida  á  su  deber, 
dejaba  á  ciertos  ricos,  sin  palcos  y  sin  coche, 
sin  ropa  que  vestirse,  sin  pavos  que  comerl 

¡Qné  dirian  los  ricos,  al  lujo  acostumbrados, 
y  á  bailes  y  á  carrera-s,  y  á  .  .  e'-tar  sobre  el  país, 
comiendo  á  dos  carrillos  los  faisanes  dorados, 
con  riego  de  Champagne  y  Mosella  del  Rhin! 

Los  pueblos,  si,  los  pueblos  son  todos  muy  metódicos; 
cierto  es  que  á  veces,  se  quejan  con  razón; 


pero  toda  LA  CULPA  LA  TIENEN  LOS  PERIÓDICOS  V* 

CON  SU  TERCA  Y  ABSURDA  Y  LOCA  OPOSICIÓN.     .*í 

Jf't- 

Por  eso,  calculando  la  cola  que  traería  W. 

la  prédica  insensata  del  escritor  cruel,  ^fi 

mi  prinuTo  ministro  que  es  hombre  de  estadía,  * 

al  Estado  de  sitio,  seis  meses  di6  cuartel  ». 

¿Que  se  hicieron  prisiones? — Porque  era  necesario, 
¿Que  desterré  á  mi  hermano? — Verdad,  pura  verd^ 
Mas  lo  anormal,  señores,  es  siempre  lo  arbitrario,  *' 
y  yo  obré  consecuente  con  la  arbitrariedad.  ^'. 

Dieron  en  criticarme,  llegando  hasta  el  ultraje,  ^- 
mi  obra  predilecta,  la  luz  de  mi  razón,  t . .  •.,  ..  ;.■.,'■; 
jnas  si  es  mala  la  forma  y  el  fondo  del  mensaje,'  ^  j'y'^ 
también  no  á  todos  gustan  los  pavos  y  el  salinoá» '; 

Y  no  hay  que  darle  vueltas:  el  hombre  á»  gótíitíriio 
no  puede  por  sí  solo,  preconcebir  ni  obrar; 
pues  vive  el  que  gobierna  en  medio  de  un  infierno, 
con  tantos  como  quieren  quererle  aconsejar. 

•-■   -  ■    »»j,-.n,    ,  ,,  .      .  — ■-  ¿  , 

iQue  porque  sube  el  oro,  se  crecen  los  asombros, 
como  si  yo  la  culpa  tuviera  de  ése  horror! 
Imiten  mi  osadía;  encójanse  de  hombros, 
aunque  á  quinientos  suba  ese  oro  volador. 

La  gente  que  critica,  critica;  mais  no  observa 
la  calma  que  preside  á  toda  solución. 
Mi  ministro  de  hacienda  que  es  tarro  de  conserva, 
ó  tiene  mucho,  dentro,  ó  nada  en  conclusión. 

Si  dudáis  de  la  calma  que  á  todos  nos  domina, 
y  á  mí  sin,fularmente,  pues  soy  mas  especial, 
recuerdo  que  escuchaba  la  horrible  silbatina 
con  cierto  regocijo  diñcil  de  esplicar. 

Si  se  irritó  Moreira  largando  caballadas 
para  impedir  silbidos  que  el  viento  se  llevó, 
¿qué  quieren  que  les  diga?  Son  cosas  ya  pasadas 
y  el  molino  no  muele  con  agria  que  pasó. 

CONSECUENCIAS 


El  oro  á  la  par.  ...  del  cielo. 

¿Quién  se  puede  jacur  de  tocar  el  cielo  con  las 
manos? 

Nadie:  pues  ese  nadie  es  el  único  ser  afortunado  que 
conseguirá  tocar  oro. 

Tanto  es  el  empeño  .^ue  tiene  el  oro  en  dcsaparecr, 
que  los  fabricantes  de  naipes  han  celebrado  ya  varias 
reuniones  tendentes  á  suprimir  ese  palo  de  la  baraja. 

¡Ese  palo!  Esa  paliza  debería  decirse,  que  no  palo,  al 
hablar  del  de  oros,  porque  su  carestía  nos  sitia  por 
hambre. 

Es  decir,  por  hambre,  todavía  no;  porque  hay  quien 
come  todavía  y  aun  dá  banquetes  á  los  de  afuera,  para 
probar  que  todavía  se  puede  comer, 

Pero  no  todos  pueden  comer,  esto  es,  pueden,  pero 
no  tienen  quécomer. 

A  los  postres  vinieron  los  brindis,  ó  sea  el  punto  final 
de  los  cumplimientos  de  orden. 

Una  especie  de  pepsina  diplomática,  por  mas  que  no 
sea  may  estomacal  que  digamos  la  diplomacia. 

Después  se  sirvió  el  café,  sin  tostada,  {wrque  la  tos- 
tada hace  tiempo  que  se  la  están  dando  al  pueblo,  para 
que  se  le  atore  de  una  vez  y  Cristo  con  todos. 

Hubo  mas  todavía;  hubo  silbidos  y  otras  manifesta- 
ciones de  adhesión  á  los  que  todavía  comen  y  digieren. 

E^sas  señales  de  simpatía,  las  habrán  traducido  lo* 
diplomáticos,  cada  uno  á  su  propia  lengua. 


^ON  QUJ^' 


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DON    QUIJOTE 


Viá'-    'sarf  _::  A»í-r 


Porque  con  ayuda  de  la  lengua  es  como  se  silba. 

Sin  embargo,  hay  que  convenir  en  que  SILVA,  es  el 
nombre  que  se  dá  á  cierta  composición  poética. 

Venimos  pues  á  deducir,  en  resumen,  que  la  silbatina 
del  otro  dia  es  pura  poesía  popular. 

Pero  que  sabe  á  hiél  y  vinagre. 

La  policía,  no  obstante,  no  dio  muestras  de  estar  muy 
versada  en  eso  de  U  poesía,  pues  sin  pararse  en  pelillos, 
largó  los  caballos  sobre  el  pueblo  indefenso,  haciendo 
alarde  de  heroísmo  de  Ringuelet. 

£n  fin.  las  fiestas  mayas  pasaron  con  banquetes,  ilu- 
minaciones, funciones  de  gala,  silbidos  y  despejo  de 
pueblo  por  la  policía. 

Pedir  mas,  fuera  gollería. 

Con  esto  y  con  que  el  oro  llegue  á  500,  ó  pase  de  esa 
cifra,  con  que  se  haya  comprado  la  quinta  de  Lezama  y 
con  que  se  sigan  jugando  loterías  exhorbitantes,  vamos 
á  estar  sino  tan  mal,  mucho  peor  que  antes. 

Este  es  el  cuento  de  nunca  acabar. 

Con  estos  gobernantes,  llegaremos  cuanto  antes  á  la 

SÉBACLE. 

¡LO    QUE  VENDEÁ! 

La  quinta  de  Lezama  se  ha  comprado, 
ya  el  consejo  por  fin  lo  ha  decretado;  / 

ya  pronto  se  abrirán  sus  puertas  todas; 
ya  con  este  motivo  habrá  mas  bodas; 
ya  el  oro  detendrá  su  marcha  airosa; 
ya  la  vida  será  mas.  .  .  tabtidiosa; 
ya  no  habrá  mas  lagunah  en  la  lioca; 
ya  ninguna  mujer  parará  en  loca; 
ya  no  habrá  de  anarquismo,  ni  la  idea; 
ya  ninguna  muchacha  será  fea; 
ya  el  pavo  soñará  con  la  renuncia.  .  . 
la  trompeta  del  juicio,  así  lo  anuncia. 


SANCHO  DE  VISITA 


ES  LO  DE  UN   FABRICANTE  DE  LICORES 

— Ya  tenemos  el  anarquismo  en  Buenos  Aires. 

—  No  diga! 

— Sí,  señor,  ya  se  ha  puesto  de  moda  aquí,  como  en 
Europa. 
,   -r-¿Dé  moda? 

— |Como  no! 

— Y  dígame,  Sancho,  ¿esa  cosa  del  anarquismo  se 
podrá  falsificar? 

— Hombre,  hombre. .  . ! 

— iQué  demonio!  Como  hoy  todo  se  falsifica,  ha  lle- 
gado el  caso  de  no  saber  distinguir  lo  legítimo,  de  lo 
que  no  lo  es.  /  - , 

EN  CASA  DE  Da.  SIMONA 

— Buen  dia,  D.  Sancho,    como  tan  temprano  por  acá? 

—  Ando  buscando  anarquistas,  como  quien  anda  bus- 
cando peones  de  trabajo. 

— ¿Y  para  qué  quiere  Vd.  á  esos  monstruos? 
— Para  surtirme  de  cucharas  y  de  cucharones. 
— Precisamente  ha  ido  mi  esposo  á  casa  de  su  amigo 
el  hojalatero  á  comprar  cucharitas  para  el  café. 

—  No  deje  Vd.  á  su  esposo  que  frecuente  relaciones 
con  el  hojalatero. 

— ¿Por  qué? 

Porque  yo  sé  como  las  gasta  el  hojalatero. 


EN  UN  TRAMWAY 

— ¿Por  qué  no  quieren  tirar  esas  bestias? 

— Porque  se  han  empacao.  .  . .  natural 

— ¿Y  qué  vamos  á  hacer? 

— Esperar  á  otro  tramway  para  que  nos  cambee  la 
yunta. . . .  natural. 

^¿Y  no  hay  otro  medio? 

— El  que  á  Vd.  se  le  ocurra.  . . .  natural. 

— Pues,  sí  señor:  natural  y  muy  natural:  que  le  apli- 
quen á  cada  caballo  una  cucharada  de  anarquismo  mo- 
derno y  ya  está. 

— Pues  andando. 

— ¡Natural! 


EN  CASA  DE  UN  ENFERMO 

— Yo  no  quiero  tomar  esa  medicina. 

— ¿Por  qué? 

— Porque  me  ha  dicho  el  médico  que  la  tome  en  cu- 
charadas. 

— ¿Y  qué? 

— Que  voy  á  reventar,  porque  las  cucharas  son  bom* 
has  de  dinamita. 


EN  CASA  DE  UN  INCRÉDULO 

-^Pero  qué  incrtdulo  es  Vd.!  No  cree  ni  en  la  tre- 
menda suba  del  oro!  Habrá  que  meterle  las  cosas  con 
cuchara. 

—Ni  con  cuchara,  ni  con  cucharon;  yo  no  creo  en 
nada. 


EN   UN  CÍRCULO 

^Querían  que  volase  la  Bolsa,  la  casa  de  Gobierno, 
la  Catedral  y  varias  imprentas. 

-  Nada  de  eso  me  estrañaria. 

—  ¿Por  qué? 

— Porque  ya  hemos  visto  volar  un  burro. 

»% 
EN  SU   DOMICILIO 

— ¡Cómo  es  esol  ¿Sirven  Vds.  el  caldo  sin  cuchara? 
— Naturalmente. 
— ¿Por  qué? 

— Porque  puede  venir  la  policía   y  ponernQS  presos 
por  anarquistas. 

— Cierra  la  puerta,  pues. 
Punto  finaL 


f 


CANTARES 

La  escalera  del  poder 
tiene  baranda  de  palo; 
palo  es  el  que  sufre  el  pueblo 
desde  que  ha  vwiido  el  pavo. 

Anda  diciendo  la  gente, 
que  impera  la  indiferencia 
y  que  el  pavo  no  renuncia, 
no  obstante  su  poca  ciencia. 

En  el  teatro  político 
es  el  pavo  un  mero  actor, 
el  zorro  es  el  maquinista 
y  Pelele  apuntador. 

L%  fábrica  de  anarquistas, 
según  yo  tengo  entendido, 
por  no  hacer  las  cosas  bien 
para  siempre  se  ha  fundido. 


LANZADAS 


¿Y  por  qué  no  he  de  alabarme  yo,  dejando  á  lin  lado 
la  modestia? 

Todos  los  que  han  publicado  la  cabeza  del  hombre 
descuartizado,  han  dicho  cada  cual,  que  la  suya — esto 
es,  la  del  muerto — es  la  mas  parecida. 

Nosotros,  todavía  no  hemos  dicho  nada. 

Pero  lo  vamos  á  decir,  ¡oidol  Se  nos' ha  dicho  que  el 
señor  Juez  de  instrucción  Dr.  Gallegos,  entró  en  el  des- 
pacho con  un  ejemplar  de  DoN  Quijote,  diciendo  que 
era  la  que  mas  le  »atisfacia. 

Esto  por  un  lado,  y  por  otro,  tenemos  el  testimonio, 
vivo  también,  de  uno  de  los  pintores  que  «e  ocupaba  en. 
la  reproducción  al  óleo  de  la  referida  cabeza,  y  nos  ha 
dicho  que  la  publicada  por  DON  Quijote,  es  LA  QUE 
MAS  LE  HA  SERVIDO  para  dar  perfecto  parecido   á  su 

trabajo,  PORQUE  TIENE    DETALLES    DE    QUE    CARECEN 
TODAS  LAS  DEMÁS. 

Y  eso  que  la  dibujamos  muy  chiquita. 

Por  eso  dice  el  refi^n, 
que  redactó  cierto  sabio: 
— «mas  vale  poquito  y  bueno, 
cien  veces,  que  mucho  y  malo». 


Dejando  constancia  de  esta  pequenez,  pasemos  á  dar 
un  dato  al  señor  Juez  de  intruccion  Dr.  Gallegos,  por  si 
puede  servirle  de  algo,  que  creemos  que  sí. 

Anoche,  al  salir  del  teatro  de  la  Zarzuela,  olmos  á  un 
grupo  de  personas,  que  no  pudimos  reconocer  por  ha- 
llarse en  un  sitio  oscuro  de  la  calle,  una  conversación 
que,  para  abreviar,  extractaremos  lo  mas  interesante 
de  ella. 

Se  dijo  en  aquel  grupo  que  un  individuo,  noruego,  de 
nombre  Osear,  ca{>ataz  eslivador  de  la  compañía  de 
vapores  de  Lamporthy  Joll,  se  hallaba  en  las  inmedia- 
ciones del  sitio  en  que  se  encontró  la  cabeza,  dos  ó  tres 
días  antes  de  ser  hallada  ésta,  cuando  á  eso  de  la  i  112 
de  la  madrugada  vio  llegar  á  aquel  sitio  un  hombre 
alto—  que  reconocería  perfectamente  si  lo  viera — quien 
llevaba  im  envoltorío  del  tamaño  de  la  cabeza;  que 
Osear  siguió  andando  y  volviendo  la  vista  atrás  de  vez 
en  cuando,  observando  al  conductor  del  bulto,  y  que  en 
ima  de  esas  veces  se  apercibió  de  que  el  desconocido 
se  había  desembarazado  de  su  lío. 

Este  modo  de  obrar  de  Osear,  se  dijo  que  obedecía  á 
temores  de  ser  asaltado  por  el  individuo  misterioso,  y 
quería  estar  prevenido  para  resistir  toda  agresión  y  re- 
chazarla, pues  el  capataz  tiene  ñierza  y  coraje  para  no 
envidiar  á  nadie. 

Por  último  se  dijo  en  el  grupo,  que  Osear  se  ha  ca- 
llado por  temor  á  verse  envuelto  en  procedimientos  ju- 
diciales, porque  es  im  trabajador  honrado  al  par  que  un 
hombre  de  la  confianza  de  ía  referida  empresa  y  cual- 
quier detención  podría  prívarle  de  llevar  á  su  mujer  y  á 
sus  hijos  el  pan  que  gana  con  su  trabajo  diario. 

Esto  es  todo  lo  que  hemos  oído;  ni  mas  ni  menos. 

Si  á  la  justicia  le  interesa  este  dato,  DOM  QuigoTE 
quedará  muy  satisfecho. 

Aunque  somos  chiquitos,  podemos  servir  para  mucho 
grande  todavía. 


El  Gobernador  de  la  provincia  ha  comprobaio  que  la 
deuda  flotante  asciende  nada  mas  que  a  256  millones 
de  pesos 

Esta  es,  pues,  la  cabeza  de  la  provincia  descuar- 
tizada. 

De  esta  si  que  debían  sacar  fotografías,  fototípía^ 
fotograbados,  fotocromos  y  todos  los  fotos  habidos  y 
por  haber,  para  identificar  una  monstruosidad. 

Al  hablar  de  parecido!,  se  nos  ha  olvidado  decir,  que 
el  de  Isidoro  Gallegos  es  exactísimo:  como  que  es 
tomado  directamente  del  natural   y  hecho  por  nosotros. 

Fíjense  Vds.  en  su  cara  y  verán  que  no  se  advierte 
ningún  rasgo  de  satisfacción. 

Claro;  Qomo  que  no  ha  recibido  el  halla7go  á  que  se 
ha  hecho  acreedor. 

Si  se  le  recompensa,  lo  volveremos  á  retratar  con 
sonrisa  natural,  para  que  nuestros  abonados,  puedan 
coleccionar  las  diversas  faces  de  la  fisonomía  del  chico. 


En  el  supuesto  de  que  ya  estamos  al  cabo  del  crimen 
del  hombre  descuartizado,  se  nos  ocurre  preguntar — 
«¿Cómo  estamos  del  crimen  de  la  calle  de  Rivadavia, 
perpetrado  con  anteríoridad  al  otro?> 


Otra  pregunta:  pero  esta  es  para  el  Intendente. 

¿Por  qué  no  se  obliga  á  los  propietarios  de  la  Boca  á 
que  construyan  las  veredas,  como  lo  mandan  las  orde- 
nanzas municipales? 

Otra  mas  y  al  mismo:— ¿Por  qué  no  se  obliga  á  los 
propietarios  de  la  Boca  á  edificar  ó  cercar  los  terrenos 
de  su  pertenencia  y  á  construir   ipso   facto  las  veredas? 

Otra  mas: — ¿Por  qué  no  se  agotan  esas  lagunas  de 
'cuadras  enteras  que  hay  cubiertas  de  ovas  y  de  limos 
'en  la  Boca? 

y  otra:— ¿Por  qué  no  se  mete  mano  al  adoquinado  de 
la  Boca,  ahora  que  ya  es  un  hecho  la  compra  de  la 
quinta  de  Lezania? 


Lo  de  Santa-Fé  ya  no  tiene  nombre. 

Allí  la  vida  política  está  reducida  á  soñar  el  Gober- 
nador y  á  habitar  la  cárcel  los  periodistas  y  los  hombros 
de  la  oposición. 

Últimamente  ha  sido  reducido  á  prisión  el  Director 
de  «La  Bomba». 

Si  sigue  así,  se  va  á  quedar  sin  público  que  lo  silbe. 


Pues  dejemos  á  Santa-Fé  con  sus  monstruosidades  y 
saltemos  á  Salta. 

Continúan  los  sumarios,  consecuencia  de  las  eleccio- 
nes (?)  nacionales  del  4, de  Febiiero. 

Y  que  cosas  aparecen  y  iqué  luz  se  hace! 

Los  autores  de  los  fraudes  y  de  las  mistificaciones 
son  los  mismos  elegidos. 

[Elegidos  para  elegirse! 

El  colmo  de  los  colmos.  -  ' 


Parece  que  el  oro  baja 
sin  que  la  causa  se  sepa, 
pues  cualquiera  le  atribuye 
la  que  él  inventa:  cualquiera. 
Si  es  por  la  liquidación, 
que  resulte  ó  se  haga  eterna; 
si  es  porque  piensa  el  Gobierno 
suspender  pago  de  deudas, 
que  no  se  pague  un  centavo 
á  ninguno  que  se  deba; 
si  es  porque  el  oro  no  tiene 
ya  para  subir  mas  fuerzas, 
que  declaren  los  doctores 
la  cronicidad  de  anemia; 
mas  yo  creo  que  la  baja 
se  produjo  por  la  nueva 
que  circuló,  de  que  el  pavo 
renunciaba  con  presteza; 
si  esto  no  es  verdad,  entonces 
reascenderá  con  mas  fuerza. 


Se  ha  mandado  una  brigada  á  la  provincia  de  Entre- 
Ríos. 

Como  que  se  trata  de  elecciones. 

Y  hay  necesidad  de  protejer  á  alguien,  sin  duda.  Eq 
marcha,  pues. 


Ya  han  empezado  las  crisis  ministeriales  en  La 
Plata. 

Ya  tenemos  fuera  el  primer  ministro  de  gobimno. 

No  será  éste  el  último. 

jQué  láttimal  Con  estos  cambios  de  personal,  no 
queda  tiempo  para  ocuparse  de  lo  qué  á  t(>dos  int^vsai 

Y.  . .  .  1256.000,000  pesos  de  deuda!!! 

1      Tifo,  Lito,  de  J,  Ribat  y  Sno.,  Rincón  i60 


fi 


-A. 


.<M') 


i    : 


'% 


l. 


Domingo  10  de  Juqjí^ 


En  la  Capí 


.•Jf^ 


dé  1804. 


BUENOS  AIRES 


l^l 


Suscricion  por  trimestre  adelantado.   !.    .  Pi.  ^1.50 

Numero  suelto !'     "  "      *"* 

Número  atrasado .    .    .    .    .    .  \.    .  "     0  20 

Extranjero  por  un  año     ...'..  "    13.00 


En  Don  Quiiote  no  hay  {karqM 
porque  es  cívico  del  Parqu,    ;> 

Por  ver  el  oro  i  la  parj 
lucharé  sin  descansar.     M 


I 

divino    ' 


Don  Quijote  es  adivino 
j  el  os  trazará  el  camino. 


HORAS  DE  ADMINISTRACIÓN:  DE  !I  A  3  P.  M. 


ANO  X.-Número  17. 


Campaña 


Sasericion  por  iemestre  adelantado. 

NAmero  surlto. 

Námero  atrasado 

Extranjero  por  na  año  .    .    .    . 


.  Pl.  4.00 

.    "  O.tO 

.    '•  0.40 

"  IS.OO 


Ten(aa  cien  mil  sascrieionM 
7  ú^  las  subtencionea. 


Para  Quijote  perteiio 
todo  enemigo  es  peqoeño. 

Vaey  terror  de  enemiiofr 
7  amigo  de  mis  amigos, 


/ 


/ 


SUSCRiaON  POR  SEMESTRE  ADELANTADO 


iJEste    periódico    se    compra   pero    no    se    vende 


LA  CORRESPONDENCU  A  NOMBRE  DE  i.  O880BI0 


I 


Propietario:  EDUARDO  SOJíO 


I 


iBilIISTRiCIOI:  TEHEZDEU  594. 


I  OJO  I    I  OJO  II    il  OJO  III 


<  Buenos  Aires,  Agosto  21  de  1893.— Al  Sr.  Gefe  de  Policía.  — 
Los  peri6dieos  ae  caricaturas  políticas  que  nada  respetan,  que  á 
menudo  iniurian  y  que  no  pocas  veces  incitan  al  ertmen,  un 
incompatibles  con  las  exígenrías  de  una  situación  de  estado  de 
sitio.  En  consecuencia,  ya  que  el  semanario  denominado  DON 
QUIJOTE,  peñiste  en  su  actitud  agresiva  para  los  altos  funciona- 
rios del  pais.— De  orden  del  Sr.  Presidente  procederá  V.  S.  en  el 
dia  i  prohibir  su  circulación  y  ocupar  bajo  inventario  el  estable- 
cimiento por  donde  se  edita.— Saludo  i  V.  S.  atentamente.— Manuel 
Quintana  > . 

lA  MlleiA  «oAl  yadiA, 
TlBO  A  moatnrm*  «1  saiafnfo, 
A  Bl,  ta4  BAda  n*  Antdfm; 
7  áHpow,  M  (■«  Al  lIUflAfe 
V  !•  iMawtrt  sttA  vMlA. 

— «Bioipn  d«  lA  pudiA  m  fa*. 
— «ulAB<:— «TAI«ñt  DtM 
•Qa<  M«t  «AA  AiafalAtl 
•jt  «sMa  «urntA  i^lAitArf 

VBM  OM  U»  1k  TM  «Atl* 


lAMOj  A  mi  M  mt  flfUA, 
fO*  n  hMhO  M  Elfo  iBAÚdltO, 

y  •!  MerlM,  nnj  dnrito: 
fM  al  lA  f iAdrA  M  Bay  d«iA 
aa  M  mta  dúo  «1  tMitta 

T  AABlAA  dUWUt 


d* 

toifiu  da  ttti»  y  toaAS 

iOB  daiAA,  lAt  UaWlll. 


NOTA— La  pttdra  «agmád*,. 
dMpOM  <U  m.  mri^^t''^  ■  ■- '  — 
rompii  u  cfdtl  <tfitm¡ 
j  hA  Toalto  ||7aII  A  ID  REGAZO, 
eon  AAtiaiasGiOD  profonda. 


DISCURRIENDO 

A  medida  que  el  tiempo  pasa,  las  agonías  aumentan 
y  la  situación  se  comprime. 

A  medida  que  la  situación  se  comprime,  el  limón  del 
poder  no  se  esprime. 

Y  se  colma  la  medida. 

Si  el  gobierno  fuese,  VEKBt-GRATiA,  un  reverbero» 
estaríamos  sin  luz;  si  fuese  un  calorífico,  nos  moriría- 
mos tiritando;  si  fuese  un  árbol,  no  daria  ni  fruto,  ni 
sombra;  si  tuese  aire,  no  podríamos  respirar  y  si  fuese» 
esto  es,  si  representase  algo  útil,  estaríamos.  . . .  como 
estamos,  comprimidos,  esprimidos,  compungidos,  opri- 
midos y  aburridos. 

Tan  es  asi,  que  al  analizar  uno  por  uno,  los  hombres 
■del  gobierno,  se  comprende  fácilmente  que  haya  habido 
quien  haya  asado  la  manteca. 

Este  articulo  está  por  las  nubes;  como  que  tiene  el 
color  del  oro  y  se  derrite  con  el  calor. 

Y  el  gobierno,  nada;  es  decir,  no  nada,  fluctúa  y  nada 
ma\  se  mantiene  entre  dos  aguas  y  así  se  está  espe- 
rando que  las  cosas  públicas,  busquen  su  nivel  natural. 

Aunque  lo  natural,  me  parece,  que  seria  buscar  un 
remedio  al  mal  que  nos  inunda;  y  digo  que  nos  inunda, 
porque  estamos  corriendo  un  temporal  desecho,  en  este 
octano  de  crísis,  cuyas  olas  amenazan  sumergimos  en 
el  fondo  del  mar. 

Fero  hay  que  tener  en  cuenta,  que  este  mar,  todo  lo 
absorve;  la  popularidad  del  gobierno  (ya  absorvida);  la 
confianza  pública  (con  el  agua  al  cuello);  el  crédito  (su- 
mergriéndose  estenuado  en  tuerza  de  esfuerzos);  la  liber- 
tad, (que  cayó  de  cabeza  y  apenas  deja  ver  un  resto  de 
pir);  la  Constitución  (hojas  del  árbol  caldas. . . );  los  de- 
rechos individuales  (juguetes  del  viento  son),  la  prescin- 
dencia  electoral  (las  ilusiones  perdidas)  y  el  porvenir 
Oscuro  y  tenebroso,  hundido  detrás  de  los  horizontes,  y 
los  horizontes  borrados  por  la  siniestra  luz  de  la  tem- 
pestad. 

¡La  tempestad!  No  se  asusten  Vds.  que  no  hay  tal, 
•s  pura  metáfora;  como  si  dijéramos  cosa  de  mcntiri* 


jilla.  Que  para  esto  y  para  mucho  mas  dá  materia  este 
gobierno.  .; 

Porque  este  es  un  gobierno  verbenista.  nos  escita  la 
hilaridad  á  diario  y  por  mañana,  tarde  y  noche,  como 
nos  la  escita  «La  verbena  de  la  Paloma». 

Lo  único  que  tiene  de  malo  y  por  eso  difiere  algo  de 
«La  verbena»,  es  la  música;  porque  en  «La  verbena» 
hay  un  derroche  de  inteligencia  en  la  instrumentación 
y  en  el  gobierno  solo  se  escucha  el  eco  lastimoso  y  las- 
timante del  acordeón. 

Ya  no  debe  decirse:  «i  la  vejez,  viruelas»,  hay  que 
sustituir  esta  frase  por  otra  que  diga: — «á  la  vejez, 
acordeones». 

Por  lo  demás,  este  gobierno,  está  pasando  sobre  el 
país  como  si  no  pasara;  no  se  le  siente  y  fuera  del  es- 
tado de  sitio,  no  ha  hechc^  nada  que  merezca  la  pena  de 
ser  contado. 

Es  UR  gobierno  quo  eadK;  como  si  no  «sturicse,  po- 
dríamos pasamos  muy  fácil,  y  muy  felizmente  sin  éL 

Hagan  la  prueba  sino:  renuncien  todos  la  tarea  que 
se  han  impuesto  de  hacemos  felices,  y  lo  seremos  como 
por  encanto.  Ese  acto  de  verdadero  patriotismo  sería  el 
lazo  de  unión  entre  el  pueblO;  y  la  felicidad;  entre  los 
sueños  y  las  ilusiones  realizadas. 

Sí,  señores,  hasta  que  no  desaparezcan  del  cartel  los 
veibenistas,  padeceremos  sed  y  hambre  de  libertad  y 
de  reparación. 

Y  hastío  de  pavo  y  de  acordeón. 

SUPLICANDO 

Señor  Intendente: 
pasamos  la  vida 
lo  mas  fastidiosa, 
lo  mas  aburrida, 
desde  que  sufrimos 
su  plan  reformista, 
sus  pujos  de  planes, 
sus  planes,  que  irritan 
á  unos,  que  á  otros 
los  tienta  á  la  risa. 

¿La  Plaza  de  Mayo 
ya  ha  quedado  lista? 
Pues  niego  yo  entonces 
lo  que  Vd.  afirma. 
Le  falta,  la  sombra; 
que  así,  monda  y  liscí, 
parece  una  calva 
con  algo  de  tina. 
¿Cuánto  le  ha  costado 
dejarla  PER  ISTAM? 
Pelada  tan  cara 
nadie  la  imagina. 

Aquellas  palmeras 
que  en  la  plaza  habia, 
eran  de  Torcuato 
memoria  muy  viva; 
memoria  que  el  público 
con  gusto  acaricia, 
porque  era  aquel  hombre, 
hombre  que  valía; 
de  gusto  indudable 
y  de  idea  artística; 
pues  fué  quien  ha  dado 
a  toda  la  viüa, 


ho'gura  y  recreo 
y  luz  y  alegria. 

¿Por  qué  Vd.  ahora 
henchido  de  cmvidia, 
se  gasta  los  miles 
en  mil  fruslerías? 
Aquello  no  es  plaza; 
mejor  es^joampiña, 
dó  el  sol  en  verano 
producirá  asfixia. 
Si  á  Vd.  le  obligaran 
á  ir  todos  los  dias 
sin  galera,  al  aire 
la  calva  raída, 
de  fijo  que  entonces 
ya  »e  quejaría, 
tachando  la  orden 
de  atroz  y  de  inicua. 
¿Y  por  qué  i  esa  plaza 
detrf&j  yvida^_ 
Vd.  la  conaena 
á  que  sea  hervida 
al  sol  en  verano? 
|oh  crueldad  impíal 

|Con  lo  que  ha  costado 
la  célebre  quinta, 
cuánto  allá  en  la  Boca 
no  se  ganaría, 
atendiendo  á  lo  útil, 
á  lo  que  mas  prima, 
que  es,  evitar  daños 
en  oró  de  la  vidal 
Allí  las  lagxmas, 
con  aguas  podridas, 
infestan  el  aire 
que  todos  respiran. 
Allí  cuando  llueve 
se  rompe  la  crismal, 
aquel  que  á  la  calle 
salir  le  precisa. 
Señor  Intendente: 
aquello  no  es  vida; 
y  será  lo  mismo 
con  quinta  y  sin  quinta. 
La  limpieza  es  nula, 
y  la  luz  raquítica, 
y  allí  es  un  milagro 
con  lervar  la  vida. 

Los  árboles  llegan 
después  de  la  critica; 
espero  que  prendan 
para  comprimirla; 
en  tanto,  diremos: 
—lectores,  albricias, 
bien  caro  nos  cuesta 
tamaña  me   da. 


CRÍTICA  A  LA  CRÍTICA 

/  DE  UNA  <»íTicar'  • 


Nos  ha  divertido  mucho  la  «CRÍriCA  DE  tWA  CRI- 
TICA», que  firmada  por  Alberto  Capdevila,  dio  á  luz 
La  Prensa,  el  dia  5  del  mes  de  la  fecha. 

Comienaríí  escrito,  preguntando  al  Director  de  La 
Prensa,  si  Je  dá  permiso  para  replicar  la  crItica 
referente  al  uniforme  de  los  alumnos  del  Colegio  Mili- 
ter  y  acto  seguido  y  sin  que  sepa  el  público  si  el  per- 
miso le  ba  sido  concedido,  entra  en  tnateiia. 


Á^^í:«ÍlIJ.'-^%;.. 


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DOM  QUIJOTE. 


ÍUIJOTE. 


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U«i   ^náff^f^Jiíi 


:j„-::.x-;  " 


Dice  en  primer  lugar  que  él  no  es  el  autor  del  nuevo 
uniforme,  por  lo  cual  le  felicitamos  de  todas  veras;  pero 
lo  acepta  y  lo  defiende,  cosa  que  nos  tiene  sin  cuiiad<^, 
porque  tal  aceptacioi)  y  tal  defensa  son  pueriles  y 
baladís  como  diremos  mas  adelante. 

Pero  ¿cómo  se  imaginan  VdS.  qjie,  empieza  la  de- 
fensa? \-  »'  •  ■     •        • 

Pues  yéndose  por  los  cerros  de  Ubeda. 

Acaba  de  decir  que  va  á  replicar  la  crítica  del  uni- 
forme, y  en  lugar  de  UNIFORMAR  sus  ideas  al  respecto 
se  sale  de  la  FORMACIÓN  y  se  desconforma,  sin  confor- 
mar á  nadie,  por  cuanto  que  dice  que  se  ocupan  del 
uniforme  de  los  alumnos  y  no  del  buen  régfimen  del 
colegio  que  él  dirije,  por  mus  que  afirma  que  los  elogios 
no  son  para  él  sino  para  el  subdirector. 

De  modo  que  ó  el  dirije  ó  no  dirije;  si  lo  primero,  la 
modestia  se  le  ha  declarado  en  huelga;  si  lo  segundo,  la 
utilidad  del  firmante  como  director  es  la  imagen  talsa 
de  una  errónea  adoración. 

Pero  á  renglón  seguido  y  á  continuación  de  ese 
párrafo-incensario  que  cuadra  en  la  réplica,  como  á  un 
santo  cristo  un  par  de  pistolas,  dice: 

«Tenemos  vanidad  de  criticar  siempre  y  no  importa 
usar  imagines  y  comparaciones  tan  desgraciadas  y  tan 
depresivas  como  las  que  motivan  estas  Aneas». 

Resulta  pue^  q^e  el  motivo  de  su  escrito,  no  es  otro 
,  que  la  necesidad  de  usar  imágenes  depresivas  y  nada 
.mas,  y  continúa.    ■ 

>  .  «Vamos  al  caso.  El  uniforme  qu?  el  Gobierno  ha  dé- 
'áretiáo  para  el  Colegio  Militar,  es  casi  el  mismo  uni- 
forme (ha  hecho  bien  en  repetir^uniforme— para  que 
nadie  crea  que  —mismo  -  se  refiere  á  Gobierno)  que  usan 
eii  el  ejército  francés  los  húsares  (pero  no  casi  igual  al 
que  usan  los  alumnos  de  ningún  colegio— porque  hay 
que  tener  en  cuenta  que  los  alumnos  no  se  educan  para 
húsares  solamente)  y,  exactamente,  excepción  del  casco 
Xfáe  es  alemán,  el  que  visten  los  cuerpos  de  cazadores  á 
caballo». 

¿A.  qué  viene  lo  de  ¿Ractamente  subrayado,  si  hay 
que  hacer  excepción?     * 

Y  vemos  que  el  uniforme  es  alemán  por  la  cabeza  y 
francés  por  el  resto:  algo  así  á  modo  de  mosaico  de  mal 
gülsto. 

Por  último  defiende,  que   el   referido  uniforme  deben 

vestirlo  al  par  de  los  alumnos  los  jefes  del  Colegio,  á  lo 

cual  y  prescindiendo  de  lo  que  .piensa  acerca  de  esto  el 

.■  jbítico  núm.  i,  nosotros   no   podemos   estar  conformes 

non  el  firmante  liúm.  2,  porque   los  jefes  tienen  su  uni- 

^fotme  .propio  y  no  hay  porqué  ni  para  qué,  disfrazarse 

de  alumnos. 

Antes  de  concluir,  queremos  demostrarle  que  en  su 
escrito  ha  usado  palabras  que  nada  significan,  cosa  que 
debió  tener  en  cuenta  el  jefe  de  un  colegio. 

Al  ponderar  al  subdirector,  dice:   que  cglaborabaií 

'¿'."-unidos  en  esta  tarca  silenciosa  de  reorganizar  séria- 

v.'iineiUe,  un  cuerpo  que  estaba  agónico.    [Ábrete  tierral 

'^.<'.    iQüé  6*  ^s°  ^^  agónico!  Poquito  á  poco:  pasamos  por 

todos  los  colores  del  uniforme  y  por  la  promiscuidad 

del  alemán  y  francés  que  entra  en  su  composición;  pero 

lo  de  agónico,  no  cuela,  por  mas  que   adivinemos  el 

significado  que  Vd.  le  supone  á  esta  palabra. 

i£n  ningún  diccionario  lo  verá  Vd.  aunque  lo  busque 
á  la  luz  de  un  cabo  de  vela. 

Lo  que  hay  en  el  diccionario,  como  mas  parecido,  es 
AOON — voz  con  que  los  griegos  designaban  los  comba- 
tes públicos. 

Agonio— Dios  que  preside  á  los  negocios,  empresas, 
asociones,  etc. 

Agonístico— Nombre  que  daba  Donato  á  los  após- 
toles de  su  secta.  ■ 

Así  pues,  conste  que  la  voz  «Agónico»,  no  se  cono- 
ce por  los  que  saben  mas  que  nosotros. 

Resultando  en  resumen,  que  su  réplica  no  puede  mo- 
lestar al  crítico  núm.  i,  porque  no  le  refuta  Vd.  nada  y 
no  habla  el  lenguaje  que  todos  hablamos.  No  entiende 
pues,  lo  que  tiene  entre  manos;  lo  únicp  que  Vd.  ha 
sabido  hacer,  fué  lo  de  privamos  de  una  piedra,  y  aun 
eso,  no  fué  por  iniciativa  propia,  sino  por  servir  el  ca- 
pricho de  aquel  personaje  agónico  desde  ^ue  subió  al 
poder.  í 


Á  GOZAR 


¿Qué  hacen  los  gobernadores 
viniendo  á  cada  momento? 
jsaliendo  de  su  elemento! 
[¡deponiendo  sus  rigores!! 
Vestidos  de  mil  colores 
que  el  sol  con  su  luz  esmalta, 
vinieron,  sin  hacer  falta, 
mas,  por  lo  que  aquí  se  goza; 
el  de  Santiago,  Mendoza 
y  el  de  San  Luis  y  el  de  Salta. 

Después  regresan  con  faz  tranquila 
y  todos  cantan  moviendo  el  pié: 
— ¿Dónde  vas  con  mantón  de  Manila, 
dónde  vas  con  vestido  chiné. . . . 


COSAS  DE  SANCHO 

Después  de  aparecida  la  cabeza  del  hombre  descuar- 
tizado, han  aparecido  muchas  cosas  roas  que,  habían 
¿ewparecido. 


DON    ftUIJOTE 


--  ;í-.?:¿'i'?rrí- 


Pero  lo  que  todavía  no  ha  aparecido,  es  la  indemni- 
zación de  Isidro  Gallegos,  que  fué  el  que  halló  la 
cabeza. 

Y  con  ese  hallazgo,  que  todavía  no  se  ha  gratificado, 
se  hallaron  la  identidad  de  la  víctima  y  la  personalidad 
del  victimario. 

La  clave  pues,  de  estos  descubrimientos  tan  intere- 
santes, reside  en  el  niño  Isidro. 

Y  sin  embargo,  hallazgo  tan  importante,  no  ha  mere- 
cido una  r^ompensa,  importante  también. 


Han  aparecido  los  autores  del  robo  de  los  400,000 
pesos  al  Banco  de  la  Nación,  del  Rosario  y  los  pesos 
también. 

Nos  cong^tulamos.  Pero  de  tiempo  atrás  que  veni- 
mos clamando  porque  se  prenda  á  todos  los  ladrones 
de  los  bancos  y  no  vemos  empeño  en  descubrirlos. 

Porque  esos  400,000  pesos  de  ahora,  son  un  grano  de 
anís  si  se  comparan  con  las  sumas  sacadas  del  Banco 
Nacional,  del  de  la  Provincia  y  del  Hipotecario,  en  épo- 
cas pasadas,  cuya  reparación  no  ha  empezado  á  produ- 
cirse siquiera. 

Total:  400,000  pesos  aparecidos  y  varios  millones 
desaparecidos. 


Otra  cosa  que  no'  ha  parecido  todavía:  la  resolución 
á  nuestro  espediente  por  cobro  de  pesos  á  un  Juzgado 
de  Paz. 

Ni  los  pesos  tampoco. 

En  Marzo  iniciamos  el  espediente,  fué  al  Ministerio, 
en  el  Ministerio  estuvo  en  estudio,  después  estuvo  al 
despacho,  y  por  último  no  estuvo  mas  allí. 

Pasó  á  informe  del  juzgado  y  todavía  está  en  poder 
del'juez. 

En  interés  de  todos  está  el  pronto  despacho,  porque 
el  que  pagEi,  descansa;  y  el  que  cobra,  mucho  mas. 

Descansemos  pues,  todos  de  una  vez. 

Venga  la  resolución;  vengan  los  pesos. 


Al  fin  ha  aparecido  triunfante,  para  concejal,  el  infati- 
gable Morel. 
Es  un  grran  retuerzo  para  la  Municipalidad. 
Porque  es  robusto. 

Y  porfiado. 

Y  terco. 

Y  tenaz. 

Y  pertinaz. 

Y  contumaz. 


Todo  aparece. 
Quijote. 


menos  la  primera  piedra   de   DoN 


¿Si  al  archipiélago  Jónico 
y  en  su  furor,  con  mal  fin, 
la  enviaría  Celemín 
al  verse  en  estado  AGÓNICO? 


LANZADAS 


Las  empresas  de  ferro-carriles  no  anlan  acordes 
entre  si. 

Unas  pagan  á  sus  empleados  en  razón  directa  del 
alza  del  oro,  otras  no. 

Pero  todas  gravan  sus  tarifas  de  pasaje  y  de  carga, 
según  el  tipo  del  oro. 

Como  consecuencia  de  este  gravamen,  cualquiera 
creeria  que  los  empleados  saldrian  beneficiados. 

Pues  no,  señor;  y  entiéndase  que  en  esto  que  vamos 
á  decir,  nos  referimos  al  ferro-carril  central.  / 

Sube  el  oro;  se  aumentan  las  tarifas. 

Se  cobra  mas;  pero  á  los  empleados  se  les  paga  lo 
mismo,  sin  aumento  ninguno. 

¿Dónde  está  la  equidad? 

Ademas  de  que  los  sueldos  son  mezquinos,  porque 
hay  empleados  que  tienen  muchas  horas  de  trabajo  y 
mucha  resjjonsabilidad  y  gozan  solamente  66  pesos. 

Cuando  simples  peones  de  otras  líneas  ganan  ese 
sueldo. 

Esto  por  hoy;  otro  dia  será  otra  cosa. 

¿No  les  dá  frió  á  Vds.,  lectores  amables,  ver  á  los  sol- 
dados con  trajes  de  brin? 

Pues  figrúrense  Vds.  el  que  les  dará  á  ellos  con  seme- 
jante uniforme. 

Y  el  Ministro  de  la  Guerra,  tan  fresco. 

Es  decir,  tan  caliente;  porque  los  que  están  frescos, 
son  los  cuerpos  que  visten  el  brin. 

La  comisión,  de  poderes  de  la  Cámara  de  Diputados 
ha  puesto  al  despacho  las  actas  de  las  elecciones  de 
orden  secundario. 

Esta  innovación,  usada  por  primera  vez,  no  tiene 
otro  objeto  que  postergar  las  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires,  porque  estas  llenan  al  Congreso  un  número  con- 
siderable de  miembros  opositores. 

Esto  se  llama  hacer  las  cosas  al  revés. 

Pero  |si  al  fin  ha  de  ser! 

¿Xo  les  parece  4  Vds.  esto,  un  juego  de  chiccM,  llenos 
de  envidia  por  loa  que  quiere  jugar  con  ello» 


Ello  es  que  todavía  no  se  ha  he  ^ho  nada  á  pesar  del 
tiempo  transcurrido. 


Al  fin  ha  aparecido  la  actividad  para  dar  con  los  au- 
tores del  crimen  de  la  calle  de  Rivadavia,  perpetrado 
con  anterioridad  al  del  hombre  descuartizado. 

Tiempo  era  ya,  que  sean  habidos  y  juzgados  los  cul- 
pables, es  lo  que  deseamos. 


El  Ministro  de  Hacienda  se  ha  encastillado  nueva- 
mente en  su  mutismo  y  no  hay  quien  le  saque  una  pa- 
labra sobre  lo  que  tiene  pensado  para  detener  el  vuelo 
ascendente  del  oro. 

Es  un  recurso  como  otro  cualquiera  que  se  sirve  la 
impotencia, 

Pero,  no  hay  que  pensarlo  tanto:  el  único  medio  está 
en  la  mente  de  todos. 

Esto  es,  en  la  renuncia  de  todos  ellos. 


En  la  capa,  rosada 
todo  es  nftterio; 
misterio  el  presidente 
y  el  ministerio. 
Nadie  del  mundo 
sabe  lo  que  se  pasa 
allá  Ínter  muros. 

Algo  pues,  se  prepara 
de  mucho  efecto; 
Dios  nos  libre,  lectores, 
de  sus  efectos. 
Pues  la  rosada 
hace  tiempo  que  solo 
nos  dá  pavadas. 

Con  la  suba  del  oro 
todo  vá  malo 
y  cada  marinero 
cuida  su  palo. 
¡Si  en  tal  borrasca, 
al  subir  tanto  el  oro 
ellos  bajáranl 

Lo  cierto  es  que  cavilan 
todos  los  dias, 
para  buscar  al  caso 
pronta  salida. 
[Salida!  Nunca;  - 
tan  solo  bien  saldremos 
si  ellos  renuncian. 

Este  fKste  período 
asaz  ingrato, 
tiene  todo  el  aspecto 
de  interinato; 
solo  es  durable 
esta  crisis  eterna, 
casi  incurable. 


El  senador  señor  Tello,  estuvo  admirable  en  su  elo- 
cuencia tribunicia. 

Nos  dijo  una  cosa  que  nadie  habia  sospechado  si- 
quier*, y  es  que  él  sahe  que  una  higuera  dA  higos 

Y  NO  PATATAS. 

Esta  contundencia  habrá  resonado  en  la  tumba  de 
Cicerón  con  mucha  violencia. 

Paciencia. 

Y  también  nos  descubrió  un  secreto,  y  es,  que  el  año 
pasado,   el  Parlamento,  Mizo  DE  UN   hombre,  una 

MUJFR. 

¿Dónde  está  ese  enjendro  parlamentario? 
¿^  ha  descubierto  la  inQuÍ>acion  humana  quizás? 
En  todo  caso,  nosotros  somos  partidarios  del  sistema 
antiguo.  Y  creemos  que  las  mujeres,  también. 


Los  señores  senadores  de  la  provincia,  Matienzo  y 
Liliedal,  han  obtenido  un  triunfo  consHtucional,  que 
importa  mucho  para  la  buena  marcha  de  los  andares 
del  Gobernador  y  de  sus  insjñradores. 

Ellos,  los  radicales,  han  pulverizado  los  argumentos 
de  la  vieja  escuela  equilibrista  y  han  llamado  á  las 
cosas  por  su  verdadero  nombre. 

Los  felicitamos  á  ellos  y  felicitamos  también  á  la 
provincia  de  Buenos  Aires. 

[Esos  somos  nosotros!  [Vivan  los  radicalesl 


Los  conocidos  literatos  señores  Juan  Cruz  Ferrer  y 
Arturo  Ballestero»,  han  dado  una  prueba  de  su  ingenio 
en  la  nueva  producción  titulada:  «Los  verbenistas,  ó  los 
teatros  por  secciones  y  éxitos  bien  merecidos»,  reflejo 
lírico,  en  un  acto,  que  ha  obtenido  en  el  teatro  de  Mayo 
un  éxito  digno  de  la  obra  REFLEJADA.  El  público  no 
cesa  de  reir  durante  la  representación  de  «Los  verbe- 
nistas», cuyas  escenas,  llenas  de  vida  y  movimiento, 
están  dialog^as  con  mucha  gracia  y  aplicadas  opor- 
tuna y  naturalmente  las  frases  mas  salientes  de  «La 
vert>ena». 

«Los  verbenistas»  ha  tenido  que  representars»  dos 
veces  por  noche,  durante  toda  la  semana,  para  satisfa* 
cer  la  curiosidad  y  el  entusiasmo  del  público. 

Tifo.  Lito,  (k  J.  Ribat  y  Hno ,  Rincón  ií9 


■  ■■■'I 


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•/xA. 


/ 


»■• 


Tfé^hgo  17  d«  Junio  de  1894. 


BUENOS  llfiES 


]iN0  X.-Námero  18. 


%;'''^n  la  Capittl 


*0-' 


Suicrieion  por  trimestre  adelantado. 

Número  suelto 

N&mero  atrasado 

Elxtraiyero  por  un  año.    .    .    . 


P8.ll.50 
"  0i2 
"  0.20 
"    12.00 


En  Don  Quijote  no  hay  dunjae 
porque  es  cívico  del  Parque, 


Por  ver  el  oro  á  la  par  ^ 
lacharé  sin  descansar. 


Don  Quijote  es  adivino    *- V 
7  el  08  trazará  el  camino.     '^  - 


"■     HORAS  DE  ADHIN ISTRACJON :  DE  II A  3  P.  1/ 


(¡ampaña 


/ 


Suserícion  por  semestre  adelantado. 
N&mero  suelto.  £.>>. y  •  •  • 
Número  atrasad^.    .    .    .    .    . 


Extranjero  por  un  «ño 

:■/,  "Vengan  cien  mil  sasericiooes 
}  abajo  las  subvenciooea. 


Pi.  4.00 

•'  O.M 

"  0.40 

"  12.00 


Para  Quijote  porteño 
todo  enemigo  es  pequeño. 

Y^soy  terror  de  enemigos 
y  amigo  de  mis  amigos. 


/' 


SDSCRICION  POR  SEMESTRE  ADEUNTADO 


.,>^J     ^8te    periódico    se    compra   pero    no    «e    vende 


U  CORRESPONMNOi 


i  miifSS.  DE  i.'  OSSOBIO    i 


Propietario:  EDUARDO  SOJíO 


I 


iDIIRISTBiCIOl:  TEHEZDEU  594. 


I  OJO  I  ¡OJO  li;  II  o  JO  III 


«  Bueno*  Aires,  Agosto  !7  de  1893.— AI  Sr.  Ge  fe  de  Policía.  - 
Los  periódicos  de  caricaturas  políticas  que  nada  respetan,  que  .á 
menuda  injurian  y  que  no  pocas  wces  incitan  al  crimen,  son 
incompatibles  con  las  exigencias  de  ínna  situación  de  estado  de 
sitio.  En  consecuencia,  ya  que  el  >«eaianario  denominado  UON 
QUIJOTE,  persiste  en  su  íKtítud  agresin  para  los  altos  lunciuna- 
rios  del  paU.— De  orden  del  Sr.  I'rdütente  procederá  V.  S.  en  el 
dia  i  prohibir  su  circulación  y  oi'uptriit|oinvenurió  el  estable 


eimiento  por  donde  se  edita. 
QoinUuu  > . 

I«  follda  «ul  ytdn, 
▼lao  i  moctnknn*  «1  Mit6gvsfo. 
á  mi,  \u  aad*  m«  arrtdr»; 
i  d«ip««,  H  M  al  Utégnlo 
}  It  ■wniattA  oti*  pltdn. 

— iM«*|c*  i«  U  pita»  •■  PM 
-m4HU:-«Tálcuu  DIm 

•¿i  (lita  lanite  iflutur 
mam  n»  uta  u  yA»  vul» 


-Saludo  i  V.-S,  atentamente.— Manuel 


bMCO,  t  mi  ••  ma  Sfon, 
ffi  «r^edio  M  algo  inAudito, 

Í%4*alto,  muy  darito: 
l«  ■!  Ift  pladn  •■  muy  dvn 
ftu  w  maM  doro  «1  «MTlto 

T  Hl  IH  dlUtM*  M*  poau 

■«  Mtu  MtriwtM  lo<M 
d«  tattirtTi  7....  duMM  - 

tV\Wt  da  ><*>■  7  TOM« 

•a  lUM,  «H  UcntBM 


NOTA— Iji  piedra  «afonda, 
despoM  d«  M  mtiatt  fl-a, 
■■■iii^i   |H  r.. 


y  hi  vuelto  iiyallA 
e«n  latiifácctoD  profanda. 


%ims: 


PACIENCIA 


Ésta,  que  en  algunas  personas  es  una  virtud  y  en 
otras  un  vicio,  ha  llegado  á  ser  para  todos  los  habitan- 
tes de  la  Argentina,  un  artículo  de  primera  necesidad. 

De  primera  necesidad,  por  muchas  razones:  porque  es 
artículo  mas  barato  que  los  idem  de  idem;  porque  con 
ella  ganaremos  algo  en  el  cielji,  los»  que  todo  lo  hemos 
perdido  en,  14  tierra;  porque  ella  nos  hará  dar  vueltas  al 
rededor  del  gobierno  para  estildia/  el  gran  fenómeno 
de  la  esterilidad  política;  porque  de  ella  lia  de  brotar  en 
nuestro  espíritu  la  indiferencia  absoluta,  que  es  el  sum- 
mum de  la  filosofía  acomodaticia;  porque'  sobre  eUa> 
alcanzaremos  á  ver  clara  y  definidamente  el  horizonte 
cerrado  por  la  mano  maestra  de  los  inútiles;  porque  sin 
ella,  la  desesperación,  muy  razonada,  nos  hubiera  des- 
garrado ya  las  entrañas;  y  penque  en  ella  está  el  origen 
de  la  única  fuente  de  nuestrA  últimos  recursos. 

Así  pues  la  paciencia,  qué  al  decir  de  muchos  es  un 
sol  que  entibia  pero  que  no  calienta,  es  para  nosotros 
la  gran  estufa  'dcmde  ¿e  templan  las  aspiraciones  y  los 
desvelos. 

Y  para  el  gobierno,  su  punto  de  partida,  su  ruta  de 
marcha  y  el  término  de  su  viaje  probablemente. 

Cuidado  que  se  necesita  paciencia  para  tener  las  rien- 
das del  gobierno  en  la  mano,  sin  darle  dirección  á  nada, 
siquiera  fuese  á  lo  mas  rudimentario. 

A  veces,  creemos  mas  que  en  la  paciencia,  en  la  in- 
diferencia de  los  gobernantes;  todo  les  es  indiferente- 
mente igual,  á  escepcion  de  los  personajes  que  deben 
salir  elegidos  gobernadores  en  las  proViAqas. 

Esta  es  su  sola  ocupación,  6  su  maftia  única,  ó  su 
vicio  esclusivo;  porque  no  sabe  uno  qtu5  ■  llamar  ya  á 
esta  apatía  que  ha  inyadido  separada  y  >íJoleCtivamentc 
á  todos  los  hombres  dirigentes  de  la  cbá.  pública. 

Parecen  armeros,  que  solo  fabrican  estadas  de  Ber- 
nardo y  carabinas  de  Ambrosio.  En  todos  los  ramos  se 
biente  su  falta  de  acción  y  se  presiente  al  par  la  parali- 
zación absoluta  en  las  tuerzas  vivas  de  la  nación. 

Aquellos  alardes  de  respeto  i  la  constitución,  se  han 


quedado  al  aire  libre  y  se  lian  helado  sin  duda,  pues  no 
hemos  visto  ni  un  solo  broto. 

Aquel  empeño  en  reformar  la  ley  electoral,  para  evi- 
tar los  escándalos  y  los  fraudes  y  los  amaños  y  las 
coacciones  y  todos  los  vicios'  en  fin,  de  que  adolece  la 
actual,  no  pasó  de  ser  un  presentimiento  de  un  embrión 
de  un  conato,  para  buscar  el  etecto  de  la  oratoria  de 
relumbrón  y  nada  mas. 

Aquello  de  basar  las  resoluciones  gubernamentales 
en  las  justas  exigencias  de  U  opinión  pública,  ha  resul- 
tado después  un  eSca^n  para  4i»oilitar  la  ascensión  al 
poder. 

Lo  de  que — «yo  haré  un  gobierno  de  todos,  con  todos 
y  para  todos»  —  fueron  palabras  lanzadas  al  aire,  para 
microbizar  el  ambiente  que  respiramos. 

En  fin,  nada;  las  promesas  condensadas  en  las  víspe- 
ras del  mando,  se  han  trocado  en  deficipncias  lamenta- 
bles é  inacabables.  i ' 

Tía  {fMCc4otr«9  hoy  «tt  p/^rsina  y  de  ahír  wo  g!*en 
salir,  porque  no  pueden,  porque  no  se  atreven;  {xjrque 
la  ciencia  política  la  lleva  en  sí  el  que  nace  para  ser 
hombre  de  estado,  sin  que  la  adquiera  en  el  curso  de  la 
vida,  el  que  naée  sin  ella. 

Resultante  clara  y  lógica:  la  paciencia,  ya  que  no  la 
felicidad;  la  resignación,  ya  que  no  el  progreso;  el  indi- 
ferentismo, ya  que  ñola  energía  laboraria;  y  la  filosofía 
espontánea,  ya  que  no  la  realización  de  las  nobles  y  de 
las  legítimas  aspiraciones. 

¡Paciencia! 


¡HIELO! 


En  estos  tiempos  tan  frígidos, 
se  hielan  hasta  los  cálculos; 
y  nos  vamos  al  preiérito 
IMPERFECTO,  á  pasos  rápidos. 
Ya  los  faroles  juaristicos 
alumbran  estos  carámbanos; 
ya  el  oro  sube  impertérrito 
burlándose  de  los  candidos, 
que  aun  esperan  tiempos  pró-iporos 
con  estos  hombres  IM-pAvidos; 
ya  se  prepara  la  crítica 
á  esgrimir  el  lápiz  cáustico 
y  á  perfilar  con  la  péñola 
los  rangos  de  estos  SERÁFICOS 
inocentes  é  impoh'ficos, 
que  prometieron  ser  b'ilsamo 
y  han  resultado  cantáridas 
á  esté  país  ya  sin  ánimos; 
ya  de  la  miseria  el  hórrido 
semblante  se  asoma  escuálido, 
amenazador,  famélico, 
ofreciéndonos  el  hábito 
con  que  iremos  al  sarcófago, 
que  es  término  de  este  tránsito; 
ya  los  fraudes  y  las  cabalas 
de  electorales  escándalos, 
hechos  al  humo  de  pólv^ora 
en  favor  de  almas  de  cántaro 
fraguan  tormentas  horrísonas, 
con  truenos  y  con  relánpagos; 
ya  el  acordeón  maléfico 
ha  dado  á  luz  otros  vastagos, 
por  legar  á  la  República 
mas  número  de  parásitos; 
ya  la  silbatina  múltiple 


ensordeciendo  los  ámbitos, 

no  lastima  el  alto  tímpano 

del  pequeño  Sardanápalo; 

ya  no  üay  justicia,  ni  hay  lógica, 

ni  se  advierte  que  es  el  báculo 

en  unas  manos,  la  brújula, 

en  otras  manos,  el  látigo; 

ya  se  buscó  el  lado  cómico 

al  partido  de  lo  «nírquico, 

falsificando  los  cómplices 

y  haciendo  á  inocentes,  bárbxros; 

ya  solo  anuncian  catástrofes 

los  alambres  telegráficos:  :   . 

— «La  reina  Vi¿toria  a.'^ústase    "  ■  " '  , 

del  ruido  de  lo»|  pámpanos» — 

—  «Sagasta  no  Come  nísperos»  — 

— «Bismark  -se  atraca  de  rábanos»  — 

— «Farbos  prestóse  íntegro 

en  el  tribunal  ^  sábado»  — 

— «Se  hundió  ¿I  órgano  de  Móstoles 

en  medio  de  tifmos  cánticos»  — 

—  «León  trecei»re unido  el  cónclave  — 

—  «Llegó  D.  Marcos  á  Córdoba»  — 

—  «Fundará  un  diario  Cárcano»  — 
— «En  todas  partes  hay  cólera, 
terremotos,  muermo,  pinico»  — 
— «El  Polo  Sud  está  tísico,  , 

y  con   agua  al  cuello  el  Ártico» — 

—  «Se  casan  todos  los  clérigos»  — 
— «Invaden  los  aires,  zánganos»  — 
y. . .  esto  al  hombre  mas  pacífico, 
6  si  queréis,  mas  flemático, 

lo  trueca  en  un  energúmeno; 
y  todo  ¿por  que? — iSan  Dámaso! 
porque  en  estoi  tiempos  frígidos 
se  hielan  hasta  los  cálculos, 
y  nos  varaos  al  prftéri  ro 
imperfecto,  á  vucl  is  rá^jidos. 


¿A  DÓNDE  VAMOS? 


Con  el  rechazo  del  diputado  por  la  Rioja,  ha  querido 
hacer  el  gobierno  una  cuestión  de  Estado:  una  co>ia  así 
á  modo  de  un  paraguas  que  le  sirva  para  preservarse 
de  la  lluvia  cuando  haga  sol  y  de  los  rayos  ardientes 
del  rubicundo  Febo,  cuando  las  nubes  se  desgajen  en 
copiosa  lluvia. 

Hemos  sufrido  un  triste  desenc-mto  con  esta  intromi- 
sión COL/V-ELECTORA.L,  porque  traerá  coi^,  toda  vez 
que  no  será  ésta  la  última  elección  que  se  hará  sin  la 
prescindencia  de  los  poderes  centrales. 

Y  llega  este  copioso  desencanto,  en  loí  mim»ntos 
angustiosos  de  examen  porque  están  pisando  los  -go- 
bernantes. , 

¿Y  por  cuántos  votos  ha  triunfado  la  mayoría  parla- 
mentaria? 

¡Por  dos  votos  na  l.i  mis! 

Ahora  bien:  ¿cuántos  votos  tendría  el  gibierno  á  su 
favor  si  se  apelase  á  una  votación  pública  y   nacional.' 

Los  silbidos  de  la  última  exhibición  contestarán  por 
nosotros,  con  mas  armonía  y  con  mas  elocuencia. 

¡Dos  votos!  y  ¡mil  silbatos! 

Búsquese  ahora  el  ensamblaje  de  los  poderes,  con  los 
asentimientos  de  la  pública  opinión. 

Esto  escita  la  hilaridad  de  todos  los  que  siguen  la 
marcha  (?)  de  los  acontecimientos  políticos. 

¥  esto  que  parece  una  derrota  material,  es  el  triunfo 
moral  del  diputado  rechazado. 

Aquí  se  vé,  pues,  el  respeto  á  la  constitución,  la  pres- 
cindencia electoral  del  gobierno,  los  resultados  de  su 
e»cla«iv¡»mo  y  ds  su  despotismo,  y  á  U  liberUi  Uoru* 


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\j<><\\<i'^  <i>i  WísA^oi>w«\w\\o,  m  Hii  o^AtoX^A  i.mí.'i  im'c^'i^n  (.<^t\  í\\,^\«V^^ 


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DON    QUIJOTE 


do  su  aherrojamiento  después  de  escarnecida  y  de  ul- 
trajada. 

Ya  no  bastin  razones  elocuentes,  ya  no  bastan  fjrue- 
bas  fehacientes,  ya  no  basta  nada.  Hay  una  mayoría  de 
dos  votos,  bastante  para  aplastarlo  todo,  ya  que  no  para 
convencer  ¿  nadie. 

Por  el  camino  que  va«os,  llegaremos'  antis  y  con 
tiempo  á  la  meta  de  «kU  gobisrno:  á  la  unanimidad 
oficial,  pero  nunca  á  la  simpatía  general  de  la  opinión 
del  país. 

Podrá  sacar  triunfantes  por  todos  los  medios  de  que 
dispone,  ¿  servidores  fi»les  é  incondicionales;  pero  de 
ahí  á  asegurarse  cá  beneplácito  del  pueblo,  va  una  dis- 
tancia insalv«biaw 

Sépalo  de  una  vez:  el  gobierno  está  muerto  ante  la 
opinion'del  país;  Mtamos  en  presencia  de  un  cadáver  á 
quien  la  ciencia  fascinadora  le_ imprime  movimientos 
automáticos. 

Y  no  es  posibU  seguir  así,  porque  la  descomposición 
vendrá  en  breve  y  torto  se  perderá  y  con  ello  el  tiempo 
que  es  lo  mas  sensible,  porque  el  tiempo  es  salud  para 
el  cuerpo  y  salud  para  el  alma. 

Recuérdese,  que  después  de  colgarle  la  galleta  al 
Nerón  del  actual  gabinete,  llamó  al  eminente  esUdista 
Dr.  Del  Valle,  y  le  dijo:— tabora  si  que  haremos  buen 
gobiemol» 

Esta  frase  la  oyó  todo  el  mundo  y  esta  frase  la  repro- 
dujeron todos  los  periódicos  de  la  república;^  y  esta 
frase. . .  se  la  llevó,el  viento,  porque  al  poco  tiempo  de 
vertida,  destituyó  i  Del  Vallo,  para  rehaSilitar'al  Nerón 
de  marras,  al  de  la  célebre  galleta.' 

¿A  dónde  vamos  por  este  camino?  ¿Qué  hay  que  es- 
perar de  estas  vacilaciones  y  de  estas  contradicciones? 

¿Se  pretende  que  volvamos  al  caos,  á  la  nada?  ¿Se 
anhela, restaurar  el  aciago  entronizamiento  de  Rosas? 

|A  dónde  vamosl 

— J-J  giíc)  st- — 

EL  FUEGO  INTERNO 


El  ministro  de  hacienda, 
6  de  finanzas,  porque  mas  se  entienda; 
está  QUE  SUDA  de  estupor  y  hastío, 
en  este  mes,  lector,  de  tanto  frió. 
Lo  cual,  si  bien  se  mira,  no  es  rareza, 
pues  dicpn  que  un  volcan  es  su  cabeza; 
si  esto  es  cierto,  tendrá  rail  desazones, 
que  el  volcan  dá  de  sí  rail^ERUPCIONES. 
Ue  modo  que,  si  el  cráter  se  desata, 
sufrirá  la  viruela,  la  escarlata, 
tumores  y  diviesos  y  otros  granos 
que  á  la  carne  convierten  en  gusanos.' 

|ES  PEUAGUDO  EL  MAL  Y   DESASTROSO; 
Y  MAS  QUE  PELI-AGUDO,  ES  PELI-GROSOl 


COSAS  DE  SANCHO 

Señor  Intendente:  iqué  bonito  paisaje  se  adviertp. 
si  se  pasa  por  la  calle  de  Santa  Rosalía,  en  camino  á  la 
de  los  Olivos! 

Vaya  Vd.  y  lo  verá. 

Aquellos  terrenos  comprendidos  entre  Santa  Rosalía, 
General  Iriarte,  del  Homo,  Santa  María  y  Santa  Mag- 
dalena, son  lagos  profundos,  cuyas  aguas  rizan  las  bri- 
sas frescas  de  estos  tiempos. 

Y  en  medio  de  aquellas  agua.s,  de  aquellos  lagos,  hay 
viviendas  habitadas  por  gente  digna  de  mejor  suerte. 

Por  Dios,  señor  Intendente,  ¿porqué  nó  crea  Vd.  una 
repartición  de  marina  municipal,  para  que  dote  de  lan- 
chas á  los  referidos  lagos? 

Aquello  es.  . .  la  mar. 


Sí,  seflor  Intendente:  esa  repartición  hace  mucha 
falta,  quizá  tanta,  por  no  decir  mas,  que  la  quinta  de 
Lezama. 

Porque  además  de  los  servicios  que  prestaria  á  los 
habitantes  de  los  lagos,  canalizaría  la  Boca  y  establece- 
ria  lo  que  hace  mucha  falta  allí,  que  es  un  servicio  de 
botes  para  utilidad  imprescindible  de  los  vecinos  en 
particular  y  del  público  en  generaL 

La  Boca  es  una  especie  de  Venecia,  sin  canalizar. 

Ya  vé  Vd.  que  fácil  nos  seria  poseer  una  Venecia 
artificial  y  moderna. 


Depo  contrario,  la  quinta  de  Lezama  tiene  un  deber 
que  cumplir  y  en  el  cual  Vd.  no  ha  pensado  siquiera, 
seguramente. 

El  primer  rol  de  ese  paseo  va  á  ser  el  de  secadero 
PÚBLICO,  porque  irán  á  él  á  secarse  los  vecinos  que  se 
inunden  siempre  que  llueva. 

Esto  es:  los  que  puedan  pasar  á  través  de  los  char- 
cos, de  los  lagos,  de  los  pantanos,  de  los  estanques,  de 
los  ríos  y  de  los  mares  de  la  Boca. 


Y  al  hablar  de  las  aguas  de  la  Boca,  en  sus  diversas 
y  múltiples  manifestaciones,  no  vaya  Vd.  á  creer  que 
voy  á  pasar  en  silencio  los  barros  de  las  calles  que  ha- 
cen imposible  el  tránsito  de  una  acera  á  la  opuesta. 

Son  barros  de  media  vara  de  profundidad,  tenaces  é 
impasibles  muchas  semanas  después  de  haber  llovido: 
•11)  se  estancan  i  cada  paso,  los  vehícnloi  que  tienen  la 


arrogancia  del  necesitado;  allí   se  refleja  la  incuria  mu- 
nicipal, y  la  desidia  y  el  abandono  del  Intendente. 

Tenga  Vd.  presente,  que  la  Capital  no  está  reducida 
á  la  Plaza  de  Mayo. 

"\"        ' 

A  propósito  de  la  Plaza  de  Mayo. 

¿Cuando  se  acaba  de  gastar  dinero  en  esa  plaza  pú- 
blica? 

Porque  hace  falta  alguno,  para  ia'wertirlo  en  lo  que 
queda  dicho. 

Que  es  de  preferente  urgencia. 

Que  es  de  absoluta  necesidad. 

Porque  hay  que  distinguir:  lo  que  se  grasta  en  la 
Plaza  de  Mayo,  es  por  capricho,  MAYORMENTE  y  lo  que 
se  gaste  en  la  Boca  es  reproductivo,  porque  todo  lo  que 
se  lleva  á  la  boca,  va  á  la  del  estómago,  y  lo  que  allí 
entra,  todo  se  digiere. 

Al  paso  que  lo  de  la  Plaza  d^  .Mayo,  se  le  ha  indi- 
gestado á  toda  la  Capital. 

Otro  dia  circunscribiremos  mas  estas  ideas,  para  ma- 
yor ilustración  de  la  Intendencia.  Nosotros  le  ayudare- 
mos en  su  tarea. 

Esto  es,  si  Vd.  quiere;  pero  gratis,  conste. 


CANTARES 


Cuando  pienso  en  mi  dolor 
de  verlo  grande  me  aflijo; 
si  pienso  en  el  Intendente 
Uoro  de  verlo  tan  chico. 

Para  espantar  á  las  aves 
se  colocan  espantajos; 
ave  ha  sido  la  opinión 
que  este  gobierno  ha  espantado. 

La  mayoría  compacta 
de  dos  votos  nada  mas, 
son  cual  los  dientes  postizos 
que  no  pueden  masticar. 

Ha  muerto  el  rey  de  Marruecos, 
según  dicen  por  allá;, 
icuántas  mujeres  QUERIDAS 
del  hecho  se  alegraránl 

Dios'hizo  el  mundo,  de  nada, 
y  después  nos  redimió; 
y  Don  Bartolo  hizo  fiasco 
tocando  el  acordeón. 

Tiene  el  mar'  sus  "on(iras~Brava5, 
el  sol  benéficos  rayos, 
el  espacio  sus  colores 
y  la  tierra  muchos  pavos. 

Muy  humilde  y  muy  contrito 
me  llego  al  confesionario, 
y  después,  pegue  ó  no  pegue, 
al  pueblo  le  doy  de  palos. 

Me  asombro,  si  alzo  los  ojos 
para  mirar  las  alturas;  ; 

porque  veo  cinco  ceros 
envueltos  en  muchas  plumas. 


LANZADAS 


No  hay  que  dudarlo:  la  perniciosa  influencia  del  Go- 
bierno se  ha  dejado  sentir  en  el  Congreso,  para  el  re- 
chazo del  acta  del  señor  diputado  por  la  Rioja. 

Una  imprudencia;  porque  se  ha  comprometido  la  ma- 
yoría parlamentaría. 

Pero  lo  que  ellos  dirán,  y  mas  en  estos  dias  de  fi-io: 
— fAnde  yo  caliente  y  riase  la  gente». 

Y  á  fé  que  tienen  razón,  porque  la  gente  :e  ríe  á 
mandíbulas  batientes. 

Porque  hay  triunfos  que  parecen  derrotas  desas- 
trosas. 

Y  el  Gobierno  ha  triunfado  (sic). 


Sr.  Intendente:  una  pregunta,  con  modo. 

¿Cuántas  cuadras  hay  desde  la  Plaza  de  Mayo,  hasta 
Flores? 

Sesenta  y  dos  ¿verdad? 

Pues  bien:  ¿cuántas  hay  desde  la  Estación  5  esqui- 
nas, pasando  por  la  Plaza  de  ^layo,  hasta  el  puente  de 
Barracas? 

Sesenta  y  tantas  ¿verdad? 

¿Cuánto  cobra  el  Anglo-Argentino,  por  pasaje? 

Veinticinco  centavos  ¿no? 

¿Cuánto  cobra  el  de  Barracas? 

Diez  centavos  ¿no? 

Ahora  bien:  ¿dónde  está  la  equidad  en  los  respecti- 
vos precios  de  las  empresas  de  los  tramways?  Esta  es 
mi  pregunta.  '      ., 


El  triunfo  parlamentario 
del  doctor  Barroetaveña, 
sobre  su  proyecto  sano 
que  boy  en  estudio  h  encuentra, 


resonó  en  la  policía 
con  ima  voz  muy  funesta. 
Porque  si  llega  á  aprobarse 
como  todos  lo  desean, 
habrá  que  pensar  en  algo, 
cual  es  buscar  influencias. 
Eso  de  lo  incompatible 
es  cosa  que  no  les  entra, 
á  ciertos  conservadores 
del  turrón  y  de  la  breva; 
pero  que  se  abre  camino 
en  la  política  escuela. 


7  •. 


.  >;í^/ 


^■i/v-í 


La  crisis  continúa,  no  en  el  minbterio  homogéneo, 
sino  en  el  país. 

Continúan  los  preparativos  para  enviar  á  Francia, 
todas  las  piezas  referentes  al  crímen  del  hombre  des- 
cuartizado. 

Continúan  plantándose  árboles  én  la  Plaza  de  Mayo. 

Continúa  el  Intendente  en  su  puesto. 

Continúa  cerrada  la  quinta  de  Lezama. 

Continúa  el  misterio  en  el  ministerio. 

Continúa  cLa  verbena  de  la  Paloma», 

Continúan  los  frios  agrudos. 

Y  continúa  la  tenacidad  del  pavo  en  no  renunciar  el 
carga  -  /    '   '    .-.;«.'' 


^/^ 


Los  presupuestos  futuros 
para  el  del  noventa  y  cinco, 
se  han  presentado  al  Congreso, 
nuevecitos. 
Dicen  que  hay  economías 
hechas  con  bástante  tino, 
y  que  hacen  la  apolog^ía 
del  ministro. 
Dicen  que  su  plan  bancarío, 
es  en  extremo  magnífico; 
plan  que  navega  en  el  piélago 
del  vacio. 
Dicen,  en  fin,  otras  cosa, 
que  por  discreción,  no  digo; 
'  pero  no  creo  en  macanas, 
lo  repito. 


Muchas  veces  he  querido  esplicarme  la  apatía  de  este 
gobierno,  y  no  lo  he  conseguido. 

Y  es  sin  duda,  porque  hay  cosas  que  no  tienen  espli- 
cañón. 

Y  sino:— ¿qué  esplicacion  tiene  el  que  este  gobierno 
continúe  siendo  gobierno? 

¿Cómo  se  esplica  qu/^  en  el  tiempo  transcurrido,  no  se 
haya  hecho  nada  y  MHaya  deshecho  tanto? 

Algunos  creen  en  la  poca  utilidad  de  los  que  lo 
forman. 

Yo  no  creo,  ni  aun  en  eso. 

Solo  creeré  en  la  felicidad,  cuando  renuncien. 

Eso  sí.  Pero  ya  verán  Vds.  como  eso,  no. 


Una  inspección  por  denuncia, 
.  quizá  de  un  particular, 
y  á  un  banco  reconocido 

por.  serio  y  por  muy  formal, 

lleva  en  u  la  ligereza 
.  del  que  se  deja  llevar 
;  por  los  cuentos  y  los  chbmes 
'  que  fragua  la  vecindad. 

¿as  denuncias,  se  garanten; 

digo,  esto  es  lo  regular, 

y  se  procede  después 

con  altura  y  equidad; 

pero  el  obrar  de  ligero 

así,  sin  mas  y  sin  mas, 

lo  repetimos,  no  es  serio,      ■    • 

ni  lógrico  ni  formal, 

porque  ponen  en  ridiculo  ■•.. 

á  la  propia  autoridad. 


Ochenta  y  ocho  firmas  van  al  pié  del  telegrama  con 
que  la  coalición  de  los  partidos  políticos  de  Santiago 
del  Estero  felicita  al  eximio  diputado  radical  doctor 
Barroetaveña,  por  su  actitud  en  el  parlamento. 

Ochenta  y  ocho  firmas,  supónese  un  peso  máximo  de 
opinión  popular,  incontrastable. 

Sin  embargo,  hay  mayorías. 

Mayorías  de  dos  votos,  como  en  el  rechazo  del  acta 
del  Dr.  DávUa. 

Aquí  viene  de  molde  el  célebre  verso, 

«Vinieron  los  sarracenos 
y  nos  molieron  á  palos; 
que  Dios  proteje  a  los  malos 
cuando  son  mas  que  los  buenos». 

Se  avisa  &  nuestros  suscrhores  del  Interior  y  Exte> 
rior,  que  reciben  directamente  el  periódico  por  correo, 
y  se  les  vence  la  suscricion  á  fin  del  mes  actual,  deben 
renovarla  anticipadamente,  para  que  no  nos  veamos 
obligados  á  tener  que  suspenderles  el  envío  al  venci' 
miento. 


Tif9.  Zito,  de  J.  Rihas  y  Hno,,  Rincón  i69 


4íífc:-¿. .  „  ...  >.., 


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Domingo  24  de  Junio  de  1894. 


BUEIWJURES 


üífíO  X.-Núruero  19. 


En  la  Gapit^l^ 


Suscricion  por  trimestre  adelanUdo.    .    .  Pi.  1.50 

Número  suelto "  O  12 

Número  atrasado .  '  "  0.20 

Extranjero  por  un  año "  12.00 


En  Don  Quijote  no  hay  charque 
porque  es  cívico  del  Parque. 

Por  yer  el  oro  i  la  par 
lucharé  sin  descansar. 


Son  Quijote  es  adivino 
7  el  os  trazará  el  camino. 


'■/ 


HORAS  DE  ADMINISTRACIÓN:  DE  II  A  3|,  M. 


C^impaña 


s  .*' 


Souricion  por  semestre  adelantado.    .    .  Pf.  4.00 

Número  suelto "  0.20 

Número  atrasado.     .' "  0.40 

Extranjero  por  un  alo "  12.00 

Vengan  cien  mil  suscricionet 
j  abajo  iat  subvencione*. 

^ 

Para  Quijite  porteño 

todo  enemigo  es  pequeSo. 

■.   ,1      

Y^soy  lorror  de  enemlgoi 
j  amigo  de  mis  amigos. 


SUSCRICION  POIt  SEKESTRE  ADELANUDO 


E8ie   periódico    se    compra   pero    no    se   vende 


U  CORRESPONDENaA  A  NOMBRE  DE  1.;  OSSOBIO 


t 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


I 


ÁBIIHISTBACION:  YENEZUEU  694. 


I  OJO  I  iojoii  ¡I  Ojo  III 


.  Buonns  Aires,  Aflosto  27  de  18!)3.-AI  ».  Me  de  Policía.— 
Lns  |M>riódicfl8  de  r^rli-^iluras  pollllcas  i|U«ifnada  respetan,  que  á 
menudo  injurian  y  quf  no  pocas  \ecf»  licitan  ai  crimen,  son 
incompatible:!  nm  las  exlgi'ncías  de  una  liluariun  de  estado  de 
sitio.  En  «insocupncia,  ya  que  el  si'iiiaMrio  denominado  DON 
OlIJUTE,  persisto  en  su  actitud  agresiva  para  lo»  altos  funciona- 
rios del  pal».— Ue  orden  del  Sr.  PresidonUj  procederá  V.  S.  en  el 
dia  i  prohibir  »n  fircnlucion  v  ocupar  liaioínveniario  el  e«table- 
rimii-nto  por  donde  se  (dita.— Saludo  i  V.  S.  atentamente.— Manuel 
Quintana  > . 


La  poUelA  onftl  7*an, 
Tino  i  moatriirma  «I  aut^KTmfo. 
A  mt.  qu«  Dkdft  m«  ur*dr«; 
7  dtapaM,  ■«  fa«  ft)  litóffnfo 
J  U  a«flaMtT6  otrft  pl«lf«. 

— •giampra  <i«  1*  pi*lts  M  pM. 
— •mflUmá— «Válffikmc  UlM 
•ya4  oow  tan  linfnllArf 
«¿á  qatÁB  qnarrAn  kplaaMrf 
wrVU  CON   HT«   TA    vjm  Mili 


La«ffo,  á  mi  H  m*  ñgüS%, 
^a*  al  hatmoMalflo  Uundlto. 


NOTA— La  piedra  ufninda,  t- 
drapnm  d*  im  nudiiu  fl^,  ji^ 
rompió  U  tJUisl  t»rumJ*r  [^ 

y  IM -rtiBlío    jiT«;f  A   tt'tSSmAf, 

non  natififirrion  prnfDnda.      Wf 


■V»A^ 


LO  QUE  SE  WGE 

Se  dice  tanto  por  ahí,  ¡vaya  Vd.  á  saber  por  dónde!— 
Por  ahí,  como  quien  dice:  en  todas  partes  ó  en  ninguna, 
tal  vez  en  el  vacío  ¡quién  sabe! 

Podrá  ser  nada  mas  que  el  eco  vago  de  dos  presenti- 
mientos que  se  chocan;  el  ruido  que  produce  una  espe- 
ranza al  caer  contra  el  suelo;  el  estallido  de  una  ilusión 
al  quebrarse  en  el  cristal  de  la  realidad;  el  silbido  con 
que  el  vapor  del  deseo  llena  el  espacio,  perdiéndose 
después  en  sus  ámbitos  infinitos;  el  quejido  lastimero  de 
una  solterona  ya  madura;  el  grito  diapasonado  que  lan- 
z.í  el  hombre  cuando  se  vé  al  fin  libre  de  su  suegra;  los 
primeros  rumores,  jamás  prematuros  de  la  renuncia  del 
presidente;  en  fin  algo,  algo  ó  todo  á  la  vez;  ó  lo  pri- 
mero con  su  estoica  vaguedad  ó  lo  segundo  con  su  ba- 
ruUenta  y  embarullada  pluralidad. 

Se  dice  todo,  se  habla  de  todo  y  todos  creemos  que 
lo  sabemos  todo.  Y  sin  embargo,  todos  nos  los  conta- 
mos todo,  y  venimos  á  probar  en  último  resultado  que 
no  sabemos  nada. 

Se  dice  por  ejemplo,  que  el  presidente  tiene  apare- 
jada ya  su  renuncia;  ¿quién  la  ha  visto?  ¿quién  podría 
afirmarlo? 

Nadie,  absolutamente  nadie;  ni  el  mismo  interesado: 
quiero  decir,  ni  él  mismo  que  tiene  tantos  interesados 
en  verlo  arribar  á  esa  prueba  de  patriotismo  y  de  pros- 
peridad. 

Y  de  prosperidad,  sí;  porque  ésta  vendría  después  de 
aquel  acto,  el  último  quizás  de  la  verbena  política  que 
todavía  se  dá. 

¡Ah!  La  beca  se  me  hace  agua,  de  gusto  que  me  dá, 
el  pensarlo  nada  ma.". 

La  república  se  vestiría  de  gala,  de  dia  de  fiesta, 
rozagante  y  alegre  como  en  sus  mejores  tiempos;  el 
pueblo  respiraría  contento  y  satisfecho,  libre  del  peso 
que  hoy  lo  aplasta;  los  horizontes  perderían  ese  tinte 
sombrío  que  todo  lo  pone  negro;  y  el  ambiente,  en  fin, 
no  nos  ahogaría. 

Saldría,  apoyada  en  fuertes  muletas,  la  Constitución, 


para  sacudir  su  enervamiento  y,  reparar  las  llagas  que 
le  han  impreso  recientemente,  y  recobraría  por  último, 
su  salud,  sin  ^necesidad  de  trasladarse  á  Cosquin. 

La  libertad  del  sufragrio  brotaría  como  por  encanto 
en  el  jardín  político,  embalsamwido  con  su  aroma  de 
pureza  las  legítimas  y  nobles  aspiraciones. 

El  comercio  sacudiría  su  aplastamiento  materíal;  el 
crédito  retoñaría  con  vigorosas  manifestaciones;  la  in- 
dustria se  acrecentaría  y  el  oro,  el  oro  bajaría  sin  duda 
alguna,  á  participar  de  tan  hermoso  y  conmovedor  es- 
pectáculo. 

Que  la  renuncia  tan  deseada,  habia  de  producir  tan 
pingües  resultados,  no  hay  que  poaerto  en  duda  un  solo 
momento,  si  se  tiene  en  cuenta  qtíe  hoy  no  se  hace  nada 
y  loi  poco  que  se  hace  es  malffjr.iatal;  que  tenemos  con 
este  gobierno  un  malestar  coou»  taunca  se  ha  sentido; 
que  los  recursos  se  haij^gottl^,  porque  no  son  hom- 
bres de  recursos  los  q«M  Kt>bl¿M?;  que  la  libertad  ha 
cediúu  su  puesto  á  la  imposicKin;  que  todo  es  nada  en 
manos  de  estos  hombres  que  no  saben  por  donde  van 
ni  saben  adonde  nos  llevan. 

¡Oh  SÍ!  la  renuncia  se  impone  como  una  necesidad; 
como  el  pan  para  el  hambriento,  como  el  agua  para  el 
sediento,  como  la  felicidad  para  la  república. 


¡HASTA  CUANDO! 

Estamos  desesperados, 
pori)ue  vemos  que  es  inútil 
e.ste  ministerio  fútil 
que  no  tiene  ni  compás; 
pues  marcha  cual  los  cangrejos 
según  lo  confiesa  el  vulgo, 
que  dice: — cYo  no  comulgí, 
con  pan  de  errores,  jamás». 

Su  indiferencia  notoria, 
tiene  al  pueblo  mustio  y  gacho, 
porque  ya  le  causa  empacho 
tanto  y  tanto  padecer. 
Y  morirá  de  fastidio 
sino  se  aclara  el  busilis 
porque  ya  empieza  la  bilis 
sus  entrañas  á  roer. 

¿Pero  es  miedo  ó  es  inepcia 
en  el  pavo  y  los  dol  pavo, 
el  no  dar  una  en  el  clavo 
y  en  la  herradura  cien  mil? 
¿Dónde  están  esos  talentos 
para  conjurar  la  crisis? 
¿Quién  podrá  curar  la  tisis 
que  está  matando  al  país? 

La  situación  es  muy  grave 
y  es  palmaria  y  es  notoria; 
¿qué  dirá  después  la  historia 
de  este  gobierno  ramplón? 
Que  ufanos  de  su  grandeza 
y  de  su  poder  ufanos, 
tocaron  á  Hoce  manos, 
sin  descansar,  el  violón. 


No  se  gobierna,  señores, 
á  un  país  con  tal  pachorra; 
sacudan  pues,  la  modorra 
que  tienen,  uno  por  un, 


y  trabajen  á  porfía 
el  pavo  y  los  otros  cinco, 
con  interés,  con  ahinco, 
y  sin  pasión  y  con  luz. 

Pues  la  tarea  que  pesa 
sobre  todos,  no  es  liviana; 
y  esta  gran  nación,  mañana, 
cuanta  estrecha  pedirá 
á  los  que  el  tiempo  perdieron, 
á  los  que  el  fraude  ñ-aguaron, 
y  á  los  que  mistificaron 
el  sistema  electoral. 

A  los  que  con  mal  ac'erto 
condujeron  las  fininzas, 
matando  las  esperáhzas 
de  todo  humano  poder; 
á  los  que  sin  arte  y  ciencia 
para  labrar  el  progreso, 
trajeron  el  retroceso 
que  4a  muerte  bqtMHntn» — — 


¿j¿„.v,~' 


No  hay  palabras  e.spresivas 
para  condenar  los  daños 
de  estos  hombres  tan  estraños 
como  nadie  imaginó; 
pues  donde  quiera  que  vierten 
la  semilla  de  su  idea, 
la  desilusión  se  crea 
y  nace  el  mal  y  el  error. 

El  que  hace  algo,  aunqr.e  malo, 
tiene  su  senda  trazada; 
mas  vivir  sin  hacer  nada, 
torpeza  acusa  ó  esplín. 
Lo  malo,  enmendarse  puede, 
mas  lo  no  hecho—  ¡quirrera! 
Esto,  amigos,  desespera, 
y  esto  ya  no  tiene  fin. 

Dense  cuenta  de  su  estado, 
y  no  se  hagan  detestables; 
y  piensen  que  responsables 
son,  por  darnos  esta  cruz 
de  miseria  y  desencanto.  .  . . 
Si  en  ellos  no  se  pronuncia 
la  idea  de  la  renuncia, 
iremos  al  ataúd. 


SE  CUENTA.... 


Se  cuenta  que  desdo  hace  ya  mucho  tiempo,  no  se 
cuenta  dinero  en  el  Banco  de  la  Provincia. 

Lo  que  ahora  se  cuenta  en  este  banco,  es  el  número' 
de  los  deudores. 

Clasificándolos,  por  supuesto. 

Porque  hay  deudores  q  le  pagarán,  y  hay  deudores 
que  no  pagarán. 

Se  cuenta  que  entre  La  PIaU  (Matriz)  y  la  Capital 
(Sucursal),  hay  ochenta  y  un  deudores  que  han  disfru- 
tado en  total  de  mas  de  2},  millones  y  medio  de  pesos, 
correspondiendo  por  término  medio  el  disñ-ute  de  290 
mil  y  pico  de  pesos  á  rada  deudor. 

Se  cuenta  que  el  máximum  del  crédito  á  concederse, 
según  las  leyes  orgánicas,  es  de  150,000  pesos  á  una 
sola  firma  y  de  250,000  á  dos  firmas  de  reconocida  res- 
ponsabilidad. 

Se  cuenta,  por  contar  algo,  que  la  clasificacicn  es 
como  sigue: 

Deudores,  por  un  total  de  23  552,347  i. 

Deudores  que  pagarán  3  825,941  1. 


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DON    QUIJOTE 


•^^^: 


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Deudores  que  no  pag-arán  ig  yjíi.joó  8. 

Esto  es  todo  lo  que  se  cuenta;  mejor  dicho,  se  cuenta 
con  tros  millfines  y  pico  (|ue  se  cobrarán  vno  se  cuenta 
con  los  k;  millones  y  pico  que  no  se  cobrarán. 

Lo  mas  sensible  de  todo  esto,  spgun  cuentan,  es  que 
esos  1 9  y  piro  millones  que  se  han  perdido,  no  han  ido 
á  manos  productoras,  sino  á  las   dol   derroche  y  el  lujo. 

Con  ese  dineral  perdido,  se  hubiesen  fomentado  la 
agricultura,  la  industria,  las  artes  y  cuanto  lleva  en  sí 
el  gormen  de  la  producción  y  de  la  reproducción. 

Y  como  se  vé,  se  ha  infringfido  descaradamente  lo 
dispuesto  en  la  ley  constitutiva,  para  la  buena  adminis- 
tración del  hoy  ex-coloso,  en  virtud  de  la  cual  no  podía 
abrirse  á  nadie  un  crédito  por  mas  de  150,000  pesos. 

Esta  infracción,  ha  sido  indudablemente  el  instru- 
mento que  ha  servido  en  primer  término,  para  derribar 
al  gran  establecimiento,  que  era  orgullo  de  la  Nación  y 
que  llegó  á  ocupar  el  número  3,  entre  las  instituciones 
bancarias  de  todo  el  mundo. 

Todavía  hay  depositantes  de  ese  Banco,  que  llenos 
de  confianza,  aun  permanecen  f-in  haber  reiirado  sus 
depósitos,  negociándolos  en  plaza. 

Y  ahora  se  trata  de  la  liquidación  del  Banco,  ahora 
cuando  falta  muy  poco  tiempo  para  cump'ir  los  cinco 
años  de  suspensión  de  pagos. 

Hay  que  creer,  que  esos  depositantes  serán  los  pri- 
meros en  reintegrarse  da  sus  capitales,  ya  que  van  á 
perder  los  interes-is  respectivos;  pero  habrá  qu3  esperar 
ahora  ol  resultado  de  U  liquidicion,  si  se  decreta. 

Asusta  el  volver  U  vista  atrás  y  considerar  que  se 
han  tirado  tantos  millones  sin  resudado  positivo  para  el 
progreso  del  país,  sin  utilidad  reproductiva;  que  ha 
habido  un  despilfarro  sin  ejemplo  y  se  ha  hecho  lujo  de 
prodigalidad,  llegando  hasta  el  abuso;  que  en  lugar  de 
fomentar  las  fuentes  productoras,  las  han  secado  para 
siempre  tal  vez;  que  se  aplastó  con  un  presente  deslum- 
brador el  porvenir  de  la  República  y  que  se  ha  matada 
el  crédito  de  un  establecimiento  dí  primer  orden. 

Ya  hoy,  no  cabe  desear  otra  cosa,  sino  que  se  haga 
justicia  ejemplar  contra  todos  los  que  disfrutaron  de 
aquellas  riquezas  que  ya  no  volverán,  como  las  céle- 
bres golondrinas. 

Y. . . .  paciencia,  para  esperar  tiempos  mejores,  que 
llegarán,  de  reconstrucción  política  y  material. 


UNA  NARIZ  FELIZ 

Cuando  en  Mendoza  suénase  Anzorena, 
su  nariz,  cual  corneta,  el  aire  atruena; 
y  sube  el  diapasón  con  el  resfrio 
mucho  mas  en  invierno  que  en  estío; 
y  en  invierno  Anzorena  se  resfria 
lo  menos  «-«ipte  v»ces  cada  di^; 
esto,  unido  á  su  genio  furibundo, 
lo  ha  de  hacer  archi-célebre  en  el  mundo. 
Si  se  suena  en  la  iglesia,  irreverente, 
disparan  los  que  ofician  y  la  gente; 
cada  vez  que  se  suena,  hay  alboroto, 
y  tormenta  y  ciclón  y  terremoto; 
unos  le  llaman  ya  -  el  mandón  cometa — 
y  otros  solo  le  dicen— el  trompeta  — 

Hay  seres  que  se  tienen  por  felices 

PORQUE  tienen  MUY  LLENAS  LAS  NARICES. 


COSAS  DE  SANCHO 

Un  amigo  del  Presidente,  le  ha  dirijido  una  carta 
llena  de  saludable  franqueza,  aconsejándole  que  re- 
nuncie. 

Si  esto  le  pide  un  amigo,  ¿qué  le  pedirán  los  que  no 
lo  son. 

Entre  otras  cosas  le  dice: — cHa  perdido  la  oportuni- 
dad (de  mejorar  este  estado  de  cosas)  desde  que  perdió 
la  autoridad  moral  con  que  llegó  al  mando». 

Esto  no  convencerá  al  presidente,  pero  es  una  gran 
verdad. 

Y  continúa  diciendo  el  amigo: 

«El  pueblo  ni  lo  ama,  ni  lo  respeta,  ni  lo  teme». 

Aquí  cabe  un  distingo.  No  lo  ama,  porque  no  debe 
amarlo,  que  el  amor  es  espontáneo  y  no  se  impone;  no 
lo  respeta,  por  la  misma  razón  que  no  lo  ama;  pero  en 
cuanto  á  que  no  lo  teme,  distingamos. 

Lo  teme  y  con  fundada  razón;  porque  siempre  esta- 
mos temiendo  alguna  sorpresa  desagradable,  como  un 
estado  de  sitio,  una  parcialidad  electoral  y  etc.,  etc. 

jVaya  si  se  le  teme! 

/ 

Prosigiie  el  de  la  carta: 

«Ha  llegado  á  esa  situación  que  Maquiavelo  aconseja 
á  los  gobernantes  que  eviten  cuidadosamente». 

¡Valiente  cuidado  le  dará  lo  que  dice  Maquiavelo! 
Para  él  no  hay  otro  Maquiavelo  que  su  ministro  ex- 
galleteado. 

Hay  que  creer  que  el  amigo,  en  sus  consejos  ha  ido 
lejos;  lejos  si  se  tiene  en  cuenta  que  el  presidente  para 
llegar  hasta  allí,  tendria  que  terminar  la  jomada,  ren- 
dido de  fatiga. 

Y  los  tiempos  no  están  para  fatigarse,  sino  para  vivir 
al  dia  y  tomar  té,  una  vez  por  semana,  en  paz  y  en 
mayoría. 

»% 


Y  concluye  el  amigo  fran'-o: 

«No  le  queda  sino  un  camino  decoroso  y  honorable: 
retirarse  á  su  hog^r  re>petado,  demostrando  así  su  des- 
prendimiento y  lamentando  no  haber  tenido  la  fortuna 
de  inaugurar  esa  era  de  rej>ar€icion  que  tanto  deseaba». 

Pero  el  firmante  de  la  carta  no  sabe  lo  que  es  un 
olmo,  ni  lo  que  es  una  pera. 

Sépalo  de  una  vez;  no  se  pueden  pedir  peras  al  olmo, 
del  mismo  modo  que  no  se  pueden  pescar  cotufas  en  el 
golfo. 

Por  lo  dem.ís,  la  carta  es  muy  espresiva,  pero  para  el 
que  la  entienda,  porque  no  todos  quieren  entenderla. 

Y  no  hay  peor  sordo.  ... 


El  Ministro  de  Hacienda  está  jugando  á  los  cubile- 
tes, comprando  oro  en  pequeñas  cantidades,  hasta  com- 
pletar la  que  se  nece>ita  para  pagos  en  el  esterior. 

("ree  él,  que  la  plaza  no  se  apercibirá  de  este  maquia- 
velismo financiero. 

iQué  inocente  el  "^r.  de  Ministro! 

Y  no  quiere  que  la  Bolsa  se  aperciba  de  estas  opera- 
ciones sigilosa^,  para  que  no  ejerzan  influencia  en  la 
cotización  del  oro. 

iQué  inocente  el  Sr.  de  Ministro! 

Pero  él  no  sabe  que  juega  coa  cartas  trasparentes  y 
que  todos  le  conocen  eljue,jfo. 

Pero  él  no  sabe  que  lo  que  él  cree  un  diestro  cubile- 
teo, es  simpler^snte  una  revelación  de  su  impericia  y 
su  ineptitud.   / 

Pero  él  no  sabe,  que  no  sabo  todavía  lo  bastante  para 
llevar  sobre  sus  homhros  la  pesada  carga  del  primer 
ministerio  de  la  república. 

CANTARES 

Soñé  que  comía  pavo 
anoche  en  el  Criterion; 
y  me  despertó  la  angustia 
de  una  gran  indigestión. 

De  la  manera  que  juegan 
la  nacional  lotería, 
en  vez  de  un  juego  ligero, 
tiene  aspecto  de  una  timba. 

Allá  en  la  casa  rosada 
se  pasa  la  noche  bien; 
hay  champagne  y  hay  mayoría 
y  muchos  que  toman  T. 

Cuando  veo  á  los  ministros, 
en  mirarlos  me  recreo; 
cuanto  mas  lo  miro,*ientonces 
menos  ministros  le*  creo. 


LANZADAS 

El  señor  Martínez,  director  y  presidente  que  fué  del 
Banco  de  Santiago  del  Estero,  ha  hecho  grandes  y  no- 
tables revelaciones  de  las  irregularidades  que  él  no  ha 
podido  COMPRIMIR. 

Viene  á  decir  en  resumen,  qw.  el  Banco  estaba  á  dis- 
posición del  tio  Lagarto,  ni  mas  ni  menos,  que  se  im- 
puso sino  por  su  estatura,  por  su  gordinflonena. 

Es  todo  un  hombre  d;  peso. 

Acusa  un  verdadero  escándalo  las  revelaciones  del 
Sr.  Martínez. 

Pero,  -ya  lo  verán  Vds.,  se  hablará  de  esto  unos  cuan- 
tos días  y  nada  mas. 

¿Para  qué? 


En  la  Guardia  Nacional, 
buen  cuidado  se  ha  tenido 
para  no  haber  elegido 
ni  un  oficial  radical, 
¡oh,  qué  tal! 

Porque  piensan  los  del  P.  A  N. 
que  sus  bravos  oficiales, 
á  todos  los  radicales 
á  la  postre  amansarán, 
ra-ta-plan. 

Mas  si  dan  en  desertar 
los  radicales  soldados 
¿serán  todos  castigados 
las  cárceles  á  llenar? 
¡Singulari 

A  tanto  no  llegará 
el  despotismo  nefando 
de  los  que  ejercen  el  mando 
y  que  deben  irse  ya; 
jca,  ca,  cal 


Se  ha  suscitado  este  año,  como  en  los  anteriores,  la 
cuestión  de  las  faltas  en  las  facultades. 

Los  estudiantes  se  aferran  en  sus  ideas  abolicionistas. 

Los  profesores  también. 

Y  él  sentido  común,  también. 

Nosotros,  leales  partidarios  de  la  libertad,  estamos 
conformes  con  las  ideas  abolicionistas,  porque  la  ley 
de  faltas  es  una  ley  absurda  y  de  esclavitud. 


Ya  en  ningún  país  del  mundo  se  cuecen  esa^í  habas. 
Después  de  todo,  tendrá  que  decretarse  la  abolición. 
Pues  cuanto  mas  antes,  mejor. 


1.a  indigestión  naeional 
es  grave  á  lo  que  se  vé; 
por  eso  reparte  té 
el  gobierno  patriarcal. 

Antes  se  dio  en  la  morada 
del  señor  de  horca  y  cuchillo; 
hoy  se  ofrece  con  mas  brillo 
en  la  gran  casa  rosada. 

Jamás  gobierno  ninguno 
hizo  alarde,  en  casos  tales, 
de  tés  gubernan;ientales 
cuando  el  puebb  sufre  ayuno. 

Estas  dulces  regalías 
y  estos  MODESTOS  derroches, 
son  para  unir  por  las  noches 
las  I.V.MENSAS  mayorías. 

Sigan  pues,  les  despilfarros, 
si  hay  que  aunar  las  opiniones 
co  1  champagfne  y  con  bomh  ones, 
y  con  cafj  y  con  cigarros. 

Que  sufra  el  pueblo  otro  clavo, 
¿qué  le  importa?  ¡qué  mas  dál 
¡que  ayune,  puerto  que  está 
ahito  de  tanto  pavo!! 


/ 


No  repetimos  lo  dicho,  en  el  número  anterior,  señor 
Intendente,  respecto  de  las  deficiencias  municipales  en 
la  Boca,  porque  estamos  seguros  que  Vd.  operará  in- 
continenti. 

Porque  hace  falta  en  la  Boca 
una  DENTADURA  rica; 
y  al  que  no  la  tiene  propiji, 
,  hay  que  dársela  postiza. 


El  célebre  profesor  (?)  ds  Hipnoterapia  y  Teosofis- 
mo,  conde  de  Das,  ha  hecho  una  nueva  aparición  en  la 
escena  social,  disfrazado  de  anviado  especial  del  Kedive 
de  Egipto. 

Y  nos  ha  inspirado  la  siguiente  parodia: 

— ¿Dónde  vas  con  misión  del  Kedive? 
¿di:  Sarak  (sin  Pacha)  conde  Das? 
— A  comerme  á  sablazos  á  Chile 
y  después  de  comer,  á  cenar. 
— ¿Y  porqué  no  te  quedas  en  esta 
populosa  y  alegre  ciudad? 
— Porque  aquí  ya  conocen  la  marca 
del  comercio  de  mi  propiedad. 
— ¿Y  quién  es  e»e  cUar  tan  turco 
que  te  sigue  por  dontte  tu  vas? 
—  Es  un  AUJE  que  tiene  buen  ojo, 
S.VNS  KAQONS  y  después. .  .  nada  mas. 
— ¿Y  si  yo  publicase  tus  mañas, 
por  supuesto,  diciendo  verdad? 
— Dejaría  de  ser  del  Kedive 
enviado  sobre  natural. 


Cada  domingo  que  pasa,  acuden  menos  ciudadanos  á 
los  ejercicios  de  la  (iuardia  N;icional. 

Hasta  que  no  concurra  ninguno. 

Porque  se  pretende  hacer  de  esa  institución  nacional 
una  simple  guardia  paval. 

Déjense  de  pavadas,  porque  no  está  el  homo  para 
bollos. 

¿Qué  peligros  amenazan  la  paz  interior?  ¿Cuáles  otros 
la  exterior? 

¿O  es  que  se  pretende  dar  carácter  de  odiosidad  á  la 
institución  mas  simpática  de  todas? 

¿Se  pretende  imponer  á  los  radicales,  jefes  con  farol? 
— Están  frescos. 


Se  ha  procedido  á  la  revisacion  de  las  pesas  y  medi- 
das que  estaban  usando  algunas  casas  de  comercio, 
contra  el  público. 

De  e-stas,  hasta  la  fecha,  no  han  sido  multadas  mas 
que  287  casas. 

El  producto  de  las  multas  cobradas  pasa  de  6,000  8  y 
las  á  cobrar  por  la  vía  judici.d,  pasan  de  8.000  $. 

Has  quien  dice,  que  las  pesas  y  medidas  se  gastan 
con  el  uso. 

Y  con  el  abuso  también. 

¡Si  lo  que  pag-ar  les  toca 
á  los  señores  multados, 
se  emplea  en  adoquinados, 
podrá  enmendarse  la  Bocal 


En  nuestro  pró.\imo  número  daremos  á  conocer,  en 
la  parte  ilustrada,  algunos  tipos  de  la  nueva  policía, 
creada  sigilo-comanditariamente. 

Esta  nueva  y  secreta  policía,  de  complexión  moder- 
na, no  se  deriva  da  la  vieja  pública  ó  secreta,  ni  tiene 
nada  que  ver  absolutamente. 

Es  una  institución  exótic:^  que  costará  mucha  plata 
y  nada  mas. 

Su  ser\-icio  especial,  será  cxi'jtico  también. 

Como  exóticos  que  son  sus  incubadores. 

■  III     I  ■  II  lili  !■ 

Tipo,  Lito,  de  J,  Ribat  y  Hno,,  Rincón  158 


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Domingo  V  delJulio  ddim.  \ 


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BUENOS 


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O  X.-Número  20. 


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En  la  Gapitláí 


Snicrieion  por  trimestre  adelantado. 
Número  suelto. 
Námero  atrasado 
Extraqero  por  un  año 


Ps.    1.50 
"     0.12 


Í"     O.ÍO 
"    12.00 
i.-  . 


En  Son  Quijote  no  hx¡  charifiis 
porque  es  cívico  del  Parque.^ 

'.1 
Por  »er  el  oro  4  la  par  . 
lucharé  sin  descansar.  •: 

Don  Quijote  es  adivino 

;  el  08  trazará  el  camino.    Á- 


HORAS  DE  ADKINISTRAC10K:.DE  II  i  3  P.  » 


/ 


Campaña 


Sascricion  por  semestre  adelantado.    .    .  Pi.  4.00 

/  Námero  suelto "  O.SO 

Número  atrasado "  0.40 

Extranjero  por  oo  alo "  11.00 


/  • 


.    •    • 


Vengan  cien  mil  snserieionei 
f  atugo  la*  subvenciones. 

* 
Para  QuijotO  porteiio 
todo  enemift  es  pequeño. 

T^7  terrtr  de  enenil|oi 
j  amigo  d«  mis  amigos. 


/ 


Este   periódico    se   compra   pero    no   se    vende 


SUSCRICION  POR  SEMESTRE  ADEUNTADO 


LA   CORRESPONDENCIA  i  NOMBRE  DE  A.]  08S01I0 


I  OJO  I    ¡OJOII   ilOJOIll 

.  Bneao*  Aire».  Anosto  !7  de  l«93.rAI  Sr.  Gefe  de  PoUela.- 

•  Los  periódicos  de  carieaUíras  poliUcat  ue  nada  respeUn,  que  i 
€  meaudo  injurian  y  que  no  pocas  t««  i  incitan  al  crimen,  son 
t  ineompatible*  con  lu  exigencias  de  ani  situación  de  estado  de 
€  sitio.  En  consecuencia,  ya  que  el  v  lanario  denominado  DO» 
«  QUMOTK,  persiste  en  su  actitud  agreiivi  para  los  altos  Innciona- 
<  rioe  del  país.— De  Arden. del  Sr.  Preiid  inte  procederá  V.  S.  en  el 

•  dii  á  prohibir  su  circulación  y  ocupir  ajo  inventado  el  estable- 
€  eimienlo  por  donde  se  ediu.— Saludo  á\|S.  atenUmente.— Manuel 
c  Qninlana  > . 


I«  MlMk  tul  T«ln. 
Tla«  i  aMOUBa  «I  ■aMcmfa, 
á  al,  tu  ud*  ■•  «rrtdn: 
T  dwrvM,  MfU  al  llt«timf< 
f  U  »m*mu6  atn  tladn. 

-«•iwirr*  d«  I»  pl«dn  m  PM, 
■  wal«««:-«Ttl«M»t  Olas 
tQt*tm  tai  alaaolaat 
ajk  fsMa  taartáa  ayUataif 
•ni  ca*  un  u  «u  aaaia 


ki  la,  *  mi  aa  ma  Ifnn, 
taa  (  kMko  aa  ale»  laaadlta, 
T  «I  aarita,  may  duito: 
tM  I    ta  pladta  aa  may  dora 
«B  a  maa  dora  al  «aarlto 

T   u  laa  duaMa  aa>  paaaa 
M  ai  aa  aonlaataa  laaaa 
d*  fe  MiaaUa  J..-  daiaaaa 
ron  a  da  pata*  y  naaa 
mt  (•»••  >■•  lltaiaaaa 


NOTA— U  piadra 
dwpOM  da  a*  mtdtm 
rompid  la  b/UM  i»i  mié 
y  ha  raalto  itnil  A  ■ 
MBMtia<uriU»>«Au; 


PROSIGUIENDO 


El  tiempo  sigue  su  veloz  carrera. . .  . 

Yo  he  leido  esto  en  alguna  parte,  pero  no  recuerdo 
donde,  ni  en  donde;  que  lo  he  leido  no  me  cabe  la  me- 
nor duda,  pues  lo  tengo  tan  clavado  en  mi  memoria, 
como  tengo  clavada,  con  clavos  remachados  en  el  inte- 
rior de  mi  corazón,  la  impasibilidad  del  gobierno  que  la 
miñona  acordeonista  nos  suministró  á  pesar  de  todo. 

Lo  que  no  recuerdo  es  el  nombre  del  autor  del  verso, 
si  es  verso;  ó  de  la  frase  de  que  dejo  hecha  mencipn. 

y. , . .  tampoco  recuerdo  en  este  momento  el  porqué 
la  he  estampado  en  cabeza  de  estos  renglones. 

aEl  tiempo  sigue  su  veloz  carrerat ¡Ah!  sí,  sí;  ya 

recuerdo  el  por  qué. 

La  idea  era  esta:  que  á  pesar  del  tiempo  transcurrido, 
el  ministerio  continúa  escurrido  de  ideas  y  de  inicia- 
tivas. 

Prosigamos. 

El  tiempo  sigue  su  veloz  carrera,  y  el  pueblo  espera 
y  se  desespera  viendo  nublarse  sus  horizontes  dorados 
y  considerándose  cada  dia  peor  ccn  los  tópicos  admi- 
nistrados por  este  gobierno. 

El  tiempo  sigue  su  veloz  carrera,  y  las  ligas  de  go- 
bernadores, continúan  como  en  los  tiempos  del  burro, 
fabricándose  al  por  mayor,  para  estrechar  mas  y  mas  Ja 
penuria  y  el  fraude  con  que  acabaremos  el  resto  de 
nuestra  vida  política. 

El  tiempo  sigue  su  veloz  carrera;  pero  el  gobierno 
no  sigue  ni  veloz  ni  pausado  el  camino  que  debia  se- 
guir. 

Estancado  en  medio  del  camino,  parece  mas  bien  que 
actor  encargado  de  emocionar  á  la  opinión,  un  especta- 
dor frió  é  impasible,  que  ni  vé,  ni  oye,  ni  entiende  ni  se^ 
dá  por  entendido. 

Estancado  allí,  en  aquel  vacío  que  se  ha  creado  en  la 
opinión  pública,  no  piensa  en  otra  cosa  que  en  imponer 
mandones  á  las  provincias,  con  los  que  forma  después 
liga  común,  con  que  imponer  catdidatos  triunfantes, 
donde  quiera  que  hay  necesidad  de  verificar  unas  elec- 
ciones. 


Propietario:  EDUARDO  SOJO 


i 


ÍDIIIISTBACIOI:  YEHEZDEU  694. 


Estancado  en  mitad  de  ese  páramo  adonde  lo  han 
llevado  su  falta  de  acción  y  su  sobra  de  retraimiento 
constitucional,  se  estasía  en  sof^r  en  el  nivelamiento 
de. . . .  de  todo  aquello  que  ha  perdido  su  nivel;  de  todo 
aquello  que  han  desequilibrado  sus  propias  deficiencias 
y  su  impotencia  reconocida. 

El  tiempo  sigue  su  veloz  carrera,  y  el  gobierno  como 
como  si  no  lo  fuera:  mudo,  inactivo,  alejado  de  la  opi- 
nión, sin  fuerzas  propias,  anémico  y  «agónico». 

Este  último  calificativo  no  es  nuestro,  por  eso  lo  po- 
nemos entre  comillas.  Conste. 

Vivir  así,  en  perpetua  agonía,  sin  fé,  sin  esperanza  y 
sin  caridad;  no  es  vida,  no,  señores:  el  pueblo  ansia  po- 
lítica espansiva;  conocer  rumbos  francos  y  determina- 
dos; saber  adonde  vá  y  que  elementos  le  acompañan; 
penetrar  los  secretos  que  la  dL  crecion  política  no  veda 
y  en  fin,  darse  cuenta  del  porqué  y  del  cómo  de  todo  lo 
que  pueda  relacionarse  con  su  presente  y  con  su  por- 
venir. Algo  que  lo  consuel'? ;,''  lue  lo  aliente,  pero  algo 
en  vez  de  este  nada  parecido  á  un  caos  insondable  y 
misterioso. ... 

El  tiempo  sigue  su  veloz  carrera. . . , 

jY  el  pueblo,  espera! 


SOBRE  LO  MISMO 


Oh  siempre  honradas  y  honorandcis,  Górgonas; 
Medusa,  la  sin  par,  que  convertía 
en  piedra  ó  roca  aquello  que  miraba 
con  grande  empeño. 

S:henio  y  Euriate,  que  turnaban 
en  poder,  con  su  hermana  cariñoía, 
y  toJas  tres  de  un  ojo  se  servían 
tan  solamente. 

Hoy  que  los  tiempos  son  harto  remisos, 
y  las  riquezas  por  demá.s  n  enguadas, 
evitad  que  padezcan  estos  pueblos 
oflofagía. 

El  pavorde  arrellánase  en  el  Coro, 
dondi  absorbe  el  Olívano  suave; 
sin  pensar  en  las  cosas  de  este  mundo 
republicano. 

El  pueblo  que  hoy  se  manifiesta  megí, 
¿llegará  inalterable  hasta  la  tumba 
si  sigue  este  enervante  propugnáculo, 
tan  persistente? 

Todo  se  pierde,  todo,  y  la  ( speranza; 
porque  perdido  el  pan,  la  triste  suerte 
no  ha  de  damos  otra  Agno,  como  á  Júpiter, 
para  nutrimo.*. 

Concedednos,  oh  Górjronas  queridas, 
el  valor  que  requiere  el  sufrimiento; 
la  templanza  que  endulza  los  pecares 
calma  y  paciencia. 

Dad  á  las  madres  fuerza  en  la  lactancia; 
á  los  padres  la  ciencia  creadora, 
y  á  los  hijuelos,  de  Vestumio  el  hábito 
para  que  medren. 

Pues  si  fiamos  al  gobierno  impávido 
la  suerte  que  anbeUmios,  francamente, 


seremos  en  desdichas,  los  mayores, 
sin  merecerlo. 

No  han  señalado  el  punto  de  partida, 
y  ha  de  llegar  de  su  mandato  el  término 
sin  saber  donde  empieza  y  donde  acaba 
su  incongruencia. 

Ya  no  concede  el  cielo  á  los  mandones 
la  clara  luz  que  al  sabio  distingoiia; 
hoy  brotan  del  cerebro  solamente 
simples  pavadas. 

Si  el  sufrimiento  llega  á  su  epidermis, 
riegan  con  el  champagne  y  otros  licores 
las  horas  de  despecho;  y  su  amargura, 
cede  en  el  acto.     .--. '__     , 

En  tanto  el  oro  se  remonta  i  Fébo, 
y  por  eso,  de  noche,  está  la  Luna 
llorando  perlas,  que  el  rocío  cuaja 
sobre  las  plafitas. 

Las  casas  de  comercio,  bambolean; 
los  bancos,  ó  se  clavan  ó  están  tristes; 
las  industrias,  llorando  su  agonía, 
y  arriba,  el  pavo. 

Los  ayes  lastimeros,  en  sus  brazos 
llevan  inquietos  los  ligeros  aires, 
todos  nos  compadecen,  mas  no  llega 
ningún  remedio. 

Górgonas  poderosas:  si  la  suerte 
queréis  trocar  de  un  pueblo  que  flaqura, 
haced  que  nos  presenten  la  renuncia 
los  gobernantes. 

Pues  sufrimos  horrible  veneficio, 
desque  el  timón  de  la  Argentina  nave 
empuñaron  con  grandes  pretensiones 
los  que  hoy  gobiernan. 


DUELO  UNIVERSAL 

El  bárbaro  asesinato  perpetrado  en  la  persona  del 
Presidente  de  la  República  de  Francia,  ha  cubierto  de 
luto  al  mundo  entero. 

Aquella  inteligencia  predispuesta  siempre  á  la  unión 
y  al  bien;  aquel  criterio  recto  y  honrado;  aquellas  dotes 
cívicas  incorruptibles;  aquel  carácter  justo  é  indomable; 
aquella  discreción,  aquella  templanza,  aquella  pericia; 
aquel  tino  y  aquel  empeño  del  austero  patriota  por  la 
libertad  y  el  progreso  de  su  patria,  haciendo  el  sacrifi- 
cio de  su  fortuna  primero  y  el  de  su  preciosa  vida  des^ 
pues,  apenas  bastarán  para  dar  una  pobre  idea  del  valer 
del  hombre  que  el  mundo  acaba  de  perder  y  que  ha 
muerto  á  manos  de  un  ignorante  temerario. 

¿Quién  armó  su  brazo?  ¿Quién  impulsó  su  ánimo? 
¿Qué  fin  se  proponía?  ¿Cuáles   han   sido  los  resultados? 

Armó  su  brazo,  la  intransigencia  anarquista  tal  vez; 
la  tiranía  que  quiere  desbordarse;  algo  que  oculto  en  la 
sombra  maquina  la  destrucción  del  mundo  civilizado. 

£1  error,  en  fin;  porque  las  tiranías  ni  se  irapoiMn  ni 
se  arraigan;  las  tiranías  de  arriba  engendran  las  revolu- 
ciones; las  tiraní<is  de  abajo  son  barridas  con  Ips  ele- 
mentos materiales  de  todos  los  gobiernos,  genuino*  re- 
presentante de  las  nacionalidades  respectivas. 

Impulsó  tal  inimo  juvenil  ese  ánimo  en  embrión  iU 
gámoslo  así,  que  anida  en  la  misma  envoltura  humana 
en  que  aiñdan  el  fanatismo  y  la  sin  razón,  la  estupidez 
y  la  fiereza;  la  astucia  y  la  cobardía  del  demoledor  por 
sistema,  del  demagogo  empedernido. 


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DON    QUIJOTE 


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El  fin  que  se  proponía,  so  ignora;  porque  los  resulta- 
dos han  demostrado  un  éxito  y  una  victoria;  una  muerte 
gloriosa  y  una  aureola  de  inmortalidad  para  e\  defen- 
sor de  los  intere-ios  de  la  demotricia  y  del  pueblo. 

Si  entre  los  soberanos  y  magnates  de  la  tierra,  había 
uno  superior  á  todos  en  honlad,  en  virtudes  y  en  saber, 
digno  del  respecto  y  de  la  consideración  de  todos,  ese 
hombre  era  el  extintT  Presid  nte  de  la  R  'públici 
Francesa,  i'Vancisco  Sadi  Camot. 

Don  Quijdte.  se  asocia  al  duelo  universal  y  hace 
votos  porque  la  Francia  sepa  eli^g'rle  un  digno  sucesor. 


EN  LA_CÓRTE 

Ha  venido  Delñn  á  ver  al  pavo, 
y  á  saber  cital  de  ambos  es  mas^clavo. 
ítem  mas:  en  demanda  de  instrucciones 
para  hacer  oficiales  elecciones. 
No  viene  á  humo  de  paja, 
viene,  sieiiipre  á  lo  mismo:  á  sacar  raja. 
Pedirá  que  le  den  los  patacones 
de  las  cuentas  de  movilizaciones; 
que  los  pesos  diez  mil  de  la  langosta 
se  los  den  por  la  posta; 
que  eviten  la  inspección  de  aquel  banquito 
que  está  medio  renguito; 
y  después,  con  la  orden,  cabizbajo, 
se  irá  Se-guisa-mondo  á  -su  trabajo. 

No  EJERCE  AUTORIDAD   iQUÉ  DESATINO! 
QUIEN  CEDE  A  MANDAMIENTOS  ENCUMBRADOS; 
ÉSTE  EJERCE,  POR  MAL  DE  SUS  PECADOS 
DE  MUCAMO  INTERINO. 


COSAS  DE  SANCHO 


Estuvimos  en  el  campamento  de  .Santa  Catalina. 

En  la  fiesta  que  ordenó  dar  para  su  solaz  el  domingo 
pasado  el  señor  Presidente. 

Aquello  era  lo  que  había  que  \er. 

Y  lo  que  habia  que  comer  y  que  bebT. 

Se  pasó  bien  el  día,  porque  ese  domingo  fué  un  pa- 
réntesis que  pusimos  á  las  penosas  tareas  en  que  esta- 
mos metidos. 

Se  habló  de  todo.  Punto  y  aparte. 


y  dijo  el  buen  señor  entusiasmado, 
alarde  haciendo  de  zalamería.  .  .  . 
¿quién  lector  lo  creería 
á  estas  cosas  no  estando  acostumbrado? 
Pues  dijo  que  eran  «glorias» 
todos  los  militares  y.  .  . .  laus  deo. 
Y  ellos  dirían  entre  sí:— «¡le  veo! 
eso.  .  .  .  .«eran  hi.storías». 

Las  palabras,  lector,  mal  colocadas, 
resudan  ser  pavadas.  -f^ 


La  verdad  es  que  la  palabra  «gloriasi  en  un  ban- 
quete campestre,  no  nos  surna;  ni  les  suena  tampoco  á 
los  que  lo  oyeren,  ó  sea  á  los  aludidos. 

Nosotros  que  tenemos  formada  una  idea  muy  alta  y 
muy  honrosade  todos  los  militares,  no  nos  hubiésemos 
atrevido  á  llamarlos  glorias  porque  incurriríamos  en 
adulación  manitiesia,  manjar  que  lastima  las  mejores 
disposiciones  de  aquellos  qu<»  estiman,  lo  bien  que  cua- 
dra la  modestia  en  los  hijos  de  Marte. 

Pero,  tal  vez  hubo  neceAÍdad  de  adular. 
'I  Sin  embargo,  no  se  pesca  siempre  que  se   echa  el 
anzuelo. 


Y  dijo  mas  después 
pues  dijo  mucho  ma.s; 
dijo:— el  año  que  viene 
prometo  muy  formal 
que  no  haSrá  un  solo  hombre 
de  guardia  nacional 
que  no  se  movilice 
de  buena  voluntad», 
¿"ero  del  dicho  al  hecho 
qué  distancia  hay? 
Mañana  cuando  piense 
en  la  movilidad, 
quizá  mude  de  idea 
y  de  planes  quizá; 
al  menos,  por  sus  actos, 
debérnoslo  esperar. 


Esta  amenaza,  vale  decir:  —«Yo  voy  á  destruir  el  par- 
tido radical  único  medio  de  consolidar  mi  imperio». 

Naturalmente,  ante  semejante  pronóstico,  las  cinco 
sextas  partes  de  la  población  que  son  radicales,  han 
temblado  de  espanto  y  han  dicho,  ipso  facto:  — «no  fal- 
taremos». 

Y  no  faltarán.  ¡Pues  no  faltaría,  sino  que  faltasen! 

Lo  dijo  filas,  punto  redondo. 


En  ñn,  mostróse  bélico  y  dispuesto 
i  obrar  con  gnn  tesón; 


y  sino  lo  consigue,  deja  el  puesto, 
la  banda  y  el  bastón. 

Nc'Otros  que  á  las  cos.is  de  la  vida 

miramos  con  frialdad, 
al  escuchar  del  pavo  la  salida, 

dijimos:  -«\o  hará  tal». 

Pero  no  por  }ue  un  triunfo  claro  y  neto 

le  corte  la  intención; 
porque  cieñe  cobrado  cierto  afeto 

á  mudar  de  razón. 


Ello  es  qae  ha  saltado,  del  té  de  Baltasar,  al  ban- 
quete de  Santa  Catalma. 

Después  de  este  banquete  ¿qué  fiesta  se  dará? 

Algún  almuerzo  á  bordo. 

Porque  habiendo  llamado  «glorías»  á  los  militares  de 
tierra,  debe  contentar  también  á  los  marinos. 

Y  comer  mu^-hos  cangrejos. 


CANTARES 


Los  tenebrosos  se  asustan 
de  su  conciencia  tal  vez; 
porque  tiemblan  cuando  miran 
sus  sombras  en  la  pared. 

Ha  venido  don  Delfín, 
Delfín  el  Gobernador, 
á  ver  si  Delfín,  por  fin, 
puede  al  fin  salir  mejor. 

¡Malditas  hojas  de  parra 
y  de  col  y  de  repollo! 
pues  vosotras  sois  la  causa 
de  que  suba  tanto  el  oro. 

Es  dichoso  el  presidente 
porque  puede  renunciar; 
pero  el  pueblo  es  desgraciado 
porque,  no  renunciará. 


LANZADAS 


Los  hombres  de  mejor  temple  se  sugestionan  fácil- 
mente, tarde  ó  temprano. 

Porque  en  todos  los  hombres  exú'te  un  flaco. 

El  general  Arredondo,  dijo  á  los  orientales,  cuando 
se  puso  al  frente  de  la  revolución  contra  Santos: 

«En  nombre  de  la  causa  que  esta  bandera  repre- 
senta, hago  un  llamado  á  los  militares  de  honor,  recor- 
dándoles estas  palabras  de  San  Martin: 

«La  PATRIA  NO  HACE  AL  SOLDADO  PARA  QUE  LA 
DESHONRE  CON  SUS  CRÍMICNES,  NI  LE  DA  ARMAS  PARA 
gUE  COMETA  LA  BAJEZA  DK  ABUSAR  DE  SUS  VENTAJAS 
OFENDIENDO  A  LOS  CIUDADANOS  CON  CUYO  SACRIH- 
CIO  SE  SOSTIENE».  , 

Esto  pensaba  ayer.  -  • 

Pero  hoy  no  piensa  lo  mismo. 

Hay  que  creer,  pues,  en  un  sugeslionador. 

¿Quién  podrá  ser  éste?  ¿El  Presidente?  No,  en  modo 
algruno,  de  ninguna  manera. 

¿El  Ministro  del  Interior?  Menos  todavía,  mucho  me- 
nos, si  recordamos  que  un  ministro  de  la  otra  América 
se  le  rió  en  sus  barbas. 

Pero  que  hay  sugestión,  es  indudable. 

A  juzgar  por  las  muestras. 

Porque  este  cambio  de  frente 
necesita  esplicacion; 
no  así  prudencia  y  tesón 
se  cambian  tan  fácilmente. 


El  dia  del  almuerzo  campestre  en.  Santa  Catalina, 
falleció  un  soldado  de  pulmonía. 

En  el  trascurso  del  mes,  han  muerto  siete  mas,  de  la 
propia  enfermedad. 

Y  según  se  dice,  el  50  ojo  e«tá  aUcado  de  lo  mismo. 
El  alojamiento  es  malo,   pésimo,   imposible;   pues  se 

alojan  de  á  50  hombres   en   pocilgas   inmundas,  donde 
escasamente  caben  de  pié  1 5  personas. 
£1  agua  ha  Iletrado  á  escasear  allí. 

Y  el  vestido  de  brin  es  impropio  de  la  estación. 
Todo  esto  e.«plica   que   la  pulmonía  haya  revestido 

caracteres  epidémicos. 


Esa  lotería,  señor  Intendente  municipal,   esa   lotería! 

Mire  Vd.  que  el  sistema  establecido  de  reducir  los 
millares,  aumentando  el  precio,  fomenta  la  venta  de 
las  clandestinas  que  se  venden  á  precios  mucho  mas 
bajos. 

Ya  lo  hemos  dicho  repetidas  veces:  es  lotería  lo  que 
debe  jugarse  y  no  una  timba. 

Para  matar  las  clandestinas,  ya  que  la  persecución  es 
insuficiente  y  deficiente,  no  hay  mas  remedio  que  pQOtV 
el  vicio  legal,  al  alcance  de  todos  los  bolsillos. 

Hay  pues,  que  aumentar  el  número  de  billetes  f  re- 
ducir los  precios. 

O  suprimirlas  todas,  ^ue  sería  lo  mejor. 


Estamos  como  estábamos,  con  referencia  al  despacho 
de  nuestro  expediente  relativo  á  cobro  de  pesos,  por 
alquileres,  á  un  Juzgado  de  Paz 

Señor  ministro:  ¿no  sería  fácil  y  posible  dictar  una 
pronta  resolución? 

Porque  el  tiempo  pasa  veloz  y  el  tiempo  es  oro,  y  el 
oro  sube. 

y  nosotros  sin  palpar  los  resultados. 


A  un  pobre  amolador  lo  han  estafado, 
en  pesos  once  mil,  según  noticias, 
si  en  ello  no  hay  error; 
el  que  ha  estafado  y  al  pobre  saqueado 
ese  es  el  verdadero  amolador. 


ll\  hecho  su  aparición  en  el  Parlamento,  otro  Guifla- 
al-sur,  poeta. 

Nos  ha  dicho,  que  las  ondas  tranquilas  del  agitado  é 
intranquilo  mar,  se  conmovieron  sigilosamente,  al  corr«r 
por  el  cable  que  palpitaba  con  reposado  descanso,  en 
sus  senos  misteriosos,  la  noticia  del  asesinato  que  ha 
enlutado  al  mundo. 

Ya  tenemos  dos  poetas  parlamentarios. 

Y  los  dos  se  llaman  Guiña-al-sur. 

Con  la  particularidad  de  que  no  son  parientes;  de 
modo  que  no  hay  vicio  heieditarío  de  consaguinidad. 

Son  simplemente  hermanos' en  estro  poético  y  nada 
mas. 

Buen  provecho. 


Las  compras  sin  licitación,  so  pretesto  de  lo  apre- 
miantes que  son,  se  han  erigido  en  sistema. 

Pero  hay  que  advertir  que  donde  dice  apremio,  hay 
que  leer  imprevisión. 

Resulta  de  todo  esto,  una  violación  á  lo  prescrito  en 
la  ley  de  contabilidad. 

Un  abuso,  como  quien  dice. 


Las  calles  estin  pidiendo 
á  garitos  la  refac:íon; 
el  alumbrado  se  queja 
de  la  DESiGUAL.\.ciON; 
en  muchas  partes  existen 
grandes  focos  de  infección, 
y  de  la  Boca  no  hablemos 
porque  allí,  todo  es  peor. 


O.; 

Al  fin  ha  sido  rechazado  el  diploma  de  senador  del 
Dr.  Alem. 

El  Senado  se  ha  plegado  dócilmente  á  las  exigencias 
injustificadas  del  Ejecutivo^ 

£s  una  sanción  contra  una  personalidad  determinada, 
que  viene  á  herir  en  lo  mas  vivo  los  derechos  electora- 
les del  gran  centro  de  pobjacion  sud-amerírana. 

Es  una  determinación  qu^  viene  á  glorificar  en  últi- 
mo término  al  apóstol  de  la  libertad  y  de  la  idea. 

Estamos  pues,  otra  vez,  ( n  pleno  período  juarizta. 

Ligas  de  gobernadores  <  omplacencias  y  acercamien- 
tos, fraudes  é  imposiciones,  la  mar  y  sus  arenas. 


El  expediente  núm.  18.K0,  eitá  pasando  por  alterna- 
tivas de  colores  de  la  serp<  ntina. 

Ya  aparece  inusitadamer  te  rojo  y  \erde;  y  de  repente 
se  pierde  de  vista  con  sus  omasoles. 

Se  olvidan  de  él  unoa  cuantos  dias,  y  súbitamente 
surge  á  la  escena,  por  escciillon. 

Hace  un  paso  cualquier^  y  zas:  desaparece  entre  las 
sombras.  1 

Bueno  fuera  fceñor  Jue¿ 
se  imprimiese  actividad,  *' 

y  se  hiciese  claridad 
aljmenos  por  etta  vez. 


Hay  por  ahí  unos  cañones,  que  nuestro  estimable  co- 
lega «El  Argentino»,  de;>ea  saber  si  son  cañones  ó  sim- 
ples postes. 

Y  1»  pide  al  Gobierno  que  hable. 

Pero,  inútilmente;  porque  el  Ministro  de  la  Guerra  no 
hablará. 

Porque  lo  que  él  dirá:  —¡Qué  afán  de  periodistas,  que- 
rer meterse  en  todo!  ¡Si  sabré  yo  lo  que  comprol 

Pero  ni  aun  esto  dirá;  ya  lo  verá  el  colek'a. 

De  todos  modos,  la  cosa  comprada  serwá  pata  algo. 

Sino  para  cañones,  para  postes. 

Y  sino,  para  gastar  el  dinero  en  pavadas. 

Se  avisa  á  nuestros  suscritores  del  Interior  y  Exte- 
rior, que  reciben  directamente  el  periódico  por  correo, 
y  se  les  vence  la  suscridon  á  fin  del  mes  actual  deben 
renovarla  anticipadamente,  para  que  no  nos  veamos 
obligados  í  tener  que  susp>endarles  el  envío  al  venci- 
miento. 


Tipo.  lito.  tU  J.  Itib«i  y  Hno,,  Sineon  i3i 


',í~ 


/ 


•"sa.  ,u*« 


-.-sr^- 


-r      Cfommgo  8  de  Julkl 


bUKNOS  ilRES 


10  X.-Número  21. 


En  la  Gaitttál 


Saacñeion  por  trimestre  adelutado.    . 

.  Ps.    1.50 

Námero  suelto.    .  \   .•^-  .    .    JI1 

.    "     0  12 

Número  atrasado .    .    .    .    .    .    . 

.    "     0.20 

'  '  í*  *', .! 

Extranjero  por  un  año 

.    "    12.00 

/ 

■■■,..'•.■■■■ 

"  >      '          En  Son  Quijote  no  haj  chtt 

Ijae 

^                '  ■'■  -'•  '< 

porqué  es  cívico  del  Parque. 

"i                      ^         '^ 

'      '       ■        ■         -            1 
Por  «r  el  oro  4  la  par    j 

kchiTi  sin  descansar.       i 

Don  Quijote  es  adivino 
7  el  08  trazará  el  camino. 


HOHAS  DE  ADMINISTRACIÓN:  DE  II 


r,8te   periódico    se    compra   pero   no    se   vende 


LA  CORBESPONDENCIA  A  NO|}RE  DE  i  OSSOSIO 


I  OJO  I    I  OJO  11 


«  Buenos  Aires,  Aiioslo  27  de  1893. 
Los  periódin)8  de  úricaluras  polilii 
menudo  íniurian  y  que  no   pocas 
incompatiblen  con  las  eiigencias  de 
sitio.     Eii  ccinsiYueiicia,  ya  que   el 
QUIJOTE,  persiste  en  su  actitud  ag 
rioa  del  país.— De  orden  del  Sr. 
día  á  prohibir  su  circulación  y  ncupá' 
cimiento  por  donde  le  edita.  —Saludo  4 
Quintana  > . 


lA  volteU  eaftl  yAtm, 
▼iBO  i  mMtrftrm*  «I  maiAfníú, 
é  flü,  \n%  m»Ah  m*  mrfán,; 
j  4HPI1M,  H  fn4  al  UUcnlo 
j  U  M«aMtr6  otr»  ptcdn. 

— «8i«mpM  il«  Ift  ¡rladf»  M  poSi 
— «ulaa^;— «TiUiiUi*  DlM 
•Q«4  Mw  t*n  lUcnlul 
9¿k  fftt4a  qatrrál  ftpluurf 


A3P.  M. 


Campaña 


Saseridon  por  semestre  adeUimitg,    •    .  Pi.  4  00 

Nftmero  suelto.  .    .    .    ;  *»'i,    .    .    "  0.10 

Número  atrasado.    ,    .    i    .    .    ,    ,    "  0.40 

Extranjero  por  no  4l ••  «.OQ 


'M" 


if-í- 


ía.  :., 


■  í- 


Vengan  cíéFmÜ.  guscrfélonei 
j  iba¡o  !•(,  subvenciones. 

p-—  ■      •; 

Para  Quijota  portefio 
todo  enemigo  es  pequeio. 


T  loj  terror  de  enemiioi 
7  amigo  de  mis  amigos. 


SUSCmCION  POR  SEMESTRE  ADEUlfUDO 


■í   . 


{ 


Propietario:  EDUARDO  SOJÍO 


T 


II  OJO  III 


-Al  Sr.  Gcfe  de  Policía.  — 

que  nada  respetan,  que  á 

W  incitan  al  crimen,  son 

ina  situación  de  estado  de 

ü'manario  denominado  DON 

para  los  altos  lunciona- 

Pre^dente  procederá  V.  S.  en  el 

bajo  inventario  el  estable- 

V.  S.  atentamente.— Manuel 


reí  V* 


iiCo,  4  mi  ■•  mt  figura, 

•1  kMho  M  alKo  lOMldltO, 
I  «Mrito,  muy  duito; 
•I  la  pltdra  «  m«7  dora 
«a  aat  dvo  ti  M«f Ito 
aia  laa  dutau  loa  pooai 
•laa  ttnimta  loaaa 
aaaaaatas  y....  dofaau 
a*  da  Heaa  j  naaa 
Iva*.  lai  Utnaiai 


NOTA— Li  piedra  iifuads, 
dMpiui  da  aa  wiisu¡lmf, 
ronpid  la  tpitl  ttfimi^^r'-  -     -^ 
j  ha  rnelto  jiyalf  A  K  RKGAZO, 
eon  latiafaceíoo  proAmda. 


maíz  y  choclos 

MARLOS    Y    CHALAS 

KASORGAS 

Esta  es  la  gran  cosecha  política;  llueva  6  no  llueva; 
lo  mismo  en  la  corriente  desbordante  de  una  inunda- 
ción, que  en  los  páramos  agrietados  por  efecto  de  una 
seca  asoladora. 

Es  un  producto,  aunque  exótico,  e.«pontáneo  y  exu- 
berante, en  cierto  campo  política  no  necesita  prepara- 
ción de  terreno,  ni  aperos  de  labranza,  ni  semilla  que 
depositar  en  el  surco,  ni  agua  que  la  riegue,  ni  sol  que 
la  cuaje,  ni  viento  que  la  sazone:  nada. 

Al  adjurar  el  pavo  de  su  pasado  cívico-radical,  se 
pasó  al  bando  mazorquero,  y  desde  entonces  todo  es 
maiz  y  choclos  y  marlos  y  chalas  y  mazorcas. 

El  maiz  y  sus  adjuntos,  en  su  acepción  política  é  im- 
política si  se  quiere. 

El  que  quiera  primar  en  las  simpatías  de  este  go- 
bierno debe  comer  maiz,  como  los  pavos,  gastar  peluca 
de  pelos  de  choclo,  colocarse  en  lugar  del  corazón  un 
marlo,  vestir  telas  fabricadas  con  hojas  de  chala  y  pre- 
sentarse en  todos  los  actos  oficiales  munido  de  una 
gran  mazorca. 

Este  sistema,  ensayado  por  el  Gobierno  central  en 
Santa- Fé,  ha  dado  tan  buenos  resultados,  que,  las  pro- 
vincias de  Entre-Rios,  Salta,  Mendoza,  Santiago,  San 
Luis  y  otrais,  se  han  apresurado  á  adoptarlo  definitiva- 
mente, con  gran  contentamiento  del  gobierno,  que  se 
titula  liberal,  hasta  cierto  punto. 

Todo  es  maiz;  como  si  dijéramos:  todo  el  campo  es 
orégano:  todos  los  hombres  son  pavos;  todos  los  pavos 
tienen   la  subsistencia  asegurada  por  SÉCULA  SECU- 

LORUM. 

En  cierto  modo,  debemos  congratulamos  de  que  esto 
sea  así,  porque,  pongamos  que  se  pierde  un  aflo  la  co- 
secha del  maiz  ¿de  quién  la  responsabilidad?  De  los 
mazorqueros  que  han  acaparado  toda  la  mercancía  para 
BU  tuo  particular. 


ADIIRISTRACION:  VEREZDEU  594, 


Por  el  contrario:  pongamos  que  la  cosecha  del  maiz 
excede  en  producido  cada  año  al  del  anterior  ¿de  quién 
la  culpa?  De  los  mazorqueros  políticos  que  son  los  úni- 
cos poseedores  del  secreto  de  la  fructifícarion  de  ese 
grano,  que  lleva  en  sí,  parüculas  de  fraude  y  de 
egoísmo. 

El  maiz  ó  la  mazorca,  mejor  dicho,   es  en  manos  de  ; 
los  gobernantes,  lo  mismo  que  la   dinamita  en  manos 
del  anarquismo. 

Un  esplosivo  de  mas  fuerza  si  se  quiere,  y  de  resul- 
tados igualmente  deplorables  y  siniestros. 

La  mazorca  en  poder  de  los  gobiernos  huérfanos  de 
la  pública  opinión,  es  algo  así  á  modo  de  la  palanca  de 
Arquímedes,  pues  que  con  ella,  conmueven  toda  la  su- 
perficie por  ellos  gobernada. 

Cuando  hay  que  elegir  nuevo  gobernador  en  una 
provincia,  resulta  siempre  elegido  el  que  tiene  mas 
apego  al  maiz,  el  que  come  choclo  á  todo  pasto,  el  que 
para  contrarestar  los  clamores  públicos  se  tapa  ambos 
oidos  con  un  par  de  marlos,  el  que  promete  funuu^e  al 
pueblo,  envuelto  en  una  chala,  y  el  que  usa  mazorca 
como  símbolo  y  atributo  de  autoridad,  no  elegida,  sino 
escogida. 

Estamos  pues,  en  el  período  álgido  del  maiz  y  de 
todos  sus  congéneres. 

Mucho  maiz;  como  quien  dice:  mucho  pasto;  pero  es- 
tamos muriéndonos  de  hambre. 

Porque  ¡cosa  rara!  el  hambre  viene  con  la  mazorca, 
[horror! 

PAYELUYAS 

/ 

Saludó  con  efusión 
al  cívico  en  el  frontón. 

A  Bernardo,  dio  la  mano, 
y  le ''dijo:  -  «Soy  tu  hermano; 

«y  radical  seré  fuerte 

«hasta  después  de  la  muerto.    ' 

Pero  un  pampero  lo  oyó 
y  sus  frases  se  llevó. 

Zorro,  Mitre  y  Pclegringo 
lo  eligieron  un  Domingo. 

Y  él  aceptó  como  nada 
esta  primera  pavada. 

Subió  al  trono,  vistió  frac, 
y  la  opinión  le  hizo  crack. 

La  pantalla  del  mitrismo 
lo  separó  del  civismo. 

Desde  que  subió  al  poder, 
todo  está  peor  que  ayer. 

Mas  que  un  órgano  registros, 
él  ha  tenido  ministros. 

Elstado  de  sitio  puso, 
para  implantar  el  abuso. 

Besa  á  Quimpana  y  le  aplaude 
las  elecciones  con  fraude. 


/  Oye  misa  y  se  confiesa, 
pero  de  mand'ix  no  cesa. 

Él  ayuna,  Costra  traga, 
y  el  pobre  pueblo  naufraga. 

Con  Zapatilla  y  Cam-pitos, 
el  hosanna  canta  i  gritos.     ' 

Cuando  al  triste  tarro  agarra, 
dice:  -«me  hueles  á  parra». 

Larga  al  cívico  un  ultraje 
siempre  que  larga  un  mensaje. 

Cree  que  tiene  discreción 
para. . . .  tocar  el  violón. 

La  Constitución  le  enfada 
y  no  la  usa  para  nada. 

-   A  111  hrrmnnfMJttrrró 
y  tan  fresco  «Tüy^díir-'  _"    .     ': 

En  los  actos  mas  iactdbs 
lo  acompañan  con  silbidos. 

Odio  le  tiene  á  la  prensa 
que  no  lo  adula  ni  inciensa. 

Dio  un  banquete  diplomático 
que  nos  resultó  antipático. 

Luego  un  T  de  gran  efeto 
parecido  á  un  alfabeto. 

T  allá  en  Santa  Catalina 
bebió  en  una  carabina. 

Y  del  asado,  yo  infiero 
que  se  lo  comió  con  cuero. 

Aunque  parece  tan  llano, 
hoy  no  quiere  ni  á  su  hermano. 

Hoy  sus  placeres  mayores, 
son  hacer  gobernadores. 

Pues  pone  todo  su  afán, 
en  amasar  otro  P.  A.  N. 


INTERMITENCIAS 


Los  empujes  al  Banco  de  la  Provincia,  ó  mejor  dicho, 
estos  pujos  de  empujones  de  la  justicia  á  los  sapos  y 
culebras  que  hay  en  el  interior  de  aquel  que  fué  un 
gran  establecimiento  de  crédito,  no  tienen  á  nuestro 
modo  de  ver  un  carácter  definido  y  definitivo:  no  .son 
movidos  y  removidos  por  una  acción  continua  y  conti- 
nuada; se  empieza  y  no  se  sigue;  se  vuelve  á  empezar  y 
nunca  se  acaba  de  concluir. 

Es  un  caso  pues,  de  intermitencia  aguda,  pero  Inter- 
mitencia al  fin. 

Convenimos  en  que  hay  mucho  que  hacer,  pero  ¿y  la 
asiduidad  y  el  empeño  y  la  contracción  de  los  emplea- 
dos públicos? 

¿Y  el  interés  del  pueblo  en  conocer  el  fondo  sin  fon- 
do de  ese  ex-coloso?  ¿Y  la  necesidad  de  hacer  público 
de  una  vez  por  todas,  con  entereza  y  con  franca  verdad 
la  situación  agónica  de  ese  que  fué  orgullo  del  crédito 
del  país? 

La  falta  de  acción  y  la  falta  de  fran<jueza,  en  este 


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LOS  TENEBROSOS- 'Z- ACTO. 


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DON    QUIJOTE 


casOj  serían  contraproducentes  en  alto  grado,  porque 
todos  los  que  han  seguido  paso  á  paso  los  sacudimien- 
tos enervantes  del  Banco  de  la  Provincia,  saben  perfec- 
tamente cual  es  su  estado,  la  causa  que  lo  ha  producido, 
los  factores  que  han  entrado  en  su  descomposición,  sus 
nombres  y  sus  pesos. 

Lo  que  se  nece&ita,  es  dar  actividad  y  publicidad  á 
actos  de  verdadera  reparación,  que  se  sepa  de  una  vez 
que  el  Banco  no  tiene  nada;  ((ue  hoy  todo  su  haber  lo 
componen  deudas  incobrables  en  su  casi  totalidad;  pero 
sepámoslo  oficialmente  v  procédase  á  reparar  este  es- 
tado de  cosas  levantando  la  moral,  sino  se  puede  levan- 
tar la  fortuna  del  Banco,  y  así  se  ganará  la  estimación 
de  los  de  adentro  y  de  los  de  afuera. 

Una  vez  emprendida  con  mano  firme  y  segura  y  con 
criterio  y  acción  justiciera,  la  reparación  necesaria  y 
por  todos  anhelada,  pensaremos  en  la  reconstrucción 
del  Banco  y  arribaremos  á  ella  con  éxito  seguro,  no 
hay  duda  ninguna;  pero  lo  primero  es  lo  primero;  no  se 
puede  ni  se  debe  reconstruir  sin6  sobre  base  sólida  y 
segursL 

Para  encender  una  vela,  es  requisito  indispensable 
que  ésta  esté  apa(rada;  pues  para  que  vierta  resplando- 
les  de  crédito  el  Banco  de  la  Provincia,  es  requisito  in- 
dispensable también  que  empecemos  por  apagar  esa 
hoguera  de  monstruosidades  que  ha  hecho  pavesa  de 
sus  entraflas  poderosas. 

Los  paliativos  en  este  caso,  serían  nuevas  deficien- 
cias empequtñeccdoras;el  mal  es  hondo  y  hay  que  pro- 
fundizar, de  lo  contrario,  la  (fungrena  bancaria  llenaría 
de  micn'jbios  mortíferos  á  toda  la  república. 

Al  estado  á  que  han  llegado  las  cosas,  los  remedios 
empíricos  se  imponen,  pero  sin  levantar  mano,  sin  des- 
cansar un  segundo  y  trabaj-indo  con  fé  y  con  altura. 

¿Qué  mayor  gloria  p,ira  un  g^obierno  que  la  de  hacer 
justicia  reparadora  y  reintegrar  á  un  establecimiento  de 
crédito  su  potencia,  base  de  la  fortuna,  del  ciúdiio  y  de 
la  riqueza  de  una  nación? 

No  debe  pues,  descansarse  un  solo  minuto;  está  en  el 
interés  de  todos  evitar  las  intermitencias  que  se  vienen 
produciendo  durante  cuatro  años  y  está  el  gobierno  de 
la  provincia  en  condiciones  de  obrar  con  energía  y  sin 
contemplaciones. 

¿Lo  hará?  ¿Salvará  los  obstáculos  que  se  le  opongan? 
¿Tendrá  energía  suficiente  para  llevar  á  feliz  termino 
esta  obra  reparadora? 

El  tiempo  lo  dirá.  Entre  tanto,  continúan  las  intermi- 
tencias. 


ASI  NO  MAS 


|0h  gobierno  patriarcall 
Nos  metiste  en  un  belén 
con  propósitos  de  bien, 
que  nos  resultaron  mal 

Tú  con  tu  insana  pericia 
y  con  tu  fatal  escuela, 
nos  diste  tifus,  viruela, 
beri-berí  é  ictericia. 

Y  siguiendo  de  esta  suerte 
nos  llevarás  en  seguida, 
no  á  la  libertad,  que  es  vida, 
sí  á  la  mazorca,  que  es  muerte. 

,Y  si  das  en  apretarnos 
así,  tan  sin  compasión, 
no  tendremos  ni  ocasión 
de  hallar  soga  con  que  ahorcamos. 


COSAS  DE  SANCHO 


Los  gobernadores  de  provincias  vienen  ya,  uno  por 
uno,  según  el  turno,  á  recibir  órdenes  del  gobierno 
central. 

Como  en  los  tiempos  de  Celemín  i°,  ni  mas  ni  menos. 

¡Qué  cierto  es  aquel  refrán  que  dice: —cA  tales  pa- 
dres, tales  hijos!» 

A  tal  gobierno,  tales  gobernadores. 


Pero  ¿qué  orden  precisan 
esos  gobiernos  locales? 
¿si  ya  saben  lo  esencial 
para  qué  quieren  detalles? 
Y  lo  esencial  ya  está  dicho 
porque  no  lo  ignora  nadie 
á  saber  fraude  y  mazorca, 
cuando  no,  mazc  rea  y  fraude. 

♦% 

Pero  el  gobierno  central,  habrá  tenido  en  cuenta  la 
torpeza  de  algunos  de  sus  delegados,  y  por  eso  ha  re- 
currido á  la  entrevista  personal  y  á  la  esplicacion 
verbal. 

Que  es  la  contundente. 

Es  un  caso  de  previsión,  fuera  de  toda  discusión. 

Como  si  con  esto  se  atrajese  la  opinión. 

iQué  aberración! 


L'UNION  KAiT  LA  1  ORCE,  no  hay  duda, 
es  verdad,  ella  es  la  base; 
|>ero  es  la  un  on  de  elementos 
y  no  la  unión  de  compadres 
que  han  salido  de  las  urnas 
como  todo  el  mundo  sabe, 
con  escándales  políticos  ,  |     •.' 

ó  acordeones  con. . . .  aire; 
esto  es,  con  fraude  y  mazorca, 
cuando  no  mazorca,  fraude. 

£1  elemento  oficial  se  consolidará  de  esta  manera,  se- 
gún dicen. 

No  lo  dudamos,  se  con'^olidará  cada  vez  mas  su  anti- 
patía en  la  pública  opinión. 

Todo  es  consolidación.  ' 

Hasta  la  falta  de  razón. 

Hasta  la  sobra  de  sans  fafon. 


Pero  este  sistema  usado 
por  el  derrocado  Juárez, 
es  un  sistema  sin  éxito 
y  sin  frutos  saludables. 
Puede  ser  que  los  resortes 
de  los  Inmbres  actuales 
lleguen  á  cortar  el  cur.-io 
de  enfcrmedid  incurable 
cual  c>-  lijr^i  g^ubernista 
de  mediocres  gobernantes — 
Pero,  no;  porque  los  medios 
que  emplean  los  actuales 
son  los  mismos  que  emplearon 
los  de  las  ligas  de  ante.-; 
esto  es:  fraude  y  mazorca, 
al  par  que  mazorca,  fraude. 


Y  entre  col  y  col,  lechuga. 

Entre  gobernador  y  gobernador  que  viene  ú  recibir 
órdenes,  un  té,  ó  un  almuerzo  campestre  ó  un  ban- 
quete. 

Estamos  mejor  que  queremos;  si  nos  quejamos  es  por 
vicio  y  nada  mas. 

Lo  que  descamo.'!,  es  que  el  pacto  ó  la  liga  ó  lo  que 
sea,  se  acabe  de  una  vpz,  para  ver  si  terminado  ese  tra- 
bajo, laborioso  al  parecer,  se  emprenden  otros  de  inte- 
rés general  para  la  nación,  que  tanto  los  necesita. 

Pero  ya  lo  verán  Vds.,  la  labor  gubernamental  no 
hará  acto  de  presencia  con  estos  gobernantes. 


7 


LANZADAS 


Han  llegado  por  diferentes  conductos  á  nuestras 
manos,  varios  ejemplares  impresos  de  una  Carta 
AIUERTA  que  hí  dinjido  al  señor  comandante  Martin 
\V.  Gras  de.Viedmi,  el  señor  P.  Gautiere,  domiciliado 
según  parece  en  e.-ta  Capital,  Reconquista  556. 

La  mdole  de  nuestro  semanario,  no  nos  permite  pu- 
blicarla íntegra,  pero  ahí  van  algunos  párrafos: 

<Vd.,  que  después  de  haberse  casado  con  una  distin- 
guida señorita  por  interés,  tui-o  la  vileza  de  colocarla 
de  sirvienta  en  un  peringundin,  después  de  haberle 
consumido  en  el  juego  su  patrimonio  » 

«Vd.  que  con  los  brazos  cruzados  la  hacía  servir  á  su 
mesa,  en  la  que  Vd.  se  regalaba  con  su  propia  sirvienta 
cocinera  y  asquerosa  concubina.» 

« Vd.  que  siendo  Jefe  de  Policía  de  Rio  Negro,  por 
un  mendrugo  ó  coima,  ha  autorizado  la  multiplicación 
de  las  casas  de  juego  » 

«Vd.  que  no  ha  sabido  dar  razón  de  su  cocinero  José 
Lagoria,  que  se  lo  tragó  la  tierra  esundo  á  su  servicio 
y  en  el  mismo  dia  que  debía  recibir  una  herencia. ...» 

Y  basta:  ahora  señor  Ministro  de  la  Guerra,  corres- 
ponde á  Vd.  la  investigación  y  esclarecimiento  de  estos 
cargos  lanzados  públicamente  contra  un  hombre  que 
viste  el  uniforme  del  ejército  argentino. 


Ya  se  han  pasado  lector, 
siete  dias  ú  ocho  mas, 
desde  el  número  pasado 
— que  no  queda  un  ejemplar — 
y  todavía  lectores 
está  sin  solucionar, 
un  expediente  incoado 
por  mí,  en  los  tiempos  de  atrás, 
por  cobro  de  pesos  á  un 
juzgado  de  los  de  paz. 
Pero  yo  espero  que  pronto 
y  al  fin  se  resolverá, 
sino  en  la  próxima  pascua, 
allá  por  la  trinidad. 


Dedicado  á  la  señora  de  Urquiza,  ha  publicado  y 
puesto  á  la  venta,  la  casa  editora  de  m